viernes, 31 de mayo de 2019

RESEÑA: "MIRANDA", ANTONI LANGE

Fuente: @Undine.von.Reinecke Instagram


Ficha técnica:


Editorial: La Isla de Siltolá

Colección: Narrativa Nº 17

Título completo: Miranda, una novela metafísico-fantástica

Traductor: Miguel Mejía

Correcciones: Rodrigo Verano

ISBEN: 978- 84- 17352- 37-0

Medidas: 140x210 mm.

Encuadernación: Rústica con solapas

Edición: Marzo de 2019

P.V.P: 16€ (IVA Incluído)


Sinopsis de la Editorial:


Primera traducción al español de Miranda, novela de Antoni Lange (1862-1929), autor polaco miembro del movimiento conocido como La Joven Polonia.

En plena Primera Guerra Mundial, un desafortunado comentario pronunciado en una cafetería motiva el exilio de Jan Podobloczny, destacado parapsicólogo polaco, obligándolo a dejar a su familia y a Miranda, la médium en la que aspiraba a ver cumplidas sus mayores ambiciones como espiritista. Comienza entonces  un largo viaje que le llevará por las estepas siberianas y que terminará de una forma totalmente inesperada.

Heredera de la tradición de la literatura utópica (que queda aquí subvertida en una suerte de antiutopía), Miranda es una novela de amor y de aventuras, y también, al mismo tiempo, una investigación de muy serias pretensiones sobre las relaciones entre la materia y el espíritu, en un relato que, a pesar de su dimensión fantástica, no aparta la vista de la realidad política en la Europa del momento.


Primera propuesta musical para este libro



 La Tempestad. Op. 31 nº2, Beethoven



Lo que Undine piensa del libro:


Una de mis primeras reseñas cuando comencé mi periplo en
Fuente: La Isla de Siltolá
Lecturas de Undine pertenecía a La Isla de Siltolá, editorial sevillana poco conocida por mí en aquel momento, y de la que tengo algún título más esperando a ser reseñado. Como nos suele suceder a los lectores apasionados al descubrir una nueva fuente de posibles lecturas, me sumergí en su catálogo y descubrí un título de lo más seductor, Miranda, una novela metafísica-fantástica. El libro no estaba disponible cuando fui a comprarlo, y tras varios intentos en distintas librerías, por fin di con él algunos días después. Lo curioso del asunto es que yo no soy lectora del género. No suelo leer distopías, ni la novela fantástica me llama en exceso la atención. Os preguntaréis, ¿qué ha llevado a Undine a involucrarse con esta novela? Es muy sencillo, la fecha de publicación.

Miranda, una novela metafísico-fantástica fue publicada en 1924, es decir, en una fase del siglo XX que es de sumo interés para mí por sus implicaciones políticas, sociológicas y por la calidad de la producción literaria y artística que trajo con ella la llamada “época entreguerras” que, por otro lado, fue lo único bueno que yo puedo ver en este periodo.

Pues, como todos sabemos, fue una etapa en la que las consecuencias de la Gran Guerra trajeron desgracia y pobreza a gran parte de la población mundial. Dicha penuria dio lugar a la creación de múltiples organizaciones caritativas que luchaban contra el hambre y la indigencia, por contra surgieron fenómenos como el alcoholismo, la delincuencia y el racismo. Un caldo de cultivo para los totalitarismos que arraigarían en diferentes países, tratando de borrar los fallos del sistema político, social y religioso de antes de la guerra, pero de una manera radical. El principal propósito de
Mi Lucha, Adolf Hitler
Fuente: Wikipedia
los totalitarismos fue el convertirse en sustituto de la religión, convirtiendo así al líder en una especie de pontífice al que seguir y adorar, escribiéndose panfletos y libros que sustituían a la Biblia y otras sagradas escrituras.

Al mismo tiempo que  los totalitarismos se iban germinando, crecieron las corrientes espiritistas y la figura del médium como profeta y salvador. El Carisma definido por Max Weber (1864-1920) de esta manera:

< (…) el poder del carisma se basa en la creencia en la revelación y en los héroes, en la convicción emotiva de la importancia y del valor poseídos por una manifestación de tipo religioso, ético, artístico, científico, político o de otra especie, del heroísmo -tanto guerrero como ascético-, de la sabiduría judicial, de los dones mágicos o de cualquier otra clase. Esta creencia transforma "desde dentro" a los hombres e intenta conformar las cosas y a las organizaciones, de acuerdo con su voluntad revolucionaria  >

Max Weber
Fuente: Wikipedia
Este carisma sería buscado mediante el espiritismo o la creencia en gurús y sus doctrinas por múltiples intelectuales de Europa y EEUU,  entre los que podríamos nombrar a Sir Arthur Conan Doyle, Katherin Mansfield, o Antoni Lange, escritor de Miranda, la novela que hoy nos ocupa.

Antoni Lange era seguidor de la doctrina
Allan Kardec
Fuente: Wikipedia
espiritista de Allan Kardec (1804-1869), quien escribió El libro de los espíritus (1857), texto del que saco los siguientes pasajes:

< Los espíritus anuncian que los tiempos designados por la providencia para una manifestación universal han llegado ya, y que siendo ministros de Dios y agentes de su voluntad, su misión es la de instruir e ilustrar a los hombres, abriendo una nueva era a la regeneración de la humanidad. Este libro es la recopilación de su enseñanza.>

< Los espíritus, siendo simplemente las almas de los hombres, no tienen ni conocimiento supremo ni sabiduría suprema; que su inteligencia depende del progreso que hayan hecho y que su opinión no es más que una opinión personal (…)>

< El espiritismo es a la vez una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en relaciones que pueden establecerse con los espíritus; como doctrina filosófica, comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejantes relaciones. Podríamos definirlo así: el espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal.>

Antoni Lange escribió Miranda, una novela metafísico-fantástica en plena 2ª República Polaca (1918-1939), siendo el primer estado polaco independiente en muchas décadas.

La situación del país tras la guerra era muy inestable económica, social y políticamente hablando. La unificación total del país se iba consiguiendo mediante la alfabetización y medidas sociales que empleaban una técnica paternalista más que democrática.

En este contexto histórico social, y teniendo muy presente el Parnasianismo (reacción contra el Romanticismo, Simbolismo, Racionalismo…), en el que se basaría La Joven Polonia, movimiento modernista que daría origen a nuevas corrientes creativas y concepciones estéticas a las que se acogió Antoni Lange, nacería Miranda,  considerada como su obra culmen, que hoy estamos comentando y que comienza de este modo:

<Justo a principios del año 1919 regresó Jan Podobloczny de un viaje, tan prolongado como ajeno a su voluntad, por tierras y mares remotos. Para darle la bienvenida nos reunimos en casa del señor y la señora W., unos conocidos comunes, donde también se estaban alojando la esposa del señor Podobloczny y sus dos hijos, quienes habían venido con su madre desde un pueblo cercano a Nowy Dwór. Sentíamos, lógicamente, curiosidad por saber qué había visto  y vivido Jan Podobloczny durante aquellos cuatro años, puesto que se había marchado en 1915.>

Precioso comienzo para retratar la escena en la que Jan Podobloczny, narrador y protagonista de la historia, emprenderá su relato. En él contaría su injusto destierro a tierras siberianas a causa de una denuncia en plena 1ª Guerra Mundial. Pero antes de ello conoceremos el carácter del mismo. Hombre acomodado, se interesa por las artes espiritistas, tiene como médium a una señorita llamada Miranda, con la que experimenta e intenta lograr la plena transfiguración de su alma, pero justo cuando está en proceso de conseguirlo es arrestado y exiliado. Como decía anteriormente, su destino es Siberia. Allí permanecerá hasta el comienzo de la Revolución Rusa. En ese momento será liberado e intentará regresar a su tierra por vía marítima, pero una tempestad le hará naufragar e ir a parar a una extraña isla habitada por seres superiores, que viven en armonía gracias a una sociedad avanzada que ha conseguido elevarse sobre la naturaleza humana. Allí encontrará la respuesta a su búsqueda intelectual, espiritual y emocional, gracias en gran medida a Miranda, ¿o será quizá Damayanti la anfitriona en la isla, la que ocupe su corazón?

Miranda, una novela metafísico-fantástica está considerada por muchos intelectuales como la primera utopía polaca moderna. La RAE nos define utopía como:

 1. f. Plan, proyecto, doctrina o sistema deseables que parecen de muy difícil realización. 

2. f. Representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano.

La tempestad, William Hogarth
Fuente: Wikipedia
La novela que nos ocupa es heredera de Utopía de Thomas Moro (1516), de La ciudad del sol de Tomaso Campanella (1639), y hermana mayor de Un mundo feliz de Aldous Huxley (1932, salvando las distancias argumentales y bases filosóficas), toma su nombre, y alguna cosa más, de La Tempestad de Shakespeare.

En ella Antoni Lange es crítico y narrador del mundo que le tocó vivir, la Europa decadente que estallaría con la Primera Guerra Mundial y que vería caer el zarismo e imponerse nuevos regímenes políticos y sociales. Y lo hace planteando en su novela una sociedad aparentemente ideal, que ha superado las limitaciones del ser humano erradicando mediante su sistema el odio, la envidia y la desigualdad entre los hombres, implantando el diálogo y el amor como centro de su gobierno. En ningún momento se decanta por acatar una idea en particular, sino que a través del héroe de la novela (podríamos denominarle así, pues Ulises no vivió hazañas más emocionantes), expone preguntas que serán contestadas por los seres superiores que le acogen, siendo recibidas éstas con mayor o menor agrado.

En estas conversaciones se hablará de la riqueza:

<Poseer riquezas desarrolla en nosotros la altanería, el menosprecio hacia otras personas, la tendencia al abuso y al libertinaje, la pereza, la molicie, la degeneración. No poseer riquezas desarrolla la envidia, la sumisión, el odio, las enfermedades, la inanición, la degeneración>

Como vemos, emplea dos puntos de vista para llegar a una conclusión que el propio lector deberá analizar, pues Antoni Lange no se considera poseedor de la verdad.

Por otro lado, se plantea el peligro que existe a la hora de acatar una nueva idea o filosofía que lidere a un pueblo (totalitarismo):

< No hay en el mundo nada más peligroso que la aplicación de una idea. Ya lo vimos en el S. XVII, cuando en nuestras vidas se encarnó, o eso habría parecido, el más perfecto orden social: y resulta que de él surgió la anarquía, el libertinaje, la miseria, la infelicidad y la esclavitud. >

Este párrafo en concreto resulta especialmente futurista, teniendo en cuenta los acontecimientos que se estaban preparando en el mundo y que darían paso a la 2ª Guerra Mundial.

Es curioso cómo Lange propone en su mundo ideal y feliz una “trinidad” similar a la cristiana, y que es la que gobierna con mano firme, aunque pacífica a la población: Potencia, Inteligencia y Amor, serán una misma cosa y tres ministerios independientes al mismo tiempo. Pese a ello, otorga al amor gran protagonismo, concediéndole el poder de mantener la armonía en la sociedad, asunto de máxima relevancia para que todo funcione. Es por ello que  se sugiere la necesidad de eliminar el libre albedrío a la hora de encontrar pareja, para eliminar el vicio y la apatía social, generada por los excesos. Una teoría ésta, la de la afinidad de las almas para emparejarse, que me quiere recordar las ideas platónicas de El Banquete en muchos pasajes de la novela:

< -Te entiendo, ¡pero tú no me has entendido del todo! Sé cómo concebís el amor vosotros, los ingleses*. También entre nos hay personas que echan de menos los placeres tales como los que son habituales entre los telurios y calibanios. Una vez dijiste que somos ángeles. A lo que contesté: puede que sí y puede que no. Porque nuestra vida es una eterna responsabilidad y hemos perdido la responsabilidad de errar.>
* Inglés: extranjero procedente del mundo occidental 

¡Qué bonito pasaje! Ciertamente, el libro está repleto de mensajes sociológicos, humanos, políticos…Un sinfín de teorías lanzadas a la sociedad de su época, que yo quiero ver como un desafío del escritor a los ciudadanos del mundo para que piensen y consigan cavilar con clarividencia para poder evitar la aniquilación del ser humano, algo que no parecía tan lejano en aquel momento.

Para finalizar, quiero hacer mención al Antoni Lange enamorado. No, no he investigado su vida privada, no me interesa. Pero sí he querido entender cuánto en la novela aparece con referencia al amor, que ocupa muchas páginas del libro. ¿En qué baso mi teoría? En la eterna búsqueda del amor de Jan Podobloczny, héroe de la historia, que en su madurez y habiéndose casado y procreado, no ceja en su empeño de conseguir alcanzar su ideal. Ese amor que ve con diferentes nombres y que quedará grabado en su corazón para siempre:

< ¡Qué hermoso sería tener veinte años y vivir con el ser amado en los jardines encantados de Radyiva! Pero la juventud no ha de volver.>

Antoni Lange escribió el libro pocos años antes de fallecer, y Miranda, una novela metafísico-fantástica parece una suerte de plegarias a la humanidad y un homenaje a su primer amor.

< No hay duda de que han ocurrido milagros en el mundo, pero creo que la gente no merece milagros y por eso hay que pagar cada milagro con un inmenso mar de nuevos e inesperados sufrimientos.>

Quiero trasmitir a mis lectores la emoción que he sentido al profundizar en el mundo que plantea Antoni Lange. Una experiencia enriquecedora, de la que he emergido, espero, un poco más sabia y virtuosa, pues como decía Platon, presente en cada pasaje dedicado al amor en Miranda, una novela metafísico-fantástica:

< El objetivo de la educación es la virtud y la meta de convertirse en un buen ciudadano. >

Undine von Reinecke ♪


Segunda propuesta musical, para finalizar la lectura



Tristesse, ´Étude Op. 10, Nº3 in E Major 
Chopin


El autor por la editorial:


Fuente: La Isla de Siltolá
Antoni Lange (Varsovia, 1862-1929).

Autor de la primera generación del movimiento conocido como La Joven Polonia, vivió el despertar de las nuevas sensibilidades estéticas que, de la mano del Simbolismo y del Parnasianismo, revolucionaron en el cambio de siglo las artes y literaturas europeas. Admirador y amigo de Stéphane Mallarmé, él mismo fue un erudito e incansable traductor de múltiples idiomas, y de su mano vieron la luz por primera vez en polaco algunos clásicos de la poesía española, francesa, inglesa e incluso india y egipcia.

Compartía la afición de otros poetas decadentes por el esoterismo occidental y fue uno de los primeros seguidores en Polonia de la doctrina espiritista de Allan Kardec. Fue autor de poemas, novelas, relatos, obras de teatro y ensayos muy diversos, en los que queda huella de lo genuino de su talento y sus intereses.

Fuentes de información:


sábado, 25 de mayo de 2019

RESEÑA: "UN MISTERIO EN PARÍS", GASTON LEROUX

Fuente: @undine.von.reinecke Instagram



Ficha Técnica:


Traducción: Eva María González Pardo

Introducción: Juan Mari Barasorda

Colección «dÉpoca Noir»

ISBN: 978-84-946875-9-4

15X23 cm / 218 páginas /

 P.V.P. 19,90 €

Encuadernación en rústica cosida con solapas
(Incluye marcapáginas y lámina de obsequio)



Sinopsis de la Editorial:


Tras unas vacaciones en Deauville que el distinguido periodista Joseph Rouletabille, y su esposa, la hermosa Ivana, comparten con el matrimonio Boulenger, se produce un doble asesinato profundamente impactante. La actitud ambigua de las dos víctimas, que coqueteaban abiertamente desde hacía tiempo, lleva rápidamente a la policía a considerar a Rouletabille como el principal sospechoso de ambos crímenes. El abatido reportero, brillante detective aficionado, necesitará toda su energía y sagacidad para probar su inocencia.

A través de los ojos de su amigo, Gaston Sainclair, quien ha aceptado ser el abogado de Rouletabille y se convierte también en el narrador del caso, podemos seguir las aventuras de esta intensa y trepidante investigación, que se convirtió en una de las mejores novelas de esta serie de culto que Leroux le dedicó a su alter ego literario.


La ingeniosa trama nos enreda en un intrigante thriller en el que destacan, además de un enfoque psicológico sobre el demonio de los celos — tanto masculinos como femeninos — , implicaciones políticas, desconcertantes escenas en el tren nocturno entre París y Aviñón, y, en definitiva, un sinfín de giros que tendrán su culmen en un final apoteósico, un gran clásico de la novela negra: la deslumbrante escena del juicio en la que saldrá a relucir toda la verdad.


Propuesta musical para el libro


Carlos Gardel  (1883?/1935) 



Lo que Undine piensa del libro:


A Doble Espacio
Fuente: Undine von Reinecke
Hace unos días asistí a un interesantísimo encuentro, A Doble Espacio, organizado por la Asociación de Editores de Madrid en la Biblioteca Regional Joaquín Leguina. Este acto reunió al periodista y editor Jesús Egido (Reino de Cordelia) con el escritor Luis Alberto de Cuenca. En la interesante charla que mantuvieron sobre el mundo editorial y el panorama literario en España salió a relucir el nombre de Gaston Leroux, del que Luis Alberto de Cuenca se confesó lector apasionado, diciendo sobre él estas palabras:

<Habría que canonizarlo>

Me encantó escuchar hablar en estos términos de Gaston Leroux al gran Luis Alberto de Cuenca, erudito de nuestras letras y personaje carismático y mediático donde los haya, que calificó la obra del francés como de “folletín de misterio”.
Me vais a permitir que utilice esta misma terminología, “folletín de misterio”, para hablar de la novela policíaca que hoy nos ocupa y que me atrapó desde el principio de su lectura por su ambientación, clima, y personajes; con la que me he divertido muchísimo estos últimos días, pues Gaston Leroux es un perfecto comediante, que maneja a las mil maravillas la psicología del lector. ¿Cómo lo hace? Ahora os lo explicaré.

La acción comienza de esta manera:

< Con qué insólita emoción –transcurridos ya más de diez años- yo, Sainclair, retomo la pluma que relató El misterio del cuarto amarillo y las primeras hazañas del joven reportero de L’Époque, para dar a conocer –con todos sus insospechados detalles- este impactante caso conocido como El crimen de Rouletabille, una oscura tragedia envuelta en espantosas tinieblas y en cuyo umbral aparece el dulce mostruo con cabeza de esfinge: ¡el eterno femenino…!>

Fuente: dÉpoca Editorial
¡Qué genial es Gaston Leroux! Digo esto, porque con estas breves frases ha conseguido contar muchas cosas, más de lo que aparentemente podamos sospechar. Pero principalmente, porque ha introducido la novela de manera soberbia pues, como muchos saben, Un misterio en Paris pertenece a una saga de novelas protagonizadas por el gran detective Joseph Rouletabille, siendo la que hoy nos ocupa la número seis de la colección. Con ese motivo utiliza el primer capítulo del libro para recordar el argumento de la saga al público fiel a sus historias, y poniendo en antecedentes al lector que nunca ha tenido contacto con el mundo del reportero/detective Rouletabille, para poder entender la trama sin problema alguno. Con su maestría narrativa demuestra un gran manejo del enredo y gran capacidad para despertar interés en el lector, que queda atrapado en la historia sin posibilidad, ni interés alguno de escapar de ella.

Quien nos cuenta lo ocurrido es un narrador privilegiado (omnisciente). Él mismo se presenta en la introducción como Sainclair, amigo personal de Rouletabille y abogado en París. 

Éste ha sido invitado a Deauville (ciudad de Normandía de
Playa de Deauville
Fuente: Wikipedia
moda a comienzos del siglo XX por sus playas y el casino; por ella pasaba lo más selecto de la sociedad).

Aparentemente, Sainclair ha sido convidado por Rouletabille para compartir unas breves vacaciones junto a él, su esposa Ivana y el matrimonio Boulenger. Pero al llegar a la localidad y ver el panorama de lo que allí supuestamente sucede, comienza a preocuparse.

Y no es para menos, pues ve peligrar el matrimonio de su amigo, ya que la relación de su esposa Ivana con el doctor Boulenger traspasa los límites de jefe empleada bajo la aparente permisividad de la señora Boulenger y el mal disimulado nerviosismo de Rouletabille.

Ilustración de J. Sitmont, W. T. Benda
Los días transcurren alegremente entre paseos campestres y noches en el casino  de Berriere: champagne, tango y mucho glamour. Pero Sainclair no está tranquilo, y viendo a su amigo nervioso también, decide facilitarle las cosas manteniendo una conversación con él, en la que queda claro que ambos opinan de lo impropio de la relación de Ivana con el doctor, y de lo extraño del proceder de la señora Boulanger.

Casino de Barriere en Deauville
Fuente: Wikipedia
Aunque Rouletabille confía en Ivana, los celos por ver a otro hombre cortejando con tanto descaro a su esposa, desembocan en una conversación con ella a la que se unirá más tarde la señora Boulanger. La situación es fácil de explicar: el doctor es un seductor incorregible, además de un hombre guapo y elegante ante el cual las mujeres caen rendidas. En los últimos tiempos viene teniendo relaciones con una cortesana, Théodora Luigi, amante también de Henry II de Albania. La esposa del doctor Boulanger no  da importancia a los efímeros escarceos de su esposo con otras mujeres, pero teme a Théodora Luigi, pues ésta ha sido la perdición de muchos grandes hombres; por ese motivo urde un plan con Ivana para alejar al doctor de las garras de la pérfida mujer.

Por eso Ivana consiente el coqueteo, por ese motivo Thérèse Boulanger propicia el galanteo que tan amargado tiene a Rouletabille y anonado a Sainclair.

Cuando todo queda aclarado entre ellos y parece que van a poder disfrutar de las vacaciones, se anuncia la llegada de Henry II que viene acompañado de la infame Théodora Luigi. El doctor cambia la mirada de sus atenciones hacia la cortesana poniendo en alerta a todo el grupo de amigos, que deciden incrementar la presión del coqueteo de Ivana sobre Boulanger. La tensión se acrecienta día a día, Ivana no consigue captar la atención de su jefe; Thérèse ve perdido a su esposo y Rouletabille se reconcome de celos. El bueno de Sainclair, amigo fiel y buen consejero, contempla todo ello con impotencia  y muy malos augurios, pues tiene claro que el asunto estallará y más de uno se verá perdido. ¿Será su amigo Rouletabille el reportero/detective? No, en esta ocasión no será así, pero todo se precipitará cuando a su regreso a París se comete un doble asesinato, y todo apunta a que el motivo pasional son los celos. ¿Quiénes serán los fallecidos? ¿Será Rouletabille culpable? ¿Habrá una conjura política por medio? Tendréis que leer el libro para saberlo, pero no sin antes poneros yo en antecedentes.

Un misterio en París es un fantástico thriller de trama compleja y enrevesada, que mantiene al lector entretenido con descripciones grandilocuentes sobre emociones y conductas de los personajes, dando ese carácter antes mencionado de “folletín” a la novela, que tan bien sabían escribir los franceses a comienzos del siglo XX, y del que Gaston Leroux era un maestro. Utilizando en este caso, como en otras novelas también haría, "el eterno femenino" como causa y consecuencia de la tragedia.
<Lo temporal y lo perecedero no son más que símbolos, sólo una mera ilusión. Sólo lo incomprensible, lo inenarrable, lo infinito, el “eterno femenino” (“das Ewigbleiche”) nos conduce al cielo.>
(Fausto, Goethe)

No, no pensemos que Leroux era misógino, todo lo contrario,  era un gran admirador del sexo femenino al que otorga el poder sobre la conducta del hombre. Todo ello al servicio de un fin, despistar al lector hasta el último momento, porque sí, amigos, a mí me engañó.

Desde el comienzo de la historia me vi seducida por esa atrayente atmósfera de lujo y glamour de la Belle Époque que tan bien conocía Gaston Leroux y con tan buen gusto trasmite. Pese a ello, no quise dejarme engañar por la direccionalidad que daba a las sospechas de la trama, despistando al lector con sus comentarios pseudo-machistas y sus descripciones sensuales, sorprendentemente atrevidos para la época, como por ejemplo:

<Ivana montaba a horcajadas y apretaba sus musculosas piernas contra una yegua mestiza que el mozo de cuadra apenas lograba dominar. Roland tenía las mejillas encendidas y esbozó una sonrisa casi feroz (…)>

A pesar de ello, me dije: “no me vas a engañar, sé muy bien quién va a ser el culpable”. En todo momento me mantuve firme, incluso cuando todo parecía más que claro no cejé en mi cabezonería, sabía muy bien quién cometió los asesinatos y por qué. Pese a todo, llegando casi al final consiguió convencerme de mi equivocación, me venció y me dio una verdadera lección de humildad.

Mata Hari
Fuente: Wikipedia
Por otro lado, me ha encantado como utiliza todos los acontecimientos sociales y políticos de la época, que no puedo relatar por no pecar haciendo spoiler a mis lectores. Pero sí diré que el personaje que representa Théodora Luigi muy bien podría basarse en la conocidísima Mata Hari, famosa bailarina, cortesana y espía, que fue condenada a muerte y ejecutada en 1917 en la Fortaleza de Vincennes, lugar con el que autor estaba muy familiarizado en su época periodística.

Otro recuerdo que viene a mi mente cuando pienso en el personaje de Henry II, amante de Théodora Luigi, es el archiduque Rodolfo de Habsburgo-Lorena (heredero de la corona austriaca, Hungría y Bohemia), que no llegó nunca a reinar por una tragedia acontecida en 1889, que jamás fue aclarada del todo.

Fuente: Wikipedia
Mención especial quiero hacer a la representación que hace del baile de moda en la época, el tango, que tanto revolucionó la sociedad y vino a enriquecer el panorama musical introduciendo ritmos latinos en Europa y que era tan apreciado como denostado por su excesiva sensualidad. El escritor lo describe así:

<Por más casto que pueda ser ejecutado ese baile –Ivana lo bailaba como una chiquilla-, tiene cierta cadencia de una lentitud que lo hace más voluptuoso que el más embriagador de los valses.>

Por otro lado, las localizaciones de la historia son fantásticas, desde el casino de Barriere en Normandía donde se puede oír el descorche de una botella por el buen fluir de sus descripciones, hasta la  casona de París donde fueron hallados los cuerpos de los asesinados. Mansión de la que Leroux  hace una fantástica exposición de su construcción y  decoración, tan minuciosa y detallada, que parece un manuscrito de un proyecto de arquitectura. Aquí hago un inciso y felicito a la editorial dÉpoca por el preciso y enriquecedor trabajo elaborando los pies de página, que tanto ayudan al lector a identificar la cuantiosa y rica información que Leroux vuelca en sus imágenes.

Fuente: Wikipedia
Para terminar, recalcar la brillante atmósfera que construye al servicio enteramente de la enrevesada trama, en la que no falta de nada: fumadores de opio, el Orient Express, los locos años veinte franceses y europeos, reporteros serios y paparazzi persiguiendo a la high society, y como colofón, el sistema jurídico francés; aquí Leroux marca el golpe de gracia y hace un guiño a la que fue su primera profesión, dejando un poco en ridículo al sistema.

Una apasionante novela detectivesca en la que Gaston Leroux, admirador de Sherlock Holmes, no puede evitar sentirse orgulloso de su agudeza y se compara con el famoso detective británico:

<Aquí reconocí el famoso sistema de Rouletabille, que consistía en partir de una idea únicamente necesaria, una idea que se imponía, fatal en cierto modo, para, a partir de ella, buscar los indicios que corroboraran dicha idea, lo que diferenciaba su sistema del método inductivo de todos los Sherlock Holmes que son víctimas de pistas o huellas que se encuentran por casualidad, y que les conducen a donde ellas quieren, es decir, a un error a menudo planificado de antemano por las partes interesadas.>

¿No es verdad que aquí Gaston Leroux se muestra glorioso en su falta de modestia? Al menos eso pienso yo. Adoro a este escritor inteligente, culto y de imaginación descomunal, que hizo de su apasionante vida repleta de experiencias el oráculo al que acudir para ambientar y construir imposibles historias a las que da soluciones bien cimentadas y decoradas.

Undine von Reinecke ♪


El autor por la Editorial:


Fuente: dÉpoca Editorial
Gaston Louis Alfred Leroux (1868-1927). Eminente periodista y escritor francés, mundialmente célebre por sus novelas policíacas y de misterio, entre las que destacan El fantasma de la ópera (1910), El misterio del cuarto amarillo (1907), El perfume de la dama de negro (1910) o la novela que nos ocupa, Un misterio en París o El crimen de Rouletabille, aparecida por entregas en el diario Je sais tout en 1921 y en forma de volumen en 1922. La obra ha sido objeto de numerosas y exitosas adaptaciones cinematográficas, como el resto de publicaciones del autor.


Más sobre el autor por Undine:


Gaston Leroux fue un hombre de vida muy interesante. Comenzó su carrera profesional como abogado, pero muy pronto la abandonaría para trabajar como reportero en el mundo de la prensa. Al recibir una herencia lo dejó todo, dedicándose a disfrutar de la vida y del París más canalla de la Belle Époque, al mismo tiempo que se codeaba con literatos e intelectuales que gustaban de la vida nocturna. Al derrochar su capital, que le duró muy poco, decidió volver a las crónicas periodísticas. Éstas le llevarían a viajar por el mundo y escribir sobre acontecimientos de inmensa relevancia como la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, o el Caso Dreyfus. Su carácter aventurero y osado le llevó a infiltrarse en cárceles para entrevistar a un injustamente condenado a muerte, según su opinión. Todo ello compaginando su labor como escritor de novelas.


Os adjunto un interesante artículo escrito por Fernando Savater en 2008, para El Pais:



Bibliografía:


Las aventuras de Joseph Rouletabille:

  • El misterio del cuarto amarillo (Le mystère de la chambre jaune, 1907)2​1​
  • El perfume de la dama de negro (Le parfum de la dame en noir, 1909)1​
  • Rouletabille con el zar (Rouletabille chez le tsar, 1912)
  • El castillo negro (Le château noir, 1914)
  • Rouletabille con Krupp (Rouletabille chez Krupp, 1917)
  • El crimen de Rouletabille (Le crime de Rouletabille, 1921)
  • Rouletabille en Bohemia (Rouletabille chez les Bohémiens, 1922)


Las aventuras de Chéri-Bibi:

  • Primeras aventuras de Chéri-Bibi (Première aventures de Chéri-bibi, 1913)
  • Chéri-Bibi (Chéri-bibi, 1913)
  • Chéri-Bibi y Cecily (Chéri-bibi et Cécily, 1913)
  • Nuevas aventuras de Chéri-Bibi (La nouvelle aurore: Palas et Chéri-bibi & Fatalitas!, 1919)
  • El golpe de estado de Chéri-Bibi (Le coup d'état de Chéri-bibi, 1925)

Otras novelas:

  • El pequeño vendedor de patatas fritas (Le petit marchand de pomme de terre frites, 1897)
  • Un hombre en la noche (Un homme dans la nuit, 1897)
  • Los tres deseos (Les trois souhaits, 1902)
  • Una pequeña cabeza (Une petite tête, 1902)
  • La búsqueda de tesoros de la mañana (1903)2​
  • La doble vida de Théophraste Longuet (Le double vie de Théophraste Longuet, 1904)1​
  • El rey misterio (Le roi mystère, 1908)
  • El hombre que vio al diablo (L'homme qui a vu le diable, 1908)
  • El lirio (Le lys, 1909)
  • La butaca encantada (Le fauteuil hanté, 1909)
  • El fantasma de la ópera (Le fantôme de l'Opéra, 1910)1​7​
  • La reina de Sabbat (La reine de Sabbat, 1910)
  • La cena de los bustos (Le dîner des bustes, 1911)
  • La esposa del sol (L' épouse du soleil, 1912)
  • Balaoo (1913)2​
  • La columna del infierno (La colonne infernale, 1916)
  • El hacha de oro (La hache d'or, 1916)1​
  • Confitou (Confitou, 1916)
  • El hombre que vuelve de lejos (L' homme qui revient de loin, 1916)
  • El capitán Hyx (Le capitaine Hyx, 1917)
  • La batalla invisible (La bataille invisible, 1917)
  • El corazón robado (Le coeur cambriolé, 1920)
  • El siete de tréboles (Le sept de trèfle, 1921)
  • La muñeca sangrienta (La poupée sanglante, 1923)1​
  • La máquina de asesinar (La machine à assassiner, 1923)1​
  • La Navidad del pequeño Vicent-Vicent (Le Noël du petit Vincent-Vincent, 1924)
  • Not'Olympe (Not'Olympe, 1924)
  • Las tenebrosas: El fin de un mundo & Sangre sobre el Neva (Les ténébreuses : La fin d'un monde & du sang sur la Néva, 1924)
  • La coqueta castigada o la salvaje aventura (La coquette punie ou la farouche aventure, 1924)
  • La mujer del collar de terciopelo (La femme au collier de velours, 1924)
  • Mardi-Gras o el hijo de tres padres (Mardis-Gras ou le fils des trois pères, 1925)
  • La buhardilla de oro (La mansarde en or, 1925)
  • Los mohicanos de Babel (Les Mohicans de Babel, 1926)
  • Los cazadores de danzas (Les chasseurs de danses, 1927)
  • El señor Flow (Mister Flow, 1927)
  • Pouloulou (Pouloulou, 1990)



Fuente bibliográfica:


viernes, 17 de mayo de 2019

RESEÑA: "VIDA EN EL JARDÍN", PENELOPE LIVELY

Fuente: undine.von.reinecke



Ficha Técnica:
Editorial: Impedimenta
Traductora: Alicia Frieyro Gutiérrez
ISBN:978-84-17553-05-0
Encuadernación: Cartoné
Formato: 13 x 21 cm
Páginas: 224
PVP: 20,95 €

Sinopsis de la Editorial:


A medio camino entre autobiografía, reflexión filosófica y cadena de digresiones, esta maravillosa recopilación de jardines eleva a Penelope Lively a la cumbre de la narrativa contemporánea.

¿Fue antes la escritora o el jardín? Penelope Lively se embarca en un fascinante viaje a través de los jardines que han marcado su vida. Desde el gran jardín de la casa en la que se crió, en El Cairo, hasta el que tenía su abuela en los inclinados campos de Somerset, pasando por la exuberante floresta de El paraíso perdido de Milton y los coloridos laberintos de Alicia en el País de las Maravillas, así como los jardines de escritores, como Virginia Woolf, Elizabeth Bowen o Philip Larkin. Literatura, mujer y naturaleza. Un embriagador recorrido que nos lleva de vuelta al hogar primigenio de la humanidad.


Primera propuesta musical para el libro:



Albert W. Kételbey (1875/1959). Compositor y pianista inglés


Lo que Undine piensa del libro:


Undine von Reinecke
Cuando era niña pasaba los veranos en una finca familiar en el norte de España. Era una casona construida por mis bisabuelos al estilo de moda en aquella época: una preciosa edificación con aire modernista e indiano, de cerramientos en madera pintada de marrón, fachada color crema, y un muro bajo con una reja que la rodeaba dejando contemplar lo que en su día fue un bonito jardín. La casa me resultaba muy misteriosa, quizá porque al fallecer mi bisabuela la propiedad pasó a los cuatro hijos que la sobrevivieron, y como ocurre siempre en estos casos, los conflictos familiares causaron el abandono y el descuido de la heredad, dando a ésta un aspecto un tanto melancólico y pintoresco. 

El segundo piso de la casa poseía tres galerías, cada una de ellas con vistas a un punto cardinal; desde cada una de ellas se contemplaba, respectivamente, el jardín de rosas, los frutales y el huerto de hortalizas. Recuerdo que me encantaba recorrer dichas galerías y contemplar los terrenos que, pese a la falta de cuidados y el abandono, seguían dando frutos y flores. Mis mayores no me dejaban jugar en el jardín, pues lo descuidado del mismo podía ser el hábitat de bichos peligrosos, o eso me decían, pero yo me escapaba a él siempre que no me veían.

Debió ser entonces cuando me convertí en jardinera. No, no
Flor de Pascua
Fuente: Undine von Reinecke
penséis que me dedico a ello, aunque me gustaría. Ni que poseo dotes excepcionales para las plantas, nada de eso; aunque puedo presumir de haber salvado en las últimas semanas una Euphorbia pulcherrima (flor de pascua), que llevaba sobreviviendo  misteriosamente cuatro años en mi piso del centro de Madrid y que por alguna razón languideció. La cambié de lugar: l
a llevé a la zona menos noble de mi hogar, la terraza de la cocina, y milagrosamente comenzó a dar de nuevo hojas de un verde vivo.

Por eso sé que soy jardinera; porque observo las plantas, las disfruto y además tengo antepasadas jardineras. Penelope Lively, así lo afirma en Vida en el jardín:

<En lo que a mí respecta, la jardinería se lleva en los genes y se trasmite por vía materna. En mi familia empezó con mi abuela Beatrice Reckitt, quien creó un magnífico jardín a partir de una tabula rasa de un terreno en pendiente en Somerset (…) Su hija, Vera, mi madre, plantó un jardín inglés en Egipto. Yo me gradué en un pequeño terreno suburbano y de ahí pasé a cuidar sucesivamente dos jardines en Oxfordshire, por uno de los cuales discurrían riachuelos. Mi hija, Josephine, practica la jardinería de una manera mucho más versada que cualquiera de nosotras; música de profesión, oboísta en concreto, asistió a varios cursos de la Real Sociedad de Horticultura (…) y ahora ejerce la jardinería en Londres y en Somerset con una profesionalidad que admiro y envidio. Y parece que su hija Rachel, también música, apunta maneras: el compromiso que desarrolló para con unos guisantes de olor el año pasado dice mucho>

¿No es delicioso este fragmento de la introducción? Evidentemente, mi herencia jardinera es mucho más modesta, pero muy posiblemente en el futuro las nuevas generaciones de mi familia igualen a las de Penelope Lively en el terreno de la música y el paisajismo.

Pero pasemos a comentar el libro que la Editorial Impedimenta nos presenta como:

< A medio camino entre autobiografía, reflexión filosófica y cadena de digresiones, esta maravillosa recopilación de jardines eleva a Penelope Lively a la cumbre de la narrativa contemporánea.>

ST. James's Park
Fuente: Undine von Reinecke
Si os digo la verdad, en mi opinión, no es un libro para “contarse”. Es para ser leído, para vivirlo. En los últimos días he compartido multitud de párrafos con mi familia, les he acosado con infinidad de anécdotas y opiniones divertidas e inteligentes que mantiene Penelope; me han sorprendido riéndo, llorando, abrazando el libro. Porque, amigos, este no es un manuscrito cualquiera, es el legado de Penelope Lively. El resumen de una vida en conexión con el jardín, que comenzó en su infancia en Egipto, con las primeras percepciones de la vida al aire libre, escondiéndose entre las plantas y viajando con sus libros a paraíso lejanos.

La lectura de Vida en el jardín no es una lectura lineal. Me explico: el libro está muy bien estructurado, consta de una preciosa y muy personal introducción, y de seis capítulos titulados:

  1. Realidad y metáfora.
  2. El jardín escrito.
  3. El jardín a la moda.
  4. Tiempo, orden y jardín.
  5. Estilo y jardín.
  6. Campo y ciudad.


Green Park, Londres
Fuente: Undine von Reinecke
Leyendo estos enunciados podríamos pensar que estamos ante un manual de jardinería, pero nada más alejado de la realidad. No puedo evitar imaginar que su lectura se asemeja a la inmersión o retiro junto a la autora en una casa de campo asistiendo a unas jornadas  de posgrado de paisajismo que, aún siendo ricas en información, datos y temario, lo realmente importante es el ponente. Un orador carismático y elocuente, que no solo mantiene la atención de su audiencia, sino que su discurso está lleno de sorpresas que desembocan en un apoteósico final.

Jardines del Campo del Moro, Madrid
Fuente: Undine von Reinecke
Todos hemos tenido un profesor, no, me corrijo, maestro, a quien guardábamos una inmensa admiración por su manera de trasmitir su asignatura, su experiencia. En mi caso era el señor Luque, mi profesor de arte. Sus clases eran amenas, fluidas y muy enriquecedoras. Te pasabas la hora escuchando, y cuando querías darte cuenta, no habías tomado apuntes ensimismado como estabas escuchándole. Así es Penelope Lively, así he sentido Una vida en el jardín, lectura enriquecedora, amena y audaz. 

Regents Park, Londres
Fuente: Undine von Reinecke
Nos habla de las flores más famosas, de las invasivas, de las extranjeras que se han aclimatado y forman ya parte de la flora del país que la acogió. Se hace un alegato en pro de la rosa, flor que reinó durante mucho tiempo y que ha sido atacada por diferentes críticos. Aprendemos el valor de los árboles, conocemos su edad, se nos enseña donde están los más longevos y cuáles son. Se habla de historia, de arte y literatura. Y, cómo no, de diseño paisajístico y de los cuestionados centros de jardinería.

Conocemos a través de Penelope Lively quienes han sido jardineros de corazón de entre los escritores y artistas que conoce y ha estudiado. Como también nos habla de personajes de postín que han protagonizado a lo largo de la historia la crónica social, y que se han interesado por los jardines como emblema de clase social.

Así nos cuenta por ejemplo, como Virginia Woolf y su marido compraron en 1919 Monk’s House, una casa medieval sin ninguna comodidad, pero que poseía un maravilloso terreno que tenía posibilidades para trabajar el jardín. Era tan importante para ella, que incluso figuraba en las entradas de su diario:

<31 de mayo de 1920. La dicha pura y rudimentaria del jardín…Desherbando todo el día para terminar los parterres con una extraña suerte de entusiasmo que me ha hecho decir esto es felicidad. Los gladiolos erguidos en formación; la celinda en flor. Hemos permanecido fuera hasta las nueve de la noche, a pesar de que era una tarde fría. Entumecidos y cubiertos de arañazos hoy, con tierra como chocolate debajo de las uñas>.

El término “uñas como chocolate” lo empleará Lively para referirse al jardinero de verdad, el que trabaja su jardín en persona, posando sus rodillas sobre la tierra.

Monk’s House fue cedida a la muerte de Leonard en 1969 al National Trust. El National Trust fue fundado el 12 de enero de 1895 por Octavia Hill, Sir Robert Hunter y Hardwicke Rawnsley. Durante los últimos 120 años, se han convertido en una de las organizaciones benéficas más grandes del Reino Unido, cuidando propiedades históricas y áreas de hermosos paisajes.

Os dejo el link que os llevará a la página de Monk’s House:


Penelope Lively nos da un paseo por la narrativa paisajística de Woolf, citando obras como Las olas , Kew Gardens y Al faro. Nos hace un estudio psicológico de lo que su colega escritora pretendía con sus metáforas del jardín, que tenían muy poco que ver con su propia vida en el jardín. Un capítulo francamente interesante, que todo lector de Virginia Woolf sabrá apreciar.

Peak District
Fuente: Undine von Reinecke
Antes comentaba lo poco que Vida en el jardín tiene de manual, y lo mucho que se asemeja a una amena conferencia con un ponente elocuente y cercano. Un ejemplo son las anécdotas familiares que comparte con el lector. Por ejemplo, para comentarnos la importancia que el jardín ha tenido en la pintura y la literatura desde épocas muy lejanas, cita esta anécdota:

<Allá por los días del jardín de Oxfordshire con los riachuelos, solíamos salir fuera a tomar una copa a media tarde, y Jack siempre decía, mientras se arrellanaba cómodamente en uno de nuestros asientos:

-Ah, el jardín de las delicias.Dudo mucho que tuviera en mente el cuadro del Bosco que lleva ese título, que es una grotesca perversión de un jardín, una suerte de ciencia ficción medieval (…)>

Château del Loira, Blois
Fuente: Undine von Reinecke
Lively tiene tal frescura en su narrativa que trata temas complejos y abstractos, como es el caso del paraíso, su etimología, el estudio de su posible ubicación en caso de existir, su influencia en literatos (Milton) y civilizaciones (Babilonia, Roma, Mesopotamia, etc.), con tal conocimiento y soltura, que el lector asimila conocimientos sin darse cuenta y termina el capítulo creyéndose casi un experto. Yo, que me tengo por una gran admiradora de Monet, he disfrutado de Giverny como nunca. Y he leído con avidez el fragmento que dedica a pintores como Manet, Renoir y Matisse.

Consigue imprimir con sus palabras aquello que ella otorga a los pintores: emoción. Pues, así denomina al jardín pictórico: “jardín emocional”. Lively se demuestra inmensa hablando de las dalias en esta parte del libro.

Fuente: Undine von Reinecke
Un capítulo especialmente interesante es el que denomina “Jardín escrito”. Aquí Penelope Lively se siente poderosa, es su terreno más conocido. En él nos habla de escritoras y de sus jardines literarios, que disecciona desde el punto de vista de un literato, pero con alma de jardinera.  Una multitud de títulos interesantísimos, unos más conocidos que otros; unos más interesantes que otros, pero ninguno debe faltar en nuestras bibliotecas personales. Un verdadero tesoro para los que, como yo, estamos siempre a la caza de un autor nuevo que nos proporcione nuevos campos que explorar.

Lively se presenta muy crítica y sarcástica con el trabajo de sus colegas escritores. Es francamente gracioso el discurso sobre la narrativa de Elizabeth von Arnim, a quien respeta como jardinera sinceramente (pese a que no le dejaran usar las herramientas de jardín), pero de quien detesta su narrativa por considerarla muy cursi. Un aparte necesita la crítica a la obra literaria de la familia Sitwell. En ella despliega un humor inteligente y sarcástico como buena británica que es, no dejando duda alguna sobre lo que piensa con respecto a esa familia. Si lo leéis, no dejéis de comentarme vuestra opinión al respecto.

Jardines del Château Richelieu
Fuente: Undine von Reinecke
Por supuesto, nos cita ejemplos de buena literatura sobre jardines no literarios. Aquí hay documentación para amantes de los jardines y estudiosos del tema. Nadie queda exento en este libro, Penelope escribe para todos, incluso para los más modernos lectores, esos que se hacen denominar fashion victims, estos se divertirán leyendo: El jardín a la moda. Estamos hablando de influencers, lectores. 

Hoy día nos creemos la sociedad más avanzada e innovadora. Nada más lejos de la realidad. Lively nos relata quienes fueron los jardineros y diseñadores paisajistas (este término no le gusta), que marcaron estilo y levantaron envidias y críticas en su tiempo. ¡Cómo no, el mundo siempre ha sido igual!
                                                                                                         
 Por poner un ejemplo muy interesantes, nos acerca al trabajo de un diseñador que marcó estilo y del cual seguimos disfrutando todos gracias al turismo y al cine, Capability Brown (1716/1783). Considerado el padre del paisajismo inglés, fue el diseñador más importante de su tiempo encargándose de propiedades que algunos habréis visitado y todos hemos disfrutado en películas de época y en libros de autoras como Jane Austen. Quien haya leído Orgullo y prejuicio recordará el pasaje del viaje que Elizabeth Bennet hace con sus tíos a Pemberley, la propiedad de Mr. Darcy, la cual es comparada con Chatsworth House. Otra mansión muy importante en el siglo XVIII es Blenheim Palace, hogar de  el Duque Marlborough, el famoso "Mambrú" de la canción popular y antepasado de Winston Churchill.



Blenheim Palace, Oxfordshire
Fuente: Undine von Reineck
e
El trabajo de Capability Brown sería muy criticado a su muerte, pues ya se sabe, al igual que pasa en otros ámbitos de la cultura, las modas cambian y a rey muerto rey puesto. Los románticos criticaban el Clasicismo, pero a ver quién se atreve a meterse con Mozart, yo no. Muy interesantes son las reflexiones sobre el impacto en la naturaleza y el medio ambiente, que se desarrollan en este capítulo, y que analiza lo propio o impropio que es devastar un paisaje, cambiar su esencia en función de un diseño.

Otras jardineras que marcaron estilo en su época fueron: Gertrude Jekyll y la famosa escritora y personaje social de relevancia Vita Sackville-West. 

Jeckyll,  influencer de la era victoriana y eduardiana, había diseñado más de cuatrocientos jardines a su fallecimiento en 1932, era imitada y copiada por toda Inglaterra, y la propia Lively habla en su libro con mucho humor de “pirateo” de su abuela sobre los diseños de Jekyll.

Sissinghurst, Kent
Fuente: Undine von Reinecke
Con respecto a Vita, de quien Lively se declara seguidora, está considerada como la nueva jardinera moderna. Marcó un estilo en la época eduardiana, que hoy día aún perdura en la cultura jardinera británica, tan característica por la combinación de diferentes especies, haciendo del caos un admirable y precioso orden. Muy curiosa es la confidencia que Lively nos hace a sus lectores con respecto a Vita; es realmente irónica para ser comentada por una escritora. Me acojo al privilegio del silencio en este caso, y os dejo que la saboreéis en el libro.

Llegados a este punto, en el que hemos disfrutado de un paseo por la historia, con anécdotas y cotilleos que hacen las delicias del amante de lo british, la autora se pone filosófica y melancólica. Nos habla del paso de la vida, de lo efímero de la misma, en Tiempo, orden y jardín.


Un precioso y emocionante capítulo donde se hace mención a
Antiguo molino en el Peak District
Fuente: Undine von Reonecke 

escritoras como Willa Cather y Laura Ingells. Es el homenaje a los pioneros, a su trato con la tierra que los acoge, a lo primitivo de la Tierra. Un capítulo donde se venera la longevidad de los árboles; se les otorga poder de emoción; son el tic tac que marca el paso del tiempo. Que está muy presente en toda la obra, pues Penelope no olvida su edad, y siempre que ocurre esto recuerda su yo infantil.

Una bonita anécdota de la infancia de Penelope con respecto a los árboles viene a enriquecer el libro de esta manera.

<Nunca me ha ido mucho lo de abrazar a los árboles, pero sí que comparto cierta empatía con quienes lo hacen. Esa tendencia mía al animismo, en lo que respecta a los árboles, empezó a manifestarse en mi infancia, en aquel jardín egipcio donde a menudo entraba en comunión con un eucalipto en particular. Pero en el jardín de nuestros vecinos había un baniano por el que los envidiaba profundamente, convencida de que ellos lo valoraban mucho menos que yo; tendría que haber estado en nuestro jardín>.

Al parecer, del baniano cuelgan una especie de lianas que los niños atan y utilizan a modo de columpio. Aquí Penelope Lively conjuga los sueños de la niña que fue con los recuerdos de la anciana octogenaria que es, se cierra el círculo del tiempo. Un capítulo que me hizo llorar, emocionada por las evocaciones de una mujer que ha vivido todo y que recuerda, como si de hoy se tratara, la visita que hizo en 1945 a la zona bombardeada de Londres donde emergieron las murallas romanas rememorando la gran masa morada que cubría los restos arqueológicos. Era la adelfilla, una especie que busca  tierras asoladas quemadas para crecer. Una vida entera en comunión con la naturaleza.

Penelope Lively es una mujer vital,  no permitiría jamás que el lector decayera en su ánimo, como tampoco lo haría un buen orador ante su audiencia, por eso "anima el auditorio", decide hablarnos del “estilo”.

El “estilo” es algo de lo que los ingleses entienden un montón, y de la falta del mismo más aún. De entre todos los ingleses Nancy Mitford es la reina, pues “de casta le viene al galgo”. Divertidísimo apartado éste, donde se muestra tan audaz como la propia Mitford en sus novelas. Nos ofrece un discurso sobre la elegancia en el jardín, que Edith Wharton hubiera elogiado, como también le hubiera gustado escuchar o leer la anécdota familiar de la boda de la nieta de Penelope, en la que se vieron obligados a la fabricación casera de popurrí con pétalos de rosas, por ser éste demasiado caro comprado en uno de esos negocios emergentes tan modernos de internet.

Haddon Hall, Derbyshire
Fuente: Undine von Reinecke
Pero la genialidad total es cuando Penelope (disculpe maestra que la tutee, pero a estas alturas me declaro pupila suya), se declara xenófoba y aboga por proclamar a los jardineros y jardines ingleses como los mejores del mundo. Ya he comentado que, pese a que la autora considera que mi perfil es de jardinera, no entiendo de jardines más que lo que estudié en mi carrera. He visitado muchos en Inglaterra gracias al National Trust, he disfrutado de las maravillas que nos ofrecen los castillos que bordean el Loira, las villas italianas me fascinan, Alemania tiene también un gusto exquisito; pero si me dan a elegir, yo me dejaría vagar por los jardines británicos.

Estamos llegando al final, queridos lectores. Y para cerrar este maravilloso libro la autora plantea la disyuntiva: campo y ciudad.

Una reflexión que el lector deberá valorar por las palabras de la autora, quien alude al famoso cuento de Beatrix Potter, El cuento de Juanito Ratón de Ciudad. Por si quienes me leen tienen alguna duda en su decisión, la despejaremos con las palabras de la propia Penelope niña otra vez:

<Tenía una abuela de ciudad y una abuela de campo, y no hacían más que mandarme de la casa de una a la casa de otra. No hay duda de quién se impuso de las dos: mi abuela de Somerset con su vasto jardín y un cielo repleto de aire fresco (…)>

No creo que ninguna persona que me estén leyendo se sienta
Jardines del Campo del Moro, Madrid
Fuente: Undine von Reinecke
víctima de un spoiler, pues todo cuanto he escrito hasta ahora hace honor al título del libro. Penelope Lively cerró aquí Vida en el jardín. Espero haber podido trasmitir un diez por ciento de la armonía que encierra. Un texto que me ha costado reseñar muchísimo, porque, ¿Quién encierra en una botella la belleza?

Vida en el jardín es un magnífico regalo que Penelope Lively hace a los amantes del jardín y la jardinería. Un legado que generosamente da a la humanidad, en estos tiempos de descreimiento, donde las prisas y la inmediatez dejan relegado al olvido la contemplación y el disfrute de lo que la naturaleza nos ofrece. El libro es un tesoro escrito que, en mi opinión, se convertirá en documento de culto para todo estudioso de las bellas artes,  libro de cabecera para el amante de la buena literatura y divertida lectura para todos, pues la cercanía de la autora consigue esa extraña magia.

Pero también es un homenaje a esa Penelope niña enamorada del baniano de sus vecinos de Egipto, esa que se escondía entre los matorrales del jardín inglés de su madre y la que se quedó extasiada por un “mar morado de adelfillas” causado por las bombas alemanas de la Segunda Guerra Mundial. Un canto a la vida de una octogenária, que posee el alma de la juventud.

Quiero agradecer a la Editorial Impedimenta y a Enrique Redel particularmente, el empeño por editar Vida en el jardín. Los que conocen el mundo editorial saben lo arriesgado que es ofrecer determinados títulos a la sociedad en general y más en concreto a la española, acostumbrada quizá a otro tipo de lecturas. Vida en el jardín es una apuesta a la que me adhiero con el corazón, porque cuando algo te hace vibrar como Penelope Lively consigue con su trabajo, amigos lectores, eso es arte y, en palabras de Aristóteles:

< El objetivo del arte es representar no la apariencia externa de las cosas, sino su significado interior>.

Undine von Reinecke ♪


Segunda propuesta musical para el libro




La Autora por la Editorial:

Fuente: Editorial Impedimenta


Penelope Lively (El Cairo, 1933).

Nació en El Cairo en 1933. Pasó su infancia en Egipto, pero a los doce años fue enviada a Inglaterra.

Estudió Historia Moderna en el St. Anne’s College de Oxford. Saltó a la fama con Astercote (1970), su primera obra publicada, y desde entonces se ha consolidado como autora de literatura infantil, recibiendo importantes galardones como el Premio Whitbread al mejor libro infantil por A Stitch in Time (1976) o la Medalla Carnige por The Ghost of Thomas Kempe (1973). Su primera incursión en la literatura para adultos, The Road to Lichfield (1977), fue nominada para el Premio Booker, galardón que ganaría en 1985 gracias a Moon Tiger. Sus obras indagan en el poder de la memoria como arma individual, así como en las diferencias entre los testimonios oficiales y los relatos personales. Lively también ha escrito no ficción y varios guiones para televisión y radio, y ha colaborado con diferentes revistas y periódicos. Es miembro de la Real Sociedad de Literatura, y en 1989 fue nombrada Oficial de la Orden del Imperio Británico. Actualmente vive en Londres.


Presentación de Vida en el jardín en el Real Jardín Botánico de Madrid


El pasado jueves 9 de mayo se celebró la presentación de libro Vida en el jardín, de Penelope Lively. El acto fue organizado por la Editorial Impedimenta en colaboración con El Real Jardín Botánico.

R. J. Botánico de Madrid
Fuente: Undine von Reinecke
En primer lugar, se nos invitó a los asistentes a una fantástica visita guiada por el jardín de manos de grandes profesionales del centro, y del jardinero paisajista e investigador botánico Eduardo Barba. El paseo fue una deliciosa conversación con la naturaleza, donde se nos invitó a observar y a  admirar tanto lo sencillo, como lo grandilocuente que la tierra nos da. Se nos explicó la importancia que tiene el respeto por cuanto nos rodeaba, y la labor que se hace desde esta organización que lleva en marcha desde tiempos ancestrales, y que no siempre estuvo fuera de peligro su existencia. Un privilegio conocer de primera mano el funcionamiento de una entidad tan importante, que todos debemos valorar y cuidar como ciudadanos.

Biblioteca del R. J. Botánico
Fuente: Undine von Reinecke
Para concluir la tarde, asistimos al coloquio que se realizó en la biblioteca del centro, y que presidieron: el director de la Biblioteca del Real Jardín Botánico; Enrique Redel, director de la Editorial Impedimenta; Alicia Frieyro, traductora de Vida en el jardín; y Eduardo Barba, experto en jardines.

La conferencia comenzó con la presentación de la figura de Penelope Lively, que no pudo asistir por motivos de su edad. Se nos mostró una persona cercana, amante de las plantas y el jardín. Una escritora, que pese a su edad, tiene mucho y bueno que decir todavía en la narrativa contemporánea.

La conversación continuó con las diferentes opiniones sobre el libro, la jardinería y los jardines, por parte de las personalidades asistentes, entablando un cercano diálogo con el público. La magia de la tarde nos invadió a todos los que pudimos disfrutar del evento, y yo personalmente, me siento privilegiada por haber podido asistir a un momento tan especial.

Mi agradecimiento al Real Jardín Botánico por su labor en general, y por colaborar con la Editorial Impedimenta en la realización de esta presentación, que ha venido a enriquecer el panorama cultural de Madrid.  

Comparto con todos vosotros unos links que os llevarán al trabajo de los profesionales del evento, entre ellos Eduardo Barba, que ha realizado para el Museo del Prado un estudio de las plantas que aparecen en las colecciones del museo, así como el enlace que os llevará al Real Jardín Botánico de Madrid, en el que se realizan diferentes actividades de carácter botánico y cultural.