jueves, 5 de septiembre de 2019

RESEÑA: "DIARIOS DEL AGUA", ROGER DEAKIN




Fuente: @undine.von.reinecke Instagram






Ficha Técnica:


Editorial: Impedimenta
Traductor: Miguel Ros González
ISBN:978-84-17553-07-4
Encuad:Cartoné
Formato:14 x 21 cm
Páginas:408PVP:24,95 €


Sinopsis de la editorial:


Un día de 1996, inspirado por «El nadador» de John Cheever, Roger Deakin emprendió el sueño de su vida: recorrer las islas británicas a nado. El libro que escribió se convertiría en un clásico de culto.

Como buen inglés, Roger Deakin adoraba el agua. Así que un día de 1996 se lanzó al foso de su casa en Suffolk y se propuso recorrer las islas británicas a nado. Playas, pozas, ríos, estanques y lidos. Acueductos, canales, cascadas y canteras inundadas. Deakin recorrió su país contemplando la vida desde la perspectiva de las ranas, y fue interceptado por guardacostas, confundido con un suicida e incluso estuvo a punto de ser engullido por un remolino en las Hébridas.

Una vibrante oda al inconformismo, a la imaginación y a la voluntad de actuar con libertad plena. Un viaje inolvidable y una audaz celebración de la atracción que el agua sigue ejerciendo en todos los seres vivos.



Propuesta musical para este libro:



Jeux d'eau, M. Ravel (Jean-Yves Thibaudet, Piano)




Lo que Undine piensa del libro:


«Dicebamus hesterna die» (“Decíamos ayer”, atribuida a Fray Luis de León)

Un mes de asueto en el blog sin nuevas entradas, pero muy activo en lecturas y documentación, que me han hecho sentir unida a este sitio como si nunca me hubiera tomado un descanso.

Oxford Botanic Gar
Fuente: Undine von Reinecke
Dejé como última lectura pendiente una de las novedades que la editorial Impedimenta presentó en la FLM 2019, Diarios del agua de Roger Deakin, y tuve verdaderas tentaciones de escribir la reseña y publicarla en agosto, debido al entusiasmo que me causó. No obstante, conseguí reprimir el impulso y retrasé hasta septiembre su redacción, ya que sabía que, tras el viaje que me disponía a emprender por tierras británicas durante mis vacaciones, me llevaría a lugares comunes con el autor, tanto reales como espirituales, que me facilitarían trasmitir a mis lectores lo singular de este libro, y que resulta complejo de catalogar visto con los ojos del lector habituado a la narrativa más común. Diarios del agua no es una novela, aunque emoción y aventura se conjugan en sus páginas; tampoco es un libro de viajes, aunque se visitan múltiples lugares de la geografía inglesa; ni siquiera es un libro de autoayuda, sin embargo muchos de nosotros sacaríamos un gran aprendizaje de entre sus páginas.

Río Avon, Charlecote Park
Fuente: Undine von Reinecke
El libro que hoy os traigo, con el cual la editorial Impedimenta ha aportado originalidad a su catálogo ofreciendo algo distinto a sus lectores, como ya hiciera con Vida en el jardín de Penelope Lively, es un diario de vivencias personales de Roger Deakin. En él nos narra de manera sincera, directa y muy amena sus experiencias por tierras y aguas británicas, es decir: los ríos, mares, pozas y piscinas a lo largo y ancho de las islas británicas, que el autor visitó durante algunos meses como un reto que se impuso, sin ánimo de batir ningún record más que el de cumplir consigo mismo.

Buscot Park
Fuente: Undine von Reinecke
¿Qué llevó a Roger Deakin a emprender tal aventura? Ni más ni menos que uno de esos momentos que a todos nos llega en la vida en los que necesitamos nuevas metas y motivaciones para seguir adelante, para afrontar la vida y renovar esperanzas:




< “Yo vivía solo, y triste, pues acababa de salir de una larga relación, y, como era escritor y director autónomo, tenía cierta libertad para emprender un viaje si me apetecía. Mi hijo, Rufus, también estaba de aventura por Australia, trabajando de camarero y surfeando en Byron Bay, y lo añoraba. Al menos, en el agua podría unirme espiritualmente a él. Al igual que el ciclo infinito de la lluvia, empezaría y acabaría el viaje en mi foso, partiendo en primavera y nadando durante todas las estaciones del año, y escribiría un diario con mis impresiones y peripecias.” >

Estas razones personales que explica unidas a sus sueños románticos, son el motor que empujan a Roger Deakin a su aventura:

< “Empecé a soñar con pozas secretas, con hacer un viaje de descubrimiento por lo que William Morris, en el título de una de sus novelas, llamaba “las aguas encantadas”. Me había inspirado en El nadador, el clásico relato de John Cheever, donde el protagonista, Ned Merrill, decide recorrer los trece kilómetros que separan una fiesta en Long Island de su casa nadando por las piscinas de sus vecinos (…)” >

Río Avon, Charlecote Abey
Fuente: Undine von Reinecke
No sé si quienes me estén leyendo han leído el relato citado, o si han visto su adaptación cinematográfica de 1968 protagonizada por Burt Lancaster, si no es así les recomiendo hacerlo por varios motivos, pero el principal en el caso que nos ocupa es que nos da la clave para conectar con Roger Deakin, para comprender el espíritu interior que le indujo no sólo a emprender este reto, sino a plasmarlo por escrito como si de un libro sagrado se tratara, al que poder acudir en momentos de necesidad. Una fuerza motora que le llevó a investigar mapas y documentos olvidados en bibliotecas, para descubrir lugares que fueron de culto para religiones ancestrales, altares mágicos con fuentes de la vida eterna. Un viaje por la Inglaterra victoriana más conservadora donde pescar en sus ríos era cuestión de estatus y clase, en contraste con las nuevas corrientes  del siglo XX, donde ángeles del infierno aparcaban sus motos  junto a una poza para iniciar a sus hijos en el clan pasando la prueba del agua.


Holywell Bay
Fuente: Undine von Reinecke
Nadaremos junto al autor por playas que antaño eran praderas en las que rebaños de ovejas  pastaban en épocas vikingas; visitaremos balnearios venidos a menos, que fueron centro neurálgico de lo más selecto de la aristocracia desde la época georgiana a la eduardiana; escalaremos montañas en búsqueda de fuentes de la salud que dieron esperanza a los corazones de personajes relevantes para la cultura y la ciencia como Bernard Shaw o Darwin; viajaremos a  Escocia a buscar la soledad que Orwell encontró para escribir 1984 en la isla de Jura. Exploraremos los trampolines, ya prohibidos, de las piscinas que estuvieron de moda allá por los años 30 del pasado siglo, orgullo de grandes nadadores y saltadores que pusieron en lo más alto el honor de Inglaterra.

Conversaremos con gentes de todo el país que compartirán sus experiencias y leyendas; cruzaremos bahías junto al autor escondiéndonos de la guardia costera; visitaremos las profundidades de la Tierra, y conoceremos el miedo y la soledad que Roger Deakin vivió en una de sus aventuras más peligrosas y temerarias.

Pero también, ¡cómo no!  Disfrutaremos de multitud de anécdotas  literarias que pueblan toda Inglaterra. Nos lleva a conocer las aguas donde Charles Dickens situó una de sus más aclamadas obras, Grandes esperanzas, describiéndonos el lugar con tal precisión que se puede sentir la atmósfera que llevó a Dickens a imaginar el encuentro entre Pip y el reo, ¡muy emocionante!

Ria de Helford
Fuente: Undine von Reinecke
Y si de emociones hablamos, no puedo omitir la aventura que gracias al libro viví yo misma en Cornwall, el famoso Cornualles de las novelas de la romántica Rosamunde Pilcher y de la misteriosa Daphne du Maurier. Fue una anécdota de Daphne du Maurier narrada en Diarios del agua, la que me llevó a explorar en mis vacaciones inglesas la ría de Helford y el misterioso sendero de Frenchman’s Creek, lugares que yo creía fruto de la fértil imaginación de la escritora inglesa, y que Deakin me descubrió para disfrute infinito de mi persona. Recorrer los senderos que describe en El río del francés y  contemplar esa ría con múltiples afluentes y colores son experiencias únicas que uno no debe perderse si visita la zona. Saber que la propia escritora compartió esas vistas en su noche de bodas mientras fondeaba en el yate de su marido en las frías aguas que Deakin cruzó nadando es para el lector soñador un regalo divino. 

Frenchman's Creek
Fuente: Udine von Reinecke
Y, llegados a este punto, debo confesar que pese a la maestría descriptiva de Daphne du Maurier, la naturaleza ha superado en belleza y misterio cualquier imagen que la autora pudiera transcribir. ¡El poder infinito de la naturaleza frente a la pequeñez del  hombre!

Y eso me lleva a otro punto importante en Diarios del agua. El escritor defiende a capa y espada la vuelta a la naturaleza, la comunión con los orígenes del hombre, con el agua, con la flora y fauna. Critica el descuido del entorno natural por parte de las autoridades políticas y financieras, se escandaliza por la desaparición de los prados en Inglaterra, por la creación de vertederos en las playas, la contaminación en los ríos y la prohibición a nadar libremente en espacios naturales. Un auténtico ecologista en acción que no vio, para su fortuna, el estado de las cosas hoy en día. Pero, seamos optimistas y confiemos en un presente en el que personas individuales trabajen día a día por mejorar los hábitos diarios, para que nuestro planeta siga funcionando, para que la hierba crezca sana y limpia, para que las aguas fluyan cristalinas y el ciclo de la vida cumpla su función.

Foso acuático, Tyntesfield
Fuente: Undine von Reinecke
Eso soñaba Roger Deakin, escritor con el que siempre me sentiré en deuda por las grandes emociones intelectuales y humanas que escribió en las páginas de su diario, y que quiso compartir generosamente con personas anónimas como yo.

Alguien de mi entorno, al comentar mis impresiones del libro al finalizarlo, me preguntó qué mérito le encontraba a las hazañas que se relatan en Diarios del agua, si yo consideraba que tenían algún valor. Mi respuesta, tras sonreír a la pregunta, fue sencilla: Roger Deakin era una
Foso acuático, Tyntesfield
Fuente: Undine von Reinecke
persona normal poseedor de una chispa interior, y como buen inglés amaba el agua y a Inglaterra. En un intento de reencontrarse consigo mismo escribió un libro como terapia a su soledad que se le escapó de las manos convirtiéndose en un bestseller. Sus experiencias llevadas al papel triunfaron por la sinceridad y humanidad que sus páginas desprenden, porque las grandes hazañas no tienen que batir records sino servir y dar ejemplo a sus conciudadanos.


¿Todos deberíamos recorrer  a nado las aguas de nuestro país como hizo Roger Deakin con el suyo? No lo creo necesario, pero sí es cierto que sus experiencias me han ayudado a mí a ver el mundo desde otro punto de vista. Quizá os interese conocerlo a vosotros también:

< “La lluvia tibia caía por el canalón en uno de esos típicos chaparrones de mediados de verano mientras cruzaba a toda prisa el jardín trasero de mi casa de Suffolk para cobijarme en el foso. Empecé a nadar lentamente, recorriendo a braza los casi treinta metros de agua verde y clara, con los ojos al nivel de la superficie. Era magnífico ver la lluvia cayendo sobre el foso desde el punto de vista de una rana. La lluvia calma el agua, la refresca, hundiendo el polen, los abejorros muertos y demás partículas flotantes. Cada gota creaba una fuente efímera al caer, una fuente que se convertía en una burbuja y estallaba. Pero lo mejor era cuando la lluvia arreciaba, ahogando el canto de los pájaros, y se levantaba una especie de neblina desde el agua, como si el propio foso se elevara para unirse al cielo encapotado. Luego amainaba, y el reflejo del cielo quedaba repleto de bailarines minúsculos: espíritus del agua, como alfileres brillantes, de puntillas sobre la superficie. Llovían espíritus del agua”. >

(Pasaje inicial de Diarios del agua, Roger Deakin)

Undine von Reinecke ♪ 



El autor por la editorial:


Roger Deakin (Watford, 1943   - Suffolk, 2006)
Fuente: Editorial Impedimenta

Roger Deakin nació en Watford en 1943. Estudió Inglés en la Universidad de Cambridge, donde fue uno de los protegidos de Kingsley Amis. En 1973 se casó con Jenny Hind, con quien tuvo un hijo, pero el matrimonio se anuló en 1982.
Trabajó en publicidad durante un tiempo, en Londres, pero, cansado de la ciudad, decidió comprar un caserío que contaba con un gran terreno y una fosa en Suffolk, Walnut Tree Farm, y se dedicó a restaurarlo; allí viviría hasta su muerte. Empezó a producir y dirigir documentales, incluyendo dos de la BBC Radio 4 sobre la restauración de su casa. Fue en esa época cuando nació su pasión por el campo y la escritura y, en 1999, saltó a la fama con su obra Los diarios del agua (Impedimenta, 2019), que contaba su viaje por los ríos, pozos y mares británicos y que inspiró otro documental de la BBC. El éxito de esta experiencia lo llevó a emprender un nuevo viaje a través de los bosques más antiguos del mundo, lo que daría como resultado su segunda obra, Wildwood (2007); libro que, lamentablemente, fue publicado de forma póstuma, ya que Deakin murió un año antes, justo después de entregar el manuscrito, de un tumor cerebral. A lo largo de su vida escribió numerosos artículos para periódicos y revistas, incluyendo The Daily Telegraph y BBC Wildlife, y fue cofundador de Common Ground, una organización que busca promover el compromiso de las personas con su entorno local. En 2008 apareció Notes from Walnut Tree Farm, un compendio de los fragmentos más interesantes de los diarios de Deakin sobre su vida en el campo, coeditado por su pareja, Alison Hastie, y el crítico y novelista Terence Blacker.


Fuentes de interés:


Comparto con vosotros el link de una web donde se habla del relato de El nadador y su adaptación a la gran pantalla. También dejo otro link de un artículo de The Guardian, donde se habla de la casa y el foso de Roger Deakin, estoy segura que os gustará leerlo y ver las fotos.


16 comentarios:

  1. ¡Buenas tardes!
    Si lo cuenta la mitad de bien que tú ya me conformo. La verdad es que pinta genial y tiene cosas muy interesantes además de las anécdotas literarias o los lugares bucólicos.
    La peli la vi hace tiempo de casualidad, porque al principio no entendía nada pero me quedé por pereza y luego me gustó.
    Me apunto al viaje.
    Besos

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    1. Buenas tardes, Norah:
      Muchas gracias por tus palabras!! Si lees a Deakin veras que escribe infinitamente mejor que yo, lo hace desde el corazón y la sabiduría.Ya verás como te gusta.
      Yo vi El nadador siendo niña, y fíjate que rara soy, que pese a su compleja temática me impactó positivamente. No tengo conciencia de si llegué a entender completamente su significado, pero ya adulta no quise perdérmela cuando la emitieron en TV, pues el poso que me había dejado era muy bueno.
      Me alegra que te apuntes al viaje, creo que esta nueva temporada compartiremos muchos :)
      Un abrazo grande!!

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  2. Madre mía con la reseña que has escrito es imposible no sentir curiosidad por este libro, a mi me encanta leer las experiencias personales así que este libro es de los míos y bueno habla de mi segunda casa por lo que pasa a mi lista de pendientes.

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    1. Muchas gracias por tus ambles palabras!!
      La verdad, es un libro que si empatizas con el autor, se lee él solito :)
      ¿Eres medio inglesa, o como yo adoras Inglaterra? Porque, si es así compartiremos muchas lecturas :)
      Ya me dirás qué te ha parecido el libro cuando lo leas.
      Un abrazo grande!!

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  3. Me has dejado turulata perdida con la reseña, embobada quédome leyéndote Reina Mora; no se si me gustará el libro tanto como tus letras 😅
    Anotadísimo.

    Besitos carinyet 💋💋💋

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    1. Vaya, muchas gracias!! :)
      Eres un encanto diciéndome esas cosas tan bonitas. Y ya verás que el libro de Deakin te encantará, es más, te hubiera gustado poder conocer al autor al finalizarlo, como me pasó a mí.
      Un besote, y hasta muy pronto!!

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  4. Ay, qué maravilla. Me encanta cómo nos lo cuentas y nos acompañas, tu reseña es perfecta antes de leer este libro. Me gustan mucho los diarios de este tipo, sobre experiencias personales relacionadas con la naturaleza. Tengo en casa pendiente el de "Vida en el jardín", que tú mencionas, y he disfrutado de varios errata naturae que siguen esta senda del naturalismo personal y bellísimo (Sue Hubbell, por ejemplo). Besos.

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    1. Buenas tardes, Mónica:
      Muchísimas gracias por tus palabras, me llegan al corazón!!
      Cuando escribes una reseña, tú lo sabes mejor que yo, te quedas con la impresión de no haber podido hablar de todas las cosas importantes que contiene el libro. En este caso, me ha ocurrido multiplicado al cuadrado. Me queda la esperanza de haber tocado el corazón de alguno de vosotros, y así poder dar voz a Deakin, un hombre con el que me hubiera gustado conversar.
      Coincido contigo en el gusto por esos libros que nos llevan a la naturaleza, y te aseguro además, que Vida en el jardín te sacará alguna sonrisa, y más de una lágrima. Deseando leer tu reseña sobre él.
      Un beso grande, y muchas gracias nuevamente!!

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  5. Hola Undine!! El libro ya me pareció muy original cuando lo vi en el catálogo de Impedimenta, pero no me atrevé. Después de leerte puede que le dé una oportunidad. ¡Estupenda reseña! Besos!!

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    1. Buenas noches:
      Te agradezco tus palabras, y te animo una vez más a que leas el libro. No te arrepentirás!!
      Un abrazo!

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  6. Mira, en serio, esto es un sufrimiento constante, no hago más que apuntar libros que no tengo tiempo para leer ni espacio para colocar. Pero lo compraré, claro, y lo leeré cuando pueda, sin más. ¿Cómo no hacerlo? Es que te estaba leyendo y entendía perfectamente por donde te había llevado el libro. ¡Y encima con visita in situ en Cornualles! Qué envidia de la mala siento ahora... jajaja. A todo esto "El nadador" es uno de mis grandes pendientes (la peli sí la vi en su momento, pero nada como el libro), así que antes de ponerme con este tengo que leerlo.

    Rebienvenida, guapa. Del blog ya no se desconecta nunca, vacaciones o no :)

    ¡Besote!

    (oye, ya que lo has visitado en persona, a ver si me resuelves una duda. ¿Consideras acertado el título de "El río del francés" o es más adecuado "La cala del francés"? Porque "Creek" puede significiar las dos cosas, y hasta ahora yo siempre había escuchado "cala" refiriéndose a este libro. Lo tengo en la estantería sin leer, que me lo regalaron en mi cumple, pero cuando lo haga me gustaría saber si ese título que le han puesto es acertado o no.

    Me callo ya xD.

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    1. Querida Inquilina:
      Creo que a todos los que andamos por aquí nos ocurre lo mismo, no paramos de apuntar títulos y comprar libros. Es una locura :)
      Sobre El nadador, no dejes de ver la película aunque como siempre, el relato es infinitamente mejor.
      Sobre tu pregún sobre el libro El río del francés, sí "río" es un término adecuado, porque la ría de Helford está compuesta por una serie de ríos más pequeños que van a para a ella. Frenchman's Creek es uno de ellos, y el National Park protege una senda circular desde la cual se contempla.
      Un beso grande, y muchas gracias por tu paciencia al esperar mi respuesta!!

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  7. Hola! La verdad es que suena interesante, pero a la vez intimida un poco... Muy buena reseña! Besos

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    1. Buenas noches, Jani:
      Que no te intimide, es un libro de cabecera, que se puede leer a ratos sueltos. Yo te animo a que le des una oportunidad si te topas con él, no creo que te arrepientas.
      Un abrazo, y gracias por tus palabras!!

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  8. ¡Hola!
    Creo que esta editorial tiene un catálogo excelente. Me gusta mucho sus cuidadas ediciones y sus magníficas novelas. Puede que me anime con esta.
    Un beso.

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    1. Buenas noches:
      Muchas gracias por pasarte y leer mi reseña.
      Comparto contigo tu opinión sobre Impedimenta, es más, son mi perdición :)
      Un abrazo, y hasta muy pronto!!

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