jueves, 28 de marzo de 2019

RESEÑA: "UN ALMA CÁNDIDA", Elizabeth Taylor

Fuente: @undine.von.reinecke


Datos del Libros:


Escritora: Elizabeth Taylor
Editorial:  Gatopardo Ediciones
Número de páginas: 264
Formato: 20 x 12,5 cm
ISBN: 978-84-17109-52-3
Primera edición: 11 de junio de 2018
PVP: 19,90 €

Sinopsis de la Editorial:


Flora parece tenerlo todo. Es alta, rubia y hermosa. Y tiene un hogar, un bebé y un marido, Richard. Tiene bajo control a su amiga Meg y a su hermano, Kit, el cual ha sentido siempre por ella una gran admiración, y también a Patrick, un caprichoso novelista. Sólo Liz, una pintora bohemia, rehúsa ser una seguidora suya. Flora los seduce, los manipula y los encandila con sus destellos de dicha y entusiasmo. Todos se sienten cautivados por el refinado encanto que ejerce en los demás; todos, menos Liz. Será ella quien pondrá en tela de juicio que la candidez de Flora es el «veneno» más dulce de todos.
El escritor Kingsley Amis dijo de Elizabeth Taylor que era una de las mejores novelistas inglesas del siglo xx. La esposa de Amis, la novelista Elizabeth Jane Howard, que mantuvo una larga e íntima amistad con Taylor, declaró tras su muerte que envidiaba a cualquier lector que se topara con su lectura por primera vez.



Propuesta  musical para esta novela


Mr. Lonely y otros éxitos de los 50'/60'



Lo que Undine opina del libro:


Cuando alguien comienza  una novela de Elizabeth Taylor no debe esperar absolutamente nada. Lo mejor para disfrutar de sus obras es sumergirse página tras página, y dejarse llevar por su agradable pluma. No se debe esperar, como decía, grandes emociones, ni historias complejas que trasladen al lector a paraísos terrenales. Elizabeth Taylor escribía sobre la vida cotidiana de personajes comunes: la  vecina soltera que vive frente a su casa; la anciana que se siente sola y sueña con vivir en el campo; el escritor sin éxito, aunque famoso;  la mujer madura, que viuda ya, casa a su única hija, centro y único motivo de su vida. Éste es el caso de Un alma cándida, que comienza  lanzando un dardo al corazón del lector:

<“Hacia el final del discurso del novio, la novia se hizo a un lado y, por una abertura que había en la carpa, comenzó a arrojar migas de tarta de boda a las palomas que había fuera. Lo hizo algo abstraída, y empezaron a llegar más palomas, que desde su casa de madera comenzaban a llegar desde los establos. Causó un divertido y ligero revuelo entre los invitados, pero ella no se dio cuenta. Su marido se sintió avergonzado y pensó que era demasiado pronto en su vida de casados como para sentirse así; pero de eso ella tampoco se dio cuenta”>

Con estas primeras líneas conocemos ya el carácter de la novela. No es una historia de amor para leer mientras disfrutamos de té y pastas. Estamos en Inglaterra años sesenta del siglo XX, la mujer ha adquirido ya muchos derechos, pero parte de la  sociedad sigue anclada aún en viejas costumbres. Mientras Mary Quant (Londres, 11 de febrero de 1934), ponía de moda la minifalda,
Fuente: soyrural.es
y The Beatles ocupaban las listas de éxitos, muchas mujeres seguían sufriendo las consecuencias de una educación caduca, que las llevaba a tener una vida de dependencia familiar: primero los padres, luego el marido, si eran afortunadas en casarse. Algo que Flora, la protagonista,  y centro de la novela, defiende. Y que Patrick, su amigo, cuestiona de esta manera:

<Imagínate que, de pequeña, te dicen tendrás que pertenecer a otra persona, y que sólo la muerte podrá separaros. Nadie podría reprocharte que rompieras a llorar por eso.>

Así contado parece que Elizabeth Taylor nos va a ofrecer otra historia de feminismos, pero este no es el caso, aunque queda implícito durante la narración la reivindicación de una vida más plena para el sexo femenino.

La escritora escribe una gran novela sobre la soledad. Una soledad que es consecuencia de la mala praxis educacional, de arrastrar siglos de mala gestión emocional, donde se escondían los afectos, la verdadera amistad y el compañerismo.

Después del párrafo inicial del libro, Elizabeth Taylor va presentando a todos y cada uno de los personajes que pasarán por su historia sin describirlos literalmente. Provoca que el lector saque conclusiones sobre sus conductas  y, como es costumbre en su estilo, todas ellas están cargadas de un sutil humor .

Todos ellos giran alrededor de Flora a quien, aparentemente, quieren proteger de sí misma, con cuidados excesivos y  de manera encubierta. Esto me provocó gran expectación mientras estaba leyendo, porque nunca he pensado que una persona adulta y en plenas facultades, tenga necesidad de estas atenciones.

Entre las personalidades que van apareciendo se encuentra Meg, una amiga de la infancia, soltera y con pocos ingresos; Kit, hermano de Meg que tiene grandes sueños de ser actor y que vive abducido por Flora;  Percy, el padre Richard (el novio de la boda),  borrachín y algo golferas; su amante Ba, que aunque buena persona, es vilipendiada por la sociedad al no querer arreglar su situación  de pareja con Percy;  Patrick, amigo de Flora, amor secreto y platónico de Meg, que esconde su condición de gay , aunque es un secreto a voces; y por  último el personaje que más importante me parece a mí del libro (opinión muy personal y que llevaría a debate),  la señora Secretan, madre de Flora, que ha empleado toda su vida para este momento, la boda de su hija. Ya desde el comienzo de la novela se califica de este modo:

<Qué novia tan bella, tan alta y tan rubia, pensó su madre. Las novias rubias son las mejores. Era como si la hubiera tenido –querida Flora- sólo para esta maravillosa ocasión, y todo lo sucedido entre su nacimiento y el momento presente hubiera quedado olvidado. Solo contaban los dos triunfos>

Como decía todos los personajes revolotean y hablan sobre Flora, todos están impacientes por que la novia comience su nueva condición de esposa. Y mientras, el lector piensa: ¿qué ocurre? ¿Por qué tanto nerviosismo? ¿Por qué Flora no protesta?

Y así nos deja Elizabeth Taylor, sin saber más, creando expectación sobre lo que vendrá después...  Y nos vamos a blanco, pasamos  a otra escena donde dará comienzo la verdadera historia.

Han transcurrido cuatro años desde la boda y Flora, tras haber perdido toda esperanza, está esperando un hijo.  Su vida matrimonial es aparentemente modélica, pero Richard  vive inmerso en el trabajo. El resto del elenco de amigos y familiares siguen igual, sus vidas pocos cambios han sufrido, parecen todos necesitar de Flora, o eso piensa ella con su simplón corazón, para que sus vidas puedan funcionar correctamente. Y ella, como buena chica que es, decide solucionar el destino de todos ellos.

Algunos personajes más  se unen a la historia: dos sencillas amas de llaves, sin las cuales nada funciona que son valoradas muy injustamente. Y dos personajes más, que pondrán a prueba el equilibrio de Flora: Elinor, la vecina que vive un mal matrimonio; y Liz, un personaje peculiar y discordante, que odia a Flora y lo que ella representa (yo me pregunto si por envidia). Estos dos personajes serán el contrapunto a la adoración de la que es objeto Flora. Y hasta ahí puedo contar de la historia.

Foto Cubierta "Un alma cándida"
Fuente: Gatopardo Ediciones
Es curioso como todos los personajes que aparecen en la novela parecen volcar sobre Flora sus inquietudes, sus atenciones. La culpan de ello, pero en ningún momento nadie se pregunta de dónde parte el error. Yo sí lo hice: ¡pobre Flora, niña inconsciente y mal criada, si no te abrieron al mundo cómo vas a ver la realidad del mismo!

En mi opinión, el error de esa enfermiza relación de dependencia, la tienen todos los implicados. Comenzando por esa madre protectora, que aprendió de sus mayores las reglas del juego. Siguiendo por esos amigos y parientes, que tienen una vida muy vacía, y que ocupan sus carencias  fijándose en las debilidades del ser al que consideran atolondrado, e incapaz. En este caso es Flora, pero ¿quién no conoce a un personaje similar en su propia vida?

Debemos preguntarnos si verdaderamente  esas personas que parecen desvalidas nos necesitan, o somos nosotros los que necesitamos sentirnos importantes para ellos, y así dar sentido a nuestra existencia.

Con mucho ingenio, humor y aparente simpleza, Elizabeth  Taylor nos narra una historia común, de personas comunes, con vidas comunes; como las nuestras. Nos habla de la soledad que todos padecemos. De lo fácil que es crear ídolos de barro, adorarlos, mimarlos hasta el infinito, otorgarles poder sobre nuestras vidas, para luego culpabilizarles de nuestros males. Un alegato contra la soledad, que aboga discretamente, por el diálogo y la sinceridad, que son generadores de entendimiento y crecimiento en una comunidad. Y lo hace contando pequeñas anécdotas de la vida de estos personajes ficticios, que forman el grupo o secta de adoración a Flora.

Un detalle que me ha gustado mucho en la novela, que puede pasar desapercibido, es el pasaje donde  nos habla de un  sentimiento de soledad, que es en muchas ocasiones  ignorado socialmente. Me refiero a la maternidad de Flora (en este caso, podría aplicarse a cualquier mujer), más concretamente de la soledad tras el parto, de cómo la madre vive este momento mientras el resto de familiares y amigos, incluido el marido, se sienten protagonistas del acontecimiento, y viven su propio momento de gloria mientras la nueva mamá, se queda a solas con su confusión. Veamos cómo lo cuenta Taylor:

<El nacimiento del bebé trajo consigo una gran actividad de llamadas telefónicas. Elinor llamó a Richard, para invitarlo a cenar la noche que quisiera (…). Meg llamó a Patrick para contarle la nueva.

-Espléndido- respondió él- ¿Y qué tal ha ido todo para Flora?

-Estaba anestesiada.
-Siempre lo ha estado.

Se llamará Alice. Sí, es por mí- La señora Secretan siguió diciendo felizmente por teléfono.

Era el día más feliz de su vida, Flora estaba maravillada. (…).  Le parecía un poco extraño, que el día más feliz lo pasara acostada en la cama, la mayor parte del tiempo, sola.>

Este pasaje en concreto me parece brillante, es de esas pequeñas cosas que componen una vida y que parecen heredarse junto con las joyas familiares, sin solucionarse y establecidas como algo normal. Seguro que muchas de las personas que me leéis habéis vivido un momento parecido.

Pero, no penséis que Elizabeth Taylor se ocupa tan sólo de la problemática de la mujer, también habla de los hombres, de su propia soledad, de la pérdida de una compañera al hacerla su esposa y desvanecerse la ilusión inicial al comenzar una vida juntos. De cómo la apatía vuelve al hombre huraño  y triste, aislándose en su mundo. Es curioso que Richard, marido de Flora, fuera al comienzo de la novela, el personaje que me resultara más antipático. Para convertirse al final de la misma,  en alguien cálido y cercano, el más sensato de todos; tomando las riendas de una situación difícil que nadie había percibido y solucionándola.

Es por eso mi observación primera sobre la novela, llevándome a pensar que era algo diferente a los feminismos de la época en que fue escrita. En mi opinión, Taylor, tenía una concepción equilibrada en sus juicios sobre ambos sexos, que la llevaba a observar las relaciones entre hombre y mujer prestando especial atención a la dificultad de entablar amistad entre ellos.  Nos habla de los tabús que imperaban, y aún reinan en ocasiones. Unas reglas no escritas, donde la mujer y el hombre casados no pueden mantener una conversación inteligente con alguien de otro sexo sin que se ponga en tela de juicio la misma.

Una brillante y cercana  novela, que con una gran habilidad y destreza narrativa, hace pensar al lector sobre la importancia de todo lo que hacemos y decimos en la vida. De cómo el paternalismo y la hipocresía, crean peligrosos ídolos de barro, que ponen a prueba la estabilidad emocional de cuantos tratan con ellos. Una verbena de quién tiene la culpa de qué, pero todos estamos solos y el más débil pierde el juego.

Sin pretender ser un tratado psicológico, Taylor nos invita a fijarnos en todos y cada uno de los personajes de la novela, nos hace estudiarlos y nos sugiere que pongamos rostro a todos, buscándoles en los conocidos de nuestra vida privada.  Tremendo la cercanía de la problemática que plantea, pues  pensemos que ha transcurrido más de medio siglo desde la publicación de Un alma cándida y parece que no se ha encontrado el remedio al sentimiento de soledad que envuelve a la sociedad.

Fuente: @undine.von.reinecke
Permitidme un pequeño gesto de cariño hacia la autora, que si ya de antes adoraba, ahora puedo encontrar una razón más, pues durante la novela cita a dos de los autores que más me gustan y que comparto con ella. Henry James e Elizabeth von Arnim, escritora que menciona así en la novela:

<La señora Secretan estaba leyendo Elizabeth y su jardín alemán, -por enésima vez- había dicho. “Qué libro tan hermoso. Cuánto me hubiera gustado conocerla”>

Eso, amigos, me ocurre a mí cada vez que leo a Elizabeth Taylor

Undine von Reinecke ♪




La Autora por la Editorial:



Elizabeth Taylor
Fuente: Gatopardo Ediciones


Elizabeth Taylor (1912-1975). Nació en 1912 en Reading, Berkshire (Inglaterra). Tras finalizar sus estudios, trabajó como institutriz y bibliotecaria. A los veinticuatro años contrajo matrimonio con un hombre de negocios y se instaló en Penn, un pequeño pueblo de Buckinghamshire. Escribió doce novelas (La señorita Dashwood, Ángel, En el verano, El hotel de Mrs. Palfrey entre otras). Una vista del puerto fue publicada en 1947. Escribió, además, cuatro libros de cuentos.



Fuente: Gatopardo ediciones
La escritora Anne Tyler ha dicho de ella que es la Jane Austen contemporánea. Junto a Barbara Pym está considerada una de las escritoras inglesas más importantes de la segunda mitad del siglo xx.







Notas de Undine sobre la Autora:



Poco he podido encontrar sobre la vida de la escritora. Al parecer, su vida pasó sin pena ni gloria para lo común de la sociedad. Sus libros se vendían, aunque su público era limitado. No fue hasta después de su muerte que obtuviera algún reconocimiento en forma de premio.

Pero, ¿quién era Elizabeth Taylor? Era una mujer común, con una vida común y una familia común, igual que los personajes de sus novelas. Nada de padres ilustres y grandes bibliotecas familiares, o amistades de postín (como era el caso de muchas escritoras británicas de renombre). 

De hecho, su marido regentaba una confitería de la cual vivían. E incluso su fallecimiento, a la edad de 63 años, fue debido a un cáncer, la enfermedad más común del siglo XX.




Elizabeth Jane Howard
Fuente: Wikipedia
Cuando su marido quiso que Elizabeth Jane Howard (1923/2014, famosa por su serie de novelas The Cazalet Chronicles), gran amiga de su esposa, escribiera una biografía de E. Taylor, ésta se sintió incapaz de hacerlo, pues opinaba que no había suficientes acontecimientos en su vida como para ello. Triste, ¿verdad? Yo estoy segura que no fue así, de hecho sus novelas dictaminan lo contrario; pues, para escribirlas hacía falta una gran experiencia de la vida, un poder de observación agudo capaz de plasmar con habilidad una escena cotidiana y convertirla en un tratado psicológico. Otra cosa es pensar, que haya pocas personas con la capacidad de emoción necesaria para hacer de lo común una aventura.

Elizabeth Taylor (actriz)
Fuente: wikipedia
Cuando  Elizabeth comenzó a escribir, coincidió que su tocaya dedicada al cine (Elizabeth Taylor, 1932/2011), despegara en su carrera hacia la fama con la película National velvet (1944). La escritora se maldijo por su mala suerte pues, no gustándole su nombre de nacimiento, Dorothy Betty Coles, cambió éste por el de Elizabeth, y adoptó al casarse Taylor como apellido. El hecho de la coincidencia de nombres entre ambas mujeres,  ensombreció a la escritora emergente, confundiendo al público, quién no prestó atención alguna a la obra literaria de la escritora, y centró su mirada en la protagonista de la Gran Pantalla.

Rosamund Lehmann
Fuente: parisreview.org
No fue así,  con algunos intelectuales, quienes supieron apreciar y entender la sutil pluma de Taylor. Entre dichos novelistas  tenemos a Rosamund Lehmann, quién la encontraba sofisticada y divertida; o Antonia Fraser, que la denomina como: "una de las escritoras más subestimadas del siglo XX". Hilary Mantel opina de ella : "consumadamente hábil y algo subestimada".

Una vista desde el puerto
Fuente: Gatopardo Ediciones
Sea como sea, pocas personas saben de la singular obra de Elizabeth Taylor. Yo misma no la conocía hasta que vi la adaptación al cine de su novela Angel, protagonizada por Romola Garai en el 2007. Eso me abrió las puertas a la producción literaria de la autora, desde entonces procuro leer las obras que van siendo traducidas y editadas con cuentagotas en España. Por el momento, me felicito de haber disfrutado de Ángel (Anagrama), El hotel de Mrs. Palfrey (Bruguera), Una vista del puerto (también editado por Gatopardo en 2016), La señorita Dashwood y El juego del amor (Ático de Libros las dos últimas), además de Un alma cándida que hoy os presento. Me falta tan sólo un título por leer, En el verano (Alcor), que espero conseguir próximamente.


Para cinéfilos: "Angel" (2007)






Bibliografía de la Autora:



Novelas:



  • At Mrs. Lippincote, 1945; En casa de Mrs. Lippincote.
  • Palladian, 1946; La señorita Dashwood.
  • A View of the Harbour, 1947; Una vista del puerto.
  • A Wreath of Roses, 1949; Corona de rosas.
  • A Game of Hide-and-Seck, 1951; El juego del escondite.
  • The Sleeping Beauty, 1953; La bella durmiente.
  • Angel, 1957 (al principio, titulada La verdadera vida de Ángel Deverell), Ángel.
  • In a Summer Season, 1961; En el verano.
  • The Soul of Kindness, 1964
  • Mossy Trotter, 1967.                                      
  • A Wedding Group, 1968; Un grupo de boda
  • Mrs. Palfrey at the Claremont, 1971; El hotel de Mrs. Palfrey
  • Blaming, 1976; Acusación, póstuma.

Libros de relatos y cuentos:



  • Hester Lilly, 1954, relatos breves.
  • The Blush and Other Stories, 1958, relatos.
  • A Dedicated Man and Other Stories, 1965
  • The Devastating Boys, 1972
  • Dangerous Calm, 1995

Fuentes Biográficas:

viernes, 22 de marzo de 2019

RESEÑA:"TROIKA": "LA PERSPECTIVA NEVSKI", "MI VIDA", " LLUVIAS PRIMAVERALES"

Fuente: @undine.von.reinecke

Datos del Libro


Colección:           Literatura           
Autores:              Antón Chéjov, Iván Turguéniev, Nikolái Gógol 
Páginas:               459
Formato:             13 x 20 rústica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos
ISBN                     13 978-84-16968-73-2
Traductores:       Víctor Andresco Kuraitis
Edición:               Víctor Andresco
SKU:                     LIT107
CATEGORÍA:     Novedades
Precio:                  22,95 E

Descripción de la Editorial:


Rendimos homenaje a uno de los mayores traductores de la literatura rusa, Víctor Andresco Kuraitis, de la mano de su hijo, el también traductor Víctor Andresco. Se recopilan aquí tres de los mejores títulos de Gógol, Chéjov y Turguéniev, colosos de la narrativa que no ocultan su condición de precursores de la prosa moderna. Un singular y privilegiado viaje por las sinuosas rutas de la memoria y la identidad de Rusia. 

"La perspectiva Nevski", la principal de las novelas de Gógol centradas en San Petersburgo, es esencial para entender la hondura y la complejidad de su radical apuesta narrativa.


"Mi vida", de Chéjov, pasó enseguida a la historia como el mayor y más logrado alegato a favor de la libertad del hombre en los estertores del zarismo.

 Y con "Lluvias primaverales" Turguéniev alcanzó la más depurada fórmula de su personal visión del amor como motor de la humanidad. 

Con esta "Troika" Víctor Andresco rinde homenaje a su padre, escritor, periodista y traductor, hijo de rusos exiliados en Suiza y Francia llegados a España al final de la Primera Guerra Mundial, que en 2019 hubiera cumplido cien años.


Recomendación Musical Para Este Libro


Compuesta por Modest Músorgski (1839-1881), en 1874.


Lo que Undine opina del libro



"Troika"

Troika. Fuente: criticalcommons.org

Bajo el acertado título de “Troika” (Carruaje ruso grande y montado sobre patines que va tirado por tres caballos), se engloban tres novelas de tres de los mejores novelistas rusos decimonónicos. 

Grandes representantes de lo que se ha dado a llamar el “Alma rusa” (русская душа), término que se refiere a una forma peculiar y característica del pueblo ruso de sentir y de crear.

Bajo este sentir se acogieron muchos creativos del siglo XIX, a los que les unía un ferviente amor por su tierra ensombrecido por  la decadencia de la sociedad, la opresión del régimen zarista y la pobreza de un pueblo, que aún sufría la esclavitud. 

Compositor Musical Glinka
Fuente: http://elaguijonmusical.over-blog.es
Estos artistas e intelectuales, que entre ellos tenían sus más y sus menos, encontraron un punto de conexión: la mirada hacia su cultura, el ensalzamiento de los valores morales de sus grandes maestros (Glinka en la música , Pushkin en la literatura), tomándolos como referentes  y modelos, un pensar nacionalista que pretendía levantar y lanzar a Rusia hacia el progreso.

"El adios de Pushkin al mar"
Fuente: ABC.es
Como decía, en el mundo de la literatura el referente fue Pushkin, quién marcó el camino a sus compatriotas: Tolstoi, Dostoievski, Lérmontov, Gógol, Chéjov y Turguéniev. Ellos finalmente posicionarían la literatura rusa en lo más alto del panorama narrativo.

Debo decir, que aunque hace años que leo y disfruto de la literatura rusa, no ha sido hasta ahora que mi camino lector se ha dirigido hacia el estudio comparativo en el ámbito del  Alma Rusa. He de agradecer a “Troika” que así haya sido, sumérgiendome por  unos días en el placer y deleite del más bello arte que se pueda encontrar. Músicas y narraciones que me han llevado a un crecimiento intelectual  interior del que espero seguir gozando en el futuro.

Pero, ¿cómo trasmitir lo que he vivido con este libro? No se me ocurre mejor manera que dejar hablar a Turguéniev:

<...¡Gógol ha muerto!...¿qué corazón ruso no se conmociona por estas tres palabras?...Se ha ido, el hombre que ahora tiene el derecho, el amargo derecho que nos da la muerte, de ser llamado grande....>

Iván Turguénev (1852)

Estas palabras, que Iván Turguéniev escribió a la muerte de Gógol y que le costaron la cárcel y posterior exilio, representan el fervor y el respeto por lo más sagrado que estos escritores tenían: su palabra escrita. Con ella denunciaban los abusos. Con ella ensalzaban los actos heroicos propios y ajenos en forma de publicación. Respeto y admiración que se ven reflejados en los relatos que estoy comentando, y que todo lector, por alejado que esté de las penurias y acontecimientos que contemplaban estos escritores, no puede más que conmoverse y admirarse con el corazón palpitante.

Una novela ésta, “Troika”, que me ha abierto un nuevo mundo de conocimiento, un mundo más cercano de lo que parece y que trae sones de actualidad.

De la edición, comentar lo cuidada y bonita que es. Con ilustraciones que dan color y categoría al libro, y una encuadernación de lujo, que yo, como amante de los libros que soy, atesoraré en mi biblioteca.

Un brillante y emotivo homenaje para el que fue traductor de estas novelas, Victor Andresco Kuratis (San Sebastián, 1919- Madrid, 1983), en el centenario de su nacimiento y que prologa y edita su  hijo, Victor Andresco, a quien quiero felicitar de todo corazón y agradecer esta inmensa publicación que tanto me ha dado.

Paso ahora a comentar las narraciones: “La Perspectiva Nevski” (1836, Gógol), “Mi vida”  (1896, Chéjov) y “Lluvias primaverales” (1872, Turguéniev).



"La Perpectiva Nevski" 

(Gógol)



Avenida Nevsky
Fuente: Wikipedia
La Avenida Nevski es una de las calles más famosas de la ciudad de San Petersburgo. Cuando Gógol llegó allí siendo aún muy joven con grandes y románticos sueños, se topó con una ciudad bellísimamente diseñada. De entre todas las calles por las que caminaba, una le llamó la atención: la avenida Nevski. Casi cuatro kilómetros de longitud, repletos de palacios y tiendas, es junto a París precursora en la idea de boulevard y centro comercial, un hervidero de paseantes y curiosos que se dejan ver.

Ya en tiempos de Gógol era un lugar de contrastes, que él supo identificar muy bien, a diferencia de otros artistas e intelectuales  contemporáneos, que eligieron dicha avenida como lugar ideal de residencia sin prestar atención más que a la moda y la elegancia del lugar. Quizá  el motivo fuera la herencia ucraniana de Gógol: esa genética romántica, amante fiel de la tierra y las raíces profundas de su cultura, que veía cómo lo que se hace llamar “Alma rusa”, estaba desapareciendo y siendo absorbida por occidente.

Lugar de moda ya en su época, hablamos de los años treinta del siglo XIX, el cambio de transeúntes marcaba las horas del día en la avenida Nevski. El relato de Gógol comienza así:

<”No hay nada mejor que la perspectiva Nevski, al menos para Petersburgo; lo constituye todo para la ciudad. Nada le falta a esta calle, verdadera belleza de nuestra capital.>

El lector se sumerge en un relato mediante la palpitante descripción que de la famosa avenida hace el literato. Y entre bellísimos adjetivos, que describen las cualidades del lugar y sus visitantes, pasa desapercibida la palabra “perspectiva”, un sutil indicativo de punto de mira, que es el que nos va a contar Gógol. Utilizando el humor y el sarcasmo nos pone sobre aviso, nos indica que en algún momento algo dará al traste con ese cuadro costumbrista de virtudes. Veamos un ejemplo:

<En ninguna parte al encontrarse la gente se saluda con tanta nobleza y soltura como en la perspectiva Nevski. Aquí encontrará usted la sonrisa única (…) Hay un gran número de gente que al cruzarse con usted indefectiblemente le mirará los zapatos, y cuando usted se haya pasado se volverá para mirar los faldones de su levita (…)>

El relato fluye de manera poética entre aromas deliciosos y visiones idílicas, palabras y descripciones engañosas que van marcando los diferentes momentos  y ritmos del día, hasta detenerse en una pareja de amigos: uno, pintor; el otro, militar. Ambos amigos se fijan en dos beldades y hechizados por su belleza,  sus caminos se separan, no sin antes adentrarnos en sus diferentes personalidades, que representan las debilidades que Gógol ve en el pueblo ruso. Es en este punto justo donde Gógol aprovecha para hacer apología de su pesar.

"Gógol" (Moscú,  Escultor Z. Vilensky
Fuente: 123rf.com
Con una prosa digna de la más bella lírica, el autor nos relata dos sucesos que parten de ideas contrarias: el alma pura que se deja encandilar por la belleza exterior, contra el ser vil que saca provecho de su poder. Fuerzas contrarias que llegan a un mismo punto: la belleza engañosa, que seduce con encantos vacíos y superficiales lleva al desastre, y a la aniquilación del alma. Una adoración a dioses paganos, que, como sucedió a otras civilizaciones y culturas pasadas, lapidará el Alma Rusa.

Pasión, inteligencia, valentía y un toque de locura. Así es “La perspectiva Nevski”, así era y será siempre Gógol.

 

"MI VIDA, RELATO DE UN PROVINCIANO"

(Chéjov)

<El encargado me dijo: “Le tengo a usted aquí sólo por respeto a su venerable padre; de lo contrario hace mucho tiempo que hubiera usted salido volando”. Yo le dije: “Me lisonjea usted demasiado, excelencia, al suponer que yo sé volar”. Luego, oí cómo decía: “Llévense a este señor; me ataca los nervios”.>

Así da comienzo “Mi vida, relato de un provinciano”. Sin presentación, ni introducción alguna, Chéjov, , nos avisa a los lectores de que esta no va a ser una novela pacífica, sino todo lo contrario. Nos arma para la batalla emocional.

El protagonista, Misaíl, es el hijo de un arquitecto de provincias perteneciente a la nobleza. De familia adinerada, se ha pasado los últimos tiempos de trabajo en trabajo, sin conseguir permanecer mucho tiempo en ninguno de ellos.

Harto del tedio de estas labores burocráticas sin utilidad alguna, decide dar un cambio a su vida buscando un oficio que sirva de provecho a la sociedad. Su elección, pintor de brocha gorda, será un escándalo para la comunidad entera.

"Ultimo día" (Perov, 1885)
Fuente: http://devaneosmodernopeterpan.blogspot.com
Vilipendiado por los de su clase, desheredado por su padre y despreciado por las gentes humildes, será objeto de burlas y desprecios, que no le harán cambiar su decisión, sino todo lo contrario: le llevarán a un proceso interior donde el desarraigo será la cura interior contra la apatía y el dolor que la decadencia de la sociedad en la que vive le han provocado.

¡Qué hermosa a la par que triste novela! Bellísima, porque Chéjov posee en su pluma la emoción y el duende del artista, pone armonía y dulzura en su héroe, Misaíl, hombre sencillo que quiere ser honesto consigo mismo y para el mundo. Y triste, porque, pese a los intentos del protagonista por abrirse camino, sin molestar intencionadamente, ni agredir a la comunidad, es contrarrestado por el patetismo de la ignorancia, que frena el progreso y el entendimiento social y humano. Cada escena, cada acontecimiento que se suceden en el relato, tiene la dualidad del bien y el mal, belleza y tosquedad; asimetrías que dejan claro al lector que esta lucha es agónica. 

"Inundación de primavera" (Levitan, 1897)
Fuente: http://devaneosmodernopeterpan.blogspot.com
Pese a todo, Chéjov, hombre progresista, de cabeza lúcida y de mirada puesta en otros horizontes más humanos, abre una puerta a la esperanza. En el último pasaje de la novela, su mensaje transmite esta idea: “No, lector aún no ha llegado el momento, no estamos preparados, pero llegará el día”.

¡Qué emocionante es leer a Chéjov! ¡Cuánto amor pone en sus personajes, héroes y antihéroes! A todos ellos dota de carisma:  protagonistas de la atmósfera que vivía el pueblo ruso, sociedad que agonizaba bajo el yugo del régimen zarista (aún no ha despertado del yugo feudal, pese a la abolición que en 1861 se hiciera de la esclavitud). 

Mi personaje favorito sin duda alguna es Cleopatra, la hermana de Misaíl. Ella representa la sociedad entera, esa que se deja zarandear según venga o vaya el viento, carente de personalidad fuerte y que, cuando la lucidez de espíritu aparece,  no tiene fuerzas suficientes para luchar, pero, no obstante, lleva dentro de sí la llama que encenderá la hoguera de la libertad. Es curioso que Chéjov utilice precisamente a Cleopatra para mencionar a Gógol. En una escena del libro podemos disfrutar de la opinión que Chéjov tenía de éste:

<Todos los días le leía a Ostrovski o a Gógol, él escuchaba, mirando a un punto, sin reírse, moviendo la cabeza, y de vez en cuando balbuceaba para sí: 

 -¡Todo puede ser! ¡Todo puede ser!
Si en la obra  aparecía algo feo, inconveniente, entonces decía con tono malvado, indicando con el dedo el libro:

- ¡Vaya con la mentirosa! ¡Hay que ver lo que hace la mentirosa!

Las obras le atraían por su contenido, por su moral y por su compleja construcción artística (…)>

Delicioso pasaje de una breve pero gran novela, imprescindible para los amantes de la literatura con letras mayúsculas, y que, a mí particularmente, me ha tocado el corazón.



"Lluvias Primaverales" 

(Turguéniev)


Cual lluvias primaverales,
los años alegres,
los días felices,
pasaron como una exalación…

(De un antiguo romance)

Con estos  bucólicos versos, que expresan lo efímero de la vida, da comienzo  “Lluvias primaverales”, la cual pertenece a esas novelas cortas que Turguéniev escribió en su última etapa fuera de Rusia, perdida ya  toda esperanza de entendimiento con su país. De ahí la tristeza que emanan esos primeros versos, y que preparan emocionalmente a quien se acerca a la obra.

Como si de una película en blanco y negro se tratara, el lector escucha una melodía imaginaria, siente que un foco se enciende  e ilumina a un personaje: Dimitri Sanin anciano, que volviendo de una exitosa velada, regresa  agotado y hastiado a su casa. La inquietud ante algo desconocido le agita, y comienza a remover los cajones de su despacho. En ellos encuentra algo que en otro momento lejano de su vida significó mucho para él. Dicho hallazgo le hace rememorar tiempos pasados, y así comienza la historia.

Munich
Fuente: ef.com.es

Dimitri Sanin es un joven de la nobleza campestre rusa, que habiendo  heredado cierta cantidad de dinero, hace un viaje por Europa para disfrutar de la cultura y el arte que occidente atesora. Habiendo gastado la totalidad de lo que poseía en el momento, decide volver a sus posesiones en Rusia, pero hace un alto en Munich, donde debe esperar unas horas hasta coger la diligencia que le llevará a Berlín. La suerte, o el destino hacen que pare en una confitería. Allí, su buen juicio logra que salve la vida de un joven. La familia del muchacho y más concretamente su hermana, le están muy agradecidos,  y le ruegan que vuelva en unas horas para agradecerle como merece el acto heroico que ha realizado. Eso dará lugar a una serie de situaciones donde el honor, el amor y las malas compañías, harán que el destino de los personajes cambie y sea beneficioso para unos y fatal para otros.

Tercera pieza de “Troika”, tercera belleza literaria. Confieso que me extrañó mucho que la editorial Reino de Cordelia eligiera “Lluvias Primaverales” para finalizar su publicación, no por la calidad de la obra, que es extraordinaria, sino por la profundidad crítica y espíritu eslavo de las piezas que la preceden, y que me llevaba a pensar en una última obra culmen en el mismo sentido, para cerrar la tríada. Y así ha sido, pero no del modo esperado.

Lluvias primaverales es la más internacional de las obras que componen “Troika”. La mirada Turguéniev, siempre cambiante entre la Madre Patria Rusia y Occidente, hace que el corazón del buen escritor sea ruso, y la cabeza y el buen juicio viajen hacia occidente.

Como si de una parábola se tratara,  Iván Turguéniev, nos cuenta una bonita y romántica historia, que recuerda a las novelas francesas y alemanas contemporáneas, pero con la clara personalidad del autor, ruso aunque le tacharan de occidentalista. En ella convergen enamoramientos, héroes, duelos y malvadas mujeres, que harán de la novela una trepidante historia: un drama apasionante y conmovedor, que el lector no podrá dejar voluntariamente, y que aboga por abandonar definitivamente la decadencia en la que vive Rusia: el sistema esclavista  (se dice que obra ayudó a terminar con la esclavitud en Rusia, así como “La cabaña del tío Tom” lo hizo en Norteamérica), y la pérdida de la moral sólida . Esa moral la encarnan para él los grandes creativos rusos representantes del más puro nacionalismo, entre otros los espíritus de Glinka o Pushkin. Un ejemplo de ello lo encontramos en el siguiente pasaje. En el aúna la magia del sentimiento patriótico, con la grandeza y el progreso que Turguéniev ve en Europa:

<”(…) primero recitó, después tradujo y luego cantó el poema de Pushkin “Recuerdo el maravilloso instante”, con música de Glinka, estrofas de tono menor que falseó ligeramente. En este punto, las señoras llegaron al éxtasis; frau Leonor descubrió, incluso, en el idioma ruso un parecido extraordinario con el italiano”>

Los personajes que en “Lluvias primaverales” aparecen son variopintos, y dignos de un drama operístico de Rossini. No en vano, el gran amor de Turguéniev fue una diva del bel canto,  Paulina García de Viardot, con quien compartió su vida, y a quien menciona solapadamente al final de la novela:

<“Sanin abandonó Petersburgo, en un invierno nevado, recién alquilado y amueblado un magnífico piso, incluso con un abono para las representaciones de la ópera italiana en la que actuaba la propia señora Patti, ¡la misma señora Patti!”>

Otro personaje de la ópera cómica es el bueno de Pantaleón, un viejo cantante operístico venido a menos, que está al servicio de la familia que acoge en Munich al protagonista, y que hará las veces de conciencia, encarnando a su vez la nota humorística que quita peso dramático a la novela .

Los personajes masculinos en general son arquetipos de la sociedad imperante: el noble de buen corazón, pero desorientado; el militar frívolo, pero con conciencia; el joven valeroso que lucha por la nueva patria; el noble rancio y ocioso que se burla del mundo…

"Estatua de la Libertad" (New York)
Fuente: enelmundoperdido.com
Pero donde verdaderamente está la esencia de nuestra “parábola” es en los personajes femeninos: Gemma y María Nikoláievna Polozova. Ambas encarnan el progreso y lo pútrido de la sociedad caduca, respectivamente. Gemma es Italia: el arte, la música y la cultura; el conocimiento que viaja hasta las Américas, ese nuevo mundo en el cual el progreso tiene espacio, donde cualquier persona puede empezar de cero y, como el ave Fénix,  resurgir. María Nikoláievna Polozova, por el contrario, es Rusia: es el vicio, la maldad, lo ponzoñoso del régimen zarista; un personaje que recuerda claramente a la madre de Turguéniev, mujer vanidosa y manipuladora que destrozaba a toda persona que se fijara en ella. Y que influiría en el pesimismo de la obra de Iván turguéniev, como asevera Javier Marías en su obra "Vidas escritas".




No obstante, yo me inclino a pensar, que Turguéniev pone mucho optimismo en esta obra, o quizá mi alma romántica me engañe. El lector tendrá que opinar después de leer esta joya literaria.

Undine von Reinecke ♪


Los Autores, vida y obra:


Nikolai Vasilievich Gógol (1809-1852)


Gógol
Fuente: Wikipedia
Escritor ruso nacido en Soróchintsy (actual Ucrania), el 20 de marzo de 1809 y fallecido en Moscú, el 4 de marzo de 1852. Perteneciente a una familia acomodada, de padre terrateniente y madre perteneciente a la baja nobleza, quedó huérfano de padre a la edad de 15 años. Esta tragedia familiar  afectó sumamente  a la madre, refugiándose en la religión (ortodoxa), lo que influiría mucho en la educación y personalidad de Gógol y marcaría la dirección de  su vida y obra.

En 1828 se trasladó a San Petersburgo, donde tomaría contacto con las corrientes románticas del momento mientras se dedicaba a trabajos burocráticos para el régimen zarista, haciendo también sus primeros trabajos literarios y publicando con dinero de su bolsillo, un poema (Hans Küchelgarten), el cual pasó inadvertido.

La suerte hizo que conociera al escritor Aleksandr Pushkin, quién le tomó como ahijado ayudándole a abrirse camino en el mundo de la literatura . A su vez  le encontró trabajo de maestro y posteriormente, como profesor de Historia Medieval en la Universidad de San Petersburgo (1834-1835), abandonando más tarde esta dedicación por falta de preparación suficiente.

De esta época datan sus primeros relatos, que dedicaría a las tierras ucranianas donde nació y vivió hasta los diecinueve años, “Veladas en un caserío de Dikanka”, ocho relatos que se publicaron en diferentes revistas, y que cuando el escritor contaba veintidós años se reunieron en un libro. Más tarde dedicaría a la ciudad que lo acogió,  San Petersburgo, otros cinco relatos: “La avenida Nevski”, “El Diario de un loco”, “El capote” y ”La nariz”. Pero no sería hasta 1836 que su carrera literaria despegaría con la publicación de “El inspector”, comedia que le dio el reconocimiento del público. El tono aparentemente burlón de la obra provocó gran controversia , esto hizo que Gógol decidiera emigrar a Roma, lugar que consideraba idóneo para la creación artística, como cita en “La avenida Nevski”.

1ª Edición de "El Inspector" (1836)
Fuente: Wikipedia

Pasó los cinco años siguientes viajando por diferentes ciudades europeas. De esa época datan sus obras más importantes, “Almas muertas” (1842) y “Taras Bulba” (1835/1842 publicación definitiva).

En 1848 Gógol peregrinó a Jerusalén llamado por sus fervientes sentimientos religiosos. A su regreso de Tierra Santa y bajo el influjo de sus fuertes sentimientos cristiano ortodoxos, el escritor decidió abandonar su carrera literaria y dedicar su vida a la religión. Fue acogido en el seno de la familia del conde Alexander Petrovich Tolstói, allí terminaría sus días entre la locura y sus demonios interiores, no sin antes quemar el manuscrito de la segunda parte de “Almas muertas”, dictado por su conciencia.

La obra de Gógol está en un principio influída por el espíritu de Pushkin, padre de la novela rusa moderna. De él tomó su mirada romántica y el tono satírico, al igual que sus ideas reformistas unidas a sus creencias religiosas que rozaban el fanatismo. Además su estilo satírico no fue bien entendido ni acogido entre los liberales rusos, quienes tachaban su obra de patética.

Fuente Bibliográfica:



Antón Pávlovich Chéjov  (1860 -  1904)


Chéjov
Fuente: Reino de Cordelia
Nacido en Taganrog, a orillas de mar Azov y fallecido en Badenweiler, balneario en la Selva Negra.

Narrador y dramaturgo ruso. Considerado el representante más destacado de la escuela realista en Rusia. Su obra es una de las más importantes de la dramaturgia y la narrativa de la literatura universal.

Procedía de una familia de escasos medios, cuyo abuelo fue un siervo de la Gleva. Su padre se dedicó al comercio y consiguió comprar su libertad y la de su esposa e hijos.

El joven Chéjov realizó sus primeros estudios en su ciudad natal. Ya en Moscú ingresó en la Facultad de Medicina en 1879. Cuando cursaba sus estudios universitarios comenzó a publicar narraciones humorísticas en diversas revistas, las cuales fueron recogidas en el libro titulado “Cuentos de varios colores”. Gracias a estas publicaciones fue capaz de mantener a su familia, pues el padre estaba arruinado.

Su carrera literaria estuvo alentada por Grigorovich y por el director del periódico Novoe vremja (Tiempo nuevo), Suvorin, con quien estableció una gran amistad y  viajaría por vez primera a las grandes capitales europeas en 1891.

En 1888 consiguió el éxito , siendo liberado su estilo por fin de las connotaciones humorísticas, para volcarse en lo social.

Fue también en 1888 cuando apareció publicado su relato “La estepa”, que marcaría el estilo de su narrativa mostrando representación del inconsciente colectivo de la Rusia a finales del siglo XIX. De esta época es también “Una historia aburrida” (1889), que estudia la mente de un viejo profesor de medicina, profesión que Chéjov practicó  ocasionalmente. Esta narración pertenece  a los llamados “Relatos Clínicos” que tienen por protagonistas a enfermos físicos o mentales.

En su vida no hubo demasiados cambios, salvo el viaje que realizó a la isla de Sakhalin, atravesando Siberia y regresando por la costa India. Allí vio la cara más oscura del régimen zarista. De este viaje se hará eco en el libro “La Isla de Sakhalin” (1891). 

Pese a sus éxitos literarios, Chéjov no cambió su mirada social, prestando atención a los problemas ajenos. Un ejemplo de ello es el auxilio  sanitario que prestó durante la  penuria que azotó a la  Rusia meridional  en 1892/1893, sin cobrar nada a cambio. Él mismo escribiría lo siguiente:

 “La medicina es mi esposa legal; la literatura, sólo mi amante”. 

Impartió clases gratuitas de higiene en un dispensario que construyó para intentar luchar contra las epidemias y atendía gratuitamente a los campesinos, sin cobrarles tampoco las medicinas.

La mayoría de sus obras fueron escritas en su finca de Melichovo, cercana a Moscú. De allí tuvo que trasladarse junto con su esposa ( la actriz Olga Knipper, con la que había contraído matrimonio en 1902)  a Crimea debido a haber enfermado de tuberculosis. Desde allí viajó a Francia y Alemania para hacer sus curas de salud.

En el terreno político sus ideas dieron un giro hacia la izquierda en los últimos años del siglo, alejándose de sus primeras ideas más conservadoras. Por este motivo y por tener que anular por mandato  superior el nombramiento de Gorki como miembro honorario de la Academia, Chéjov renunció a su cargo en ésta.

Primera Edición de "Tres Hermanas"
Fuente: Wikipedia
Por esta época le llegó el éxito teatral con “La gaviota”, que fue dirigida esta vez (había fracasado anteriormente en San Petersburgo) por Konstantin Stanislavski y Vladimir Nemirovich-Danchenko. Esto le llevó a animarse a escribir dramas, publicando posteriormente sus éxitos: "El tío Vania" en 1898-99, "Tres hermanas" en 1901 y "El jardín de los cerezos" en 1904. Con ellos crearía un estilo propio; una atmósfera que se ha dado a llamar chejoviana y que se refiere a un particular estado de ánimo de un alegre melancólico.

Chéjov se consideraba a sí mismo  un escritor de relatos. Decía que componía sus obras como si fueran un artículo periodístico y aunque no pretendía hacer poesía, un agudo sentido de la estética no faltaba en sus escritos:

“He escrito mis relatos de la misma manera que los reporteros redactan sus notas sobre los incendios, de manera mecánica, apenas consciente, sin preocuparme lo más mínimo por el lector o por mí mismo”.

En 1902 terminaría su penúltimo relato “El obispo”. En él se encuentran claras notas autobiográficas del autor.

Funeral de Chéjov
Fuente: Wikipedia
Chéjov había pasado  muchos años de su vida enfermo por haberse contagiado de tuberculosis al tratar a sus pacientes. En mayo de 1904 se encontraba muy grave  y se trasladó  a un balneario alemán para ser tratado, pero fallecería el 15 de julio del mismo año.

Alejado de toda ideología y religión, fue un hombre progresista y liberal. Nunca pretendió ser un moralista, pero sí una persona responsable y ocupada por el bien social. Dotaba a sus personajes de voz propia, para que la obra hablara por sí sola. No pretendía por tanto aleccionar, sino reflexionar.

No siempre la obra de Chéjov fue bien recibida, pero en sus últimos años de vida  su producción tuvo mucha importancia e influencia en el panorama internacional,  concretamente en Inglaterra, donde gozaría de gran éxito en la década de los veinte del siglo XX.


Fuentes Biográficas: 

https://www.alohacriticon.com/literatura/escritores/anton-chejov/
http://blog.teatroscanal.com/2016/01/22/algo-tendra-el-teatro-de-chejov-cuando-lo-bendicen/   (foto leyendo)



Iván Sergueievich Turguéniev  (1818-1883)



Turguéniev
Oriol, Rusia, 1818 - Bougival, Francia, 1883) Escritor ruso. Perteneciente a una familia noble rural, pasó su infancia en la hacienda materna, hasta que se trasladó a Berlín para seguir estudios superiores, momento en que entró en contacto con la filosofía hegeliana.



Fuente: americanuestra.com
De vuelta a su país, inició su carrera literaria con relatos que se inscriben dentro de la estética posromántica del momento (años treinta), mientras trabajaba como funcionario público, cargo que abandonó en 1843 por un gran amor,Pauline Viardot,  cantante francesa de origen español constantemente en gira, con la que Turgueniev mantuvo una apasionada relación, aunque nunca llegarían a casarse.

Con la publicación en 1852 de “Apuntes de un cazador” consolidó su fama de escritor, al tiempo que era condenado al destierro de sus propiedades por parte del gobierno con motivo de un artículo sobre Gógol, autor considerado subversivo. Siguió escribiendo relatos hasta que publicó su primera novela, “Rudin” (1856), en la que desarrolla por extenso su teoría de los hombres «superfluos», jóvenes intelectuales formados en la universidad e inflamados de ideas revolucionarias, incapaces, sin embargo, de operar en la sociedad.

Siguen la misma línea las novelas “Nido de hidalgos” (1859), donde defiende ideas eslavófilas, y “Vísperas” (1860). En parte, como respuesta a las acusaciones de no crear héroes positivos, escribió “Padres e hijos” (1862), en la que retoma sus ideas sobre los nuevos hombres progresistas, que él denominó nihilistas, y con la que le llegó el reproche de los críticos sobre su condición de rentista que alienta de forma prudente, y sólo con la pluma, ideologías reformistas.

Turgueniev, dolido por las malas críticas y la falta de entendimiento a su obra, se mantuvo a partir de entonces alejado de las controversias ideológico-políticas del momento. Mientras tanto, se había instalado ya definitivamente fuera de Rusia, a caballo entre Alemania y Francia, donde continuó escribiendo algunas novelas cortas como “Lluvias primaverales” (1872), relatos, algún drama y poemas en prosa. Ocasionalmente había visitado Inglaterra, otorgándosele  en 1879 un título honorífico por la Universidad de Oxford.

Murió en Bougival, cerca de París, debido a un cáncer de médula. En su lecho de muerte exclamó, refiriéndose a Tolstói; «Amigo, vuelve a la literatura». Con tal inspiración, Tolstói escribió obras como La muerte de Iván Ilich y La Sonata Kreutzer. Por expreso deseo de Turguénev, su cuerpo fue trasladado a San Petersburgo y enterrado en el cementerio Vólkovskoie.

Fuente Biográfica:

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/turgueniev.htm

Undine von Reinecke ♪