miércoles, 30 de junio de 2021

RESEÑA: "VIDA DE UN BRIBÓN", WILKIE COLLINS

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica:


Editorial: Eneida

Colección: Confabulaciones

Traducción: Diego Alonso

Precio: 12,95 €

ISBN: 9788415458616

Nº Páginas: 200

Dimensiones: 13 x 21

 

Sinopsis de la Editorial:

Llegué a este mundo con la gran fortuna de tener por abuela nada más ni nada menos que a lady Mortimer; por madre a una hija de esa honorable señora, y por padre al doctor Juan Federico Turner. (...) Pese a todo, confieso que soy, he sido y probablemente seguiré siendo un auténtico bribón. (...)

 

Propuesta musical para este libro:



Henry Litolff (1818-1891), fue un compositor y pianista inglés del romanticismo. Su contribución al panorama musical fue muy importante, ya que fundó una editorial desde la que difundía la obra de compositores clásicos y contemporáneos. Su estilo ha sido comparado con el de Franz Liszt, pianista y compositor con el que le unía gran amistad.

 

Lo que Undine piensa del libro:

 

< ¿De qué sirve el ingenio cuando no nos divierte? No hay nada más fatigoso que un ingenio triste.> Ivan Turgueniev

 

Miércoles 30 de junio de 2021, llegamos al meridiano del año al mismo tiempo que Miss Hurst y yo echamos el candado al primer semestre de nuestra iniciativa conjunta, ese proyecto que bautizamos con el título Reseñas Cruzadas, que ha dejado más que patente la gran conexión literaria que hay entre nosotras, y que la colaboración entre blogs es muy interesante.

Wilkie Collins,1853
Fuente: Wikipedia


No podríamos celebrarlo de mejor modo que leyendo y reseñando a Wilkie Collins. El fascinante escritor victoriano llega a nuestro proyecto bajo la premisa de Autor que leemos cada año, y es que este singular sujeto nos fascina a las dos. En mi caso, ese embrujo me llegó con una de sus obras más notables, La mujer de blanco (1859), una novela que se ha hecho inmortal por sí sola, superando a su creador. Pese a que pueda pensarse que comencé la casa por el tejado, y que después de disfrutar de ese maravilloso y apasionante thriller victoriano poco podría sorprenderme Collins con su narrativa, lo cierto es que cada vez que he cerrado una novela del autor lo he hecho con gran satisfacción. Es verdad que no todas sus obras tienen la misma calidad, incluso algunas de ellas pueden rozar eso que llamamos coloquialmente como culebrón. Pese a ello, quienes hemos caído bajo el influjo de su magia literaria sabemos apreciar sus muchas bondades. Hoy vengo con gran ilusión a ratificar una vez más esa afirmación, y lo hago con una obra no muy conocida, una de sus novelas más breves. Se trata de Vida de un bribón, título que ha editado Eneida en su fantástica colección Confabulaciones. La obra comienza así:


<Voy a tratar de escribir algo sobre mí mismo. Mi vida ha discurrido por derroteros un tanto peculiares, y tal vez por esta sola razón merezca ser contada. Es posible que no haya sido una vida ejemplar, pero es pródiga en aventuras, y esa circunstancia posiblemente le proporciona motivos suficientes para ser leída en aquellos círculos más aristocráticos y conservadores de la sociedad. >


Vida de un bribón nos lleva a la Inglaterra de comienzos del siglo XIX. Narra la historia de Frank Turner, un pícaro nacido en el seno de una familia de alto abolengo venida a menos, que tiene como principal representante a Lady Mortimer, la abuela materna, a quien toda la familia rinde pleitesía. Tras estudiar en colegios de renombre y fracasar en todos ellos, Frank tiene que buscar una profesión para ganar dinero, porque el alto nivel de vida de su familia no va parejo a los ingresos de su padre, un doctor cuya ilustre cartera de clientes quiere traspasar con el tiempo a su hijo. Tras frustrarse sus intentos de imitar la “sacrosanta” profesión paterna, decide dedicarse a la única cosa que siempre se le dio bien para sacarse unos ingresos extra. Así pues, se adentra anónimamente en la profesión de caricaturista, y toma como modelos a sujetos pertenecientes a la alta sociedad, con la que su familia siempre se ha relacionado. El éxito de sus trabajos es inmediato, y Frank comienza a ganar dinero a costa de ridiculizar a las insignes amistades familiares, hasta que un día comete una terrible osadía, un atrevido error que le cuesta la pérdida de la protección paterna y, como resultado de esto, el ingreso en la cárcel de deudores. Allí seguirá trabajando en sus cómicos y populares dibujos, pero las modas cambian y en poco tiempo deja de tener popularidad. Así pues, debe buscar otro medio de conseguir ingresos cuando queda libre de su encierro. Para ello busca el consejo de un amigo artista, que le pone en el camino de la falsificación de obras de arte. Mientras intenta abrirse camino en esta fraudulenta profesión, conoce a una bella y enigmática joven que le roba el corazón. Se trata de Alicia, la hija del doctor Dulcifer, un sujeto mal visto por la sociedad que guarda oscuros secretos. Desde ese momento, el destino Frank Turner queda unido a ellos irremediablemente. ¿Será capaz de eludir nuestro protagonista el funesto sino que se ha cruzado en su camino? ¿Conseguirá burlar su destino y recuperar el respeto familiar?

A Rogue's Life, edición de:
 Chatto & Windus yelowback (1890)

Vida de un bribón es una divertidísima novela, que fue publicada por entregas durante el año 1856 con el título de A Rogue's Life, en la revista Household Words, perteneciente a Charles Dickens. Finalmente tomó forma de libro en 1878, cuando George Bentley le ofreció a Wilkie Collins que su novela formara parte de la colección de cubierta roja del famoso editor. La historia la escribió Wilkie Collins durante unas vacaciones en París que compartió con su gran amigo y mentor Charles Dickens, y muchos ven en ella la influencia dickensiana. Algo que, por otra parte, bien podría decirse de muchos autores contemporáneos y posteriores al célebre autor victoriano. Como quiera que sea, es indudable que en esta relativamente temprana obra de Collins, recordemos que sus grandes éxitos le vinieron a partir de 1859, se reconoce ese estilo propio que caracteriza el conjunto de sus obras, y por el que ha sido considerado por los expertos como el padre del thriller y de las novelas de misterio.



La historia está planteada en dos partes desde el punto de vista narrativo y argumental. En la primera, el protagonista, Frank Turner, nos introduce en su peculiar mundo de tunante y petimetre. Para ello nos relata la circunstancia de su nacimiento, nos presenta a su particular y aristocrática familia, y se confiesa ante el lector: presenta sin ningún recato ni embarazo su desvergonzada personalidad. 


<Soy un digno exponente de algunos de los resultados que el sistema social de Inglaterra producía a comienzos de este ajetreado siglo y, por lo tanto, sin pecar de presuntuoso, puedo presentarme como modelo, para ejemplo de mis compatriotas.>

 

Fuente: adarve5.blogspot.com

El autor nos ofrece en esta introducción de su historia a un personaje principal que está muy lejos de poder identificarse como un héroe, pero que por sus peculiaridades resulta cercano y simpático al lector. Collins recoge en él todas esas características del pícaro literario de la novela inglesa que tanto se prodigó en siglo XVIII, con inmortales personajes como Tom Jones, Roderick Random o Tristram Shandy, y que traspasó la barrera del tiempo para introducirse en el siglo XIX de la mano de autores de la talla de William Makepeace Thackeray. En este caso, el autor rodea a nuestro personaje protagonista de una peculiar familia liderada por una abuela intransigente y autoritaria, lady Mortimer, que vive de la apariencias y ve como una deshonra ganar dinero mediante el comercio; por otro lado, está el doctor Juan Federico Turner, el padre del protagonista, un médico que ejerce la profesión para la alta sociedad, pero cuya consulta no da el rendimiento necesario para mantener el carísimo nivel de vida que mantiene su familia; también conocemos a la hermana de Frank, una joven que ha contraído matrimonio con un hombre de mediana edad, rico, feo y codicioso, que vive obsesionado con una posible herencia de su esposa; por último nos presentan al tío del protagonista, único miembro de la familia con cierto sentido común, cuyos actos acompañarán a Frank durante todas sus aventuras, aunque su presencia en la novela sea efímera. Las acciones de todos estos personajes combinadas son el explosivo cóctel que desencadenará la segunda parte de esta historia y acompañará a Frank casi hasta el final.


< (…) ¡Oh, hogares celebrados en tantas canciones, en tantos libros, en tantos  discursos, con acompañamiento de tantos aplausos; qué hombre de provecho, qué próspero propietario, que padre de familia os fue arrebatado cuando el buen doctor Juan Federico Turner se negó a que la noble dedicación de bailar contradanza fuese para su pobre hijo!>


La comicidad del texto introductorio es tal que la sonrisa acompaña al lector sin desaparecer en toda esta primera sección del libro, ya que cada escena y cada enredo son más ingeniosos y delirantes que el anterior. Pero, he aquí que en un momento determinado del relato, la novela cambia ligeramente de rumbo adoptando un carácter de thriller y misterio. Es aquí cuando aparece ese estilo por el que Wilkie Collins será siempre considerado. El autor comienza en este punto a desplegar sus dotes como maestro del suspense y hábil creador de personajes, donde los villanos son su especialidad. Nos presenta una galería de bellacos y rufianes, de todas las categorías, entre los que destaca el doctor Dulcifer, como un digno antecesor del que es, desde mi punto de vista, una de las mejores mentes literarias perversas de todos los tiempos, el conde Fosco, uno de los principales de La dama de blanco. Collins construye a su principal malvado dotándolo de una inteligencia superior que le facilita las herramientas necesarias para esconder sus pérfidos planes a los ojos de la sociedad.


<En sus ojos brillantes y enérgicos me pareció advertir cierta preocupación, pero lo atribuí, como era natural, a la intensa dedicación que exigían sus ocupaciones.>


Como contrapunto a estos pérfidos personajes, hay que reconocer que esta novela se caracteriza por la ausencia de almas verdaderamente nobles, tenemos a Alicia Dulcifer, la hija del sospechoso doctor que ha cautivado el corazón de Frank Turner. Ella será la auténtica heroína de esta historia y, gracias a su presencia, la trama de esta novela toma derroteros de carácter romántico que enfatizan la emoción de la historia e introducen en la novela factores sociológicos importantes, como son el matrimonio y la posición de la mujer en el mundo victoriano que, años más tarde, retomará Wilkie Collins para usarlos y desarrollarlos ampliamente en una de sus novelas más polémicas, Marido y mujer (1870).

Por otro lado, y abordando la temática de la novela, el autor se divierte escondiendo sus verdaderas y astutas intenciones tras una trama protagonizada por delitos de guante blanco, como son el fraude en el mundo del arte y la falsificación. Collins expone con chispa y gran humor la sociedad de la época que aparece en la novela, caracterizada por la superficialidad y las falsas apariencias que propiciaba el crecimiento de un submundo donde crecía el vicio y la corrupción, elementos que, por otro lado, siempre están presentes en sus historias. También aborda otros temas habituales en su producción: el mundo del derecho y de la ley, las herencias, la cárcel de deudores, las relaciones familiares… Estas cuestiones han quedado para la historia como un interesante documento de su época, y aparecen en Vida de un bribón como testimonio de lo que era la sociedad inglesa. Pese a lo dicho, debo reconocer que el desarrollo de los mismos es menos elaborado e ilustrativo que en novelas más extensas y aplaudidas del escritor, pero si tenemos presente que esta novela es puro entretenimiento, la cuestión carece de importancia.

En cuanto al estilo que emplea, ya he mencionado antes que el humor planea sobre todo el texto, y que la novela hace un guiño al género picaresco, pero, lo que no os he contado hasta el momento es que la historia es narrada por el propio protagonista. Wilkie Collins da voz a Frank Turner en un relato ameno y muy bien contado, que fluye de manera espontánea y divertida, con ese savoir-faire tan elegante, audaz y exhaustivo del autor, que secuestra y embelesa  a quienes simpatizan con sus obras.

William Collins,1831(padre del escritor)
Fuente: Wikiepedia

En cuanto al anecdotario que gira en torno a Vida de un bribón, dicen por ahí que el escritor tomó la idea de Memoirs of a Picture, obra que escribió su abuelo William Collins Sénior, un reconocido marchante de arte. Si además tenemos en cuenta que el padre de nuestro novelista fue un reputado pintor romántico, especialmente cotizado en la década de 1870, no es de extrañar que la trama de la novela utilizara como referencia el mundo de la pintura para idear un misterio que mostrara el lado más oscuro del mundo artístico, como son las falsificaciones y las estafas que van asociadas a ellas. Por otro lado, y con respecto a la repercusión que tuvo esta novela, la aceptación fue tan buena que Wilkie Collins pudo haber tenido la intención de seguir escribiendo aventuras protagonizadas por Frank Turner ubicadas en el continente australiano. Finalmente el proyecto no llegó a realizarse.

 


Y hasta aquí llega mi publicación de hoy, queridos lectores. Debo reconocer que reseñar por primera vez en el blog a Wilkie Collins me ha supuesto todo un reto. Cuando un autor me entusiasma, la aprensión a no trasmitir correctamente su valía me domina. Pese a ello, espero haber dejado patente mi admiración por su ingenio descomunal, su excepcional destreza narrativa y la subyugadora personalidad que imprimía a sus obras. No me avergüenza confesar que hubo un tiempo en el que leía un título tras otro de su extensa producción, y aunque no tarde en superar esa especie de síndrome de Stendhal literario, me hice una firme promesa: leer una novela al año de mi admirado Wilkie. 2021 me ha ofrecido la feliz oportunidad de conocer Vida de un bribón, una novela que, sin ser una de sus obras maestras, me ha hecho rememorar un célebre aforismo:


< El único deber es el deber de divertirse terriblemente.> Oscar Wilde



Undine von Reinecke ♪



👉Con Vida de un bribón damos por finalizado el primer semestre del proyecto Reseñas Cruzadas. Os invito a visitar el blog de Las Inquilinas de Netherfield, donde Miss Hurst nos ofrece su ilustrada e interesante opinión. También os dejo aquí el cartel donde aparecen los títulos que reseñaremos conjuntamente, pero sin intercambiar opiniones mientras los leemos, el resto del año.

 



El autor por la editorial:

Foto hecha por Napoleón Sarony (1874)
Fuente: Wikipedia

Wilkie Colins

27 novelas, más de 60 relatos cortos, 14 obras de teatro y alrededor de 100 obras de no ficción nos ha legado Wilkie Collins, nacido en Londres el 8 de enero de 1824.

Vivió su adolescencia en Italia, etapa que marcó su educación y su carácter. Cursó la carrera de Derecho, profesión que nunca ejercería, ya que orientó su vida a la literatura. Antonina o la caída de Roma (1850), marcó el inicio de su carrera de escritor. Fue en esa época cuando conoció a Charles Dickens, con quien le uniría una profunda amistad y con quien colaboró estrechamente a lo largo de su vida.

Wilkie Collins fue uno de los iniciadores del género de la novela policíaca. Maestro de la intriga, genio del suspense, sus tramas envuelven al lector en una atmósfera de miedo y fantasía, de patética zozobra, y le sorprenden por sus imprevisibles desenlaces.

Librepensador, ateo, feo, cicatero, soltero recalcitrante, aunque bígamo, adicto al opio, todo eso y mucho más fue Wilkie Collins, uno de los escritores más célebres de la Inglaterra victoriana. Falleció en 1889. A su austero funeral, cuyo coste, según su expreso deseo, no debía exceder de veinticinco libras, asistieron sus dos amantes con sus hijos respectivos. Su herencia se repartió por igual entre las dos familias. Sobre su tumba, en Kensal Green, se yergue una austera cruz de piedra.



 

miércoles, 23 de junio de 2021

RESEÑA: "EL LEÓN DE ORO", ANTHONY TROLLOPE

 

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica:

Editorial: Astarte

Traductora: María del Carmen Goday

Año de publicación: 1945

Encuadernación: Tapadura

Nº páginas: 260

*Descatalogado

 

Propuesta musical para este libro:



Henry Rowley Bishop (1786-1855) Compositor y director de orquesta británico, ocupó por dos años la  cátedra de música en la universidad de Edimburgo (1841-1843) y en  la de Oxford cinco años (1848-1853). Fue nombrado Caballero del Imperio Británico por la reina Victoria en 1842. 


Lo que Undine piensa del libro:


<La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.> Camilo José Cela


Siempre recordaré la primera vez que vi escrito el nombre de Anthony Trollope. Fue en aquella época en que visitaba semanalmente la biblioteca para descubrir nuevos horizontes de lectura, antes de que internet nos dijera lo que teníamos que leer. Un día, paseando entre aquellos pasillos repletos de libros, tomé uno de los títulos aleatoriamente y, como la premisa de su argumento me gustó, me lo llevé a casa y lo devoré en pocos días. Se trataba de la famosa novela Las torres de Barchester, uno de los tres títulos traducidos en España de sus aclamadas Crónicas de Barsetshire. Los otros dos libros que tenían en la biblioteca, El custodio y El doctor Thorne, se vinieron a casa conmigo a la semana siguiente. No encontré más títulos del autor por aquel entonces, tuve que contentar mi reciente delirio por Trollope con las adaptaciones televisivas de algunas de sus obras que pude localizar, hasta que, algunos años más tarde, la editorial dÉpoca publicó La señorita Mackenzie (2014), un título que, por deseado y maravilloso, hoy tiene connotaciones muy especiales para mí. Luego vinieron Ojo por ojo, El primo Henry y, finalmente, El mundo en que vivimos, novela que se hizo esperar. Tengo por costumbre coleccionar los libros que me han gustado y, si no los compré en el momento que los leí y están descatalogados, no ceso en mi búsqueda hasta conseguirlos. Así pues, yo creía tener en mi casa la biblioteca Trollope al completo de las novelas que se habían traducido. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando, en una de mis búsquedas recientes por librerías de segunda mano, descubrí un título totalmente desconocido para mí, El león de oro. Se trata de una novela que publicó en España la editorial barcelonesa Astarte en el año 1945 y, para mi fortuna, el ejemplar que llegó a mis manos está en perfectas condiciones. Éste es el título que con gran emoción os presento hoy. La novela comienza así:


<En lo alto de las montañas de los Vosgos, en Lorena, lindante con la vieja provincia de Alsacia, mitad alemana y a unas treinta millas de distancia de los nuevos baños de Plombierère, ya completamente franceses, está situada la aldea de Granpeère. Dejando aparte todo cuanto pueda decirse o pensarse aquí en Inglaterra acerca del último gobierno imperial en Francia, también debe admitirse que, bajo su dominio, se abrieron buenos caminos y vías de comunicación. Alsacia, que veinte años atrás parecía estar algo retrasada a este respecto, recibió de Napoleón la atención que le correspondía y Granpère se halla ahora al borde de un excelente camino que llega hasta la ciudad de Remiremont, situada ésta sobre una línea de ferrocarril que lleva a Colmar y otros puntos. Los habitantes del Ballon alsaciano, de las colinas y abiertos valles, parecen pensar que la civilización de las grandes ciudades se les ha aproximado bastante, puesto que hay una diligencia que circula diariamente entre Granpère y Remiremont; y una vez en Remiremont ya está uno en el ferrocarril y, por lo tanto, en el centro del mundo.>


Marie, ilustración F.A. Fraser
(ed. original norteamericana
Harper and Bros)
Fuente:jimandellen.org

El león de oro nos cuenta la historia de Marie Bromar, una muchacha huérfana que se ve obligada a vivir con la familia de su tía cuando ésta contrae matrimonio con un viudo que tiene un hijo mayor de su primer matrimonio. La muchacha es acogida en el seno familiar con gran alegría, ya que su buen carácter y sus muchas virtudes alegran la vida de la posada El león de oro, negocio que regenta en Granpère Michael Voss, su nuevo tío y tutor. Tanto es así, que con los años Marie se ha hecho imprescindible para él, y la considera como si fuera su propia hija. No ocurre igual con George, el hijo del posadero, quien, a diferencia de su padre, no ve en ella a una hermana, sino a la mujer con la que se quiere casar. De hecho, los dos jóvenes se han enamorado secretamente. Un día, George decide hablar con su padre y le comenta que pretende casarse con Marie. El cabeza de familia y dueño de la posada reacciona muy mal, pues Marie es la niña de sus ojos y, además, no ve bien que esta relación sentimental se haya mantenido sin su conocimiento y consentimiento. Así las cosas, Miguel le presenta un ultimátum a su hijo: o bien desiste de este matrimonio, o debe marcharse del hogar. George no acepta las condiciones que le impone su padre y decide irse de Granpère para intentar buscar fortuna. Durante un año, la vida de El león de oro transcurre igual que siempre, con los mismos clientes habituales oriundos y extranjeros. Entre ellos está Adrian Urmand, un comerciante de lino suizo, bien parecido, elegante y adinerado, que admira profundamente a Marie. Percibiendo Michael Voss la atracción que la joven ejerce sobre el rico visitante de la posada, éste decide animarlo a que la corteje, pensando que es un gran partido para la muchacha. Pero el buen posadero no cuenta con que Marie tiene otros planes, pues el profundo amor que sentía por George no ha desaparecido y, aunque no ha sabido nada de él desde que se marchó, ella sigue siendo fiel a su corazón. Michael y su esposa presionan a la muchacha para que acepte al rico comerciante suizo, pero ella se debate entre el respeto a sus tutores o la fidelidad a su gran amor. Cuando está a punto de decidirse su destino, George Voss regresa a Granpère tras conocer la noticia del posible compromiso de la muchacha. ¿Será posible que Marie se decante por el respeto a sus mayores, o quizá lo haga por su antiguo amor? ¿Luchará George por recuperar a Marie? Y, si es así, ¿se enfrentará a su padre y a su adinerado rival?

El león de oro es una preciosa y muy especial obra de Anthony Trollope que, fue publicada originalmente en 1872 bajo el título de The Golden Lion Of Granpere. En un principio, Good Words la ofreció al público por entregas, y ese mismo año vio la luz también en forma de libro, gracias a la editorial Tinsley Brothers. Se trata de la novela más corta que el autor escribió, y en ella convergen muchos de los temas que siempre interesaron a su autor, y que hacen distintiva su narrativa, como son las conductas humanas, el dinero, la religión, las relaciones paternofiliales, el amor, el matrimonio… Trollope elabora con todo ello una receta sabrosa y potente, aderezada con su característico ojo crítico y su inconfundible sentido del humor, algo que se puede reconocer desde ese agudo comienzo de la obra, que el lector pudo leer anteriormente. Pero, El león de oro, al contrario del resto de su producción traducida al español hasta el momento, introduce una novedad, la novela está ubicada fuera de las islas británicas.

Cordillera de los Vosgos, Ballon d'Alsace
Fuente: Wikipedia

En este caso la historia nos traslada hasta el continente europeo, a una zona rural del Ballon d'Alsace, la montaña que comparten hoy las regiones de Alsacia, Lorena y el Franco Condado. El autor dedica la introducción de la novela para ubicar su historia, y utiliza este motivo geopolítico con traviesas intenciones: por un lado, para situar al lector británico poco versado en temas geográficos y sociológicos de ultramar, y por otro, para interesarlo en su narración mediante burlescas observaciones sobre la nación gala, a la que concede algunas alabanzas a través de su más célebre caudillo; recordemos que Francia era rival acérrima de Inglaterra desde siempre, y que, tras la batalla de Waterloo de 1815, en la que Wellington derrotó a Napoleón, la humilló. Anthony Trollope utiliza así una de sus herramientas más eficaces para conectar con el público y captar su atención, lo seduce con sarcástico y pícaro humor, tono que aparentemente abandona para abordar la trama de esta historia, y que retomará con ímpetu renovado llegando el final de la novela.

Trollope construye de este modo una historia humana y amable, protagonizada por gentes sencillas del campo, donde lo cotidiano convive con lo inmutable del ser humano, porque lo realmente importante de esta novela son sus protagonistas, a los que perfila a la perfección, dando muestras de una aguda sensibilidad psicológica y emocional.

Miguel y Marie, F.A. Fraser
Fuente: jimandellen.org

A la cabeza de éstos está Michael Voss, un recio hombre de las montañas hecho a sí mismo, que posee un negocio solvente y una gran familia, a la que dirige con mano firme; por otro lado está su hijo George, digno vástago de su progenitor, de personalidad fuerte y sólidos principios; también es importante fijarnos en Marie Bromar, la heroína de esta historia, sobre su linda y amable persona gira todo en torno a esta fábula; y para finalizar con la familia, tenemos al personaje menos atractivo, la señora Voss, una mujer que no presta importancia a la opinión propia, en favor de los deseos de su marido. Como contrapunto a estos personajes campechanos, que podrían adoptar cualquier nacionalidad, encontramos a Adrian Urmand, un petimetre de ciudad, rico, guapo, elegante y poco carismático, al que los acontecimientos en los que se ve envuelto, por culpa de sus compañeros de reparto, le pondrán en una difícil posición. Con todos ellos, y con los imprescindibles secundarios, el autor compone un magnífico juego de enredos, de espíritu tragicómico, que mantendrá ocupadas las emociones del lector hasta el punto final. 

Anthony Trollope pretende con esta apasionada y cautivadora historia apelar a la empatía del público, disecciona en ella los comportamientos del ser humano, influidos por la costumbre y la educación, para hacer reflexionar y posicionarse al lector ante lo que lee, sin apenas percibirlo. El escritor esconde sus intenciones tras una dulce, apasionada y maltrecha historia de amor, que debe enfrentarse vehementemente a lo que suponía en aquella época la servidumbre y la obediencia dentro del seno familiar, en detrimento de la individualidad. Por otro lado, construye una enrevesada y absorbente trama, interrumpida por las interesante reflexiones del autor y los diálogos con el lector, donde concede gran importancia a las repercusiones que tiene para el individuo la falta de entendimiento y de diálogo entre personas que se quieren. Por último, pero no menos importante, Trollope aborda con verdadera audacia el derecho al libre albedrío de la mujer, prácticamente inexistente en el reglado mundo victoriano, da voz al sexo femenino forzando la compasión por la figura de Marie.


<Los lectores ingleses recordarán, sin duda, que allá, entre las montañas de los Vosgos, no existe un sentido tan estricto respecto a la reserva de entrada en los dormitorios como aquí en Inglaterra.>


Trollope hace gala, como es habitual en sus obras, de un inteligente y, a veces, compasivo ojo crítico que lo eleva muy por encima de la estricta moral británica de su época. Analiza con perspicacia la importancia de las figuras paternas y maternas para el correcto posicionamiento del individuo en la vida. Sin duda reminiscencia de sus propias experiencias personales, resultantes de una infancia y juventud desgraciadas, a causa de un padre que no supo proteger a su familia y una madre que, de alguna manera, lo abandonó.

Pero no pensemos que por esto la novela es tan seria que pueda resultar tediosa, como sucede en ocasiones con algunos autores de su época, todo lo contrario. El acusado ingenio del autor, su agudo sentido del humor y su magnífica elocuencia, hacen de esta novela una apasionante, simpática y bellísima historia, capaz de entusiasmar a quienes, como yo, se sientan atraídos por una buena narración, tan humana como audaz y divertida


< ¿Hay alguien que no sepa que aun cuando la razón diga que no hay motivo de espera, la esperanza perdura?>


Por otro lado, y acometiendo otras cuestiones, El león de oro está lleno de esos temas de los que a Trollope le gustaba hablar, y que tanto apasionan a sus incondicionales. Como hombre de mundo, viajero incansable, y trabajador empedernido que era, las constantes referencias a la trascendencia de Iglesia, del comercio, del ferrocarril y del progreso en general, para la vida del individuo, completan y hacen redonda esta novela que, aún sin ser una de sus obras más reconocidas, luce de manera indiscutible el orgulloso sello Trollope.


<Puede decirse, quizá, de todo corazón humano en condiciones normales, que tiene como una necesidad de sentir afecto y demostrar una particular lealtad por otro corazón; pero del corazón femenino se puede hacer esta observación con toda certeza. Puede cambiar, de vez en cuando, el objeto de su cariño; puede cambiar repentinamente, como por ejemplo cuando la devoción que una muchacha siente por su madre la transfiere, con el consentimiento de todos sus parientes, a su amado, o más lentamente, cuando su cariño, al ser madre, pasa del marido a alguno de sus hijos predilectos; pero a menos de que predomine el egoísmo, hay siempre un amigo al cual es fiel el corazón de la mujer y por quien la mujer sabe sacrificarse con alegría.>


Anthony Trollope fue un estudioso nato del comportamiento humano, implacable y benigno a la vez, especialmente solidario para quien lo necesitara. Quizás la humilde opinión que tenía hacia su persona le hiciera acercarse con mayor precisión que otros autores contemporáneos al espinoso corazón humano. Tuvo un carácter complejo, fue admirado y odiado, amigo de sus amigos y benefactor de escritores que empezaban. En su vida hubo un poco de todo, las desgracias le influyeron pero no le hundieron, supo aprovechar ese golpe de pedal que le ayudó a triunfar en el maratón de la vida. Dejó una copiosa obra para la posteridad, desigual en éxito debido al cambio de los tiempos, pero en toda ella imprimió su sabiduría. Tan sólo se equivocó en una cosa importante al escribir su autobiografía, cuando dijo:


<No creo que sea probable que mi nombre quede entre los que en el próximo siglo serán conocidos como los escritores de ficción en prosa inglesa.> (An autography, 1883)

 

Undine von Reinecke ♪

 

El autor por Undine:

Fuente: Wikipedia

Anthony Trollope (Londres, 24 de abril de 1815-Londres, 6 de diciembre de 1882)

Fue uno de los novelistas más prestigiosos de la era victoriana. Nació en una familia de origen noble, pero con una paupérrima posición económica, debido a los problemas financieros del padre. Su madre, Fanny Trollope, fue una escritora de cierto éxito y tuvo que mantener a la familia cuando el marido se arruinó. Tras una infancia y juventud desgraciadas, por múltiples motivos, comenzó a trabajar a en la servicio postal británico a los diecinueve años, donde hizo una brillante carrera cuando se trasladó a Irlanda. Viajó por todo el mundo y fue un visionario en lo profesional. Gran trabajador y hombre de rígidas costumbres, compatibilizó su trabajo en el servicio postal con su carrera como escritor. El éxito literario le llegó con El custodio (1855), primer título del ciclo de Barsetshire. En la década de 1860, una decepción en sus aspiraciones laborales le llevó a dedicarse por completo a la literatura. Su triunfo como novelista le acompañó hasta la década de 1880. Sus obras más notables y conocidas son las Crónicas de Barsetshire (seis novelas) y Novelas de Palliser (seis obras). Además escribió otros títulos importantes, algunos ya citados en la reseña, y multitud de relatos que no desmerecen junto a lo mejor de su producción.

miércoles, 16 de junio de 2021

RESEÑA: "LA VERÍDICA HISTORIA DE A Q", LU XUN

 

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica:

Editorial: Biblioteca de El Sol

Editor: Germán Sánchez Ruipérez

Traducción: Ernesto Posse

Introducción: Horacio Vázquez Rial

Formato: Tapa blanda

Diseño de cubierta: Rodrigo Sánchez, sobre dibujo de Ana Isabel González

*Libro descatalogado, pero se puede conseguir con facilidad de segunda mano o en formato electrónico

 

Sinopsis Editorial:

La verídica historia de A Q es la biografía de un marginal de aldea al que una visión conformista de la existencia arrastra al desastre. Los sucesos que enmarcan los grandes momentos de su vida son los de la rebelión que acabó con el imperio milenario y logró la instauración de la República China, en 1911, pero en todas las grandes conmociones sociales abundan los trágicos destinos secundarios.


Propuesta musical para este libro:


Con la llegada de los nuevos movimientos filosóficos y políticos de 1910 y 1920, los músicos chinos miraron hacia Occidente y viajaron allí para estudiar. Algunos retornaron y el resultado fue una renovación de su lenguaje que evidenciaba los cambios sociales y culturales del país.

 

Lo que Undine piensa del libro:


< Donde hay educación no hay distinción de clases.> Confucio 


Hoy, 16 de junio de 2021, mi viaje literario La vuelta al mundo en doce libros, siguiendo los pasos de Phileas Fogg, me lleva hasta Hong Kong. En esta etapa de la famosa novela de Julio Verne, el inspector Fix intenta a la desesperada apresar al héroe de aquella aventura, ya que allí terminaba el territorio dependiente de la jurisdicción británica durante la época en la que transcurría la acción.

Hong Kong es,  junto con Macao, una de las dos regiones administrativas especiales de la República Popular China, pero cuando Julio Verne escribió La vuelta al mundo en ochenta días, la legendaria isla estaba bajo el dominio británico. Todo empezó a causa de Primera Guerra del Opio, pero primero pongámonos en antecedentes.

Bandera Dinastía Qing

La civilización china es una de las más antiguas del mundo. Su historia se basa en el criticado método de estudio del ciclo dinástico, que se centra en la observación de los sucesos que acontecieron en tiempos de las diferentes dinastías de reyes y emperadores que han gobernado sobre su territorio. De este modo se obtiene una imagen de su tradición más simple y fácil de manejar, para poder comprender todo lo que engloba esta compleja cultura. En el tiempo que transcurre La vuelta al mundo en ochenta días, la dinastía que imperaba en China era la Qing (1644 - 1912 d. C.), y los acontecimientos que se dieron durante el tiempo que estuvieron en el poder cambiaron el destino del país irremediablemente. Su gobierno ha sido considerado como opresor, ya que impusieron al país todas las costumbres de la tierra de la que procedían, Manchuria. De este modo, el característico peinado de la coleta, que todos conocemos, fue obligatorio para sus ciudadanos, así como su forma de vestir. Pese a la gran expansión territorial que consiguieron, que añadió para el imperio lugares tan importantes como Taiwán, Tíbet, Xinjiang y Mongolia, y a pesar del poderío militar que poseía la dinastía Qing, la llegada en el siglo XIX de rebeliones internas, especialmente la Rebelión Taiping (1850-1864), ocasionó millones de muertos, y demostró el descontento social y religioso que existía en gran parte del país. Por otro lado, los intereses comerciales extranjeros, Inglaterra siempre a la cabeza, dieron lugar a dos importantes guerras, llamadas del Opio, que motivaron grandes perjuicios a la nación. La primera sucedió entre 1839 y 1842; la segunda abarcó el periodo entre 1856 y 1860. El resultado fueron los tratados Nankín y de Tianjin, por los que China perdía la soberanía del territorio del actual Hong Kong a favor del Reino Unido, con las consiguientes pérdidas en el campo comercial y en los derechos de navegación que ejercía sobre las potencias foráneas. El desenlace de todos estos eventos es el marco temporal que eligió Julio Verne para ubicar su famosa novela. Pero, como el libro que he elegido hoy para reseñar avanza algunos años más en la historia, es importante conocer el contexto sociocultural del país hasta 1912.

Puyi, último emperador
Fuente: Wikipedia

Durante las últimas décadas del siglo XIX, reinando la emperatriz Regente Cixi, los conflictos bélicos no cesaron. En esta ocasión el peligro venía de otra potencia asiática, Japón. La guerra que mantuvo a China ocupada contra la nación nipona (1894-1895) fue por los intereses sobre Corea. La victoria cayó del lado japonés y le costó a los chinos perder Taiwan. Esta derrota tuvo más importancia que la simple pérdida territorial, ya que el malestar social creció de manera alarmante, dando pie a un movimiento que reclamaba imperiosamente la formación de una república. Esta situación desembocó en el Levantamiento de Wuchang (10 de octubre de 1911), una rebelión contra la dinastía Qing que provocó la caída del último emperador chino, Puyi (1906-1967), en 1912. Estoy segura de que todos mis lectores recordarán la estupenda superproducción cinematográfica El último emperador de 1987, dirigida por Bertolucci, que abordaba justamente la autobiografía del último monarca chino.

Pues bien, éste es el momento justo en el que se sitúa la novela de la que voy a hablar hoy. Se titula La verídica historia de A Q, y fue escrita por Lu Xun (1881-1936), un escritor chino, máximo representante del movimiento 4 de Mayo, que formó parte de La Liga de Escritores de Izquierdas, un grupo de intelectuales cercanos al Partido Comunista Chino, que abogaban por derrocar la cultura tradicional de su país, en pro de la reforma sociocultural china. Lu Xun está considerado como el padre de la literatura moderna de su nación; tanto su ideario político como cultural están muy presentes en su obra literaria, y su influencia sobre la sociedad china contemporánea a él y posterior fue fundamental. Precisamente por este motivo he elegido La verídica historia de A Q para la etapa de China de La vuelta al mundo en doce libros. La novela comienza así:


< Durante años abrigué el propósito de escribir la verídica historia de A Q, pero cada vez que me disponía a poner manos a la obra, me detenía, vacilante, mostrando a las claras mi temor a no estar a la altura del personaje. Porque siempre se ha necesitado una pluma inmortal para registrar las hazañas de un hombre inmortal; así el hombre es conocido por la posteridad a través del escrito, y el escrito es conocido por la posteridad a través del hombre, hasta que finalmente es difícil determinar cuál de los dos depende más del otro por lo que hace a su renombre. Pero al final siempre volvía a la idea de escribir la historia de A Q, como si un demonio me indujera a ello.>


La verídica historia de A Q cuenta la vida de un individuo ignorante de clase humilde, que vive en un pequeña aldea china. Su condición de huérfano y sin hogar le obliga a vivir en acogida en el Templo de los Dioses Tutelares de Weichung, su pueblo. Como no tiene oficio conocido, debe aceptar cualquier labor que le ofrezcan para sobrevivir. Pese a ello, A Q vive feliz su existencia porque su particular forma de afrontar las vicisitudes de la vida le hace asimilar todo de manera favorable hacia él: su relación con los caciques, con los ciudadanos inferiores, con las mujeres, con la política, con la religión, con los extranjeros… Los acontecimientos buenos y malos que le suceden durante el relato, así como las cuestionables decisiones que toma durante la agitada época de la rebelión de 1911, en la que se ubica parte de esta historia, determinarán si su comportamiento es inteligente y definirán su impactante destino final.

La verídica historia de A Q es una peculiar e interesante biografía ficticia. La obra está escrita a la manera episódica, es decir, relata acontecimientos aislados del personaje protagonista. Fue publicada en una revista de Pekín bajo el seudónimo de Ba Ren (tipo crudo), entre el 4 de diciembre de 1921 y 12 de febrero de 1922, para ser reeditada más tarde por Lu Xun en su primera colección de relatos (吶喊, Nàhǎn) de 1923. El libro está considerado como una obra maestra de la literatura china moderna, y debe parte de su mérito a que fue el primero escrito en chino vernáculo (forma escrita basada en el idioma oral), tras el Movimiento del 4 de Mayo de 1919, la corriente antiimperialista, política y cultural que surgió de las protestas estudiantiles ante el gobierno chino, por su frágil respuesta al Tratado de Versalles, que perjudicaba los intereses territoriales chinos en favor de Japón. Esta característica lingüística de la novela define también el ideario de su autor, ya que Lu Xun creía fervientemente en la necesidad de abolir las viejas costumbres culturales chinas, que se anclaban en el régimen anterior, y abogaba por llevar al país a la modernidad comenzando por renovar el lenguaje, un punto que está presente en el texto que nos ocupa.


< (…) puesto que escribo en estilo vulgar, empleando el lenguaje de los cocheros y buhoneros, no me atrevo a presumir con un título tan altisonante; de modo que me apoyo en la frase hecha de los novelistas menos respetables, los que no pertenecen a los Tres Cultos ni a las Nuevas Escuelas (…)>


Para quienes desconozcan a qué se refiere el autor en el pasaje anterior, los Tres Cultos que cita son el confucionismo, el taoísmo y el budismo. Contrariamente a lo que dice el autor y, en mi opinión, su estilo está muy lejos de considerarse inculto; el escritor utiliza este recurso retórico en su discurso de manera sarcástica e irónica. De hecho, su plática denota amplitud de miras y conocimiento del mundo literario más allá de las fronteras orientales. Así lo demuestra en la intensa y espectacular introducción del relato, que maneja con gran modernidad y elocuencia, donde menciona al escritor escocés Arthur Conan Doyle, a quien utiliza de manera mordaz en pro de sus intereses. Lu Xun hace un alarde narrativo inteligente, bien planteado y de gran altura en esta primera parte del texto, que no tiene nada que envidiar a los mejores narradores internacionales de su época. Se confiesa ante el lector con aparente humildad para justificar lo que viene después.


< (…) el famoso Conan Doyle escribió Biografías suplementarias de jugadores. Pero eso se  le permite a un escritor famoso; en cambio, está prohibido a los de mi clase.>


Porque, inmediatamente finalizado este primer capítulo, el autor cambia de estilo y comienza a narrar su historia con firmeza, pero siguiendo el estilo episódico chino. De este modo, Lu Xun hace una concesión a la tradición literaria de su país en estilo narrativo, pero también a la modernidad, ya que la extremada brevedad del texto, recordemos que no llega a noventa páginas, contrasta con las obras conocidas hasta la fecha en China, que podían contener cientos de capítulos. El autor divide la obra en tan sólo nueve apartados incidentales, en los que cuenta acontecimientos de la vida de su protagonista. En cada uno de ellos vamos conociendo un poco más de la personalidad de A Q a través de los avatares que le suceden y de los comportamientos que adopta. De esta manera el lector puede conectar directamente con la intención del autor. Porque, esto es lo que buscaba Lu Xun, un medio de comunicación con el público al que quería aleccionar y adoctrinar mediante su pluma, siguiendo los preceptos del Tao, que ve en la literatura un medio para iluminar.

Para ello utiliza a su actor principal, dibuja un personaje nada empático, ignorante y pendenciero, cuyas limitaciones emocionales y de educación le hacen adoptar una singular manera de ir por la vida: observa las circunstancias que le rodean y los acontecimientos de su vida desde un punto de vista sesgado, adoptando siempre la postura más optimista, e ignorando la opinión que de él tienen los demás. Recurre al autoengaño para su tranquilidad.


<El señor Chao y el señor Chian eran tenidos en alta estima por los aldeanos, precisamente porque, aparte de ser ricos, eran también padres de jóvenes letrados, y tan sólo A Q no mostraba signo de especial deferencia hacia ellos, pensando para sí: “Mis hijos pueden llegar mucho más alto”.>


Con pasajes como el anterior, que van creciendo en profundidad psicológica según avanza la historia, el lector comprenderá los propósitos del autor al mostrarle el alma de A Q, a quien asemeja con el pueblo chino. Mediante la moraleja de la vida de éste quiere que sus compatriotas aprendan esta lección: China debe abrirse a los tiempos modernos que traen corrientes filosóficas nuevas, y abandonar los viejos valores. De lo contrario, perecerá.

Por otro lado, debo confesar que el espíritu y el estilo que residen en el cuento me han sorprendido. Como neófita en cuanto a el pueblo chino y su literatura, leer esta historia ha supuesto para mí un choque cultural. Las anécdotas que cuenta el autor en su narración, las conductas que adoptan los personajes que la protagonizan, la descripción del carácter chino… denotan el distanciamiento de aquel país con respecto al mundo occidental, una postura que no he encontrado hasta el momento en mi viaje literario de La vuelta al mundo en doce libros. Por ejemplo, en la etapa de la India, en la que reseñé El cartero del rey de Tagore 👈, las diferencias culturales se salvaban gracias a la cercanía ética del texto. No ocurre así con La verídica Historia de A Q. Lu Xun describe un pueblo llano muy violento, donde no cabe la moralidad. Recurre a un realismo acusado, para presentar la tradición china como una forma de vivir atrasada y perjudicial, en todos los ámbitos de la sociedad.  Si tenemos en cuenta el contexto del tiempo en el que se publicó la historia, los vertiginosos años veinte, y los intereses políticos e ideológicos de Lu Xun, no es de extrañar la postura que adopta. Pese a lo dicho, no pensemos que leer este relato carece de atractivo, el virtuosismo narrativo del autor despierta interés en el lector que busca nuevos horizontes de conocimiento, le secuestra dentro de la historia y le ofrece un espectacular final, una conclusión que, en mi opinión, quienes hayan leído una de las obras históricas de Charles Dickens no podrán evitar su comparación.

Para terminar, me parece importante recalcar la trascendencia que tuvo esta obra, no sólo para sus contemporáneos, sino para la cultura posterior china. La verídica historia de A Q, además de servir como medio para difundir el mensaje nacionalista y de concienciación popular de su época, también ha quedado en el tiempo como un ejemplo negativo a evitar del carácter nacional. Tanto impacto ocasionó en su momento, y de tal manera está hoy presente en la sociedad, que incluso algunos nombres que aparecen en el texto son usados en la actualidad para apelar negativamente a ciertas conductas. De este modo y, sirviendo de ejemplo, cuando se alude a alguien llamándole A Q, este término es usado como burla para describir a una persona que no quiere enfrentarse a la realidad y se cree mejor de lo que es. ¿Verdad que es interesante adentrarse en la historia de una obra y conocer su repercusión?

He llegado al meridiano de mi fantástico viaje literario y, después de leer La verídica historia de A Q, sólo puedo rememorar, con humildad y gran entusiasmo, las palabras de aquel gran intelectual.


<Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro y no desespero en aprender.> René Descartes

 

Undine von Reinecke ♪


👉Os espero a todos en la siguiente etapa de La vuelta al mundo en doce libros, que será  el miércoles 21 de julio de 2021 en Yokohama, Japón. ¡Feliz viaje, lectores!



El autor por Undine: 

Fuente: Wikipedia

Lu Xun (1881-1936)

Fue un escritor e intelectual chino que con su trabajo contribuyó a cambiar la educación y las costumbres de su país, para llevar a China hasta el siglo XX. Su obra literaria además fue una fuente de inspiración para los literatos chinos de generaciones posteriores. Su implicación y activismo político fue acusado, aunque no llegó a pertenecer al Partido Comunista de China. Sus obras más importantes son Diario de un Loco (1918) y La verídica historia de A Q (1921-1922).

Para más información visitar La web de las biografías, allí viene detallada la vida de este interesante personaje con precisión.

 


Fuentes consultadas:

La web de las biografías

Wikipedia

 

 

miércoles, 9 de junio de 2021

RESEÑA: "EL MISTERIO BARTLETT", LOUIS TRACY

 

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica:

Traducción: Susanna González y Blanca Briones

Introducción: Juan Mari Barasorda

Colección «dÉpoca Noir»

ISBN: 978-84-121291-1-3

Formato: 15X23 cm

Páginas:  256 páginas

 P.V.P. : 19,90 €

Encuadernación:  rústica cosida con solapas.

 

Sinopsis de la Editorial:

Nos encontramos en Nueva York a finales de 1913. Ronald Tower, un miembro de la alta sociedad que acaba de abandonar el club donde el señor Van Hofen ofrece una multitudinaria fiesta, es arrastrado al río Hudson en sorprendentes circunstancias. Al no aparecer su cuerpo, es dado por muerto. La única pista del caso es su asombroso parecido con su íntimo amigo el senador Meiklejohn, de manera que el detective Clancy, inspector a cargo de la investigación, sospecha que el senador es en realidad la persona contra la que se pretendía atentar.

En las siguientes horas a tan extraño crimen, las pesquisas conducen hacia una casa al otro lado del río Harlem; allí viven Rachel Craik y su sobrina, Winifred Bartlett, una huérfana de diecinueve años cuyo misterioso pasado parece estar conectado con un crimen que la joven desconoce y que la sitúa en el punto de mira de ciertas personas poderosas que parecen querer deshacerse de ella.

 

Propuesta musical para este libro:

 

Lo que Undine piensa del libro:

 

<Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.> Proverbio árabe

 

Si hablamos de aristocracia, es casi seguro que nuestros primeros pensamientos irán dirigidos a los grandes apellidos que hicieron historia durante siglos en el viejo continente. A pocos se les ocurriría pensar en Estados Unidos. Pero eso es un craso error; los lectores aficionados a la historia y la literatura decimonónica, como también los asiduos a la narrativa norteamericana del cambio de siglo, lo saben muy bien. Las novelas de Edith Wharton, por ejemplo, están plagadas de historias que nos hablan de la clase alta estadounidense, con sus usos y costumbres. No en vano ella misma pertenecía a esa peculiar élite y estaba emparentada con una prominente socialité. Me refiero a la célebre Caroline Schermerhorn Astor,  la dama a quien se atribuye la creación de la famosa lista de los Cuatrocientos. Este registro de nombres aludía a las personas que formaban la flor y nata de la sociedad neoyorquina del último cuarto del siglo XIX. Sólo ellos eran invitados a las fiestas más exclusivas, y todos debían cumplir a rajatabla el código de conducta y de etiqueta establecidos por ella.

Lady Astor (fuente, Wikipedia)
Lady Astor y su séquito tenían una misión, excluir de su mundo a todo aquel que poseyera una fortuna hecha con dinero nuevo. Tanto es así, que esos aristocráticos apellidos fueron publicados en el New York Times en 1892, por si algún profano cometía la herejía de querer posicionar el suyo junto alguno de los miembros del Olimpo neoyorquino. Lo curioso del asunto es que, cuando la abeja reina de este elitista grupo desapareció, otros tomaron las riendas de la exclusividad llevando sus usos y costumbres sociales hasta el siglo XX. 

Pues bien, en esta atmósfera de lujo y esnobismo de la élite neoyorquina de comienzos del siglo XX se desarrolla la novela que he elegido hoy para reseñar, lleva por título El misterio de Bartlett, y fue escrita por Louis Tracy, un autor desconocido hasta la fecha en España. Como no podía ser de otro modo, la editorial encargada de ponerlo ante los lectores de habla hispana ha sido dÉpoca, siempre descubriendo para nosotros tesoros de tiempos pasados, negligentemente desconocidos en nuestro país, con preciosas ediciones ilustradas, en este caso por The Delineator (revista femenina norteamericana, fundada a finales del siglo XIX). La novela comienza así:



<La historia de amor y crimen que figura en los archivos de la Oficina de Detectives de Nueva York como “El misterio del yate” tiene poco que ver con los yates y ya no entraña misterio alguno. Alude mucho más estrechamente a los problemas y tribulaciones de la bella Winifred Bartlett que a los avatares de un mar agitado; la figura avispada y bien acicalada del verdadero amor de Winifred, Rex Carshaw, colma las páginas de los archivos hasta casi desterrar en su totalidad al corpulento millonario propietario del yate Sans Souci. Sin embargo, tal es el singular dominio que ejercen las cosas triviales de la vida sobre las verdaderamente importantes; esto es, que unos cientos de miles de personas en la gran ciudad de los tres ríos recordarán muchos episodios de aquella efímera historia conocida por ellos como “El misterio del yate”, aunque nunca hayan oído hablar de Winifred ni de Rex.>


El misterio de Bartlett nos lleva al Nueva York de 1913, a la noche del 5 de octubre. La Quinta Avenida está colapsada por el último acontecimiento de sociedad. El multimillonario William Pierpont Van Hofen ha reunido a lo más selecto de la jet set neoyorquina en su club. Las diversiones que ha organizado pasan por una tradicional cena entre amigos, y por un sorteo en el que se rifarán entradas para los mejores espectáculos que se están ofreciendo en la Gran Manzana. Pero, la diversión máxima llega cuando los agasajados con esta exclusiva y extravagante celebración se enteran de que deberán asistir a las representaciones con un acompañante diferente a la pareja con la que han llegado. La algarabía que se forma es tremenda y, entre tanta confusión, el generoso millonario espera que sus invitados no se enteren de que ha seleccionado a un grupo reducido de entre sus amigos más íntimos, para organizar una partida secreta de cartas en su yate.

Por otro lado, la oficina de detectives de Nueva York, al mando del jefe Steingall, se encarga de vigilar las inmediaciones del festejo, en previsión de posibles robos y altercados que puedan producirse ante tanto ricachón reunido. A las puertas del club en cuestión se encuentra el carismático detective Clancy, que no pierde de vista al senador Meiklejohn, uno de los hombres más importantes del momento, ya que las conversaciones que ha mantenido con dos mujeres en la calle, le huelen a problemas. La primera de las pláticas que escucha, la protagoniza una conocida estrella de la alta sociedad, Helen Tower, que desconoce que su marido y el senador son dos de los elegidos para escaparse a la partida de naipes que se celebrará ese noche; el segundo coloquio que presencia lo domina  una mujer de cierta edad, y aspecto descuidado, que parece estar concertando una cita misteriosa con el senador y un desconocido. Así las cosas, cuando el marido de Helen Tower y Meiklejohn emprenden por separado el camino hacia el puerto, el detective Clancy los sigue en secreto, y previene a sus compañeros policías. Pero toda su precaución es en vano, ya que unos hombres siniestros a bordo de una embarcación arrastran a un desprevenido Ronald Tower hacia el río Hudson, ante los mismos ojos del policía que estaba vigilando. Cuando el senador y el detective Clancy llegan a los pocos segundos, nada ya se puede hacer. Pero, los indicios que han dejado los acontecimientos de esa noche parecen señalar que los delincuentes se han equivocado de hombre y que, en realidad, querían raptar al senador Meiklejohn .

A la mañana siguiente, nada se sabe del secuestrado señor Tower. Una multitud de neoyorquinos curiosos se concentra en las inmediaciones del lugar de los hechos en busca de noticias. Entre ellos se encuentra Winifred Bartlett, una muchacha huérfana y tímida que, camino del trabajo, se detiene al observar el jaleo. La joven queda muy impresionada por el suceso, mucho más cuando se entera que el hombre desaparecido ha sido dado por muerto, y que ella, sin aparentemente tener nada que ver con el asunto, debe acudir a la estación de policía a declarar. Esta circunstancia desencadenará una serie de acontecimientos que trastocarán su vida para siempre. ¿Qué oscuro misterio envuelve la vida de la triste y desvalida huérfana Rachel, que la une a un asesinato cometido en la alta sociedad? Y lo que es más importante, ¿existirá para ella ese caballero andante que la ayude a salvar tanta hostilidad y dificultad?

Fuente: Goodreads.com

El misterio de Bartlett es una trepidante, divertida y romántica novela policiaca, que se publicó por vez primera en 1905 en Inglaterra, bajo el título de The Winning of Winifred. El libro fue revisado años más tarde para ser publicado en 1919 en los Estados Unidos, ya bajo el título de The Bartlett Mystery. A ésta edición americana pertenece la traducción que la editorial dÉpoca ha puesto a nuestra disposición, así nos lo explica Juan Mari Barasorda en el prólogo del libro. También nos cuenta que, la novela pertenece a un subgénero policiaco, que surgió a caballo entre la novela de detectives propia de la era victoriana, como las que escribía Arthur Conan Doyle, y la gloriosa Golden Age, en la que destacó Agatha Christie. Este estilo detectivesco se ha considerado como la época romántica de la novela policiaca. Tres interesantes periodos literarios del género que, sin duda alguna, los lectores que se acerquen al libro sabrán apreciar los diferentes matices que los identifican. Pero, para quienes estén interesados en saber más antes de adentrarse en esta apasionante lectura, el prefacio les sacará de dudas.

¿Qué podemos encontrar en El misterio Bartlett? Ante todo una original puesta en escena. Louis Tracy se documentó intensamente sobre el Nueva York de la época en la que centra la adaptación de su novela original. Pasea al lector por las calles de la Gran Manzana, por sus barrios marginales y por las grandes mansiones de la alta sociedad; nos habla de las muchachas trabajadoras y de su ocio, de las damas elegantes y de sus devaneos; compara a los oficinistas con aspiraciones con los jóvenes graduados en Harvard, a quienes no les hace falta ganar dinero; nos habla de las fuerzas del orden y de sus limitaciones establecidas por la ley. Nos ofrece una atmósfera de acusados contrastes, como era el Nueva York de 1913, con sus brillos y sus sombras, ese del que nos hablaba la gran Djuna Barnes en su libro Mi Nueva York (1913-1919). En aquel ambiente efervescente neoyorquino, donde cualquier cosa puede ocurrir, Tracy sitúa su historia central y construye para ella un escenario sólido y chispeante, donde poder lucir a todos sus personajes.


<El señor William Meiklejohn podría haber sido etiquetado a primera vista con la palabra “Senador”, siendo como era un sujeto típico de la cámara alta de Washington. El corte de su ropa, el estilo de sus zapatos, el brillo de su sombrero, incluso la amplia extensión de lino blanco tachonado de perlas lo distinguían como una persona importante.>


Fuente: dÉpoca Editorial

Porque, sin duda alguna, uno de los puntos fuerte de esta novela son sus actores, el autor los mima a todos, les da voz, una marcada personalidad, y energía para poder destacar. Comenzando por la superficial y engreída Helen Tower, acostumbrada a triunfar en sociedad; siguiendo por el senador Meiklejohn, un hombre regio y de firmes decisiones, que guarda oscuros secretos; continuando por Winifred Bartlett, una muchacha sin conocimiento del mundo a la que las desgracias hacen reaccionar… Un elenco amplio y fascinante de personajes, buenos y malvados que, al interactuar entre ellos, tejen una compleja maraña de situaciones emocionantes que desembocan en la historia principal. Como eje central de la misma tenemos a Winifred, la hermosa huérfana desvalida, en torno a ella se dan cita el resto de protagonistas, cada uno con sus propios intereses, honestos o perversos. Cabe destacar de entre todos ellos dos nombres: el de Rex Carshaw, joven de la alta sociedad que adoptará el papel de galán; y el de Fowle, el encargado del taller donde trabaja Winifred, un sinvergüenza de tomo y lomo que toma la función de antagonista. La participación de ambos es vital para el desarrollo de los acontecimientos e imprime interés y emoción a la novela.  


<Era un hombre de buena complexión, con el porte de un atleta. Tenía el paso rápido y se expresaba con presteza al hablar, estaba acostumbrado a mandar; su frente era cuadrada y conseguía intimidar; tenía los ojos azul muy profundo y el cabello castaño brillante; era un torreón de fortaleza listo para proteger a una joven; y su esposa, si la tuviera, podía sentirse muy segura. Pensamientos como estos, o semejantes, pasaron por su mente. Nunca había conocido a un joven similar a Carshaw.>


Por otro lado, no podemos olvidarnos del gran labor que desempeñan los dos policías de la historia, el jefe Steingall y el detective Clancy . Aunque ninguno de los dos destaca por sus especiales habilidades deductivas, como ocurre con otros personajes novelescos del género, también es cierto que, el carisma que ambos poseen aporta la estabilidad y la tensión necesarias en favor de la trama. Sus intervenciones son vitales para mantener el interés de la historia, e imprimir incertidumbre sobre los acontecimientos.

En cuanto al estilo del autor, debo confesar que la forma de escribir de Tracy en un principio me confundió, ya que no utiliza un lenguaje especialmente elegante, como ocurre con otros autores del género que dÉpoca nos ha presentado, pero tras superar las primeras páginas, y acostumbrar a su particular forma de escribir, la estupenda historia que habita en el libro me sedujo y cautivó. Por ello, aconsejo a todos los lectores que se embarquen en la lectura de El misterio Bartlett que no la abandonen en ningún momento. Porque ante ellos tienen una fantástica aventura, interesante, sólida, original y bien construida, que hará las delicias de los aficionados al género policiaco de la época romántica.

Fuente: dÉpoca Editorial

En otro orden de ideas y, teniendo en cuenta que la novela es puro entretenimiento, Tracy aborda el tema sociológico de clase, con gran sentido del humor y sarcasmo. Juzga con gran severidad a la élite norteamericana, a la que tacha de snob y frívola. Sin duda su origen británico le brindó la oportunidad de sacar la vena vengativa. Ese espíritu cómico y crítico que rezuma el estilo del autor, también parece mostrar cuentas pendientes con el sexo femenino, ya que sus comentarios pícaros e intencionados, desde mi punto de vista, manifiestan que más de una fémina pudo haberle hecho la vida imposible. Madres súper protectoras, amantes celosas, mujeres calculadoras y resentidas…Un elenco de clichés tan cómicos como taimados que, por otro lado, denotan gran admiración del autor hacia la inteligencia y influencia de la mujer en la sociedad.


<Se despidieron con un beso -¡Ay, los besos de Judas femeninos!- Ambas quedaron satisfechas, cada una creyendo que había engatusado a la otra.>


Así pues, ya lo sabéis, queridos lectores, El misterio de Bartlett os invita a viajar en el tiempo hasta el Nueva York de 1913. Allí os esperan emociones sin fin: fiestas regadas con champán, yates glamurosos, damas de armas tomar, delincuentes depravados y violentos, persecuciones de coches, tiroteos, héroes novelescos y romance a tutiplén. Porque entre las páginas de esta estupenda y vertiginosa historia se esconde una apasionada y heroica historia de amor, de esas que ha inspirado las mejores obras de la literatura.

 

< Un hombre de noble corazón irá muy lejos, guiado por la palabra gentil de una mujer.> J. W. Goethe

 


Undine von Reinecke ♪

 


El autor por la Editorial:

Fuente: bearalley.blogspot.com

Louis Tracy (1863-1928). Periodista británico y prolífico escritor de ficción de gran éxito a principios del siglo XX. Utilizó los seudónimos de Gordon Holmes y Robert Fraser, que en ocasiones compartió con su colaborador M. P. Shiel

 





Fuentes de información:

lsg1995.blogspot.com