miércoles, 3 de marzo de 2021

RESEÑA: "MI VIDA EN UNA MONTAÑA ESPAÑOLA", JULIETTE DE BAIRACLI LEVI

 

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha técnica:

ISBN: 9788494758133

Editorial: Editorial Trifolium

Traducción: María Fe González Fernández

Fecha de la edición: 2018

Lugar de la edición: Granada

Número de la edición: 1ª

Encuadernación: Rústica con solapa

Dimensiones: 14 cm x 22 cm

Nº Pág.:120

Idiomas: Castellano


Sinopsis de la Editorial

Este libro recoge la estancia de Juliette de Bairacli Levi en la década de los 50 del siglo pasado en Lanjarón en el viejo molino de Góngoras, al pie de Sierra Nevada, donde cogió el tifus, fue madre, se relacionó con gitanos y donde cuenta muchas aventuras más.

 


Propuesta musical para este libro:


 

Lo que Undine piensa del libro:


<La Alpujarra es un poema natural y religioso...> Ángel Ganivet


Existe un lugar situado a los pies de Sierra Nevada llamado La Alpujarra. Según dicta la leyenda, fue desde allí que volvió su mirada triste Boabdil hacia Granada después de entregarla a los Reyes Católicos. Esa misma fábula dice que tuvo que escuchar amargas palabras de su madre mientras se adentraba en aquellas tierras alpujarreñas que serían su señorío durante un año antes de partir hacia Marruecos.


<Llora como mujer lo que no supiste defender como un hombre.>


Balneario de Lanjarón (F: Wikipedia)

La Alpujarra es una tierra llena de misterio e historia que conserva intacto el honor de ser el último suspiro de Al-Andalus. Comprende más de ciento cincuenta pueblos entre las provincias de Almería y Granada. Cercana a esta última se encuentra la localidad de Lanjarón, un pueblo que se hizo famoso allá por 1774, cuando un monje capuchino moribundo sanó tras beber de las aguas de uno de sus manantiales. Desde entonces han sido múltiples los visitantes ilustres que han pasado por el municipio alpujarreño para disfrutar de sus aguas termales en busca de una cura de salud o para disfrutar de su hermoso y privilegiado entorno natural, desde el escritor norteamericano Washington Irving a la emperatriz Eugenia de Montijo. Con la construcción a comienzos del siglo XX de su balneario, Lanjarón se convirtió también en un centro de encuentro para intelectuales de la época. Por sus calles pasearon Virginia Woolf, Manuel de Falla, Federico García Lorca, Julio Romero de Torres, e incluso el premiado en 1950 con el Nobel de Literatura Bertrand Russell. Nombres notables de todos los ámbitos de la cultura que en muchas ocasiones se vieron inspirados por el entorno de aquellas tierras. Este es el caso de Juliette de Bairacli Levi, que ha pasado a la historia con el honor de ser reconocida como una de las más importantes herbolarias de reconocimiento mundial, pionera en el campo de la medicina veterinaria holística y como una de las autoras mejor consideradas dentro de la literatura herbolaria, cuyos trabajos han servido de inspiración a multitud de estudiosos de la materia. Pero Bairacli Levi no sólo escribió sobre plantas y los remedios que obtuvo de ellas, también fue una estupenda cronista viajera que plasmó sus experiencias nómadas por medio mundo mientras iba en busca de sus plantas. Ese es el caso de Mi vida en una montaña española, el título que recoge la estancia de la autora en tierras de Lanjarón. El texto ha sido publicado por la editorial Trifolium para los lectores de habla hispana con la estupenda traducción de María Fe González Fernández.

 El libro comienza así:


<La cordillera de Sierra Nevada es tan extensa que constituye un país en sí misma, con sus municipios e innumerables poblaciones, sus ríos y sus arroyos y las costumbres peculiares de la gente que cultiva, comercia o simplemente habita allí, preservando genuinamente gran parte de la vida tradicional española.

Este libro tan solo narra la vida montañesa en la zona del molino donde viví desde comienzos de primavera hasta finales de otoño, época en la que nació mi segundo hijo y en la que mi primogénito y yo casi dimos con nuestros huesos en el cementerio de Lanjarón, víctimas del tifus que se extendió como una plaga por aquella parte de Sierra Nevada.>


Mi vida en una montaña española son las entrañables crónicas de la permanencia en Lanjarón de Juliette de Bairacli Levi. Pero muchos de vosotros os preguntaréis quién se esconde tras este exótico nombre, una pregunta que yo también me hice antes de disponerme a leer esta apasionante historia.

Juliette con sus hermanas
Fuente: cloverleaffarmblog.com

Juliette de Bairacli Levi fue una mujer británica nacida en el seno de una familia judía acomodada, de padre era turco y madre egipcia. Vio comenzar sus días en la ciudad de Manchester en el año 1912, allí tuvo una infancia feliz y próspera junto a sus cinco hermanos en un hogar lujoso con múltiple personal de servicio. Desde muy temprana edad se hizo notar en ella el amor por los animales, llegándole la vocación veterinaria por una triste experiencia, cuando los cachorros que criaba su padre enfermaron y murieron. Decidió entonces dedicarse a esta profesión matriculándose con el tiempo en las universidades de Liverpool y Manchester, pero quedó horrorizada por lo que vio allí mientras estudiaba; las prácticas que realizaban con los animales, los experimentos y tratamientos que les practicaban le parecían monstruosos. Analizando esta situación concluyó que para alcanzar resultados óptimos en este campo se debía aprender de quienes convivían con los animales y los criaban en la naturaleza. Así comenzaron sus viajes por el mundo a la búsqueda del conocimiento sobre medicina natural de un pueblo nómada por excelencia poseía, el gitano. Recorrió caminos de América, Francia, África del Norte, Turquía y España, aprendiendo a recolectar plantas y a trabajar con ellas para encontrar tratamientos naturales alternativos y menos dañinos tanto para los animales como para los humanos. Tuvo una clínica veterinaria para perros en Londres durante la década de los treinta, donde aplicaba un tratamiento de su creación para curar el moquillo, también se le atribuyó la cura de ovejas por medio de métodos naturales. Aprendió a usar los beneficios del ayuno para algunas enfermedades, como también siguió fielmente las enseñanzas de Edmond Szekely (doctor húngaro que ejercía su profesión en un rancho cercano a San Diego, California),  quien era defensor de tratar todo el cuerpo en la enfermedad humana, y no sólo los síntomas locales. En 1952 publicó Manual completo de hierbas para granjas y establos en Inglaterra, una recapitulación de los remedios que se venían aplicando históricamente pero que hasta ese momento sólo se transmitían de generación en generación verbalmente.

De su viaje a España no sólo recogió la sabiduría popular en beneficio de su profesión, su vida personal también se vio afectada, ya que fue aquí donde conoció al que posteriormente sería su marido, el famoso periodista y escritor español Francisco Lancha Domínguez, con el que tuvo dos hijos, Rafik y Luz. Esta última nació en Lanjarón, población donde se sitúan las crónicas que me nos ocupan. Pero la diferencia de criterios con respecto a la forma de vida era notable entre ellos, ya que él prefería vivir en la ciudad de Tetuán, donde trabajaba como periodista, y ella en la montaña alpujarreña estudiando sus plantas. Así lo reflejó la propia Bairacli Levi en Mi vida en una montaña española.


<Nos peleábamos mucho por este tema. Él pensaba que estaba loca por elegir vivir sola en un viejo molino en España cuando iba a nacer nuestro segundo hijo en lugar de estar con él en Tetuán.>


Juliette vivió por un tiempo en New Forest (Inglaterra), pero terminó regresando al Mediterráneo donde edificó bonitos hogares ajardinados para sus hijos, protegidos por sabuesos afganos. Además de seguir estudiando sus plantas, plasmó por escrito sus viajes, contando en ellos lo que aprendía y cómo era su forma de vida, dio conferencias en Norteamérica sobre medicina herbal, sus trabajos fueron fuente de inspiración durante la década de los setenta para las personas que buscaban el regreso a una forma de vida más natural. Sus seguidores creían en ella porque sabían que ella había vivido según pregonaba. Su éxito fue tal que en 1990 llegó a protagonizar un reportaje titulado Juliette of the Herbs. Después de una larga vida dedicada a los animales y a luchar por perfeccionar una forma de vida más cercana a la naturaleza, Julliette de Bairacli Levi finalizó sus días en 2009 en Suiza, donde vivía cerca de su hija.

Ahora que ya conocemos al personaje podemos intimar con su literatura. ¿Qué podemos encontrar en Mi vida en una montaña española? En este libro hallamos el precioso testimonio de una viajera, de una profesional de la veterinaria, amante de la naturaleza, de la vida al aire libre y del pueblo romaní, en su búsqueda de la sabiduría popular con respecto al uso de las plantas.

La autora describe con preciosista exactitud cómo era la vida en Sierra Nevada en la década de los cincuenta, cómo eran las gentes que habitaban Lanjarón y su relación con la fauna que les proporcionaba el sustento para vivir. Dibuja con gran lirismo escenas de un gran romanticismo semejantes a esos cuadros costumbristas de los que se sirvieron los grandes maestros del cambio de siglo, como Joaquín Sorolla en su gran obra Visión de España, para promocionar la nación.





< ¡Qué música aquella de las procesiones de animales en Sierra Nevada! Sonaban los cascabeles del cuello y de los jaeces, los cascos batían contra la calle moderna de cemento, la manada de perros ladraba y los hombres daban instrucciones a las monturas: “burr-o”, a los burros; “ja-rr” a las mulas; “che-c, a los caballos”.>


Bairacli Levi observa con ojo amistoso aunque crítico la sencilla forma de vida de las gentes de Lanjarón y su sierra, las costumbres heredadas de la cultura popular y la conducta social que aún perduraba por la tradición. Percibe con gran sentido del humor y curiosidad la forma de vida que aún persistía en esta remota región española cuando la subcultura de los Teddy boys y el rock and roll comenzaban ya a invadir las calles de su Inglaterra natal por aquel entonces.


<A lo lejos, a la orilla de los arroyos de los tres molinos y del angosto río Usagre, se oía cantar a las mujeres mientras lavaban la ropa blanca y la de vestir. También se dedicaban a cotillear las unas de las otras.>


Se sorprende de la pobreza y la ignorancia que llevaba a parte de su población a vivir entre la suciedad y a convivir dentro de las casas con los animales en pésimas condiciones higiénicas, en contraste con la limitada zona privilegiada de Lanjarón acondicionada para el turismo elitista del balneario. 

Para una mujer acostumbrada a vivir de forma nómada en un medio natural sano, que además tenía un niño pequeño y esperaba otro próximamente, la necesidad de buscar un entorno más agradable en medio del campo se convirtió en urgencia. Así es como encontró Molino de Góngoras.


<La montaña fue siempre mi amiga mientras estuve en el molino. Me proporcionaba regalos magníficos: la mudanza de tonalidades cuando cambiábamos de estación o la presencia de animales -lagartos y serpientes, miríadas de mariposas y libélulas- y de pájaros. Por la noche, las estrellas lo iluminaban todo de plata con su luz brillante y las luciérnagas encendían diminutas luces en el jardín del molino al lado de la corriente superior y sobre las rocas de la terraza, incluso brillaban en la pared pétrea de mi cuarto.>


Juliette con sus hijos en Sierra Nevada
Fuente:womenandmountains.com

Es a partir de este punto de la crónica que comenzamos a sentir cómo la autora se desborda narrativamente para captar con palabras las sensaciones que experimentó durante su estancia en la montaña hasta que se despidió de ella. Los pasajes que protagonizan los capítulos del texto son fotografías recogidas con la mirada del alma plasmados con un estilo dinámico, culto y bellísimo. La escritora no sigue una línea temporal rígida en su narración, sino que va contando espontáneamente los recuerdos que le van causando sus emociones como cronista, como mujer y madre, y como amante de la vida natural en armonía con el entorno. Por estas páginas van pasando las anécdotas que le sucedieron en el Molino de Góngoras, nos cuenta cómo era su relación con las gentes que la acogieron, nos relata el trato que tenía con los vecinos cercanos al molino y con las gentes que pasaban por allí de manera itinerante; nos relata sus descubrimientos naturales y a nivel humano. No se deja llevar de manera negativa por los acontecimientos oscuros de su estancia allí, que los hubo y muy graves, sino que en sus apreciaciones la autora denota una acentuada visión romántica sobre lo que era para ella la vida en comunión con la naturaleza. Una conducta que para muchos lectores puede parecer muy poco práctica,  pero que define con gran precisión el espíritu que movía a Juliette de Bairacli Levi. Sin duda toda una ecologista.




< ¡Qué raros somos los seres humanos! En los luminosos meses de agosto y septiembre, tan generosos en fruta, cosechas de cereal y miel, ellas ocupaban su tiempo lavando tripas sin pensar en la contaminación de aquellos riachuelos cristalinos.>


Por otro lado, en los pasajes que dedica al folclore y a la cultura de aquellas tierras que tienen que ver con la sociología y la religión, la autora da muestras de una conciencia completamente abierta y libre de prejuicios, sin por ello caer en la ingenuidad. Denota especial conocimiento sobre el pueblo romaní con el que ya había tenido trato en sus anteriores viajes por el mundo y con el que vuelve a entrar en contacto en su estancia en Sierra Nevada.


< ¿A qué niño no le gustaría esta gente? A ninguno, salvo que los mayores los asusten contándoles historias de gitanos que robaban niños o de brujas gitanas. Ellos, con su ropa brillante y sus joyas, sus perros y sus caballos, su música y canciones, asustaban  a algunos e inspiraban a otros, especialmente a los bailarines españoles. Los gitanos llegaban al mundo gris de un niño como una bandada de resplandecientes pájaros del paraíso.> 


Las anécdotas que sobre ellos cuenta están llenas de admiración, cariño, agradecimiento y en ocasiones también, por qué no decirlo, cierta aprensión. Estos últimos sentimientos de reparo con respecto a ciertos miembros del pueblo gitano, unidos a las hazañas realizadas por la dueña del molino, protagonizan los pasajes más divertidos del libro. En ellos la autora demuestra mucha inteligencia y un gran sentido del humor al conseguir reírse de sí misma cuando ha sido víctima de la situación.

Hasta aquí mi reseña de hoy. Como todo viaje de placer que se precie, mi primer contacto con la obra y la vida de Juliette de Bairacli Levi ha llegado a su fin cuando estaba comenzando a tomarle afecto. Ha sido muy interesante conocer la figura de esta mujer que demostró al mundo científico caminos alternativos naturales para conseguir la misma meta. Su postura ante la vida demostró mucha valentía y fortaleza de carácter para afrontar las difíciles situaciones que experimentó y reflejó en Mi vida en una montaña española. Aunque con carácter personal algunas de sus decisiones vitales puedan parecerme cuestionables, sin duda alguna su persona merece ser conocida y sus trabajos valorados por todo aquel que se declare amante de la naturaleza, la belleza, la armonía y de en definitiva de la vida.


<Dormía..., dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir... y el servir era alegría.> Rabindranath Tagore


Undine von Reinecke

 

 

La autora por la Editorial:

Fuente: theherbalacademy.com
Juliette de Bairacli Levi (Manchester, Inglaterra, 1912 - Burgdof, Suiza, 2009). Después de estudiar veterinaria en las universidades de Manchester y Liverpool, viajó por Turquía, Israel, Grecia, Francia, España, América y África, entre otros lugares, para estudiar las hierbas medicinales, convirtiéndose en una especialista con varios libros publicados sobre la materia. Escribió igualmente sobre la excelencia de la vida nómada en armonía con la naturaleza, fruto de sus experiencias vitales con gitanos, agricultores y ganaderos.



Fuentes de información:

https://theherbalacademy.com/juliette-of-the-herbs/

https://aliciabaylaurel.com/2009/05/29/juliettedebairaclilevy/

https://www.ideal.es/granada/provincia-granada/visitantes-reales-alpujarra-20180303085643-nt.html

http://womenandmountains.blogspot.com/2016/05/juliette-de-bairacli-levy.html


 

 

 


miércoles, 24 de febrero de 2021

RESEÑA: "Y LA NOVIA CERRÓ LA PUERTA", RONIT MATALON

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica:

Traducción del hebreo de Ana María Bejarano

Tour de force, 27

Páginas: 152

ISBN: 978-84-120920-2-8

Fecha de publicación: 5 de febrero de 2020

P. V. P.:18,50 €


Sinopsis de la editorial:

El día de su boda, Margui se encierra en el dormitorio de su madre y declara que no se casará. La familia se reúne tras la puerta cerrada, sin saber qué hacer. Su madre, Nadia, perdió hace tiempo a otra hija en circunstancias que no están claras. Su abuela, que oye con dificultad, parece entenderla mejor que nadie. Ilan, un primo al que le gusta vestirse de mujer, se aferra a la abuela. Y luego está Mati, el novio desesperado, que trata de descifrar el silencio de su amada y entender por qué se niega a casarse con él. El problema no se resuelve con la llegada de los padres del novio y de una psicóloga especializada en novias que se echan atrás. Cuanto más tratan todos de convencer a Margui, mayor empatía siente Mati por ella y más convencido está de que su negativa debe respetarse. Pero ¿acaso significa eso que ella no lo ama? Tal vez esté rechazando las demandas sociales y familiares, en una suerte de rebelión femenina contra el papel que el mundo le ofrece.

 

Propuesta musical para este libro:


Mendelssohn: Lieder ohne  Worte Op. 67 - Nº 2

Daniel Barenboim


Lo que Undine piensa del libro:


<Yo soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino.> Alfred Tennyson


24 de Febrero, último miércoles de mes, llegan una vez más las Reseñas Cruzadas. En esta ocasión, la lectura que hemos elegido Mrs. Hurst y yo se acoge a la premisa "Otras Literaturas". ¿Qué significa esto? Nada más fácil de adivinar, quiere decir que la novela escogida debe pertenecer a un campo de las letras que no solamos frecuentar que, en mi caso, suele estar casi siempre fuera de las occidentales; además el título seleccionado debe suponer un descubrimiento para ambas. Como habéis podido comprobar, la novela en cuestión se titula Y la novia cerró la puerta, de la escritora israelí Ronit Matalón. Debo confesar que desde que vi esa interesante cubierta evocadora de la maravillosa pintura de Marc Chagall, y leí la sugerente sinopsis de la contraportada, cuyo espíritu guardaba cierta similitud con una fascinante novela inglesa, Precioso día para la boda (1932), escrita por Julia Strachey, no puse oposición a mi empeño por leer esta novela, sino todo lo contrario. La idea de sumergirme en una historia escrita por una mujer judeo-egipcia perteneciente a la nueva generación de autoras que se abrieron paso entre sus colegas varones y la educación ancestral de aquel país para poder publicar me parecía sumamente interesante. La novela prometía.

De este modo, con la mejor disposición de mi compañera en este proyecto de las Reseñas Cruzadas, y obedeciendo escrupulosamente la premisa de no comentar nunca la novela entre nosotras, aceptamos Y la novia cerró la puerta con la mejores expectativas. Fue así como empecé a buscar información sobre literatura hebrea que me ayudara a entender el contexto donde surgió la narrativa de Ronit Matalon, ya que mis conocimientos sobre el tema se limitan a las obras escritas por autores de origen judío que desarrollaron o desarrollan su profesión en Occidente desde el siglo XIX.

De esta búsqueda lo más significativo que hallé es la profunda influencia religiosa que tuvo la literatura de este pueblo desde su origen, cuyos pilares culturales eran altamente moralizantes y filosóficos. También observé la diversificación de sus letras por el mundo debido a las diferentes diásporas sufridas por los hijos de Israel y por los judíos posteriores, que fueron expulsados de lo que se consideraba su patria ancestral, o de las  comunidades que habían construido por todo el mundo, siendo los textos procedentes de tierras hispanas e italianas los de mayor repercusión, además de los procedentes de Holanda, Alemania, Europa del Norte y Europa del Este ya en tiempos modernos, a partir del siglo XV. Ciertamente es apasionante conocer cómo se desarrolló el mundo cultural hebreo a lo largo de los siglos en las diferentes comunidades europeas, cada sociedad tenía su idiosincrasia y complejidad. Pero no sería hasta finalizar el siglo XIX que nació la literatura contemporánea hebrea, coincidiendo con el surgimiento de una conciencia nacionalista y las primeras aliyás protosionistas (asentamientos judíos en la antigua Tierra de Israel) que se vio su sueño cumplido en 1948 con el nacimiento del Estado de Israel. Desde aquel momento se declara oficial la lengua y queda amparada por diferentes organizaciones culturales y académicas.

Amos Oz (fuente: Wikipedia)
La literatura israelí está hoy por hoy considerada una de las más ricas por la diversidad de nacionalidades y lenguas que confluyeron en ella debido a su historia. De hecho, sus letras han dado nombres importantes tanto en el campo de la narrativa como de la poesía, entre los que destaca Amos Oz (1939/2018) quien recibió en 2007 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y fue nominado al Premio Nobel en sucesivas ocasiones, cuyos textos exploran la problemática social de su país debida a las tensiones política, ideológicas e históricas. En cuanto al papel de la mujer dentro de este campo, en la vieja guardia podemos destacar la obra de Amalia Kahana-Carmon (1926/2019), escritora perteneciente a esa generación nacida en kibbutzs, que consiguió ganar el Premio Israelí de las letras, y como representante de las nuevas generaciones encontramos el nombre de Dorit Rabinyan (1972), novelista de reconocimiento internacional que protagonizó una controvertida polémica con ocasión de la publicación de su novela Gader Haya (2014), que contaba una historia de amor entre una mujer israelí y un hombre palestino.

En este contexto se sitúa la obra de Ronit Matalon (1959/2017). Escritora de ficción, ensayista y crítica literaria israelí, que trabajó impartiendo clases de literatura comparada en la Universidad de Haifa, al tiempo que ejercía como profesora de escritura de guiones en el Instituto de Cine Sam Spiegel. Pero antes de eso, esta polifacética mujer había cubierto como periodista para el periódico Haaretz los asuntos de Gaza y Cisjordania de 1986 a 1993. Matalon, procedente de una familia emigrante de Egipto, fue la única de sus hermanos que nació en Israel. No conoció a su padre, hombre educado y refinado, ya que les abandonó antes de que ella naciera porque se negaba a vivir en Israel como un Mizaji (descendientes de las comunidades judías del Medio Oriente y norte de África), en constante desventaja frente a los Ashkenazis (judíos que se asentaron en la Europa Central y Oriental), que gobernaban el país y controlaban tanto la vida social como la económica por aquel entonces. Esta circunstancia unida al entorno donde creció en un barrio marginal de Tel Aviv, en el cual su madre trabajaba como mujer de la limpieza para poder mantener a sus hijos, es a la que se puede atribuir el carácter del conjunto su obra, y en especial del título que inmediatamente paso a reseñar. Las vivencias que experimentó desde su infancia están muy presentes en el espíritu de Y la novia cerró la puerta. Los vocablos"Mizahi" y "Ashkenazis" sobrevuelan el texto como títulos nobiliarios que se reparten puntillosamente, para que no haya equivocación ninguna con respecto al papel que le toca interpretar a cada personaje.

La novela comienza así:

<La joven novia, que se había encerrado en completo silencio en el dormitorio de casa de sus padres hacía más de cinco horas, anunció finalmente lo que anunció, repitiendo tres veces su sorprendente declaración a través de la puerta cerrada, a la que se encontraban pegados cuatro pares de entregados oídos asaltados por el más grande de los temores.

-          No me caso, no me caso, no me caso.>


Pero, ¿qué podemos esperar en Y la novia cerró la puerta? Con respecto al argumento, no me extenderé en comentarios, ya que la sinopsis de la editorial es suficientemente explícita, si añadiera algo más, aparecerían los signos de puntuación. Quedémonos con la idea principal: día de la boda. La novia se encierra en su cuarto, la familia asustada intenta convencerla para que salga y se explique.

La autora presenta a sus personajes. Por un lado está la novia, una joven estudiante perteneciente a una familia Mizaji; la madre de ésta, una mujer viuda de limitados recursos; la abuela, una anciana algo demenciada que habla en la lengua de sus ancestros árabes; el primo, un joven al que le gusta vestir con ropas femeninas, que vive desde la infancia con su abuela en no muy buenas condiciones. Por otro lado tenemos a la familia del novio, estos pertenecientes a los Ashkenazis: el novio trabaja y es un estudiante brillante, la madre es una profesional con un cargo importante que trabaja para el Estado, y el padre es un hombre elegante que vive sus días de jubilado intentando solucionar los problemas de una herencia.

Con este cartel en escena Ronit Matalon construye una comedia de situación algo grotesca, cercana a veces a la tragedia, en la que todo gira aparentemente entorno al problema del encierro voluntario de la novia, y al posible problema acontecido entre la pareja que debería contraer matrimonio. Pero como sucede en todo texto nacido con intenciones sociológicas, ya sean ilustrativas o de carácter de denuncia, bajo ese aparente tema principal se esconden las preocupaciones que ocupan la conciencia de la autora. En este caso y en primer lugar, la eterna lucha entre los judíos de diferente origen; en segundo lugar, el papel de la mujer dentro de la sociedad; en tercer lugar, la problemática de la discriminación de género; en cuarto lugar, el terrorismo; y en último lugar el tema palestino en el momento actual.


<Todos los días, al mediodía, Nadia le compraba a Natali una golosina. Todos los días, desde que desapareció. Todos los días una nueva golosina.>

 

La escritora va desgranando poco a poco la historia al tiempo que deja caer allí y allá algún dato de la vida de los protagonistas en el contexto social, para que el lector comprenda quiénes son esos personajes, de dónde vienen y por qué se encuentran en esa situación. Para ayudarse, dibuja unas escenas, que a veces superan lo grotesco para adentrase en lo escatológico, en ellas los protagonistas confiesan al lector todas sus verdades. Especial mención merece en este sentido Mati, el novio, en sus reacciones con cada imagen que recuerda y le ayuda a reflexionar. Aquí no existe el glamur que suele acompañar las novelas románticas que terminan en boda, el lector encontrará el realismo puro y duro que suele rondar por las casas y barrios menos señoriales de todas las ciudades, sin que la etiqueta preocupe a lo cotidiano.


<Intentó rodearse con los brazos los hombros carnosos cubiertos por las ajustadas y pinchosas mangas de puntillas del traje de noche grisáceo que se había puesto para probárselo a petición de la peluquera, quedándose ya así vestida, mientras que se había despreocupado de los pies, que llevaba calzados con zapatillas de cuadros, las de invierno de cremallera por delante.>


Por otro lado, la autora se ayuda de un lenguaje coloquial, más o menos cuidado según el caso, para acentuar la personalidad de cada figura. Especial atención merece la abuela, a quienes todos apodan Subtuna, que significa nuestra abuela (mezcla en los idiomas árabe y hebreo, como bien nos cuenta Ana M. Bejarano en su interesante apéndice del libro). A este personaje, decía, le otorga el don de la sabiduría y el poder de hablar en su lengua ancestral. Comprobaremos cómo el papel que desempeña dentro de esta historia no es fortuito. Como tampoco lo es el trato que mantienen cada uno de los personajes entre ellos, cada pieza encaja una con otra a la perfección para entender el significado de cada mensaje. Cabe destacar a este respecto la relación entre Mati, el novio abandonado e Ilan, el primo de Margui la novia, las observaciones y sentimientos del primero con respecto al otro son reveladores.


<La tarde ya había caído casi por completo cuando Ilan reapareció finalmente y se cuadró ante ellos. Se había puesto el viejo uniforme de Margui (que había hecho estrechar a una costurera para adecuarlo a su delgadez)>


En cuanto a la trama, debo decir que no es diferente a la que podría esperarse de una novela con tal argumento, salpicada aquí y allá con alguna "viñeta" de surrealista comicidad. Durante el transcurro de la historia se suceden las diferentes escenas que se dan en situaciones de este tipo: la preocupación de unos por el agravio a la familia del otro, la humillación pública, el miedo social, las consecuencias económicas…Tan sólo la particular problemática de clase existente en Israel entre los ya mencionados Mizajies y Ashkenazis distingue esta historia. ¿No es cierto que todo lo que rodea la celebración de una boda conlleva y ha conllevado siempre la misma incertidumbre allende los mares? Todos podemos contar multitud anécdotas sobre el caso.

Pero volvamos a nuestra novela para enfocar ya el final de la reseña. Y la novia cerró la puerta no es una historia sorprendente por su originalidad, aunque se le debe conceder el honor de inventar, o eso creo, el negocio de psicólogos de urgencia que atienden a novias en crisis que deciden escaparse; tampoco es un texto donde poder encontrar un lenguaje de bella factura, aunque también es cierto que en él aparecen pasajes con preciosos versos; ni mucho menos pretende ser una compleja historia romántica de afectos y desengaños amorosos, aunque los haya. Y la novia cerró la puerta es un brevísimo ensayo novelado que habla de la mujer como pilar de una sociedad de origen ancestral, una declaración de intenciones en pro de la igualdad del entendimiento mutuo entre los individuos. Quizás este libro, desde mi punto de vista como lectora occidental, pueda resultarme poco novedoso, pero si tenemos en cuenta la azarosa historia del pueblo de Israel, en mi opinión, definitivamente aumenta su valor.


<Si quieres ascender por cuestas empinadas, es necesario al principio andar despacio.> William Shakespeare


Undine von Reinecke ♪


Os invito a visitar el blog Las Inquilinas de Netherfield👈 allí Mrs. Hurst os da su siempre interesante opinión.  ¿Coincidiremos esta vez?

Os espero el último miércoles de marzo para una nueva entrega de #Reseñascruzadas.


Proyecto Reseñas Cruzadas



 

La autora por la Editorial:

Fuente:worldliteraturetoday
Ronit Matalon (1959-2017) nació en Ganei Tikva (Israel), en una familia de origen judeoegipcio. Después de estudiar literatura y filosofía en la Universidad de Tel Aviv, trabajó como periodista para Israel TV y para el diario Haaretz, y cubrió la zona de Gaza y Cisjordania durante la Primera Intifada. En Haaretz también ejerció la crítica literaria. Profesora de hebreo y literatura comparada en la Universidad de Haifa, impartió seminarios de escritura creativa en esa institución, así como en la Escuela de Cine Sam Spiegel de Jerusalén. Dos de sus novelas están entre las más leídas en Israel en los últimos años y uno de sus libros infantiles se ha llevado al cine. Matalon recibió el Premio del Primer Ministro (1994), el prestigioso Premio Bernstein (2009), el Premio Neuman (2010), el Prix Alberto-Benveniste (Francia, 2013) y el premio EMET (2016). En 2010 se le otorgó un doctorado honoris causa por la Universidad Hebrea de Jerusalén.


Fuentes de información:

https://www.worldliteraturetoday.org/2015/may/sounds-memory-writing-conversation-ronit-matalon-dinah-assouline-stillman

 

 

miércoles, 17 de febrero de 2021

RESEÑA: "UN CURA CASADO", JULES BARBEY D'AUREVILLY

 

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica:

Editorial: Cátedra

Colección: Letras Universales

Edición y Traducción: Mª. Luisa Guerrero Alonso

Código: 120379

I.S.B.N.: 978-84-376-2242-2

Publicación: 31/05/2005

Clasificación IBIC: FC

Formato: Papel

Páginas: 480

P.V.P.: 20,40€

 

Sinopsis de la Editorial:

Las figuras de Jean Sombreval, el cura renegado poseído por el ansia del conocimiento científico, y de Calixte, como encarnación de la virtud y dotada de la fuerza de las mujeres pasionales que recorren las páginas de las obras del autor, no dejaron a nadie indiferente: Zola le reprochó haber escrito una «encendida defensa del celibato eclesiástico», mientras que el arzobispo de París prohibía su venta al público.

 

Propuesta musical para este libro:


Lo que Undine piensa del libro:


<Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, ¡embriagaros sin cesar! con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa.> Charles Baudelaire



Hoy, 17 de febrero de 2021, llego a París, gran orgullo del país galo, en mi periplo mundial tras los pasos de Phileas Fogg, para conocer qué ocurría en el panorama de las letras francesas cuando apareció en 1872 la primera edición de La vuelta al mundo en ochenta días. Al llegar allí, compruebo que el ambiente es de auténtica efervescencia social y cultural, los acontecimientos del siglo han dejado mella. 

Napoleón III (1853)
 Fuente:wikipedia

Con la llegada del régimen autoritario de Napoleón III en 1848 (Segundo Imperio), los ideales románticos caen en picado. La desilusión de los escritores que veían su pluma como un medio para difundir mensajes sociales en pro de una sociedad más justa deriva en el escepticismo y en un sentimiento de verdadera derrota. Tan sólo Víctor Hugo desde el exilio seguirá escribiendo en contra del régimen napoleónico y a favor de los derechos humanos. El panorama social es ahora más prosaico, los gustos y costumbres se han racionalizado, dejando atrás esa etapa mística y metafísica de la época romántica, para ceder paso a los encantos de las nuevas tecnologías. La mirada de la cultura es ahora científica y experimental. La burguesía se acomoda a esa nueva forma de vivir regida por las reglas de un capitalismo industrial ya solidificado.

1ª Edición. Fuente: Wikipedia

En el campo de la literatura, la consecuencia principal es la consolidación de la novela realista al publicarse en 1857 Madame Bovary de Flaubert, un estilo iniciado en plena época romántica por Balzac y Stendhal, y que derivará finalizando el siglo hacia el naturalismo científico de Zolá y Guy de Maupassant. En cuanto a la poesía, en este sector se inicia lo que se ha dado en llamar Posromanticismo, un estilo en el cual los poetas se refugian en su interior en busca de una nueva estética libre de excesos retóricos y efectistas del romanticismo. Obra principal de esta etapa es Las contemplaciones publicada por Víctor Hugo en 1856, a la que se ha considerado precursora del simbolismo y que es la culminación de su poesía cosmo-teológica, a la que llegó por su afición al espiritismo. Cabe destacar también el nacimiento del Parnasianismo, que tiene su origen en Téophile Gautier, un movimiento principalmente esteticista cuya única regla a seguir era la creación de belleza y el alejamiento de la vulgaridad mediante el uso de un lenguaje y una métrica muy cuidados y escenarios refinados. Del mismo modo fue importante la obra del llamado poeta maldito Charles Baudelaire, quien, al igual que los parnasianos, reclamó para la poesía esa técnica depurada y el uso de la imaginación, pero con un grado superior de intimidad y emotividad.

Este era el ambiente que se respiraba en las tertulias de los cafés y en los salones literarios de la época cuando se publicó en 1865 Un cura casado, obra del escritor Jules Barbey D’aurevilly (1808-1889), escritor y periodista francés casi relegado al olvido durante mucho tiempo por ser considerado maldito, pero al que hoy día se conoce como una de las voces literarias imprescindibles de su época. Defensor acérrimo de Balzac y Baudelaire, no tuvo miedo de criticar la obra del gran Víctor Hugo. En cuanto a su propia obra, se ha catalogado dentro del Romanticismo tardío, y en ella se concentran diferentes intereses: el dandismo, el catolicismo e incluso el satanismo aparecen reflejados al mismo tiempo en sus textos, creando atmósferas agitadas de carácter melodramático. Con referencia a sus tramas, el tema demoniaco está muy presente, ya que sostenía que este era un buen camino para llegar al conocimiento de Dios, sin duda estas ideas le fueron inspiradas influido por la reconversión a un catolicismo más férreo que experimentó durante su vida. Entre el total de sus obras, la más conocida y considerada es Las diabólicas (1874), una colección de seis relatos protagonizados por mujeres, donde la pasión y el crimen campean a sus anchas. Frente a la importancia de esta obra, he elegido Un cura casado, que también es significativa aunque menos conocida, por lo interesante del argumento, ya que las connotaciones autobiográficas de algunas cuestiones como el momento histórico, que determinó el destino de su famiia, el lugar donde la ubica y ciertos acontecimientos que relata me parecen de vital importancia  para conocer al autor y también las circunstancias socioculturales de un país que pasó en poco menos de cien años por tantos y tan grandes cambios sociales. Llegados a este punto, sólo me queda invitar a mis lectores a que me acompañen a conocer qué nos encontramos en Un cura casado de Jules Barbey D’aurevilly. La novela comienza así:


<El castillo del Quesnay, que es necesario que ustedes conozcan como un personaje -dijo Rollon-, ya que se trata del teatro de esta historia, había pertenecido desde la noche de los tiempos a la secular familia de ese mismo nombre. Estaba situado, porque ya no existe -y este relato les dirá por qué-, en la región más alejada, la más profunda de la baja Normandía.>


Un cura casado cuenta la historia de Jean Sombreval, un hombre nacido en la baja Normandía en el seno de una familia humilde de labriegos, que, seducido por el mundo intelectual, abandona la tierra y la profesión familiar para estudiar en el seminario. Brillante en sus estudios, es ordenado sacerdote y enviado a la capital francesa poco antes de estallar la Revolución. Pero los encantos de París y el ambiente intelectual le hechizan de tal modo, que renuncia a su vocación religiosa para dedicarse al mundo de la ciencia, entrando a trabajar en el laboratorio de un químico reputado que posee una gran fortuna. Con el tiempo, y guardando en secreto sus años como sacerdote, contrae matrimonio con la hija de su mentor, una muchacha de extraordinaria belleza y férrea fe católica. De esa unión nacerá una hija, pero poco antes de dar a luz la esposa de Sombreval conoce el falso proceder de su marido, que traicionó su compromiso con la Iglesia para dedicarse al paganismo de las ciencias. Horrorizada por tal sacrilegio y engaño, la joven muere tras dar a luz a una niña que nace con un estigma en forma de cruz en el rostro y una salud muy débil. Pese a esta desgracias, Jean Sombreval descubre que su amor por Calixte, la hija recién nacida, es equiparable o mayor que el que experimenta por la ciencia, y ofuscado por su negación de Dios, la educa muy lejos de la religión y en la ignorancia de la trágica muerte de su madre. Pero el destino o la providencia tenían otros planes para él, ya que al llegar a la adolescencia Calixte descubre ambas cosas y decide dedicar su delicada existencia a reconvertir a su padre.

Los años pasan y la línea entre la vida y la muerte de la joven es cada vez más fina. Jean, empeñado por encontrar una cura mágica que le devuelva la salud a su hija, decide volver a su tierra, comprar el castillo Quesnay, antigua casa solariega de los señores de la zona, e instalar allí su laboratorio, donde trabajará sin tregua día y noche.

Pero la llegada de Jean Sombreval, el infame cura casado, con su hija fruto del pecado no es bien recibida entre los habitantes de aquellas tierras, que les desprecian y no se dignan a tratar con ellos. Hasta que un día el destino hace que Néel de Néhou, hijo de vizconde y familiar de los Quesnay, se tope con ellos. Desde ese momento el joven cae irremediablemente hechizado ante la belleza y candidez de Calixte. ¿Será capaz el apasionado amor de Néel por Calixte sanarla, más allá de lo que la ciencia de Jean Sombreval pueda conseguir? ¿Será posible para Calixte devolver la fe a su padre? ¿Serán finalmente aceptados por la sociedad del lugar?

Un cura casado es una impresionante novela nacida en tiempos realistas, pero de espíritu vehementemente romántico. La obra está ubicada en la baja Normandía, tierra que vio nacer al autor, gran conocedor de su esencia y de sus gentes. La historia se remonta hasta los tiempos en que la Revolución Francesa llamaba a la puerta, y finaliza en la época napoleónica de las grandes batallas europeas. Este espacio temporal no está elegido al azar por el autor, ya que de él se sirve para describir los cambios sociales, culturales y religiosos que tuvieron lugar con la caída de la monarquía absolutista, la instauración de la Primera República y finalmente la subida al poder de Napoleón. Un periodo de tiempo que marcó el destino de la nación, en el cual la aristocracia perdió sus privilegios, dejando el campo libre a la burguesía, que aprovechó dicha circunstancia. De este contexto se sirve el autor para presentar a su protagonista Jean Sombreval, el cura casado, un individuo que debido a las eventualidades de su vida consigue salir de la pobreza y ocupar el lugar de privilegio que tenían los grandes señores en otra época.


<Pero una sensación de repugnancia, quizás debida a una solidaridad de casta, a pesar de que el espíritu de casta ya estaba desintegrado en aquella época, como tantos lazos sociales, impidió que los nobles de la zona acudieran a esta subasta de las velas -tipo de venta cuyos formalismos son en parte el enorme y sombrío testimonio de la ruina que constata.>


Pese al paso del tiempo y a los cambios sociales que llegaron con él, la atmósfera imperante era de intolerancia y resentimiento entre las gentes humildes debido a la incultura generalizada, y a la herencia que las supersticiones de la tradición folclórica y la religión habían implantado.


<Era de la zona; pero todos los que lo volvieron a ver, tras una ausencia tan larga, no pudieron nunca explicar el temerario e insolente retorno de un hombre monstruosamente tarado y ¡cuyo apellido llevaba de aquí para allá el Horror y el Espanto!>


En un ambiente semejante era de esperar que un individuo que renegara de su vocación religiosa para dedicarse a la ciencia y la razón, símbolo de los nuevos tiempos tras la Revolución, y que además se casara y procreara, fuera visto como un ente demoniaco, no sólo entre las gentes sencillas, sino también entre la aristocracia superviviente al Terror que veía con odio a aquellos que les recordaban todo lo que habían perdido. El autor aprovecha esta temática de la novela para atacar subliminalmente a sus contemporáneos que se conformaban con una sociedad más prosaica, alejados, desde su punto de vista, de los ideales estéticos y sociales de un pasado más glorioso


<Lo tenía tan atrapado la ciencia que no lo dejaba bajar al candente ruedo de la política. El padre Sombreval siguió en París -el París de Marat, de Fouquier-Tinville, el de las cabezas expuestas en las picas, el de los corazones aún calientes y estremeciéndose dentro de los ramos de claveles blancos-(…)>


En ese clima de odio e intolerancia siembra su historia el autor, hasta allí lleva a sus personajes principales: Jean Sombreval y Calixte, su hija fruto del pecado. Los instala en un castillo que más parece el ojo del infierno que una heredad aristocrática, y los exhibe ante las gentes del lugar para ser juzgados y vilipendiados. Pero como todo buen drama que se precie, también tiene sus héroes que lucharán por restaurar el honor perdido de los protagonistas, ya que comprenden la grandeza que estas víctimas de la vida guardan en sus atormentadas almas. Por un lado tenemos a Néel de Néhou, un joven aristócrata que cae rendido ante la humilde belleza de Calixte y ante la presencia e inteligencia del padre de ésta; por otro lado tenemos al sacerdote de la comarca, el padre Méautis, que ve en Calixte un alma pura cercana a la santidad y en su progenitor al pagano que debe salvar. Ambos simbolizan al héroe romántico por excelencia: Néel en su versión humana, el sacerdote en la divina. Dos pasiones contrapuestas que mantendrán una lucha encarnizada durante toda la novela.


<Néel veía su destino en aquella imagen. Había besado la mano del esclavo… “Moriremos -pensaba-, pero moriremos entrelazados…”>


Por otro lado, es importante destacar el papel de un personaje de la novela que representa el mundo de lo demoniaco, un tema omnipresente en la producción del autor. Me refiero a la Malgaigne, una anciana a medio camino entre la sabiduría y brujería, cuyas visiones marcarán el destino de esta historia. Las premoniciones de este personaje unidas a la pasión romántica de Néel y la devoción divina del padre Méautis forman un triángulo perfecto, alegoría de la búsqueda que lleva al conocimiento de Dios, un tema que obsesionaba al autor. Es importante indicar que la novela está repleta de innumerables símbolos alegóricos, que acentúan su carácter, imprimiéndole tensión y emoción, tanto argumental como conceptual.

En cuanto al estilo que emplea Jules Barbey D’aurevilly en su narrativa, debo decir que me ha impresionado por su riqueza intelectual. El autor se desborda en cada pasaje imprimiéndole sabiduría, virtuosismo y lirismo, a la par que demuestra su amplio conocimiento sobre el mundo clásico y el romántico, a los que cita constantemente. Tácito, Goethe, Beethoven, Lord Byron… Un mundo erudito de ensueño que sublima al lector apasionado que con intelectual agradecimiento perdona lo excesivo y rimbombante de algún fragmento.

En definitiva, y ya para encauzar el final de esta reseña, debo decir que he disfrutado plenamente de la lectura de Un cura casado, una obra que fue vilipendiada en su tiempo tanto por el mundo intelectual como por la Iglesia. En ella Jules Barbey D’aurevilly aborda de manera singular y muy particular, al igual que hacía con su extravagante vida, todos los temas que ocupaban las cabezas de los pensadores y esteticistas de su época: Religión, ética, ciencia, amor, devoción, celos, culpa…Un complejo mundo a caballo entre lo intelectual y lo espiritual de belleza inigualable que me ha devuelto la ilusión por investigar entre lo desconocido, entre las letras menos comerciales. Vista con la perspectiva de nuestros días, Un cura casado puede resultar una lectura algo chocante y cercana al desvarío pero, citando a aquel gran romántico:


 <La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma.> Goethe

 

Nos vemos el 17 de marzo en Turín, queridos lectores.

 
Reto La vuelta al mundo en doce libros

Undine von Reinecke ♪

 

Con este título participo en:

Proyecto Mes del Amor 👈organizado por Laky en su blog  Libros que hay que leer

Cumplo la premisa de Clásico de 400 páginas o más, del reto Todos los clásicos grandes y pequeños (nivel 3) organizado en el blog de Las Inquilinas de Netherfield  👈

Añado otro título a mis lecturas para el reto Nos gustan los clásicos V Edición, organizado por el blog Un lector indiscreto👈

 

El autor por la Editorial:

Fuente: Wikipedia
Jules Barbey d'Aurevilly (1808-1889) fue educado en el seno de una familia de toga normanda y recibió una educación marcada por el rigor religioso y la moral. En vida fue para muchos de sus contemporáneos un personaje en continua pose. Su físico excéntrico y sus exagerados juicios y opiniones contribuyeron a hacer de él un individuo fuera de los parámetros oficiales. La dinámica provocación-reacción que subyace en su conducta y en su obra resulta ser un concentrado perfecto para estudiar la dinámica ideológica y estética de su siglo. Leer sus ficciones y ensayos permite realizar un apasionado y apasionante repaso por una compleja y profunda época. «Un cura casado», menos popular tal vez que «Las diabólicas», otra de las obras fundamentales del autor, concentra, sin embargo, de modo más claro el universo imaginario aurevilliano, emparentado con el Romanticismo de la decepción: ese rechazo furibundo de su momento histórico y la negación del futuro.

Biografía del autor (Fuente: Biografías y vida)👈

Jules Barbey d'Aurevilly  (Saint-Sauveur-le-Vicomte, 1808-París, 1889) 

Escritor francés. Miembro de una familia tradicionalista y monárquica, fue un excéntrico y un dandy en su vida social. Su obra presenta una mezcla de romanticismo exacerbado y de catolicismo ultramontano. Escribió unos 1.300 artículos sobre temas literarios. Algunas de sus novelas y de sus cuentos, ambientados en su Normandía natal, son memorables. Las diabólicas (1874) es su obra maestra.

Barbey d'Aurevilly se sirvió de un estilo depurado para crear una obra audaz y polémica, enmarcada dentro de la tradición literaria de los románticos. Estudió leyes en Caen, donde estuvo influido temporalmente por las ideas liberales. Luego, establecido en la capital, vivió una existencia disipada, entre gustos aristocráticos y refinamientos al estilo de Lord Byron, y colaboró en varias revistas; tras la quiebra de una sociedad industrial que arruinó a su familia, hubo de ganarse la vida modestamente en el periodismo.

Originario de una familia aristocrática y católica, integrado de buena gana en la sociedad burguesa y cercano a las clases aristocráticas parisinas, Jules d'Aurevilly adoptó la postura de un dandismo extravagante. Fue un defensor del catolicismo y de la Inquisición, más por sus implicaciones estéticas que por su significación moral. Creyente, tradicionalista y ferviente defensor de la monarquía, su retórica influyó en escritores como Léon Bloy, Georges Bernanos y Ramón del Valle-Inclán.

En sus novelas, que algunos críticos consideraron como un retorno al idealismo, cultivó una prosa sutil, provocadora y satírica, en la que mezcló elementos realistas y fantásticos. En la construcción de sus relatos trágicos logró fuertes efectos de contraste asociando la violencia de los sentimientos extremos con una fría descripción de los hechos. Aún vacilante en sus primeras novelas entre las influencias románticas, el documento realista y el "style artiste" de los Goncourt (El amor imposible, 1841; El anillo de Aníbal, 1843), su originalidad se fue concretando a partir de Una vieja dueña (1851).

Una mezcla idéntica de sensualidad y religión informó sus obras sucesivas: La hechizada (1854), El caballero de Touches (1864), Un cura casado (1865) y los célebres cuentos reunidos en el volumen Las diabólicas (1874), que fue condenado y recogido. Jules Barbey d'Aurevilly se defendió alegando querer únicamente "asustar al vicio con la descripción de escenas reales en todo su horror", y volvió sobre los mismos temas en Una historia sin nombre (1883) y Lo que nunca muere (1884). De su obra ensayística destacan El dandismo y Jorge Brummel (1845), y sobre todo Obras y hombres del siglo XIX (1861-1865), una serie de estudios literarios y dramáticos en la que demostró su agudeza y perspicacia crítica.

Dos mujeres le amaron: Madame de Bouglon, católica ferviente que le curó del alcoholismo, y la atea Louise Reid, la cual le asistió con gran paciencia. Léon Bloy le hizo objeto de un verdadero culto. El favor del público aumentó en sus últimos años gracias a los simbolistas, quienes sobrevaloraron el mérito de las alucinantes transfiguraciones que en sus páginas se manifiestan.

 

http://www.eurochannel.com/es/Biografia-Jules-Amedee-Barbey-DAurevilly.html

https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=39129

https://www.lemiaunoir.com/poetas-malditos-italia-francia/

http://www.nocierreslosojos.com/literatura-cultura-francia-xix/