RESEÑA: ANNA SVÄRD, SELMA LARGELÖF

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica

Título: Anna Svärd

Colección: Trilogía del Anillo, Nº3

Editorial: Libros de Seda

Traducción del sueco: Elda García-Posada Gómez

Género: Clásicos.

Nº de páginas: 384

Encuadernación: Rústica con solapas 

ISBN: 978-84-19386-63-2

P.V.P.: 24,45 €


Sinopsis de la Editorial

Una historia de magia, amor, odios, desvelos y esperanzas en que las mujeres llevan el timón, con múltiples hilos argumentales tejidos gracias a la hábil pluma de Selma Lagerlöf.

Tras romper su compromiso con Charlotte Löwensköld, el pastor Karl-Arthur cree haber recibido una orden divina para casarse con Anna, a quien considera un alma sencilla y sumisa.(...) Sus destinos se cruzan con la manipuladora Thea Sundler, el carismático pero fracasado barón Göran Löwensköld y la propia Charlotte (...).


Propuesta musical para este libro

String Quartet No. 1 in F Major, Op. 17, No. 1, Laura Valborg Aulin

*Crédito del vídeo: Canal de YouTube Johann Rufinatscha

La pieza que el lector está escuchando es el Cuarteto para cuerda Nº1 en Fa Mayor, Op. 17, escrito en 1884 por la pianista y compositora sueca Laura Valborg Aulin (1860-1928). La obra fue estrenada el 6 de marzo de 1888 por la agrupación Aulinska Kvartetten, un célebre cuarteto, que estuvo en activo entre los años 1887 y 1903, y que fue fundado por el prestigioso violinista Tor Aulin (1866-1914), que era hermano de la compositora de la pieza. Esta obra, junto con el Cuarteto en Mi menor, Op 17 de Laura Valborg Aulin, están consideradas como las mejores composiciones suecas de su género de la década de 1880.

He elegido el Cuarteto para cuerda Nº 1 en Fa Mayor de Laura Valborg Aulin para acompañar la reseña de hoy, porque su autora fue una destacada artista sueca decimonónica y, al igual que la narrativa de su compatriota Selma Lagerlöf, el global de su obra ha quedado en la memoria del tiempo como un ejemplo del buen hacer femenino. Por otro lado, la compositora dejó este mundo en 1928, que fue el año de publicación de Anna Svärd, el texto que se considera como la última gran novela de Largerlöf.


Lo que Undine opina del libro


<Aspirar es privilegio de mujer.> Germaine de Staël (1766-1817)


Decía el novelista francés Pierre Alexis (1829-1871), más conocido como Vizconde de Ponson du Terrail, que el hombre reina y la mujer gobierna. Este axioma, que en algunos círculos puede interpretarse con hilaridad, fue una realidad en determinadas comunidades ancestrales, yendo incluso más allá, allí donde aún reina el espíritu matriarcal. La etnia de Khasi del estado de Meghalaya de la India, donde la hija menor hereda la propiedad de la familia, manteniendo de este modo la línea materna; la confederación de pueblos indígenas iroqueses del norte de los Estados Unidos y Canadá, donde, históricamente, las mujeres han venido teniendo peso político y responsabilidad; o el pueblo chino Mosuo, conocido como el reino de las mujeres, en el que la máxima autoridad es la abuela, y los bienes pasan de madres a hijas…Incluso en Occidente se han dado en el pasado algunos casos, como el protagonizado por algunos pueblos del norte de la Península Ibérica, cuyas mujeres heredaban, gestionaban el patrimonio, concertaban el matrimonio para sus hermanos e, incluso, en ocasiones, dejaban a cargo de los hombres el cuidado de los bebés.

 Así lo contaba en el  siglo I a. C. el geógrafo e historiador griego Estrabón (64 a.C.-24 dC ?), quien, en el tercer volumen de su magna obra Geografía, aseguraba que los cántabros y los vascones se regían por la ginecocracia. Y, aunque es cierto que en nuestro mundo, a día de hoy, una sociedad eminentemente matriarcal pueda parecer una leyenda, también es verdad que existen intelectuales carismáticas que han venido soñando desde antaño con un mundo diferente en el que reine la completa emancipación femenina y la sororidad.

Selma Lagerlöf, retrato de Hanna Pauli.
 Museo Nacional, Estocolmo
Fuente: Undine von Reinecke, 2025

Ese fue el caso de Selma Largelöf (1858-1940), que, como bien saben quienes siguen desde siempre Lecturas de Undine, fue la primera mujer en conseguir el Premio Nobel de Literatura (1909), y una de las figuras preeminentes de su tiempo en abogar por una sociedad más acogedora y justa para la mujer. De hecho, su asombrosa narrativa conforma un lírico albúm alegórico de ello. 

Pongamos por ejemplo las novelas que constituyen la Trilogía del Anillo, cuyo último título Anna Svärd ha sido publicado recientemente por Libros de Seda. La edición cuenta con la estupenda traducción de Elda García-Posada Gómez, que es autora también del epílogo del libro.

Si mis lectores recuerdan, la Trilogía del Anillo se iniciaba con👉 El anillo de los Löwensköld, un subyugante, arrebatador y escalofriante cuento de fantasmas de carácter gótico. En esta obra que inicia el ciclo, Selma Lagerlöf nos traslada a la Suecia dieciochesca para conocer la espeluznante historia que dará comienzo a la maldición que arrastra la ilustre familia Löwensköld. Esta imprecación fue causada por el robo de un valioso anillo extraído del sepulcro del general Bengt Löwensköld, patriarca de la estirpe, y los terribles acontecimientos que se suceden tras el expolio, caen inexorablemente sobre sus descendientes, que están condenados a una vida de desgracias e infelicidad, generación tras generación.

Charlotte Löwensköld ( en la Sede de los
 Preios Nobel de Estocolmo)

Fuente: Undine von Reinecke, Agt. 2025

La segunda entrega de la saga se titula Charlotte Löwensköld👈, y es una obra de carácter diferente. Es más, podría definirse como un melodramático y engañoso cuento de hadas con tintes románticos. La historia se sitúa en la misma provincia sueca de Värmland, y acontece a finales de la década de 1830. En esta ocasión, Lagerlöf narra la historia de Charlotte y Karl-Arthur, dos primos lejanos, descendientes ambos del general Bengt Löwensköld, que están enamorados y esperan el momento adecuado para poder casarse. Sin embargo, la vocación como pastor de la iglesia de Karl-Arthur no concuerda con los esquemas de vida de su joven prometida, que quiere para ambos una vida de prosperidad social y económica. Estos desacuerdos, unidos a las intrigas de Thea Sundler, la beata esposa del organista de la parroquia de Korskyrka, ocasionan que la pareja contemple otras opciones para sus respectivas vidas.

Con Anna Svärd se cierra el ciclo de la Trilogía del Anillo. La obra fue publicada originalmente en 1928 por la editorial Bonniers, que se encargó también de los otros dos títulos de la trilogía.

Esta tercera novela del ciclo retoma la historia justo donde termina Charlotte Löwensköld, e introduce como principal figura a Anna Svärd. Junto a ella, conoceremos las dichas y desdichas de Charlotte, de Karl-Arthur y de ella misma, en un relato emotivo, dramático y fantástico, en el que, una vez más, la antipática y funesta Thea Sundler vuelve a hacer su aparición. Todo ello conforma una peculiar narración de carácter realista, cargada de emotividad, equívocos y, finalmente, redención.

Y hasta aquí puedo contar sobre la trama de Anna Svärd. Ir más allá estropearía a mis lectores el disfrute de esta novela, especialmente si no han leído la anterior. Tampoco puedo contar qué ocurrió con la historia de amor mantenida por Charlotte y Karl-Arthur, ni cómo afecta a ésta la aparición de Anna Svärd. 

Primera entrega de la Trilogía del Anillo
Fuente: Undine von Reinecke

Sin embargo, sí puedo adelantar que este peculiar trío hace lo posible y lo imposible por ser honestos con sus respectivos credos de vida: Charlotte sigue siendo una mujer admirable que intenta repartir felicidad a su alrededor, y pese al giro que ha dado su vida, continúa guardando en su interior el recuerdo del primer amor;  Karl-Arthur, en cambio, no consigue encontrar el camino acertado para poner en práctica su vocación, y sigue bajo el negativo auspicio de Thea Sundler, una mujer que rebosa falsedad; y Anna, que en la anterior novela parecía un personaje poco interesante, transmuta ante nuestros ojos como una figura deslumbrante y sensacional. En un trasunto de metamorfosis literaria, este personaje de orígenes humildes se adueña de la historia, presentándose como una mujer fuerte, inteligente, cálida y rebosante de bondad.

De hecho, salvando las distancias, la actitud combativa y resolutiva que adopta este personaje fascinante ante las contrariedades de la vida podría equipararse con la actitud guerrera que la mitología griega insufló sobre las amazonas, aquella tribu de mujeres conocida por su independencia absoluta de los hombres y su negativa a aceptar la sumisión patriarcal. Con todo y con ello, en la postura ante la vida de Anna no cabe la hostilidad hacia el género masculino. Ella se siente fuerte y capaz, y ese don lo emplea para sembrar día a día su destino con el fin de crecer y avanzar. Humilde, noble, empática y llena de vida, Anna rebosa amor y sentido maternal. 

Tercera entrega de la Trilogía del Anillo
Fuente: Libros de Seda

En sentido contrario, y en constante lucha con la luz que habita en esta novela, tenemos a Thea Sundler, aquella mujer que puso sus garras sobre el destino del desorientado pastor de la iglesia Karl-Arthur. Su escrupulosidad religiosa, su fe obsesiva y supersticiosa y su peligrosa falsedad, hacen de ella una mujer siniestra y llena de oscuridad. De hecho, en ella se encuentra la clave para conocer la maldición de los Löwensköld, una revelación que a nadie puede extrañar ni defraudar.

Con una trama central potente y un interesante entramado de historias que desembocan en la principal, la complejidad narrativa de la novela es abordada por Selma Lagerlöf con astucia, pericia y seguridad, ganándose desde el primer instante la atención del lector. De ello se desprende que la historia fluye ligeramente.

Su atmósfera seductora e impactante, dibujada siguiendo la tradición cuentística del Báltico; su pictórica ambientación, basada en el folclore sueco y su mágica tradición; y las importantes temáticas que subyacen en la narración, son las herramientas que utiliza la escritora para hacer poderosa e interesante Anna Svärd. La forma de vida en las aldeas de la campiña sueca, con sus ferias, ritos y etnias diferentes, en contraste con los ritmos de las grandes casas solariegas y las gentes que las habitan, sirven como testimonio del devenir histórico de esta nación, constituyendo un fascinante cuadro costumbrista decimonónico.

Original como pocas, extremadamente bella, lírica y cercana, con un sentido del humor muy especial, e impregnado de una crítica social muy sutil, esta novela es una oda al amor, al mundo femenino y, especialmente, a la maternidad. Los vocablos pareja, compromiso, familia o ternura, son tratados por Largelöf con autenticidad y sin ningún tipo de afectación. De hecho, las situaciones que plantea la novelista se sienten tan reales, que aportan a su historia empatía, conectando cognitiva y emocionalmente con lo que está ocurriendo en la acción. ¿Puede haber maldad en una persona que aparenta amabilidad? ¿Es posible sentirse embaucado por la supuesta superioridad o inferioridad de nuestra pareja? ¿Es plausible encontrar la felicidad en la cotidianidad de la vida y en las cosas sencillas? Todas estas preguntas y algunas más son abordadas con firmeza y amabilidad en Anna Svärd.

Palacio de Drottningholm,  lago Mälaren
Fuente: Undine von Reinecke, 2025

Romances malogrados, pasiones desbordantes, pérdidas funestas y amores reencontrados, Selma Lagerlöf se adentra en el alma humana para explicar su complejidad. Las inseguridades del individuo frente al peso del amor, el coraje que hace falta para resurgir de entre las cenizas, la firmeza que se necesita para vencer al temor, o la generosidad que habita en un espíritu esencialmente maternal, son algunos de los motivos que el lector va a disfrutar. Y todo ello, en una fábula trazada a modo de abrazo a la sororidad.

Dice Elda García-Posada en el sugestivo epílogo del libro, que Anna Svärd es la última gran obra de Selma Lagerlöf, y que ésta representa su testamento narrativo, una afirmación que me agrada apoyar. Su manera particular de manejar la trama, manipulando a su vez el intelecto y las emociones del lector, el uso elegante y respetuoso del lenguaje, cambiado de registro con cada personaje, sea culto o no, y ese compromiso ético que la autora incrementa paulatinamente en cada una de las obras que componen la Trilogía del Anillo, inducen a pensar que Lagerlöf no sólo se volcó profesionalmente en Anna Svärd, también puso en esta novela que cierra el ciclo mucho amor. No importa que su final pueda sentirse del todo resuelto, o tal vez no, porque actúa como una puerta abierta para que entre la esperanza en cada hogar.


<¿Qué es la felicidad sino el desarrollo de nuestras facultades?> Germaine de Staël (1766-1817)


Undine von Reinecke ♪


La autora por la Editorial

Fuente: Libros de Seda

Selma Ottilia Lovisa Lagerlöf (1858-1940), autora sueca de cuentos y novelas, fue la primera mujer en recibir el premio Nobel de Literatura (1909) y lo hizo «por su nivel de realismo, su vívida imaginación y la precepción espiritual que caracteriza sus escritos». También fue más tarde la primera mujer en formar parte de la Academia Sueca.

Conocía desde niña los cuentos de hadas populares de Suecia y en ellos se inspiraría para escribir las historias de realismo mágico que componen sus escritos. También fue una ávida lectora de la Biblia, al tener que permanecer muchas horas sentada por los problemas de movilidad en las piernas que tenía.

De adulta se dedicó a la enseñanza, trabajando como profesora en el sur del país hasta que publicó su primera novela, La saga de Gösta Berling (1891). La casa de Liljecrona (1911) es la primera traducción al español de esta obra.



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