martes, 5 de marzo de 2019

RESEÑA: "DEERBROOK", HARRIET MARTINEAU

Editorial Ático de Libros




·         Traducción: Claudia Casanova
·         Formato: 15 x 23, rústica con solapas
·         Páginas: 536 págs.
·         ISBN: 978-84-16222-98-8
·         Fecha de publicación: febrero de 2019

·         Colección: Ático Clásicos, 5




Sinopsis de la editorial:


Tras perder a sus padres, las hermanas Margaret y Hester Ibbotson llegan al apacible pueblecito de Deerbrook para alojarse con el señor Grey y su esposa. Pero la llegada de las refinadas damas altera la aparente tranquilidad del lugar y, enseguida, corre el rumor de que una de ellas se casará con el farmacéutico del pueblo, el señor Edward Hope. El destino de Margaret, Hester y Edward se verá marcado para siempre por la noticia.

 Recomendación musical para este libro 


Opinión:


<Cualquier residente en una ciudad, de viaje por una rica región de la campiña, sabe lo que significa una pulcra casita blanca, situada en un agradable paraje rodeada de setos, con vistas a un parque soleado o meciéndose entre las colinas; dirá al cruzar las verjas el carruaje: “Me gustaría vivir aquí” o “En este lugar tan bonito podría ser feliz”>


"Catedral de Salisbury" Constable (1823)
(Fuente: Wikipedia)
Así comienza Deerbrook, de esta manera tan pintoresca y evocadora, como si de un cuadro de John Constable se tratara. Me introduje en la lectura, de lo que parecía una bella escena costumbrista, dispuesta a disfrutar de la belleza de las descripciones, los audaces diálogos y la riqueza de estilo. Pero, Deerbrook es eso y mucho más.

La novela, que en origen (1839), fue editada en tres tomos, tiene como protagonistas a dos hermanas huérfanas, que muy bien pueden recordar a las señoritas Elinor y Marianne  Dashwood, protagonistas de la afamada novela, “Sentido y sensibilidad” firmada por Jane Austen. Harriet, bonita y elegante; Margaret, sensata e inteligente, ambas serán recibidas en el hogar de los Gray, unos familiares deseosos de acogerlas generosamente y, gracias a su llegada, ser el centro de atención de la actividad social de la población. Pero, aunque son respetados en la comunidad, cuentan con una vecina, la señora Rowland, que compite contra ellos en toda misión que se proponen. Esta competencia nos lleva a una serie de escenas de salón con un marcado sentido cómico, al más puro estilo Austen. Pero muy pronto veremos que es sólo humo, un telón engañoso que Harriet Martineau interpone al lector y que, al descorrerlo comenzará la verdadera historia. Una historia que deja el humor relegado a un segundo término, para dar paso al drama. Los tejemanejes que los Gray y los Rowland se traen, causarán tal enredo que las hermanas y un caballero, el médico de Deerbrook, se verán protagonizando una tragicomedia de la que difícilmente saldrán vencedores.

Con mucha inteligencia y un bello y rico estilo, Harriet Martineau, hace una crítica social a su tiempo. Denuncia las consecuencias de una pobre o nula educación, donde la ignorancia y la superstición son el caldo de cultivo de la injusticia y la pobreza.  Donde los poderosos y más ricos, son capaces de dirigir hacia sus intereses a los que carecen de formación y criterio propio. Y declara como más felices y con potencial de progreso, a las mentes libres y estudiosas, que son capaces de ejercer su libertad con inteligencia, pese a ser el objeto de lo que, hoy día, llamamos Bullying.

Una novela universal y eterna, que nos narra una bonita, romántica y tierna historia de época, que esconde una moraleja con la que la autora pretendía educar a sus contemporáneos, aleccionarles e indicarles cuál era el camino del progreso y la mejora social. Una historia por la que no ha pasado el tiempo y que, en pleno siglo XXI, podríamos aplicar a cualquier núcleo de la sociedad.

La autora:

Harriet Martineau, Richard Evans
(Fuente Wikipedia)



¿Quién era Harriet Martineau?


Fuente: Sociólogos.com
Quienes estén versados en la literatura británica del siglo XIX, podrán encontrar muchas semejanzas, en temática y planteamiento narrativo, con novelas de afamadas escritoras, como George Eliot o Elizabeth Gaskell. Y superventas masculinos, como Charles Dickens. Pero, "Deerbrook" es muy anterior a “Middlemarch” (1871) o “Norte y sur” (1855). Y Harriet Martineau era más famosa y vendía más que Dickens.

Escritora, periodista (pionera en Reino Unido), socióloga y activista, Harriet Martineau (Norwich, el 12 de junio de 1802/ 27 junio de 1876). Era la sexta hija de ocho hermanos, pertenecientes a una familia acomodada descendientes de hugonotes franceses. Su padre se dedicaba al comercio y su buena posición social hizo posible que creciera en un ambiente culto y tuviera una cuidada educación.

Casa natal de Harriet Martineau (Fuente Wikipedia)
Su infancia estuvo marcada por problemas de salud, acusando a edad temprana una sordera que le obligaría a los doce años a usar trompetilla. Su carácter positivo vio esta circunstancia como algo beneficioso, pues le ayudó a perseverar en la vida. Con 16 años ingresó en una escuela de Bristol que regentaba una hermana de su padre. Gracias a que su tío era ministro de la Iglesia Unitaria (creían que la mujer debía estudiar, para poder ser una buena madre), recibió una cuidada educación, estudiando: latín, italiano, francés y alemán. Y leyendo a los grandes pensadores.

Fuente: Flickr
En 1821 comenzó de manera anónima su carrea periodística, publicando en el Monthly Repository, una revista unitarista, donde denunciaba la precaria situación de la mujer. También colaboró en publicaciones de la talla de: Edinburgh Magazine, el Penny Magazine, People´s journal, The Leader, etc. También colaboró con publicaciones norteamericanas como el Atlantic Monthly o el National Anti-Slavely Standard. Llegó a escribir más de 1500 artículos. Sus temas protagonistas eran la mujer, el mundo de las fábricas y el abuso de los niños en el mundo laboral.

A la edad de 22 años sufrió tres grandes pérdidas al fallecer su padre, su hermano mayor y su prometido, a raíz de esto Harriet permanecería soltera el resto de su vida, e incluso llegó a adquirir ideas contrarias al matrimonio, afirmando que dicha institución no dejaba desarrollarse a la mujer.  La mala situación económica de la familia, debida a la pérdida de los ahorros y a la muerte de su padre,  obligaría a Harriet a trabajar de costurera para subsistir.

En 1830 comenzó a escribir ganando tres premios de la Asociación Unitaria. En 1831 sus obras ya eran todo un éxito. Pero abandonaría su fe para interesarse por la teoría social, que marcaría el resto de su vida. Se trasladó a Londres en 1832, donde se relacionaría con intelectuales como: Thomas Carlyle, George Eliot, Florence Nightingale, Charles Dickens, William Wodsworth, Charlotte Brontë o Charles Darwin entre otros.


Fuente: Todostuslibros.com
Entre 1832 y 1834 se publicaron sus más famosas obras, “Illustrations of Political Economy” una serie de 25 novelas didácticas, y su “Illustrations of Taxation” (1834). En estas obras utilizaba la ficción para explicar sus teorías sociales y económicas, dirigidas a hombres y mujeres de todas las clases sociales. Su preocupación por la teoría social no sólo se quedó en esto, también le preocupaba la esclavitud y por ello viajó a Estados Unidos, se relacionó con los líderes abolicionistas ,escribió apasionados artículos para el Daily News y publicó el tratado sobre la metodología de la investigación sociológica "How to Observe morals and Manners" (1838), Society in America” (1837) y “Retrospect Of Western Travel” (1838), así como las novelas, "Deerbrook" (1839) y “The Hour and the Man” (1841).

En 1839 regresa a Inglaterra, ese mismo año viajará a Venecia donde su salud se debilita, no por ello dejando de escribir. Sus intereses sociales, políticos y económicos la llevaron a querer visitar países, como Egipto, Palestina y Siria; con visitas al Nilo, Petra, la península del Sinaí, Akaba, Jerusalén, Damasco y Líbano. Este viaje de ocho meses daría lugar a la publicación de “Eastern Life: Present and Past” (1848). En él cuestionaría la concepción de la deidad, que derivó en su ateísmo, no declarado abiertamente y por el cual su familia la dejaría de lado. También tradujo los seis volúmenes de "Curso de filosofía positiva" ("Cours de Philosophie Positive"), de Auguste Compte, como "The Positive Philosophy" de Auguste Compte (1853).

En 1866, John Stuart Mill, solicitó al Parlamento Británico, el derecho al voto de la mujer, Harriet se sumó a la causa y luchó por el sufragio femenino.

En 1855 había comenzado su biografía debido a que enfermó del corazón, ésta sería publicada póstumamente en 1877.


FUENTE BIBLIOGRÁFICARevista CódiceUSC


Harriet Martineau, 1861 (Camille Silvy)
Fuente: Wikipedia
Como vemos, Harriet Martineau, fue una mujer excepcional, luchadora y brillante escritora, que dedicó su vida a la mejora social, y examinó antes que Marx, Engels o Weber,  las clases sociales, la religión, el suicidio, los nacionalismos, la vida en los hogares, la situación de la mujer, la criminología y las interrelaciones entre las instituciones y los individuos. Hoy día se la conoce en el mundo de la sociología siendo estudiada en la mejores universidades, pero su legado literario es poco conocido, esperemos que con esta edición que hoy os presento de "Deerbrook", editada por Ático de Libros, su obra llegue a ocupar el lugar que le corresponde entre los mejores clásicos de la literatura británica, porque sin duda alguna lo merece.

Undine von Reinecke ♪



2 comentarios:

  1. Lo tengo ya en la estantería, a ver cuándo puedo sacarle el hueco. Qué interesante la vida de la autora, y qué interesantes suelen ser las vidas de todas estas escritoras del XIX una vez que se adentra uno en ellas, ¿verdad? Hicieron muchas más cosas que nosotras y vivieron muchas más vidas que nosotras, mujeres modernas del siglo XXI, en un mundo y en una época en la que las mujeres apenas podían hacer nada más allá del hogar.

    ¡Besote!

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    1. Hola, Sras. Inquilinas :) Realmente, la vida de Harriet Martineau fue muy interesante, es asombroso que no se conozca más hoy día. Su labor humana es su mejor carta de presentación, sólo por ello ya merece un puesto de honor, pero quizá por ser mujer ha quedado relegada al ostracismo literario. Tienes mucha razón, aquellas mujeres pioneras en todo,nos dan mil vueltas, en valentía y actividad (de dónde sacarían el tiempo. Un beso grande y muchas gracias por leerme y comentar.
      PD: Mañana espero presentarte a otra mujer escritora :)

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