jueves, 12 de septiembre de 2019

RESEÑA: "EN COMPAÑÍA DE LOS FORSYTE", JOHN GALSWORTHY

Fuente: @undine.von.reinecke Instagram


Ficha Técnica:

Editorial: Reino de Cordelia
Colección:  Literatura           
Autor:   John Galsworthy            
Páginas:  392
Formato: 13 x 20 rústica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos
ISBN:  13 978-84-16968-80-0
Traductores:  Susana Carral
P.V.P.: 21,95 €


Sinopsis de la Editorial:


Después de completar la segunda trilogía de «La Saga de los Forsyte» con la publicación de El canto del cisne, el Premio Nobel John Galsworthy no se resignó a abandonar unos personajes que le habían acompañado durante más de veinte años. En 1928 publicó una serie de relatos donde trataba aspectos de los personajes que se había dejado en el tintero y que matizan las biografías de los miembros más destacados de esta saga desde el fin de la primera trilogía y el arranque de la segunda, conocida como «Una comedia moderna».


Propuesta musical para este libro:



Serenade for strings in E minor, Op. 20 (E. Elgar)

Lo que Undine piensa del libro:

Fuente: Wikipedia
En la Navidad de 2014 recibí un regalo que eclipsó por completo al resto. Se trataba de un libro, La saga de los Forsyte, primera parte de la obra maestra de un autor, John Galsworthy, cuya existencia conocí accidentalmente cuando me topé con la adaptación de su aclamada saga navegando por YouTube. Se trataba de una serie que la productora británica ITV había emitido con gran éxito en el año 2002, y que a mí me ofreció grandes momentos, despertándome gran curiosidad por conocer la vida y obra de su autor. ¡Cuál no sería mi sorpresa cuando al bucear por Google descubrí que dicho autor había recibido el Nobel en el año 1923! Evidentemente, debía leer la obra que le dio la fama  en  el primer cuarto del siglo XX.

Títulos de la producción de Galsworthy
Fuente: Undine von Reinecke
Sin ningún éxito comencé a buscar sus novelas en librerías pequeñas y grandes; recurrí a comercios de viejo y nada. Finalmente, tras mucho buscar, conseguí ediciones muy antiguas de algunos de sus títulos, pero ninguno correspondiente a mi anhelada saga de los Forsyte. Es por eso que, cuando la editorial Reino de Cordelia anunció la edición de esta obra maestra, allá por el 2014, no tuve duda alguna a la hora de escribir mi carta a los Reyes Magos e incluí el libro.

Años más tarde, también gracias a Reino de Cordelia, vinieron a enriquecer el panorama literario español los títulos restantes que completaban la gran obra del autor británico, y que son: El mono blanco, Las cucharillas de plata, y El canto del cisne. Tres libros, pertenecientes a la 2ª trilogía conocida como Una Comedia Moderna, con los que sus lectores hispanoparlantes nos despedíamos de esta curiosa familia de la alta burguesía, los Forsyte, cuyos interesantísimos componentes fueron utilizados por  Galsworthy a modo de ratoncillos  de laboratorio para diseccionar a la sociedad inglesa, en las épocas victoriana y eduardiana.

Fuente: Undine von Reinecke
Un brillante análisis social, que deja al descubierto todas la virtudes y defectos en los que se ha basado durante siglos el funcionamiento de dicha nación, que me fascinó de tal manera, sintiendo al concluir la obra ese vacío interior que nos provoca a los lectores despedirnos de un libro con el que hemos disfrutado de manera especial e íntima.


Por ese motivo, cuando este verano se anunció el inminente lanzamiento de En compañía de los Forsyte me apunté la fecha, y el día que llegó a las librerías allí estaba yo dispuesta a llevarme mi ejemplar. No me han defraudado. Ha sido como volver al lugar de vacaciones de la infancia, una reunión con viejos amigos con los que había compartido dulces momentos.

¿Qué puede esperar el lector de En compañía de los Forsyte? Lo que Reino de Cordelia proclamaba en su editorial: conocer más profundamente a los principales personajes de la familia Forsyte y dar un por qué a todos esos rasgos que caracterizaban sus comportamientos y les otorgaba personalidad:

< “Ante un público tolerante desde hace mucho tiempo y unos críticos comprensivos desde mucho antes presento este volumen de relatos apócrifos de los Forsyte, alegando dos excusas: Que resulta difícil despedirse de repente y para siempre de aquellos con quienes se ha convivido durante tanto tiempo y que estas notas, en mi opinión, ayudan a completar y rematar las crónicas de la familia Forsyte.Todos han sido escritos después de haber terminado El canto del cisne, pero en realidad ocupan el espacio temporal entre La saga de los Forsyte y Una comedia moderna, porque sin la Saga no se comprenderían y terminan antes de que comience la Comedia.Los entretengo con la esperanza de que me perdonen“. >


John Galsworthy

Es cierto que la mayoría de los relatos se centran en la franja de tiempo que el autor indica, no obstante, algunas de las crónicas se remontan a antes de ese periodo, dando explicación a las preguntas que muchos lectores pudieran hacerse sobre los personajes y la familia protagonista en general.  Así nos encontramos con un relato de inicio, Las hebillas de Por encima de Dorset,1821-63, en el cual se nos narra una anécdota del fundador de la saga, a quién se le denomina “Por encima de Dorset”, un mote que viene a indicar el origen de todo. De cómo un caballero humilde se casó bien, y supo progresar en la vida e inculcar el mismo espíritu trabajador a sus hijos, para que sus futuros nietos (Jolyon hijo, Soames…), ocuparan un lugar relevante en la sociedad, consiguiendo acceder a ella por medio de Eton y Cambridge, centros de conocimiento proveedores de buenos contactos, donde se encuentra la flor y nata de Inglaterra. Es un emotivo y bonito cuento cargado de intención, en el podemos adivinar el espíritu del libro.

Un espíritu que analiza diferentes temas de importancia social, como el matrimonio, los negocios, la religión, la posición de la mujer en la época, la diferencias de clase y la educación. Todo ello diseccionado con una inteligente y brillante pluma, característica y reconocible por los que valoramos la narrativa de John Galsworthy.

Todos y cada uno de los relatos que aparecen en el libro son interesantes, es seguro que cada lector amante de esta obra encontrará sus favoritos, como ocurre igual con los personajes. Yo voy a intentar exponer mi opinión sobre En compañía de los Forsyte, a través de mis preferidos.

Quienes conozcáis a esta singular familia no habréis olvidado a Jolyon hijo, el mayor de los nietos de Por encima de Dorset. Pues bien, Jolyon hijo protagoniza uno de los cuentos que más me gustan, Las arenas del tiempo

En este relato encontramos a los dos Jolyon, padre e hijo, charlando tras una visita al Museo Británico la tarde antes de que el niño se marche a Eton. Su conversación comienza con una valoración sobre las momias que han visto en el museo, ensalzándose los avances científicos y sociales de la Inglaterra victoriana por encima de la Egipcia faraónica, a la que Jolyon padre considera incivilizada. 

La charla deriva por otros derroteros que evocan al mayor de los Jolyon el recuerdo de su fallecida madre, y trasmite su tristeza al hijo por no tener dónde rezarla. Ello es debido a que las obras del nuevo ferrocarril invadieron la geografía inglesa y causaron la desaparición del cementerio donde  ella fue enterrada. Sobre este tema Jolyon hijo hace una aseveración muy aguda, que no puedo citar porque os estropearía el disfrute del relato. Pero, creedme si os digo que con ella echa por tierra las bases en las que se cimentaba la grandeza y superioridad de la moral Inglesa.

Otro de los puntos que pone bajo el microscopio Galsworthy es el papel de la mujer en la sociedad británica de la alta burguesía. Casadas, viudas y solteras, todas aparecen en el libro, y sobre todas se habla. De entre los relatos que tratan el tema he elegido uno que nos habla de un perfil recurrente en la novela inglesa del siglo XIX y gran parte del XX: la solterona. En este caso, lo protagoniza la tía Hester, y comienza así:

< “Quienes frecuentaban la Bolsa de los Forsyte en casa de Thymoty, Bayswater Road, y estaban acostumbrados a ver a la tía Hester sentada en su butaca a la izquierda de la chimenea con un libro en el regazo, tan pasiva que parecía imposible que lo estuviera leyendo, a menudo debían preguntarse: ¿Qué aventuras o perturbaciones emocionales se habrán cruzado en el camino de esa figura tan serena?, si es que se ha cruzado alguna. ¿Habrá amado alguna vez? (…)” >

¡Qué sensibilidad para trasmitir el desprecio o falta de consideración que se tenía a las mujeres que no habían sido capaces de encontrar marido! 

En este relato en forma de entradas de diario, Galsworthy, narra lo que fue el espíritu joven de  tía Hester, su último sueño de amor. Descubre al lector los rincones más personales y libres, que nos hablan de amor y sexo, justo antes de transformarse en solterona. Una magnífica historia, valiente y osada, escrita con muy buen gusto, que recuerda a los personajes femeninos que Edith Wharton dibujara en alguna de sus obras.

Siguiendo con la enumeración de mis crónicas favoritas de En compañía de los Forsyte, elijo uno que es nuevamente protagonizado por Joylon hijo, Un asunto lamentable.

Fuente: Wikipedia
En él encontramos a nuestro protagonista iniciando sus estudios en la universidad de Cambridge. Recordemos que su primera escuela había sido Eton. Eton es, para quienes no conozcan este emblemático templo de la enseñanza, el lugar elegido por las grandes familias inglesas desde el siglo XV.

Pues bien, Jolyon hijo llegó acompañado por algunas de sus amistades de la antes nombrada escuela. Siendo sus ingresos muy inferiores a los de sus amigos ( los Forsyte intentan educar a sus descendientes en la buena economía doméstica), se endeuda con comerciantes y conocidos. Sus deudas de juego son tal, que tiene que recurrir a un prestamista. ¿Cómo saldrá del apuro?

Evidentemente, no voy a contaros el final de la historia, no sería justo. Tan sólo os diré que en esta ocasión el escritor critica y pone en tela de juicio los beneficios de una educación elitista, para todo aquel que quiera progresar en la vida sin convertirse en un snob que pierde el norte de su vida, olvidando de dónde viene

Un tema que no es novedoso en la literatura británica, ya que encontramos muchas novelas que tratan sobre él, pero que está contado con tanta finura y delicadeza, que el grado de comprensión del lector es absoluto:

< “¿Permitiría su banco que la cantidad se acumulase? Imaginó los rostros imperturbables tras el condenado mostrador. ¡Jamás! ¿Y si no lo permitían? ¿El bruto de Davids? ¿O su padre? ¿Qué sería peor? ¡Oh! ¡Su padre era peor! (…)(…) Después de todo, Daisy Waters, Digby Grand, el honorable Crasher y el resto de los elegidos, ¿se habrían negado a recurrir a los prestamistas? ¡Claro que no! (…)Mientras intentaba animarse con esa idea, se quedó dormido de pura tristeza. >

¡Qué asombroso conocimiento de la debilidad del alma humana tenía Galsworthy! 

Pero también era poseedor de un gran sentido del humor, como así lo demuestra en el relato titulado El Hondecoeter.

En él, con gran audacia al más inteligente estilo irónico inglés, valora las transacciones de arte que hacían los grandes comerciantes de la época (estamos hablando de 1880), que compraban cuadros al peso. Una crónica con la que todo lector reirá sin poder evitarlo. ¡Pobre James Forsyte!

Y nos vamos acercando al final del libro, que coincide con el declive de lo que hasta entonces fue el Gran Imperio Británico. Los Forsyte entran forzosamente en contacto con el pueblo llano en: Un Forsyte se encuentra con el pueblo, 1917.

En esta ocasión, la crónica es protagonizada Eustas Forsyte. Estamos en plena 1ª Guerra Mundial, los bombardeos asolan Londres, pero Eustas Forsyte no cede al poder alemán. Como si de un miembro de la vieja guardia se tratara, aguanta estoicamente y pasa el tiempo en los baños turcos hasta que las bombas dejan de caer. Pero un día que calcula mal, tiene que refugiarse en el metro junto a la clase obrera.

El calor, los olores corporales, la falta de serenidad propia de las clases bajas…Todas estas cosas hacen pasar un mal rato a Eustas desquiciándolo. Sus pensamientos llegan al lector en una narración angustiosa, con la que se puede sentir y sufrir a cada personaje que en ella aparece. Pero las reflexiones, acompañadas de los acontecimientos que se van sucediendo, hacen que el protagonista del relato sufra un cambio en su interior, que anuncia lo que será la nueva Inglaterra. Una Inglaterra más homogénea, en la que la convivencia sea más ligera entre las clases sociales. Eso sí, habría de pasar unos cuantos años y otra guerra para conseguirlo. Esperemos que el Brexit no termine con ello.

El Testamento del Estoico y Bajo el Manzano
(Títulos de Galsworthy editados por
Reino de Cordelia, que no pertenecen a la "saga")
Fuente: Undine von Reinecke
Y hablando del Brexit. No puedo dejar de referirme a él después de leer Soames y la bandera. No os voy a ocultar que Soames es mi personaje favorito de Galswhorty. Y no me refiero sólo a la saga de esta familia, no, hablo de todos los libros del autor que he leído. Por ese motivo, me alegra muchísimo poder referirme a él como protagonista del penúltimo relato que aparece en el libro.

Estamos en los días previos al comienzo de la Primera Guerra Mundial. Soames no cree que Inglaterra entre en guerra, al contrario que su esposa, que como todos sabemos es francesa. El estallido de la contienda en Europa apunta a que Inglaterra se unirá a los aliados. Soames, hombre aparentemente frío y distante con sus semejantes, siente que su patria y sus conciudadanos son ignorantes al alegrarse por participar en ella. 

El relato cuenta los pensamientos del protagonista a lo largo de los cuatro años que dura la guerra. Sus predicciones, sus valoraciones y miedos, todos sus juicios nos son trasmitidos con agilidad y maestría. Sufrimos con él, le discutimos sus ideas egoístas en apariencia, nos congraciamos con él cuando se firma el armisticio y Londres clama en un grito la paz.

Falmouth Pier
Fuente: Undine von Reinecke


Un brillantísimo relato en el que Galsworthy, como si de un visionario se tratara, da argumentos a su país para que Inglaterra una lazos con sus vecinos europeos. Soames nunca fue más interesante que en esta narración, o eso creo yo:




< “¡Paz! Permaneció con las manos apoyadas en el mango del paraguas y su rodilla izquierda se flexionó como si un general hubiese gritado: “¡Descansen!”. En su rostro melancólico y sarcástico. ¡Ríos de sangre y lágrimas! ¿Por qué? Un destello de color llamó su atención. ¡Banderas! ¡Ni siquiera allí podían pasar sin ellas! ¡La bandera! Algo temible. Sublime y temible. ¡La bandera!" >


Y ya finalizo, no sin antes mencionar el último de los cuentos que conforman En compañía de los Forsyte. Una historia que fue publicada en 1926 y que es especialmente entrañable: La salvación de un Forsyte

En esta crónica nos reencontramos con un personaje de la vieja guardia, Swithin, el tío soltero que encontrándose en su lecho de muerte siente que lo tiene todo menos lo más importante. Nunca pensó que fuera necesario el matrimonio, pero su soledad en un momento tan difícil le lleva a recordar un encuentro con una bella muchacha a la que conoció en un viaje que hizo a Salzburgo. Las diferencias culturales, sus creencias como caballero inglés, dandy donde los haya, y los prejuicios educacionales, hacen huir a Swithin en contra de sus instintos humanos, tan extraños para él.

La salvación de un Forsyte es un broche de oro, con el que John Galswhorthy, siempre crítico con sus queridos Forsyte, muestra el lado más humano y se compadece de esa generación caduca, que vio nacer la era victoriana y fenece casi al mismo tiempo. Una bellísima historia mezcla de géneros literarios maridados a la perfección.

Y aquí finalizo mi reseña semanal. Ha sido todo un placer compartir nuevos momentos con esta familia, los Forsyte. He disfrutado con ellos de instantes llenos de amor, risas, orgullo, anécdotas, política, feminismo e historia. Me propuse reflejar el alma de estas crónicas a través de los relatos que seleccioné como representativos del alma del libro, pero seguro que mis lectores encontrarán muchas más virtudes de las que yo, humilde lectora, he podido manifestar.

Aconsejo a quienes no conozcan la obra de Galsworthy que se acerquen a ella con el primer libro, La saga de los Forsyte, y a quienes hayan leído la obra completa, que no dejen de disfrutar de En compañía de los Forsyte. El esfuerzo de leer una historia tan inmensa escrita a lo largo de más de veinte años merece la pena, porque, como decía Séneca:

< “La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada”>

Y si de narradores estamos hablando John Galsworthy fue uno de los mejores de su generación.



Undine von Reinecke ♪




El autor por la Editorial:


Fuente: Editorial Reino de Cordelia
John Galsworthy

(Coombe, Surrey, 1867 – Londres, 1933)
Fue uno de los grandes novelistas ingleses de la primera mitad del siglo XX, galardonado en 1923 con el Premio Nobel de Literatura. Estudió en Harrow y se doctoró en Derecho en la Universidad de Oxford, aunque enseguida comenzó a compaginar las leyes con la literatura, animado por la insistencia de su amigo Joseph Conrad. Su primera novela, Jocelyn, apareció con pseudónimo en 1899, pero tendría que esperar hasta 1906 para conocer el éxito gracias a El propietario, con la que abre su famosa serie su famosa serie La Saga de los Forsyte [REINO DE CORDELIA, nº 42], llevada a la televisión por la BBC en 1967, en la que se describe a la clase media inglesa durante el final de la época victoriana y el comienzo de la edad moderna. Amplió este ciclo narrativo en otras novelas y relatos cortos con los mismos personajes y temas, entre los que destacan El mono blanco (1924) [REINO DE CORDELIA, nº 28], La cuchara de plata (1926) [REINO DE CORDELIA, nº 35] y El canto del cisne (1928) [REINO DE CORDELIA, nº 50], publicados bajo el título de Una comedia moderna en 1929. Instalado en Sussex, Galsworthy escribió muchas obras teatrales y novelas, que le convirtieron en uno de los escritores más prolíficos de su tiempo. Sus relatos cortos fueron reunidos y publicados en 1928. El acta del jurado que le concedió el Nobel destacó su poderosa fuerza descriptiva.

El autor por Undine:

Siempre me gusta aconsejar a mis lectores algún artículo, o página interesante escrita sobre el autor, que complemente mi reseña. En esta ocasión os aconsejo que leáis un artículo firmado por Miguel Munárriz en noviembre de 2018.  Aquí os dejo el link:

https://www.zendalibros.com/el-testamento-literario-de-john-galsworthy/

jueves, 5 de septiembre de 2019

RESEÑA: "DIARIOS DEL AGUA", ROGER DEAKIN




Fuente: @undine.von.reinecke Instagram






Ficha Técnica:


Editorial: Impedimenta
Traductor: Miguel Ros González
ISBN:978-84-17553-07-4
Encuad:Cartoné
Formato:14 x 21 cm
Páginas:408PVP:24,95 €


Sinopsis de la editorial:


Un día de 1996, inspirado por «El nadador» de John Cheever, Roger Deakin emprendió el sueño de su vida: recorrer las islas británicas a nado. El libro que escribió se convertiría en un clásico de culto.

Como buen inglés, Roger Deakin adoraba el agua. Así que un día de 1996 se lanzó al foso de su casa en Suffolk y se propuso recorrer las islas británicas a nado. Playas, pozas, ríos, estanques y lidos. Acueductos, canales, cascadas y canteras inundadas. Deakin recorrió su país contemplando la vida desde la perspectiva de las ranas, y fue interceptado por guardacostas, confundido con un suicida e incluso estuvo a punto de ser engullido por un remolino en las Hébridas.

Una vibrante oda al inconformismo, a la imaginación y a la voluntad de actuar con libertad plena. Un viaje inolvidable y una audaz celebración de la atracción que el agua sigue ejerciendo en todos los seres vivos.



Propuesta musical para este libro:



Jeux d'eau, M. Ravel (Jean-Yves Thibaudet, Piano)




Lo que Undine piensa del libro:


«Dicebamus hesterna die» (“Decíamos ayer”, atribuida a Fray Luis de León)

Un mes de asueto en el blog sin nuevas entradas, pero muy activo en lecturas y documentación, que me han hecho sentir unida a este sitio como si nunca me hubiera tomado un descanso.

Oxford Botanic Gar
Fuente: Undine von Reinecke
Dejé como última lectura pendiente una de las novedades que la editorial Impedimenta presentó en la FLM 2019, Diarios del agua de Roger Deakin, y tuve verdaderas tentaciones de escribir la reseña y publicarla en agosto, debido al entusiasmo que me causó. No obstante, conseguí reprimir el impulso y retrasé hasta septiembre su redacción, ya que sabía que, tras el viaje que me disponía a emprender por tierras británicas durante mis vacaciones, me llevaría a lugares comunes con el autor, tanto reales como espirituales, que me facilitarían trasmitir a mis lectores lo singular de este libro, y que resulta complejo de catalogar visto con los ojos del lector habituado a la narrativa más común. Diarios del agua no es una novela, aunque emoción y aventura se conjugan en sus páginas; tampoco es un libro de viajes, aunque se visitan múltiples lugares de la geografía inglesa; ni siquiera es un libro de autoayuda, sin embargo muchos de nosotros sacaríamos un gran aprendizaje de entre sus páginas.

Río Avon, Charlecote Park
Fuente: Undine von Reinecke
El libro que hoy os traigo, con el cual la editorial Impedimenta ha aportado originalidad a su catálogo ofreciendo algo distinto a sus lectores, como ya hiciera con Vida en el jardín de Penelope Lively, es un diario de vivencias personales de Roger Deakin. En él nos narra de manera sincera, directa y muy amena sus experiencias por tierras y aguas británicas, es decir: los ríos, mares, pozas y piscinas a lo largo y ancho de las islas británicas, que el autor visitó durante algunos meses como un reto que se impuso, sin ánimo de batir ningún record más que el de cumplir consigo mismo.

Buscot Park
Fuente: Undine von Reinecke
¿Qué llevó a Roger Deakin a emprender tal aventura? Ni más ni menos que uno de esos momentos que a todos nos llega en la vida en los que necesitamos nuevas metas y motivaciones para seguir adelante, para afrontar la vida y renovar esperanzas:




< “Yo vivía solo, y triste, pues acababa de salir de una larga relación, y, como era escritor y director autónomo, tenía cierta libertad para emprender un viaje si me apetecía. Mi hijo, Rufus, también estaba de aventura por Australia, trabajando de camarero y surfeando en Byron Bay, y lo añoraba. Al menos, en el agua podría unirme espiritualmente a él. Al igual que el ciclo infinito de la lluvia, empezaría y acabaría el viaje en mi foso, partiendo en primavera y nadando durante todas las estaciones del año, y escribiría un diario con mis impresiones y peripecias.” >

Estas razones personales que explica unidas a sus sueños románticos, son el motor que empujan a Roger Deakin a su aventura:

< “Empecé a soñar con pozas secretas, con hacer un viaje de descubrimiento por lo que William Morris, en el título de una de sus novelas, llamaba “las aguas encantadas”. Me había inspirado en El nadador, el clásico relato de John Cheever, donde el protagonista, Ned Merrill, decide recorrer los trece kilómetros que separan una fiesta en Long Island de su casa nadando por las piscinas de sus vecinos (…)” >

Río Avon, Charlecote Abey
Fuente: Undine von Reinecke
No sé si quienes me estén leyendo han leído el relato citado, o si han visto su adaptación cinematográfica de 1968 protagonizada por Burt Lancaster, si no es así les recomiendo hacerlo por varios motivos, pero el principal en el caso que nos ocupa es que nos da la clave para conectar con Roger Deakin, para comprender el espíritu interior que le indujo no sólo a emprender este reto, sino a plasmarlo por escrito como si de un libro sagrado se tratara, al que poder acudir en momentos de necesidad. Una fuerza motora que le llevó a investigar mapas y documentos olvidados en bibliotecas, para descubrir lugares que fueron de culto para religiones ancestrales, altares mágicos con fuentes de la vida eterna. Un viaje por la Inglaterra victoriana más conservadora donde pescar en sus ríos era cuestión de estatus y clase, en contraste con las nuevas corrientes  del siglo XX, donde ángeles del infierno aparcaban sus motos  junto a una poza para iniciar a sus hijos en el clan pasando la prueba del agua.


Holywell Bay
Fuente: Undine von Reinecke
Nadaremos junto al autor por playas que antaño eran praderas en las que rebaños de ovejas  pastaban en épocas vikingas; visitaremos balnearios venidos a menos, que fueron centro neurálgico de lo más selecto de la aristocracia desde la época georgiana a la eduardiana; escalaremos montañas en búsqueda de fuentes de la salud que dieron esperanza a los corazones de personajes relevantes para la cultura y la ciencia como Bernard Shaw o Darwin; viajaremos a  Escocia a buscar la soledad que Orwell encontró para escribir 1984 en la isla de Jura. Exploraremos los trampolines, ya prohibidos, de las piscinas que estuvieron de moda allá por los años 30 del pasado siglo, orgullo de grandes nadadores y saltadores que pusieron en lo más alto el honor de Inglaterra.

Conversaremos con gentes de todo el país que compartirán sus experiencias y leyendas; cruzaremos bahías junto al autor escondiéndonos de la guardia costera; visitaremos las profundidades de la Tierra, y conoceremos el miedo y la soledad que Roger Deakin vivió en una de sus aventuras más peligrosas y temerarias.

Pero también, ¡cómo no!  Disfrutaremos de multitud de anécdotas  literarias que pueblan toda Inglaterra. Nos lleva a conocer las aguas donde Charles Dickens situó una de sus más aclamadas obras, Grandes esperanzas, describiéndonos el lugar con tal precisión que se puede sentir la atmósfera que llevó a Dickens a imaginar el encuentro entre Pip y el reo, ¡muy emocionante!

Ria de Helford
Fuente: Undine von Reinecke
Y si de emociones hablamos, no puedo omitir la aventura que gracias al libro viví yo misma en Cornwall, el famoso Cornualles de las novelas de la romántica Rosamunde Pilcher y de la misteriosa Daphne du Maurier. Fue una anécdota de Daphne du Maurier narrada en Diarios del agua, la que me llevó a explorar en mis vacaciones inglesas la ría de Helford y el misterioso sendero de Frenchman’s Creek, lugares que yo creía fruto de la fértil imaginación de la escritora inglesa, y que Deakin me descubrió para disfrute infinito de mi persona. Recorrer los senderos que describe en El río del francés y  contemplar esa ría con múltiples afluentes y colores son experiencias únicas que uno no debe perderse si visita la zona. Saber que la propia escritora compartió esas vistas en su noche de bodas mientras fondeaba en el yate de su marido en las frías aguas que Deakin cruzó nadando es para el lector soñador un regalo divino. 

Frenchman's Creek
Fuente: Udine von Reinecke
Y, llegados a este punto, debo confesar que pese a la maestría descriptiva de Daphne du Maurier, la naturaleza ha superado en belleza y misterio cualquier imagen que la autora pudiera transcribir. ¡El poder infinito de la naturaleza frente a la pequeñez del  hombre!

Y eso me lleva a otro punto importante en Diarios del agua. El escritor defiende a capa y espada la vuelta a la naturaleza, la comunión con los orígenes del hombre, con el agua, con la flora y fauna. Critica el descuido del entorno natural por parte de las autoridades políticas y financieras, se escandaliza por la desaparición de los prados en Inglaterra, por la creación de vertederos en las playas, la contaminación en los ríos y la prohibición a nadar libremente en espacios naturales. Un auténtico ecologista en acción que no vio, para su fortuna, el estado de las cosas hoy en día. Pero, seamos optimistas y confiemos en un presente en el que personas individuales trabajen día a día por mejorar los hábitos diarios, para que nuestro planeta siga funcionando, para que la hierba crezca sana y limpia, para que las aguas fluyan cristalinas y el ciclo de la vida cumpla su función.

Foso acuático, Tyntesfield
Fuente: Undine von Reinecke
Eso soñaba Roger Deakin, escritor con el que siempre me sentiré en deuda por las grandes emociones intelectuales y humanas que escribió en las páginas de su diario, y que quiso compartir generosamente con personas anónimas como yo.

Alguien de mi entorno, al comentar mis impresiones del libro al finalizarlo, me preguntó qué mérito le encontraba a las hazañas que se relatan en Diarios del agua, si yo consideraba que tenían algún valor. Mi respuesta, tras sonreír a la pregunta, fue sencilla: Roger Deakin era una
Foso acuático, Tyntesfield
Fuente: Undine von Reinecke
persona normal poseedor de una chispa interior, y como buen inglés amaba el agua y a Inglaterra. En un intento de reencontrarse consigo mismo escribió un libro como terapia a su soledad que se le escapó de las manos convirtiéndose en un bestseller. Sus experiencias llevadas al papel triunfaron por la sinceridad y humanidad que sus páginas desprenden, porque las grandes hazañas no tienen que batir records sino servir y dar ejemplo a sus conciudadanos.


¿Todos deberíamos recorrer  a nado las aguas de nuestro país como hizo Roger Deakin con el suyo? No lo creo necesario, pero sí es cierto que sus experiencias me han ayudado a mí a ver el mundo desde otro punto de vista. Quizá os interese conocerlo a vosotros también:

< “La lluvia tibia caía por el canalón en uno de esos típicos chaparrones de mediados de verano mientras cruzaba a toda prisa el jardín trasero de mi casa de Suffolk para cobijarme en el foso. Empecé a nadar lentamente, recorriendo a braza los casi treinta metros de agua verde y clara, con los ojos al nivel de la superficie. Era magnífico ver la lluvia cayendo sobre el foso desde el punto de vista de una rana. La lluvia calma el agua, la refresca, hundiendo el polen, los abejorros muertos y demás partículas flotantes. Cada gota creaba una fuente efímera al caer, una fuente que se convertía en una burbuja y estallaba. Pero lo mejor era cuando la lluvia arreciaba, ahogando el canto de los pájaros, y se levantaba una especie de neblina desde el agua, como si el propio foso se elevara para unirse al cielo encapotado. Luego amainaba, y el reflejo del cielo quedaba repleto de bailarines minúsculos: espíritus del agua, como alfileres brillantes, de puntillas sobre la superficie. Llovían espíritus del agua”. >

(Pasaje inicial de Diarios del agua, Roger Deakin)

Undine von Reinecke ♪ 



El autor por la editorial:


Roger Deakin (Watford, 1943   - Suffolk, 2006)
Fuente: Editorial Impedimenta

Roger Deakin nació en Watford en 1943. Estudió Inglés en la Universidad de Cambridge, donde fue uno de los protegidos de Kingsley Amis. En 1973 se casó con Jenny Hind, con quien tuvo un hijo, pero el matrimonio se anuló en 1982.
Trabajó en publicidad durante un tiempo, en Londres, pero, cansado de la ciudad, decidió comprar un caserío que contaba con un gran terreno y una fosa en Suffolk, Walnut Tree Farm, y se dedicó a restaurarlo; allí viviría hasta su muerte. Empezó a producir y dirigir documentales, incluyendo dos de la BBC Radio 4 sobre la restauración de su casa. Fue en esa época cuando nació su pasión por el campo y la escritura y, en 1999, saltó a la fama con su obra Los diarios del agua (Impedimenta, 2019), que contaba su viaje por los ríos, pozos y mares británicos y que inspiró otro documental de la BBC. El éxito de esta experiencia lo llevó a emprender un nuevo viaje a través de los bosques más antiguos del mundo, lo que daría como resultado su segunda obra, Wildwood (2007); libro que, lamentablemente, fue publicado de forma póstuma, ya que Deakin murió un año antes, justo después de entregar el manuscrito, de un tumor cerebral. A lo largo de su vida escribió numerosos artículos para periódicos y revistas, incluyendo The Daily Telegraph y BBC Wildlife, y fue cofundador de Common Ground, una organización que busca promover el compromiso de las personas con su entorno local. En 2008 apareció Notes from Walnut Tree Farm, un compendio de los fragmentos más interesantes de los diarios de Deakin sobre su vida en el campo, coeditado por su pareja, Alison Hastie, y el crítico y novelista Terence Blacker.


Fuentes de interés:


Comparto con vosotros el link de una web donde se habla del relato de El nadador y su adaptación a la gran pantalla. También dejo otro link de un artículo de The Guardian, donde se habla de la casa y el foso de Roger Deakin, estoy segura que os gustará leerlo y ver las fotos.


miércoles, 31 de julio de 2019

RESEÑA: "HOLA, MI AMOR, YO SOY EL LOBO...Y OTROS POEMAS DEL ROMANTICISMO FEROZ" LUIS ALBERTO DE CUENCA

Fuente: @undine.von.reinecke Instagram


Ficha Técnica:


Colección:  Los versos de Cordelia 
Autor:         Luis Alberto de Cuenca
Páginas:     229
Formato:   15 x 18 rústica con cuadernillos cosidos al hilo
ISBN:         13 978-84-15973-88-1
Ilustrador: Miguel Ángel Martín
SKU:           VER026

Sinopsis de la Editorial:

Publicada por primera vez hace ocho años en la editorial Rey Lear, y completamente agotada, Hola, mi amor, yo soy tu lobo… y otros poemas de romanticismo feroz, recoge los poemas de romanticismo feroz de Luis Alberto de Cuenca, incluida la canción Caperucita feroz que escribió para Javier Gurruchaga y la Orquesta Mondragón, cuyos dos primeros versos dan título al libro. Esta segunda edición incluye nuevos poemas.


Propuesta musical para el Libro:


Caperucita feroz, Orquesta Mondragón
(Letra: Luis Alberto de Cuenca)


Lo que Undine opina del Libro:


Estamos a 31 de julio, las vacaciones y el descanso llaman a las puertas de lecturas de Undine. No quería despedirme de mis lectores sin un hasta pronto cariñoso y lleno de promesas de futuros encuentros con las letras y sus emociones. ¡Qué mejor que una despedida al estilo del “romanticismo feroz” de Luis Alberto de Cuenca, uno de nuestros últimos posrománticos!

El término “romanticismo feroz”, fue acuñado por Jesús Egido y Miguel Ángel Martín en una antología anterior a la que se referían del siguiente modo aludiendo a su contenido:

< (…) con esos poemas de amor cínicos y descarnados, cruelmente humorísticos o despiadadamente sádicos que pueblan su obra. >

Sin duda, una carta de presentación espléndida para su obra, como lo son también los dos prólogos de la 1ª y 2ª edición, y la nota a la 3ª que aparecen en el libro que hoy traigo. Escritos tan brillantes y completos, que denotan el gran amor y admiración de los firmantes antes mencionados por la obra y la persona de Luis Alberto de Cuenca, y  que me han dificultado enormemente la labor de reseñar este libro que hoy presento, Hola, mi amor, Yo soy el Lobo…y Otros poemas del Romanticismo Feroz, pues poco más puedo aportar a los lectores que aún desconozcan la obra de este gran intelectual de nuestras letras, para que se decidan a embarcarse en ese fantástico viaje que les lleve a los comienzos de su vida emocional. Yo intentaré contar mi experiencia personal con los poemas.

Hablar de poesía siempre es complejo y comprometido. Uno puede comentar su métrica, ritmo o léxico. Se puede recurrir a la comparativa con movimientos artísticos, o con otros poetas conocidos; e incluso se puede citar o plagiar a otras personas que escriban sobre el tema, si uno se siente incapacitado para abordar el tema. Yo no voy a hacer nada de eso, tan sólo os voy a hablar de mí.

En una anterior reseña os conté sobre mi asistencia allá por el mes de mayo a un encuentro literario, A Doble Espacio, en el que se daban cita dos grandes del mundo editorial, Jesús Egido y Luis Alberto de Cuenca. Mi experiencia de aquella tarde fue tan emocionante, que cuando se inauguró la Feria del Libro de Madrid, uno de mis caprichos lectores fue llevarme firmado la última recopilación de los poemas de Luis Alberto de Cuenca para seguir conociéndole más. Esa misma noche tomé el libro y comencé a leer aleatoriamente sus poemas. Al poco frené en seco, pues supe en ese mismo instante, que lo que tenía entre manos no era un poemario corriente, sino la historia de una vida, y como todo lector sabe, para comprender el final de un relato lo mejor es comenzar por el principio. Decidí, pues, reservar unos días de serenidad y descanso para dedicar toda mi atención a esta selección de poemas que abarcan toda mi existencia, pues el poemario da comienzo en los años setenta del siglo XX, para finalizar con sus últimos poemas escritos en 2018.

Puede parecer extraño y egocéntrico, pero sentí que este libro estaba editado para mí, para la Generación X, que es la mía. Y es que, entre La chica de las mil caras, poema con el que da comienzo el libro, y Solo te llamo para decirte que te quiero, que pone fin al manuscrito, viviremos la experiencia de viajar atrás en el tiempo y experimentar otra vez el Madrid de las terrazas veraniegas en la Castellana, pasearemos por los bajos de Aurrerá, beberemos un mini en El Parador y los más atrevidos, Leche Pantera de Chapandaz. Cogeremos la Vespa y el 205 y nos plantaremos en El 46 a ver si alguien de los nuestros se une a la expedición camino del Honky Tonk o de La Chata. Porque, estos poemas hablan de juventud, de amores fugaces, de amores prohibidos y canallas. Nos llevan a los rincones más ocultos del alma sensible, que a veces se disfraza de terrorista y asesina,  para luego pausarse y madurar.

< (…) Lo que sé es que huelo todavía 
 cuando paseo por la Castellana  
muerto de amor, junto al antiguo hipódromo, 
 y me sigue matando su veneno, > 
(Cuando vivías en la Castellana. LA CAJA DE PLATA 1985)

Rememoraremos los enamoramientos, los ligues desafortunados y vergonzosos. La seducción como herramienta de vida, donde el deseo y el amor juegan al tenis con el sexo y el vicio.

< ME PSICOANALIZABAN unas chicas 
 guapísimas, muy altas y muy fuertes,
            con pinta de valquirias o amazonas. (…)
       (…) De manera
       que opté por escapar, cerré los ojos,
       me encomendé a mi madre y a mi novia
       y, dejando el diván, salté al vacío. >

(Eterno femenino. EL HACHA Y LA ROSA, 1993)

Recordaremos que crecimos, algunos maduraron, y otros, como mi amigo el Literato, se fueron, nos dejaron; una búsqueda en Google es lo que de ellos quedó. Recordaremos a todos ellos, los buenos amigos, los que dejamos escapar, aquellos a los que utilizamos y los que nos trataron mal.

Y yo leo a Luis Alberto de Cuenca, el rey de la metáfora romántica, emperador de la nostalgia y señor de la evocación y del "superhumor":

< EN OTRO TIEMPO hubieras empleado la noche
 en hablarle de libros y de viejas películas.
Pero ya eres mayor. Ahora sabes que a ellas
 les aburren los tipos llenos de nombres propios,
que tu bachillerato les tiene sin cuidado. (…)
(…) Y cuando esté dormida,
saldrás roto a la calle en busca de una taza
de café gigantes, maldiciendo las copas
que arruinaron tu hígado en la estúpida noche
y pensando que, al cabo, merece más la pena
no comerse una rosca y hablarles de tus libros,
amargarles la vida con Shakespeare (…) >
(Noche de ronda. EL OTRO SUEÑO, 1987)         

¡Qué sería de nosotros si echando la vista atrás no supiéramos reirnos de nosotros mismos!

Pero si algo es seguro, al menos por el momento, y con el permiso de los que rigen el Mundo, es que cada día amanece y la vida continúa: el trabajo, el matrimonio, los hijos, otro trabajo, el divorcio, el adulterio…Todo cuanto forma parte de la vida, hombres y mujeres que ayer creyeron ser románticos hoy sobreviven y se conforman o quizá no, es posible que hayan llegado a su destino.

< En el HOMBRO la herida me latía
   como un segundo corazón. Si a ella
le dolía también, no me lo dijo.
La puerta se cerró. Por un momento
nos abrazamos, y eso era la vida. (…) >

(Casada, LA CAJA DE PLATA, 1985)     
                    
Madrid, Cuenca, León, Bilbao, Valencia, Barcelona, Sevilla; España crece y se abarrota. Forasteros y oriundos recorren las calles maltratadas por la descortesía. Las bicicletas circulan por calzadas y aceras; las Vespas ya no recogen a las chicas en sus casas. El reggaetón atruena  por todas partes, y los noticiarios hablan de agresiones, de acosos, de drogas  y del cambio climático. Pero el poeta sigue escribiendo y enamorándose, su musa le acompaña mientras escribe la memoria de una época que ya no es suya, ni nuestra, sino de generaciones que no comprenden el valor que tiene la letra en una canción:

< (…) Trata de conservarla a tu lado.
 Sin ella, sin tu musa, no eres nadie, poeta. >

(Tu musa. POR FUERTES Y FRONTERAS,1996)

La tristeza y la amargura de la realidad no pueden con él, porque su llama interior se alimenta y crece. O si no, díme lector si al cerrar el libro no sientes la fuerza y optimismo que emana de su último poema, Sólo llamaba para decirte que te quiero. ¡Qué grande, citar a Stevie Wonder!

Lucidez, agudeza, sarcasmo, humor e inteligencia. Ese es Luis Alberto de Cuenca, cronista  y crítico social de un tiempo envuelto en el caos y la confusión. Amante y seductor del amor, de la oratoria, de la belleza. Un visionario con antifaz de héroe de cómic dispuesto a luchar por su protegida, la buena literatura vestida de cultura.

Decían Jesús Egido  y Miguel Ángel Martín al final del prólogo de la 2ª edición de estos poemas, que esperaban no defraudar a Luis Alberto de Cuenca, ni a los lectores del libro. Yo como lectora y admiradora de la obra del poeta, no puedo más que agradecer la reedición de este trabajo, que me ha llevado a viajar y a reflexionar sobre la vida en su más amplio espectro, y a valorar el esfuerzo de cuantos luchan por mantener vivo el legado de nuestro patrimonio literario. Porque si algo distingue a la Editorial Reino de Cordelia y a cuantos con ella colaboran, es la dedicación y el esmero por el trabajo bien hecho. Prueba de ello son las fantásticas ilustraciones de Miguel Ángel Martín, que acompañan al texto del poemario.

Espero haber conseguido con esta reseña trasmitir un poco de la grandeza del romanticismo feroz de Luis Alberto de Cuenca. De la sensibilidad que no puede ocultar tras ese sarcasmo y cinismo cruel que esconden algunos de sus poemas; del amor como él lo comprende, apasionado y a veces caníbal, pero siempre acertado en su conclusión. Intelectuales como él quedan pocos, maestros como él se echan en falta en las redes sociales, en los medios de comunicación, en las empresas y en las escuelas.

Reto a mis lectores a  citar un poema que iguale en revolucionario y guerrero a uno de mis favoritos de Hola mi amor, Yo Soy el Lobo…y otros poemas de Romanticismo Feroz, Political incorrectness. 

< SÉ BUENA, dime cosas incorrectas
 desde el punto de vista político. Un ejemplo:
 que eres rubia. Otro ejemplo: que Occidente
no te parece un monstruo de barbarie
dedicado a la sórdida tarea
de cargarse el planeta.  (...)>

(LA VIDA EN LLAMAS, 2006)

Demasiado atrevido y provocativo para poner completo hoy. Llegará el otoño y retomaremos viejas conversaciones de paz. Por el momento, nos vamos de vacaciones y nada mejor que el talante romántico, feroz, sí, pero al fin y al cabo romántico, de Luis Alberto de Cuenca. Con él me despido y os deseo unas felices vacaciones, esperando encontraros a todos aquí en septiembre.


Undine von Reinecke ♪


Solo te llamo para decirte que te quiero

ES SOLO PARA ESO, aunque sabes de sobra
que es así y que será hasta el fin de mi vida
(que se acerca, por cierto). Pero como no coges
el teléfono, ni oyes los mensajes que dejo
en tu contestador, ni lees los whatsapps
con que intento, sin éxito, vencer tu resistencia,
no tengo más remedio que escribir estas líneas
para dejar constancia, como hizo antes que yo
 Stevie wonder, de que, cuando te llamo, solo
lo hago para decirte dos palabras: Te quiero.

(BLOC DE OTOÑO, 2018)


Canción citada por el poeta:







El autor por la Editorial:


Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950).

Profesor de Investigación del CSIC y académico de la Real Academia de la Historia, posee una importante obra como poeta, ensayista y traductor. Entre sus volúmenes de ensayos y análisis literario destacan Necesidad del mito (1976 y 2008), El héroe y sus máscaras (1991), Etcétera (1993), Álbum de lecturas (1996), Señales de humo (1999), De Gilgamés a Francisco Nieva (2005), Nombres propios (2011), Libros contra el aburrimiento (2011) y Palabras con alas (2012). Su libro de poesía La caja de plata (1985) obtuvo el Premio de la Crítica y Cuaderno de vacaciones el Nacional de Poesía en 2015. La mayor parte de su obra poética está recogida en Los mundos y los días, cuya cuarta edición se publicó en 2012. También ha publicado La mujer y el vampiro, El cuervo y otros poemas góticos y Los retratos. En 1989 logró el Premio Nacional de Traducción por su versión del Cantar de Valtario. En 2006 obtuvo el Premio de Literatura de la Comunidad de Madrid, y en 2013 el Premio Julián Marías de Investigación en Humanidades.


El autor por Undine:

Os dejo el vídeo de la tertulia mantenida por Luis Alberto de Cuenca y Jesús Egido en el encuentro literario, A doble espacio, conversaciones entre autor y editor, producido por la Asociación de Editores de Madrid, de la que os hice mención al comienzo de la reseña. 
Fue un privilegio haber asistido, y es un placer poder compartirla con vosotros.