RESEÑA: LOXANDRA, MARÍA IORDANIDU

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica

Editorial: Acantilado

Traducción: Selma Ancira

Colección: Narrativa del Acantilado, 301

Temas: Narrativa y Novela

Edición: 4ª

Encuadernación: Rústica cosida/también en ebook

Formato: 13 x 21 cm

Páginas: 256

ISBN: 978-84-17346-00-3

PVP: 18 €


Sinopsis de la Editorial

Loxandra—una mujer de carácter, indiscreta y rezongona, pero también protectora, generosa y tierna—vive en la bulliciosa y extraordinaria Constantinopla finisecular, cohabitada por griegos, turcos y muchas otras etnias. Trasunto de las heroínas que pueblan las comedias clásicas, Loxandra no sólo lleva las riendas de su propia vida sino que es también el alma de su familia, con la ayuda, claro está, de la virgen de Baluklí. Y así, los matrimonios, los duelos, las tristes despedidas en el puerto de la ciudad, los alegres y sabrosos festines de reencuentro o las mudanzas marcan el ritmo de su vida. Crónica de una familia y de una ciudad, esta vitalista y hermosa novela de María Iordanidou—inspirada en la vida de su abuela—nos transporta a una ciudad dominada por la música, los sabores y los colores, y evoca la frágil felicidad que truncó la guerra.


Propuesta musical para este libro


*Crédito del vídeo: Canal de YouTube Sergio Cánovas

La pieza que el lector está escuchando es la Sinfonía n.º 2,  Η Συμφωνία των Ανίδεων και Καλών Ανθρώπων (Sinfonía del inocente y sencillo pueblo), compuesta en 1931 por el músico griego nacido en Esmirna (antiguo Imperio Otomano), Manolis Kalomiris (1883-1962). 

Kalomiris fue uno de los compositores griegos más importantes y es considerado el padre o líder de  la Escuela Nacional Griega. Se formó primero en Estambul y luego se trasladó a Viena, donde estudió piano y composición. Al finalizar su formación, comenzó a ejercer como profesor de piano en Járkov (antiguo Imperio Ruso, ahora Ucrania), y en 1911 fue profesor de piano, armonía y composición del Conservatorio de Atenas. Ocho años más tarde, fundaría el Conservatorio Helénico de Atenas, ocupando el cargo de director. Con respecto a su estilo compositivo, algunas de sus obras están inspiradas en el poeta Kostis Palamás, que era amigo suyo, y ocupan un lugar muy destacado en el panorama musical compositivo griego del siglo XX.

En cuanto a la Sinfonía n.º 2, fue escrita para mezzosoprano, coro y orquesta, y se compone de cuatro movimientos (Allegretto vivo, Moderato, ma non troppo lento, Scherzo, Finale). Su estreno tuvo lugar el 10 de enero de 1932 en el Teatro Olympia de Atenas, corriendo la interpretación a cargo de la Orquesta del Conservatorio de Atenas, con la dirección de Dimitri Mitropoulos y la intervención de la mezzosoprano Eleni Nikolaidi y el Coro de estudiantes del Conservatorio Nacional.  

He elegido la Sinfonía n.º 2 de Manolis Kalomiris para acompañar la reseña de hoy, porque su compositor, al igual que María Iordanidu, era griego nacido en el antiguo Imperio Otomano, y ambos fueron contemporáneos. Por otro lado, los trabajos de ambos creativos lucen influencias tanto de la cultura griega como de la turca.


Lo que Undine opina del libro


<Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad.> Fénelon (1651-1715)


Decía el poeta griego Sófocles (495 a. C-406 a. C) que el sujeto que es bueno en la familia es también un buen ciudadano. En este sentido, si tenemos presentes las conductas que con frecuencia se distinguen en las calles de nuestra sociedad actual, tan carentes de cortesía y abundantes en animosidad, no sería aventurado afirmar que el individuo contemporáneo no conoce verdaderamente el significado de la cordialidad. Y escondiéndose bajo un manto defensivo de precariedad para justificar sus faltas, transita por la vida sin prestar atención a las enseñanzas que, desde tiempos lejanos, pudieron haber forjado sus antepasados como cimientos de lo que sería su futuro hogar. 

Sin embargo, la indefensión, la inseguridad, la pobreza o la maldad han estado siempre acompañando al ser humano. Fijémonos, por ejemplo, en el mundo decimonónico y el finisecular, tiempos en que la enfermedad, la orfandad o las guerras eran algo habitual. Y pese a todo, quién no ha oído hablar en su propia casa de algún antepasado honesto, fiable y tan especial, que a su paso dejaba un halo de reconfortante bienestar.

Sobre uno de estos personajes tan carismáticos nos habla Loxandra, una novela firmada por la escritora griega María Iordanidu (1897-1989), que fue publicada años atrás por la editorial Acantilado, con la siempre cuidada traducción de Selma Ancira.

Loxandra comienza así:

<Dice Loxandra que vino al mundo en Constantinopla, en tiempos del sultán Abdül-Mecit, “que mala muerte tenga…”

-Shhh, cállate, Loxandra, nos perderás.

-¡Oh, que Dios conceda larga vida al sultán Abdül-Mecit, mal rayo lo parta!

-Shhh, calla de una vez. ¿Te has vuelto loca para gritar así?

Pero Loxandra no está gritando. ¿O sí? No, está hablando en voz baja. Pero la voz baja de Loxandra resuena como una campana de Santa Sofía. Sólo los muertos no la oyen. Una voz muy grande y sonora tiene la bendita y no la puede modular.>


La historia que narra María Iordanidu nos traslada a la Constantinopla del siglo XIX, a la época finisecular y a los primeros años del siglo XX. Durante todo este tiempo, conoceremos las andanzas de Loxandra, una heroína poco convencional, griega ortodoxa, nacida en el Imperio Otomano decimonónico. 

Familiar y de carácter maternal, Loxandra ha pasado sus años de juventud cuidando primero de sus hermanos huérfanos de madre, y más tarde de su anciano padre. Sin embargo, siempre quiso tener su propia familia, y por ello, al fallecer su progenitor, decide contraer matrimonio con un viudo que necesita una nueva madre para sus numerosos hijos. Loxandra ya no es tan joven, ni posee una gran belleza, pero todo el que la conoce termina encariñándose de ella. Mujer vivaracha, de buen corazón y temperamental, su felicidad radica en cuidar a cada uno de los miembros de su nueva familia, y en ayudar a sus muchos vecinos y parientes, quieran ellos o no quieran. Por otro lado, ella posee una fe inquebrantable en la Virgen de Baluklí, y sabe que si la venera y bebe su agua bendita le dará a los suyos prosperidad. 

Así las cosas, y según se van tachando del calendario años, décadas y quinquenios, los altercados nacionales e internacionales se suceden paralelamente a las intrigas familiares. De este modo, las revoluciones y persecuciones entre las diferentes culturas que habitan en la ancestral Constantinopla se suceden al ritmo que acontecen los noviazgos, matrimonios y defunciones en el seno del cálido hogar de Loxandra.

Fuente: Ed. Acantilado

Loxandra es una entrañable, divertida y cautivadora novela que fue publicada en primera instancia en 1963 por la editorial ateniense Difros Publications. Desde entonces, esta novela, que fue la primera incursión en el género de María Iordanidu, ha visto numerosas ediciones y reimpresiones sin perder un ápice de su gran éxito entre el público lector nacional e internacional.

Por otro lado, la historia de Loxandra ha sido adaptada tanto a los escenarios teatrales como a la televisión. La producción más conocida es la televisiva, que fue emitida en Grecia en 1980 con un elenco de excepción. Esta consta de treinta episodios y corrió a cargo del director y guionista, Grigoris Grigoriou (1919 - 2005), cuyo trabajo y el de su equipo hizo las delicias del público de aquella nación. Y no es extraño, porque el material que tenían entre mano es algo sensacional.

Me explico: María Iordanidu narra en su obra la vida de su propia abuela, una mujer que nació a mediados del siglo XIX y que falleció al comienzo de la Gran Guerra. De hecho, el texto es un verdadero homenaje que no sólo va dirigido a Loxandra, también a esa forma de vida cálida, amigable y confortable, que la autora llegó a conocer durante su juventud en Constantinopla, y que poco a poco fue desapareciendo desde que se comenzaron a escuchar los primeros rumores de la antes mencionada contienda de carácter global.

Por otro lado, al mismo tiempo que Iordanidu reconstruye la historia de su abuela Loxandra, a quien dibuja con la categoría de una heroína griega de leyenda, la autora también logró dibujar un mapa inteligente, vívido y emocional de los acontecimientos que se veían en las calles de la antigua Constantinopla, de los que se vivían en la Grecia finisecular y de los vientos que corrían en el territorio de los Balcanes prebélico, cuya influencia se disputaban las grandes potencias europeas. Toda una hazaña para una novelista novel, cuya primera obra supone una mirada tan certera sobre los acontecimientos sociopolíticos de aquel tiempo, sin aburrir ni abrumar.

Constantinopla en 1422. Mapa del cartógrafo florentino
 Cristoforo Buondelmonti (Fuente: Wikipedia)

En este sentido, lejos de ser un texto históricamente al uso, la obra posee un espíritu cercano, vivaracho y luminoso, dando relevancia a los acontecimientos protagonizados por la sin par Loxandra, que vive junto a los suyos en el animado y colorido Makrochori. Se trata de un barrio habitado por la población griega de Constantinopla que, en aquel tiempo, mantenía una convivencia tirante con las demás etnias que poblaban el resto de la gran ciudad. Si tenemos presente que Constantinopla, como urbe cosmopolita y como antigua capital del Imperio Bizantino, era un crisol de culturas en la que convivían individuos de sangre griega, armenia, judía, turca, kurda y viajeros de toda condición y nacionalidad, imagínense mis lectores la tensión que sus calles se podía acumular, cuando el mundo estaba a punto de estallar. 

Es en este último punto donde entra en acción Loxandra, dejando ver su carismática personalidad. Espontánea, apasionada, excesiva, golosa, es también desprendida y tierna a la vez. De carácter humilde, práctico y bondadoso, pese a tener en su memoria genética prejuicios y supersticiones derivados de su educación, su abundante humanidad está por encima de cualquier diferencia religiosa, política o racial. Y a su mesa lo mismo sienta al carbonero kurdo, al sereno turco como al carnicero armenio… Datos que son del todo relevantes, porque la vida de la protagonista transcurrió paralela a muchos de los asuntos peliagudos que pusieron en jaque la estabilidad de Constantinopla. A saber, el Tratado de San Esteban, que puso fin a la segunda guerra ruso-turca de 1877 - 1878; la masacre armenia de 1896, en la que perdieron la vida diez mil personas, o la guerra greco-turca de 1897, entre otros acontecimientos importantes que fueron determinantes en el devenir de la humanidad.

De este modo, con un escenario deslumbrante y una heroína tan singular, María Iordanidu consiguió crear un clima excepcional para la historia que deseaba contar. La novela, repleta de anécdotas delirantes, diálogos chispeantes y situaciones tan disparatadas que despiertan la hilaridad, resulta ser, más allá de su carácter desenfadado, un texto bello y emotivo, cuya lectura evoca una bucólica y sincera honestidad.

Bella, cálida y colorida, la obra teje también un tapiz culinario de interés. De hecho, los olores y sabores de la cocina de Constantinopla, la otra gran protagonista de la novela, están presentes de principio a fin, enfatizando el cariz hogareño del texto.

Y así transcurre esta historia, de banquete familiar en banquete familiar, chascarrillo tras chascarrillo, las estaciones se suceden en la vida de Loxandra, una griega ortodoxa que confía en la Virgen Baluklí más que cualquier médico, político o sultán.

 –¿Dónde reside la felicidad? – pregunta a menudo Manolis, uno de los personajes secundarios de la obra, cuyas interesantes reflexiones filosóficas son de carácter existencial. Loxandra lo intuye y actúa impulsiva y libremente para distribuir a su paso felicidad. No importa dónde la lleve la vida o las penurias que se le presenten, pues ¿qué vida carece de ellas? Su fortaleza y optimismo la ayudan a distinguir entre las ruinas el encanto de existir.

Novela eminentemente atmosférica, Loxandra es también una obra de personajes, y por ella se pasean alegremente una retahíla de figuras coloristas que acentúa el carácter costumbrista de la historia. Familiares, amigos, conocidos varios y algún que otro turco despistado, a través de todos ellos el lector podrá conocer, sentir y saborear el rico folclore de los barrios griegos de la gran “Ciudad”. En ellos se topará con sus creencias, tradiciones y las peculiares percepciones que aquellos tenían de la vida. Como si de la cinematográfica Mi gran boda griega (2002) se tratara, las acciones de estos sujetos aseguran la sonrisa a perpetuidad.

2ª novela de la trilogia  de María Iordanidu
Fuente: Undine von Reinecke

Ópera prima de María Iordanidu, Loxandra es una novela redactada con un estilo ágil, ameno y cercano, que sorprende por su ingenio y brillantez. De hecho, lo más curioso del proceso creativo de esta novela es cómo surgió. Al parecer, la autora había entretenido a sus amistades durante años con múltiples anécdotas sobre su juventud en Constantinopla y, animada por estos, a los sesenta y cinco años de edad se sentó a escribir su primer libro.

Fue así como surgió la maravillosa Loxandra, obra en la que ella misma aparece bajo el pseudónimo de la pequeña Ana, álter ego de la autora y nieta de la protagonista. Con ella se inició el fascinante ciclo autobiográfico que Iordanidu dedicó a su peculiar y accidentada vida. Luego vendrían Vacaciones en el Cáucaso (1965), que narra las vivencias de la propia escritora durante la Gran Guerra y la Revolución rusa, y Como los pájaros atolondrados (1978), en la que relata los sucesos de su vida desde 1920 hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Ambos textos han sido traídos a nuestro idioma por Selma Ancira, y ofrecen una mirada diferente, sugestiva y emocionante sobre un tiempo que pasó y no volverá.

Y hasta aquí llegan mis impresiones acerca de Loxandra, una novela tierna y maravillosa, cuya humilde y, sin embargo, gloriosa protagonista traspasa las barreras literarias para apoderarse férreamente del corazón del lector. 


<Las personas que nunca se preocupan por sus antepasados jamás mirarán hacia la posteridad.> Edmund Burke (1729-1797)


Undine von Reinecke ♪


La autora por la Editorial

Fuente: Ed. Acantilado
María Iordanidu (Constantinopla, 1897 – Atenas, 1989) pasó la infancia en Constantinopla, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial, que la sorprendió de vacaciones en el mar Negro, la obligó a permanecer en Rusia durante años. Hasta 1919 no pudo volver a Grecia, donde trabajó para una gran compañía comercial estadounidense y, de 1926 a 1939, en la embajada soviética de Atenas. Durante la ocupación alemana fue detenida en varias ocasiones y su casa fue destruida, tras lo cual se vio obligada a mudarse con frecuencia y a sobrevivir impartiendo clases de lenguas extranjeras. A los sesenta y cinco años publicó su primera novela, Loxandra, obra inmensamente popular que ha sido traducida a varias lenguas.


Comentarios

  1. Querida Undine.
    Loxandra es maravillosa. Es de esos personajes que querrías tener al lado en la vida real y que te meten en su mundo de tal manera que no quieres que el libro se acabe nunca. Me gustó todo de ella, su carácter y la manera de decir las cosas. Además me cuelan también la parte histórica sin que me dé cuenta y eso es genial para mí.
    Estas lecturas son auténticos viajes. Me gustó más que el de las vacaciones pero porque Loxandra es el típico libro difícil de superar.
    Por cierto, me falta el de los pájaros. Voy a investigar.
    De la "educación" de hoy hablamos otro día porque vaya tela. Lo más triste es que cuando alguien es amable, te sorprende.
    Besotes y un abrazo.

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  2. Hola, Undine. Este libro lo leí hace unos años y, aunque muchos leídos después se me han olvidado, éste me dejó su impronta. Creo que es una novela magnífica, como dices, con mucha calidad para ser una opera prima. Anoto las dos novelas autobiográficas porque transcurren en unas ápocas que me gustan mucho y seguro que son también muy interesantes.
    Un beso.

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  3. Buenas tardes Undine, tengo apuntada a la autora por Loxandra y Vacaciones en el Cáucaso pero aún no me he puesto con ella, porque se me acumulan los pendientes, y eso que la escritora por lo que he visto es magnífica y de las que es "obligado" leer. Cómo los pájaros, no la conocia, otra para mi lista. Un abrazo.

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  4. ¡Hola! Por lo que veo puede merecer mucho la pena por la protagonista, entre otras cosas, así que es una lectura que tendré muy en cuenta para futuras ocasiones. Un besote :)

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  5. Uys, pues no me sonaba la autora, lo admito. Pero me has dejado con muchas ganas de conocer a la protagonista de esta novela. Apuntadísima.
    Besotes!!!

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