miércoles, 27 de mayo de 2020

RESEÑA: "LAS CUATRO GRACIAS", D. E. STEVENSON




Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Colección: Rara avis 

Número colección: 22

Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera

Encuadernación: Rústica

ISBN: 9788490650790                                                   

Páginas: 312

Precio: 20€


Sinopsis de la Editorial:

Aunque la señorita Buncle, ya señora Abbott, solo hace una mínima aparición aquí en la boda de Archie y Jane, al principio de la novela, Las cuatro Gracias (1946) prosigue el ciclo de Wandlebury con la habitual desenvoltura, ingenio y dotes de observación de D. E. Stevenson. Ahora la autora centra su atención en el señor Grace, el vicario de Chevis Green, un pueblecito cercano a Wandlebury, y en sus cuatro hijas: Liz, Sal, Tilly y Addie. Éstas tienen cada una su carácter, pero comparten «una forma de pensar especial, de sombrerero loco, rápida, intuitiva y ligeramente ilógica». Juntos, padre e hijas deben hacer frente a las circunstancias de la Segunda Guerra Mundial y a todos los cambios que se han precipitado en su apacible comunidad. Entre ellos, la presencia de una tía imperiosa que huye de los bombardeos de Londres, las visitas de un joven capitán enamoradizo, las incursiones de un patoso arqueólogo en busca de restos romanos y las vicisitudes de un niño refugiado.

 

Esta nueva galería de personajes compone la atmósfera minuciosa que ya sabemos que se respira en los hogares descritos por D. E. Stevenson… sin olvidar que, como se dice en el prólogo escrito por la autora, «hasta las mejores personas guardan un murciélago en el campanario».

 


Propuestas musical para este libro:





Lo que Undine piensa del libro:


Armonía: Proporción y correspondencia de unas cosas con otras en el conjunto que componen.
 

Esta es la tercera acepción que el diccionario de la lengua española da a una de las palabras con más bello significado de nuestro idioma. Un vocablo que utilizamos de manera positiva siempre que queremos expresar equilibrio, belleza y paz en nuestro entorno...Armonía, ¡cuánto  te necesitamos hoy!

Conocí a D. E. Stevenson en 2012, cuando la editorial Alba la publicó por primera vez en su colección Rara Avis, publicitando su novela, El libro de la señorita Buncle, como “el Cranford de los años treinta. Palabras mágicas para mí, puesto que aludían a dos  de mis pasiones como lectora: Elizabeth Gaskell y la época entreguerras. Nada podía impedir que me zambullera de lleno en su lectura, de modo que me dispuse a conocer a esta autora, sobrina segunda del gran escritor escocés Robert Louis Stevenson, de la que se decía que había escrito toda una saga de novelas entorno a una localidad de Inglaterra, Wanderbury, donde situaba sus historias y daba vida a un compendio de personajes sencillos y comunes, que representaban el arquetipo de comunidad campestre de la Inglaterra de su época. Algo así como hiciera el gran Anthony Trollope en sus Crónicas de Barsetshire, pero con un tono más desenfadado y con la problemática del siglo XX.

Lo que me encontré en este primer contacto con la autora, fue una divertidísima comedia romántica, de aguda inteligencia y sutil humor, que me hizo pasar ratos tan hilarantes, que me era francamente difícil contener la risa en público cuando estaba leyendo, contagiando a quienes estaban a mi lado. La experiencia fue tan divertida y asombrosa, que no dudé en años sucesivos en leer los dos siguientes títulos de la saga: El matrimonio de la señorita Buncle (2013) y Las dos señoras Abbott (2014). Dos novelas que me gustaron mucho también, pero que no llegaron a impactarme tanto como el primer libro del ciclo de Wanderbury. Y por ese motivo, cuando en 2015 la editorial anunciaba la publicación de la cuarta entrega, Las cuatro gracias, decidí comprarla y dejarla descansar en mi biblioteca personal hasta que le llegara el momento adecuado para poder disfrutarla plenamente. Y ahí ha estado durante cinco años, esperando que mi caprichosa manera de elegir lectura reparara en su lomo. Hoy por fin puedo decir que he disfrutado de toda la producción traducida de D. E. Stevenson, incluida Villa Vitoria (2016), con plena satisfacción.

No me gustan las despedidas, desde que era niña ha sido así. Separarme de las personas a las que quiero y de los lugares donde he sido feliz es casi un drama para mí. Lo mismo me sucede con el mundo de los libros, con el que llego a igual grado de intimidad. Por ese motivo, hoy escribo esta entrada con sentimientos enfrentados: la tristeza que me ocasiona decir adiós a la obra de D. E. Stevenson, y un cierto estado de armonía, al cual muchos denominarían felicidad, que fue apoderándose de mí mientras leía Las cuatro Gracias. Hoy quiero traer hasta vosotros esa sensación de bienestar. La novela comienza así:


<"La voz que insufló el Edén,

Aquel primer día de boda,

Es voz no ha perecido."

 

Matilda Grace cantaba la letra para sí mientras tocaba el órgano. Le gustaba tocar el órgano en la iglesia de su padre: en primer lugar, porque conocía muy bien el instrumento (era un amigo de toda la vida, con todas las faltas e inconvenientes de los temperamentos artísticos); en segundo, porque disfrutaba con la música en todas sus formas; y en tercero -¿por qué no reconocerlo?- , porque era realmente muy divertido ver a todo el mundo sin que la vieran a una. Esta característica propia de los dioses se debía a que la galería del órgano estaba en un nivel más alto y aislada del conjunto de la iglesia por una reja de hierro forjado; dicha reja, aunque no fuera la solución idónea, era una obra de artesanía tan bonita –adornada con hojas de parra y delicados zarcillos- que nadie tenía el valor de pedir que la retirasen. A Matilda Grace le gustaba; era muy tímida y le habría resultado sumamente incómodo encontrarse ahí arriba a la vista de la totalidad de la congregación. La reja le infundía seguridad porque la ocultaba a los ojos de todos; casi se imaginaba que ni siquiera la oían –casi, pero no del todo-, detalle muy importante, porque ahora, en ausencia del señor Carruthers, que estaba en el Lejano Oriente presentando servicio en el ejército de su majestad la reina, era ella la organista oficial de Saint James.>


Nos encontramos en Saint James, la iglesia de Chevis Green, un pueblecito cercano a Wandlebury en plena Segunda Guerra Mundial. En el momento que comienza nuestra historia, Matilda Grace observa desde el coro a los asistentes a la boda de Archie Cobbe, el heredero de Chevis Place, la propiedad más importante de la comarca. A la ceremonia han asistido todos los vecinos de la población y los miembros del ejército acampado en las inmediaciones. Los invitados son los personajes más importantes de la comarca, entre los que se encuentran la familia del vicario que oficia la ceremonia, el señor Grace, padre de Matilda y de tres jóvenes y bonitas muchachas más: Elizabeth, Sarah y Adeline. 

Justo antes de tocar la marcha nupcial, Matilda observa como un joven capitán del ejército inglés vigila desde su banco a sus tres hermanas. La belleza de las chicas es tan singular, que Matilda no duda de las intenciones del militar y pone en alerta todos sus sentidos, pues teme por la paz en su hogar. Terminada la ceremonia, los invitados al banquete inician su marcha hacia Chevis Places, pero Matilda que descuidadamente ha manchado su vestido de ceremonia, decide no asistir y se encamina hacia la vicaría para tomar a solas su té. Pero en el corto trayecto que lleva a su casa se topa con una peculiar mujer, la señorita Marks, con la que congenia y decide invitarla a tomar el té con ella. Tras haber pasado un rato interesante, la invitada se retira a su casa, pero en un descuido se olvida el paraguas. Este hecho dará lugar a que el capitán Roderick Herd (recordémosle de la boda) tenga varias excusas para presentarse allí. Aunque dichos pretextos no le hagan falta, porque muy sagazmente ya se había fabricado una coartada para visitar la vicaría y de paso a las chicas Graces, pues se cameló al vicario para que le invitara a almorzar con la familia, bajo pretexto de querer observar concienzudamente el rosetón de la iglesia. 

La osadía del militar, aparentemente todo un "Casanova", no pasa desapercibida por los miembros de la familia y será recibida por cada una de las jóvenes con diferente percepción: una se verá como el objeto de su deseo, otra lo percibirá como un trasgresor de la paz, la tercera no querrá escuchar a su corazón enamorado y la cuarta no sabrá nada del asunto, puesto que su misión como miembro de la W.A.A.F. la mantiene ejerciendo su servicio en Londres, pero ella será sin saberlo la causante del caos en su hogar. ¿Conseguirá el capitán Herd su objetivo? ¿Será el vínculo que une a las hermanas Graces capaz de superar los caprichos del corazón?

Y entre tanto trabajo para Cupido, la vida de la vicaría sigue su ritmo con la problemática habitual, que en tiempos de guerra se ve incrementada: servir de consuelo al que padece, ayudar a la concordia entre vecinos, intervenir en los problemas personales de quienes lo solicitan, atender las necesidades materiales de los más desfavorecidos y también, por qué no, ser el centro neurálgico de la vida social de Chevis Green; servir concienzudamente a los feligreses es la digna misión que tanto el viudo señor Grace como sus hijas tienen como lema de vida. Y todo marcha relativamente bien para la familia Grace, la armonía parece reinar en la vicaría, hasta que en un corto espacio de tiempo reciben en su hogar a dos huéspedes inesperados, que vendrán a enredar más aún la vida sentimental de la familia Grace, vicario incluido.


Las cuatro gracias es una amable comedia romántica ambientada en tiempos de guerra. Una divertida crónica campestre que refleja la vida que llevaban las gentes inglesas en las pequeñas poblaciones de la nación durante la Segunda Guerra mundial. Por ella pasan multitud de personajes típicos de la novela inglesa de todos los tiempos: el hacendado, el pastor anglicano, el intelectual, la solterona impertinente, las señoritas casaderas, el servicio, etc. Pero también hacen su aparición otras figuras que surgieron a raíz de la guerra, personas que tuvieron que cambiar su forma de vida a consecuencia de las necesidades de la contienda: la señorita de buena familia que debe trabajar el campo, en ausencia de los hombres que viajaron a la guerra con el ejército; el militar forastero acampado en la zona, a la espera de un destino en el frente; el niño refugiado en una familia del campo, que escapa de los bombardeos de Londres dejando su familia atrás; la señorita que sirve en el recién creado ejército femenino, y que da servicio a las Fuerzas Aéreas, etc. Personajes que fueron un distintivo de la Inglaterra en guerra y de las que la nación siempre se enorgulleció, haciendo de ellos el distintivo de su éxito en el camino hacia la victoria

D. E. Stevenson construye con todos estos elementos una sólida trama llena de divertidos momentos, en los que cada personaje tiene su minuto de gloria, luciendo su caricaturesca personalidad con esplendor. De este modo, y con mucho respeto, la autora se declara fiel seguidora de la novela británica femenina, representada por la maravillosa Jane Austen, a quien se la menciona numerosas veces en el libro.


<Estaba leyendo Emma, uno de sus predilectos, en parte porque le parecía que Chevis Green era una versión moderna de Highbury. En Chevis Green también había una señora Bates...o, al menos, una que se le parecía mucho, y también un señor Woodhouse; seguramente en los pueblos de Inglaterra abundan esa clase de personajes.>
 

Pero, Las cuatro Gracias no es sólo una novela costumbrista más, es también un texto amigo donde los lectores pueden encontrar esa conexión de lo humano con lo literario. Una explicación en forma de palabras al por qué de la literatura, que ahonda en lo más íntimo y puro del ser humano.


<-¡Le interesan las personas! –exclamó Tilly, sorprendida por semejante alarde de memoria.

-¿Hay algo más interesante?

-Algunos prefieren los libros o...o las cosas.

-los libros son personas –replicó la señorita Marks con una sonrisa-. En cualquier libro que valga la pena, el autor sale al encuentro del lector y se pone en contacto con él. Le habla con toda confianza y le revela sus pensamientos.>


Esta novela publicada por vez primera en 1946, finalizada ya la Segunda Guerra Mundial, es el compendio de reflexiones de su autora sobre las pequeñas y grandes debilidades que acometen al individuo en momentos de crisis y necesidad. Un ensayo de lo moral y lo humano que no pretende aleccionar sino justificar y apaciguar de las conciencias maltrechas por las vicisitudes de la guerra, que hacen de las personas víctimas de sus propias convicciones.


<Con conciencia de ser indeciblemente egoísta y por no dejar sin cena a sus hermanas y a su padre, se resistió a seguir su bondadoso impulso natural y no regaló el pescado a la señora Bouse, que tenía un niño delicado de salud, ni a la señora Feather, cuya madre acababa de sufrir una operación. “He sido madrugadora –se dijo, para acallar la conciencia-. Podían haber venido antes, ¿no? He tenido que hacer cuarenta minutos de cola, así que...” “Pero a lo mejor no han podido venir antes”, le dijo todavía la conciencia en voz baja.>


Con todo y con ello, Las cuatro gracias es por encima de todo una invocación a la esperanza, a la reconstrucción de las personas, de las familias, de la sociedad. Hoy por hoy, su mensaje resulta tan  actual  como universal. Porque aunque la autora centrara su mirada en el corazón de Inglaterra su legado vale para nuestra maltrecha civilización.

 

< (...) Hoy, hablamos de planes urbanísticos como si fueran una novedad, pero nuestros antepasados hicieron planes para el campo; eran amantes de la belleza, entendían el arte del paisaje, plantaron árboles, abrieron vistas y cambiaron el aspecto de la tierra. Esas gentes hicieron mejoras pensando en dos objetivos: la belleza y la utilidad, que no son incompatibles, como a veces se cree, sino que forman un matrimonio muy bien avenido. También pensaron en las generaciones futuras, en nosotros, y por tanto, tenemos la obligación de adelantarnos y pensar en el mañana de los hijos de nuestros hijos.>

 

Cuenta D. E. Stevenson al comienzo del prólogo del libro, que no le fue fácil responder a la pregunta de si este libro era de risa o real como la vida misma, puesto que ella entendía que la vida es intrínsecamente risa; esa era su visión. No me corresponde a mí ratificar o no su afirmación, pero sí puedo asegurar que leyendo su novela algo cambia en el interior del lector. Su historia son pequeños extractos de la vida de personajes anónimos, nada extraordinario ni magnífico ocurre a lo largo de la comedia, pero en ello reside su éxito: habla de personas comunes con vidas comunes, en busca de Armonía. ¿No es eso lo que queremos todos?


<La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.> Benjamin Franklin

 

Undine von Reinecke

 

 

La autora por la Editorial:




D. E. (Dorothy Emily) Stevenson nació en Edimburgo en 1892, hija de un ingeniero y constructor de faros, primo de Robert Luis Stevenson, y siempre vivió en Escocia. Fue educada en casa con institutrices y perteneció al equipo de golf femenino Scottish Ladies. En 1916 contrajo matrimonio con el comandante James Peploe. Después de la Primera Guerra Mundial, el matrimonio se instaló en Bearsden, cerca de Glasgow. Dorothy escribió su primer libro, Peter West, en 1923, al que siguió Mrs. Tim of the Regiment (1932), en el que daba cuenta de sus experiencias como esposa de un militar. En 1934 publicó El libro de la señorita Buncle (RARA AVIS núm. 4), que tuvo un inmenso éxito, el cual se explicaba diciendo: «Escribo sobre personas que a todos nos gustaría conocer». A partir de entonces escribiría una novela al año, de las que vendería millones de ejemplares en Gran Bretaña y Estados Unidos; entre ellas se encuentran las dos continuaciones de El libro de la señorita Buncle (El matrimonio de la señorita Buncle en 1936 – RARA AVIS núm. 10– y Las dos señoras Abbott en 1943 – RARA AVIS núm. 15–), y otras novelas ambientadas en los alrededores de Wandlebury como Las cuatro Gracias (1946, RARA AVIS núm. 22); también cabe mencionar An Empty World (1936), Music in the Hills (1950) y Gerald and Elizabeth (1969). La escritora escocesa Aline Templeton ha caracterizado así su obra: «Cuando a la señorita Prims de Oscar Wilde le preguntaron por la novela en tres tomos que había perdido, dijo: «Los buenos acababan bien y los malos, mal. Eso es ficción», y tal vez el atractivo de las novelas de D. E. Stevenson consista en que, para alivio general, cumplen esa regla. Murió en Moffat en 1973.


28 comentarios:

  1. No sé qué pesa más en mí en estos momentos: las ganas de leer esta entrega -que adoro a Buncle- o la envidia que siento 🤔 chica no sé, pero yo apostaría por un 75 % de envidia y un 25 % de ganas, y no me equivocaría 😅😅😅
    Se lo acabo de decir a nuestra querida Miss H en su blog, adoro rara avis y ahora en lugar de un libro tengo que pedir dos, este y el suyo. Seréis mi ruina 😩😖💸😂😂😂

    Buenísima reseña, te leería en bucle, y en Buncle (tontería del día 😂)
    Mil besitos 💋💋💋

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    1. Buenos días, Yolanda:
      Rara Avis es una tentación tras otra. Los libros tienen un formato ideal para llevar en el bolso y además, sus títulos son todos singularesy maravillosos.
      Sobre Stevenson y su saga, si no leíste tampoco Villa Vitoria, apúntalo también, porque creo que es mi preferido, pese a haberme gustado todos los títulos un montón.
      Un beso, preciosa y déjate llevar por la tentación!!

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  2. Qué comentar de esta autora? Pues imagina como puede gustarme si mi blog lleva el nombre de uno de sus libros. Mrs Buncle me enganchó tanto que la he adoptado prácticamente. Esta en concreto la tengo pendiente. Gracias por la reseña. Besos

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    1. Buenas tardes:
      Efectivamente, tu nombre no da pie a confusiones :) Entiendo perfectamente tu adoración al personaje de la señorita Buncle, yo la adoré cuando la conocí.
      En las cuatro gracias aparece muy poquito, sólo se la nombra al principio. Pero no por ello se la echa en falta, porque aquí aparecen otros personajes carismáticos a los que adorarás. Yo tengo especial prefilección por el arqueólogo que visita a la familia green. Ya me dirás cuál es el tuyo cuando leas la novela.
      Un abrazo, y mil gracias por pasar a leerme y comentar!!

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  3. Pues después de esta reseña no me queda otra que empezar a leer a esta autora, nada he leído. Un abrazo

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    1. Buenas tardes, Esther:
      Es literatura agradable y fácil de leer. De esa a la que se recurre cuando el cansancio y las preocupaciones te impiden concentrarte. Yo te recomiendo que leas el primero de la saga, El libro de la señorita Buncle, y si te gusta, continua con Las cuatro gracias y Villa Vitoria. para mí son los mejores de los publicados en España.
      Un abrazo!!

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  4. Me ha encantado esta reseña, lecturas así son auténticas joyitas, y esta editorial no deja publicar libros que deben ser leídos.
    Enhorabuena de muevo, besitos.

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    1. ¡Muchísimas gracias!
      Alba acertó cuando comenzó su colección Rara Avis. Todos los libros editados bajo este sello son auténticas maravillas. Yo no me canso de leerlos, especialmente los pertenecientes a la literatura británica.
      Te animo a que leeas cuando puedas esta novela, porque es una delicia.
      Un abrazo, y muchas gracias otra vez!!

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  5. Buenos días,Undine:
    Me gusta venir a descubrir cosas nuevas pero también me gusta mucho cuando hablamos de autores que las dos hemos leído y comparar.
    De esta autora leí El libro de la señorita Buncle que me gustó mucho y Villa Vitoria que también. Creo que fue la primera autora feelgood que he leído. La verdad es que leer sus novelas es como ir a un balneario, sí, balneario, de los de toda la vida y mejor aún si es la hora de comer y no hay nadie, nada de spa sin encanto.
    Es todo paz incluso si en la novela hay guerra como es este caso. Me gusta que tenga esa función reconfortante y de esperanza. No suelo leer libros en los que haya tema bélico, por lo general uno al año o como mucho dos pero en estos tiempos he descubierto que me sienta bien leer aquellos en los que se habla de reconstrucción.
    Si alguna vez vuelvo con Stevenson creo que volveré al orden natural y le tocará al del matrimonio si no me equivoco.
    Un abrazo

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    1. Buenas tardes, Norah:
      Tú lo has dicho, la literatura de Stevenson ofrece el mismo resultado que la visita a un balneario. yo siempre la he sentido así.
      Me alegra que coincidamos en el amor a esta autora. Entiendo que quieras volver al orden natural de las novelas, pero por favor, no dejes de leer Las cuatro gracias, es mejor que El matrimoniode la señorita Buncle y Las dos señoras Abbott.
      Un beso grande, querida amiga!!

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  6. Esta es una de mis autoras británicas favoritas de todos los tiempos. También la descubrí gracias a "El libro de la señorita Buncle" (qué cuqui el cameo que tiene aquí Barbara en Las tres Gracias) y me quedé rendidamente enamorada de esta autora tan feelgood. Ella lo explica muy bien en Villa Vittoria, donde dice que sus novelas son como un telescopio al revés, donde lo pequeño adquiere importancia y el universo se difumina. "Las cuatro Gracias" es una de mis novelas preferidas de la autora aunque como me gustan tanto todas no sé yo si eso significa algo XD Besotes.

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    1. Buenas tardes, Mónica:
      ¡me encanta que tengamos otra autora en comín! Sin duda no podría ser de otro modo con Stevenson, sus novelas reflejan mucho de lo que tú y yo buscamos en la literatura.
      por otro lado, también coincido contigo en la predilección de esta novela sobre otras de su producción, aunque en mi caso compite con Villa Vitoria, título que me impactó muchísimo cuando lo leí.
      Un abrazo grande , muchas gracias por leerme y comentar!!

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  7. Leer tu reseña con la música de Vera Lynn de fondo es un auténtico placer. Y me queda claro clarísimo que este libro lo tengo que leer sí o sí.
    Besotes!!!

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    1. Buenas tardes, Margari:
      ¿Verda que Vera lynn era maravillosa? pues imagina a las cuatro hermanas Green escuchándola en la radio mientras tomaban el té. Esto no aparece en la novela, pero la ambientación me la imagino así. Es una novela que hace sonar. ¡Ojalá la puedas leer muy pronto!
      un abrazo, preciosa, y muchas gracias por leerme!!

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  8. Las circunstancias de la vida que tú te despides con tristeza de su obra y yo tengo pendiente encontrarme con ella. Y por lo que cuentas va siendo hora de leerla y no solo observar los títulos en la librería.
    Besos

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    1. Buenas tardes, marga:
      ¡Qué suerte que tienes que no la has leído aún! Yo recuerdo con tanto cariño aquel primer encuentro con la autora, que siento verdadera añoranza.Te recomiendo que comiences por El libro de la señorita Buncle, y que cuando lo leas pases por aquí a decirme qué opinas.
      Un abrazo y disfruta mucho de tus lecturas!!

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  9. Ale, otra con Rara avis como M. Hurst, es que así no se escapa nadie de llevarse el libro apuntado. En tu descargo, diré que este ya lo tenía en mi lista de compras libreras aunque, eso sí, me has creado ansias.
    Un beso

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    1. Buenas tardes, Inés.
      MH y yo somos muy rara Avis, y si me apuras, creo que tenemos bibliotecas muy parecidas. :)
      Me alegra no incrementarte la bolsa de la compra esta vez. Y me alegro de que tuvieras este título entre tus deseos, porque lo merece, es una novela preciosa.
      Un beso grande, y muchas gracias por venirme a visitar!!

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  10. Holaa!! pues realmente me ha llamado la atención lo que nos cuentas, así que me lo llevo apuntado para futuras lecturas.

    Blessings!!

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    1. ¡Qué genial! Espero que si te animas finalmente a leerla te guste tanto como a mí.
      Un abrazo!!

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  11. Tengo ganas de comedia romántica. Además con tus reseñas quién no se anima a leer un libro de los que recomiendas? Un abrazo.

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    1. ¡Muchísimas gracias por tus amables palabras!
      Si finalmente te animas a leer Las cuatro gracias, no dejes de pasar por aquí a comentarme tus impresiones.
      Un abrazo y feliz domingo!!

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  12. Hola.
    Leyendo tus reseñas se puede apreciar que disfrutas de todas y cada una de las páginas que has leído y, aunque no dudo que sea una buena lectura, en mi caso no lo disfrutaría de la misma manera ya que no es una historia que me despierte espacial interés.
    Gracias por la reseña, un saludo.

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    1. Buenas tardes:
      Sí, disfruté muchísimo con la autora,aunque no todas sus novelas me han trasmitido la misma empatía. Tanto las cuatro gracias, como Villa Vitoria y El libro de la señorita Buncle son con mucho mis favoritos.
      Siento que no te veas inclinada a leerla, pero entioendo que cada uno tenemos nuestros géneros y autores preferidos, y otros con los que no sentimos ninguna conéxión. En mi caso D. E. Stevenson es como una amiga con la que me confieso.
      Un abrazo grande, y mil gracias por pasar a leerme y comentar!!

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  13. Hola Undine!! Me alegro mucho de que lo hayas disfrutado tanto, es una saga que llevo mucho queriendo leer. Tomo buena nota de tu experiencia lectora con este título.¡Fenomenal reseña y gracias por tu recomendación! Besos y cuídate!!

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    1. ¡Muchísimas gracias Ana!
      Espero que cuando leas a D. E. Stevenson la disfrutes tanto como yo. Ya me contarás.
      Un abrazo grande!!

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  14. La simbiosis entre música y lectura es perfecta. Este libro lo conocía de otras reseñas y, si ya entonces me parecía que lo tenía que leer, tú has venido a recordármelo. Lo anoto. Gracias por tan estupenda reseña. Besos

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    1. Buenas tardes, Marisa:
      ¿Verdad que la música te anima a entrar en la novela?
      D. E. Stevenson era maravillosa, sus novelas te llegan al corazón y te deja un estado de ánimo optimista. Te invito a que comiences con ella y que pases luego por aquí a contarme tus emociones.
      Un abrazo y mil gracias por tus palabras!!

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