miércoles, 10 de abril de 2019

RESEÑA: "EL PUENTE DE ALEXANDER", WILLA CATHER

Fuente: @undine.von.reinecke Instagram


Ficha Técnica:


Editorial: Alba
Colección: Alba Clásica  
Número colección: CXLVII
Traducción: Miguel Temprano
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 97884-90655252
Páginas: 120
Precio: 14€


Sinopsis de la Editorial:


Bartley Alexander anda ya por la mediana edad y es un ingeniero de éxito, un hombre hecho a sí mismo, admirado por los puentes que construye. Casado con una mujer culta y rica, vive en una bonita casa en Boston y parece también tener una feliz vida conyugal. Pero en un viaje a Londres vuelve a encontrarse con un antiguo amor, Hilda Burgoyne, a la que conoció en París cuando era estudiante –entonces «fue la juventud, la pobreza y la cercanía, todo era joven y amable»− y que ahora es una actriz famosa. El reencuentro reaviva «la energía de la juventud que debe reparar en sí misma y pronunciar su nombre antes de desaparecer». A los dos las cosas les han ido bien; sin embargo, quizá no hayan agotado sus posibilidades.

El puente de Alexander (1912) recrea la intensa sensación, cuando a uno le amenaza ya «la desganada fatiga», de verse acompañado por «su propio ser juvenil», que posiblemente acabe siendo «el más peligroso de los acompañantes». Willa Cather no guardaba –como se ve en dos textos que figuran como apéndice a este volumen− muy buen recuerdo de esta su primera novela: le parecía demasiado deudora de los autores que admiraba, Edith Wharton y Henry James. Pero lo cierto es que hay en ella, en su estudio de una doble vida, toda la excitación y la fatalidad y todo el talento para la introspección que caracterizarán su obra posterior.



 Propuesta musical para este libro:



Carnaval Op. 9, R. Schumann. 
Interpretado por S. Rachmaninoff, contemporáneo de Willa Cather



Lo que Undine piensa del libro:


Siempre que veo una novela firmada por Willa Cather no dudo que terminaré leyéndola más pronto que tarde. La escritora norteamericana fue un descubrimiento para mí cuando tuve que buscar una novela, hace ya muchos años, ganadora del Premio Pulitzer para cumplir con un requisito de un reto  lector. Entre la inmensidad de títulos premiados (imaginad, lleva desde 1917 otorgándose en veintiuna categorías), Uno de los nuestros, de Willa Cather me sedujo despertándome tal curiosidad que devoré la novela en muy poco tiempo. Desde entonces guardo fidelidad y veneración por esta novelista.

Cuando Alba editorial anunció la publicación de El puente de Alexander fui haciendo hueco en mi biblioteca personal y hoy por fin la traigo aquí.

Henry James
Fuente: Alba Editorial
La novela, o mejor dicho nouvelle (son a penas cien páginas), narra una historia intimista de corte psicológico, de esas que gustaba a Henry James publicar, y con las que atormentaba a sus lectores haciéndoles revisar sus cuitas personales. No, no es crítica al maestro, ¡no me atrevería! Quien me siga hace tiempo por estos mundos de las redes sociales sabe bien de mi inmensa admiración por la obra de James. Pero es un hecho, que quien lee una de sus obras queda algo tocado emocionalmente, o siente la necesidad de rascar un poco en el fondo de su alma o conciencia.

El puente de Alexander guarda para mí una gran similitud de estilo con El amor de un hombre de cincuenta años, del citado Henry James, y con muchos de los relatos de madurez que también Alba publicó bajo el título de Lo más selecto: cuentos y nouvelles. La propia Willa Cather así lo afirmaba años más tarde cuando su editor le pidió que escribiera un prólogo para la reedición de 1922 de El puente de Alexander, y en un artículo que escribió para la revista The Colophon en 1931, sus palabras justificaban esta primera obra, de la que no se sentía orgullosa en manera alguna, por su falta de personalidad y originalidad, así:

<”Pero nuestros novelistas más interesantes eran Henry James y la señora Wharton, la mayoría de los escritores jóvenes imitaban su estilo sin tener sus dotes”.>

Fuente: Alba Editorial
Vemos como también nombra a Edith Wharton. Evidentemente, La casa de la alegría de 1905 debió ser una de sus obras de referencia, pues la tensión emocional y psicológica que Cather quiere trasmitir en El puente de Alexander trae recuerdos Wharthonianos.


¿Qué pretendía Willa Cather con esta su primera publicación de 1912? Sin duda alguna, escribir, que era lo suyo. Pero como todo escritor que se inicia, su personalidad no está definida. En esta obra aún no se ha librado de las formas de sus escritores de referencia, no es ella misma, no hay calidez, ni audacia que la distingan. No obstante, tras la rigidez y la atmósfera helada que nos envuelve al leerla, para quienes admiramos y conocemos a Willa Cather es un privilegio y una alegría poder disfrutar del primer texto que publicó, compararlo con el resto de su producción y analizar la evolución de su narrativa hacia campos más personales e intimistas. Que además la edición que os enseño contenga el prólogo escrito en 1922 por la propia escritora y  el artículo antes mencionado (1931), para la revista The Colophon, en mi opinión convierte  a este libro en una joya de coleccionista.

Sobre el argumento de la novela debo decir que a mí, como a Willa Cather (así nos dice en el apéndice, que tras un viaje a Londres se interesó por algunas personas y decidió escribir sobre ellas), también me parece un tema de lo más interesante. La vida de un triunfador puesta a prueba al llegar a la madurez: ¿felicidad o frustración? Un tema recurrente en la literatura de todo género (recordemos que Jane Austen lo utilizó en Persuasión en el siglo XIX y Maggie O´farrell lo toca también en su novela de 2016 Tiene que ser aquí), no por ello deja de ser sugestivo.

Hay un momento en la vida de cada persona en el que se cruzan acontecimientos, personas o recuerdos, que nos hacen viajar al pasado para reencontrarnos con nuestro yo más auténtico; ese del que nos sentimos orgullosos y quisiéramos rescatar. Hay quienes escapan a la tentación de dejarse acunar por sones dulces del pasado, pero otros caen en ella sin remedio; de cómo manejen ellos el impulso emocional que les absorbe dependerá el resto de su vida.  Eso le sucedió a Bartley Alexander, protagonista de la nouvelle, quién confundió el reencuentro con un viejo amor con el elixir de la juventud:

<Empezó a dar esos paseos sintiéndose un poco culpable, con un anhelo y unas expectativas curiosas totalmente compensadas por la soledad, pues iba hombro con hombro con un acompañante indefinido –no la pequeña Hilda Burgoyne, ni mucho menos, sino alguien mucho más querido de lo que había sido jamás ella-, su propio ser juvenil (…)>

¿Quién llegando ya a cierta edad no se ha preguntado, sea un triunfador o no, cómo hubiera sido su vida de haber tomado otro de los caminos que le salieron al encuentro? El cansancio de vivir y el precio que debemos pagar por nuestras decisiones nos llevan a la tentación de querer hacer un pacto con el diablo, pese a que todos sabemos que del infierno no se regresa sano por muy dulce que sea el canto de sirena que nos conduce hasta él.

<”Parece que debemos vivir una sola vida en este mundo, cuando intentamos vivir otra desarrollamos otra naturaleza. Me siento como si me hubieran enganchado a otra persona”>.

Una interesante reflexión, que Willa Cather desarrolla a caballo entre dos ciudades, Londres y Boston. Ellas serán los escenarios donde veremos el ascenso y caída de Bartley Alexander. ¿Qué determinación tomará? Os invito a leer esta curiosidad literaria en forma de relato y descubrir cómo Willa Cather lo resuelve.



Sarah Orne Jewett
Fuente: Wikipedia
Sobre los personajes que Cather nos dibuja ocurre lo mismo que con la nouvelle, aún distan de la calidez, intimidad e interés que despertarán sus más carismáticos protagonistas: Jim Burden (Mi Antonia, 1918), o Claude Wheeler (Uno de los nuestros, 1922), por ejemplo. Quizá la razón de ello no sea tanto la inexperiencia como escritora, tanto como el hecho de hablar de lo que no se conoce bien, no se ha experimentado. A esto se refiere también en el estupendo epílogo que Alba Editorial nos incluye con la novela, en él la escritora nos cuenta un feliz consejo que dio Sarah Orne Jewett:

<”Por supuesto, un día escribirás sobre tu propio país. Entretanto, aprende todo lo que puedas. Hay que conocer muy bien el mundo antes de conocer la parroquia”>.

Cuando Willa Cather comenzó su Trilogía de la Pradera  inicia su mirada interior y la dirige hacia lo conocido. De esta manera consigue el éxito y forma su característico estilo, el cual supo desarrollar y trasmitir con sus obras, llegando al corazón de los lectores americanos e ingleses. Un ejemplo de esta intimidad que comparte con el lector, que considero personalmente como un regalo de Willa Cather hacia nosotros, llegó en 1922 con la “construcción” de Claude Wheeler, protagonista de Uno de los nuestros, ganadora del premio Pulitzer. Dicho personaje está basado en su primo Grosvenor, el cual murió en la Primera Guerra Mundial en 1918 en Cantigny, Francia. Cather se enteró de su muerte mientras leía el periódico en una peluquería. Ella escribió tras la publicación de la novela:

<”A partir de eso, él estaba en mi mente. La vergüenza del parentesco, se había ido. Pero estaba en mi mente tanto que no pude verlo por otras cosas ... una parte de mí fue enterrada con él en Francia, y otra parte de él se quedó vivo en mí”>.

Indudablemente, los personajes de El puente de Alexander están a años luz de este planteamiento literario tan íntimo, no obstante,  se vislumbra la intención de la escritora de crear figuras que interaccionan con el lector y hablan sobre las más profundas emociones humanas, los vicios y virtudes y  que sirven a su vez de espejo en el que contemplarse.

Nuestro protagonista, Bartley Alexander, no llega a conectar completamente con el lector, no hay vínculo emocional. Le vemos frenético en sus "viajes del pasado al presente" (Londres/Boston), pero no genera empatía; el lector es un observador que ve con curiosidad su devenir.  Su esposa, Winifred, está en un altar expuesta, actúa como una geisha que sirve a su señor, de quien poco sabemos y que poco trasmite; Hilda, el amor de juventud, se dibuja con dos pinceladas pictóricas y efectista, pero no se da la  interacción suficiente con Alexander como para llegar al clímax que el personaje debería proporcionar. Por último, referirme al personaje que más posibilidades tiene en esta nouvelle, Lucius Wilson, un antiguo maestro de Alexander, quien abre y cierra esta novela y que anticipa futuros protagonistas de la obra de Willa Cather.

En el jardín de Luxemburgo, J. S. Sargent (1879)
Fuente: wahooart.com
Para terminar, quisiera mencionar la riqueza ilustrativa que la nouvelle contiene, haciendo referencia a múltiples citas históricas, artísticas  (no puedo dejar de mencionar a John Singer Sargent, pintor al que se alude en la historia como conocido del protagonista), y musicales. Son decoraciones literarias muy pintorescas e interesantes para el lector curioso actual. Las cuales, también es cierto, no escaparon a la autocrítica indirecta de Willa Cather, aduciendo que son adornos innecesarios, con estas palabras:

<”El escritor, al principio de su carrera, a menudo está más interesado en los descubrimientos de su arte que en las verdades cotidianas que llevan rodeándole desde la cuna. Es probable que tenga la sensación de que escribir es una de las cosas más importantes, si no la más importante del mundo, y de que lo que aprende en materia de escritura es una posesión de valor incalculable”>

¿Verdad que es un lujo conocer los pensamientos más profundos de Willa Cather y la autocrítica que se dedica para ésta su primera publicación?

Con todo y con ello, mi recomendación musical está dedicada a Winifred Alexander, un personaje a quien hubiera querido conocer mejor y de quien Willa Cather nos cuenta interpretaba a Schumann de sublime manera, tocando El Carnaval Op. 9 para Bartley Alexander y Lucios Wilson justo al comenzar la nouvelle.

Undine von Reinecke ♪



Willa Cather por la Editorial:


Fuente: Alba Editorial



Willa Cather nació en Winchester (Virginia) en 1876, de una familia de origen irlandés, y pasó su infancia en Nebraska, en los años de la primera gran colonización de inmigrantes checos y escandinavos. Siempre activa y de espíritu independiente, estudió en la Universidad de Nebraska, donde se presentó, vestida de hombre, con el nombre de William Cather. 

Fue viajera, periodista, maestra, dirigió revistas; vivió durante cuarenta años con su compañera, Edith Lewis; y, cuando hubo ahorrado lo suficiente, se dedicó exclusivamente a la literatura. Admiradora de Flaubert y Henry James, así como de Turguéniev, Conrad y Stephen Crane, su primera novela, Alexander’s Bridge, se publicó en 1912.

Fuente: Alba Editorial

Al año siguiente, con Pioneros (ALBA CLÁSICA núm. L) introdujo el que habría de ser uno de sus temas centrales: el mundo vitalista de los colonos en el que transcurrió su infancia. A ésta siguieron otras novelas como Mi Ántonia (1918; ALBA CLÁSICA núm. XXXV), One of Ours (1922), que mereció el premio Pulitzer, La muerte y el arzobispo (1927), Shadows on the Rock (1931) o Lucy Gayheart (1935; ALBA CLÁSICA núm. ) y algunas exquisitas nouvelles como Una dama extraviada (1923; ALBA CLÁSICA núm. LX) o Mi enemigo mortal (1926; ALBA CLÁSICA núm. XXXII), ejemplos de un modo de escribir complejo y personal que se ganaría la admiración de escritores como William Faulkner y Truman Capote. Es autora asimismo de un gran número de relatos, reunidos en Los libros de cuentos (ALBA CLÁSICA MAIOR núm. ), y de un delicioso libro de recuerdos y ensayos, Para mayores de cuarenta (1936; ALBA CLÁSICA núm. LV). Murió en Nueva York en 1947.




Más sobre la autora por Undine:



Willa Cather
Fuente: Libertaddigital.com
Es para mí un privilegio reseñar una obra de Willa Cather. Mujer de comienzos del siglo XX, es el prototipo de luchadora, trabajadora y mujer alternativa a los cánones establecidos por la sociedad de la época. Escritora de pluma incisiva, ya desde la escuela escribía artículos de toda índole, con fuerza y personalidad. De su aspecto decían que era masculino, llevando el pelo corto y usando el seudónimo de William Cather para firmar sus escritos. No intentó disfrazar su lesbianismo, pero al contrario que otras mujeres de la época, no le interesó estar a la cabeza de la lucha, su trabajo periodístico y literario eran el centro de su vida.

Si tenéis interés en conocer algo más de sus relaciones personales con sus parejas aquí os dejo unos links sobre el tema:




Edith Lewis
Fuente: Wikipedia
Su carrera literaria despegó gracias a la publicación de la nouvelle que hoy os presento, El puente de Alexander, después vino Pioneros con la cual tendría tal éxito que abandonó el periodismo y se centró en la literatura. A partir de entonces se dedicó a viajar recorriendo Europa con su pareja Edith Lewis, con la que se establecería posteriormente en New Hampshire hasta el día de su fallecimiento, haciéndose enterrar allí también.

Aunque hoy día va siendo cada vez más valorada, su trabajo no fue lo suficientemente considerado en su época, por estar encuadrado de alguna manera en las corrientes literarias del siglo pasado. Es por ello que  sus compañeros generacionales la criticaban, desvinculándola así del modernismo de su época. El propio Hemingway criticó a Cather por creer impropio de una mujer escribir sobre la primera Guerra Mundial (se refería a la premiada con el Pulitzer, Uno de los nuestros), pese a haber realizado ésta un gran trabajo de investigación viajando a los campos de batalla y entrevistando a militares que lucharon en la guerra. 

Truman Capote
Fuente:madridnebraska.blogspot.com
No obstante, la escritora impactó en otros literatos que supieron ver en ella la delicadeza y sensibilidad que sus trabajos atesoran. La pasada semana os hablaba en mi última reseña de cómo Truman Capote fijó su mirada en el estilo de una escritora contemporánea a Cather, Djuna Barnes, pues bien, al parecer Capote fue una persona que no tenía prejuicios a la hora de valorar a sus compañeras escritoras, pues el influjo que tuvo Willa en él fue tan grande como para escribir sobre ello veintidós años después del fallecimiento de ésta. Os dejo un link de un artículo muy sugerente firmado por Bárbara Ayuso donde nos habla de esto y de otras cosas muy interesantes:


No ha sido hasta los últimos años que su producción se ha traducido al español, cada vez son más los lectores que se acercan a ella y yo, como admiradora infatigable de su arte, estoy feliz de haber podido disfrutar y reseñar un título más de la maravillosa Willa Cather.


Bibliografía:


Novelas:


  • Alexander's Bridge (1912), El puente de Alexander.

  •  Pioneers! (1913). Tr.: Los colonos, Caralt Editores, 1956, ISBN 978-84-217-2359-3; y Pioneros por Alba Editorial, 2001, traducción de Gema Moral Bartolomé, ISBN 978-84-8428-099-6.

  • The Song of the Lark (1915). Tr.: El canto de la alondra, Editorial Pre-Textos, 2001, ISBN 978-84-8191-386-6.

  • My Ántonia (1918). Tr.: Mi Ántonia, Alba Editorial, 2002, ISBN 978-84-8428-013-2 y Mi Ántonia, Nuevas Ediciones de Bolsillo, 2003, ISBN 978-84-9793-153-3, traducción de Gema Moral Bartolomé.

  • One of Ours (Uno de los nuestros, 1922). Ganó el Premio Pulitzer.

  • A Lost Lady (1923), novela corta. Tr.: Una dama perdida, Buenos Aires, Centro Ed. América Latina, 1977, y Una dama extraviada, Alba Editorial, 2008, ISBN 978-84-8428-395-9.

  • The Professor's House (1925). Tr.: La casa del profesor Plaza & Janés, 1963.

  • My Mortal Enemy (1926), novela corta. Tr.: Mi enemigo mortal, Alba Editorial, 1999, traducción de Gema Moral Bartolomé, ISBN 978-84-89846-95-1

  • Death Comes for the Archbishop (1927). Tr.: La muerte llama al arzobispo, Ediciones Cátedra, 2000, ISBN 978-84-376-1793-0

  • Shadows on the Rock (1931). Sombras en la roca, Ediciones Traspiés, 2019, traducción de M.A. Martínez-Cabeza, ISBN 978-84-947358-8-2.

  • Lucy Gayheart (1935). Tr.: Lucy Gayheart, Alba Editorial, 2008. ISBN 978-84-8428-417-8

  • Sapphira and the Slave Girl (1940). Sapphira y la joven esclava, Impedimenta.



Colecciones:


  • April TwilightsCrepúsculos de abril», poesía) 1903

  • The Troll GardenEl jardín de los Troll», cuentos) 1905

  • Youth and the Bright Medusa («La juventud y la brillante Medusa», cuentos) 1920

  • Obscure DestiniesDestinos oscuros», tres cuentos) 1932

  • The Old BeautyLa vieja belleza», tres cuentos) 1948

  • En inglés, existen colecciones recientes de las primeras historias de Willa Cather, que originariamente se publicaron en periódicos y revistas.1​2​

  • En España, hay un amplio volumen: Los libros de cuentos, Alba Editorial, 2006, ISBN 978-84-8428-289-1. Además, Tommy, the UnsentimentalTommy, una persona nada sentimental»), cuento aparecido en la revista Home Monthly (agosto de 1896), se ha publicado, con nota biográfica, en la antología Cuando se abrió la puerta.

  • Cuentos de la Nueva Mujer (1882-1914), Alba Editorial, Clasica maior, 2008, ISBN 978-84-8428-418-5.



Ensayos:

  • The Life of Mary Baker G. Eddy and the History of Christian ScienceLa vida de Mary Baker G. Eddy y la Historia de la Ciencia cristiana», con Georgine Milmine, 1909) (reed. por U Nebraska Press, 1993)

  • On WritingSobre la escritura», 1949) (reed. por Uiversity of Nebraska Press, 1988)

  • Not Under Forty (artículos) 1936. Tr.: Para mayores de cuarenta, Alba Editoria, 2002.



Fuentes Bibliográficas y Biográficas:




12 comentarios:

  1. Hola,

    no conocía a la autora y tampoco su obra pero de momento no me voy a animar aunque he apuntado varios títulos para futuras lecturas.

    Un beso

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    1. Buenos días:
      Mi favorita de Cather es Uno de los nuestros, pero cualquier título que decidas leer de la autora es un tesoro. Así pues, cuando te decidas a leerla seguro que te darán ganas de repetir.
      Un abrazo y muchas gracias por leerme y comentar!!

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  2. Hola!!! Pues no he leído nada de la autora y me ha dado la impresión de que es el tipo de libro que te sirve una vez que la autora te ha atrapado y quieres leer todo lo suyo. Creo que probaría con otra, por ejemplo la de Uno de los nuestros que veo que es tu favorita.
    Abrazo

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    1. Buenos días, Norah!!
      Has sacado la impresión acertada, sin duda es una novela que debe leerse después de conocer a Willa Cather, pues si no puedes llevarte una impresión equivocada. Uno de los nuestros es mi favorito por el momento de la autora, aunque Mi Antonia es otra novela que guardo con mucho cariño. No dejes de acercarte cuando puedas a esta autora, era alguien muy especial, cálida e inteligente.
      Un abrazo y muchas gracias por comentar!!

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  3. No soy muy asidua de novelas intimistas pero de vez en cuando, para desconectar, me gusta buscar algo diferente y lo que cuentas sobre este libro parece interesante, aunque me dejo llevar por tus preferencias y apunto tu titulo preferido. Besos y me ha encantado tu reseña

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    1. Buenas tardes, Marina:
      Creo que es acertado que empieces por una de sus mejores obras, así te quedarás satisfecha y en un futuro es casi seguro que vuelvas a Willa Cather. Si finalmente te animas, no dejes de comentarme qué te parece.
      Un abrazo y muchísimas gracias por tus palabras!! :)

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  4. Pues tengo en casa "Una dama extraviada" y seguramente me estrene con ella con ese título, si la disfruto tanto como tú no dudaré en repetir ;)

    besitos

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    1. Una dama extraviada es una estupenda novela, y para conocer a Willa Cather está muy bien, porque es corta, pero contiene la esencia de la autora. Yo estoy segura que te aficionarás a ella y te aconsejo que leas en un futuro Uno de los nuestros y Mi antonia:)
      Un abrazo y muchas gracias por pasar y comentar!!

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  5. Tengo todavía bastante pendiente de leer de esta autora, así qe después de esta reseña me queda claro que leeeré todo lo pendiente y a esta novela primeriza me acercaré al final. Es que hay primeras novelas que son auténticas joyas, pero son la excepción. La mayor parte son eso, primeras novelas, y aunque están muy por encima de la media, al lado del resto de su obra se percibe con claridad la diferencia.

    Por cierto, en cuanto pueda leo el artículo sobre Capote y Willa :)

    ¡Besote!

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    1. Buenos días:
      Creo que has comprendido perfectamente mi reseña :) Es una novela que se debe leer cuando se conoce perfectamente la obra de la autora, porque si no puede dejarte fría. No obstante, para todo el que admira a Willa Cather es una curiosidad imposible de no poseer.
      Un abrazo y muchas gracias por pasar y comentar!!

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  6. De esta autora me he leído Pioneros y aunque no me entusiasmó, me dejó con ganas de leer algo más de la autora. Espero hacerlo pronto. Besos

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    1. Buenos días, Jani:
      Primeramente, muchas gracias por pasar y comentar!!
      Pioneros es la primera de sus novelas de la pradera, no es la mejor de las tres, sin duda. Yo te aconsejo que leas Mi Antonia, es de una calidez tremenda. Y por supuesto Uno de los nuestros, a mí me llegó al corazón y me gustó mucho más que la aclamadísima Adiós a las armas de Hemingway (que no me odien los fans):).
      Un abrazo y hasta la próxima!!

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