miércoles, 25 de marzo de 2020

RESEÑA: "EL REINO DE LAS MUJERES", ANTÓN CHÉJOV

Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Editorial: Ediciones Invisibles
Colección: Pequeños placeres
Número de la colección: 1
Traductora: Marta Rebón
Fecha de publicación: 05/22/2019
ISBN: 9788494898730
Formato: 11,5 x 18
Páginas: 96
Encuadernación: rústica con solapas
PVP: 12.00 €


Sinopsis por la Editorial:

"—Creo que una mujer joven y rica tiene que ser independiente, inteligente, elegante, valiente y un poco libertina. Usted, querida, no debe dejar pasar ni una ocasión, ni vivir como todo el mundo, sino saborear la vida, y un leve libertinaje es la salsa de la vida." La joven Anna Akímovna ha heredado una enorme fábrica y tiene a su cargo a miles de trabajadores. Durante el día de Navidad, mientras sube y baja por los pisos de su enorme casa, reflexiona sobre su soledad y las dificultades de encontrar un buen marido. Anna no se siente a gusto ni en el piso de arriba, donde recibe a los miembros de la alta sociedad con los que le corresponde relacionarse desde que es rica —pero que la menosprecian por su origen—, ni con los del piso de abajo, los trabajadores y las mujeres del pueblo llano que la criaron, de los que ahora la separa su posición.


Propuesta musical para este libro:


Lo que Undine piensa del libro:


En estos tiempos terribles que nos ha tocado vivir, con  la amenaza del coronavirus llamando a nuestras puertas, me es inevitable pensar en mi abuelo. Recuerdo que cuando era niña, siempre se ponía muy serio cada vez que mis hermanas y yo nos quejábamos por algo, él siempre nos decía: “Tendría que venir otra guerra para que supierais apreciar lo que tenéis”. Mi abuelo vivió nuestra Guerra Civil muy lejos de toda su familia, y aunque la contienda no le causó daños irreparables, marcó su vida para siempre. ¡Con cuanta prudencia pasaba sus días, y qué sabias eran sus observaciones sobre el comportamiento humano! Estos días, en que los acontecimientos ponen a prueba nuestra fortaleza, las sabias palabras de mi abuelo me vienen a visitar, recordándome una vez más de qué materia estamos hechos los humanos; me previenen contra los excesos que el miedo y el instinto de supervivencia provocan en el ser humano. Conductas desproporcionadas, que nos hacen comportarnos en muchos casos como seres abusivos y poco equilibrados, propias de atmósferas sociales donde la injusticia y la desigualdad muestran su peor cara.

Pero dentro del huracán emocional que nos envuelve también encontramos el contrapunto a esa negatividad: la generosidad de personas anónimas que deciden donar sus servicios a la sociedad en esta lucha diaria contra la terrible enfermedad que nos acosa, exponiendo sus propias vidas, para que algún día podamos retornar a la anhelada normalidad. Esta labor heroica trae a mi memoria la persona de Antón Chéjov. Gran literato y dramaturgo, fue además un hombre de bien, que antepuso su salud en pro de sus semejantes, ofreciendo sus servicios como médico de manera desinteresada en muchas ocasiones; una vocación que le llevó a contagiarse de tuberculosis mientras cuidaba de sus pacientes. Esta enfermedad, azote de su tiempo, terminaría finalmente con su vida tras años de padecimiento. A este gran hombre y escritor debemos El reino de las mujeres, el relato sobre el que quiero hablaros hoy, pero no antes de que conozcamos un poco mejor a su autor.

Antón Pávlovich Chéjov nació en 1860 en Taganrog, Rostov (Rusia). Narrador y dramaturgo, es considerado el representante más destacado de la escuela realista rusa, y su obra representa una de las más importantes de la literatura universal.

Aunque su procedencia era humilde, de hecho su abuelo era un siervo de la Gleba, su padre consiguió comprar la libertad de su familia gracias a su profesión de comerciante. Chéjov realizó sus primeros estudios en su ciudad natal, pero se desplazó a Moscú en 1879 para cursar la carrera de medicina. De esta época universitaria son sus primeras narraciones, de ligero toque humorístico, que serían publicadas en diversas revistas, y que posteriormente se recogerían en el libro titulado Cuentos de varios colores.  Con los ingresos que obtuvo de ellas fue capaz de mantener a toda su familia, una gran bendición para ellos, puesto que el padre se había arruinado.

El éxito le sobrevino en 1888, cuando apareció publicado su relato La estepa, que marcaría a partir de entonces su forma de escribir, mostrando desde ese momento el llamado "inconsciente colectivo" de la Rusia de finales del siglo XIX. De esta época es también Una historia aburrida (1889), que estudia la mente de un viejo profesor de medicina, y que pertenece  a los llamados Relatos Clínicos que tienen por protagonistas a enfermos físicos o mentales, y que muestran la otra cara del Chéjov escritor.

Pese a sus éxitos literarios, no cambió su mirada social, prestando mucha atención a los problemas ajenos. Como demostraría con su obra La Isla de Sakhalin (1891), escrita tras un viaje realizado a la isla que da título a la obra, en el cual tuvo que atravesar Siberia; en esa travesía vio la cara más oscura del régimen zarista. Otro ejemplo de ello es la colaboración que realizó sin cobrar nada por sus servicios en la acción de socorro sanitario en la penuria que azotó en los años 1892 y 1893 a la Rusia meridional. Él diría de sí mismo: “La medicina es mi esposa legal; la literatura, sólo mi amante”. Impartió clases gratuitas de higiene en un dispensario que construyó para intentar luchar contra las epidemias y atendía gratuitamente a los campesinos, sin cobrarles tampoco las medicinas.

Sus ideas políticas, que abandonaron su inicial posición conservadora para tender hacia la izquierda, le costaron el cargo como miembro honorario en la Academia, a finales del siglo XIX. Pero eso no impidió que el éxito  le llegara nuevamente, esta vez en el mundo del teatro, y gracias a su obra La gaviota. Animado por este triunfo, siguió escribiendo con pasión títulos que hoy día siguen representándose en las grandes salas del mundo entero: El tío Vania (1898/99), Tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1904). Con estas obras consiguió crear un estilo propio, una atmósfera que se ha dado a llamar “chejoviana”, y que se refiere a un particular estado de ánimo definido por Korolenco (novelista y periodista ruso nacido en 1853) como el de un alegre melancólico. 

Chéjov decía de sí mismo que era un escritor de relatos, que escribía sus obras como si fueran un artículo periodístico y aunque no pretendía hacer poesía, un agudo sentido de la estética no faltaba en sus escritos:

<He escrito mis relatos de la misma manera que los reporteros redactan sus notas sobre los incendios, de manera mecánica, apenas consciente, sin preocuparme lo más mínimo por el lector o por mí mismo.>

Antón y Olga en su luna de miel (1901)
En 1902 terminaría su penúltimo relato El obispo, en él su protagonista es un enfermo; claras alusiones autobiográficas del autor, ya que él mismo pasaría los últimos años de su vida enfermo de tuberculosis, como anteriormente he mencionado. En mayo de 1904 se encontraba muy grave  y se trasladó junto con su esposa, la actriz Olga Knipper (con la que había contraído matrimonio en 1901) a un balneario alemán para ser tratado, pero fallecería el 15 de julio del mismo año.

Alejado de toda ideología y religión, fue el más progresista, liberal y occidentalizado de los escritores rusos de su generación, y nunca quiso ser un moralista. Dotaba a sus personajes de voz propia, para que la obra hablara por sí sola, no pretendía aleccionar, sino reflexionar. En ocasiones su trabajo no fue bien recibido, pero en sus últimos años de su vida y con posterioridad, su obra tuvo mucha importancia e influencia en el panorama internacional, impactando con especial énfasis en Inglaterra, donde gozaría de gran éxito en la década de los veinte del siglo XX.

Con respecto al título que hoy nos ocupa, El reino de las mujeres, fue publicado originalmente en 1894, antes de la peregrinación de Chéjov en busca de la ansiada cura de salud por tierras francesas y alemanas. Este breve relato cuenta la historia de Anna Akimovna, una muchacha de origen humilde, cuya vida da un giro de 180º al heredar un próspero negocio y propiedades. Educada en casa con tutores e institutrices de categoría, su buena formación académica y social no impiden que siga sintiendo un fuerte vínculo con la clase social de la que proviene. Aunque aún es joven y bella, su edad se va acercando a ese estado denominado cruelmente por la sociedad de “solterona”. Y no encontrando cuál es su lugar apropiado en el mundo, Anna se debate en una lucha moral. La historia comienza así:

<Ahí estaba el abultado paquete lleno de billetes. Procedía del gerente de la explotación forestal. Le escribía que le mandaba mil quinientos rublos obtenidos por vía judicial, ganados en segunda instancia. A Anna Akimovna no le gustaban las palabras “por vía judicial” o “en segunda instancia”, e incluso la asustaban. Sabía que no era posible prescindir de la ley, pero, por alguna razón, cada vez que el director de la fábrica, Nazárich, o el gerente de sus bosques, enzarzados a menudo en demandas, ganaban un caso para ella, la invadía el miedo, y era como si le diera vergüenza. Y también esta vez sintió miedo y desazón, y le entraron ganas de poner esos mil quinientos rublos más lejos, para no verlos.>

¿Verdad que este comienzo no parece iniciar una novela de jovencitas casaderas? Ciertamente, así es en mi opinión, aunque la historia que se nos relata hable de mujeres solteras, casadas y viudas, esta novela nos quiere contar mucho más. Antón Chéjov se emplea a fondo para escribir un brevísimo, pero audaz relato, en el que observa con mirada aguda el comportamiento de la sociedad rusa de su época. Virtuoso malabarista de las palabras, el escritor plantea este cuento como si de un códice medieval se tratara; páginas dibujadas con viñetas colorista, que narran lo sucedido durante cuarenta y ocho horas en la vida de Anna Akimovna. Por ellas pasan, como en un desfile festivo, multitud de inolvidables personajes, cada uno con un perfil psicológico distinto, que decoran y dan grandeza a estas pinturas costumbristas dela Rusia ancestral.

Esta aparentemente sencilla historia apela a la conciencia de su protagonista, que mediante sus reflexiones hace pensar también al lector:
<Los comerciantes, y especialmente sus mujeres, aman más a los pobres que a sus propios trabajadores -pensó Anna Akímovna-. Eso siempre ha sido así.>

Anna observa impotente la corrupta sociedad de clases de su tiempo, mientras queda prendada de un trabajador de su fábrica honesto y educado, que pone en evidencia con su conducta a los posibles candidatos a obtener su mano, hombres de baja moral. Y mientras, su lucha interna se debate entre la conveniencia de casarse o dedicar su existencia a la labor de empresarial para la que no se ve capacitada.

<Pensaba con tristeza que las mujeres de su edad -tenía veintiséis años- ahora estarían ocupadas en las tareas domésticas, se cansarían y dormirían profundamente, y, al día siguiente por la mañana, se despertarían de buen humor; muchas de ellas se habían casado hace tiempo y tenían hijos. Sólo ella, quién sabe por qué, se veía obligada, como una vieja, a ocuparse de esas cartas, hacer anotaciones en ellas, escribir respuestas, y luego pasarse toda la tarde hasta la media noche sin hacer nada, y esperar a que le viniera el sueño, (…)>

En este intervalo de tiempo, transcurrido entre Nochebuena y Navidad, el lector verá pasar ante sus ojos un mundo de costumbres ancestrales de la Rusia zarista; asistirá como espectador privilegiado a lo más íntimo de una sociedad rancia que tiene los años contados, pero que guarda en su interior lo más precioso del Alma Rusa. Un mundo cultural y social que el autor no critica pero que ofrece al lector en bandeja para que haga con él lo que crea conveniente. Y siempre con ese estilo peculiarmente poético característico Antón Chéjov  que impregna de belleza hasta la última página del libro. Observad este pasaje dedicado y bellísimo en el que homenajea indirectamente a su colega Turguénev:

<A tenor de lo que decía, adoraba a Turguénev, el cantor del amor virginal y de la pureza, de la juventud, y del melancólico paisaje ruso, pero amaba el amor virginal no de cerca, sino de oídas, como algo abstracto que existe fuera de la vida real.>

En definitiva una bello y peculiar cuento con moraleja implícita, aunque no escrita, que de alguna manera ha evocado en mí las emociones que provocaron en su día otros personajes y otra historia: Margaret Hale y Mr. Thorton, protagonistas de la novela Norte y sur de la escritora Elizabeth Gaskell. Ambas novelas ponen en un brete la moral de su tiempo y de sus respectivas naciones, observando la injusticia social y la desfavorable posición de la mujer, utilizando como fondo una bella historia de atracción entre personas de diferente origen social.

Para finalizar, quiero homenajear a través de la figura de Antón Chéjov, su labor humanitaria y su obra,  a todas las personas que en estos durísimos momentos que estamos viviendo están trabajando por el conjunto de la sociedad: personal sanitario, cajeras de supermercados, farmacéuticos, transportistas, fuerzas del orden, etc. Su sacrificio debe quedar fijado en nuestra memoria para siempre, sintiendo un agradecimiento perpetuo como parte de nuestra conducta diaria; eso será lo que nos defina como sociedad en el futuro porque, como dijo aquel gran literato español:

<El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien.> Francisco de Quevedo


Undine von Reinecke ♪




El autor por la Editorial:



Fuente: Ediciones Invisibles
ANTÓN PÁVLOVICH CHÉJOV (Taganrog, Rostov, Rusia, 1860 - Badenweiler, Alemania, 1904)

Escritor, dramaturgo y médico ruso, considerado como uno de los maestros del relato breve. Nieto de un siervo que consiguió comprar su libertad, Chéjov conoció de cerca la pobreza, la enfermedad y la injusticia. Sus obras son un fiel reflejo de la sociedad rusa de finales del siglo XIX.
Tolstói decía que Chéjov conseguía expresar en su obra, desde la luz y el optimismo, la realidad de la vida sin ocultar sus sombras.


42 comentarios:

  1. Hola.
    Cuando he leído el título pensé que lo tenía en casa pero estaba equivocada, es El jardín de los cerezos el que tengo. Mis incursiones en los clásicos son lentas pero quizá me anime con el libro que ya tengo para ver si me gusta el estilo de Chejov.
    Como siempre, gracias por una estupenda reseña y cuídate.
    Un saludo.

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    1. Buenos días, guapísia:
      El jardín de los cerezos es una de sus obras más apreciadas, seguro que te agradará. Éste relato no es tan conocido, pero sí lleva impreso el sello inconfundible de su autor. Espero que algún día lo puedas disfrutar.
      Un abrazo grande, y cuídate mucho!!

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  2. ¡Soberbia, grandiosa, espectacular, extraordinaria! Una de mis novelas favoritas del mundo mundial, la tengo en mi lista para los Retos de Clásicos, aún tengo que ver dónde encaja mejor ¡Cómo me gusta! Estamos conectadas muñeca 😅😅😅
    La reseña magnífica, estás que te sales.

    Besitos bomboncito 💋💋💋

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    1. ¡Muchas gracias,guapísima!
      Me alegra que coincidamos en la admiración por este relato. Yo he caído rendida ante esta obra de Chéjov. Cada lectura que hago suya me sublima.
      Estoy deseando leer tu reseña del relato :)
      Un eso grande, y mucha fuerza para afrotar lo que tenemos encima!!

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  3. Hola guapa, cuanta razón tienen los abuelos normalmente, verdad? Yo estoy ahora con Chejov, me estoy leyendo una selección de cuentos. Es un autor que empiezo a conocer, con lo que me va de perlas tu reseña. Cuidate mucho y un abrazo.

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    1. Buenos días:
      Yo, además de esta novela y alguna que otra, tengo la colección de cuentos de Chéjov editada por Alba. Es una maravilla, y espero que los estés disfrutando un montón. Ya nos contarás.
      Un abrazo, y mil gracias por leerme y comentar!!
      Cuídate mucho!!

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  4. Cuánto me alegro que hayas disfrutado de esta novela. Hacía tiempo que quería leerla pero no me animaba. Ahora, con tu maravillosa reseña, las ganas han sido renovadas y espero pronto poder leerla.
    Besos.

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    1. Buenos días:
      Pues, me alegra haberte animado a ponerte con el relato. No temas, porque se lee rápido y te va a encantar.
      Un abrazo, y cuídate mucho!!

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  5. Hay tantas cosas sensatas en tu entrada que no sé por dónde empezar. Solo se me ocurre darte las gracias por enseñarme esta novela, que espero leer pronto. Abrazos.

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    1. ¡Muchísimas gracias por tus palabras!
      Disculpa que te responda tan tarde, pero en casa nos peleamos por mi portátil, mis hijas me lo secuestran y sólo puedo cogerlo a ratos perdidos.
      Sobre El reino de las mujeres, no dudes en leerlo. Chéjov nos hizo un regalo digno de un gran caballero.
      Un abrazo, y cuídate mucho!!

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  6. Gracias por traer este interesante titulo y gracias por tus acertadisimas reflexiones. Besos

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    1. ¡Muchas gracias a ti por leerme, y por tus amables palabras!
      Un abrazo y cuídate mucho!!

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  7. Un hombre de bien, sin duda. No sabía esto del autor. Ni conocía esta novela que nos traes hoy. Y que me dejas con ganas de leer. Qué grandes reflexiones siempre sacas de tus lecturas! Y qué gran reseña!
    Besotes!!!

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    1. ¡Muchas gracias por tus amables palabras, Margari!
      Te animo a que te pongas con Chéjov, sin conocer su vida, de sus obras se desprende la grandeza de su persona. Yo estoy enamorada de este escritor.
      Un beso grande, y gracias otra vez por tus palabras!!

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  8. Buenas noches, querida Undine "
    Estupenda reseña llena de emoción. Me ha gustado porque no te sorprenderá que te diga que no sabía que Chejov era médico. Una vez más aprendo mucho pero esta vez me llevo además el extra de emotividad contenida. Me apunto el relato que seguro que me gusta. De Chejov solo he leído La dama del perrito, porque tiene un papel muy especial en El lector de Bernhard Schlink.
    Un abrazo y muchas gracias.

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    1. Buenas tardes, Norah:
      No, no me sorprende que no supieras la segunda profesión de Chéjov. El mundo de las letras es inmenso, y conocer todos los detalles es imposible.
      En cuanto a tus comentarios, de verdad que te los agradezco de corazón. Sé que tus palabras son sentidas y sinceras.Te animo a que leas El reino de las mujeres, pues seguro te gustará.
      Un beso y una flor, como decía Nino Bravo!!

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  9. Holaa!! este suena muy, muy bien, así que me lo llevo más que apuntado. Me ha encantado tu reseña, gracias por compartirla.

    Blessings!!

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    1. ¡Muchísimas gracias!
      Espero que el relato te guste y lo disfrutes tanto como yo.
      Un abrazo, y cuídate mucho!!

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  10. Hola! No he leído al autor, los rusos me imponen mucho, voy a ver si encuentro esta novela en algún sitio y la meto al montón de pendientes. Muchas gracias!!!! Animo con la situación

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    1. Buenas tardes, Jani:
      Te animo a que empieces por Chéjov o Turguenev, te puedo asegurar que son autores accesibles, de una belleza incalculable. Si te decides a leer a alguno de ellos, ya me contarás.
      Un abrazo, y cuídate mucho!!

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  11. Espléndida reseña!! Como todas las tuyas. Esta además muy emotiva con el recuerdo a tu abuelo (qué sabios eran) y tu reconocimiento a los que se están sacrificando por todos los demás. Fuerte abrazo para ti.
    Chary.

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    1. Buenas tardes, Chary:
      ¡Muchísimas gracias por tus palabras!
      Estos momentos encienden la sensibilidad profundamente, de ahí la emoción del texto. Espero que todo lo que estamos sintiendo en estos momentos no lo diluya el viento.
      Un abrazo grandísimo, preciosa!!

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  12. Me ha gustado mucho lo que cuentas del autor, sí sabía que era médico pero poco más. No estoy segura pero creo que sí he leído este libro aunque también te digo que la edición esta es tan bonita que no me importaría volverlo a leer.
    Besos

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    1. Buenos días, Inés:
      Chéjov era alguien muy especial. En cuanto al relato, yo te animaría con él si en algún momento quieres ponerte con un clásico. Ya sabes que los libros siempre nos esperan.
      Un abrazo grandísimo, cuídate mucho!!

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  13. Chéjov era muy grande en todos los sentidos, ojalá la gente se acerque un poquito más a él con estas ediciones tan bonitas que muchas editoriales están sacando últimamente. Esta no la tengo, y de hecho tenía pensado dejarla para estas navidades por los días en que transcurre (aunque no sea explícitamente navideña). Que traigas a colación "Norte y sur" me emociona mucho, ojalá me cause las mismas sensaciones.

    De Chéjov tengo yo otro relato sin leer en la estantería, "El pabellón nº 6" que sí que caerá seguramente a lo largo del año.

    ¡Besote!

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    1. Buenos días, MH:
      Sé que eres del team rusos, y más en concreto Chéjov, por eso no dudo en asegurarte lo mucho que te va a gustar este relato.
      Por otro lado, aunque la historia no es de caracter navideño, sin duda harás con ella una gran reseña festiva, porque lo costumbrista está muy presente.
      Y, como imaginas, el símil con Norte y sur es de mi cosecha. Muchas otras personas no se percatarían, o no les parecería de tal modo. Son apreciaciones personales, pero que tú seguro verás sobrevolar por la historia.
      Un beso grande, querida MH, y cuídate mucho!!

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  14. No conocía nada de la vida de este autor y me ha parecido muy interesante lo que has contado, muchas gracias
    Respecto al libro, no lo he leído y me encantaría hacerlo. Me ha gustado mucho lo que cuentas de él
    Besos

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    1. Buenos días, guapísima:
      ¡Gracias a ti por leerme!
      Con respecto a Chéjov y a este libro en particular, es un lujo poder disfrutarlo. Su espíritu es positivo y emocionalmente bellísimo.
      Un abrazo y buena salud!!

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  15. Hola Undine!! Chéjov es un autor que me encanta desde que descubrí su prosa, tomo buena nota de tu recomendación. Además, como ya te he comentado en otras ocasiones me encantan los libros de esta editorial. ¡Genial reseña! Besos!!

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    1. Buenos días:
      Me alegra que compartamos el amor por Chéjov, espero que esta novela te guste tanto como el resto de su producción.
      Y sí, Ediciones invisibles es genial, y esta colección de Pequeños Placeres es algo fuera de serie.
      Un abrazo, y cuídate mucho!!

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  16. Los abuelos, o los padres (en mi caso), qué sabios. Ellos sí que están hechos de otra pasta. Gracias por tus reflexiones. En cuanto al libro, me lo llevo bien apuntado. De Chéjov solo leí La dama del perrito y es hora de volver al autor. Besos

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    1. ¡Muchas gracias a ti por leerme y por compartir tus bonitas experiencias. Estoy segura que en estos momentos tus padres son un fuerte apoyo.
      Te animo a que sigas con la obra de Chéjov, seguro que la disfrutas un montón.
      Un abrazo, y cuídate mucho!!

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  17. Hola preciosa!
    Me encanta leer tus reflexiones. Sabes, mi abuelo solía decir lo mismo, leyéndote es como si lo escuchara a él y que razón tenía. No conocía el libro y de momento lo voy a dejar pasar, tengo tantos pendientes y tan poco tiempo para dedicárselo a la lectura.
    Que tengas una linda semana dentro de esta cuarentena.
    Cuídate cielo!

    ❀ Fantasy Violet ❀
    Besotes! 💋💋

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    1. Buenos días, Violeta:
      ¡Muchas gracias por tus palabras! ¿Verdad que en estos momentos echamos a los abuelos más en falta que de costumbre. ¡Cómo quisiera consolarme con su energía moral!
      Un abrazo, preciosa, y cuídate mucho!!

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  18. Lo de tu abuelo también me recuerda lo que decían los míos. Encima ellos apenas tenían para comer.
    Tomo nota del libro. Esa colección parece que tiene joyitas.

    Besos.

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    1. Buenos días:
      Los abuelos de nuestra generación vivieron momentos terribles. Ellos sí que sabían lo que era vivir de verdad.
      Un abrazo, y espero que disfrutes del libro tanto como yo!!
      Cuídate mucho!!

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  19. Mira que entrada completísima e interesante, fantástica de verdad, gracias! saludosbuhos.

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