miércoles, 20 de octubre de 2021

RESEÑA: HISTORIAS DE FANTASMAS, SHERIDAN LE FANU

 

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica:

Editorial: Eneida

Traducción: Ioana Sotuela

ISBN: 9788415458388

Nº Páginas: 186

Dimensiones: 13 x 21

Precio: 12,95 €

 

Sinopsis de la Editorial:

Historias de fantasmas es un conjunto de inquietantes ficciones que adentran al lector en universos escondidos y secretos, de narraciones tan terroríficas como indispensables. Un libro magistral y estremecedor que resulta ideal para leer al caer la noche.


Propuesta musical para este libro:

The Amber Witch Overture, William Vicent Wallace (1812-1865)

La obra The Amber Witch (La bruja ambar), es una ópera en cuatro actos compuesta por el irlandés William Vicent Wallace, con libreto de Henry Fothergill. Fue estrenada en Londres en 1861. Esta obra está basada en una novela gótica publicada anónimamente en 1835 como Maria Schweidler die Bernsteinhexe, aunque se conoce que fue escrita por Johann Wilhelm Meinhold (1797-1851). La novela fue traducida al inglés en 1844 por Lady Duff Gordon como The Ambar Witch .  


Lo que Undine opina del libro: 


<Vale más ser cobarde un minuto que muerto el resto de la vida.> Proverbio irlandes


Hoy, 20 de octubre de 2021, llego a la costa irlandesa, concretamente a la localidad de Cobh, en mi singladura literaria siguiendo la ruta diseñada por el escritor Julio Verne en su novela La vuelta al mundo en ochenta días. El héroe de la historia, el carismático Phileas Fogg, arribó allí a bordo de un barco mercante, tras sortear una terrible tormenta marítima que le desvió de su ruta y le obligó a atracar en Queenstown, la actual Cobh, debido a la falta de combustible.

Cobh, Irlanda
Fuente: Wikipedia

Cobh es una ciudad portuaria situada en la ría de Cork, en la costa sur de Irlanda. Inicialmente esta ciudad se llamaba “Cove'', pero, tras la visita que la reina Victoria de Inglaterra realizó a Irlanda en 1849, la localidad cambió de nombre y pasó a llamarse Queenstown. Al parecer, ésta era la primera ocasión en que la monarca visitaba Irlanda y, pese a que Cobh no era una etapa programada en su ruta, Victoria quiso hacer un alto en su travesía, inducida por la muchedumbre que abarrotaba los muelles del puerto. La ciudad quiso agradecerle esa deferencia y de ahí el cambio de nomenclatura. Pero el entusiasmo duró poco, porque tras conseguir Irlanda la independencia de Inglaterra en 1922, la ciudad retornó a su denominación anterior. Cobh siempre estuvo ligada al mar, sus crónicas así lo relatan: en 1720 se fundó allí el primer club náutico de la historia, el Royal Cork Yacht Club; también fue un puerto estratégico durante las guerras napoleónicas; en los siglos XIX y XX era el enclave desde donde se veía abandonar las tierras irlandesas a los miles de emigrantes que cruzaban el Atlántico con rumbo a Nueva York. Si miramos el anecdotario atemporal, el puerto de Cobh además guarda dos tristes recuerdos en su memoria: desde sus atracaderos partió en 1912 el Titanic, antes de ser engullido por las gélidas aguas del océano, y también sirvió como punto estratégico fundamental durante la Primera Guerra Mundial. En la actualidad, la localidad es importante por acoger el Cuartel General de la Armada Irlandesa.

Como vemos, Queenstown (Cobh) ha sido siempre un punto señalado en el mapa, de ahí que Julio Verne lo eligiera para aparecer en su aclamada novela. Pero, antes que el escritor galo, hubo otros individuos que fijaron su atención en Irlanda.

Página de los Anales de los cuatro maestros
Fuente: Wikipedia

La historia de Irlanda se remonta lejos en el tiempo, y su paisaje aún conserva la huella de las gentes que habitaron sus tierras allá por el año 2000 a. C. Del mismo modo ocurre con su rico folclore, el cual nos habla de las tribus celtas que llegaron allí sobre el 1600 a. C. y de los mitos que nacieron con ello. Esto está recogido en los Anales de los cuatro maestros, las crónicas de la historia de Irlanda que fueron escritas en gaélico. Se cree que el latín se introdujo en la isla con la llegada del misionero escocés san Patricio en el siglo Vl para cristianizar la zona, y que lo hizo a través de las escuelas monacales. También se especula que cuando él falleció los grandes señores de Irlanda ya eran letrados, y que el país se había tornado en un lugar de ilustración, rico en el saber. De aquellos días nos ha llegado poco, ya que las incursiones vikingas de los siglos IX y X lo destruyeron casi todo. La Edad Media llevó la perdición a Irlanda, ya que las guerras internas por conseguir el poder ocasionaron la invasión de Inglaterra. La culpa fue de McMurrough, conocido como el traidor más odiado del país, ya que él fue quien pidió ayuda a Enrique II Plantagenet para recuperar su corona cuando fue expulsado del trono de Leinster. Esto ocasionó que el monarca inglés invadiera la isla con sus tropas y se proclamara Señor de Irlanda; así fue como comenzaron los ocho siglos de dominación inglesa, aunque los irlandeses jamás cejaron en su lucha por recuperar la tierra de sus ancestros, como tampoco quisieron olvidar su cultura, tradición y religión, pese a las medidas sanguinarias que tomaron algunos monarcas como Isabel I que, viendo poco efectivas las disposiciones tomadas para la colonización, quiso ratificar su poder ejecutando a cabezas de la iglesia católica. El efecto fue inverso y creció un sentimiento nacionalista y antiinglés que ha perdurado hasta nuestros días. En 1922 Irlanda se independizó del Reino Unido, con la única excepción de la provincia norteña del Ulster, que quiso seguir bajo dominio inglés.

Cuando Phileas Fogg llegó a Queensland en 1872, Irlanda estaba marcada por la gran despoblación originada por la Gran Hambruna irlandesa, que ocasionó muchos muertos y fue el origen de la multitudinaria emigración a los Estados Unidos.

Primera edición Los viajes de Gulliver, J. Swift 
Fuente: Wikipedia

En cuanto a la literatura irlandesa, es tan rica como sus mitos y se remonta al inicio de la escritura en gaélico, fechándose el manuscrito más antiguo encontrado en el año 700. También se considera literatura irlandesa los trabajos escritos en inglés por autores nacidos en Irlanda, que se identifican con la cultura y la forma de vida irlandesa. No es de extrañar, ya que muchos literatos viajaban a Inglaterra para terminar de formarse en los grandes centros educativos de aquel país. Pese a ello, en el siglo XIX se produjo un resurgir de la cultura gaélica. Se tradujeron múltiples manuscritos clásicos a la lengua irlandesa ancestral, se publicaron muchas revistas en el idioma e incluso se inició con éxito la celtística (estudios celtas), desde que se publicara en 1853 la Grammatica Celtica de James Pritchard. Son muchos los intelectuales de todos los campos que trabajaron en pro de avivar y mantener la cultura del país en su lengua materna. En cuanto a los autores que escribieron en inglés, no podemos olvidar dos nombres ilustres del siglo XVIII como Jonathan Swift y Laurence Sterne, creadores de Los viajes de Gulliver (1726) y de Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy (1760-1767), respectivamente, la trascendencia de estas obras habla por sí misma. Ya en el siglo XIX, momento que nos ocupa hoy, los escritores que más relevancia tuvieron fueron Oscar Wilde, George Bernard Shaw, Bram Stoker... citar sus títulos resulta frívolo, puesto que todo el mundo conoce la importancia que tienen dentro de la literatura universal. Antes de ellos, en la primera mitad de la centuria, hubo otro ilustre de las letras irlandesas que dejó una huella imborrable en el género de misterio y terror, cuya obra no disfruta de la visibilidad que merece pese a su importancia. Me refiero a Joseph Thomas Sheridan Le Fanu (1814-1873), escritor y editor irlandés que transformó el cuento de fantasmas clásico y lo elevó a la quinta esencia, por lo que es hoy considerado el padre del relato fantasmal moderno. Él es el elegido para protagonizar la primera etapa irlandesa de La vuelta al mundo en doce libros. El libro que he escogido para ello se titula Historias de fantasmas, se trata de una antología de ochos relatos, algunos de ellos publicados en fechas cercanas al año 1872, momento en que apareció La vuelta al mundo en ochenta días, que vio la luz en 2017 en España gracias a la editorial Confabulaciones y a la traducción de Iona Sotuela.  

All the Year Round, revista Charles Dickens
Fuente: Wikipedia

Los títulos que contiene Historias de fantasmas fueron todos publicados primeramente de manera individual e indistintamente en dos prestigiosas revistas: Dublin University Magazine, revista literaria, cultural y política independiente que estuvo en activo desde 1833 hasta 1882; y en All the Year Round, periódico semanal literario fundado y dirigido por Charles Dickens en 1859 que se leía en todo Reino Unido y estuvo operativo hasta 1895. Años más tarde, cada uno de los cuentos pasaría a formar parte de diferentes antologías entre las que destacan principalmente The House in the Church-yard, recopilatorio que aparecido en 1864; The Purcell Papers, antología publicada en 1880, que contenía cuentos góticos, históricos y humorísticos de Le Fanu; y Madam Crowl's Ghost and Other Tales of Mystery, edición recopilatoria publicada en 1923 por el escritor M. R. James. Los relatos que forman parte del libro que nos ocupa son los siguientes:


  • Historias de fantasmas de la casa de los azulejos,(1861)
  • El fantasma de la señora Crowl, (1870)
  • El gato blanco de Drumgunniol, (1870)
  • Descripción de extrañas perturbaciones que se produjeron en Aungier Street, (1853)
  • El pacto de sir Dominick, (1872)
  • Casa en alquiler, (1838)
  • Un suceso extraordinario en la vida del pintor Schalken, (1839)
  • El fantasma y el curandero, (1838)


Un suceso extraordinario en la vida del pintor Schalken
(Ilustración 1894)
Fuente: Johncoulthart.com

Las historias que narran todos estos cuentos poseen argumentos muy variados, aunque no se deben contar en la reseña porque revelarían demasiado de sus misterios. Algunos están protagonizados por casas encantadas en las que habitan almas atormentadas que acosan a los nuevos inquilinos que las ocupan. Entre ellas destaca Casa en alquiler, un brillante y aterrador relato ambientado en la costa mediterránea francesa, que ha sido considerado por la crítica como un texto innovador en su momento, porque en él se veía por primera vez a "la casa" como un ente que adopta el papel de la psique humana en el género del terror, un motivo que será utilizado posteriormente y con frecuencia en la novela moderna del género. Sin quitar importancia al anterior título, el resto de relatos en los que aparecen casas fantasmales en esta antología son, desde mi punto de vista, tan especiales o más, aunque es cierto que poseen un estilo conceptual más cercano al cuento gótico clásico, centrado en edificios ancestrales que bajo sus piedras habitan terroríficas leyendas y entes sobrenaturales. Otras piezas de Historias de fantasmas se basan en el folclore celta, como es el caso de El gato blanco de Drumgunniol, relato subyugador y emocionante, que recurre a lo mitos femeninos anunciantes de desgracias y muerte; es interesante comentar también que esta historia utiliza además una figura muy recurrente en la literatura terrorífica posterior: el gato como símbolo de mal augurio. Por otro lado, en el recopilatorio que nos ocupa hoy asimismo encontramos narraciones con una carga intelectual muy importante. Dos son los ejemplos que quiero destacar: el primero, El pacto de sir Dominick, historia sobresaliente con un final de vértigo, en la que el autor recurre al mito de Fausto; y el segundo, Un suceso extraordinario en la vida del pintor Schalken, un cuento de corte romántico que, en mi opinión, es uno de los más inquietantes y de mejor factura narrativa de del libro. En él Le Fanu se sumerge en el mundo del arte del siglo XVII holandés, y lo utiliza como ambientación para recrear una historia llena de simbología sugestiva y filosófica

Primera edición de The Purcell Papers
donde aparece El fantasma y el curandero
Fuente: Wikipedia

He dejado para el final mis dos cuentos favoritos de Historias de fantasmas, ambos muy diferentes entre sí, pero igual de impactantes. Me refiero a El fantasma y el curandero, cuya singularidad radica en el carácter hilarante y la agudeza burlesca que tiene su historia, un clarísimo antecedente de El fantasma de Canterville (1887) de Oscar Wilde; y El fantasma de la señora Crowl, cuyo valor reside en la apasionante y gótica atmósfera que recrea el escritor, centrada en una mansión muy antigua de la campiña inglesa durante la época victoriana, en los tétricos personajes principales que describe y en la tensión narrativa que va in crescendo y que no decae en ningún momento. Muy posiblemente, el lector que decida leer este relato salga completamente fascinado al terminarlo.

Después de este breve resumen de Historias de fantasmas, cabe preguntarse qué tienen en común los ocho relatos que componen el libro. Desde mi punto de vista y, en primer lugar, la tremenda destreza narrativa del autor, que consigue despertar la atención del lector y mantenerla en todo momento hasta concluir cada una de las narraciones. Sheridan Le Fanu era un hábil cuentacuentos y un fantástico creador de ilusiones. Con ellas era capaz de generar atmósferas góticas incomparables, con efectos especiales que estimulan la adrenalina de quienes escuchan o leen los cuentos, avivando todos sus sentidos. Por otro lado, el estilo que utiliza a la hora de desmenuzar sus historias, usando siempre diferentes métodos para presentarlas, resulta siempre impactante y consigue un efecto de singularidad. No importa que en muchas de ellas aparezcan elementos repetidos como almas penitentes, casas encantadas o demonios camuflados, cada cuento es único y jamás resulta reiterativo.

Otro punto importante, a la hora de analizar la producción de Sheridan Le Fanu, son las innovaciones que introdujo en sus relatos de corte gótico, alejándose con ello de los típicos cuentos clásicos de fantasmas que se conocían hasta la fecha. Sus creaciones van mucho más allá y exploran los campos de lo psicológico y lo sobrenatural, los hace converger hasta crear un submundo de pesadilla. Por otro lado, hay que señalar que, aunque la innovación preside sus escritos, Le Fanu no rechazó en ningún momento la ambientación que presidía la tradición clásica del género de misterio y de los cuentos de fantasmas, y podemos comprobarlo de su puño y letra en el pasaje siguiente, extraído del relato Descripción de extrañas perturbaciones que se produjeron en Aungier Street.


<Esta historia no es digna de ser contada o, al menos, no lo es de ser escrita. Narrada, como a veces me habéis solicitado, a un círculo de rostros expectantes  e interesados, iluminados por el resplandor de una confortable chimenea después de la cena en una noche de invierno, mientras fuera aúlla el viento gélido y todos estáis cómodos y calentitos dentro, ha funcionado bastante bien, aunque ¡cómo no iba a ser así?, me pregunto.>


Ilustración de primera publicación
 de Carmilla en The Dark Blue (1872)
Fuente: Wikipedia

Quién no se dejaría seducir por esa atmósfera que describe en el texto anterior, para disfrutar al amor del hogar de una inquietante historia repleta de fantasmas y misterio. Él lo sabía y por eso explotó este recurso. No en vano, su estilo y trabajos fueron decisivos para el desarrollo del género en la época victoriana, que tanta admiración despierta aún hoy en día. Y sin embargo, la labor creativa de Joseph Sheridan Le Fanu, es poco más conocida que por ser el autor de Carmilla (1872), el primer cuento dedicado a una mujer vampiro en el que subyace una relación lésbica. No obstante, muchos grandes escritores dedicados al terror y al misterio han reivindicado la figura de Le Fanu como el mejor escritor del género. M. R. James (1862-1836), medievalista y escritor británico de renombre mundial, llegó a decir del irlandés que su obra era muy superior a la de Edgar Allan Poe. Estas palabras se recogen en el prólogo Madam Crowl's Ghost and Other Tales of Mystery, recopilatorio de 1923 que el propio M. R. James quiso publicar para recuperar la obra de Le Fanu. La influencia de sus cuentos de fantasmas y de misterio sobre los autores del género es indiscutible, y ellos mismos lo reconocen. El propio Henry James, implacable siempre en sus críticas, llegó a admitir que no faltaba nunca una novela del señor Le Fanu junto a su cama, ya que consideraba que era la lectura ideal para disfrutar en una casa de campo después de medianoche. Y yo, humilde lectora, no podría estar más de acuerdo con él y me dispongo a imitarlo en el futuro. 

Finalizo aquí mi primera etapa irlandesa de La vuelta al mundo en doce libros, en la que he coincidido muy oportunamente con Sheridan Le Fanú. Leer sus cuentos de fantasmas es siempre emocionante y cautivador, pero hacerlo en este momento del año, tan cerca de la noche de ánimas, sólo podría ser superado por encontrarme cara a cara con el espectro de don Juan Tenorio.



Undine von Reinecke ♪


Os espero el 17 de noviembre en Dublín, allí nos espera la próxima etapa de La vuelta al mundo en doce libros. Ya estamos acercándonos al final de nuestro viaje.




El autor por la editorial:

Joseph Thomas Sheridan le Fanu, conocido como El príncipe invisible por sus amigos y allegados, debido a su voluntaria reclusión e inveterada misantropía, nació en Dublín en 1814. 

Estudió Derecho en el Trinity College, pero dada su inclinación a las letras, pronto abandonó el ejercicio de la abogacía para dedicarse al periodismo, la edición y la literatura.

Sheridan Le Fanu es uno de los principales maestros del «horror en la literatura». Sus historias de fantasmas constituyen uno de los primeros ejemplos del género de terror moderno, género al que supo aportar nuevos escalofríos gracias al realismo y verosimilitud que introducía en sus relatos y novelas.

Sus historias más conocidas son la macabra novela de misterio Tío Silas, publicada en 1864, La rosa y la llave (1871) y la muy celebrada colección de relatos Las criaturas del espejo (1872), que contiene la novela corta Carmilla, tal vez el primer cuento de vampiras, llevada al cine en 1932 por Theodor Dreyer, así como Té verde y El conocido.

Otras ficciones de Le Fanu: Los papeles de Purcell, La casa junto al cementerio (1863), La mano de Wylder (1864), Vidas encantadas (1868) y la publicación póstuma El vigilante y otras historias macabras (1894).

Falleció en la misma ciudad que le vio nacer en 1873.


miércoles, 13 de octubre de 2021

RESEÑA: BELINDA, MARIA EDGEWORTH

Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Título: Belinda

Editorial: Libros de Seda

Traducción: Noemí Jiménez Furquet

ISBN: 978-84-17626-48-8

Nº de páginas: 480

Género: clásicos

P.V.P.: 19,95 €

Sinopsis de la Editorial:

Después de casar a media docena de sobrinas con caballeros de gran fortuna, la señora Stanhope quiere asegurarle el mejor futuro a la última de ellas, Belinda, y nadie más adecuado para introducirla en la alta sociedad que su amiga lady Delacour, la mujer más frívola e influyente de todo Londres. De su mano, la joven se sumerge en un mundo deslumbrante, en el que brilla con luz propia el encantador Clarence Hervey, aunque las fiestas y los devaneos ocultan secretos y tragedias, y las amistades más deslumbrantes esconden intereses ocultos.

En medio de la agitada vida de finales del siglo XVIII, Belinda deberá escuchar a su mente y a su corazón, tomar decisiones arriesgadas y descubrir su propio camino.


Propuesta musical para este libro:

Charles Sackville (1711-1769) fue un poeta y cortesano inglés del siglo XVIII. Su contribución al mundo de las artes y las letras como mecenas durante el reinado de Carlos II fue notable, y ayudó a la expansión de la literatura durante el periodo de la Restauración. La pieza musical que estáis escuchando iba acompañada por un poema de su autoría, fechado en 1737.  Se hace referencia a esta obra en Belinda, en una escena protagonizada por lord y lady Delacour.


Lo que Undine opina del libro:


<No creo en la casualidad ni en la necesidad; mi voluntad es el destino.> John Milton


Es curioso cómo a veces encontramos el camino que determina nuestro destino. En mi caso particular éste parece regirse siempre por la misma constante: Jane Austen. Mis lectores antiguos conocen muy bien que a ella debo mi afinidad hacia la cultura inglesa y que, a causa de ello, mi biblioteca se nutre en mayor medida de las obras surgidas en aquellas tierras.
Jane Austen, C. Auten(1810)
Fuente: Wikipedia
Hace ya más de dos décadas que finalicé la última de las novelas que escribiera la venerada escritora inglesa y, desde aquel momento, gran parte de mi ocio, viajes e investigaciones literarias y culturales han girado en relación a su vida y obra. Cada artículo, ensayo o biografía que he encontrado escrito sobre ella ha sido siempre de sumo interés para mí. Y en eso estaba yo hace algunos años, más de los que quisiera admitir, cuando leyendo acerca de los autores contemporáneos que admiraban o criticaban a Jane, me topé con el nombre de Maria Edgeworth. El texto que tenía entre manos comentaba la fascinación que Austen sentía por esta escritora angloirlandesa, a la que admiraba de tal modo que incluso le envió un texto de su autoría para que le diera su opinión. Pero como pasa muchas veces en estos casos, el sentimiento de empatía no era recíproco y el documento fue devuelto a Jane sin haber sido leído. Mi asombro e indignación fueron tremendos, ¡¿cómo podía ser que una escritora de la que nunca había oído hablar mostrara tal desprecio por una autora que hoy es reeditada una y otra vez?! Ésta no sería la única impresión fuerte que me llevaría porque, al interesarme más por la figura de Maria Edgeworth, descubrí que en tiempos de las dos autoras ella fue la más famosa y exitosa de las dos. Su prestigio como ensayista y escritora de libros ejemplares era indiscutible y sus publicaciones no dejaban de reeditarse una y otra vez. Tal circunstancia motivó mi curiosidad por conocer su obra, y comencé a buscar todos los títulos que se hubieran publicado en nuestro idioma. Tristemente pude comprobar que, pese a la gran reputación que avala a Maria Edgeworth, en España tan sólo había disponibles dos de sus obras. Se trataba de El absentista, publicada en 2000 por Alba Editorial, y de El castillo de Rackrent, esta vez editada en 2004 por Littera Books, ambos dedicados a los temas angloirlandeses. Rápidamente me hice con ellos y los devoré con gran deleite. Su lectura consiguió transportarme a ese lugar común del que disfrutamos todos los lectores de clásicos y, cómo no, también los austenitas. Pese a la excelencia de estas dos obras, el mercado literario no nos trajo un nuevo Edgeworth hasta 2015. Pero la demora valió la pena, porque se trataba de Ennui, una novela publicada por Ático de libros, erudita y notable, que confirmó mis primeras impresiones sobre su autora. Pero lo mejor aún estaba por venir, porque hace algunos meses Libros de Seda anunciaba la inminente publicación de Belinda, una de las más polémicas y aclamadas obras de Maria Edgeworth. Después de un verano de incertidumbre deseando leer este título, hoy presento ante mis lectores la reseña de esta magnífica obra que se muestra ante el público español en una cuidada edición, basada en la original de 1801, y con la estupenda traducción de Noemí Jiménez Furquet.


Belinda Comienza así:


< Advertencia

Todo autor tiene derecho a llamar a su obra como considere apropiado. El público, asimismo, tiene derecho a aceptar o rechazar la clasificación que se le presente.

La siguiente obra se ofrece al público en forma de “cuento moral”, pues la autora no desea considerarla una novela. Si todas las novelas fueran como las de madame de Crousaz, la señora Inchbald, la señorita Burney o el doctor Moore, la autora adoptaría gustosa tal nombre, pero tantos disparates, errores y vicios se difunden en los libros denominados “novelas” que espera que su deseo de darle otro nombre a este se atribuirá a sentimientos loables y no a un exceso de escrúpulo.>


No cabe duda que en estas palabras de advertencia que salen de la pluma de la propia autora habitan los prejuicios que llevaron a Maria Edgeworth a criticar la narrativa de Jane Austen. Pese a ello, en Belinda encontramos una apasionante aventura, propia de los mejores títulos del género en cuestión.

Retrato de Lady Bamfylde, J. Reynols (1778)
Fuente: Wikipedia

Belinda cuenta la historia de la señorita Portman, una joven que ha cumplido la mayoría de edad entre las diversiones de la ciudad de Bath y que, debido a esto es enviada a Londres a buscar marido con urgencia. Para ello, su tía, la señora Stanhope, que es una casamentera sin parangón, decide mandar a la muchacha junto a una amiga de confianza, la famosa Lady Delacour, una dama muy bien relacionada que dicta las normas de conducta en los frívolos salones londinenses. La tía Stanhope confía en que Belinda sea introducida y guiada en sociedad por una experta, y de este modo, pueda moverse entre la flor y nata de la société. Pero al poco de llegar y tras disfrutar de los placeres aristocráticos de la gran ciudad junto a su mundana anfitriona, Belinda Portman comprende que, pese a su gran belleza y esmerada educación, le precede la detestable fama de cazafortunas entre los solteros de alta cuna. La joven, que dista mucho de tenerse por tal, no está dispuesta a ser motivo de escarnio entre los caballeros, y desde ese momento decide eludir todo tipo de galanterías y peligros que la puedan conducir a un matrimonio fracasado. Especialmente evita las atenciones de Clarence Hervey, un caballero bien parecido y elegante, gran favorito de Lady Delacour, que demuestra una contradictoria atracción hacia la muchacha. No obstante, la aparente vacuidad del galán y los dobleces de su comportamiento ponen a la defensiva a Belinda que, sin prestar atención a los consejos de su protectora, decide seguir sus propios instintos. Pese a ello, la amistad entre la joven y su tutora se estrecha vivamente, hasta que un día un terrible malentendido entre las dos damas provoca su distanciamiento, con la consecuente huída de la joven de la casa de Lady Delacour. Esta situación dará lugar a una serie de acontecimientos y equívocos encadenados, de mayor y menor magnitud, que pondrán a prueba la valía moral de Belinda y su capacidad para progresar en medio de la licenciosa alta sociedad londinense. ¿Será capaz de sobrevivir entre tanto engaño y disipación? ¿Reconocerá el valor de la buena amistad? Y, lo que es más importante, ¿distinguirá el verdadero amor cuando por fin aparezca?

Belinda. Ilustración de 1850
Fuente: RegencyHistory.net

Belinda es un emocionante, interesante y cautivador “cuento moral” que fue publicado en 1801 en tres volúmenes por Joseph Johnson (1738-1809), un importante editor londinense, que tuvo gran éxito durante el siglo XVIII. La publicación del libro fue polémica desde el mismo momento en que vio la luz, especialmente por aparecer en medio de la trama un matrimonio interracial. Hasta tal punto tuvo repercusión la introducción de este motivo en la obra, que en la reedición de 1810 Maria Edgeworth se vio obligada a hacer algunos cambios en la historia para sosegar los escrúpulos racistas y de decoro que habitaban en la educación inglesa. Recordemos que en 1807 se había firmado en el Reino Unido el Acta del Comercio de Esclavos, por el que quedaba prohibida la venta de personas. Pese a ello, la esclavitud no fue erradicada completamente en los territorios del Reino Unido hasta 1833, momento en el que se firmó la Slavery Abolition Act. Los prejuicios raciales estaban muy arraigados en la sociedad inglesa y los matrimonios de esta índole eran del todo inimaginables. Afortunadamente, la valiente intención de la escritora, crítica con la esclavitud, ha llegado hoy hasta nosotros, ya que, como mencioné al comienzo de la reseña, la edición que nos presenta Libros de Seda es la original de 1801, donde podemos encontrar el texto íntegro y sin retocar.  

Pese a que Belinda se publicó cuando comenzaba el siglo XIX, momento en el que se anunciaban grandes cambios estilísticos en la narrativa, Maria Edgeworth se acoge en gran parte al método moralista y filosófico del siglo de las luces. En su obra se adivina la trascendencia de grandes autores europeos del XVIII como el de el inglés Samuel Richardson, famoso por obras como Pamela o Clarisa; también se deja ver la pluma del francés Pierre Choderlos de Laclos, cuya novela epistolar Las amistades peligrosas (1782) denota un gran ascendiente sobre Belinda; del mismo modo encontramos similitudes con el carácter que mostraba Madame de Staël, una de las más reputadas e influyentes literatas de la ilustración, que con su estilo erudito y de corte feminista revolucionó el mundo político e intelectual europeo; Maria Edgeworth la emula en su vertiente ensayística, y ofrece en Belinda una crítica encubierta, tan audaz como progresista, sobre las ideas de Rousseau acerca de la educación para la mujer. A todo lo anterior hay que añadir el influjo de la más reputada tradición literaria y filosófica inglesa de todos los tiempos, representada en muchos pasajes por el espíritu de Shakespeare, John Milton o el Dr. Johnson. En este punto quiero hacer un inciso para elogiar la exquisita labor de Noemí Jiménez Furquet, la traductora de Belinda, que gracias a sus elaborados pie de página los lectores menos habituados a leer estos clásicos podrán comprender y degustar el libro con el mayor placer y entendimiento. Aunque realmente para disfrutar de esta gran obra no hace falta más que disponibilidad de tiempo, porque pese a la gran erudición que emanan de esas casi quinientas páginas, Belinda resulta un gratificante y edificante entretenimiento. En gran parte es debido a la dinámica con la que la autora plantea la novela, entremezclando pasajes de acción, con documentos epistolares y diálogos cáusticos que, muy lejos de dispersar la atención del lector, aumentan su interés por lo que está sucediendo en todos los puntos de interés del libro, llevándolo de la mano hasta la conclusión final. La impresionante capacidad intelectual de Maria Edgerworth y su elocuencia para transmitirla en su discurso es impresionante.

Ilustración de Letters of M. Edgeworth (1895)
Fuente: RegencyHistory.net

Maria Edgeworth hace un alarde de destreza narrativa tal que, pese a su empeño en distinguirse del género novelesco, el lector habituado a leer novelas puede no advertir las diferencias. De cómo lo consigue habría que escribir un ensayo, pero para que mis lectores se hagan una idea, podemos decir que la autora conjuga en el libro una trama principal potente, donde se explica las circunstancias e intereses de la heroína protagonista y la problemática que envuelve a su protectora, la interesante y frívola Lady Delacour, a la que añade una serie de subtramas, tan impactantes o más como la línea argumental central, en la que se dan cita una galería de personajes, algunos peculiares otros escandalosos, que imprimen atractivo al texto. Por él aparecen damas perversas disfrazadas de caballeros, petimetres edulcorados, damiselas románticas al estilo Walter Scott, galanes atractivos de novela, pícaros redomados... Hasta doncellas de servicio entrometidas, que ponen en un brete a su señora. Es sorprendente que de entre todos ellos el personaje central que da título al libro sea el menos interesante, pese a sus múltiples virtudes. Ello es debido a que la autora otorga a Belinda una personalidad anodina, muy parecida a la que posee la Fanny Price de Jane Austen, en Mansfield Park, con el fin de utilizar la vara moral de medir. En el fondo, y pese a la insistencia de Edgeworth en distinguirse de escritoras como la la gran autora de regencia, la diferencia que existía entre ellas no era tan grande, y reside principalmente en ese carácter afín al siglo XVIII que guarda el estilo de la escritora angloirlandesa.

Belinda, edición 1896
Fuente: RegencyHistory.net

Esto me lleva a comentar la trascendencia que Belinda tuvo en la producción de Jane Austen. En esta edición que nos presenta Libros de Seda se nos recuerda que Jane habló de Belinda en La Abadía de Northanger, y adjunta el pasaje de la novela dónde elogió su relevancia. Sin duda ésta es una muestra evidente de la profunda admiración de la gran escritora hacia Maria Edgeworth, pero los grandes conocedores de las novelas de Austen podrán identificar muchos más, principalmente esa mirada crítica e inteligente, capaz de analizar sin esfuerzo las debilidades humanas con ironía y elegancia. También podrán distinguir el interés que comparten ambas literatas por destapar la precaria situación de la mujer frente a la sociedad, un motivo que nos muestra Austen crudamente en Sentido y sensibilidad, tanto como lo hace Edgeworth en Belinda, como también esa cruenta lucha que mantienen corazón y razón. Y aludiendo a las pasiones terrenales, las dos autoras comparten un mismo savoir faire en relación al planteamiento de sus personajes y las uniones románticas entre estos. Identificar en Belinda momentos similares y grandiosos como el que aparece en Persuasión cuando Anne Eliot discute con un amigo del capitán Wentworth sobre la constancia en el amor es un auténtico deleite, y como este episodio existen muchos más, pero dejo a mis lectores que se zambullan en la lectura de Belinda y que disfruten descubriéndolos.

Y hasta aquí llega mi reseña de hoy, una de las más comprometidas de todo el año, por tratarse de un gran título de las letras inglesas. Pese a todo, he disfrutado compartiendo las virtudes de Belinda que, como toda obra de importancia, lo contiene todo. Amistad, política, religión, solidaridad, artes, humor, crítica social…amor, todas las pasiones humanas que dominan el mundo habitan en ella. ¿No es eso la inmortalidad?


<He aquí un buen criterio para medir al genio: observad si progresa o sólo da vueltas sobre sí mismo.> Samuel Taylor Coleridge


Undine von Reinecke ♪


La autora por la Editorial:

Maria Edgeworth (1768-1849) fue una escritora angloirlandesa. La segunda de veintidós hermanos (su padre se casó cuatro veces), recibió una educación liberal y fue una mujer muy comprometida con asuntos sociales como el racismo, las hambrunas que asolaron Irlanda, el injusto sistema de arrendamientos establecido en el país o la educación de la mujer, de la que su padre fue siempre firme partidario. Escribió diversos ensayos, cuentos para niños y novelas. Muy popular en su época, fue una de las autoras favoritas de Jane Austen, que incluso llegó a mencionarla en sus obras. Entre sus novelas, que siempre tenían un propósito moral, destacan El castillo de Rackrent (1800), Belinda (1801) o Ennui (1809).


miércoles, 6 de octubre de 2021

RESEÑA: LA LLAVE MISTERIOSA Y LO QUE ABRIÓ, LOUISA MAY ALCOTT

 

Fuente: Undine von Reinecke

FICHA TÉCNICA:

Editorial: Funambulista

ISBN: 978-84-122371-9-1

Traducción e introducción de Micaela Vázquez Lachaga

Rústica con solapas

128 páginas

Tamaño: 12 x 20 cm.

PVP sin IVA: 14,42 €

PVP con IVA: 15 €

Fecha de publicación: septiembre de 2021


Sinopsis de la Editorial:

El amor parece reinar en la mansión de los nobles Richard y Alice Trevlyn, situada en la bucólica campiña inglesa; sin embargo, la visita intempestiva de un extraño y unas palabras intercambiadas entre este y su esposo, que Alice escucha a escondidas, son el principio de una inexplicable tragedia que alterará para siempre la tranquilidad de la familia Trevlyn. ¿Qué nefastas noticias habrá traído consigo el visitante? ¿Por qué cae Alice en un estado de debilidad física y mental que ni siquiera consigue aliviar la presencia de su bebé Lillian? ¿Qué relación tendrá en todo esto la aparición, unos años después, de Paul, un joven que entra al servicio de lady Trevlyn y de su hija adolescente? ¿Y qué abrirá la misteriosa llave que da el título a esta deliciosa novela breve?


Propuesta musical para este título:

Ballade, Op. 6, Amy Beach (1894)

En una entrada anterior os hablé de Amy Beach 👈 gran compositora y pianista norteamericana que se hizo famosa ofreciendo giras por Europa. Lo que no os conté es que, tras muchos años dando conciertos fuera de Estados Unidos la pianista regresó en 1914, al poco tiempo de comenzar la Gran Guerra. Beach cometió la imprudencia de hacer unas declaraciones poco afortunadas a la prensa, eso le costó ganarse la fama de ser pro alemana. La compositora se defendió diciendo que su lealtad era para con la música, y no a la Alemania armada. Como quiera que sea, sus composiciones siguieron vendiéndose y ella continuó gozando del mismo éxito. Llegó a ser considerada la mejor compositora estadounidense.


Lo que Undine piensa del libros:


<En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás.> Jacques Benigne Bossuet


Decía Thomas Carlyle, allá por el siglo XIX, que la verdadera universidad en su tiempo era una biblioteca. Sin embargo no describe cómo debe ser. Hay muchas voces que se levantan en contra de un género u otro, por considerarlos de escasa calidad, y así como en el siglo de las luces se consideraba la novela un tipo de literatura sin interés académico, en nuestros días existen muchas publicaciones que son estimadas por el mismo severo juez.

Folletín La Lune, 1867
Fuente: Wikipedia

Ese es el caso del folletín, un tipo de publicación que nació en la Francia del romanticismo para satisfacer los gustos y la economía de esa población naciente de nueva alfabetización, que buscaba entretenerse con historias de corte romántico o de misterio. Estos lectores accedían a ellas gracias a periódicos y revistas, que se dedicaban a publicarlas diariamente y por capítulos que terminaban en suspense, para asegurarse la venta de ejemplares. De ello podríamos deducir que los autores de aquellos folletines serían escritores de segundo y tercer orden, que veían en estas publicaciones una vía fácil para poder publicar, pero nada más lejos de la realidad; la práctica del folletín fue utilizada también por nombres inmortales de las letras universales. Balzac, Alejandro Dumas, Charles Dickens, Benito Pérez Galdós, e incluso el propio León Tolstói, que publicó su famosa novela Guerra y paz durante los años 1865 y 1866 en la revista literaria El correo ruso, fueron habituales escritores de este género, aunque es cierto que no todas las obras que veían la luz dentro de este género tenían la misma envergadura. Pese a ello, el éxito de ventas estaba asegurado, los escritores encontraron en el folletín un método productivo y rápido de ganar dinero para subsistir, mientras en la sombra se dedicaban a desarrollar sus verdaderas aspiraciones intelectuales. Así ocurría con Louise May Alcott, la autora de la nouvelle que reseño hoy. Lleva por título La llave misteriosa y lo que abrió, y ha estado inédita en España hasta que recientemente vio la luz gracias a la editorial Funambulista, con traducción y prólogo de Micaela Vázquez Lachaga.

 

La historia comienza así:


<De los Trevlyn tierras y dinero

no hallarán heredera ni heredero;

hasta que. intacta, pese a la herrumbre,

en el polvo la verdad se vislumbre.>


Con este acertijo comienza La llave misteriosa y lo que abrió, una nouvelle que nos lleva hasta una mansión campestre de la Inglaterra decimonónica, concretamente en el condado de Warwickshire. Allí viven felices y en armonía lord y lady Trevelyn, que muy pronto verán incrementar su dicha con el nacimiento de un heredero. Tan sólo una sombra empaña  la tranquilidad de sir Richard, que guarda relación con la ancestral familia Trevelyn: el recuerdo de muchas generaciones malditas por culpa del orgullo y la ambición. Él confía en que el hijo que está por nacer aporte sangre nueva y fortaleza al apellido. Pero una tarde, una visita inesperada irrumpe en la mansión. Se trata de un caballero misterioso al que lady Trevelyn no conoce, y cuya presencia muda el rostro de su esposo. La dama, muy alarmada,  se esconde para espiar la conversación que su amado Richard mantiene en secreto con el desconocido. Pero el horror de lo que escucha tras la puerta consigue que se desvanezca, y desmayada es trasladada por los criados a sus aposentos. Esa será la última vez que vea a su marido con vida, porque al día siguiente, y coincidiendo con el alumbramiento de la hija de ambos, Richard Trevelyn fallece.

Años más tarde, la mansión de los Trevelyn sigue sumida en una nebulosa tristeza, tan solo la algarabía de Lillian, la heredera adolescente del apellido, aporta algo de vida a los habitantes de la mansión. Pero un día, mientras Lillian juega en los jardines de la propiedad, tropieza con un muchacho que duerme tranquilamente junto al cementerio familiar. Tras la confusión del primer momento, y dadas las explicaciones de rigor, el joven es aceptado en la casa como un miembro más del servicio. Muy pronto, el carisma y buen carácter de Paul le hacen granjearse la confianza y el afecto de todos, especialmente el de Lillian, que lo ve como un héroe romántico. Pero una noche, algo extraño acontece y Paul desaparece sin dejar huella. ¿Será posible que la maldición de los Trevelyn se haya cobrado una víctima? ¿Conseguirá Lillian librarse de ella?

Ejemplo Dime novel
Fuente: Wikipedia

La llave misteriosa y lo que abrió es una nouvelle llena de romántico y misterioso goticismo, que fue publicada en 1867 con el título original de The Mysterious Key and What it Opened en la colección Ten Cent Novelettes of Standard American de Boston: Elliot, Thomes & Talbot. Esta colección pertenecía a un género de nouvelles llamado Dime novels o novelas de diez centavos, que iban dirigidas especialmente a las clases trabajadoras de la época, y versaban sobre el Viejo Oeste, los folletines románticos y la novela policiaca o de misterio. Se ha fechado la primera Dime novel en 1861, vivió su periodo de esplendor entre los últimos veinte años del siglo XIX y las primeras décadas del XX, para comenzar su declive en la década de 1950. Nos cuenta Micaela Vázquez Lachaga en la interesante introducción del libro, que Louise May Alcott se vió obligada a escribir este tipo de historias para subsistir y mantener a su familia, algo a lo que aludí en la reseña de Cuatro damas del misterio, título publicado por la misma editorial Funambulista, que contenía el relato de Alcott Perdidos en la pirámide o La maldición de la momia 👈 Una historia escalofriante que está considerada uno de los primeros ejemplos de thrillers basados en la cultura egipcia escritos por una mujer.

En La llave misteriosa y lo que abrió, la autora viajó hasta las Islas Británicas buscando el enclave perfecto para su historia. Allí encontró la atmósfera adecuada para construir una trama apasionante que habla de generaciones de guerreros y nobles británicos, de damiselas en apuros, de muertos y aparecidos, de héroes italianos y de herencias malditas, todo bajo la elegante mirada de la alta sociedad británica. Con estos ingredientes y recurriendo a la imaginación y al sensacionalismo, Alcott erige un misterio sencillo, pero sólido, coherente y con fuerza, que capta la atención del lector, que vencido ante la elocuencia y el brillo narrativo de la escritora norteamericana, se deja llevar por su pluma. Por otro lado, el principio del que parte el enigma que esconde esta historia es tan potente y seductor, que oponer resistencia a leer el relato de un golpe para descubrir su resolución es del todo imposible. Es cierto que el desenlace no me pareció tan brillante como el planteamiento de la historia, desde mi punto de vista, éste se precipita hacia el final y toma unos derroteros diferentes a los del comienzo, que son menos acordes a los gustos del siglo XXI.  Pese a ello, la lectura es entretenida y está elegantemente narrada. Razón por la cual, quienes sean habituales del género romántico y los lectores incondicionales de Louise May Alcott encontrarán en La llave misteriosa y lo que abrió una buena diversión; la escritora sabía cómo contentar a su público.

Ophelia, J. E. Millais (1852)
Fuente: Wikipedia

En cuanto a los personajes que aparecen en la historia, como es habitual en Alcott, la autora toma gran empeño en describir a sus criaturas, y este caso, además, les insufla alma literaria y estética romántica, de tal manera que parecen emerger de un cuadro prerrafaelita y tomar vida. Desde la lánguida lady Trevlyn, que muy bien podría ser la Ofelia de Millais, hasta el héroe de esta historia que junto con Lillian, la damisela protagonista, podrían confundirse con Tristán e Isolda de Waterhouse. Por otro lado, las descripciones melodramáticas de las escenas están tan bien decoradas que se transforman en el escenario perfecto para colocar a los "actores": criptas encantadas, cementerios ocultos, y mansiones ancestrales que acogen entre sus fauces misterios victorianos en los que solazarse. La grandilocuencia de estos pasajes es tan característica de la autora que el lector conocedor de la narrativa de Alcott sonreirá imaginando a  Jo March en la buhardilla de Mujercitas, narrando esta historia con mucho entusiasmo y emoción.

La llave misteriosa y lo que abrió es una obra sin elevadas pretensiones, así eran las Dime novels. Pese a ello, en su tiempo cumplió una importante función, la de entretener y educar. Algo que, por otro lado, no es sorprendente encontrar camuflado en las novelas de Louise May Alcott, siempre atenta a colaborar en lo reivindicativo y con respecto a los derechos y de la mujer. 

Hasta aquí llegan mis impresiones de hoy. Ha sido muy agradable y placentero leer esta brevísima nouvelle gótica, tan apropiada para las tardes bucólicas de octubre que se avecinan. Zambullirse entre sus páginas es como degustar un tónico embriagador que te prepara para la noche más oscura.


<El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.> George Sand


Undine von Reinecke ♪


La autora por la Editorial:

Fuente: Wikipedia
Louisa May Alcott
(29 de noviembre de 1832, Germantown, Pennsylvania) fue la segunda hija del filósofo y educador trascendentalista Amos Bronson Alcott. En 1843, Louisa se fue a vivir a Fruitlands, una comunidad utópica que el padre había fundado; sin embargo, al poco, la comunidad fracasó y esto hundió en la miseria a toda la familia Alcott, que tuvo que mudarse a Concord, en Massachussets, donde Louisa se vio obligada a desempeñar desde muy joven todo tipo de trabajos para contribuir al sustento de sus familiares. Durante estos años difíciles, escribió su primera colección de cuentos, titulada Flower Fables, y empezó una colaboración literaria con la revista The Atlantic Monthly.

Fue una gran partidaria de las causas sociales: escribió artículos para el periódico feminista The Woman’s Journal, luchó por el sufragio universal; apoyó el movimiento por la abolición de la esclavitud y, durante la Guerra de Secesión, ejerció como enfermera voluntaria en el hospital de Georgetown. Las cartas en que refería sus experiencias como enfermera, publicadas con el título de Apuntes del hospital, la consagraron como escritora. En 1864 publicó su primera novela, Cambios de humor, y, en 1868, la obra semiautobiográfica Mujercitas que la hizo mundialmente famosa. Tras el asombroso éxito comercial de la novela, escribió Aquellas mujercitas, Hombrecitos, Los muchachos de Jo, que completan la saga de la familia March, y varios cuentos (Editorial Funambulista publicó el cuento «Perdidos en la pirámide» en Cuatro damas del misterio y novelas, algunas de carácter moral y educativo, como Un cuento de enfermera, publicado por Funambulista en 2014. También escribió con el seudónimo A. M. Barnard novelas psicológicas y de intriga.

Murió en Boston a la edad de 56 años, por envenenamiento de mercurio el 6 de marzo de 1888, dos días después de la muerte de su padre.


miércoles, 29 de septiembre de 2021

RESEÑA: TRIBUTO A BLENHOLT, DANIEL FUCHS

Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Editorial: Automática

ISBN: 978-8415509622

Formato: Rústica con solapas

Fecha de publicación: 24/6/2020

Número de páginas: 310

Traducción: Enrique Maldonado

Ilustración de cubierta: Natalia Zaratiegui

PVP: 19,50€

eBook: 9,49€


Sinopsis de la Editorial:

En los años treinta, el barrio neoyorquino de Williamsburg no ofrecía muchas posibilidades para un joven judío soñador. La vida se escurría por las escaleras de las bulliciosas casas de vecindad, entre gritos de madres agotadas y el llanto de los niños. Los muchachos llenaban las casas de apuestas a la espera de que un golpe de suerte les abriera la puerta a un futuro mejor, y por las calles señoreaban bandas de gánsteres, al servicio de algún mafioso local.

Pero Max Balkan no había nacido para malgastar su tiempo en aquel agujero, consumiéndose en un trabajo de poca monta por doce dólares a la semana. Quería poder, dinero, vivir con grandeza, esplendor y dignidad, y sabía cómo conseguirlo. Solo debía esperar a que alguna de sus increíbles ideas llamase la atención de una gran empresa. Cuando lo consiguiera, ganar el primer millón de dólares sería solo cuestión de tiempo…


Propuesta musical para este libro:

"Easy to Love", Billie Holiday

Easy to Love es una canción escrita por Cole Porter en 1934 para el musical de Broadway Anyhing Goes. En 1936 Porter la reescribió para la película Born to Dance, interpretada por Eleanor Power, James Stewart y Frances Langford. Ese mismo año Billie Holiday la grabó Quintessential Billie Holiday, Vol II


Lo que Undine piensa del libro:


<Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.> José Ortega y Gasset


Una vez más llegamos al último miércoles de mes, y eso significa que la publicación de hoy está dedicada al proyecto Reseñas Cruzadas que comparto con Mrs Hurst, una de la creadoras del estupendo blog Las Inquilinas de Netherfield. El mes de septiembre lo hemos querido dedicar a leer un autor poco conocido en nuestro país, pero que destacó por ser polifacético, ya que no sólo se dedicó a escribir novelas, sino que su valía trascendió también al mundo del cine, donde trabajó como guionista. Hemos titulado esta sección del proyecto Doble arista en un autor, y el personaje elegido ha sido el norteamericano Daniel Fuchs. Pero la novedad que presentamos en esta ocasión es que, mientras Mrs Hurst se ocupa de la faceta cinematográfica del escritor, yo me dedico a reseñar una de sus novelas. ¿Dónde brillará más este autor? Tras contrastar nuestras respectivas publicaciones llegaremos a una conclusión. Pero, como sabéis los que nos seguís en el proyecto, ninguna de las dos compartimos impresiones durante la lectura del libro en cuestión, y no conocemos la opinión que nos ha dejado. Por eso, hoy tengo más curiosidad que nunca por saber qué juicio se ha forjado Mrs Hurst acerca de la pluma de Daniel Fuchs, vista desde su ángulo cinematográfico. Yo por mi parte comienzo a relataros lo que me ha parecido su faceta como novelista. La obra que he elegido para ello es Tributo a Blenholt, en edición de Automática Editorial y con la estupenda traducción de Enrique Maldonado.

La novela comienza así:


<Balkan avanzaba a grandes zancadas entre la espesa niebla matinal que cubría con suavidad las sucias calles de Williamburg. Como el que camina en sueños, sentía que se adentraba en una misteriosa irrealidad. Esta extraña sensación lo embriagaba, algo que solo era posible porque, ensimismado, desatendía su peculiar manera de caminar.>


Puente de Williamsburg con Manhattan al fondo
Fuente: Wikipedia

Así es cómo Daniel Fuchs nos presenta al protagonista de Tributo a Blenholt. Una novela que durante día y medio nos sumerge en la vida de una comunidad de vecinos judíos en el barrio de Williamsburg. ¿Y quién es Maxie Balkan? Max es un joven judío que vive en un barrio pobre de Nueva York junto a su familia y que sueña con ganar un millón de dólares para poder progresar en la vida y abandonar la miseria de su existencia. Ni sus parientes, ni sus conocidos, ni tan siquiera su novia Ruth comprenden su forma de pensar, e intentan, cada uno a su manera, que consiga un trabajo decente como corresponde a un joven de su circunstancia. En el momento en el que el lector entra en contacto con él, el protagonista se dispone a ir al funeral de uno de sus héroes, Blenholt, un hombre al que Max considera todo un triunfador porque domina las calles de Brooklyn y tiene una pandilla de seguidores. Pero no consigue que sus amigos le acompañen al sepelio, pese a las promesas que le habían hecho. Mientras intenta convencerlos de ello, la vida de los miembros de la comunidad donde vive se interpone en su camino: sus padres, su hermana, los pilluelos de la escalera, la portera, e incluso las llamadas telefónicas interrumpen sus intenciones. ¿Conseguirá Max Balkan llegar al funeral y dar el último adiós a su héroe? Y, lo que es más importante, ¿alcanzará su sueño de fortuna y gloria?


Fuente: Goodreads

Tributo a Blenholt es la segunda novela de la trilogía escrita por Daniel Fuchs en la década de 1930, dedicada a la forma de vida de algunas etnias en dos  barrios de Nueva York. Los otros dos títulos que la completan son: Summer in Williamsburg (1934) y Low Company (1937). Tributo a Blenholt fue publicada en 1936 por Vanguard Press, y como en Summer in Williamsburg, la novela se centra en el barrio de Williamsburg, perteneciente al distrito de Brooklyn que, en la época en la que se sucede la historia, estaba habitado por inmigrantes pobres de diferentes nacionalidades, entre los que destacaba la comunidad judía que luchaba día a día y con mucho esfuerzo por subsistir. Daniel Fuch se basó en su propias experiencias de niño, ya que él mismo pertenecía a una familia judía y, además, fue en aquella barriada de vidas llenas de patetismo donde creció. El autor adopta el papel de narrador imparcial bien informado, y en ningún momento la novela refleja la autocompasión, pese a que se hayan descubierto en ella ciertas connotaciones autobiográficas; algo así como hiciera Irene Nemirovsky años más tarde cuando escribió Suite Francesa, en la que narraba hechos terribles y el comportamiento atroz de los ciudadanos franceses, sin caer en el morbo implorante de lástima, mientras ella misma huía de los nazis. Salvando las distancias argumentales- en Tributo a Blenholt no hay guerra más que contra la pobreza- Fuch se presenta como un agudo observador, capaz de desmenuzar concienzudamente los comportamientos de la comunidad judía del Williamsburg de aquellos días. Amas de casa, cabezas de familia en paro, muchachas en busca de marido, golfillos de la calle, casas de apuestas, mafiosos y ociosos varios en busca de un método fácil de ganarse la vida. Toda una “colmena” de individuos que refleja como en un retrato ficticio la vida judía en un suburbio de la ciudad de Nueva York. Así lo contaba Irving Howe, el famoso crítico literario, en su artículo de 1948 para Commentary Magazine, donde también comentaba que Daniel Fuch podría haber escrito su propia comedia humana, sin duda argumentos no le faltaban, si no hubiera abandonado su proyecto tras escribir la tercera novela, aunque hay quienes piensan que la huida del autor hacia tierras californianas pudo ser reflejo de la angustia acumulada durante tantos años conviviendo en aquel ambiente, que fue reflejando paulatinamente y en crescendo en su novelas.

Williamsburg en la década de 1930.
Fuente: Ephemeralnewyork.wordpress.com

Como quiera que sea, el lector que se introduzca en el mundo que nos muestra el autor en Tributo a Blendholt saldrá de él mucho más informado de lo que llegó. El contexto sociocultural es tan rico y detallado y la historia está tan llena de cotidianidad, pese a su dramatismo y a lo que nos distancia en tiempo y entre culturas, que la empatía y la comprensión llegan según se va acercando el final de la novela, momento en el cual se cierra el libro con gran asombro.

No opinaba lo mismo cuando comenzaba el libro. En los primeros capítulos me fue muy difícil conectar con la historia, incluso llegué a pensar que el estilo narrativo del autor no me agradaba y que lo que me contaba no llegaría a interesarme. Pero poco a poco eso cambió, el ritmo narrativo se iba transfigurando ante mis ojos y los personajes iban cobrando cercanía y veracidad para mí. La historia de Max Balkan comenzó a secuestrarme sin que yo me diera cuenta: su familia, sus amigos, incluso sus anhelos comenzaron a cautivarme; mediada la novela quería saberlo todo sobre ellos. Ya no era un libro más donde se nos cuenta el típico cuento del sueño americano de un joven de origen judío, narrado de una manera más o menos original; tenía en mis manos el relato de una vida, de muchas vidas anónimas de las que el autor se hizo eco, para darles identidad y eternidad. Fuchs dejó escrita la crónica de una forma de vida que nada tiene que ver con el elitista Williamsburg de nuestros días, pero que mediante su obra nadie que la lea podrá olvidarla jamás. 

Guion de Fuchs y Peter Viertel
Fuente: Wikipedia

En cuanto a la forma de contarnos la historia, Fuchs utiliza un estilo muy sonoro y visual, indicativo de su gran apego hacia el mundo cinematográfico. De ello da muestras, no sólo en la construcción de cada escena, sino en las múltiples referencias a películas y actrices a lo largo de todo el libro. Por otro lado, la composición de la novela es un compendio de secuencias, adornadas con múltiples detalles, que facilitan al lector la comprensión de lo que está leyendo de una manera sensorial. En mi opinión, las dotes como guionista de Fuchs se dejan ver notablemente en Tributo a Blenholt. Por otro lado, el peculiar sentido del humor que sobrevuela la novela hace que el lector participe de la sombría historia sin que le hiera.

En cuanto a la repercusión que tuvo esta obra en su tiempo, fue más su éxito en el mundo intelectual que en el de las ventas, motivo por el cual se especula con que Fuchs cambiase sus intereses profesionales como novelista para trasladarse a Hollywood, donde pudo imaginar otra clase de personajes más glamurosos y estéticamente más vendibles, en historias que recordaban más al oro californiano que al olor inconfundible de las calles de Williamsburg.


<Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros o ir por el buen camino.> René Descartes



Undine von Reinecke ♪


Os invito a visitar el blog Las Inquilinas de Netherfield don Miss Hurts os espera con su interesante reseña sobre el autor polifacético Daniel Fuchs. También os emplazo al miércoles 27 de octubre con una nueva edición de las Reseñas cruzadas.


El autor por la Editorial:

DANIEL FUCHS

Daniel Fuchs (Nueva York, 1909- Los Ángeles 1993) fue un escritor y guionista americano hijo de inmigrantes judíos. Colaborador habitual de la New Yorker y del Saturday Evening Post, su trabajo literario más reconocido fueron las tres novelas sobre la comunidad judía en Brooklyn, publicadas en los años 30 con excelente crítica. Fuchs decidió después mudarse a Hollywood donde trabajó como guionista cinematográfico durante casi cincuenta años. En 1956 recibe el Óscar al mejor guión original por Quiéreme o déjame, película protagonizada por Doris Day.

Sobre sus novelas de Brooklyn, Fuchs dijo una vez: «Me dediqué en cuerpo y alma a las casas de vecindad: la vida en los pasillos, el jaleo de los montacargas, la variedad de personajes en los edificios, sus luchas diarias y preocupaciones, sus problemas».