miércoles, 1 de abril de 2020

RESEÑA: "RUINAS", ROSALÍA DE CASTRO




Ficha Técnica:

Editorial: Eneida

Colección: Confabulaciones

Precio: 8,95 €

ISBN: 9788415458357

Nº Páginas: 90

Dimensiones: 13 x 21

 

Sinopsis de la Editorial:

Ruinas, de Rosalía de Castro, es una entrañable historia centrada en la sólida amistad y solidaridad entre tres habitantes de una pequeña villa gallega, ejemplares por sus valores morales, pero inadaptados en un medio social opresivo a causa de su independencia y libertad.

La brillante prosa de Rosalía, cincelada en un quehacer poético de una maestría inconmensurable, se despliega en esta pequeña gran obra en todo su esplendor literario y humano.

 


Propuesta musical para este libro:



Valses poéticos, Enrique Granados. Intérprete Alicia de Larrocha


Lo que Undine piensa del libro:

Estos días de necesario confinamiento, en los que la mente divaga entre pensamientos variopintos, mis recuerdos han viajado veinte años atrás. Por aquella época mis inquietudes profesionales me llevaron a cursar un máster sobre diseño del mueble. Entre las interesantes asignaturas que se estudiaban se encontraba la historia del arte, siendo la profesora que la impartía una prestigiosa arquitecta especializada en restauración. Gran entendida en su campo que, en el momento de impartir aquellas clases, ejecutaba paralelamente un proyecto de restauración de edificios en el castizo Madrid de los Austrias. Aquella carismática profesional me dejó una huella de sabiduría imborrable, aprendiendo de ella muchas cosas interesantes. Si tuviera que elegir una de ellas, sin duda alguna recurriría a una máxima en la que mi profesora hizo hincapié, y que terminó por causar mella en mi conciencia: “No se puede derribar un edificio en perfecto estado y que cumple su función, sólo porque las modas atienden a otros gustos”. Mi profesora aseguraba que en nuestro país se habían tirado multitud de interesantísimos edificios, que hoy hubiéramos podido denominar monumentos, en base a las tendencias estilísticas del momento, sin valorar su función, la calidad de los materiales, el valor arquitectónico ni artístico, y edificando en su lugar otras construcciones de cuestionable valor.


Aquellas palabras grabadas en mi subconsciente han aflorado estos días al escuchar y leer en diferentes medios dirscursos para tranquilizar a la población, asegurando que la terrible pandemia que sufrimos ataca con especial crueldad a nuestros mayores. Una terrible afirmación que, más que tranquilizarme, es causa de tristeza para mí. Y aunque esa regla no se cumple en todos los casos, lo cierto es que durante estos días nos han abandonado antes de tiempo numerosos ancianos. Todos ellos poseedores de un nombre, ilustre o no, que aportaron su granito de arena a esta maltrecha sociedad. Personas que en mayor o menor medida atesoraron sabiduría durante sus vidas, sosteniendo con ella nuestra comunidad. Ellos, los ancianos, son las columnas dóricas de nuestra sociedad: pilares que sostienen nuestra amenazada conciencia, que sin ellos tiende a desaparecer. A ellos dedico hoy mis palabras inspirada por la elocuencia de una ilustre dama de nuestras letras, Rosalía de Castro. Poeta  gallega de pro, fue también grandiosa en sus trabajos narrativos. Pero su producción no sólo tuvo valor literario, no, con él consiguió adentrarse en el mundo emocional y filosófico en busca de sus raíces, de sus ancestros. Algo que la convertiría en heroína de las letras gallegas, siendo su figura venerada internacionalmente. Y pese a no haber gozado del éxito que le correspondía en vida debido a su condición de mujer, no cejó en adentrarse en campos  complejos en busca de la sabiduría eterna, esa herencia del pasado que sostiene civilizaciones futuras. Algo así encontramos en Ruinas, el relato que reseño hoy, y que comienza de este modo:

<No voy a hablar de las ruinas de Roma, que no he visto, y que quisiera ver, ni de las de Pompeya o Herculano, con que he soñado muchas veces, vengándose así mi imaginación de la mala suerte, que no me ha permitido contemplarlas realmente.

Pero aunque así no fuera, ¿qué iría yo a decir sobre esos antiguos y majestuosos restos, después que nos los han descrito con el lenguaje de la más bella poesía tantos genios ilustres?

También existen ruinas vivientes, que arrastran en pos de sí un mundo de gloriosos y tristes recuerdos y que aparecen tan aisladas en medio de los hombres nuevos como si bogasen sobre las olas misteriosas de mares desconocidos o habitasen en medio de los yermos de la Tebaida.

Respirando una atmósfera propia que parece rodearlas, como una muralla impenetrable a los ojos profanos, habitan un mundo ignorado de todos, y mientras las modernas gentes se ríen de su apariencia carcomida y haraposa, y de aquellos usos ya perdidos que ellas guardan cuidadosamente como un precioso tesoro; mientras las personas sensatas y cuerdas murmuran, sin duda con intención moralizadora, de las rarezas y excentricidades de esos entes que vienen a mezclarse entre ellas como tela sucia entre sus ropas domingueras, esas pobres ruinas vivientes siguen imperturbables su marcha por el derrotero de la vida, dejando, aun después que se han extinguido, un eterno recuerdo que, si bien hace asomar comúnmente una sonrisa a los labios, conserva en el fondo algo que conmueve dolorosamente el corazón. Yo voy a hablar de alguna de esas ruinas.>

 

Ruinas es una novela breve escrita por Rosalía de Castro en 1866. El relato está ubicado en una ciudad de provincias gallega de la que no se cita el nombre, pero se asegura que existe, y cuenta la historia de tres personas, "tres ruinas humanas" que con sus conductas son el centro de los cotilleos de la población: Doña Isabel, una anciana solterona que vive sus días a su manera, acompañada de su querido gato Florindo, y atendiendo a las costumbres de sus años jóvenes; don Braulio, un rico comerciante venido a menos, que compartió en los buenos tiempos su fortuna con toda persona que lo necesitara, y que al llegar los malos tiempos fue dado de lado por aquellos que se beneficiaron de su generosidad; y por último, un elegante y bien parecido hidalgo, apellidado con el ilustre nombre de Montenegro, cuya fortuna le fue despojada por un familiar sin escrúpulos, dejándo a su madre y a él en la miseria. Estos tres personajes compartirán una amistad singular, pues lo único que los une son sus altos valores humanos, y se enfrentarán a las críticas y chismorreos de la sociedad de su población en reuniones, bailes y festividades varias. Siempre sin vergüenza, y haciendo gala de la más alta dignidad que el individuo de bien pueda conocer. Ningún contratiempo que les acontezca es motivo suficiente para el desfallecimiento, ellos viven según sus credos ayudándose entre sí, y prestando servicio al necesitado. Esta conducta adoptada por nuestras tres ruinas humanas es motivo de risa entre sus vecinos, quienes creen ver en ella el orgullo rancio del poderoso venido a menos. Pero, ¿qué sucederá cuando el más joven de nuestras ruinas humanas, ese que Rosalía de Castro comparó con el famoso hidalgo de la Mancha, sea alcanzado por la flecha de Cupido? ¿Cómo reaccionará la dama en cuestión? ¿Serán nuestras ruinas humanas capaces de vencer los prejuicios que asolan a lo más granado de la población?

Ruinas es una preciosa historia narrada con la más bella prosa poética que pluma española pudiera imaginar. La ternura del alma de su autora impregna el libro página a página. Pese a su lirismo pictórico la crítica mordaz siembra su discurso, mostrando en él la posición que adopta frente al comportamiento común del individuo dentro de un colectivo, posicionándose junto a las corrientes filosóficas que comenzaban a escucharse en Europa, y tomando partido por los altos valores eternos, que han sostenido desde siempre a la sociedad:


<Tal era don Braulio, noble ruina que había gastado su inmensa fortuna con aquel pueblo miserable que ahora se reía de su miseria, pues si bien es infalible que Dios es infinitamente misericordioso, no puede negarse que el hombre es el ser más ingrato de todos los seres.>
 

Y compara estas grandes virtudes con las maneras que se gasta la sociedad convertida en rebaño por mandato de algún ente invisible al que todos siguen y que se llama mediocridad.


<Pero he aquí, ¡oh, humanidad!, que los brutos triunfan…Ellos, ¡Dios mío!, y confiados en su buena estrella, se burlan de todo lo creado menos de la fortuna bienhechora que cobija su inocencia. Viven, comen, engordan y creen que el que no es sólidamente estúpido como ellos no tiene derecho a comer y engordar.>
 

La autora se proclama aguda observadora de la conducta humana, y a través de los sabios ancianos, ruinas vivientes de la narración, condena las conductas mezquinas del individuo común de la sociedad, aconsejando a todo aquel que de sus palabras quiera aprender:


<Nunca procures íntima amistad con los que sean menos que tú ni con los que sean más que tú, porque los primeros te envidiarán y los segundos te tendrán siempre en menos. He aquí las cosas amargas que enseña la experiencia.>
 

Por otro lado, sintiéndose aludida por no haber estudiado debido a su condición de mujer  (por todos es sabido), y no pudiendo disfrutar del merecido éxito de su genio en vida, la autora deja ver su opinión con respecto al valor que puedan tener o no los intelectuales que presumen de su sabiduría al haber obtenido un título universitario en los grandes templos del saber:


<Estoy estudiando leyes, sí; no hay que reírse, pues mi inteligencia no crecería más con haber penetrado, como muchos otros, en la gran Universidad compostelana. Infinitos conozco que han oído allí en vano, por largos años, pomposos discursos, saliendo tan torpes al fin de su carrera literaria como si jamás hubiese llegado hasta a ellos una sola palabra de ciencia.>
 

La autora no reniega de su condición autodidacta, como tampoco rechaza la sabiduría popular que defendió durante su corta vida y que está presente en lo mejor de su producción. De este modo, en Ruinas encontramos bellos pasajes en los que introduce cancioncillas o refranes populares, que enriquecen el relato y colorean la profunda melancolía que sobrevuela el texto:


<A mi paraguas le sucedió lo que a Periquillo Sarmiento: “que salió a pasear y se lo llevó el viento”.>


En definitiva, un relato lleno de pasajes bellísimos, llenos de lirismo descriptivo, y personajes variopintos de cuidado estudio psicológico, que la autora asevera reales, y que ella dibuja a la perfección. En él despliega sus altas dotes narrativas, que no desmerecen en absoluto junto a su prestigiosa producción poética, gozando de reminiscencias de la mejor literatura española del glorioso Siglo de Oro. Una novela que eleva a su autora a la más alta dignidad como ser humano proclamándose defensora de los valores eternos, que ya en sus tiempos parecían palidecer, y que en la actualidad peligran más que nunca: amor, nobleza, amistad, solidaridad y respeto por lo ancestral. Pilares sin los cuales el edificio de nuestra civilización no resistirá.

Y ya cierro aquí esta entrada, queridos lectores; como colofón comparto con vosotros las sabias palabras de Rosalía de Castro, que como un eco del pasado nos habla a nosotros, sus herederos. Escuchemos atentamente:


< (…) Sin los ancianos, pobres criaturas, el mundo se hubiera parecido a una escuela de párvulos. ¡Vosotras sois las ramas; nosotros, el tronco que os sostiene! (…)

Es más fuerte si es vieja,

la verde encina,

más bello el sol parece

cuando declina.

Y de esto se infiere

por qué ama uno la vida

cuando se muere.>

 


Undine von Reinecke 



Rosalía de Castro

Fuente de información y foto: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/castro_rosalia.htm


(Santiago de Compostela, España, 1837 - Padrón, id., 1885) Escritora española en lenguas castellana y gallega. Perteneciente por línea materna a una familia noble, su adolescencia estuvo dominada por una profunda crisis debida al descubrimiento de su condición de hija ilegítima de un sacerdote, y por una delicada salud, que jamás mejoró.

 Su primer libro, La flor, se publicó en Madrid en 1857 y recibió elogiosas críticas de Manuel Martínez Murguía, crítico destacado del Renacimiento gallego, con quien Rosalía de Castro contrajo matrimonio al año siguiente. Vivió en medio de constantes penurias económicas, dedicada a su hogar y a sus hijos; la muerte de su madre y la de uno de sus hijos fueron dos duros golpes para ella.

 A esta amarga experiencia se refiere su primera obra de madurez, el libro de poemas A mi madre (1863), al cual siguieron los Cantares gallegos (1863), canto a su Galicia rural, lleno de añoranza y denuncia ante la explotación de los segadores por parte de Castilla. Con Cantares gallegos, escrito íntegramente en lengua gallega, dio comienzo el renacimiento poético en esa lengua, que pronto respaldarían Manuel Curros Enríquez y Eduardo Pondal.

Regresó después a la novela con Ruinas (1866), historia de tres mujeres ejemplares y desdichadas en el seno de un ambiente moderno que perciben como ajeno. Un año después se publicó su obra narrativa más conseguida, El caballero de las botas azules (1867), novela misteriosa y fantástica que conecta con lo mejor de su labor lírica.

En 1880 apareció su segundo libro en gallego, las Follas novas, expresión angustiada e intimista sobre la muerte y la soledad del ser humano. Cierran su producción literaria la novela El primer loco (1881) y el poemario en lengua castellana En las orillas del Sar (1885); este último continúa la línea de meditación metafísica iniciada con Follas novas, si bien acentuando esta vez el sentimiento religioso.

Mas sobre la autora:

Comparto con vosotros los link de diferentes sitios webs dedicados a la figura de Rosalía de Castro. Os invito a visitar la interesante y completa biografía de la autora, que en la web de la biblioteca Cervantes tienen pulicada.

http://www.cervantesvirtual.com/portales/rosalia_de_castro/autora_biografia/

https://museos.xunta.gal/es/casa-rosalia

https://rosalia.gal/a-casa/a-casa-museo/


 

 


30 comentarios:

  1. Hola Undine, me identifico mucho con tu reflexión sobre la situación en la que nos encontramos, y al no haber leído todavía nada de esta ilustre gallega, voy a hacerte caso y a buscar Ruinas, ya que tus palabras han hecho que tenga mucha curiosidad por leer este cortito título.
    Un abrazo y gracias por tu reseña.
    Besos

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    1. Buenos días:
      ¡Muchísimas gracias por pasar a leerme!
      Yo de Rosalía no había leído hasta ahora prosa, sólo poesía, que me encanta. He quedado prendada de su alma, parece alguien muy especial.
      No me asusta recomendarte este relato, pues creo que cualquier persona sensible quedará impactada por sus palabras.
      Un beso grande, y mis mejores deseos para ti y los tuyos!!

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  2. Hola.
    En esta ocasión no me animo, la historia no termina de atraerme lo suficiente y lo poco que he leído de Rosalía fue su poesía en el instituto y no me gustó.
    Un saludo.

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    1. Buenas tardes:
      No pasa nada, no todos los libros empatizan con nosotros. Yo siempre estimé a la Rosalía poeta, y me ha agradado conocer a la prosista.Si algún día tienes cerca un libro suyo, no dejes de echarle un vistazo.
      Un beso!

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  3. Me gustaría probar con la autora pero si es tan poética no creo que me vaya mucho. Miraré en el futuro alguno de sus libros en la biblio y probaré.

    Besos.

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    1. Buenas tardes:
      Cuando digo prosa poética, me refiero a lo musical y bella que es su narrativa.Al comienzo del libro choca un poco, pero rápidamente te metes en la historia y todo fluye. A mí me ha gustado mucho.
      Un abrazo, y gracias por leerme!!

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  4. ¡Qué casualidad! La tengo en mi montón de Clásicos para los retos, ayer la incluí definitivamente tras una criba -tengo ya más libros qué retos 😂.
    Es justamente su prosa poética lo que me dijo que tenía que incluirla, no tenía ninguna obra similar a su altura ¡Qué ganas ahora de leerla!

    ¡¡Magnífica reseña, me ha encantado!!
    Besukis Pitufina 💋💋💋

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    1. ¡Muchas gracias por tus amable palabras!
      Es impresionante lo mucho que coincidimos en títulos y autores. Rosalía de Castro no podía faltar entre nosotras. Espero que esta novela te guste tanto como a mí.
      Un beso grande, guapísima!!

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  5. Querida Undine:
    Buenas tardes. Aunque me ha costado más de lo habitual he vuelto a aprender con tu reseña. De Rosalía tenía apuntada una biografía de Luisa Carnés pero nada de su obra por tenerla asociada siempre a la poesía.
    Me encanta cómo escribe en prosa y es algo que pasa con muchos autores que cambian de género. Y además esa ambientación tan especial en tierras gallegas. Estoy de acuerdo contigo en que es muy triste que el hecho de que haya una especie de alivio porque los que mueren sean mayores. Nos falta tanto todavía...
    Bueno, me apunto el libro desde luego.
    Un placer como siempre pasar el ratito por aquí, y de forma más especial ahora.
    Besitos

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    1. ¡Cuanto me alegra que te apuntes este título! La verdad es que estoy deseando que lo leas y me cuentes tu opinión. Es un relato especialmente dirigido a cierto tipo de personas, ellas consiguen exprimir el jugo moral. Espero que no te decepcione.
      Un beso grande, y muchas gracias por leerme y comentar con tanto acierto!!

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  6. Hola Undine. Me he pasado a leer la reseña entera. Muy instructiva como siempre y detallada. Por lo que cuentas de Ruinas (espero leerlo algún día) es de rabiosa actualidad puesto que todos los valores de atesoran las tres ruinas humanas son cada vez más inexistentes en esta deshumanizada sociedad. Un beso. Magnífica reseña! ;) Chary.

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    1. Buenas tardes, Chary:
      ¡Muchas gracias por pasar por aquí a comentar tu opinión!
      Ruinas es un relato precioso, de esos especiales para personas especiales. Si te decides a leerlo, espero que lo disfrutes mucho.
      Un beso, y muchas gracias!!

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  7. De actualidad, sin duda. De Rosalía de Castro sólo conocía su poesía y tampoco he leído mucho, lo poquito que se daba en el colegio. Así que mucho que he aprendido con tu reseña hoy y desde luego me llevo estas Ruinas apuntadas.
    Besotes!!!

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    1. ¡Qué bien que te haya gustado lo que cuento!
      Espero que cuando leas Ruinas te sugiera lo mismo que a mí. No dejes de compartir tus impresiones sobre el relato cuando lo leas.
      ¡Un abrazo, y muchas gracias por leerme y comentar!

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  8. Holaa!! pues, a decir verdad, suena bastante bien, así que no descarto leerlo más adelante. Gracias por la entrada, me ha gustado mucho.

    Blessings!!

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    1. ¡Muchas gracias a ti por leerme y comentar!
      Espero que lo disfrutes.
      Un abrazo!!

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  9. Igual en este momento estoy algo dispersa para una prosa poética pero sin duda me lo llevo para otros tiempos futuros.
    En abrazo

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    1. ¡Cómo te entiendo! Son muchísimos los libros que nos esperan y poco tiempo para leerlo, pese a que ahora disponemos de más.
      Si algún día te decides a ponerte con Ruinas, ya me contarás.
      ¡Un beso grande!

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  10. Por fin saco un hueco para pasarme por aquí. Menudos días... Tengo que ponerme las pilas con esta autora que aún no he leído nada. ¡Ya me vale!
    Creo que su prosa me va a gustar.
    Muchos besos.

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    1. Ni te preocupes, yo ahora tengo muy poco tiempo para el blog y las obligaciones de éste. Pasa por aquí cuando puedas.
      Con respecto a Rosalía de Castro, es una obligación que se convertirá en pasión, ya lo verás.
      Un abrazo!!

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  11. Ohhhhhhhhhhh... Yo los versos no los llevo bien pero la prosa... Si te digo la verdad, no recuerdo si he leído algo de la autora. Quizá en el colegio. Probablemente, entonces sí. Este que traes, con esa ambientación me parece que me podría gustar. No sé, tiene algo tu reseña que me tienta a leerla. No tengo el libro en casa, así que tendré que esperar a la apertura de las librerías. Besos

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    1. Buenas tardes:
      Yo conocí a Rosalía de Castro en el colegio, en mi generación era una poeta obligada. Siempre me gustó, pero ahora la aprecio muchísimo más. Después de leer su prosa, hago de ella una de los pocos españoles clásicos que forman parte de mis imprescindibles.
      Un abrazo, y gracias por leerme y comentar!!

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  12. No he leído nada de la autora y desde hace tiempo me llama la atención y este has conseguido que me llame mucho, me lo apunto sin duda.

    Besos!

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    1. Buenas tardes Jani:
      Este relato es un buen ejemplo de lo que era Rosalía de Castro, si quieres iniciarte en su prosa te va fenomenal. Ya me dirás si te ha gustado, y lo que opinas de él, cuando lo leas.
      Un abrazo!!

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  13. Hay pensamientos muy grandes en esta reseña tuya, muchos aspectos en los que pensar como sociedad y que muestran cómo andamos en realidad de valores. En fin, a parte de esto, me has enseñado un libro de Rosalía de Castro que no conocía y que creo que me va a enseñar mucho en estos días tan "particulares". Gracias, querida Undine, por hacerme pensar siempre con tus reseñas. Abrazos.

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    1. ¡Muchas gracias a ti por tus cariñosas palabras!
      Sin duda, te invito a que leas Ruinas, y también a que compartas conmigo tus impresiones. Yo, como ves, no he podido dejar de relacionarla con el momento actual.
      Un beso grande!!

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  14. Qué bonito lo que cuentas y cómo lo cuentas. Este no lo había leído, y sin dudar tomo nota convencidísima. Un beso fuerte.

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    1. Buenas tardes Rocíao:
      ¡Qué ilusión verte por aquí! Te agradezco tus amables palabras, y espero que este título lo disfrutes tanto como lo hice yo.
      Un abrazo, y cuídate mucho!!

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  15. Hola Undine!! Temo decir que es una autora de la que aún no he leído nada. Me llevo bien apuntado este título para remediarlo. ¡Gran reseña y gracias por el descubrimiento! Besos!!

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    1. Buenas tardes:
      No te preocupes, yo siempre he diccho que los libros nos esperan. Nunca es tarde para conocer la obra de un autor. Cuando conozcas a Rosalía de Castro espero que disfrutes de su obra tanto como yo.
      Un abrazo.

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