RESEÑA: VIAJE POR EL RIN, ANN SCHLEE

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica

Editorial: Alba

Colección: Rara Avis

Traducción: Daniel de la Rubia

Número de colección: 72

Encuadernación: Rústica

Formato: 12,5x20

Páginas: 216

ISBN: 978-84-1178-206-7

PVP.: 18,50


Sinopsis de la Editorial

Charlotte, una mujer ya tildada de «solterona», acompaña a su hermano, el estricto reverendo Charles Morrison, y a la mujer e hija de este en un viaje en barco de vapor por el Rin. Estamos en 1851, en plena era victoriana, y nuestra protagonista ha vivido siempre en situación de dependencia: su hermano y su cuñada impidieron hace veinte años que se casara con el joven al que amaba y la colocaron como ama de llaves de un viejo párroco. Pero ahora el párroco ha muerto y Charlotte es su heredera: ya no es «la pariente pobre», aunque sigan tratándola como tal, y puede decidir qué hacer con su vida. Cree reconocer en un pasajero a su antiguo pretendiente y, aunque se trata de una ilusión, la presencia de ese hombre, con el que empieza a soñar, remueve sus frustraciones. Lamenta carecer de «una fórmula para la vida», siente un terrible «vacío espiritual», su cuñada le dice que es «la viva imagen de un fantasma», y ella solo desea «no ver un solo rostro que pudiera exigirle algo». Por otro lado, su sobrina se siente arrebatadamente atraída por un soldado prusiano con el que ha coincidido casualmente, lo cual la retrotrae también a su desgraciada historia de amor. (...)


Propuesta musical para este libro

Trío para piano en sol menor opus 17, Clara Schumann

*Crédito del vídeo: Canal de YouTube Paco M.

La pieza que el lector está escuchando es el Trío para piano en sol menor, Op. 17, escrito entre 1845 y 1846 por la virtuosa del piano y compositora alemana Clara Schumann (1819-1896). La obra es considerada por la crítica especializada como una de las piezas camerísticas claves del romanticismo temprano, destaca por su profundidad expresiva, por su equilibrio formal y por su madurez técnica. En el momento de su composición, Clara contaba veintisiete años y atravesaba un momento difícil: la salud de su marido estaba comprometida y ella misma había sufrido un aborto. Sin embargo, parece ser que esta circunstancia añadió valor a la carga emocional de la pieza.

Su estructura se divide en cuatro movimientos: Allegro moderato, Scherzo, Andante y Allegretto. Este trío para piano, que fue el único que compuso Clara, influyó directamente en el primer trío escrito por el gran Robert Schumann, que era el esposo de Clara, el cual está catalogado en su Op. 63.

He elegido el Trío para piano en sol menor, Op. 17 de Clara Schuman para amenizar la reseña de hoy, porque la pieza se escuchaba en Alemania en el momento que se sitúa Viaje por el Rin de Ann Schlee. Por otro lado, la vida profesional de Clara Schumann, pese a su excelencia musical, se mantuvo a la sombra de la figura de su esposo. Algo que era frecuente en la sociedad decimonónica. Y este es un motivo que subyace en el espíritu de la novela protagonista de hoy.


Lo que Undine opina del libro


<El carácter no está cortado en mármol; no es algo sólido e inalterable. Es algo vivo y cambiante.> George Eliot (1819-1880)


Fuente: Undine von Reinecke

Hoy, miércoles 20 de mayo de 2026, llego a Fráncfort, actual etapa de mi viaje literario La vuelta al mundo en doce libros👈, que esta temporada está dedicada al Grand Tour, ese viaje iniciático que realizaban en siglos pasados los intelectuales y los jóvenes de apellidos aristocráticos con el ánimo de ampliar conocimientos y atesorar experiencias vitales.

La ciudad de Fráncfort, que está situada en el centro de Alemania, fue un punto de paso estratégico clave en el Grand Tour durante los siglos XVIII y XIX. Su ubicación a orillas del río Meno, que es afluente del Rin, hizo que esta urbe se convirtiera en un importante centro de comunicaciones, financiero y cultural centroeuropeo del momento. Esta afortunada situación geográfica y su condición de centro neurálgico intelectual posibilitaron que Fráncfort se integrara a menudo en los itinerarios de los viajeros que tenían como destino Italia y el sur de Europa. Por otro lado, es lícito comentar que fue la cuna de Johann Wolfgang Goethe, que, como vimos en la escala de Weimar👈 del mes pasado, fue una figura institucional del Romanticismo, padre de la cultura germana y del pensamiento occidental emergente, cuyo texto Viaje a Italia (1816-1817) está considerado como la culminación de lo que hoy conocemos como Grand Tour.

Efectivamente, es de conocimiento general que Goethe fue un polo de atracción de la esfera intelectual de su tiempo, y a su figura se asocian otros nombres contemporáneos relevantes como Friedrich von Schiller, impulsor junto a él del Clasicismo de Weimar, o Ludwig van Beethoven, con quien se sabe que mantuvo contacto y correspondencia.

Otro de los nombres asociados con Goethe, esta vez en femenino, fue Bettina von Arnim (1785-1859), quien fue una importante filósofa, escritora, editora, compositora, cantante, ilustradora y activista social nacida en Fráncfort, a quien se considera una de las mujeres más importantes del romanticismo alemán. Su obra más importante fue Intercambio epistolar de Goethe con una niña (1835), que recoge la correspondencia que mantuvo con el gran pensador alemán y algunas cartas de su invención. Bettina no fue una viajera convencional del Grand Tour; sus viajes estuvieron marcados por sus intensas relaciones sociales, por su comprometido activismo y por su apasionada búsqueda intelectual. 

Vernon Lee, Sargent (1856-1925)
Fuente: Wikipedia

Algo así haría, algunas décadas más tarde, Vernon Lee (1856-1935) quien, impelida por ese mismo espíritu que atesora el Wahrheit und Dichtung (Poesía y verdad, autobiografía de Goethe), aseguraba que sus amistades más queridas y cercanas creían que ella había nacido y se había criado en un carromato gitano. Con estas palabras lo expresaba la gran escritora inglesa en La viajera sentimental, el texto que recoge sus escritos dedicados a los viajes que realizó por Italia, Francia, Suiza y Alemania. Lee, emulando al irlandés Laurence Sterne (Viaje Sentimental por Francia e Italia, 1768), reniega de la falta de espíritu curioso de su familia y se aparta de las rutas turísticas habituales de sus contemporáneos para alcanzar la plenitud intelectual. Y no debió ser fácil en aquellos días, porque durante el siglo XIX se incrementó notablemente el turismo con destino Alemania, especialmente entre sus compatriotas ingleses.

Y justo es ese tipo de turista británico decimonónico el que sirve de telón de fondo para la historia de Charlotte Morrison en Viaje por el Rin de Ann Schlee, la novela motivo de la reseña de hoy. El texto ha sido publicado recientemente por la editorial Alba, que lo ha puesto en las mesas de novedades con la estupenda traducción y notas de Daniel de la Rubia.

Viaje por el Rin comienza así:

<Los visitantes de la Renania prusiana, en el verano de 1851, encontraban mucho que admirar y también mucho que reprobar. Los británicos en particular, tan celosos siempre de sus libertades nacionales, clamaban contra el poder de la policía prusiana, la censura de la prensa y las restricciones impuestas a la Iglesia luterana.>


Fuente: Alba Editorial

Viaje por el Rin cuenta la historia de Charlotte Morrison, una mujer inmersa en la treintena, que, por sus circunstancias, es considerada una solterona en su entorno cercano y por la sociedad en general. En su juventud recibió una oferta de matrimonio, pero su cuñada y su hermano mayor, que es pastor de la Iglesia anglicana, no permitieron el enlace por considerar al pretendiente de una clase social inferior. En vista del problema, Charlotte fue enviada a trabajar como ama de llaves de un párroco anciano, donde ha pasado los últimos quince años.

Así las cosas, cuando fallece el clérigo para el que trabaja la protagonista, este le deja en herencia un pequeño capital con el que puede mantenerse dignamente a sí misma, aunque su familia no lo ve de la misma manera.

Un día, cuando su cuñada necesita recuperarse de su eterno malestar, Charlotte es invitada a acompañar a su hermano y a su familia en un viaje por el Rin, para conocer las maravillas turísticas que guarda Alemania, y, ya de paso, ocuparse de la dama alicaída y de su romántica sobrina de diecisiete años.

Sin embargo, dos asuntos enturbian la paz de la protagonista durante su crucero: su sobrina se ha prendado de un soldado prusiano y ella misma ha creído ver a su antiguo pretendiente en el rostro de un atractivo caballero, con quien los Morrison llegarán a intimar. Ambas circunstancias la retrotraen al pasado sumergiéndola en un ciclón emocional. ¿Cuál será su destino final?

Viaje por el Rin es una curiosa y fascinante ficción histórica publicada en primera instancia en 1981 por la editorial londinense Macmillan London Ltd, la cual la lanzó a las librerías con el título original Rhine Journey. En el momento de su aparición, la obra tuvo un buen recibimiento por parte de la crítica, que la elogió por el excelente planteamiento de su atmósfera opresiva y por su penetrante retrato psicológico de la sociedad victoriana, así como por su elegante factura estilística. De hecho, Viaje por el Rin llegó a ser finalista del prestigioso Premio Booker ese mismo año, honor que finalmente se llevaría Salman Rushdie por su novela Hijos de la medianoche (Midnight’s Children).

Edición en inglés, Pan Books (1997)
Fuente: Aazon

Sea como sea, la interesante novela de Ann Schlee no desmerece en absoluto, y ha llegado hasta nuestros días como una muy original y brillante propuesta de espíritu feminista. Me explico, lejos de caer en los habituales clichés a los que a menudo recurría la narrativa que defendía los derechos femeninos en las últimas décadas del siglo XX, que presentaba a mujeres en diferentes situaciones de opresión social, la autora extrapoló esa temática y la situó en la era victoriana con la misma intención. Y puedo asegurar a mis lectores que el método que utilizó Schlee funciona y resulta atemporal. Así lo asegura la escritora Jane Gardam en un artículo que publicó en la revista literaria Slightly Foxed en 2004, donde afirmó que las novelas históricas de  Ann Schlee  (Viaje por el Rin en particular), «son más vanguardistas, con mayor interés en el feminismo, por ejemplo, que las de sus contemporáneos que escriben sobre el siglo XX».

La novela parte de un principio argumental aparentemente sencillo y poco a poco va adquiriendo complejidad ante el lector. Su protagonista, una solterona victoriana de mediana edad, que mientras disfruta de un crucero en compañía de la familia de su hermano experimenta una revelación que dará lugar a su autodescubrimiento y, por qué no decirlo, a la redención. Atrás quedaron las dudas sobre las decisiones del pasado y su siempre perenne docilidad. En un trasunto de Bildungsroman sin límite de tiempo, la protagonista de esta novela sufre una singular metamorfosis que la hace eclosionar.

En este sentido, uno de los puntos brillantes de la novela es la original elección de su heroína, una figura que a menudo hemos visto como secundaria en la narrativa de otros tiempos y que en Viaje por el Rin adquiere notoriedad. ¿No es cierto que las solteronas inglesas que superan los treinta en las historias victorianas y eduardianas eran relegadas a un segundo lugar, y convertidas en un personaje irrisorio para la sociedad?

Fuente: Undine von Reinecke

De esta manera, la protagonista de Viaje por el Rin, que comienza siendo un trasunto de Charlotte Bartlett, la solterona eduardiana imaginada por E. M. Forster para Una habitación con vistas, abandona el rol que le han adjudicado en pro de su protegida y de sí misma, alzándose como un ejemplo para la comunidad femenina de su tiempo y de todos los tiempos, dando muestra de una profunda sororidad

En ese sentido, desde mi perspectiva, resulta fascinante cómo plantea la autora el proceso del cambio que experimenta Charlotte Morrison a lo largo de la novela. Este comienza cuando cree ver a su antiguo enamorado en el rostro de otro hombre, y a través de una especie de flujo de conciencia materializado en sueños que la retrotraen al pasado, acompañados de algún acontecimiento real, la protagonista logrará agarrar con fuerza las riendas de su vida. Es curioso cómo, salvando las distancias, esta heroína trae a la memoria determinadas figuras femeninas dibujadas en las primeras décadas del siglo XX por autores de la talla de Stefan Zweig👈 o Arthur Schnitzler👈. Y esto evidencia que el análisis psicológico y de introspección que realiza Schlee sobre su personaje principal es espectacular. Sus carencias y sus deseos más íntimos son expuestos claramente y, sin embargo, con refinamiento ante el lector.

Al hilo de ello, otro de los motivos importantes de la novela es el estudio pormenorizado de cada personaje: el reverendo Charles Morrison, hermano de la protagonista, que vive su fe con un fervor poco usual; su esposa Marion, una mujer egocéntrica y enfermiza que está acostumbrada a ejercer su voluntad; y Ellie, la hija del matrimonio, una jovencita de diecisiete años que aborrece su circunstancia familiar y sueña con vivir aventuras románticas. Por otro lado, los Morrison se irán cruzando por el camino con una galería de secundarios magnífica, que no sólo ejercerá como catalizador del despampanante final, sino que también servirá de ayuda a la excelente recreación ambiental.

Como decía líneas arriba, la historia se ubica en 1851, un momento de gran interés sociopolítico y cultural. En aquellos días, varias circunstancias hicieron posible que el turismo se reactivara en Europa, como el espíritu romántico o el desarrollo de los medios de transporte, entre otros motivos de interés. Todo ello tuvo especial incidencia en Alemania. De hecho, varios puntos del país se convirtieron en atracciones turísticas importantes, y uno de esos selectos destinos fue el Rin. Sus castillos, los parajes naturales o las diferentes ciudades que recorre el famoso río a su paso fueron el objetivo de la esfera artística y de los turistas ávidos de aventuras.

Por otro lado, tras el fracaso de las revoluciones de 1848, se restauró la Confederación Germánica, lo cual trajo estabilidad política a la zona y la convirtió en un polo de atracción.

Hohe Domkirche Sankt Petrus, catedral de Colonia, 2019
Fuente: Undine von Reinecke

La autora se ayudó inteligentemente de todo ello y construyó con diferentes motivos del contexto histórico una trama pintoresca y atractiva, repleta de detalles interesantes: las obras de la catedral de Colonia, que se habían paralizado en 1560 y se reanudaron en 1842; el tráfico fluvial en el Rin, que vivía una etapa de profunda transformación y gozaba de un intenso movimiento comercial; las visitas a la abadía cisterciense de Altenburg, las excursiones en burro a la cumbre de Drachenfels, así como las compras habituales de souvenirs, destacando el interés por el agua de Colonia… Todo ello conforma una sugerente estampa de la experiencia turística en el Rin de aquellos días. Y como buena ciudadana británica que era por matrimonio y acogida, Ann Schlee también menciona la Exposición Universal londinense de 1851, que fue un gran hito del momento.

Del mismo modo, esta vez desde una perspectiva sociopolítica, la novelista introduce en la trama un asunto referente a las consecuencias de los levantamientos que se habían producido en Alemania, lo que incrementa la emoción de la historia principal. 

Y hasta aquí puedo contar sobre los sucesos que se narran en Viaje por el Rin. Es una novela de poco más de doscientas páginas y ahondar más en la historia robaría a mis lectores el placer de descubrirla por ellos mismos.

Con un estilo elegante, una propuesta conceptual innovadora y un planteamiento feminista progresista, el crucero de placer que diseñó Ann Schlee para la protagonista de su texto es un arduo viaje iniciático atemporal.


<Un viaje de mil millas comienza con el primer paso.> Lao-tsé (570 aC-490 aC)


Undine von Reinecke ♪


Os espero a todos el míercoles 17 de junio de 2026 en Estrasburgo, próxima etapa de La vuelta al mundo en doce libros-Grand Tour.  




La autora por la Editorial

Fuente: Alba Editorial
Ann Schlee

Ann Schlee (Cumming de soltera) nació en Greenwich (Connecticut) en 1934, de padre inglés y madre estadounidense. Los distintos destinos del padre, militar de carrera, llevaron a la familia a residir en Alejandría, Sudán y Eritrea. Estudió en Oxford y dio clases en un internado en Connecticut hasta que se casó con el pintor Nick Schlee, de quien tomó su apellido. En 1957 la pareja se estableció en Londres y posteriormente en Berkshire. Ella alternó la literatura con la docencia, dando clases de Escritura Creativa en el Morley College de Londres y en Rewley House en Oxford. En 2007 fue elegida miembro de la Royal Society of Literature. Escribió cinco novelas infantiles, entre ellas The Strangers (1971) y The Vandal (1980), que ganó el Premio de Literatura Infantil del periódico The Guardian. Con Viaje por el Rin (1981), que fue finalista del Premio Booker, inició su recorrido en la literatura para adultos, con otras novelas como The Proprietor (1983), Laing (1987) y The Time in Aderra (1998), que fue su último libro. Murió en Berkshire en 2023.


Comentarios

  1. Buenas tardes, Undine:
    Apuntadísimo. En mi viaje a Alemania cogí un tren desde un pueblo del norte hasta Frankfurt. Me equivoqué de tren y cogí el que hacía todas las paradas, tardando más del doble de tiempo. A cambio disfruté de un entorno mágico, mucho trayecto fue al lado del río y se veían castillos de cuento y pueblos.
    Me encanta el personaje, y la vida de la autora, las dos historias.
    Voy a buscarlo. Y por tu culpa ahora también me apetece volver a ver Una habitación con vistas.
    Por cierto, ya he empezado el de Barretti.
    Besotes y feliz media semana.

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  2. Buenas tardes Undine, esta historia me ha recordado a Persuasión de Jane Austen aunque parece que esta va por otros derroteros. ¡Que manía la de la gente de meterse en las relaciones románticas de los demás!, sobre todo cuando se hace por motivos económicos y no de protección. Además Charles y su esposa me parecen unos egoístas de tomo y lomo. Me apunto esta historia y su autora, desconocidas ambas. Un abrazo.

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  3. ¡Hola! No sé si será del todo de mi estilo pero al ser tan cortito es posible que me anime a darle una oportunidad. Un besote :)

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  4. Hola, Undine.
    Qué novela tan atractiva nos traes. Me imagino que poco tienen que ver, pero me ha recordado Persuasión por ese amor truncado por los demás como inapropiado, pero que sigue determinando la vida de las jóvenes, bien con su presencia real o bien por semejanza con otro. En todo caso, amores que no han podido olvidarse. Gracias por esta recomendación.
    Un beso.

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  5. Querida Undine, te comento que tienes una errata en una de las fechas, es este párrafo: Como decía líneas arriba, la historia se ubica en 1951, un momento de gran... has tecleado 1951 cuando creo que querías decir 1851... :)
    Por otro lado, la trama me recuerda un poco a Persuasión de Jane Austen, con ese "consejo" de no casarse con un pretendiente por ser inferior y que al cabo de varios años se reencuentren. De todas formas me hace gracia que la familia de la protagonista le desaconseje casarse con alguien por considerarlo inferior, pero luego le hagan ser ama de llaves de un clérigo... No me cuadra.
    Un besazo

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  6. Hola Undine,
    Tu reseña es auténtico "río" de mujeres desconocidas para mí hasta que las has mencionado: la propia Ann Schlee (que yo creía que era decimonónica por el tratamiento que hacía tan exhaustivo de la época); Bettina Von Arnim (¿Pero cómo no nos han hablado nunca de esta mujer tan "renacentista" y talentosa en tantos ámbitos?) y Vernon Lee (por el nombre pensé que era un hombre). Ya ves, todos los días se aprende algo y hoy he aprendido por triplicado. Menos mal que sabía quien era Clara Schumann (gracias por poner su música). La historia de Charlotte parece fascinante y me has dejado con la intriga sobre ese "despertar" de la heroína... tendré que subirme a ese barco por el Rin para descubrir su secreto. Muchas gracias ;)

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