miércoles, 29 de abril de 2020

RESEÑA: "EL ÚLTIMO SEPTIEMBRE", ELIZABETH BOWEN


Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica:

Editorial: Acantilado

COLECCIÓN: Narrativa del Acantilado, 232

TEMAS: Narrativa y Novela

AUTOR: Elizabeth Bowen

TRADUCTOR: María Belmonte

ISBN: 978-84-15689-90-4

EDICIÓN: 1ª (año 2013)

ENCUADERNACIÓN: Rústica cosida

FORMATO: 13 x 21 cm

PÁGINAS: 336

 

Sinopsis de la Editorial:

Centrado en el universo perecedero de la mansión Danielstown, El último septiembre es un relato de gran fuerza ambientado en la Guerra de independencia irlandesa. Los incendios y emboscadas se ven desde la distancia de una enorme casa, cuyos habitantes pasan horas felices entre tennis parties y bailes, sin mencionar los coqueteos con soldados ingleses acuartelados en la región. Pero tras los árboles, «invadiendo poco a poco la desierta amplitud de la campiña, el estallido naranja del cielo asciende como un fuego imprevisible», presagio de una tragedia que culminará bajo la luz apacible y opulenta del otoño irlandés.

 


Propuesta musical para este libro:

 After You've Gone - Marion Harris (1918)



Lo que Undine piensa del libro:


Una de las cosas que ha quedado clara en el mundo en que vivimos, manipulado por los medios de comunicación y personajes mediáticos de una u otra ideología, es que la información siempre debe contrastarse. La persona que escucha una noticia y la da como válida a la primera, posiblemente se vea confundida en más de una ocasión. Lo mismo sucede con la historia, de la que siempre se ha dicho la escriben los vencedores, olvidándose con el tiempo la versión del que perdió. Es por eso que cuando un tema me interesa mucho procuro en la medida de lo posible indagar y buscar otras voces, que me hablen sobre ello desde otro punto de vista, cotejando de este modo la información. Y así, con cautela y verificando detalles que leo aquí allá, intento obtener una visión lo más objetiva posible del asunto en cuestión.

También ocurre así en el mundo literario, que en muchas ocasiones, si no siempre, es testigo y narrador de los acontecimientos históricos; la parcialidad ideológica de cada escritor indica al lector inquieto que debe moverse por las bibliotecas buscando otras respuestas.

Eso es lo que me suscitó el título que reseñé la semana pasada. Un libro publicado en 1933 por el autor irlandés Maurice Walsh, El hombre tranquilo, compuesto por varios relatos de tono patriótico y onírico situados durante la Guerra de la Independencia Irlandesa, en los cuales se soslayaban los tristes acontecimientos que sucedieron durante la contienda, narrándose románticamente desde el punto de vista nacionalista irlandés. Sin duda, el amor por la patria y su credo llevaron a Walsh a expresar su punto de vista de tal modo; licencia poética que todo artista se permite en más de una ocasión.

Pero no podemos olvidar que en aquella guerra había también irlandeses que pensaban de distinto modo: los había que exigían la independencia total de Inglaterra, sin prestar atención a qué métodos usar para obtenerla, con tal de echar de su tierra a los ingleses; también estaban los que deseaban esa emancipación, pero confiaban en una transición política moderada para conseguirla; y finalmente estaban los que preferían continuar con su estilo de vida, divididos ideológicamente a causa de su nacionalidad irlandesa y la herencia británica de la que eran directos beneficiarios. Éstos eran los terratenientes anglo-irlandeses, familias afincadas desde mucho tiempo atrás en Irlanda, pero cuyos vínculos con Inglaterra eran fuertes en materias de política y de educación. De estas personas y de su punto de vista sobre la historia quiero hablaros hoy. La cara “B” de la historia irlandesa, contada a través de una novela publicada en 1929 por la autora dublinesa Elizabeth Bowen; me refiero a El último septiembre. La novela comienza así:


<Hacia las seis el sonido de un motor, procedente primero del vasto paisaje y concentrado luego bajo los árboles de la avenida, convocó en la escalinata a todos los habitantes de la casa en un estado de gran excitación. A la altura de las hayas, resonó una delgada verja de hierro; el coche emergió de una maraña de sombras y se deslizó pendiente abajo hacia la casa. Tras los destellos del parabrisas, el señor y la señora Montmorecy -brazos agitándose en el aire y el velo malva de ella revoloteando furiosamente- saludaban con frenesí. Eran visitantes largamente esperados. Todos proferían exclamaciones y gesticulaban: nadie hablaba todavía. Era un momento de felicidad, de perfección.

En aquellos días las chicas llevaban faldas blancas almidonadas y blusas transparentes adornadas con flores también blancas; sobre los hombros, se dejaban caer unas cintas, enjaretadas para que hicieran bonito. Con este aspecto fresco y pimpante permanecía Lois en lo alto de la escalinata; era muy consciente de la frescura que, como el resto de chicas de su edad, emanaba, y, con los brazos firmemente cruzados a la espalda, hacía todo lo posible por disimular su turbación.>

 

¿Verdad que este comienzo podría pertenecer a muchas de las novelas de la literatura de entreguerras británica? De primeras se me ocurren nombres como el de Rosamond Lehmann, Vita Sackville-West, e incluso el de E. M. Foster. Sin duda alguna, quienes hayan leído alguno de sus títulos como Vana respuesta, Los Eduardianos, o Una habitación con vistas se verán atraídos por este comienzo con el que Elizabeth Bowen nos evoca el mundo en el que ella se educó. Un universo ya inexistente cuando escribía la novela en 1928, que daba sus últimas bocanadas de vida en el momento elegido para situar la novela.

Nos encontramos en el verano de 1920. Los incidentes violentos entre los dos bandos que pelean en Irlanda están a la orden del día: el IRA perpetra atentados poniendo bombas y asaltando a las patrullas de la guardia inglesa; las fuerzas británicas enviadas a contener a los guerrilleros irlandeses hacen registros violentos en los domicilios, fusilando sin piedad a quienes encuentran con armas, y patrullando las carreteras interrumpiendo la tranquila circulación de los ciudadanos. Pero nada de esto termina con la paz reinante en Danielstown, la propiedad ubicada en el condado de Cork, al sur de Irlanda, en la que se desarrolla la historia de la novela, y que representa el espíritu del libro.

Danielstown es el domicilio de los Naylor, un matrimonio anglo-irlandés, perteneciente a la aristocracia campestre. Con ellos pasan las vacaciones de verano Laurence, sobrino de lady Naylor, un joven estudiante de Oxford con aires intelectuales pero poca vocación práctica; y Lois la sobrina de sir Richard, una muchacha huérfana de diecinueve años que ha finalizados sus estudios en el colegio, poseedora de un espíritu soñador e inquieto que busca experimentar la vida de manera apasionada, pero su ignorancia la limita y la confunde.

En el momento en el que comienza la historia Lois está recibiendo a un matrimonio, los Montmorency, antiguos amigos de la familia a quienes llevaban muchos años sin ver, y cuya falta de domicilio propio los hace vagar por las propiedades de sus conocidos; un motivo recurrente en la literatura británica, indicativo del estilo de vida de una determinada clase social.

La vida en la mansión transcurre rítmicamente siguiendo el tic tac del reloj, que marca cada acontecimiento del día sin que el orden se rompa. Tan sólo la máquina social está capacitada para alterar la forma de vida adoptada en el hogar de los Nylor: meriendas, partidos de tenis, y bailes o fiestas organizados para agasajar a algún invitado. Pero, ¿Quiénes asisten a estas reuniones? Los oficiales de las fuerzas inglesas que han llegado al condado para aplacar el alzamiento irlandés, y las familias anglo-irlandesas que poseen tierras, con las que la familia Naylor lleva tratándose durante generaciones.

En este clima de perpetua fiesta y vida ociosa llega de visita otro personaje, Marda. Una joven sofisticada y moderna, también antigua amiga de la familia, que alterará la paz de todos los inquilinos de Danielstown, cautivando a los caballeros en mayor o menor medida y siendo motivo de cotilleo entre las damas.

Y así transcurren los días, entre paseos, visitas sociales y romances secretos o prohibidos. Pues, ya se sabe que allá donde viaja el ejército inglés sus oficiales cortejan a las muchas de las familias que los reciben. Ese es el caso de Lois, a quien un guapo subalterno hace la corte. Un secreto a voces, que es permitido por la familia siempre que no vaya a mayores, pues el joven no pertenece a la clase privilegiada.

Mientras todo esto sucede, la violencia y las consecuencias de la guerra son noticia cada día. Y las víctimas no son solamente guerrilleros y soldados, sino ciudadanos de toda índole que se ven perjudicados por los intereses de uno u otro bando: Ataques en los caminos, agresiones a las damas, robos, secuestros, incendios de casas y asesinatos; la guerra no tiene piedad, pero los protagonistas de nuestra historia no parecen tener verdadera conciencia de lo que ocurre, ni toman partido claramente por ninguno de los bandos, viviendo con espíritu frívolo los acontecimientos:


<-¿Qué regimiento está en Clonmore ahora?

-Los First Rutlands.

-Luego está la artillería de campo y la artillería de guarnición -añadió Lois-. Creo que la mayoría de las personas prefieren a la artillería de guarnición.

-Los artilleros de guarnición bailan mejor -dijo Laurence a la señora Montmorency-. Sería una verdadera pena que nos convirtiéramos en una república y nos privaran de todas estas encantadoras tropas. (…)>


El último septiembre es el testimonio de lo que vio Elizabeth Bowen cuando tenía veinte años, aunque los acontecimientos que se narran en la novela no son autobiográficos.  La escritora utiliza los recuerdos grabados en su memoria y la mansión que la vio crecer, a la que cambió el nombre en el libro, para escribir una fábula que no fue pero pudo haber sido. Bowen aseguró años más tarde de su publicación que las localizaciones y descripciones que aparecen en el libro están sacadas de la realidad, y que los personajes y sucesos que se nos cuentan están basados en las personas y los acontecimientos  que conoció cuando ella misma tenía veinte años, y vivía en la propiedad campestre de su familia. Así lo asegura en el interesantísimo postfacio del libro, que aconsejo leer.


<En la vida “real”, mi adolescencia en el condado de Cork -en la casa llamada Danielstown en la historia- aunque ocasionalmente estuvo marcada por aspiraciones, romances pasajeros o placeres, fue principalmente un periodo de impaciencia, frivolidad, lasitud o aburrimiento. No dejaba de preguntarme qué iba a ser y cuando. Sospecho que todos los jóvenes (irónicamente tan envidiados) viven estos periodos de estériles preocupaciones. En lo que se refiere a mis recuerdos personales, no idealizo aquel septiembre de 1920, aquel mes en el que decidí situar mi relato. El libro, sin embargo no es autobiográfico ni, en modo alguno, una transcripción de episodios conscientes. (…)>


Y sin embargo, la novela tiene un espíritu íntimo, que tan sólo puede darse cuando el escritor ha experimentado y es conocedor de lo que habla. A través de Lois, alter ego de Elizabeth Bowen, que hará de nexo entre todos los personajes de la novela, el lector observará  las entrañas de una historia aparentemente costumbrista y superficial, que desborda un fingido glamur de regusto amargo. Una parábola sobre el paso del tiempo que arrasa con civilizaciones, trasmitida metafóricamente y de manera bellísima por la autora. Observemos este pasaje que habla sobre las modas literarias de dos generaciones:


 

<Francie bajó la mirada hacia el último peldaño para ver si todavía seguían allí las marcas: en el calor de una animada discusión sobre Robert Hugh Benson, había agitado su vela y desparramado una lluvia de cera caliente. Pero una nueva alfombra cubría la escalera. Myra bajó también la mirada, pero no sin sorpresa; ella no se acordaba de nada. En doce años había discutido con muchas personas y últimamente discutía sobre Galsworthy.>


La relación que Lois mantiene con cada uno de los personajes de la novela constituye una pincelada más en el mural que Elizabeth Bowen pinta, para construir la atmósfera en la que se desarrolla la trama. Y así, los Nylor, sus tíos, suponen un yugo que no la deja crecer ni librarse de la rancia educación del ambiente aristocrático anglo-irlandés; el enfermizo recuerdo idealizado de Hugo Montmorecy, a quien ve románticamente, habla de su orfandad; la superficial reciente amistad con la sofisticada Marda nos cuenta su necesidad de un modelo a seguir para encontrar un futuro;  el extraño romance con el subalterno Gerald Lesworth, lleno de sueños y remordimientos, retrata el estado anímico de una generación que quedó tocada mortalmente con la Primera Guerra Mundial y que siente la necesidad de amar aun sin poder.


<Escribió a Viola que temía enamorarse de un hombre casado. Pero cuando al día siguiente miró al señor Montmorency durante el desayuno, y más aún, cuando tuvo que regresar con él de Mount Isabel, la idea le pareció espantosa. Lamentó haber echado la carta al correo con tanta rapidez.>
 

Pero la guerra está allí mismo, y no sabe de romances ni de vidas vacías y sin objetivos como la de Lois. Su aplastante desarrollo, su absoluto poder sobre las vidas de todos los individuos es una realidad que precipitará los acontecimientos, hasta terminar con los sueños de toda una generación, la última que recordaría con agradado cómo fueron los tiempos pasados en Irlanda.


<Sir Richard y lady Naylor, que no decían nada, no intercambiaron ni una mirada, ya que a la luz del cielo veían con demasiada claridad.>
 

El último septiembre es una sorprendente novela a caballo entre los sentimientos de pérdida y culpabilidad, que lleva adherida una mordaz y ácida crítica social. Escrita por una autora casi desconocida en el momento de su publicación, que con los años sería reconocida por los críticos como una de las escritoras y ensayistas más importantes del siglo XX en Inglaterra, junto con Virginia Woolf y E. M. Foster. Elizabeth Bowen, mujer de origen irlandés y educación inglesa, pasó muchos de sus veranos en la finca familiar ubicada en el condado de Cork, donde sucede la acción, algo que le daría autoridad suficiente para escribir estas páginas como testimonio de una época y de sus gentes. Su mirada atenta, en ocasiones cálida, en otras mordaz, intenta ser imparcial fotografiando la sociedad que protagonizó la historia de Irlanda durante los acontecimientos que re relatan; no consiguiéndolo en todos los casos.

La autora muestra un cierto resentimiento en su relato, haciendo especial hincapié en la clase social a la que pertenecía, y a la que de manera sutil critica sarcásticamente, por su desconexión con la realidad. Algo común en la producción del famoso grupo de Bloomsbury del que era miembro: la educación, los privilegios de clase, la ceguera con respecto al paso del tiempo y sus consecuencias en la sociedad, los prejuicios en las relaciones interclase. Todo ello forma parte de la instantánea que enmarca, y que tiene como fondo la parte más oscura de la historia irlandesa,  que como un eco marcaría sin piedad al país durante gran parte del siglo XX.

Con un estilo joven, apasionado y muy cuidado, repleto de bellísimos pasajes evocadores que dedica a su herencia irlandesa, Bowen dejó para la posterioridad una impecable y bucólica novela imprescindible, en mi opinión, para toda persona ávida por conocer el problema anglo-irlandés. Una magnífica historia escrita por una mujer, que al contrario de su compatriota escritor Maurice Walsh en El hombre tranquilo, no idealiza a sus conciudadanos, al estrato social al que pertenecía, ni a su tierra; pero tampoco reniega completamente de ello. Su mirada no era más certera ni más veraz, tan sólo era otra; una pieza más para montar el complejo puzle que conforma la verdad. Porque, como afirmaba el historiador romano Tácito:


<La verdad se robustece con la investigación y la dilación; la falsedad, con el apresuramiento y la incertidumbre.>

 

 

Undine von Reinecke


 

La autora por la Editorial:

Fuente: Editorial Acantilado

Elizabeth Bowen (Dublín, 1899 – Londres, 1973). Entre sus obras más importantes se encuentran, además de El último septiembre (1929; Acantilado, 2013), La casa en París (1935) y La muerte del corazón (1938), consideradas cumbres de la narrativa en lengua inglesa. En reconocimiento a su trabajo, le fue concedido el título honorífico de Comendadora de la Orden del Imperio británico en 1948 y recibió doctorados honorarios del Trinity College de Dublín (1949) y de la Universidad de Oxford (1952).

 

La novela en el cine:

Existe una adaptación cinematográfica de la novela estrenada en 1999. Tiene como protagonistas a personalidades del cine británico de la talla de Maggie Smith y Michael Gambon, sin olvidarnos de la conocidísima Keeley Hawes y el carismático David Tennant. En mi opinión, no es una adaptación fiel al espíritu de la novela. El sensacionalismo cambia la línea argumental, desviando el significado que la autora quiso dar a su manuscrito. No obstante, la belleza de la fotografía y la ambientación de la historia merecen que los interesados en el tema den una oportunidad al film.

Aquí dejo el link que os dirige al trailer de la película The last september



31 comentarios:

  1. Genial. Gran artículo. Me encanta que siempre nos pongas música acorde con la lectura. Gracias por compartirlo.

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    1. ¡Muchas gracias a ti por leerme y comentar!
      La música acompaña nuestras vidas, para mí es imprescindible en mis lecturas.
      Un abrazo!!

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  2. Cátedra tiene verdaderas joya, al menos cada libro que he comprado y leído me lo ha parecido. Este no lo conocía y sin duda me lo llevo.
    Besos

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    1. Buenos días, Inés:
      El último septiembre lleva ya unos cuantos años en el mercado y en mi cas,a últimamente no se ve en redes sociales. Después de leer El hombre tranquilo me pareció que había llegado su momento. No me arrepiento de haberlo leído, todo lo contrario. Acantilado siempre edita libros muy particulares, para lectores que buscan algo más.
      Un abrazo muy fuerte!!

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  3. Qué maravilla de reseña, casi se me olvida hasta el libro del que estabas hablando, pero no, imposible.
    Es cierto que ese comienzo recuerda otras novelas similares, pero es que por muy parecidas que sean entre ellas cada una tiene su espíritu,¿verdad?
    No sé que tiene este género, o las propias historias, los personajes, pero me atrapan, me atraen cuál imanes, es muy raro encontrar una que no disfrute.

    Maravillosa.
    Besitos 💋💋💋

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    1. Buenos días, Yolanda:
      Mil gracias antes de nada!! Siempre he dicho que mi género favorito era la narrativa de entreguerras. No me importa lo reiterativo de ciertos temas, ni la acidez común que comparten los libros que vieron la luz durante esos años. Creo que las épocas agitadas dan al mundo creativo grandes obras de todo tipo.
      En cuanto a El último septiembre, pienso que es una novela francamente especial, que supera las barreras del tema que trata. Me planteo si Bowen lo escribió para el público o como memorias personales. En definitiva, es una obra muy íntima para lectores exigentes.
      Un beso grandísimo, y mil gracias por ser tan amable siempre conmigo!!

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  4. Me quedé sobrecogida con "El fragor del día", de Elizabeth Bowen y no he vuelto a leer nada más de la autora. Pero ahora vienes tú y nos cuentas este punto de vista irlandés de la juventud de la autora, ese mundo al borde de la desaparición, esa mansión que no puede mantenerse al margen... Me has convencido, y también por el postfacio ;-) Besos.

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    1. Buenos días, Mónica:
      El fragor del día es una novela excelente que algún día reseñaré, pues su temática siempre me ha interesado.El último septiembre es su segunda novela, escrita cuando aún Bowen era muy joven y conservaba frescon los recuerdos de un pasado cercano, que parecía muy lejano. Una novela bucólica, ácida y muy interesante para quienes apreciamos la novela británica. Y digo británica, porque es impresionante cómo la autora comparte muchos puntos en su estilo con los escritores ingleses contemporáneos. Estoy segura que te gustará.
      Un abrazo grande, y muchas gracias por leerme y dejar un comentario!!

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  5. Me encanta la ambientación y la historia, como bien ha dicho Yolanda, qué maravilla de reseña. Solo me queda tomar nota porque quiero leerlo sí o sí.
    Besitos

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    1. ¡Muchísimas gracias!
      Esta época de la historia mundial es interesantísima. Quizá Irlanda no nos haya llegado tanto como otros paises, pero sus escritores supieron plasmar los acontecimientos que allí sucedían con verdadera pasión y buen hacer. Si finalmente la lees, no dejes de comentarme qué te ha parecido.
      Un abrazo, y muchas gracias otra vez!!

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  6. Hola.
    Otro punto de vista, interesante, para conocer más la problemática del conflicto irlandés.
    Un saludo.

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    1. Buenos días:
      Sin duda, otro punto interesante.Espero encontrar más información y libros escritos sobre este momento de la historia, para poder entender completamente el conflicto.
      Un abrazo, y muchas gracias por dejar tu comentario!!

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  7. Buenos días, Undine:
    Creo que esta vez no me lo llevo. Es que me imagino el típico libro a lo Austen, de idas y venidas y tejemanejes que aunque son entretenidos a mí me acaban cansando. Igual también tiene la culpa que estoy leyendo Vilette de Brönte y como que aunque no es lo mismo es ese estilo british que me sabe a poco a pesar de la crítica social y el aspecto histórico.
    Tengo un viaje pendiente a Irlanda, me la imagino como una tierra mágica.
    He visto la película y no tengo recuerdo especial, eso quiere decir que tuve la misma impresión que tú, es muy bonita de ver pero es una más.
    Besitos y ánimo que ya casi estamos.

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    1. Buenos días, Norah:
      Ya sabía yo que esta novela no te engancharís, porque su estilo es british total. Eso sí, nada que ver con Austen o Brontë, su narrativa es cercana a la generación de entreguerras de la que hablo en la reseña. Un grupo de hombres y mujeres muy intelectual. Sus novelas hablaban de conflictos sociales y personales, que afectaban al crecimiento y desarrollo del ser humano. A mí siempre me an interesado, pero comprendo que para muchas personas pueda parecer cansino.
      Con respecto a la película, cuando la vi hará unos diez años no me disgusto.Pero este domingo volví a verla, para compararla con la novela, y me decepcionó muchísimo. No creo que debiera cambiarse lalinea argumental de un libro si sirve para desviar la intención de un escritor sobre su obra, sin aumentar además el valor de ésta.
      Un abrazo grande, y que sepas que estoy deseando leer tu reseña de Vilette!!

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  8. Siempre está bien conocer las dos caras de la novela, claro que sí
    Me ha gustado mucho lo que cuentas y no he leído demasiado sobre la cuestión irlandesa, así que apuntado queda
    Besos

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    1. Buenos días, Laky:
      Yo tampoco he leído mucho sobre la cuestión irlandesa. Supongo que en mi adolescencia estuve demasiado cansada de leer noticias de lo que allí ocurría. Pero ahora que han pasado los años, me he sentido con la madurez necesaria para indagar en asuntos tan serios.
      Si algún día te decides a leer El último septiembre, espero que me comentes tus impresioes.
      Un beso grande!!

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  9. Qué magnífica reseña Mar!! Y cuánto nos ilustras, de una manera maravillosa y detallada, cada uno de los libros que con tanto cariño nos acercas. Muchas gracias! Apuntado queda.
    Chary.

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    1. Buenos días, Chary:
      ¡Muchas gracias por tus palabras!
      Lo cierto es que cuando un tema me interesa no dejo de investigar. Espero encontrar más narrativa sobre el tema, y seguir ampliando mis conocimientos.
      Un abrazo grande, y muchas gracias otra vez!!

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  10. Sí, para conocer algo, lo mejor siempre es contrastar la información y conocer todas las versiones. Maravillosa reseña! Y d enuevo me presentas un autor y una novela que no conocía.
    Besoes!!!

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    1. Buenos días, Margari:
      ¡Muchas gracias por tus palabras!
      A mí siempre me ha gustado saber sobre lo que hablo o escribo. Para ello es imprescindible verificar información, y pese a ello, muchas veces no se es preciso en lo que contamos. Pero mi intención es acercarme lo más posible a los hechos. Seguiré documentándome y aprendiendo.
      Un abrazo grande, y gracias nuevamente!!

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  11. ¿David Tennant y Maggie Smith? aunque no sea una adaptación fiel la quiero ver. El libro se me hace re interesante, amo tu manera de diseccionar la novela sosa una grosa undine! te recomiendo la pelicula "El viento que acaricia el prado" con Cillian murphy trata también sobre la guerra irlandesa y como dos hermanos se encuentran en bandos enfrentados. Besos.

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    1. Buenas tardes:
      Sí, los actores son de primera todos,lo hacen francamente bien. Lo que ocurre que la adaptación se aparta tanto del espíritu del libro, que te deja un poco insatisfecha. Pese a ello, está bien para pasar el rato.
      ¡Mil gracias por tus amables palabras! para mí es un placer compartir con todos mis lecturas.
      Un abrazo!!

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  12. Me encanta Acantilado. Es una de mis editoriales favoritas. Esta novela no la conocía. Parece de esas que hay que leer con calma. Me llama la atención el contexto temporal y la ubicación, muy novedosos para mí. Gracias por la reseña porque me ha resultado muy interesante. Besos

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    1. Buenas tardes, Marisa:
      La verdad es que Acantilado nos ofrece verdaderas joyas. Esta novela que presento, El último septiembre, es testimonio de ello. Si te animas a leerla, estaré muy contenta de comentarla contigo.
      Un abrazo grande y gracias por pasar a leerme y comentar!!

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  13. Holaa!! siempre me das a conocer algo nuevo e interesante. Me llevo apuntado este también porque no suena nada mal. Gracias por la entrada.

    Blessings!!

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    1. ¡Qué alegría me da que te interese esta novela!
      Si te decides a leerla en algún momento, pasa por aquí y la comentamos.
      Un beso grande, preciosa!!

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  14. ¡Oh! Me encanta esta editorial y aunque intento estar al día con sus novedades y no tan novedades, esta novela no la conocía. Creo que puede ser una lectura interesante y me guste, así que gracias por el descubrimiento.
    Un abrazo.

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    1. Buenos días:
      Estar al día con Acantilado resulta muy trabajoso, puesto que su ritmo editorial es muy fuerte, yo tampoco puedo :)
      Si finalmente llegas a leer El último septiembre, no dejes de volver por aquí a contarme tu opinión. Estaré feliz de conocerla.
      Un abrazo!!

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  15. ¡Hola! ¡Impresionante entrada! Tengo y he leído, en una maravillosa edición de Impedimenta, "La muerte del corazón". Es lo único que he leído de Elizabeth Bowen, y a pesar de que reconozco que la historia no me llegó a deslumbrar, sí me gustó lo suficiente para seguir descubriendo su obra, así que tu recomendación me ha venido muy bien. Un saludo.

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    1. Buenos días, Mar:
      ¡Muchísimas gracias por tus palabras!
      Todo el mundo habla de La muerte del corazón. Hay quienes lo ponen por las nubes, otros no tanto. Yo aún no lo he leído, pero no tardando mucho lo haré, pues esta autora me parece fascinante.
      Espero que si te decides a disfrutar de El último septiembre te guste tanto como a mí.
      Un abrazo y muchísimas gracias nuevamente!!

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  16. Hola Undine!! Me parece una maravilla esta novela por todo lo que cuentas sobre ella y por lo que trata. Me llevo bien apuntada tu recomendación. ¡Fantástica reseña, como siempre! Besos!!

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