miércoles, 30 de septiembre de 2020

RESEÑA: "EL CASO DEL CABALLERO GESUALDO", ANTONIO SÁNCHEZ JIMÉNEZ

 

Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Editorial: Reino de Cordelia

Colección: Literatura     

Autor: Antonio Sánchez Jiménez            

Páginas: 368

Formato: 13 x 20 rústica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos

ISBN: 13 978-84-18141-19-5

SKU: LIT129

CATEGORÍA: Novedades

 

Sinopsis de la Editorial:

La noche del 29 de octubre de 1590, Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa, irrumpe armado en la habitación de su esposa. En pocos minutos, la degüella y acaba también con el duque de Andria, al sorprenderlos a ambos desnudos en el mismo lecho. Veintitrés años después, ya en su vejez, Gesualdo es denunciado ante el virrey de Nápoles por sus contactos con fantasmas, brujerías y las extrañas penitencias a las que se somete. Desde España, el rey Felipe III envía un juez pesquisidor, don Diego de Carriazo, con órdenes de que trate el asunto con discreción y eche tierra sobre los tormentos que asolan al noble, famoso por sus madrigales y otras composiciones musicales. Por deseo del papa, Carriazo será asistido por un sangriento inquisidor, el padre Hueso, obsesionado con el mal, que nubla la razón con sus inquietantes sombras.

 

Propuesta musical para este libro:


 

Lo que Undine piensa del libro:

La historia guarda en sus anales misterios de tal envergadura e interés popular que sus luces y sombras han llamado la atención y servido de inspiración a los mejores creativos y eruditos a lo largo del tiempo, dando como fruto múltiples obras en todos los campos culturales. Sírvame como ejemplo para ilustrar esta afirmación las elucubraciones entorno a la muerte del famoso compositor del siglo XVIII Wolfgang Amadeus Mozart. Gracias a aquellas especulaciones que se trasmitieron de generación en generación sobre lo incierto de su muerte nació la película Amadeus, un film dirigido por el mítico Milos Forman en 1984. En ella se fantaseaba con la idea de un posible asesinato provocado por la supuesta rivalidad con su compañero de profesión Antonio Salieri para justificar la muerte temprana del aclamado compositor de Salzburgo. No menos interesante resulta la búsqueda arqueológica de la 10ª sinfonía de Beethoven: una pieza de hipotética existencia en la que creen musicólogos de prestigio reconocido, que incluso intentaron reconstruir la sinfonía con fragmentos musicales encontrados del famoso compositor de Bonn. Una leyenda sobre la que también se han escrito thrillers históricos.

Estos son sólo dos ejemplos de los muchos mitos que el tiempo va dejando a su paso, fábulas que generan seguidores apasionados y que inspiran a escritores deseosos de ilustrar y entretener al lector ávido de emociones. Pues bien, sobre uno de estos apasionantes momentos históricos llenos de perturbadoras sombras versa el libro que os presento hoy. Se trata de El caso del caballero Gesualdo, del escritor y catedrático en literatura española Antonio Sánchez Jiménez. La novela comienza así:


< (…) LA SEMANA PASADA se reunión la camarilla en casa del nuncio para tratar el asunto de los fantasmas de Gesualdo, y allí acudió con mucho secreto la habitual caterva de hombres ensotanados, todos de aspecto sombrío, mirada siniestra y rostro verdusco.

Llegaron los dichos sacerdotes con el incómodo silencio que llevan siempre consigo. El nuncio les agradeció su venida y les resumió las denuncias que desde mediados de 1611 han ido llegando al virrey de Nápoles y al obispo de Sant’Angelo sobre los fantasmas y sobre las extrañas penitencias de don Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa. Asimismo, les trasladó la petición del duque de Lerma de que el caso se trate sin que intervenga la Inquisición, por ser la únca manera de cerrarlo sin escándalo ni baldón para la familia, y sin arrestar, a lo que parece, a media villa de Gesualdo.>

 

Duque de Lerma, valido de Felipe III

El caso del caballero Gesualdo se ubica a comienzos del siglo XVII, cuando el virreinato de Nápoles estaba bajo el gobierno de Felipe III. La hegemonía española todavía gozaba de gran esplendor, despertando las envidias de sus rivales políticos, entre los que se encuentra la Serenisima República de Venecia. El duque de Lerma, valido del rey, decide solucionar con premura todas las cuestiones que pudieran comprometer la amistad con el Vaticano. Un asunto en concreto le preocupa desde hace dos años. Una turbia cuestión que habla de brujerías y fantasmas en el que está comprometido un gran título del virreinato de Nápoles: Se trata de Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa, gran señor emparentado con altos cargos del gobierno y de la Iglesia italiana. El príncipe fue inculpado veintitrés años antes del sangriento asesinato de su primera esposa y del amante de ésta, siendo exonerado del mismo por tratarse de hombre importante. En la actualidad, Carlo Gesualdo está en el ojo del huracán nuevamente, ya que ha sido acusado de brujería: Su extraña conducta al vivir enclaustrado en una continua actitud penitente y las constantes quejas de sus vasallos, quienes dicen ver fantasmas en sus posesiones, han levantado gran alarma. Por eso, desde España se decide mandar un pesquisidor que aclare este asunto con solvencia y discreción, y así terminar con toda sospecha de herejía que comprometa los intereses políticos de la Corona.

El personaje elegido para la misión es don Diego de Carriazo, un recio caballero versado en este tipo de temas sacrílegos y fiel a los intereses españoles. Éste será asistido bajo orden expresa del papa por el padre Hueso, un religioso afin a la Inquisición cuya reputación sangrienta le precede. Durante los interrogatorios serán apoyados por el dottore Ballarín, un personaje pícaro y sabiondo que provocará constantemente al padre Hueso con sus picantes e insolentes comentarios. Pese a su molesta conducta, Ballarín será de máxima ayuda en las investigaciones de don Diego, proporcionándole documentos secretos que serán vitales para esclarecer el turbio asunto de los fantasma de Gesualdo.

Asesinatos, accidentes mortales, conjuras políticas, intereses religiosos, brujas, espíritus errantes y música, mucha música, en una atmósfera gótica que deja hueco al humor; ese genio efervescente que caracterizaba al Siglo de Oro español. Todo esto y mucho más se puede disfrutar aquí.

El caso del caballero Gesualdo es una original y apasionante novela que rinde honor a la mejor literatura clásica de caracter español. Un thriller histórico con un planteamiento original en la trama y de preciosista factura. El libro se divide por capítulos precedidos por un título, que sirve de avance de lo que en ellos se va a leer. En cada uno de ellos se aconseja el "tempo" en que deben ser leídos, como si de una pieza musical se tratara, sugiriéndonos el autor una pieza compuesta por Carlo Gesualdo. Un guiño encantador e ilustrado que a mí, amante de la música, me ha fascinado.


<Donde el embajador de la Serenísima República de Venecia da relación de lo que sus espías han visto en la reunión del nuncio, el señor don Antonio Gaetano, arzobispo de Capua.

Con algunos trazos sobre el padre Matanzas y su odiosa camarilla de curas navarros.

Vivace.

Hase leer al tono de Resta di darmi noia.>

 

Los capítulos que llevan el hilo argumental pertenecen a la investigación e interrogatorios que el pesquisidor, don Diego de Carriazo, está efectuando. Éstos están interrumpidos por diferentes documentos y cartas que le son proporcionados por uno de sus asistentes. Aunque en algún momento las epístolas incomoden al lector por cortar el avance de la historia, no deben tomarse como cosa vana, pese a las apariencias, ya que serán claves para desvelar el enigma final. ¿O quizá no? El lector debe estar atento, porque esta novela encierra más misterios de los que propone.

En cuanto al estilo narrativo, el autor bebe de las fuentes de nuestro gran Siglo de Oro. La obra se concibe como si hubiera sido escrita en la época de los sucesos, siendo irreprochable su factura. En mi opinión, todo un acierto porque eso estimula y anima al lector a involucrarse en el texto. Nadie debe temer por el lenguaje que en él se emplea, ya que tanto el humor que gasta, como la ligereza narrativa hacen que la obra fluya vivamente. A mí me ha recordado a los agudos entremeses de nuestro teatro clásico.


Carlo Gesualdo

En cuanto a los personajes, nos son presentados con gran sencillez en cuatro rasgos. Eso ayuda a seguir sus pasos por la trama sin perdernos ni un momento importante de la historia. Además de los ya nombrados anteriormente, hay que sumar a los interrogados en el proceso: hechiceras, sirvientes, aldeanos, etc. Todos ellos parecen haber salido de los grandes títulos de nuestra literatura clásica. Si he de elegir un favorito diría Carlo Gesualdo. Pero como de hecho el príncipe de Venosa no aparece en la narración más que haciéndose alusión a él, debo quedarme con el dottore Ballarín. Este sujeto es empleado por el autor como el “gracioso”, un arquetipo de la literatura ancestral que siempre me gustó. Como el lector comprobará, su presencia es más relevante de lo que aparenta. Reto a mis lectores interesados en la novela a que adivinen el motivo antes de llegar al punto final.

Pero, ¿cuál es el principal motivo para despertar el interés por este título? El caso del caballero Gesualdo está basado en un personaje real: Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa y conde de Conza (1566- 1613). Gesualdo, además de pertenecer a una de las grandes familias italianas de la época, y emparentar con grandes príncipes de la Iglesia como el arzobispo de Nápoles (Alfonso Gesualdo) o san Carlos Borromeo, fue un compositor musical y erudito de máxima relevancia para el Renacimiento. Sus obras, adelantadas a su época por la originalidad de su forma, gozaban de gran libertad compositiva, ya que sus contactos familiares dentro de la Iglesia le dejaban fuera de toda censura, algo de lo que no disfrutaban el resto de sus contemporáneos y  que le ayudó a trascender en el tiempo.

Pero Carlo Gesualdo no es famoso sólo por su gran obra musical, no. El príncipe de Venosa ha pasado a la historia por protagonizar uno de los crímenes más sangrientos de todos los tiempos: el asesinato de su primera esposa, María de Ávalos, hija del duque de Pescara, y el de su amante, Fabrizio Carafa, conde de Ruvo. Gesualdo los asesinó tras encontrarlos in fraganti, tras haberles tendido una concienzuda y astuta trampa. Aunque el hecho era sabido y podía demostrarse, las leyes de la época amparaban al asesino por tratarse de una afrenta de honor. Pese a ello, el miedo a las represalias por parte de las familias de los asesinados le obligó a recluirse en su castillo de Gesualdo, a setenta kilómetros de Nápoles. Allí vivió una agitada existencia llena de penurias y penitencias. Dicen los historiadores que la muerte accidental de su primogénito, fruto del matrimonio con María de Ávalos, le afectó profundamente debído a sus remordimientos, hasta el punto de provocarle su propio fallecimiento poco después. Y aún más, se sospecha que el hijo que tuvo con su segunda esposa pudiera haber sido asesinado siendo aún un bebé a manos del propio Carlo Gesualdo, enloquecido éste por la idea de no ser el verdadero padre. Como quiera que sea, los misterios que se vivieron entorno al príncipe de Venosa y su truculenta vida eran un misterio. La combinación de los terrores que le provocaba su mala conciencia junto con los sucesos extraños que sucedían en sus habitaciones cuando se encerraba a componer, fueron siempre tema de especulación entre sus contemporáneos y han superado las barreras del tiempo.

El interés que despiertan este siniestro personaje y su vida han sido la principal fuente de inspiración para que Antonio Sánchez Jiménez escribiera este thriller histórico de corte gótico. Bajo la excusa de desvelar los enigmas de los últimos años en la vida de Carlo Gesualdo, el escritor plantea una original hipótesis ficticia, que da respuesta a ciertas preguntas y plantea otras nuevas.  Llevando al lector a interesarse con entusiasmo por una parte de la historia que queda empañada por otros acontecimientos más relevantes de su tiempo. 

Muchos intelectuales a lo largo de la historia han viajado hasta el castillo de Gesualdo atraídos por las respuestas que sus muros pudieran tener. Y como iluminados por el fantasma de Gesualdo han dado origen a bellas obras versadas en él, como así nos cuenta Antonio Sánchez Jiménez en el interesante epílogo del libro. Un epílogo en el que el autor ha compartido sus musas y los acicates personales que le llevaron a concebir esta novela. Un testimonio pasional que me llevó a rememorar mis momentos más entusiastas como lectora y melómana. Y de este modo cierro hoy esta entrada. Sólo me queda unirme a las sabias palabras del poeta cuando dijo:


< Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.> Jorge Luis Borges

 

 

Undine von Reinecke ♪


👉Monumemtum pro Carlo Gesualdo di Venosa, Igor Stravinsky (1960)👈



El autor por la editorial:

Antonio Sánchez Jiménez

(Toledo, 1974) es doctor en Literatura Española por la Universidad de Salamanca y Brown University (Rhode Island), especialista en la obra de Lope de Vega. Ha vivido en Estados Unidos y Ámsterdam, para instalarse luego en Suiza (Université de Neuchâtel), donde actualmente ejerce como catedrático de literatura española. Ha publicado más de cien artículos especializados, amén de diversas monografías, la más reciente de las cuales versa sobre la Leyenda Negra. Es lector apasionado de todo tipo de textos de ficción, incluyendo la mejor (y peor) literatura fantástica y detectivesca. En 2018 publicó el volumen de relatos El señor del relámpago [LITERATURA REINO DE CORDELIA, nº 98].

 

Fuentes de información:


https://www.musicaantigua.com/carlo-gesualdo-asesino-bestial-y-compositor-divino/
http://sineris.es/carlo_gesualdo_el_principe_asesino_que_escribia_madrigales.html

👉 Fuente de las fotos  de la reseña Wikipedia. Foto del autor procedente de la editorial Reino de Cordelia

miércoles, 23 de septiembre de 2020

RESEÑA: "HERBARIO & ANTOLOGÍA BOTÁNICA", EMILY DICKINSON

 



Ficha Técnica:

Editorial: Ya lo dijo Casimiro Parker

Traductora: Eva Gallud

Edición: Eva Gallud y Marcos Almendros

IBIC: DCF (Poesía)

THEMA: PST (Botánica y ciencias de las plantas)

ISBN:  978-84-121574-2-0

Formato: Tapa dura

Nº Páginas: 176 páginas

Medidas: 22,5 x 17 cm

PVP: 19 euros

 

Sinopsis de la Editorial:

Por primera vez se publica el Herbario que confeccionó Emily Dickinson, acompañado por una Antología Botánica de poemas que giran en torno a las plantas, árboles y flores, en edición bilingüe con traducción de Eva Gallud.

 


Propuesta musical para este libro:


 



Lo que Undine piensa del libro:


< El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.> George Sand


Parecía que no llegaba, pero un año más y pese a todo, aquí está ya el otoño. El cielo se cubre de surcos dibujados por las aves y los árboles lucen sus coloridos más bucólicos. Si hay una estación del año que más me guste, esa es el otoño.

Entre mis primeros recuerdos otoñales habita uno que me retrotrae a la infancia: la recolección de hojas caídas de los árboles. Aquella era una actividad escolar que me fascinaba, aunque poco sabía yo por aquel entonces cuáles eran los motivos. Sin embargo, esa intuición artística con la que todos nacemos me guiaba a identificar la belleza que engloba el proceso de la búsqueda, selección, secado y clasificación de plantas. ¡Qué bonitos resultaban aquellos elementales cuadernos que presentábamos con gran ilusión a la maestra, repletos de hojas de los plátanos que aún adornan el Paseo del Prado de Madrid! El mayor o menor mimo con el que eran elaborados ya dictaba a nuestra tierna infancia el camino que íbamos a seguir, evidenciando nuestras dotes científicas o artísticas. Y aunque muchos de nosotros nos hemos dejado arrastrar por la vorágine y las prisas de la vida adulta en la ciudad, no por ello dejamos de apreciar la magia y belleza que guarda la elaboración de un herbario, símbolo del respeto y la admiración por la naturaleza.

Es por ello que hoy quiero compartir con todos mis lectores un libro muy especial. Se trata de Herbario y Antología Botánica, de la poeta norteamericana Emily Dickinson (1830-1886). Un poemario editado con cariño y mucho respeto por el sello madrileño Ya lo dijo Casimiro Parker, y que ha estado a cargo de su editor Marcos Almendros y de la poeta Eva Gallud, también traductora de los poemas, que ya tradujo anteriormente a otra gran romántica para la editorial Elizabeth Siddall. Obra completa (👈reseña). Han contado con la colaboración de la Harvard University, entidad norteamericana que cedió las imágenes que acompañan esta edición, pertenecientes a la Houghton Library.

Fuente: Undine von Reinecke
Esta antología bilingüe supone una novedad para los lectores de Emily Dickinson de habla hispana, ya que gracias a ella podrán disfrutar de una de las facetas más interesantes de su autora, la de colectora de plantas. Una afición que le venía a Dickinson desde su más tierna infancia y que desarrolló durante su estancia en la Amherts Academy. Allí aprendió a comprender el mundo de la botánica, y a distinguir y clasificar las diferentes especies. Los poemas aquí recogidos han sido seleccionados por su temática en honor a la naturaleza que rodeaba su mundo: los bosques y los jardines que formaban parte de su día a día en Amherst, donde quiso vivir aislada del mundo como un anacoreta en comunión con la naturaleza y al servicio de su diosa, la poesía. El poemario está acompañado por las interesantes y preciosas fotos del herbario que Emily Dickinson elaboró en el periodo que comprede los años 1839 y 1846. Un catálogo compuesto por más de cuatrocientas especies clasificadas y catalogadas con etiquetas manuscritas por la poeta. Un documento de cuidadísima elaboración, que emana la fascinación y el amor que la artista sentía por el mundo natural. El universo multicolor del que ella bebía inspiración para sus poemas y del cual quería formar parte.

 

25

Un sépalo, un pétalo y una espina

sobre una común mañana de verano,

un frasco de rocío, una abeja o dos,

una brisa

un brinco en los árboles-

¡Y ya soy una rosa!


En la primera parte del libro encontramos los poemas traducidos por Eva Gallud, con la magia que la poeta española imprime siempre en sus traducciones. Éstos han sido numerados rigurosamente según la edición más reciente de la obra completa de Emily Dickinson (R. W. Franklin, 1998, The Belkmap Press of Harvard University). Encontrando al final de la antología los originales en inglés de la edición de 1924 firmada por Martha D. Bianchi. En mi opinión, un acierto incluir los poemas en el idioma original para disfrutar plenamente de la musicalidad y el ritmo de la obra de su autora. 

Pero, ¿qué debe esperar el lector de esta antología? Según yo lo siento, las confidencias más íntimas de la poeta, esas que escribía para un público anónimo que hoy llamamos posteridad. Reflexiones y emociones asombrosas de una belleza infinita, provocadas por la observación a la naturaleza, que hablan en ocasiones de sí misma como parte integrante de la flora.


520

Dios hizo una gencianita

que intentó ser una rosa

y fracasó y todo el verano se burló.

Pero justo antes de las nieves

allí se elevó una púrpura criatura

que embelesó a toda la colina;

y el verano bajó la frente,

y la burla cesó.

La escarcha era su condición;

el púrpura tirio no llegaría

hasta que el Norte la invocara

<Creador, ¿floreceré?>.


Y también, ¡cómo no! Nos topamos con esas emociones vehementes, de un romanticismo tenaz, que constituyen el universo paralelo en el que Dickinson existía. El lugar donde encontró refugio para su arte. Allí  vida y muerte danzan al compás de una emocionante canción infantil como parte del ciclo vital.


127

Como los niños dan al invitado las buenas noches

y reticentes se van,

así mis flores elevan sus bellos labios

y se ponen los camisones.

Como los niños brincan cuando están despiertos,

alegría que es la mañana,

mis flores desde cientos de cunas

se asoman y brincan de nuevo.

 

Rosas, gencianas, abetos, montañas y abejas, muchas abejas hacedoras de vida habitan los poemas de Emily Dickinson. Las estaciones del año marcaban el palpitar constante de sus versos mientras observaba los estragos del tiempo. Mente privilegiada y avanzada a su tiempo, la intuición le hizo preguntarse por el mañana: “Will there really be a morning?”. Pese a esa mirada lánguida sobre el porvenir, su gran amor y respeto por la naturaleza encontró las claves para el futuro. Nos legó la llave que abre la puerta de acceso a la vida.


1779

Para hacer una pradera es necesario un trébol y una abeja-

un trébol, y una abeja.

Y un ensueño.

Bastará solo con el ensueño,

si abejas hay pocas.

 

Emily Dickinson no necesita presentación alguna, su fama la precede como una de las más grandes artistas en habla inglesa de todos los tiempos. Su obra poética, agua fresca para la lírica de su tiempo, luce sencillez en su lenguaje, brevedad en sus versos, y cercanía espiritual y material en su temática. Ella supuso un enorme contraste con la estética de sus contemporáneos, que gustaban de otros temas y estructuras más complejas. Emily huía de las modas como también se escondía de las personas. La aparente candidez de sus poemas encierra un mundo de compleja profundidad que a día de hoy sigue siendo un misterio para muchos y tema de debate entre expertos. Así mismo ocurre con su vida privada, de la cual el desconocimiento es mucho y las elucubraciones infinitas. El halo de secreto que envuelve su encierro voluntario en la casa paterna, al igual que el empecinamiento por vestir sólo de blanco en un momento dado de su vida han hecho de la poeta todo un hito romántico al que no le faltan seguidores mitómanos. Como hicieron muchos grandes genios creativos de todos los tiempos, cedió su libertad humana en favor de su autonomía creativa. Un sacrificio de gran magnitud que quizá de respuesta a esta compleja cuestión:

 

< Todos los niños nacen artistas. El problema es cómo seguir siendo artistas al crecer.> Pablo Picasso

 


Undine von Reinecke ♪

 

 ¡Atención!

La presentación de Herbario & Antología Botánica, de Emily Dickinson se realizará en el Real Jardín Botánico de Madrid el 24 de septiembre de 2020. La asistencia es gratuita y es preciso apuntarse en la web del jardín. Más información 👉 Real Jardín Botánico de Madrid


La autora por la Editorial:

Emily Dickinson

Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830-1886) pasó toda su vida en su ciudad natal en la que recibió una esmerada educación. Debido a su singular personalidad, su figura continúa siendo un enigma.

Su obra la ha situado como una de las grandes creadoras de la literatura universal. La naturaleza, el amor, la muerte y la eternidad son los principales temas que trata en sus poemas, con un estilo elíptico y melódico, de un profundo y original simbolismo.

Prácticamente toda su obra permaneció inédita hasta después de su muerte.



La traductora por la editorial:

Eva Gallud

Licenciada en Filología Inglesa.

Entre sus traducciones literarias se encuentran autores como Edith Wharton, Rupert Brooke, Siegfried Sassoon, Amy Lowell, Guy de Maupassant, Henri Barbusse o D.H. Lawrence.

Además, es coeditora de la revista literaria multilingüe Triadæ Magazine.

Ha publicado los poemarios Raíz de ave (2018), El taxidermista (2016), la plaquette Ave (2015), Ningún mapa es seguro (2014) y Moléstenme solo para darme de comer (2011). Ha aparecido en las antologías Poetrastos (2011) y 20 con 20, Diálogos con poetas españolas actuales (2016).

Sus poemas también han sido publicados en la revista Nayagua del Centro de Poesía José Hierro, revista Kokoro, fanzine SinNombre, Transtierros, Feliz el cerdo, Probeta, Animalario, Erosionados, Pro-Vocación o Cuadernos de creación.

*Fuente de las fotos de las poetas editorial Ya lo dijo Casimiro Parker


Fuentes de información:

https://culturizando.com/la-extrana-historia-emily-dickinson-una-poeta-vivio-encerrada-habitacion/

https://www.abc.es/cultura/libros/abci-emily-dickinson-poeta-eligio-confinamiento-202004290139_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/dickinson.htm

 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

RESEÑA: "EL MUNDO SEGÚN MARK", PENELOPE LIVELY

 



Ficha Técnica:

Editorial: Impedimenta

Traductora: Alicia Frieyro

ISBN:978-84-17553-57-9

Encuad: Rústica con sobrecubierta

Formato:13 x 20 cm

Páginas:336

PVP:22,80 €

 

Sinopsis de la Editorial:

Penelope Lively (autora de Vida en el jardín), nos muestra su perfil más apasionante en El mundo según Mark (finalista del Booker Prize en 1984), un clásico sobre el amor y el deseo, donde literatura, naturaleza y viaje conforman un tríptico magistral.

Mark Lamming tiene una vida perfecta. Afamado escritor de biografías literarias, está felizmente casado con Diana, una galerista de arte. Ahora investiga la vida de Gilbert Strong, escritor, ensayista y dramaturgo, y sus pesquisas le llevan hasta Dean Close, antiguo hogar del autor. Carrie, la nieta de Strong, ha reconvertido la casa en un centro de jardinería, y cuando Mark empieza a visitarla con más frecuencia de la necesaria, se da cuenta de que tal vez no sea solo su libro lo que le interese. A pesar de que Carrie es una joven naíf, despreocupada y alejada del mundo literario, Mark se siente cada vez más atraído por ella. Mezclando sentimientos con trabajo, decide invitarla a viajar por Francia con el fin de entrevistar a su madre, hija de Strong, en busca de una certeza que tal vez esté más allá de la literatura.

 

Recomendación musical para este libro:


Murray Perahia - Beethoven Piano Sonata Nº 23 in F minor Op. 57

Appassionata



Lo que Undine piensa del libro:



<La mayor parte de la escritura se hace lejos de la máquina de escribir> Henry Miller


El mundo literario es fascinante. Esto es algo en lo que coincidimos todos los que nos dedicamos por afición o profesión a este sector. Es una pasión que afecta por igual a todos los que caen en sus redes. ¿Quiénes de los que me están leyendo no han modificado algo en sus vidas a causa de una lectura, o por el fervor que le despierta un autor? Sólo hay que fijarse en ciertos fenómenos sociales de los últimos tiempos como el que originó en su día J. K. Rowling con Harry Potter, para comprender el poder y el magnetismo que la literatura puede ejercer. Dejando aparte todo el marketing que hay tras determinados autores y títulos que mueven millones de euros cada año sólo en merchandising, la magia que guarda una historia bien contada o el poder de seducción de un personaje soberbiamente construido son innegables, convirtiéndose en mito también el autor que le dio vida. ¿No es cierto que cuando un autor carismático nos interesa mucho queremos saberlo todo sobre él, y que toda biografía suya que aparece en el mercado nos parece necesaria? Pocos miran de primeras quién firma el libro, lo que verdaderamente interesa es la aparición de una nueva publicación que habla del autor venerado en cuestión. Pero, ¿os habéis preguntado alguna vez qué mueve a un escritor a dedicarse al género biográfico? ¿Qué clase de persona se esconde tras las páginas impresas que hablan de la vida y obra de otro autor, qué relación íntima establece con éste, y hasta qué punto su autoridad moral le puede coartar o no a la hora de publicar toda su investigación?

Este es el tema principal de la novela que os presento hoy, El mundo según Mark, de la escritora británica Penelope Lively. La novela comienza así:


<Mark Lamming conducía rumbo a Dorset desde Londres para visitar a una joven a la que no conocía, cuando pensó en el abuelo de esta. A Gilbert Strong no lo conocía tampoco, pero sabía de él todo lo que es posible saber de un hombre que lleva veintitrés años muerto: sus opiniones, sus gustos, la textura de su barba, sus andanzas en determinados días de determinados años, su empleo del punto y coma, el apelativo cariñoso con el que se dirige a su amante. Embutido en el asiento del Fiat (adquirido, principalmente, para uso y disfrute de su esposa, Diana, e inadecuado para las largas piernas de él), Mark pasó de la urbe a las zonas residenciales entrelazadas de Surrey, y de ahí se adentró, finalmente, en un paisaje más vacío e insondable donde, mal que le pesara, y para gran irritación suya, empezó a pensar en Hardy. Hardy surgió, sin más, de las colinas y las aldeas y ocupó el coche, todo hay que decirlo, con una familiaridad estremecedora: sombrero, bastón, mujeres, obras. Sabiéndose un poco víctima de alguna suerte de condicionamiento, Mark detuvo el coche en una gasolinera para evadirse, llenó el depósito y consultó el mapa por enésima vez. Cuatro millas más y llegaría a su destino. Notó una punzada de inquietud y cierta aprensión. No se consideraba una persona tan segura de sí misma como otros pensaban.>

 

Mark Lamming es un escritor de biografías que goza de relativo éxito y es moderadamente conocido entre el público, tanto como lo pueda ser un biógrafo. Está casado con Diana, una galerista con clase y mucha personalidad que le organiza la vida al milímetro. El matrimonio no tiene hijos y viven su vida sin excesivos sobresaltos al ritmo que marcan sus respectivos trabajos. Su actual proyecto es la biografía de Gilbert Strong, un dramaturgo, ensayista y biógrafo de los años treinta, que le obliga a viajar hasta la antigua casa del autor, para consultar los documentos y cartas que allí se guardan de éste, y así terminar de esclarecer los claroscuros que ha encontrado sobre varios puntos de la vida del autor.

Dean Close, la antigua casona ahora convertida en museo, está al cuidado de Carrie, la nieta de Strong, quien también regenta un negocio de jardinería junto a su socio en los terrenos adyacentes a la casa. La muchacha es una joven que guarda pocos recuerdos de su abuelo. Su personalidad apocada, su descuidada imagen y su desinterés sobre todo lo intelectual no parece indicar que sea la clase de persona que pueda interesar a Mark para su trabajo y ni mucho menos en el terreno personal. Pese a ello, el magnetismo inexplicable que la joven ejerce sobre nuestro protagonista le llevará a querer visitar el lugar repetidas veces, más de las necesarias, poniendo como excusa su investigación. Este hecho confunde un tanto a Carrie  y profundamente al propio Mark.

Durante la búsqueda de información sobre Gilbert Strong, Mark irá estableciendo contacto con las diferentes personas supervivientes que tuvieron relación con el autor, pero todo lo que descubre son anécdotas de cuestionable veracidad que no aportan solidez a su trabajo. Por ese motivo, y con el afán de encontrar nuevos datos que encaucen su biografía, propone a Carrie viajar junto a él hasta Francia para encontrarse con su madre, la hija de Strong. El éxodo que hacen juntos hasta llegar a su lugar de destino servirá a ambos para conocerse mejor a sí mismos y les pondrá en el camino correcto para encontran lo que cada uno andaba buscando, o necesitaba.

El mundo según Mark es una novela de marcado acento literario. Tanto su trama como su diálogo filosófico nos hablan de ello, mientras negocian al tiempo sobre el amor y la pasión. Por un lado, Penelope Lively desgrana los entresijos de las investigaciones y procederes de los escritores del género biográfico desde el punto de vista racional y práctico. Del mismo modo, trata de analizar el proceso íntimo y creativo que el biógrafo experimenta al intentar conocer exhaustivamente al personaje en cuestión, hasta fundirse con él. Siendo complejo diferenciarlo de su propia vida personal en muchas ocasiones.


<Mientras recorría aquellas cuatro últimas millas, Mark pensó de nuevo en Gilbert Strong, quien por fuerza, tuvo que conocer íntimamente esta fila de árboles, esta curva, esta hilera de casitas. Intentó sustraer del paisaje los aditamentos de los casi treinta últimos años para equipararlo con los coches achaparrados y redondeados de las última década de la vida de Strong, para revestir a los escasos peatones que iba dejando atrás, para reformular el texto de los anuncios en una valla de publicidad. (…)(…) Es el problema que enfrentan quienes se dedican profesionalmente a la reconstrucción de otras épocas; el esfuerzo de la imaginación tiene sus propios efectos especiales. Para Mark el siglo actual era marrón, mientras que el dieciocho era de un delicado azul pastel.>


Por otro lado, la autora desarrolla durante toda la obra una teoría: la influencia de la literatura  sobre la vida de las personas y la repercusión social que esta tiene, marcando una frontera ideológica entre los individuos, que los identifica o no como miembros de un mismo grupo. Somos lo que leemos, entre otras cosas.


<Estaba pensando en un pasaje de uno de los ensayos de Strong en el que este consideraba los libros como una de las mayores fuerzas divisorias de la sociedad. Y venía a decir algo así como que el distanciamiento entre un individuo y su vecino se debía, en igual medida, a los libros que ambos habían leído o dejado de leer como a las circunstancias de nacimiento o a la posición económica.>


Otorga a los libros un gran poder, ese del que gozamos todos los lectores y que pasa desapercibido para quienes no tienen el hábito de la lectura: vivir con plenitud. Es francamente estimulante comprobar cómo Penelope Lively quiere demostrar su teoría utilizando como cobaya de laboratorio a uno de sus personajes, Carrie. A través del contacto que ella irá teniendo con la literatura, el lector verá eclosionar al personaje hasta trasformarse en un individuo con una identidad más definida y plena. Personalmente, me parece una genialidad que utilizara mi novela favorita de Jane Austen para ello. 

Pero El mundo según Mark no es una novela dedicada solamente a la literatura, también guarda protagonismo para el ser humano. En mi opinión, es un texto que pretende analizar la insatisfacción del individuo al llegar a la mediana edad cuando todos sus anhelos se han cumplido con mayor o peor suerte, y necesita buscar nuevos alicientes que le recuerden emociones pasadas. A través de Mark y de su aparentemente plácida vida, Penelope Lively dará rienda suelta a su gran poder de observación sobre el comportamiento humano, con la idiosincrasia que a éste le caracteriza y le mueve a actuar. No juzga ni condena, sólo observa y comparte todo ello con el lector, quien se siente animado a identificar lo que lee.


 <Las cosas no marchaban ni mucho menos mal del todo, de hecho iban todo lo bien que se podría haber esperado nunca. Lo inexplicable era la fugaz marcha del tiempo y, con ella, el endurecimiento colateral de determinadas circunstancias: a Mark, cada vez que se topaba con su reflejo en el espejo, no dejaban de impresionarle esas entradas cada vez más marcadas; y la decisión de tener o no un bebé, pospuesta año tras año, los había convertido, tácitamente, en un matrimonio sin hijos de facto, una condición que ahora no cambiaría. O, más bien, no cambiaría de forma deliberada.>


La autora se ayuda para ello de unos personajes francamente interesantes. Les dota de algunas virtudes y muchas aristas; los hace humanos gracias a sus rarezas. Y pese a que muchos lectores podrían criticar, y de hecho critican, sus comportamientos en la trama como poco creíbles, en mi opinión es justamente eso lo que les otorga credibilidad, porque en la vida personalidades hay multitud y conductas otras tantas. Lo importante de la historia en esta ocasión no es solamente el camino, sino la meta donde Lively nos quiere llevar.

En definitiva, El mundo según Mark, es una novela apasionante escrita con una prosa sobria y elegante en la que perderse. Penelope Lively, poderosa y lúcida, anticipa a la escritora gloriosa de Vida en el jardín con numerosas alusiones al mundo de la jardinería y el arte (Impedimenta 2019, reseña 👈), se divierte husmeando en los archivos del tiempo para hablarnos del mundo literario, de sus escritores, de la trascendencia de estos para la sociedad; nos hace entusiasmarnos con su mundo. Nos regala múltiples y agudísimos pasajes en los que nos da su opinión personal sobre conocidísimas obras literarias, bajo la excusa de diálogos entre sus personajes; aquí el lector no puede dejar de congratularse con ella. Pero ante todo, El mundo según Mark es un bravísimo ensayo sobre la responsabilidad y honestidad necesarias para dedicarse al género biográfico. La búsqueda constante de la veracidad sin caer en lo inmoral.


<Después de todo, mentimos sobre los demás con la misma desenvoltura con la que mentimos sobre nosotros mismos - mentiras que no nacen de la malicia, sino de la incompetencia- . Las personas nos miramos a los ojos -de frente- , rara vez nos molestamos en doblar la esquina y observar desde otra perspectiva>


El mundo según Mark estuvo nominada al Premio Booker 1984. No pudo ser, Hotel du Lac de Anita Brookner se alzó con el galardón. Aquellos años dieron magníficas escritoras que merecían todas ellas el honor. Pese a ello, la grandeza estilística de la novela, la nobleza de su espíritu y la belleza del contenido hacen de ella una obra de culto para el lector exquisito, porque, como bien dijo aquel gran genio:


<Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor.> Albert Einstein

 

Undine von Reinecke ♪

 

 

 

La autora por la Editorial:


Penelope Lively

El Cairo, 1933

Nació en El Cairo en 1933. Pasó su infancia en Egipto, pero a los doce años fue enviada a Inglaterra.

Su formación en Historia Moderna en el St. Ann’s de Oxford marca profundamente su producción literaria. Es autora de numerosos libros para niños como Astercote (1970), The Whispering Knights (1971), El fantasma de Thomas Kempe (1973), obra que le valdría la medalla Carnegie, y A Stitch in Time (1976), libro con el que gana el Whitbread Children’s Book Award. Su versión de La Eneida, titulada En busca de una patria, vio la luz en 2001. Su primera incursión en la novela para adultos fue The Road to Lichfield (1977), seleccionada para el Booker Prize en su categoría de ficción. Le siguieron títulos como Treasures of Time (1979), ganadora del Arts Council National Book Award o Judgement Day (1980). El mundo según Mark (1984), libro que ahora publicamos, fue incluido en la lista del Booker Prize, galardón con el que no se haría hasta 1987, con Moon Tiger. Otros títulos posteriores como La fotografía (2003), Making it Up (2005), Family Album (2009), nominado al Costa Novel Award, o Vida en el jardín (Impedimenta, 2019), son tan solo muestras de una vida entregada a la literatura. También da buena cuenta de este ánimo la colección de relatos Nothing Missing but the Samovar (1978), que ganó el Southern Arts Literature Prize. Lively se ha embarcado igualmente en la escritura autobiográfica, concretada en tres volúmenes: Oleander, Jacaranda: A Childhood Perceived (1994), A House Unlocked (2001) y Ammonites and Leaping Fish (2013). El poder de la memoria como arma individual, la relación del pasado con el presente y las diferencias entre los testimonios oficiales y los relatos personales son las claves de su proyecto literario. Su trabajo se caracteriza por su capacidad de llegar a distintos públicos y por rozar el ámbito académico a través de la «metaficción historiográfica». El guion radiofónico y televisivo, así como el artículo periodístico en medios como Sunday Times o The Observer también forman parte de su trayectoria. Es miembro de la Real Sociedad de Literatura, en 1989 fue nombrada Oficial de la Orden del Imperio Británico y en 2012, dama comendadora de la Orden del Imperio Británico. Actualmente, vive al norte de Londres y es una de las autoras más prolíficas y reconocidas de la narrativa británica actual.


miércoles, 9 de septiembre de 2020

RESEÑA: "TRILOGÍA DE CANDLEFORD", FLORA THOMPSON

 

Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Editorial: Hoja de Lata

Traducido del inglés por Pablo González-Nuevo

Título original: Lark rise to Candleford (1945)

1ª Edición en español: Marzo de 2020

Precio sin IVA: 27,79 €

PVP con IVA: 28,90 €

Páginas: 640

EAN: 978-84-16537-60-0 | IBIC: FA

 

Sinopsis de la Editorial:

La Trilogía de Candleford es un clásico de la Inglaterra rural victoriana inspirado en la infancia y juventud de Flora Thompson. Cuenta la historia de tres comunidades vecinas de Oxfordshire: la aldea de Juniper Hill (Colina de las Alondras), donde Flora creció; Buckingham (Candleford), una pequeña ciudad cercana, y el pueblo de Fringford (Candleford Green), donde Flora consiguió su primer trabajo como oficinista de correos. A través de la mirada de Laura, una niña de la aldea que va creciendo a lo largo de los tres libros, la obra captura un mundo aún marcado por las cosechas, los viejos juegos infantiles y un sinfín de canciones al alba en la taberna del lugar. Un mundo que se desvanece porque el campo se mecaniza, las muchachas regresan con ideas modernas de servir en la ciudad y las endiabladas bicicletas invaden la campiña para desconcierto de las viejas generaciones.

Las páginas de esta maravillosa trilogía inspiraron una célebre serie de diez capítulos de la BBC en el 2008, con la que Flora Thompson se dio a conocer en todo el mundo.

 

Propuesta musical para este libro:


 

 

Lo que Undine piensa del libro:

 

<En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto.> Séneca

 

Comienzo una nueva etapa en Lecturas de Undine cuando este extraño verano de 2020 está dando sus últimas bocanadas de vida. Septiembre ya ha cumplido su primera semana, mientras todos miramos al futuro con recelo y expectación. Muy lejos quedaron los días en los que hacer planes a largo plazo era algo habitual y normal. Echar la vista atrás y evocar momentos más amables es una tentación difícil de evitar.

Recuerdo el pasado sábado 7 de marzo como si fuera hoy mismo. La ilusión me invadía aquel día, ya que tras muchos años anhelando que alguna editorial se decidiera a traducir y publicar la trilogía de Lark Rise to Candleford, una obra que conocí gracias a la adaptación que la BBC hizo de ella en 2008, Hoja de Lata editorial anunciaba que ya estaba en librerías la famosa obra de Flora Thompson, bajo el título de Trilogía de Candleford y con la estupenda traducción de Pablo González-Nuevo. Ni corta ni perezosa, me acerqué al centro de Madrid para comprarme mi ejemplar. Tan sólo unos pocos días más tarde la vida cambió para todos, y los planes que habíamos hecho quedaron en suspenso indefinidamente.

Tras la confusión inicial del momento, decidí aparcar el libro esperando encontrar el momento ideal para disfrutarlo. Me era indispensable disponer del tiempo y la calma adecuados para sumergirme entre sus páginas. El destino quiso que fuera el mes de agosto cuando lo leyera, justo en  los días que mi familia y yo habíamos destinado para viajar a Oxfordshire como destino vacacional y de estudios. Y ante la imposibilidad de materializar nuestros planes, Flora Thompson y su libro me dieron la oportunidad de transportarme emocionalmente hasta allí y hacer un viaje literario para conocer la tierra que la vio nacer, saber de sus gentes y costumbres durante las dos últimas décadas del siglo XIX.

La trilogía está compuesta por tres libros que llevan los siguientes títulos:

  1. Colina de las Alondras
  2. Camino de Candleford
  3. Candleford Green

Cada uno de los anteriores títulos corresponde a una etapa en la vida de Flora Thompson, comenzando por su niñez más tierna, siguiendo por su adolescencia y finalizando en su primera juventud. Siempre contados en tercera persona utilizando para ello el alter ego de Laura Timmins.

El primero de ellos, Colina de las Alondras, comienza así:

<La aldea estaba situada en lo alto de una suave loma en mitad de los plantíos de trigo del extremo noreste de Oxfordshire. La llamaremos Colina de las Alondras Por la cantidad de alondras que usaban los campos de sus alrededores como plataforma de despegue y que tenían costumbre de anidar en los eriales entre las hileras de maíz.

A su alrededor, el terruño duro y arcilloso de los campos de cultivo se extendía en todas direcciones; árido, pardo y azotado por el viento durante ocho meses al año. Con la primavera llegaba la verde explosión del maíz, las violetas crecían bajo los setos y los sauces blancos florecían junto al arroyo, en el extremo de “Los cien acres”. Pero solo durante unas semanas, a finales de verano, el paisaje era realmente bello. Entonces, el maíz maduro y cimbreante de los campos parecía crecer hasta alcanzar las puertas de las casas y la aldea se convertía en una isla en mitad de un mar de oro oscuro.>

 

¿Verdad que este bellísimo pasaje inicial evoca las pinturas que Alfred Sisley pintara en el último cuarto del siglo XIX? La descripción de cada detalle hace que el lector pueda visualizar, oler y sentir todo lo que Flora Thompson guarda en su memoria. La intención de la escritora es doble: por un lado nos cuenta la dureza del clima del lugar, y por otro describe la recompensa que el campo daba a quienes lo trabajaban y vivían en él. Una dualidad presente durante todo este primer libro de la trilogía, ya que Colina de las Alondras narra la vida de los aldeanos que la habitaban con los pros y contras de vivir en un lugar como aquel. No ahorra al lector ningún sinsabor de cómo era la vida allí, y sin embargo el espíritu de su narración emana felicidad. 

El texto centra su atención principal en una familia a la que la autora se refiere como “los de la última casa”, que no es ni más ni menos que la de la propia Flora Thompson en la época en la que ella era una niña muy pequeña y su hermano Edwin era casi un bebé. Bajo la mirada de Laura y Edmund, alter egos de la escritora y su hermano, cuenta la vida en la aldea, la dura existencia de hombres y mujeres que vivían para trabajar el campo al ritmo constante que el reloj de la naturaleza les marcaba, sin quejas ni pesadumbres. Aquellas gentes aceptaban su existencia con humildad y agradecimiento, pese a la pobreza y la escasez.


< (…) Aunque la comida era dura y nadie se preocupaba mucho por sus dientes, la indigestión era un mal desconocido, mientras que los trastornos nerviosos, allí como en otras partes, aún no habían sido inventados. La misma palabra “nervio” era utilizada en un sentido muy distinto del moderno. “¡Por Dios, que nervio no le falta!”, decían cada vez que alguien exigía injustificadamente más de lo que se consideraba razonable.>


Colina de las Alondras (pseudónimo de Juniper Hill, verdadera localidad de Oxfordshire) es un bucólico pero exhaustivo retrato de las personas que vivían allí, del concepto de familia que tenían, de las distintas labores que hombres y mujeres ejercían en su sociedad, de la solidaridad entre vecinos, de la natalidad y sus consecuencias en la economía familiar, de las cosechas y de las fiestas que se celebraban al llegar éstas, de los hacendados y la relación con sus trabajadores, de la religión que se profesaba y de la importancia que la familia del pastor tenía para la comunidad, de la educación infantil en la escuela comunal y del destino que esperaba a sus alumnos y alumnas. En definitiva, es una instantánea del mundo rural del sur de Inglaterra, justo antes de que las máquinas comenzaran a cambiarlo todo. Una maravillosa e interesante narración, entrañable a más no poder, repleta de personajes maravillosos, que nos es contada desde la nostalgia y el cariño propios de quienes han vivido mucho y el tiempo les ha robado lo importante. Imposible no conmoverse al leer el pasaje final en honor a los caídos en la Gran Guerra.

<Y durante todo ese tiempo siguieron naciendo y creciendo en la parroquia chiquillos que esperaban seguir viviendo siempre de la tierra, o en todo caso servir en el ejército durante un tiempo o irse a trabajar a una ciudad. ¿Galípoli? ¿Kut? ¿Arrás? ¿Ypres? ¿Qué sabían ellos de esos lugares? Sin embargo, llegarían a conocerlos, y cuando llegó el momento de hacerlo, ni parpadearon. Once muchachos de esa pequeña comunidad nunca regresaron a casa. (…)>


El segundo de los títulos de la trilogía, Camino de Candleford, corresponde a la etapa en que Laura (recordemos que es el alter ego de Flora Thompson), deja esa primera niñez obligada por los sucesivos nacimientos de nuevos miembros de la familia. La vida apacible que llevaba junto a su hermano Edmund jugando y estudiando cambia para no volver nunca, y comienza a asumir las obligaciones propias como hija mayor de la familia. La novela comienza así:

<Cuando llegue el verano cogeremos a la vieja Polly, pediremos prestada la carreta de la taberna e iremos a Candleford- dijo su padre, por millonésima vez en opinión de Laura.

Pero, por más veces que lo había dicho, nunca habían ido. No habían pasado de la villa más cercana, donde los sábados iban a hacer la compra.

En una ocasión, cuando les preguntaron cuánto tiempo hacía que vivían en la aldea, Laura había respondido: “¡Oh, años y años!”, y Edmund había dicho: “Siempre”, aunque solo tenía cinco años. Y los años y años de Laura apenas sumaban siete. Por eso, cuando su madre les dijo que el mayor error en la vida era nacer pobres, no se dieron cuenta de que ya era tarde para ellos. Eran demasiado jóvenes y no tenían con quién compararse.>


Y pese a lo anteriormente leído, Laura y Edmund viajaron a Candleford. Allí les esperaba la familia de su padre, que poseían una mejor posición social, y aportaron a los hermanos una visión del mundo muy distinta a la que ellos conocían de la vida en la aldea. Fue allí, en casa de uno de sus tíos, donde Laura recibió la noticia del nacimiento de un tercer hijo de la familia que sería el detonante del cambio en su vida.

En esta segunda parte de la trilogía, Flora Thompson, pese a que vuelve a mencionar diferentes asuntos de la vida en la aldea, con constantes saltos en el tiempo que reiteran temas que ya había tratado anteriormente para añadir información nueva, sumerge al lector en un universo nuevo: el de las ciudades de provincia. Centra su mirada en Candlford, ciudad ficticia que está basada en Buckingham. Es allí donde Laura pasa largas temporadas estivales observando el ritmo de la ciudad, conocerá a individuos con vidas y profesiones muy distintas a lo que había visto anteriormente y verá en primera persona como el progreso invade las calles de las ciudades y va ganando terreno al campo.

<En el mundo exterior, los hombres construían altísimas chimeneas industriales y ocupaban hectáreas de verdes campos con hileras de exiguas y cochambrosas viviendas para alojar a los obreros. Ciudades que ya tenían un tamaño considerable seguían creciendo y extendiéndose en forma de interminables suburbios. Nuevas iglesias y capillas, estaciones de ferrocarril, escuelas, comercios y tabernas se inauguraban y abrían sus puertas para satisfacer las necesidades de una población que crecía a gran velocidad. (…)>

 

Flora Thompson nos habla del ocaso de una era coincidiendo con el jubileo de la reina Victoria, una monarca que dio al pueblo inglés confianza en el futuro basándose en un esplendoroso pasado.

<La reina Victoria ocupaba el trono y así había sido desde antes de que nacieran los padres de Laura. De ahí que tanto ella como su hermano pensaran que siempre había reinado y que lo seguiría haciendo eternamente.>


Camino de Candleford es un interesantísimo documento histórico y sociológico de los últimos años del siglo XIX en provincias, visto por los ojos de una joven audaz y sensible, rememorado por ésta en la madurez. Pero además, este segundo libro de la trilogía guarda un verdadero tesoro para el lector, me refiero a las muchas referencias literarias que se hacen en él. Éstas corresponden a las múltiples lecturas y conversaciones literarias que la protagonista mantenía con su tío, un gran amante de la literatura y coleccionista de libros. Un auténtico privilegio conocer de primera mano cuales fueron los títulos y autores que hicieron a Flora Thompson amar los libros y ganarse el apelativo cariñoso de "ratón de biblioteca" en su adolescencia.

< ¡Un libro magnífico, El progreso del peregrino! Pero sin duda tengo algo que preferirás: Cranford, de Elizabeth Gaskell. ¿Has oído hablar de ella, Laura? No, imagino que no. Bien, pues te aguarda un libro de los buenos.>


Quizá fue la lectura continuada y ese espíritu curioso que la protagonista poseía lo que la libró del destino que esperaba a las jóvenes como ella en la aldea, que ante la imposibilidad económica de sus padres para seguir manteniéndolas y el exiguo espacio en la casa familiar, buscaban buenas casas donde servir para ganar dinero con el que contribuir al bienestar de los suyos. Pero Laura no era útil para nada de esto y tuvo que buscar otra alternativa para ganarse la vida. Así concluye el segundo libro de la trilogía, que da paso a Candleford Green, que comienza así:

<Sentada junto a su padre en el asiento delantero de la carreta, Laura saludaba a los vecinos.

-          ¡Adiós, Laura! ¡Adiós!- gritaban.

-          ¡Ya sabes, pórtate bien!

Y al volverse para sonreír y saludarlos, Laura intentaba no alardear de su vestido nuevo, del sombrero y del flamante arcón con sus iniciales que iba atado tras ellos en la caja de la carreta.(…) Al parecer su partida causó una gran sensación en la aldea. No porque ver a una muchacha de corta edad salir al mundo para ganarse la vida fuera algo poco común por allí. Todas las jóvenes se marchaban tarde o temprano con el mismo objetivo, algunas mucho antes que Laura. (…)>

 

Candleford Green es el último libro de Trilogía de Candleford, y está basado en las experiencias de Flora Thompson al conseguir su primer trabajo en la estafeta de correos de la localidad de Fringford, en Oxfordshire, a la corta edad de catorce años. El negocio estaba regentado por Sra. Kezia Whitton (señorita Lane en la novela), una mujer soltera e independiente, que había heredado el negocio de la estafeta de su padre junto con una herrería. Una ocupación poco femenina para la época, pero que aquella mujer dirigía con gran maestría y el decoro requerido en tiempos cambiantes. Gracias a ella y a su biblioteca, los conocimientos literarios de nuestra protagonista aumentaron, haciendo de ella una magnífica intelectual autodidacta, que la llevaría años más tarde a dedicarse a la escritura sin complejo alguno y con el reconocimiento del mundo editorial.

<Cuando Laura terminó de leer la mayor parte de los volúmenes del salón, la señorita Lane le sugirió que, puesto que le gustaba tanto la lectura, podría sacar libros en préstamo del Instituto Mecánico de Candleford. Laura solicitó la tarjeta de lectora y transcurrido un año ya había reído y llorado con las novelas de Charles Dickens, completado la lectura de la serie de novelas de Waverley y saboreado a muchos otros autores hasta entonces desconocidos para ella. Las torres de Barchester y Orgullo y prejuicio despertaron su amor por las obra de Trollope y Jane Austen, que preservaría durante toda su vida como un precioso tesoro.>


¿Quién de entre mis lectores no se ha sentido identificado tras leer este pasaje? Debo confesar que a mí me dio un vuelco el corazón cuando lo leí por primera vez.

Pero, ¿qué podemos encontrar en esta última entrega de la trilogía, además de las notas autobiográficas de la autora que pasan por su aprendizaje profesional, el primer contacto con el amor y su despedida definitiva de la niñez?

En Candleford Green el lector conocerá el funcionamiento de las localidades satélites de las ciudades, ahora anexionadas por ellas y convertidas en barrios. Es un estudio sociológico en forma de narración o novela en el que su autora nos habla de los diferentes estamentos que conformaban una población como aquella: Los comerciantes, el pastor de la iglesia, los aristócratas, la directora de correos, los profesionales artesanos y todos los miembros de aquellas comunidades hoy desaparecidas y transformadas en ciudades dormitorio. Las  historias que aquí se nos cuentan hacen que su lectura resulte cercana y entrañable.

Es un bucólico retrato de un tiempo y una sociedad que anunciaba su inminente desaparición. Es el último suspiro de una forma de vida que cedió su lugar a una nueva clase social emergente que aborrecía la  tranquilidad y confundía la cantidad con la calidad.

<La estructura de la sociedad tal como era entonces, aparentemente sólida pero ya debilitada, había cumplido su propósito en el pasado y no sobreviviría a un mundo en perpetuo cambio en el que las máquinas ya realizaban el trabajo que antes desempeñaban los hombres, y donde lo que antes había sido el lujo de unos pocos elegidos se convertía rápidamente en necesidad para muchos. No obstante, en el pasado había tenido sus aspectos positivos y no todo en aquel modo de vivir era odioso.>


Fuente: Modenfirstedition.com
Y ahora viene lo más difícil para mí en esta entrada del blog, querido lector. ¿Cómo poner fin a la reseña de un libro que llevabas años esperando leer, que te ha dado mucho más de lo que buscabas y del que podrías seguir hablando indefinidamente? Quizá lo mejor sea ser pragmática y ceñirme a los datos.

Trilogía de Candleford es un libro que se editó como tal en 1945 bajo el título ya mencionado de Lark Rise to Candleford, después de haber triunfado por separado cada uno de los tres libros que la componen en los años 1939, 1941 y 1943, respectivamente. Flora Thompson era una anciana cuando la escribió. Anteriormente, su incursión en el mundo literario había consistido en la publicación de cuentos y artículos para diferentes revistas y periódicos, siendo muy apreciados por la crítica los ensayos que trataban sobre naturaleza. Pero no cabe duda que su gran obra fue la trilogía. Un texto que hoy día es muy valorado por gran parte del mundo académico inglés, y se utiliza como fuente de conocimiento histórico y social de una época. Pero para mí, amante como soy de Inglaterra, de su historia y su literatura, es una fuente de emoción y conocimiento incomparable. El maridaje que Flora Thompson hace de su semi-autobiografía junto con la observación de los lugares y gentes que conoció durante las dos últimas décadas del siglo XIX da lugar a una gran obra que retrata con estilo y gran poder creativo los últimos suspiros de la era victoriana. Es en definitiva un ensayo emotivo y honesto sobre el paso imparable de la vida.


<”El tiempo, como una corriente que nunca se detiene, arrastra a todos sus hijos”, como decía el poema de Isaac Watts. Y también a sus hijas, ni que decir tiene. Los gustos e ideas de cada generación, junto con sus ideales y convenciones, descienden corriente abajo como si fueran escombros. > Flora Thompson

 


Undine von Reinecke ♪

 

 

La autora por la Editorial:

Fuente: Hoja de Lata Editorial
Flora Jane Thompson

(Oxfordshire, 1876; Brixham, 1947) fue una novelista y poeta autodidacta, célebre por su Trilogía de Candleford.

En 1938 presentó varios escritos sobre su infancia en la aldea a Oxford University Press, quien publicó, un año más tarde, Colina de las Alondras. A este primer volumen le seguirían, en 1941 y 1943 respectivamente, Camino de Candleford y Candleford Green. Los tres libros juntos se publicarían por primera vez en 1945.

Ade-más de escribir numerosos poemas, relatos y artículos sobre naturaleza aparecidos en periódicos y revistas de la época, dos de sus últimas obras se publicaron póstumamente: Heatherley, una secuela de la Trilogía de Candleford (manuscrito de 1944 republicado en 1998), y su última novela, Still Glides the Stream (1948).  


Documental sobre la verdadera historia de Lark Rise to Candleford: