miércoles, 25 de noviembre de 2020

RESEÑA: "EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS", JOSEPH CONRAD

 

Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Editorial: Libros de Zorro Rojo

Traducción y Prólogo: Sergio Pitol

Ilustraciones: Enrique Breccia

Medidas: 16.5 × 24 cm

Páginas: 148

Fecha de Edición: 03/05/2017

Encuadernación: Cartoné con sobrecubierta, Rústica con solapas

 

Sinopsis de la Editorial:

Marlow, alter ego de Joseph Conrad, protagonista y exégeta de sus historias, en un momento de marea baja en el río Támesis, narra a la tripulación del Nelly un antiguo viaje como capitán de un barco fluvial que se adentra en las profundidades del río Congo.

En el corazón de África, deberá reunirse con el indómito y misterioso jefe de una explotación de marfil, venerado como un dios por los nativos: Kurtz, quien llegó a la selva cargando una maleta repleta de moralismos, se muestra ahora implacable y cruel. Kurtz recorrerá las páginas de la novela como una figura espectral fascinada por la selva, presa por una profunda oscuridad, que se agiganta conforme avanza la historia. La selva parece haberle revelado entre susurros un secreto oculto, un hallazgo al que dominar o al que someterse.

El arte de Enrique Breccia expresa con singular maestría las tensiones del relato conradiano entre las fuerzas latentes y brutales de la condición humana y las indomables tinieblas de la selva africana.

 

Propuesta musical para este libro:

 


"A Sea Symphony", Ralph Vaughan Williams 



Lo que Undine piensa del libro:

 

< La moral es la ciencia por excelencia; es el arte de vivir bien y de ser dichoso.> Blaise Pascal

 

En ocasiones me he descubierto pensando sobre el poder que reside en algunas obras para hacerlas inmortales. Dejando a un lado los puntos evidentes que se refieren a estilo, temáticas, o modas literarias, mi reflexión va más allá, pretende identificar qué ingrediente mágico utiliza el autor para que su trabajo se distinga sobre otros de su tiempo que aparentemente tengan intereses similares. Muchas veces se ha mencionado la importancia que tiene para la producción de un autor sus experiencias personales, pero incluso en igualdad de condiciones entre individuos siempre hay uno que destaca sobre otro aportando a su texto literario esa nota de gracia que lo eleva hasta monte Olimpo. Habrá quienes aludan a la diosa fortuna, otros, los más cínicos, mencionarán las influencias; incluso los hay que por envidia lo achacarán a tratos con entidades sobrenaturales, pero yo no dejo de pensar que el gran éxito de una obra reside en algo mucho más profundo. La superioridad de una novela, en mi opinión, habita en la sensibilidad del autor, en su capacidad para identificar una buena historia y contarla, y en su compromiso social y moral para transmitirla, yendo más allá de lo que comúnmente se encuentra, aportando  algo nuevo y edificante a la humanidad.

Este es el caso de la novela que os presento hoy, El corazón de las tinieblas, del autor de origen polaco nacionalizado inglés Joseph Conrad. Una obra publicada por entregas durante el año 1899 en la revista Blackwood, que hoy podemos disfrutar gracias a la reedición que Libros del Zorro Rojo ha publicado en nuestro idioma. Una magnífica publicación prologada y traducida por  Sergio Pitol a la que acompañan las impactantes y bellísimas ilustraciones del prestigioso artista Enrique Breccia. La novela comienza así:


<El  Nellie, un bergantín de considerable tonelaje, se inclinó hacia el ancla sin una sola vibración de las velas y permaneció inmóvil. El flujo de la marea había terminado, casi no soplaba viento y, como había que seguir río abajo, lo único que quedaba por hacer era detenerse y esperar el cambio de la marea.

El estuario del Támesis se prolongaba frente a nosotros como el comienzo de un interminable camino de agua. A lo lejos, el cielo y el mar se unían sin ninguna interferencia, y en el espacio luminoso las velas curtidas de los navíos que subían con la marea parecían racimos encendidos de lonas agudamente triangulares, en los que resplandecían las botavaras barnizadas. La bruma que se extendía por las orillas del río se deslizaba hacia el mar y allí se desvanecía suavemente. La oscuridad se cernía sobre Gravesend y, más lejos aún, parecía condensarse en una lúgubre capa que envolvía la ciudad más grande y poderosa del universo.>


Nos encontramos a bordo del Nellie en el estuario del Támesis frente a la ciudad de Gravesend. Cinco hombres esperan la marea favorable para reiniciar el viaje que les lleve hasta su destino. Con un sentimiento de vieja camaradería marinera se disponen a pasar el tiempo jugando una partida de dominó, pero el paisaje que está frente a sus ojos evoca en uno de ellos viejas historias de un pasado remoto. Se trata de Marlow, un marinero vocacional que desde niño soñó con surcar los mares. Nuestro protagonista, estimulado por sus visiones, se convierte en narrador de sus propias experiencias. Y así da comienzo la verdadera historia.

Marlow se remonta a su infancia cuando fascinado por el río Congo sueña con conocerlo. Una ilusión que le acompañará durante los años de juventud hasta convertirse en un hombre de mar. Es entonces cuando, ayudado por las influencias de su familia, ingresa en la Compañía, una empresa de origen belga que comercia con marfil en tierras africanas. Su primera aventura le envía a tierras congoleñas para sustituir a un capitán de barco que ha sido asesinado. El incidente ha causado gran revuelo entre nativos y extranjeros, con el consiguiente ambiente enrarecido e inestable en la zona. Cuando Marlow llega allí observa con ojo crítico lo que la influencia del hombre blanco ha causado sobre la vida de los indígenas e, impotente ante la degradación que ve continúa, viaja hasta su destino en el interior. Una vez llega a la estación donde se encuentra el vapor en que le han asignado como capitán, descubre que el barco ha encallado, y debe hacerse cargo de la reparación. Pero la confusa administración de la Compañía no facilita las cosas y tiene que esperar largo tiempo para poder arreglarlo. Durante los meses de tediosa espera hasta recibir las piezas necesarias para poner a punto su navío, Marlow observa a los individuos que están al mando, contempla  los “tejemanejes” que se traen entre ellos y, con oídos cautelosos escucha todo lo que le cuentan. La mayoría de las grandes hazañas que le relatan están protagonizadas por un nombre, Kurtz. Un individuo del que escucha hablar en diferentes términos contradictorios: Tan pronto lo halagan diciendo que es un gran hombre, indispensable para la Compañía, como de pronto escucha decir que es un tirano, un tipo cruel que obtiene el marfil con malas artes, perjudicando así los intereses en la zona para la Compañía. Como quiera que sea, la fascinación que este individuo suscita en Marlow va más allá de lo anecdótico, convirtiéndose casi en una obsesión conocerlo tras oír una conversación secreta sobre él en la que estaban implicadas autoridades de la organización comercial belga.  Su curiosidad parece que será saciada muy pronto, ya que, ante la ausencia de noticias del famoso Kurtz durante largo tiempo, el director quiere iniciar una operación de rescate y, aprovechando que el vapor ya está reparado, inicia junto a Marlow y un grupo de indígenas caníbales un viaje al interior más inhóspito del Congo. ¿Conseguirá Marlow salvar todos los azares de su aventura y llegar a su destino? ¿Encontrará a Kurtz con vida?

G. W. Williams
Fuente: Wikipedia

El corazón de las tinieblas es una apasionante y absorbente novela corta, considerada una de las más importantes obras de su autor, si no la más grande. En apenas ciento cincuenta páginas, Joseph Conrad es capaz de sintetizar una historia tan inmensa en lo literario y arrolladora conceptualmente que deja atónito al lector. La novela se ubica en la época de los grandes imperialismos europeos del siglo XIX, teniendo como gran escenario el territorio del Congo dominado por la corona belga que regentaba Leopoldo II. Las atrocidades que allí se cometieron entre la población autóctona, y el ultraje de los recursos naturales sobreexplotados están ampliamente documentados. Es famosa la denuncia que interpuso el jurista y clérigo norteamericano George Washington Williams (1849-1891), quien fue testigo presencial de lo que allí pasaba tras viajar hasta el lugar para conocer los hechos. Este hombre recogió datos que evidenciaban el atropello material y humano que sufrió el Congo bajo el mandato del monarca belga. Incluso se atrevió a mandar una epístola al rey titulada: Carta abierta a Su Serena Majestad Leopoldo II, Rey de los Belgas y Soberano del Estado Independiente del Congo.

Esta es la turbulenta atmósfera social que recoge Conrad en su relato. El autor mismo pudo conocerla de primera mano, ya que, como marino de pro, viajó a aquellas tierras y las visitó en la época que aquí se relata. Como autor comprometido con su tiempo no pudo evitar compartir sus experiencias sobre lo que experimentó en aquel lugar, ofreciendo a los lectores su particular punto de vista sobre la conducta humana en aquellas tierras, trasladándolas a un comportamiento universal como especie.

Como suele ocurrir con la obra de este autor, su prosa profunda y en ocasiones compleja ha dado lugar a múltiples opiniones que aluden a una dualidad ideológica, posicionado al autor en contra del imperialismo a veces, y en otras a favor; de todos es conocida la pleitesía que gastaba hacia Inglaterra, su país de adopción. Pero, en mi opinión, Conrad define su posición moral notoriamente a lo largo del texto, ninguna ironía ni justificación literaria puede esconder su intención final.


<La conquista de la tierra, que por lo general consiste en arrebatársela a quienes tienen una tez de color distinto o narices ligeramente más chatas que las nuestras, no es nada agradable cuando se observa con atención. Lo único que la redime es la idea; y la creencia generosa en esa idea, en algo que se puede enarbolar, ante lo que uno puede postrarse y ofrecer un sacrificio…>


Tanto es así, que su novela ha inspirado a otros creativos del mundo de la cultura para sus obras, siendo la más notoria la adaptación cinematográfica que realizó en 1979 Francis Ford Coppola, Apocalypse Now. Con ella, el maestro del séptimo arte quiso retratar las atrocidades de las que es capaz el ser humano, sus motivaciones y sus consecuencias. Pero en este caso centrándose su análisis en los intereses que las naciones tienen para iniciar una guerra, que en el caso de la oscarizada película es la de Vietnam.

Pero, volviendo a El corazón de las tinieblas, pese a la gran carga moral y de denuncia social que subyace en el relato, el interés principal del mismo reside en el estudio antropológico de la conducta humana. Como nos cuenta Sergio Pitol en interesante prólogo del libro, en el que comparte fragmentos de algunas cartas de Joseph Conrad, el autor se consideraba hasta antes de su estancia en África un ignorante de la conducta humana. Fue allí donde comprendería cómo la violencia es innata al hombre desde el comienzo de los tiempos. Así lo trasladó en su relato y por ello, bajo mi punto de vista, esta obra constituye un pequeño ensayo novelado al respecto. Una joya de gran originalidad narrativa, que estructura caprichosamente para adaptarla a sus intereses conceptuales.

De este modo, el autor escribe una introducción en el presente temporal del narrador y protagonista, Marlow (alter ego de Conrad), con el fin de perfilar el manifiesto que va a desarrollar. En él, Marlow evoca épocas remotas de la historia de Inglaterra en las que las tribus británicas sufrieron la invasión y la barbarie romana. De estos recuerdos históricos se sirve el autor para enlazar con la verdadera fábula que quiere contar: su oscura aventura en el Congo. Un ardid estilístico excelente y cautivador que secuestra al lector desde el principio.


<Supongo que recordaréis que en una época vez fui marino de agua dulce, aunque por poco tiempo.

Comprendimos que, antes de que empezara el reflujo, estábamos predestinados a escuchar otra de las inacabables experiencias de Marlow. >


En este punto, el autor comienza a relatar de manera tan oscura y subyugante su aventura que, al igual que la tela de una araña atrapa a la mosca, asimismo el lector se verá prisionero en la apasionante historia. La atmósfera envolvente y misteriosa, el morbo por conocer las atrocidades que sugiere, y el poder cautivador del increíble y asombroso relato llevan al lector a querer continuar hasta llegar al desenlace final.

En cuanto a los personajes, perdonadme la comparación, pero todos ellos parecen haber salido de una ópera belcantista en la que forman parte de un coro siniestro que acompaña a las voces principales: la de Marlow, que es la voz de la conciencia, y la de Kurtz, el misterioso individuo al que debe salvar en este siniestro viaje al corazón del Congo. Kurtz es además el hilo conductor de esta historia, siempre está presente en ella y a través de él Joseph Conrad justifica su teoría sobre el salvajismo del ser humano: nadie, por excelente que sea, está exento de caer en “el corazón de las tinieblas”, una alegoría que muchos han comparado con el viaje a los infiernos de Dante.


<Me pareció oír nuevamente aquel grito: “¡Ah! ¡El horror! ¡El horror!”.>


Por lo demás, sólo me resta hablar del placer que resulta de la lectura de una obra escrita por Joseph Conrad. Su impecable manejo estilístico, su fascinante encantamiento narrativo y su poderoso análisis moral y psicológico de la fauna humana, emanan de entre sus páginas y se adhieren en el lector. Así como en nuestros días las imágenes que se emiten en los medios actúan como evidencia y registro de nuestro tiempo, del mismo modo El corazón de las tinieblas debió impactar en su tiempo. Más de un siglo ha pasado desde entonces, pero los ciclos humanos no cambian viniendo a confirmar las teorías de este gran autor.

 

< El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector.> Joseph Conrad

 

 

Undine von Reinecke ♪

 

👉Fuente de las ilustraciones: Libros del Zorro Rojo

El autor por la Editorial:

Fuente: Libros del Zorro Rojo
Joseph Conrad

Berdýchiv, 1857 – Bishopsbourne, 1924. Józef Teodor Konrad Korzeniowski era el hijo único de una familia de la pequeña nobleza polaca. A los dieciséis años, ya huérfano, optó por abandonar sus estudios y trasladarse a Marsella, donde obtuvo su primer trabajo como marino. Más tarde huyó a Inglaterra para eludir al reclutamiento del ejército zarista. Allí occidentalizó su nombre, se enroló en la marina mercante y, a través de la lectura de Carlyle y Shakespeare -cuya obra había sido traducida al polaco por su padre-, logró adquirir un dominio pleno de la lengua. Considerado una de las plumas más notables de la literatura inglesa, entre sus novelas sobresalen Lord Jim, El agente secreto y El corazón de las tinieblas, su obra cumbre. En sus historias de aventuras, soberbias, amargas, corrosivas -situadas a la altura de Melville o Stevenson-, resuena el eco de las desgarradoras experiencias que cosechó en sus numerosos viajes. De su monumental obra en prosa, André Gide dejó escrito: «Conrad sabe detenerse en el umbral de lo espantoso para que la imaginación del lector pueda jugar con libertad después de haberse acercado a la sugerencia del horror en una medida que juzgo insuperable».

 

El ilustrador por la Editorial:

Fuente: Libros del Zorro Rojo

Enrique Breccia

Buenos Aires , 1945

Es uno de los artistas más admirados en el campo de la ilustración contemporánea. Sus trabajos han sido expuestos en Barcelona, Lugano, Nueva York, Perugia y Sevilla. En 1975 fue invitado de honor en la Bienal de Gráfica de Lucca (Italia). Es autor de obras míticas en el género del cómic, entre ellas: La vida del Che (1969), Alvar Mayor (1976), Los viajes de Marco Mono (1981), La guerra de la pampa (1981) y Lope de Aguirre (1989). En la editorial DC Comic ha publicado Lovecraft (2002), así como sus célebres colaboraciones para la serie Batman: Gotham Knights (2001) y Swamp Thing (2004). En 1963 obtuvo la Medalla de Oro del Salón de la Asociación de Dibujantes de Argentina y en 1983 el Premio Pléyade a la mejor producción gráfica del año.

 






miércoles, 18 de noviembre de 2020

RESEÑA: "EL FANTASMA Y LA SEÑORA MUIR", R. A. DICK

Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Editorial: Impedimenta

Traductora: Alicia Frieyro

ISBN: 978-84-17553-75-3

Encuad: Rústica con sobrecubierta

Formato: 13 x 20 cm

Páginas: 224

PVP: 20,50 €

 

Sinopsis de la Editorial:

Lucy Muir es una joven viuda a la que todo el mundo considera «muy poca cosa» a pesar de que ella se tiene por una mujer muy decidida. Agobiada por las deudas tras la muerte de su marido, decide mudarse a Gull Cottage, una casita ubicada en un pintoresco pueblo costero inglés llamado Whitecliff. Según los rumores que corren por la zona, la casa está embrujada, y el espíritu del atractivo y arisco capitán Daniel Gregg, antiguo dueño de la casa, vaga por el lugar importunando a todos los que osan alterar su descanso. Inmune a las advertencias, Lucy se plantea descubrir por sí misma si esas historias son ciertas. La relación estrambótica y a la vez sumamente tierna que establece con el capitán Gregg se convertirá en un refugio para ella y en un amor que desafiará todas las leyes de la lógica.

 

Propuesta musical para este libro:





 

Lo que Undine piensa del libro:

 

<El sol no se ha puesto aún por última vez.> Tito Livio

 

La Segunda Guerra mundial comenzó en 1939 y, desde el principio de la contienda, el Reino Unido plantó cara a las tropas de Hitler bajo el firme propósito de no rendirse jamás hasta no haber derrotando al enemigo. Al mando del país se encontraba casi desde su comienzo el primer ministro Winston Churchill, quien pronunciaría unas inmortales palabras: “Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.” Una frase que retransmitió desde  la Cámara de los Comunes mientras miles de soldados ingleses se encontraban luchando en la batalla de Francia, ya en 1940. Pero la guerra no había hecho más que comenzar, y aquel mensaje que mantuvo a Gran Bretaña pendiente de la radio mientras escuchaba a su líder resultó premonitorio, ya que a la reyerta le quedaban años por delante hasta su finalización, y por el camino se perderían aproximadamente medio millón de vidas británicas. El ejército fue enviado prácticamente a cualquier lugar donde se estuviera luchando, tanto en Europa Occidental, como en el norte de África, o las colonias inglesas del Pacífico. Todo hombre sano en edad de luchar fue enrolado en sus filas, incluso hubo bastantes mujeres que formaron parte activa en la contienda, tanto en la lucha armada, como en los equipos de inteligencia y en el personal sanitario destinado al frente. 

Fuente: Wikipedia

Pero, ¿qué ocurría con el resto de mujeres que se quedaban en casa esperando a que la guerra finalizara? Muchas de ellas se veían obligadas a ponerse a trabajar en fábricas y otros servicios indispensables para cubrir los puestos que dejaban vacantes los hombres enviados al frente; otras eran trasladadas a las granjas para labrar el campo y cuidar de los animales con el fin de no perder las cosechas y así poder alimentar a las tropas y al resto del país.  Muchas de ellas eran madres que se vieron forzadas a separarse de sus hijos, a los que el gobierno mandó a diferentes lugares de la campiña inglesa para alejarlos del peligro de los bombardeos alemanes. Pero la mayoría eran mujeres que no habían recibido la preparación adecuada para realizar las tareas que se vieron empujadas a ejecutar. Aún así, su eficacia y esmero fue un ejemplo para todos. Alejadas de la vida cotidiana de sus hogares y de la cercanía de la familia, el miedo y la soledad que atenazaba a muchas de ellas las indujo a un modelo de vida muy distinto del que conocían y para el que no habían sido educadas. Cuentan las estadísticas que setenta mil norteamericanos y cuarenta y siete mil canadienses destinados al Reino Unido para el gran desembarco del Día D se casaron o prometieron con mujeres británicas antes de ser enviados hacia la batalla. Muchas de esas parejas no volverían a reunirse jamás, no obstante, de esas uniones quedó como testimonio viviente un número considerable de huérfanos de guerra y niños de padre desconocido.

Aunque seis años de guerra parecían no tener final, el 2 de septiembre de 1945 finaliza oficialmente la contienda. Pero la vida de aquellas mujeres que lo abandonaron todo para colaborar en la victoria ya nunca sería igual.

Fuente: FilmAffinity.com

En ese contexto social surgió el título que reseño hoy, El fantasma y la señora Muir, una novela escrita por la irlandesa Josephine Aimee Campbell Leslie, que la firmó bajo el pseudónimo de R. A. Dick. Una historia singular, sensible y optimista, dedicada a todas las mujeres de la época, que llamó la atención del hoy aclamado director de cine Joseph L. Mankiewicz. Él se encargó de llevarla a la gran pantalla en 1947. Este libro estuvo muchos años descatalogado en el panorama editorial de habla hispana, pero, desde hace algunas semanas, gracias a la editorial Impedimenta y a la estupenda traducción del texto que ha realizado Alicia Frieyro, los cinéfilos del siglo XXI podemos saldar una deuda de honor con R. A. Dick leyendo su fantástica y preciosa novela. La historia comienza así:


<La señora Muir era una mujer menuda. En eso estaban todos de acuerdo. Así, mientras otras recibían meramente el tratamiento de señora Brown o señora Smith, de ella se hablaba siempre como  “la pequeña señora Muir” y, ya de un tiempo a esta parte, como “la pobre pequeña señora Muir”, dado que su marido, aquel rectísimo miembro de la Iglesia, a la par que arquitecto del montón, había fallecido de forma repentina, dejándola con dos criaturas y una renta insuficiente.>


El fantasma y la señora Muir cuenta la historia de Lucy Muir, una viuda de treinta y cuatro años con dos hijos pequeños, que se ve obligada a buscar un nuevo lugar donde vivir debido a las cuantiosas deudas que le ha dejado en herencia su difunto marido. No queriendo recurrir a su familia política, quienes la han tratado siempre con condescendencia, infravalorándola y diciéndole desde se casó cómo debía vivir, un día se carga de valor y, sin pensárselo dos veces, coge un tren hasta la localidad costera de Whitecliff.

Allí busca una inmobiliaria para ver las ofertas de casas disponibles. El señor Coombe, encargado de la agencia, le enseña varias posibilidades y descarta una que a los ojos de Lucy Muir parece el ideal que estaba buscando. Ante la negativa de éste para alquilarle la finca, Lucy insiste en ir a verla. Cuando llegan a la casa, situada en un lugar idílico frente a la costa, los dos comprueban que se encuentra muy sucia por años de haber estado deshabitada, pero con indicios de haber sido abandonada reciente y rápidamente por alguien. El encargado de la inmobiliaria lo achaca a la última vez que la señora de la limpieza pasara por allí, una empleada de la que no han sabido nada desde entonces. Pero eso no desanima a la señora Muir, ella sigue empeñada en ver el resto de la casa. Cuando están visitando el dormitorio principal, escuchan una carcajada sonora y profunda. El caballero de la inmobiliaria, muy apurado, se lleva en volandas a Lucy de allí. Ella declara que ya sabe lo que ocurre, que en esa casa vive un fantasma. Su compañero de aventura la insiste para que alquile otra propiedad, pero Lucy, empeñada en que nadie le vuelva a decir nunca más lo que le conviene, reitera su idea de vivir en Gull Cottage, la casa del malogrado capitán Gregg, quien todo el mundo sabe que vaga por allí desde que se suicidó. El señor Coombe le insiste en que no es un lugar para una mujer sola,  pero tras mucho negociar llegan al acuerdo de que se la alquilará por una noche como prueba, a condición de que la acompañe otra dama. Lucy acepta y, una semana después se instala en la casita junto a Martha, su antigua cocinera y persona de confianza. Las dos mujeres se disponen a limpiar Gull Cottage con mucha ilusión. Pero no tardan en suceder cosas extrañas, de las que Martha no parece darse cuenta. Cuando ésta por fin se retira a descansar, Lucy tiene su primer encuentro con el fantasmal sujeto de su nuevo hogar. Tras mucho discutir, pues el que antaño fuera capitán de navío no quiere intrusos viviendo en su casa, llegan a un acuerdo de convivencia entre los dos. ¿Mantendrá el fantasma del capitán Gregg su palabra y dejará a Lucy y a sus hijos vivir en paz? ¿Será capaz Lucy Muir de iniciar una nueva y feliz vida en tal peculiar circunstancia?

El fantasma y la señora Muir es una preciosa y subyugante historia que narra las peripecias de una mujer al intentar conseguir la independencia y autoafirmación como persona. Escondida tras una divertida y original trama, que cuenta la vida de la señora Muir desde que se instala en el “cottage fantasmal” hasta que llega a la edad anciana, el texto analiza sutilmente la insatisfacción y tristeza que muchas mujeres de la época sintieron en sus propias vidas, como consecuencia de los avatares de la guerra y por la discriminación social. Se solidariza con ellas y se hace eco de sus justificadas quejas.


<No es que su vida hubiera sido infeliz, es que sencillamente no había sido suya en modo alguno. >


Un texto de bellísima factura y romántico espíritu, con pasajes tan agudos como intencionados, que forjan la atmósfera dulce, luminosa e inocente, que la escritora emplea para que conozcamos a Lucy, la tierna y desprotegida viuda en busca de la felicidad.


<Y como para animarla en su rapto de independencia, el canto valiente de un mirlo, cargado de primavera y nuevos comienzos, se elevó hasta sus oídos desde el jardín de abajo.>


La autora le construye un mundo fantástico donde refugiarse, y le diseña un compañero a su medida: un espíritu errante que no puede materializarse, ni se le puede percibir a no ser que se posea una chispa de sensibilidad. Éste es el capitán Gregg, un alma anclada a la tierra en busca de justicia. Un partenaire deslenguado y aparentemente pendenciero con el que Lucy protagonizará los diálogos más soberbios de la novela, divertidos al tiempo que inteligentes. En estos coloquios subyace la sabiduría de esta fábula. Esa que da respuesta a la gran pregunta, ¿dónde reside la felicidad y qué debo hacer para conseguirla?


<Usted es una mujer bien pensada; demasiado bien pensada, diría yo; solo está medio viva, de hecho.>


Junto a estos dos personajes principales y, paralelamente a la intensa relación que se establece entre ellos durante años, conviven el resto de personajes de esta profunda, emocionante y preciosa historia. Todos y cada uno de ellos son importante para la trama, y todos protagonizan un momento glorioso. La escritora los divide en buenos y malos a los ojos del lector, según el grado de empatía y comprensión que muestran con sus conductas hacia las pasiones humanas. Liderados cada uno de los bandos por los hijos de Lucy Muir, Cyril y Anna. A través de ellos dos se entabla una cruzada que simboliza la lucha contra los prejuicios sociales en pro de la libertad emocional y de pensamiento para hallar la felicidad.


<Puesto que no había una forma mejor de salir de aquel punto muerto, Cyril se mostró de acuerdo en que, si Anna se cambiaba de nombre, ya no existiría necesariamente una relación entre ambos.>


R. A. Dick premiará al vencedor al final del relato. ¿Cuál podrá ser esa recompensa? Aunque la tentación de revelar el misterio es grande, dejo al lector que lo descubra por sí mismo, ya que él también será beneficiario de este precioso regalo.

Escrita en clave de agudísima comedia, El fantasma y la señora Muir respira episodios tan amargos como auténticos. Y pese a ello, la novela emana optimismo e ilusión. Un cuento con aires góticos y espíritu romántico con final feliz, dedicado a todas esas mujeres que sufrían en soledad las dificultades, injusticias y los prejuicios distintivos de aquella época amarga del final de la Segunda Guerra Mundial. Un canto de esperanza para todas ellas, que aboga por la búsqueda de una vida digna y la existencia del más alto ideal de amor.

Y hasta aquí llegan mis palabras sobre, El fantasma y la señora Muir. Después de años venerando la adaptación cinematográfica de Mankiewicz mis expectativas con respecto a la novela eran muy altas. Todas ellas han sido cumplidas y superadas.  Ni el divertido guión de la película, ni su mágica fotografía, ni siquiera la maravillosa banda sonora compuesta Bernard Herrmann han sido capaces de eclipsar el brillo de la novela, pese a las maravillosas interpretaciones estelares de Gene Tierney y Rex Harrison que en su día me enamoraron. La sinceridad e inteligencia del texto de R. A. Dick, su estilo directo y divertido, la capacidad empática y la humanidad que subyacen en él, han conseguido vencer mis defensas. Así hará con todos los espíritus sensibles que se atrevan a navegar entre sus páginas.

 

<Los espíritus vulgares no tienen destino.> Platón

 

 

Undine von Reinecke ♪


 

La autora por la Editorial:

Fuente: Ed. Impedimenta
R. A. Dick

1898 - 1979

R. A. Dick nació como Josephine Aimee Campbell Leslie el 8 de junio de 1898 en Wexford, Irlanda.

Bajo este seudónimo publicó El fantasma y la señora Muir, un libro tan espontáneo y directo como sensacional, que ahora ve la luz en Impedimenta. En 1945, en un mundo devastado por la guerra, este libro reflejó admirablemente la experiencia de las mujeres tras el conflicto mundial, tal y como también lo hiciesen la escritora feminista anglicana Vera Brittain o autoras de novela criminal como Josephine Tey o Margery Allingham. A este título le seguirían Unpainted portrait (1954); Witch Errant: An Improbable Comedy in Three Acts (1959); Duet for two hands (1960) o The Devil and Mrs Devine (1974). La aparición de El fantasma y la señora Muir causó un gran impacto y tuvo una enorme repercusión en la sociedad inglesa del momento. Tan solo dos años después fue llevada a la gran pantalla por Joseph L. Mankiewicz para Twentieth Century Fox, con guion de Philip Dunne y un reparto incomparable: desde Gene Tierney hasta Rex Harrison, pasando por George Sanders y Natalie Wood. R. A. Dick es considerada una autora de literatura fantástica, así como cultivadora de la comedia gótica o costumbrista como lo fue en su día Oscar Wilde con El fantasma de Canterville. El uso del seudónimo masculino es un recurso del que también se sirvieron otras escritoras pertenecientes a la literatura de la «Nueva Mujer» del siglo XIX precursoras de Dick, como George Egerton (Mary Chavelita Dunne Bright) o George Fleming (Julia Constance Fletcher). Josephine Aimee Campbell Leslie, cuya exitosa novela propició la aparición en los años sesenta de una serie televisiva que gozó de dos temporadas, murió el 28 de abril de 1979.

 

La traductora por la Editorial:

Alicia Frieyro

Alicia Frieyro Gutiérrez (Madrid, 1969). Es licenciada en Filología Inglesa por la Universidad Complutense de Madrid, donde completó sus estudios de traducción en el Instituto Universitario de Lenguas Modernas y Traductores. Tras dedicarse durante muchos años a la traducción de guías de viaje para el sello El País-Aguilar, dio el salto definitivo a la traducción literaria de la mano de Alfaguara Infantil y Juvenil. Desde entonces ha traducido a autores como John Steinbeck, Jim Dodge, H. P. Lovecraft, Sarah Mlynowski, Amy Chua o Tonya Hurley. Compagina la traducción con labores de corrección y edición de textos literarios y de ensayo. Es madre de tres hijos y vive entre libros, árboles y juegos en un pueblecito de la sierra madrileña.

 

El fantasma y la señora Muir en el cine:

Es sabido por todos los cinéfilos que el escritor Javier Marías es un gran defensor de la adaptación cinematográfica de El fantasma y la señora Muir, pese a estar considerada una obra menor de su director. El insigne literato español ha escrito largo y tendido sobre la película. Pero, de entre todos los artículos que conozco al respecto, quiero compartir con vosotros uno publicado en El País que es especialmente emotivo y personal. No dejéis de leerlo.

https://elpais.com/elpais/2019/09/02/eps/1567422340_719748.html

Por otro lado, también dejo aquí el tráiler de la película para aquellos de mis lectores que aún no la conozcan, junto a su ficha su ficha técnica. Disfrutar de la experiencia completa novela-película es un placer reservado a los más exigentes intelectos.

 


Ficha técnica:

Título original: The Ghost and Mrs. Muir

Año: 1947

Duración: 104 min.

País: Estados Unidos Estados Unidos

Dirección: Joseph L. Mankiewicz

Guion: Philip Dunne (Novela: R.A. Dick)

Música: Bernard Herrmann

Fotografía: Charles Lang (B&W)

Reparto: Gene Tierney, Rex Harrison, George Sanders, Edna Best, Vanessa Brown, Anna Lee, Robert Coote, Natalie Wood

Productora: 20th Century Fox

Género : Fantástico. Comedia. Romance | Comedia romántica. Fantasmas

Premios: 1947, Nominada al Oscar. Mejor fotografía (B&N)

* Fuentede información: 

https://www.filmaffinity.com/es/film440110.html


Fuentes de información:

http://www.fantasyliterature.com/reviews/the-ghost-and-mrs-muir/

https://es.wikipedia.org/wiki/Papel_de_la_mujer_en_la_Segunda_Guerra_Mundial

https://rpp.pe/mundo/actualidad/asi-lucharon-las-mujeres-en-la-noticia-1073700

https://www.eliberico.com/9-curiosidades-reino-unido-la-ii-guerra-mundial/

 

 

 

 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

RESEÑA: "CLUNY BROWN", MARGERY SHARP

 

Fuente: Undine von Reinecke



Ficha Técnica:

Editorial: Hoja de Lata

Traducido del inglés: Raquel García Rojas

Precio sin IVA: 19,13 €

PVP con IVA: 19,90 €

Páginas: 280

EAN: 978-84-16537-81-5 | IBIC: FA

 

Sinopsis de la Editorial:

Año 1938. Arnold Porritt, un próspero fontanero londinense, ya no sabe qué hacer con su sobrina Cluny. La jovencita, una asombrosa mezcla de inocencia y determinación, acumula una extravagancia tras otra y no parece saber cuál es su lugar. Después de tomarse un té en el Ritz y de dejarse seducir alegremente por un cliente, su tío decide mandarla como sirvienta a Friars Carmel, una mansión campestre en Devonshire. Allí la esperan, entre otros, lady Carmel, su patrona, siempre metida entre sus flores; su hijo Andrew, que acaba de traerse de Londres a un prometedor escritor polaco supuestamente perseguido por los nazis; o el comedido Jonathan Wilson, boticario del pueblo y perfecto polo opuesto de Cluny. En ese apacible rincón de Inglaterra, el mundo se abre repentinamente para Cluny Brown, y ella está más decidida que nunca a seguir haciendo lo que no se espera de ella.

 

 

Propuesta musical para este libro:



Bea Wain - "Heart And Soul" (1938) Larry Clinton Orchestra - Hoagy Carmichael songs


 

Lo que Undine piensa del libro:


<Vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de los hombres no hacemos otra cosa que existir.> Oscar Wilde


Acantilados Seven Sisters
Fuente: Undine von Reinecke
Dice Wikipedia, oráculo de la sociedad curiosa de nuestros días, que las Islas Británicas son un archipiélago situado al noroeste de la costa europea compuesto por dos islas mayores, Gran Bretaña e Irlanda, y otras muchas islas menores próximas. Añade, que está separada del continente por el mar del Norte, el Canal de la Mancha y el océano Atlántico. Pero lo que no menciona en su definición es que esta situación geográfica es en gran medida la culpable del característico estilo de vida inglés; ese tan admirado por los anglófilos. El hecho de estar completamente rodeados por agua generó a los británicos la necesidad de crear una potente flota marítima que los protegiera del ataque de sus enemigos. Con el tiempo, esa escuadra tan temida por las grandes potencias europeas dejó las bases establecidas de su poderío y fue utilizada hábilmente por el imperio con fines mercantiles. Los navíos que enviaba hacia ultramar regresaban repletos de tesoros y grandes riquezas como resultado del comercio con naciones lejanas, y por las ganancias que obtenían de la explotación en las plantaciones coloniales; y también, por qué no decirlo, por el pillaje efectuado a navíos de bandera extranjera.


Tyntesfield House (cerca de Bristol)
Fuente: Undine von Reinecke

Como quiera que sea, tanta riqueza proliferó la construcción de grandiosas mansiones a lo largo y ancho del país, especialmente desde el siglo XVIII en adelante. Estas propiedades eran encargadas a arquitectos y paisajistas, aclamados fuera y dentro de sus fronteras, por aristócratas enriquecidos ávidos de competir por ver quién poseía el palacio más espectacular para demostrar su poderío social. Luego el gran señor se establecía en él y explotaba las tierras circundantes. Pero claro, para mantener en pie una propiedad de tamañas dimensiones hacía falta un ejército de trabajadores que se ocuparan del mantenimiento de la casa y del cuidado de sus habitantes, de las tierras de labranza y los animales de la granja, de los bosques donde cazaban y de las caballerizas. Esto dio lugar a un modo de vida regido por un ordenadísimo sistema jerarquizado, en el cual todo el mundo sabía cuál era el sitio que ocupaba y, ¡pobre de aquel que lo olvidara!
 
Un régimen que funcionó como una máquina bien engrasada hasta bien avanzado el siglo XIX y que vio su ocaso a comienzos del siglo XX con el estallido de la Gran Guerra. El llamamiento a filas de los hombres con capacidad de luchar dejó muy mermado el personal disponible para atender los campos y las haciendas. Además, el cambio de modelo económico que trajo consigo el final de la guerra hizo insostenible el mantenimiento de aquel ancestral modo de vida. Muchos de los grandes apellidos ingleses se vieron obligados a vender sus propiedades ante la imposibilidad de costear los gastos, y los que no lo hicieron tuvieron que acomodarse a un estilo de vida más sobrio. Eso sí, sin perder en ningún caso ese espíritu de clase que sabía ubicar a cada individuo en su lugar, y que imperó durante siglos a lo largo y ancho del imperio británico.

Este último punto es el que trata con mucho humor, Cluny Brown, la novela que reseño hoy. Un título escrito durante la Segunda Guerra Mundial por la escritora inglesa Margery Sharp, que fue publicado en 1944, adaptándose a la gran pantalla dos años más tarde por el grandísimo Ernst Lubitsch. Hoy gracias la editorial Hoja de Lata, que ha rescatado del olvido este título, el público de habla hispana puede leer la nueva y estupenda  traducción de, Cluny Brown, realizada por Raquel García Rojas. La novela comienza así:


<Al ir pensando en Cluny Brown, el señor Porritt, un próspero fontanero, se pasó la parada de autobús y, como consecuencia, se perdió el almuerzo de domingo que le esperaba en casa de su hermana. No era una gran pérdida. La comida estaría bien, pues Addie tenía sus virtudes, pero era demasiado machacona. Por aquel entonces, lo machacaba con Cluny Brown>


Estamos en el Londres de 1938. Cluny Brown es una joven huérfana que vive y trabaja  junto a su tío Arnold Porritt, un boyante fontanero. La muchacha le tiene muy preocupado, ya que sus locas ocurrencias la hacen imprevisible. Sus últimas fechorías, entre las que se contabilizan la osadía de presentarse en el Ritz para tomar el té y la extravagancia de pasarse el domingo en la cama alimentándose tan sólo de zumo de naranja, han culminado con la desfachatez de atender una urgencia de fontanería para desatascar el fregadero de un dandi trasnochado, con el que terminó tomándose un par de cócteles. Ante tal panorama, el buen fontanero toma la decisión de  aceptar los consejos de su hermana, y mandar a Cluny a servir a una honorable  casa en el campo, para intentar domesticarla. Ellos confían que las reglas que rigen en los hogares de antiguas familias inglesas sean capaces de quilarle las fantasías de su cabecita alocada, y que la muchacha por fin sepa cuál es su lugar en la vida.

De este modo, y con mucha pena por parte de la joven, Cluny Brown es enviada a Devonshire. Allí entrará al servicio de una  familia de rancio abolengo, los Carmel.

Friars Carmel fue en su día una gran mansión, pero la Gran Guerra cambió las cosas y ahora es una propiedad que pervive de los sueños del pasado. La casa está habitada por Lady Carmel, una dama elegante de mediana edad que emplea el tiempo en su jardín; Sir Henry, el marido, un caballero educado y de buen carácter cuya única ocupación fueron siempre sus tierras; Andrew, el heredero de la estirpe, un joven idealista sobre el que recaen las esperanzas familiares; y el personal de servicio encabezado por la señora Maile, el ama de llaves de la mansión, que comparte las labores de servicio junto a un personal muy mermado compuesto por un mayordomo, una doncella y una cocinera; además del chofer y el mozo de cuadras. A ellos se unirá nuestra protagonista.

Cuando Cluny Brown llega a Friars Carmel coincide que esperan la visita de un invitado de Andrew, el hijo. Se trata de un joven escritor polaco que en su huída de los nazis recala en Londres. Todos los habitantes de la casa se preparan para recibir a esta “celebridad”, pese a ser extranjero y comunista, aunque esto último se les oculta. Al tiempo, Lady Carmel está preocupada por el linaje de su apellido y convence a su hijo para que busque esposa, ante la inminencia de una próxima guerra.


Carátula de la película
Fuente: Amazon

Cluny observa todo ello con ojos curiosos y ávidos de experimentar, mientras intenta aprender el oficio de doncella. Su personalidad intrépida la pone constantemente en el punto de mira, tanto en la zona de servicio como entre los habitantes ilustres de la mansión. De tal manera, que su carisma traspasa los muros de Friars Carmel. Y así transcurren los días “arriba y abajo”: excursiones campestres, cenas de etiqueta, partidos de tenis, paseos furtivos, peticiones de mano y romances  clandestinos.  Y todo ello envuelto en un aura de constante glamur que quiere negar la inminente realidad que está por llegar. ¿Conseguirá Cluny Brown encontrar su lugar en el mundo ante tanta confusión?



Cluny Brown es una delirante y exquisita comedia de situación que alude al típico tópico británico de “arriba y abajo”. Es decir, que la historia relata la vida de personas de clase alta que viven en una mansión, generalmente aristócratas, a la par que conocemos los sucesos que acontecen entre el personal que tienen a su servicio. Dos líneas argumentales distintas que se entrecruzan constantemente cuando ambas clases sociales interactúan entre ellas. Un tema recurrente en la literatura británica de todos los tiempos, que también ha sido utilizado en el cine y la televisión. Todo el mundo recordará el éxito televisivo de los últimos años, Downton Abbey. Pero al contrario que suele suceder en estas obras, en Cluny Brown la acción se inicia desde el exterior: una muchacha londinense de clase obrera que, tras algunas peripecias peliagudas en la gran ciudad (que el lector disfrutará), es enviada a servir en una mansión campestre donde el tiempo parece haberse parado. La autora dota a su protagonista de gran impetuosidad, además de unos ojos inocentes y curiosos que la hacen preguntarse la razón de todo. Una cualidad que marca su carácter y que la hará brillar como preludio de un tiempo cambiante.


<El problema de la joven Cluny -añadió- es que parece no saber cuál es su lugar.>


A través del personaje de Cluny y de sus experiencias la escritora moraliza sobre el sentido útil de las conductas sociales imperantes en la novela, en contraste con otros personajes más rancios de su propia clase social. Este es el caso del ama de llaves de la mansión, el boticario del pueblo (un Mr. Collins del siglo XX), o el del propio tío de la muchacha. Estos no sólo no son conscientes de su desventaja social, sino  que creen en el orden establecido y lo secundan.


<Saber cuál es el lugar de uno era, para Arnold Porritt, el fundamento de toda vida racional y civilizada: cíñete a tu clase y no te equivocarás.>


Una actitud que respira un gran complejo de clase y que limitaba al individuo la posibilidad de progresar. Esta conducta aprendida de siglos de educación inglesa terminaría difuminándose con el tiempo entre el general de la sociedad, catalogándose hoy día con el apelativo “esnob”. ¿Quién no ha entrado en algún famoso comercio de Londres y se ha sentido un poco acobardado bajo la crítica mirada de un dependiente elitista?

En contraste con esta conducta severa de las clases trabajadoras más rancias tenemos a los dueños de la mansión. Sumidos en los recuerdos de viejos tiempos, servirán como decorado para la rompedora historia que Margery Sharp quiere contar. Una fábula aparentemente costumbrista repleta de divertidas escenas típicas de la comedia social británica de entreguerras, como las que escribía Nancy Mitford, pero con el contrapunto que introduce la hilarante e intrépida historia personal de Cluny Brown.

Y hablando de comicidad, el humor es el armazón de toda la novela. Pese a haber sido escrita en plena guerra mundial, la autora utiliza los acontecimiento europeos de 1938, que presagiaban la inminente movilización de Inglaterra, para satirizar la ignorancia y lo “out” que estaba la generación que vivía anclada a los recuerdos de la época anterior a la Primera Guerra Mundial.  Un arquetipo que está liderado por Sir Henry, el dueño de la mansión. Las escenas que protagoniza recordando los viejos tiempos y su negación de la realidad lo dicen todo. En contrapunto tenemos al huésped invitado en Friars Carmel, Adam Belinski, un escritor polaco de ideología comunista, que disfruta de la cortesía de sus anfitriones mientras espera la llamada del nuevo orden social. Él será junto con Cluny Brown quien protagonice las escenas más atrevidas y rompedoras de la novela. El resto de personajes son la comparsa que acompaña el carácter de la historia. Ellos influirán en los acontecimientos en mayor o menor grado dependiendo de su grado de empatía hacia la protagonista. Cuanta más afinidad con Cluny Brown mejor entendimiento y sofisticación. Un recurso que emplea la autora para evidenciar su debate social.


<Cluny siempre se fijaba en la señorita Cream; ahora, por primera vez, y como los acontecimientos de aquella tarde habían despertado su curiosidad, la señorita Cream se fijó en Cluny. Era una juez en extremo competente para valorar la apariencia de otra mujer: casi imparcial, pues la suya propia no admitía rival, con el listón alto, pero criterios flexibles. Sin embargo, Cluny Brown la desconcertaba.>


En cuanto al estilo que emplea Margery Sharp, debo decir que es trepidante, elegante, divertido, atrevido y, rotundamente, muy inglés. Ella pertenece a esa casta de escritoras británicas con nombre propio que bebieron de fuentes literarias veneradas. Cada generación da un nombre femenino al que se le otorga el atributo de sucesora de la grandísima Jane Austen; algo que en mi opinión es muy difícil de conseguir. Pero en este caso la astucia, la gracia, la inteligencia y originalidad que demuestra Margery Sharp en Cluny Brown me hacen pensar que, de haber sido contemporáneas ambas autoras, esta es la novela que Austen hubiera querido prologar.

Y hasta aquí llega mi reseña de Cluny Brown. A partir de de este punto el lector deberá sacar sus propias conclusiones mientras disfruta de este divertidísimo y encantador título. Una novela capaz de sacar una sonrisa en tiempos tenebrosos como los que vivimos, escrita en uno de los momentos más oscuros de la humanidad. Un texto lleno de vida y optimismo que apuesta por romper todas las barreras, y se adhiere a las palabras que un día Oscar Wilde pronunció:

 

<Mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca.>

 

Undine von Reinecke ♪


 

👉Con esta entrada del blog participo en: Mes de la no-novela y la novela feel-good. Una iniciativa organizada por Laky, la administradora del blog Libros que hay que leer


La autora por la Editorial:

Fuente: Ed. Hoja de lata
Margery Sharp

(Salisbury, 1905-Aldeburg, 1991) fue una escritora y dramaturga inglesa célebre por sus brillantes comedias sociales y por su serie infantil de Los rescatadores, adaptada al cine por Walt Disney en 1977 y 1990. En sus años de estudiante de Letras y Bellas Artes fue miembro del Equipo Universitario Británico de Debate Femenino, y sus primeros relatos empezaron a aparecer en revistas como Punch, The Saturday Evening Post o Ladies’ Home Journal. En 1930 publicó su primera novela, Rhododendron Pie, a la que le seguirían otras destacadas obras como Cluny Brown, llevada a la gran pantalla por Ernst Lubitsch en 1946, o Britannia Mews y The Nutmeg Tree, ambas adaptadas también al cine de Hollywood de los años cuarenta.

Elegante, ingeniosa, y con una aguda percepción de la naturaleza humana, la obra de Margery Sharp no ha perdido ni un ápice de esa frescura original que encandiló a la crítica y a los lectores de su tiempo.

 

Cluny Brown en el cine:

Como mencioné al comienzo de la reseña, el director de cine Ernst Lubitsch adaptó Cluny Brown en 1946. La película estuvo protagonizada por Charles Boyer, Jennifer Jones, Peter Lawford, Helen Walker, entre otros actores del momento. El film supuso el Oscar de la Academia para Jennifer Jones, quien  desempeñaba el roll de Cluny Brown. La actriz realizó un trabajo soberbio en su interpretación. Como es habitual en el cine, el guión se toma licencias argumentales, innecesarias en mi opinión, puesto que la novela es perfecta tal y como su autora la ideó. Pese a ello, recomiendo a todos mis lectores que disfruten de esta joya cinematográfica porque es magnífica. Cluny Brown fue la última película que finalizó al completo Lubitsch antes de fallecer.

Comparto con vosotros el tráiler de la película, así como un interesante programa cinematográfico que habla sobre ella.






Fuentes de información:

https://www.espinof.com/criticas/el-pecado-de-cluny-brown-se-acabaron-las-peliculas-de-lubitsch

https://en.wikipedia.org/wiki/Cluny_Brown_(novel)

https://en.wikipedia.org/wiki/Margery_Sharp

https://www.filmaffinity.com/es/film926851.html