RESEÑA: LA NUEVA MELUSINA, JOHANN WOLFGANG VON GOETHE

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha técnica

Editorial: Abada Editores

Traducción: Juan Barja

Notas: Yago Barja

Páginas: 96

Formato: 12 X 16,5 Rústica

ISBN: 979-13-87521-32-5

PVP : 13 €


Sinopsis de la Editorial

La nueva Melusina, publicada en 1817, es un cuento donde Goethe nos relata la más singular aventura de amor que imaginarse pueda, una historia fantástica que hunde sus raíces en las viejas fábulas maravillosas de tradición oral, procedentes del medievo y recogidas en chansons y romances caballerescos, que permearán los siglos posteriores e inspirarán a autores de primer nivel.


Propuesta musical para este libro

Overture "Märchen von der schönen Melusine", Op. 32 (with Score), Felix Mendelssohn

*Crédito del vídeo: Canal de YouTube symphony7526

La pieza que el lector está escuchando es la Obertura de la leyenda de la bella Melusina, una obra de concierto escrita en 1834 por el compositor alemán Felix Mendelssohn. La obertura es comúnmente conocida en el ámbito concertístico bajo el título Die schöne Melusine. La obra está inspirada difusamente en la leyenda de Melusina, la ninfa del agua que contrae nupcias con el conde Raymond, bajo la condición de que él nunca entre en su dormitorio en sábado, y que, al no cumplir su palabra, termina convirtiéndose en sirena. Durante el siglo XIX, muchos artistas construyeron sus propias versiones de esta leyenda, incluído Friedrich de la Motte Fouqué, que escribió su célebre novela Undine (1811). Sin embargo, Mendelssohn negó toda relación con la Melusina original, pese a las coincidencias que determinados críticos y artistas decían haber encontrado en su obertura. Con todo y con ello, la opinión general concuerda en que existen muchos motivos artísticos que conectan intelectualmente la composición musical con la historia de la Melusina de la leyenda.

En relación a la creación del compositor alemán, está dedicada a Fanny Mendelssohn (1805-1847), hermana del músico, que fue una gran compositora ella misma. Como nota curiosa, decir que, en una carta dirigida a Fanny por su hermano, le aseguró haber elegido el tema de Melusina para esta pieza tras haber asistido a la representación en Berlín de la ópera Melusina de Conradin Kreutzer (1780-1849); lo que escuchó le desagradó tantísimo, que decidió escribir su propia composición.

He elegido Die schöne Melusine de Felix Mendelssohn para acompañar la reseña de hoy, porque la pieza es citada por Yago Barja en las notas al texto de La nueva Melusina de Johann Wolfgang Von Goethe, que es la obra protagonista de hoy.


Lo que Undine opina del libro


<No todo lo que es oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida.> J. R. R. Tolkien (1892-1973)


Fuente: Undine von Reinecke

Hoy, 15 de noviembre de 2026, llego a la localidad de Weimar, Alemania, actual etapa de mi viaje literario La vuelta al mundo en doce libros-Grand Tour, que, durante el presente año, sigue los pasos de los viajeros que decidieron emprender en tiempos pasados aquel célebre viaje iniciático con el que esperaban atesorar experiencias y conocimientos. 

Weimar es una ciudad de la provincia alemana de Turingia, y está situada en el centro del país. Históricamente importante en el devenir germano, y con un patrimonio artístico de valor incalculable, Weimar ha venido siendo un centro neurálgico para muchas figuras del mundo cultural. 

De hecho, en 1996, fue declarada Patrimonio de la Humanidad, valorándose especialmente el haber sido el centro del movimiento Bauhaus, la importante escuela de arquitectura, diseño, arte y artesanía fundada en 1919 por Walter Gropius.

Sin embargo, mucho antes de nuestro tiempo, concretamente durante el siglo XVIII, en Weimar hubo otros importantes movimientos intelectuales que contribuyeron al desarrollo de la cultura alemana y ayudaron a la difusión de su Ilustración. Por otro lado, la ciudad fue a su vez la cuna de algunas figuras relevantes de lo que se dio en llamar el clasicismo de Weimar (1788–1832).

Mapa de Weimar, Johannes Wolf (1569). Fuente: Wikipedia

Como muchos de mis lectores sabrán, el clasicismo de Weimar fue una eminente corriente cultural y literaria que ha pasado a la historia por constituir un nuevo humanismo, basado en un compendio que recogía algunas de las ideas principales del Romanticismo, el Clasicismo y la Ilustración. Sus líderes más importantes fueron Johann Christoph Friedrich von Schiller (1759-1805), ilustre poeta, dramaturgo, filósofo, historiador y editor alemán, y Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), que fue un importante polímata, dramaturgo, novelista, poeta, filósofo y naturalista, cuyo trabajo fue fundamental en la evolución de cultura alemana, y está considerado como el padre del Romanticismo de su nación. Autor de aclamadas obras como Fausto o Las penas del joven Werther, con las que revolucionó el panorama literario europeo de su tiempo, influyó de manera determinante en el pensamiento occidental. Por otro lado, su texto Viaje a Italia (1816-1829), al que se alude en ocasiones como su obra cumbre, ayudó a cambiar y consolidar la esencia del Grand Tour.

Goethe, 1775. (Fuente original: Duyckinick, Evert A.
 Portrait Gallery of Eminent Men and Women in
Europe and America.) Fuente actual: Wikipedia

Efectivamente, Goethe realizó este periplo intelectual y humanista durante el periodo de tiempo que abarcan los años 1786 y 1788. Y en el texto que escribió sobre este viaje, el gran intelectual alemán recogió las experiencias que atesoró en su recorrido por Italia, una aventura que inició en Baviera, y que le llevaría a visitar el Véneto, la Emilia-Romaña, la Toscana, Roma, Nápoles y Sicilia, deteniéndose en diferentes localidades de cada provincia. 

Durante este fascinante recorrido intelectual, Goethe fijó su mirada en todo lo que tenía que ver con la antigüedad clásica, plasmando en su relato las impresiones que le causaban las obras de arte y el patrimonio arquitectónico con el que se topaba en su caminar. 

Como decía líneas arriba, las impresiones que Goethe difundió sobre lo que encontró en la Península Itálica influyeron notablemente en la estética Neoclásica, y también ayudaron a fijar la idea de que allí se encontraba el epicentro de la cultura occidental. 

En ese mismo sentido, la actitud introspectiva con la que abordó Goethe su aventura, plasmada en el texto como reflexiones profundas, contribuyó a sentar las bases del naciente Romanticismo. En palabras del filósofo italiano Luigi Pareyson, con su legado se realizó «la transición definitiva de una visión subjetiva y apasionada a una visión objetiva y serena de la realidad». Así lo afirma en su texto Estética dell’idealismo tedesco. Goethe e Schelling, Vol. III.

Fuente: Undine von Reinecke

Sea como sea, Johann Wolfgang von Goethe escribió Viaje a Italia entre 1813 y 1817, apareciendo en dos volúmenes, el primero en 1816 y el último en 1817. 

Esta última fecha coincide con la aparición de La nueva Melusina, que es la obra protagonista de la reseña de hoy. Mi ejemplar pertenece a Abada Editores, y cuenta con la traducción y notas de Juan Barja y Yago Barja, respectivamente.


La nueva Melusina comienza así:

<Cierta noche, un grupo de jóvenes nos habíamos reunido en una taberna para celebrar una fiestecilla. A fin de que, como ocurre con frecuencia, no fuéramos perturbados por conversaciones nacidas del azar y discusiones casuales, habíamos convenido en que cada cual referiría la más singular aventura de amor que le hubiera sucedido, para amenizar y entretener con ella la reunión. El primero a quien le tocó la suerte había comenzado ya a cumplir con su deber, cuando se presentó un desconocido, a quién observamos todos con atención (...).>


Fuente: Abada Editores
Y es justamente este desconocido recién llegado el protagonista y narrador de La nueva Melusina.

Franz es un joven que recorre los caminos en pos de aventuras. Derrochador y jugador, viaja de ciudad en ciudad y de fonda en fonda, disfrutando de las delicias de la vida. Hasta que un día, su bolsa de monedas está totalmente vacía, con tal suerte que, parando a descansar en una de sus posadas habituales, se topa con la más linda damisela que cualquier caballero haya visto jamás. La joven resulta ser muy misteriosa, y porta consigo un pequeño cofre que llama la atención del protagonista por el cuidado con que ésta trata el objeto. 

Así las cosas, cuando Franz se reúne por fin con la dama, rendido ya ante sus encantos, acuerda con ella emprender un largo viaje, siendo el portador y guardián del cofrecillo misterioso, cuya meta puede deparar para él grandes riquezas y, si cumple su contrato, quizá una inmensa dicha. ¿Será esta suerte el corazón de Melusina? 

De esta manera, nuevamente, de fonda en fonda, de ciudad en ciudad, Franz emprende un curioso viaje de inesperado final.

La nueva Melusina es un encantador cuento de hadas, que fue publicado en primera instancia en 1817, formando parte de El libro de bolsillo para damas (Taschenbuch für Damen), que es una antología de cuentos fantásticos de varios autores contemporáneos a Goethe. Algunos años después, eliminando la introducción que aparecía en la primera edición del texto, el escritor incluyó el relato en su novela Los años itinerantes de Wilhelm Meister (Libro III, capítulo VI), que es la continuación del Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (1795-96). 

Edición española de Cátedra
Fuente: Iberlibro.com
Es en esta segunda parte de la novela donde aparece La nueva Melusina, y en ella comienza a distinguirse la transición en el ideario de Goethe, que dará lugar a su idealismo individualista, y hacia la visión más social del siglo XIX, apareciendo con ello lo que ha venido llamándose el bildungsroman.

Como quiera que sea, la edición de La nueva Melusina de Abada Editores dedica gran parte del libro a explicar este y otros asuntos, comentando los antecedentes literarios del relato y la relevancia que tuvo en el panorama cultural decimonónico y posterior. Por otro lado, esta publicación adjunta también la introducción que Goethe publicó en la anteriormente mencionada antología de 1817.

De atmósfera mágica y ambientación superior, esta breve narración puede dividirse en dos partes. A saber, una inicial que pertenece al presente del protagonista, en la que se une a la reunión de jóvenes que relatan historias de amor en una cantina; y una segunda, que se remonta años atrás y narra en retrospectiva la historia que une al viajero Franz y a la misteriosa damisela Melusina. 

Y es curioso cómo, salvando las distancias, este comienzo del relato me recuerda el inicio de Primer amor 👈, una estupenda nouvelle realista firmada en 1860 por Ivan Turguénev, que reseñé un par de meses atrás. Las dos historias comienzan en una reunión: la de Goethe se celebra en una taberna; la de Turguénev, en una casa privada. Ambas piezas literarias cuentan en tiempo presente la primera historia de amor de uno de los asistentes, que hace las veces de narrador. Evidentemente, el motivo conceptual que subyace en cada una de las piezas es diferente, aunque las dos abordan las relaciones entre hombre y mujer.

En todo caso, Goethe trató el asunto de manera muy diferente. Hundiendo su pluma en las raíces de los mitos germanos y nórdicos, el escritor alemán construyó una fábula embriagadora sobre el enamoramiento y el compromiso superior que debe haber para que una relación amatoria pueda devenir en matrimonio. En ese sentido, cobran gran importancia las palabras renuncia, tema ético importante en Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, y la traición.

Valquiria guerrera, por Arthur Rackham (1912).
Fuente: Wikipedia

Otro de los aspectos interesantes de La nueva Melusina es la importancia de un anillo dentro de la narración. Goethe fue uno de los pioneros al introducir narrativamente esta joya que tanto significado venía teniendo en la tradición oral nórdica, germana y, en general, en el folclore occidental. 

Y este tema tan interesante, lo desarrollarán posteriormente grandes creadores. Por poner algunos ejemplos, es destacable la Tetralogía de El Anillo de los Nibelungos (1848-1874), escrita por el compositor alemán Richard Wagner (1813-1883); la Trilogía del Anillo 👈, publicada en la década de 1920 por la Premio Nobel Selma Lagerlöf; o la célebre saga de El señor de los Anillos (1937-49), firmada por el no menos famoso escritor inglés J. R. R. Tolkien, que vería la luz a mediados del siglo XX. 

Por otro lado, el escritor germano basó su cuento en la leyenda medieval francesa de Melusina de Jean d'Arras, compuesta entre 1392 y 1394. Esta relata la historia de un ser feérico del agua que está condenado a convertirse en serpiente de cintura para abajo cada sábado. Dicha criatura mágica se casa con el noble Raimundo, a condición de no ser espiada en tal día, pero su enamorado rompe la promesa y ella huye de él transformada en dragón. Y pese a los paralelismos con La nueva Melusina, Goethe transformó notablemente la historia, convirtiéndola en una reinterpretación de la misma. Me explico, el escritor alemán dotó al encuentro de lo humano con lo sobrenatural de un fondo distinto y un final muy diferente. De hecho, la Melusina de Goethe es un ser bello que nunca pierde su hermosura, y está muy alejado de la criatura medieval que le sirvió de inspiración. Y hasta aquí puedo contar, ir más allá robaría a mis lectores el placer de adentrarse en la historia.

Grabado para Le Roman de Mélusine, Guillebert de Mets (1410)
Fuente: Wikipedia

Cautivadora, musical y pictórica, la narración consiste en una sucesión de escenas en las que aparecen criaturas excelentes, como el rey del mundo de los enanos (muy tolkeniano) o el ejército de las hormigas, entre otros seres del mundo natural. Sin embargo, las verdaderamente importantes son Franz y Melusina. Él, un joven superfluo y poco constante; ella, una joven bella y enigmática. En el intercambio que mantienen entre ambos a lo largo del relato está el quid de la cuestión. 

Johann Wolfgang von Goethe escribió este cuento años después de regresar de su viaje iniciático, coincidiendo también con la escritura de su gran obra Viaje a Italia. Quizá esa coincidencia le insuflara inspiración para construir La nueva Melusina como una alegoría del vagar por el viaje de la vida. En éste, la renuncia es algo inherente al aprendizaje del individuo y forma parte de su desarrollo personal.

Y este peregrinar como metáfora de la existencia del individuo que apreciamos en La nueva Melusina, es un motivo que Goethe persiguió a lo largo de su carrera intelectual, y que él mismo pudo haber percibido cuando realizó su inolvidable Grand Tour.


<Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada.> J. W. Goethe (1749-1832)

 

Undine von Reinecke ♪


Os espero a todos el miércoles 20 de mayo de 2026 en Frankfurt, próxima etapa de mi viaje literario La vuelta al mundo en doce libros-Grand Tour

Fuente: Undine von Reinecke


El autor por la editorial

Goethe (Stieler 1828).
Fuente: Wikipedia

Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), novelista, dramaturgo, poeta, filósofo y naturalista alemán, uno de los últimos polímatas de la cultura occidental, considerado el escritor más grande e influyente de la lengua alemana, contemporáneo de Herder, Schiller, Beethoven y Schopenhauer, frecuentó los círculos literarios del Sturm und Drang, germen del primer Romanticismo, cuyos postulados adoptó al inicio de una carrera literaria que iría evolucionando hasta el más puro clasicismo.


Comentarios

  1. ¡Hola! Creo que no me resultaría una lectura en absoluto sencilla y ahora mismo busco historias más simples que únicamente me ayuden a mantenerme distraída y no caer en bloqueo, así que lo dejaré pasar. Un besote :)

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  2. No me termina de llamar pero gracias por el descubrimiento y por la buena música.
    Besotes!!!

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  3. Querida Undine:
    Historia de amor en una cantina, a ver cómo digo que no a eso. Por cierto, además de llamarme la atención por todo lo que cuentas, por ser cuento de hadas gótico, me ha traído un recuerdo muy especial. En Frankfurt visite la casa natal de Goethe, donde según contaba la audioguía, vivió unos pocos años sólo. Y ahí contaban también lo de Weimar, después compré un playmobil de Goethe en la tienda.
    Va a ser una lectura especial por eso.
    Besote gordo y feliz fin de semana

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  4. Hola, Undine.
    Me suena que en algún momento ye había comentado lo mucho que me gustó Weimar cuando la conocí. No sabía mucho de la ciudad más allá de que en ella se proclamó después de la Gran Guerra la república democrática con la que terminaría el nazismo. Por otra parte, he de confesar que no he leído nada de Goethe. Es un autor que me da muchísima pereza, no sabría decir muy bien por qué. Y esta novela que defines como un cuento de hadas, con esos personajes como un ejército de hormigas o el rey del mundo de los enanos, tampoco es que me atraiga mucho. Ya sabes que la fantasía no es lo que más me gusta.
    Un beso.

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