viernes, 31 de enero de 2020

DIARIO DE UNA LECTORA DE TOLSTÓI: EL CAMINO DE LA VIDA CON TOLSTÓI Y SELMA ANCIRA



Fuente: Undine von Reinecke

Sinopsis de la editorial
El camino de la vida sólo vio la luz en ruso en 1911, unos meses después de que Lev Tolstói falleciera en la estación ferroviaria de Astápovo. El libro, que había permanecido inédito en español, como un tesoro escondido, es la culminación de la obra moral del escritor y la expresión más completa de su pensamiento religioso: un destilado de máximas legadas por los sabios de todos los tiempos y de todas las tradiciones del mundo que le inspiraron sus propias reglas para el perfeccionamiento interior. Cada uno de los treinta y un capítulos que integran este volumen—uno por cada día del mes—conforman un singularísimo breviario espiritual destinado a «llevar una vida de bien» y contribuir así a la realización de una aspiración tan antigua como irrenunciable: la convivencia pacífica entre los individuos y los pueblos.

31 de enero de 2020







¿Cómo se despide un alumno del maestro que le indicó el camino?

Comienzo a escribir la última entrada de este diario de lectura mientras escucho la Sonata para Cello in G Minor Op. 19 de Serguei Rachmaninoff. Esta pieza siempre consigue trasladarme a lo mejor de mí, a ese rincón del alma donde perdura la esencia de lo que soy; donde reside la felicidad primaria de mi inocencia infantil. Así es como quiero despedirme del escritor que motivó en mí, siendo aún muy niña, la persona que soy.


Capítulo XXXI: La vida es un bien



<La vida del hombre y su felicidad están en la unión cada vez más íntima del alma, separada de las otras almas y de Dios a causa del cuerpo, con aquello de lo que está separada. Esta unión se opera gracias a que el alma, manifestándose a través del amor, se libera cada vez más del cuerpo. Y por eso, si el hombre comprende que la vida y su felicidad consisten en esta liberación del alma, su vida, a pesar de todas las desgracias, sufrimientos y enfermedades, no puede ser más que una dicha indestructible.>

En este último capítulo de El camino de la vida el maestro Tolstói abre su alma a la felicidad, y quiere compartirla con nosotros. Nos hace ver que tenemos todo lo necesario para ser felices: la vida. No admite quejas, para él toda vida es respetable y a tener en cuenta. Nos invita a considerar nuestra propia vida como el don más maravilloso, y a no fijarnos en ninguna otra, pues desconocemos su idiosincrasia.

<La vida, sea cual sea, es un bien, el bien más grande que existe. Si decimos que la vida es un mal, lo decimos sólo en comparación con otra vida, imaginaria, mejor; pero no conocemos ninguna otra vida mejor ni podemos conocerla; y por eso la vida, sea cual sea, es nuestro bien más grande.>

<A menudo desdeñamos el bien que es esta vida, confiando en recibir en algún lado, algún día, un bien mayor. Pero ese bien mayor no puede darse en ningún lado ni ningún día, porque ya nos ha sido dado el bien más grande, la vida. Mayor que este bien, no hay ni puede haber nada.>

Por otro lado, nos hace ver que hemos venido a este mundo para ser felices. Y que esa felicidad, sin lugar a dudas, terminará por reencontrarnos con Dios. Rectifica lo que dijera en capítulos anteriores, y nos asevera que la felicidad se encuentra ya en este mundo, y que depende de nosotros.

<No se puede decir que la finalidad de la vida sea servir a Dios. La finalidad de la vida humana siempre ha sido y será su felicidad. Pero como Dios quiso dar la felicidad a los hombres, éstos, cuando alcanzan la felicidad, hacen lo que Dios les pide, cumplen Su voluntad.>

<Según una falsa doctrina, la vida en este mundo es un mal, y la felicidad se consigue sólo en la otra vida.Según la verdadera doctrina cristiana, el objetivo de la vida es la felicidad, y esa felicidad se consigue aquí.La verdadera felicidad está siempre en nuestras manos. Ella, como una sombra, siempre va detrás de la vida de bien.>

También nos asegura que si somos fieles a nuestra persona, a nuestros credos, no habrá nada que nos aleje de la felicidad, pese a todos los enemigos e inconvenientes de nuestro camino seremos respetados; encontraremos una gran felicidad en esto. Porque la felicidad está en nosotros.

<Si vives una vida verdadera, tendrás muchos enemigos; pero aun tus enemigos te amarán. La vida te deparará muchas desgracias, pero aun ellas te harán dichoso y bendecirás la vida y harás que los otros la bendigan también.>

<Un sabio solía decir: recorrí el mundo entero en busca de la felicidad. La busqué sin descanso, día y noche. En una ocasión, cuando ya había perdido toda esperanza de encontrarla, una voz en mi interior me dijo: la felicidad está en ti mismo. Hice caso a esa voz y encontré la felicidad verdadera y constante.>

Vuelve a considerar la importancia de cuidar nuestra alma, el perfeccionamiento de ésta nos llevará a la felicidad, que es Dios.

<Lo que llamamos felicidad e infelicidad de nuestro yo animal, está fuera de nuestra voluntad; pero el bien de nuestro yo espiritual depende sólo de nosotros: de que obedezcamos o desobedezcamos la voluntad de Dios.>

<Quien ha consagrado su vida al perfeccionamiento espiritual no puede estar descontento, porque lo que él desea siempre está en su poder.> Pascal

Nos hace ver que nuestra felicidad no podemos demandársela a otro, que ésta depende de nosotros mismos. Y que si nuestra alma se eleva podremos alcanzarla, y que la mejor manera es haciendo el bien.

<Nadie puede hacer la felicidad de otro. Sólo el hombre puede hacer su verdadera felicidad. La verdadera felicidad consiste en una sola cosa: vivir para el alma y no para el cuerpo.>

<Hacer el bien es la única obra de la que se puede decir que sea para nosotros verdaderamente beneficiosa.>

El maestro vuelve a sus orígenes, nos habla del amor, de amar siempre y por encima de todas las cosas. No hay mayor felicidad que el amor.

<Para estar seguros de poder ser felices sólo hay una cosa que hacer: amar, amar a todos, a los buenos y a los malos. Ama siempre, todo el tiempo, y serás feliz siempre, todo el tiempo.>

<Nadie nunca se ha cansado de hacer el bien. Y, sin embargo, el bien mayor es hacer lo que el alma desea, y el alma siempre quiere lo mismo: amor que salga de ella y amor que vaya hacia ella. Dedica tu vida a este aumento de amor y verás que tu felicidad siempre estará en tu poder.>

Para finalizar, nos habla a todos, creyentes o ateos. Tolstói pide que vivamos una existencia de bien. Asegura que el amor necesario para vivir armoniosamente y felices. También nos asegura que rogar por la felicidad no es una opción, tan sólo debemos inquirir y trabajar sobre ella en el amor; buscar en nuestro interior y hallarla. También nos aconseja no ambicionar nada que no podamos conseguir, pues ello nos causaría desazón.

<Si existe el buen Dios, y Él creó el mundo, seguramente lo creó de tal manera que todos los seres, incluidos nosotros, los humanos, estemos bien.Pero si Dios no existe, vivamos de modo que podamos estar bien. Y para que podamos estar bien, es necesario que nos amemos los unos a los otros, es necesario  que haya amor. Y puesto que Dios es Amor, de nuevo volvemos a Él.>

<Nada más que la muerte hay por delante y, en este momento, nada más que el cumplimiento del deber. ¡Cuán triste y terrible parece esto! Y sin embargo, si consagras tu vida a una sola cosa, a la unión cada vez mayor, a través del amor, con los seres humanos y con Dios, lo que te parecía terrible será el mejor y más indestructible de los bienes.>

<Pedirle a Dios que alguien nos conceda la felicidad en esta vida equivale a estar sentado junto a un manantial, y pedirle al manantial que calme nuestra sed. Inclínate y bebe. La felicidad absoluta nos ha sido concedida, sólo hace falta saber cómo valerse de ella.>

<Si vas a considerar un bien aquello que no está en tu poder, siempre serás infeliz. Entiende que la felicidad no es nada más que lo que está en tu poder, y nunca nadie podrá quitártela.>

Cierro aquí este diario en el que he volcado mis humildes impresiones sobre El camino de la vida, del maestro Lev Tolstói. Han sido treinta y un días de emociones fuertes: En ocasiones me he enfadado; otras me he sorprendido por su visión parcial de la vida, pero las más de las veces me he sentido como una pupila escuchando al maestro anciano, que tiene mucha sabiduría que contar. Y, aunque mi vida dista mucho de seguir el camino que él nos marca, no por ello dejo de valorar y considerar muy admirables todos o casi todos sus consejos; especialmente en lo tocante al amor. El amor es lo que me acercó a Tolstói, el amor es lo que me hace quedarme junto a él. Se despide ofreciéndonos la llave para la felicidad, yo la acepto. Como asumo también el reto del camino al perfeccionamiento interior, que él propone en su última gran obra. No sé dónde me llevará, pero espero que sus palabras me mantengan firme y en contacto permanente con mi mejor yo.

Y aquí lo dejo ya, pero no sin antes agradecer a Selma Ancira, traductora y editora del libro, su dedicación y buen hacer para con la obra del gran Tolstói. Esta edición novedosa en nuestro país de El camino de la vida ha sido un gran regalo para los lectores de habla hispana, un privilegio para disfrutar toda la vida. Porque eso es esta obra, un manual para el buen vivir. Un libro al que recurrir cuando algo marche mal, y retornar a la felicidad que sugieren las palabras del maestro:


<Hay que estar siempre alegres. Si la alegría se acaba, busca en qué te equivocaste.>


Gracias a todos los lectores que me habéis acompañado durante este mes de enero de 2020. 



Undine von Reinecke ♪

jueves, 30 de enero de 2020

DIARIO DE UNA LECTORA DE TOLSTÓI: EL CAMINO DE LA VIDA CON TOLSTÓI Y SELMA ANCIRA

Fuente: Undine von Reinecke


Sinopsis de la editorial
El camino de la vida sólo vio la luz en ruso en 1911, unos meses después de que Lev Tolstói falleciera en la estación ferroviaria de Astápovo. El libro, que había permanecido inédito en español, como un tesoro escondido, es la culminación de la obra moral del escritor y la expresión más completa de su pensamiento religioso: un destilado de máximas legadas por los sabios de todos los tiempos y de todas las tradiciones del mundo que le inspiraron sus propias reglas para el perfeccionamiento interior. Cada uno de los treinta y un capítulos que integran este volumen—uno por cada día del mes—conforman un singularísimo breviario espiritual destinado a «llevar una vida de bien» y contribuir así a la realización de una aspiración tan antigua como irrenunciable: la convivencia pacífica entre los individuos y los pueblos.


30 de enero de 2020

Cuando emprendo un viaje tengo por costumbre dejar por escrito algunas palabras para mis seres queridos. No siempre fue así. Cuando era muy joven vivía día a día consumiendo la vida con gran placer. Y, aunque ahora deleitarme con la belleza sigue pareciéndome una motivación suficiente para afrontar cada día, además de muchas otras cosas de mi vida, también es cierto que pienso mucho en los demás; quizá la maternidad obrara esto en mí. Es por eso que al tomar un avión, o coger un coche, dejo cartas escritas para cada persona a la que quiero. Y no es el miedo a lo que me pueda suceder lo que me motiva, no. En realidad lo que yo temo es el sufrimiento de los que se quedan aquí.


Capítulo XXX: Después de la muerte



<Preguntan: ¿qué pasará después de la muerte? A esa pregunta no hay sino una respuesta: el cuerpo se pudrirá y se convertirá en polvo, eso lo sabemos con certeza. De lo que pasará con eso que llamamos alma, no podemos decir nada, porque la pregunta “¿Qué pasará?” está en relación con el tiempo. El alma no fue ni será. El alma es. Si ella no existiera, nada existiría.>

En este penúltimo capítulo de El camino de la vida, vuelvo a reflexionar sobre el estado anímico de Tolstói. Su necesidad de entender o especular sobre qué es la muerte, y lo que ocurre con el alma tras acontecer ésta. Creo definitivamente, que viendo próximo su final, la necesidad de encontrar una respuesta apaciguadora le obsesionaba. El capítulo me ha incomodado, no por la temática, pues para mí no es algo abrumador, sino porque me he sentido como una intrusa que accede a la intimidad de otra persona. Por ese motivo, esta entrada tendrá una sobriedad y brevedad especial.

El maestro plantea posibles acontecimientos para el individuo cuando muere. Evidentemente, tienen relación con Dios. Elucubra sobre el sentido de la vida y la muerte.

<Cuando morimos, nos puede suceder solo una de dos cosas: o bien lo que consideramos como nuestro ser se transformará en un ser independiente, o bien dejaremos de ser seres independientes para fundirnos con Dios. Ya sea una o la otra, en ningún caso hay nada que temer.>

<Quien ve el sentido de la vida en el perfeccionamiento espiritual no puede creer en la muerte, en que el perfeccionamiento se interrumpa. Lo que se perfecciona no puede desaparecer, sólo puede transformarse.>

<Cuanto más comprendes tu vida, menos crees en que desaparezca con la muerte.>

<A menudo intentamos imaginarnos la muerte como una transición a algún lado, pero esa concepción no nos aporta nada. Imaginarse la muerte es a tal punto imposible, como imposible es imaginarse a Dios. Lo único que podemos saber de la muerte es que la muerte, como todo lo que viene de Dios, es un bien.>

El capítulo continúa hablando de contentar a Dios para no temer a la muerte; de cómo llevar una vida adecuada para afrontar lo que irremediablemente sucederá; de aceptar el final de la vida material, igual que aceptamos el nacimiento; de desechar nuestra propia personalidad para conseguir la verdadera inmortalidad; de lo que el moribundo descubre justo momentos antes de fallecer… Y elijo una única cita como ejemplo para ilustrar mi ánimo tras leer a Tolstói hoy:

<Dicen: “La inmortalidad sólo es verdadera si mi personalidad se conserva”, pero mi personalidad es aquello que me atormenta, es para mí lo más repugnante del mundo, aquello de lo que a lo largo de toda la vida busco librarme.>

Permitidme lectores que me acompañáis en el camino, que finalice aquí mi entrada de hoy, sin comentar ni valorar las palabras del maestro. Mi respeto por su persona, por sus sentimientos al acercase al final de su vida, por los de cualquier individuo que pasa por un trance semejante, me impele a guardar silencio ante su angustia. Porque, eso es lo que me han transmitido a mí sus palabras, quizá la empatía hacia el personaje me haga verlo de este modo. Mañana afrontaremos el último capítulo, que estoy segura será una despedida alegre y reconfortante, pues se titula: La vida es un bien. Estoy deseando dejarme llevar por este axioma.


Hasta la próxima entrada, amigos.



Undine von Reinecke ♪


Sleeping Beauty waltz, Tchaikovsky

miércoles, 29 de enero de 2020

DIARIO DE UNA LECTORA DE TOLSTÓI: EL CAMINO DE LA VIDA CON TOLSTÓI Y SELMA ANCIRA

Fuente: Undine von Reinecke

Sinopsis de la editorialEl camino de la vida sólo vio la luz en ruso en 1911, unos meses después de que Lev Tolstói falleciera en la estación ferroviaria de Astápovo. El libro, que había permanecido inédito en español, como un tesoro escondido, es la culminación de la obra moral del escritor y la expresión más completa de su pensamiento religioso: un destilado de máximas legadas por los sabios de todos los tiempos y de todas las tradiciones del mundo que le inspiraron sus propias reglas para el perfeccionamiento interior. Cada uno de los treinta y un capítulos que integran este volumen—uno por cada día del mes—conforman un singularísimo breviario espiritual destinado a «llevar una vida de bien» y contribuir así a la realización de una aspiración tan antigua como irrenunciable: la convivencia pacífica entre los individuos y los pueblos.

29 de enero de 2020


<Si el hombre estima que la vida está en el cuerpo, entonces su vida termina con la muerte del cuerpo. Si, por el contrario, el hombre estima que su vida está en el alma, no puede siquiera imaginar el final de su vida.>


Capítulo XIX: La Muerte


En este capítulo dedicado a la muerte Tolstói se muestra observador y reflexivo. Su acercamiento a la muerte probablemente fue lo que marcó muchas de sus opiniones con respecto a los diferentes capítulos y temas tratados en el libro. Y a dos días de terminar El camino de la vida, me pregunto si en la vida de Tolstói hubo algo tan terrible que le hizo vivir el resto de sus días pensando en su propia muerte.

El gran escritor se acerca al tema con humildad, haciéndose preguntas, que sabios de todos los tiempos ya se hicieron antes. La inmortalidad del alma, el más allá y la vida eterna, son los temas que primero estudia. Para llegar a la conclusión de que el amor a la vida jamás debe faltar para el ser humano, y vivir sin miedo a lo que me pueda pasar al terminar su camino.

<La fe en la inmortalidad no es algo que podamos recibir de nadie, ni tampoco podemos obligarnos a creer en la inmortalidad. Para poder creer en la inmortalidad es necesario que comprendamos nuestra vida en aquello en lo que es inmortal.>

<Acuérdate de que no estás permanentemente en un lugar, sino que estás de paso; de que no estás en una casa, sino en un tren que te conduce a la muerte. Acuérdate de que tu cuerpo es transitorio, y sólo el espíritu vive en ti.>

<Aun si me equivoco al suponer que las almas son inmortales, sería feliz y me sentiría contento de mi error; y mientras tenga vida, nadie será capaz de quitarme esta convicción. Esta convicción me da tranquilidad y una satisfacción absoluta.>

Ya sabemos que para Tolstói la verdadera vida se encuentra en el alma, por ello la muerte no es más que un cambio de estado: de lo carnal a lo espiritual. En ello basa su idea de que pensar en el futuro no tiene sentido. Se debe vivir siempre en el presente.

<La muerte es la destrucción de aquellos órganos que nos unen con el mundo, los que nos dan una idea del tiempo. Y por eso la cuestión del futuro no tiene sentido en relación con la muerte.>

<Si el hombre estima que su vida está en el presente, para él no puede existir el problema de su vida en el futuro.>

Para Tolstói la muerte puede ser incluso liberadora, puesto que termina con los dolores de este mundo. Él piensa que el temor a la muerte viene dado por llevar una vida excesivamente material, si el individuo viviera para su alma, entonces los miedos desaparecerían deseando incluso la liberación de las cargas de este mundo al llegar la vejez.

<La muerte libera con tanta facilidad de todas las dificultades y las desgracias que aquellas personas que no creen en la inmortalidad deberían desearla. Y aquellos que creen en la inmortalidad, que esperan una vida nueva, deberían desearla todavía más. ¿Por qué, entonces, la mayor parte de la gente no la desea? Porque la mayor parte de la gente vive una vida corporal y no una vida espiritual.>

Y como Tolstói cree en la otra vida, en el más allá, para él la muerte no existe. Para confiar en el paso de la vida terrenal a la celestial el individuo debe hacer un cambio, viviendo en todo momento con corrección, y combatiendo el miedo a la muerte.

<Temer la muerte es como tener miedo a los fantasmas, es decir, temer lo que no existe.>

< (…) Sustituir lo mundano, lo temporal por lo eterno, es el camino de la vida y el camino a la felicidad.>

<El hombre, en cuanto animal, se resiste a la muerte, pero gracias a su razón siempre puede sustituir esa resistencia no sólo por resignación, sino por conformidad.>

<Si la muerte es terrible, la causa está en nosotros y no en ella. Mientras mejor es el hombre, menos teme a la muerte.Para el santo no existe la muerte.>

Por otro lado, nos indica la carga que supondría vivir eternamente, con los inconvenientes de tu educación y valores luchando en un mundo en constante cambio. También nos anima a luchar contra nuestras faltas y conseguir ser cada vez mejores, en ello nos asegura que encontraremos la felicidad y la paz para encontrarnos con la muerte el día que nos llegue.

<Te da miedo la muerte, pero piensa: ¿qué pasaría si tuvieras que vivir eternamente tal como eres ahora?>

<Quieres liberarte de los pecados, y la vida, al debilitar tu cuerpo y sus pasiones, te ayuda. Por ello, inconscientemente, uno siempre quiere ir más allá, salir del cuerpo, de la separación. Si vives para liberarte de los pecados, las enfermedades, la vejez, todos los malestares del cuerpo y la muerte, serán para ti un bien.Te debilitas, envejeces, tu cuerpo muere; pero te haces más fuerte de espíritu, creces, naces.>

Llegando al final de capítulo, Tolstói reflexiona en la conveniencia de vivir siempre sin miedo y pensando que es el último momento. Nos invita a sacar lo mejor de nosotros constantemente para obtener la tranquilidad y confianza necesarias ante la realidad de un fallecimiento seguro. Y nos hace ver, que la muerte puede estar llamando a nuestra puerta en cualquier momento. Nos da la llave a la felicidad eterna: el amor.
 < ¿Cómo vivir si no sabemos lo que nos espera?, dice la gente. Y, sin embargo, la vida verdadera comienza únicamente cuando vives sin pensar en lo que te espera, sólo permitiendo que el amor se manifieste a través de ti.>

 <Haz el bien y para ti no habrá muerte.> 

<No importa qué estés haciendo, siempre has de estar listo para abandonarlo. Así te probarás si eres capaz de desapegarte. Sólo entonces haces bien aquello que haces.La espera de la muerte nos enseña a desapegarnos.>

 <Si dudas y no sabes cómo actuar, imagínate que para la tarde estarás muerto y la duda se disipará al instante: de inmediato quedará claro qué es lo que debes hacer y cuáles de tus deseos son meramente personales.>


<Trabaja como si fueras a vivir eternamente, y actúa con la gente como si fueras a morir el instante siguiente.>

Y ya para finalizar, el maestro nos habla de la cercanía de la muerte, de la agonía del enfermo o el anciano. Para Tolstói sólo hay un asunto en el que pensar en este momento: el amor al presente. Nos invita a marcharnos de este mundo dejando una estela de alegría y bondad. Nos habla de conseguir ese conocimiento que nos lleve a acercarnos a la vida espiritual, a hacer el transito en paz, y con serenidad.

<La conciencia de la cercanía de la muerte enseña al hombre a saber concluir sus asuntos. De entre todos los asuntos, sólo hay uno que siempre está plenamente concluido: el del amor al presente.>

<Vivir olvidándonos de la muerte o vivir conscientes de que cada vez nos acercamos más a la muerte, son dos estados completamente distintos. El primero se acerca a lo animal, y el segundo a lo divino.>

<El moribundo entiende con dificultad lo vivo, pero al mismo tiempo se percata de que no entiende lo vivo no sólo porque se hayan debilitado sus fuerzas intelectuales, sino también porque entiende algo distinto, algo que no entiende y no pueden entender los vivos y que a él lo absorbe por completo.>

<Antes de llegar a la vejez, intenté vivir bien; en la vejez intento morir bien; para morir bien, es necesario morir de buena gana.> Séneca

Finalizo aquí mi entrada de hoy. No ha sido un capítulo muy novedoso, pues las reflexiones que he leído están diseminadas por todas las obras de Tolstói, y de múltiples escritores y filósofos que ha dado la historia. Sí saco una conclusión, que para el maestro éste era un tema que le obsesionaba, quizá por encontrarse cercano a la muerte cuando escribió El camino de la vida, o quizá porque vio demasiada muerte durante su larga vida. Como quiera que sea, hoy elijo despedirme con las palabras motivadoras de un romano célebre, porque la vida merece ser vivida con alegría:


<Vive como si tuvieras que despedirte ahora mismo de la vida, como si el tiempo que te queda fuera un regalo que no esperabas.> Marco Aurelio


Hasta la próxima entrada, amigos.


Undine von Reinecke ♪

RESEÑA: "MAMIE SALOAM Y OTROS RELATOS", DJUNA BARNES


Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Editorial: La Navaja Suiza Editores
Traductor: Ce Santiago
Tamaño: 11,5 x 15,5 cm.
Encuadernación: Rústica
Páginas: 146
PVP: 13 €
ISBN: 978-84-120089-4-4


Sinopsis de la Editorial:


Los cuentos de juventud de Djuna Barnes dibujan un mapa hacia la madurez de esta escritora que, con el paso del tiempo, ha sido reconocida como miembro de pleno derecho de la «generación perdida» y admirada por autores como James Joyce, Dylan Thomas o Carson McCullers. Estos relatos, publicados en las principales revistas y periódicos neoyorquinos de principios del siglo XX, permiten conocer la bohemia, el origen de la obra de Barnes y entender la posición que decidió́ adoptar a lo largo de su vida, huyendo de las luces de neón y de las fiestas y salones literarios. Una joven que, sin apenas experiencia, «reinventó» de algún modo el género y cuestionó el periodismo de la época, masculino y sensacionalista.

No puede interpretarse su gran obra, El bosque de la noche, sin entender cómo Barnes, desde un aparente costumbrismo, se adentró en lo simbólico; tampoco se puede explicar cómo, después de vivir un exilio intelectual dorado en Paris, regresó a Greenwich Village, el territorio literario de este libro y el barrio de sus primeras debilidades, vitales y creativas, donde pasó sus últimos cuarenta años encerrada en un diminuto apartamento.


Propuesta musical para este libro:



Lo que Undine piensa del libro:


El 5 de abril del pasado año 2019 publicaba una de mis primeras reseñas del blog. Se trataba de un libro de relatos escritos por una autora desconocida para mí, que captó mi atención al primer contacto con su narrativa. Se trataba de Djuna Barnes y su libro,👉 Paprika Jones y otros relatos  El libro lo conformaban una serie de historias que me permití describir en aquel momento como: “Son relatos de anhelos, historias comunes, que narran inocencias perdidas. Personas que crecen al son de la experiencia”. Eran las primeras joyas literarias que salían de la pluma de su autora, y que dieron voz al nombre de Djuna Barnes.

Pero antes de la publicación de Paprika Jones, que dejaría constancia del talento de su autora, Djuna Barnes tuvo que abrirse camino en el duro y masculino Nueva York de comienzos de siglo XX; una ciudad que ofrecía la tierra prometida a quienes tuvieran los arrestos de luchar por ella. Y allí llegó nuestra autora escapando de un pasado tóxico que le había causado ya muchas  heridas, pese a su corta edad. Con todo y con ello, se hizo cargo de su familia, y siguiendo el ejemplo de su abuela, mujer intelectual y autosuficiente, trabajó como periodista e ilustradora en publicaciones como The Brooklyn Daily Eagle, donde se presentaría exigiendo su lugar en el mundo, y se toparía con el trepidante y  claroscuro ambiente del periodismo neoyorkino de 1913.

De esta primera etapa de su vida como adulta prematura son los relatos que hoy os traigo. Siete historias que reflejan siete estampas diferentes de la vida en tiempos de Djuna Barnes. Un mundo prometedor a la vez que corrupto, donde el amor se abría paso entre los escombros acumulados entorno a los rascacielos en construcción de Nueva York. En ellas vuelca sus dotes como observadora de la vida, cronista de su tiempo y terapeuta del alma. Sus personajes son caricaturas de la realidad, ilustraciones de individuos a veces enfermos de sí mismos, otras corrompidos por la ambición, y en las más de las ocasiones, víctimas del ritmo incesante de un mundo que crecía  al compás de los timbales de una banda de jazz. Un mundo que Djuna Barnes quiso reflejar en sus relatos dando protagonismo a personajes a los que conocía muy bien, pues un corazón sensible siempre conecta con otro que sufre o tiembla. Y por ello presta especial importancia a las mujeres de sus relatos, todas ellas especiales y adorables, pero también víctimas de sus circunstancias; como también lo fue Djuna Barnes. Para ellas construye un mundo especial en cual se escucharán sus voces. Y la primera de ellas será una mujer a la que comparan en peligrosidad con Cleopatra, y que hace su aparición en el primero de los relatos, El terrible Pavo real, que paso seguidamente a comentar.

El terrible Pavo Real


Fue publicado en 1914 en la revista All-Story Cavalier Weekly, supuso para Djuna el comienzo de su carrera y su despegue económico. La historia comienza en la redacción de un periódico, lugar como en el que acababa de aterrizar Djuna Barnes. La ambientación y el ritmo narrativo hacen al lector imaginar una oficina envuelta en una nube de humo, con máquinas de escribir marcando el ritmo del tic tac del trabajo. El redactor jefe se dirige a su reportero estrella, para encargarle la investigación de un personaje femenino que ha despertado el interés de la prensa. Su físico sofisticado y su enigmática presencia en las calles neoyorkinas indican que tras ella hay una gran noticia. Pero el gran reportero elude el encargo, e insta a su jefe a que dé la investigación a uno de los periodistas más jóvenes. El novato muy agradecido con su experimentado compañero, promete hacer un reportaje de primera, y dejando sus compromisos personales, se precipita a la calle en busca de esa mujer a la que definen como Pavo Real, dispuesto a desenmascararla sin piedad y a no dejarse embaucar por sus encantos. Pero cuando la encuentra, irremediablemente caerá víctima de su poder, como parece que les ocurre a todos los caballeros que la conocen. ¿Qué pasión oculta tras su ardiente melena roja esta mujer?

El terrible Pavo Real es una divertida, cómica y glamurosa historia, que recuerda a las películas en blanco y negro de género policíaco por su ambientación; esas que tan bien imita Woody Allen. El relato nos traslada a la efervescencia de las redacciones de los periódicos neoyorkinos de principio de siglo XX: el misterio de sus rancios profesionales, las ganas por destacar de los novatos y la ética en desarrollo del mundo periodístico que cambió al mismo tiempo que llegaba el siglo XX. Pero también nos muestra el mundo de la noche neoyorkina, donde las bandas de jazz sonaban de fondo, mientras actrices y empresarios intercambiaban sonrisas y algo más. Un mundo apasionante y glamuroso, que aparece reflejado en el relato dando nombres de personajes reales de la época, y que hizo correr chorros de tinta en Hollywood, alimentando multitud de guiones.

En cuanto a su narrativa está escrito con un lenguaje grandilocuente, de enrevesadas metáforas y exageradas expresiones, que dan carácter a los personajes:

<Trataba de una mujer, una más grandiosa, más peligrosa que Cleopatra, treinta y nueve veces más fascinante que el brillo del sol en una gold Eagle, y casi tan esquiva.>

Gilda
Fuente: elmundo.es
El terrible Pavo Real es en definitiva una comedia romántica de enredo, que atrapará al lector desde el principio y que le llevará a un sorprendente e inesperado final. Y que a mí, como apasionada del cine que soy, no deja de traerme recuerdos de otra pelirroja fatal: la inolvidable Rita Hayworth y su inmensa Gilda. ¿Basaría Charles Vidor su personaje de Gilda en El terrible Pavo Real?


El jefe de Babilonia


<Llovía desde el jueves. Surcos de agua embarrada atravesaban los tramos del camino en los que la hierba tupida había cedido. El largo caballón de musgo y flores que se extendía como una serpiente a través del pueblo se agitaba un poco con las fuertes rachas de lluvia, La carretera con su tándem de orejas caídas ascendía lenta y trabajosamente hacia el neblinoso valle más allá, evitando siempre la franja de flores que separaba un buey de otro. El balancín se agitaba, y sus ganchos de hierro tintineaban, y el arrullo de las palomas en sus jaulones se oía por debajo del viento.Algunos labriegos del pueblo colindante pasaban fatigados, con los picos y las palas sobre los hombros. Sus jerséis pardos goteaban una mezcla de lluvia y sudor. Algunos fumaban en pipas vueltas del revés. Pasaban encorvados junto a la tienda con su toldo goteante, y se perdían en los campos plomizos más allá.Detrás de un grupo de olmos rodeado de un pequeño terreno tapiado y una hilera de abetos, se alzaba la casa de Pontos, un granjero terrateniente de la ciudad (…)>

Fuente:agroicultura.com
Así da comienzo el segundo de los relatos del libro, que cuenta la historia de uno de esos hombres que construyeron Estados Unidos. Un emigrante procedente de Polonia, que consiguió hacer fortuna trabajando la tierra, y terminó convirtiéndose en un gran terrateniente. Como muchos de estos hombres que cruzaban el Atlántico, estaba casado con una mujer modesta, económica y sencilla. Y para colmo de felicidad, era padre de una gran prole que creció bien alimentada y con buena salud. Hacendado de éxito y ejemplo para sus vecinos, sólo una cosa le remueve por dentro, su hija Theeg, su favorita, cuyos miembros fueron anegados por una parálisis en la infancia. La historia transcurre la noche en que su hija predilecta, la única que no tiene salud, se va a casar.

El rey de babilonia es un reslato narrado como si de una parábola bíblica se tratara, y con un estilo que quiere recordar al realismo mágico. Narra una historia de impotencia del que todo lo ha conseguido con dinero y esfuerzo, pero le es negado lo más anhelado. Es la vida del poderoso Pontos, el nuevo hombre americano. Pero también es la historia de Theeg, una mujer a quien la diosa fortuna le negó todo menos la capacidad de pensar. Un personaje que no puedo evitar asemejar a Djuna Barnes en su lucha contra el padre a quien tanto debió odiar. Una mujer a quien la adversidad no pudo robar la libertad.

Un cuento fantástico a la par que costumbrista construido con un estilo ya reconocible, por el que se reconocerá a su autora en sus tiempos más gloriosos. Su narrativa estaba llena de belleza poética, y simbolismo muy cercano a su magia personal.


Los terroristas


<Al inicio de su juventud, Pilaat había sido muy melancólico, aunque vigoroso, debido a su cuerpo sano y a su mente imaginativa.Esas personas que acostumbran a asumir que un estómago melancólico ha de ir acompañado de una mente triste quedaban bastante desconcertadas ante las indómitas tragaderas de Pilaat, con que sus excesos jamás lo castigaban a su paso y con su inamovible decisión de ser imprescindible en la comunidad.Por entonces había tenido el pelo largo y mantenido su vestimenta en el plano “artístico”. Su nariz recta tenía debajo una boca amplia y quizá débil, y por encima, unos ojos de un cariz extraño, marcado y triste.Con el tiempo, se cortó un poco el pelo y un bigote entrecano le cubrió la boca. Los ojos le lloraban con facilidad, y a veces, durante las tardes, los atravesaban vasos capilares.>

Fuente: elespañol.com
Con estos pasajes iniciales, da comienzo el tercero de los relatos, Los terroristas. En esta ocasión, Djuna Barnes nos cuenta la historia de Pilaat, un hombre de gran espíritu y dotes artísticas que tras luchar por mejorar el mundo con su arte, la realidad de la vida y de su entorno terminan por aplastarle. Los terroristas narra el cansino suceder de los días de Pilaat y de su esposa, que es también su mayor admiradora. Estos se suceden entre los cafés de día y las terribles noches de insomnio y alcohol. Con un público de indigentes que escuchan y aplauden al que un día publicó algunos poemas de éxito.

Los Terroristas es un homenaje triste a la vida bohemia del Village. Sus calles, sus personajes anónimos y bucólicos. Unas vidas perdidas en un mar de sueños intelectuales y políticos, que la realidad un día venció. De una belleza maldita, este relato refleja el mundo del artista que el Mundo nunca conoció.

<Pensó en su cafetería favorita y sonrió mientras consideraba una o dos frases que iba a usar sobre la vida. Se metió el libro de Pilaat en el bolsillo. El café empezó a hervir.>


Humo


<Estaban Swart con su mata de pelo y Feken con los ojos entrecerrados y la barba entrecana, y estaba también Zelka con sus grandes pendientes y su pelo color tinta muy recogido, a quien le habían dicho a menudo que “era hermosa al estilo negro”.Ah, qué criatura tan fuerte y bella había sido, y qué criatura tan fuerte y linda había sido su padre, Feken, antes que ella, y menudo individuo era su marido, Swart, con su gentil boca melancólica y sus extraños ojos intensos y su cuello moreno. (…)>

Fuente: jotdown.es
Así comienza el cuarto de los relatos, Humo, con la presentación de los Balas, tres componentes de una saga familiar nacida en los muelles, a la que pertenece el verdadero protagonista del cuento, el hijo de Swart y Zelca, de quien no conoceremos el nombre, pero sí su herencia, que consiste en su carácter, algo que ellos llaman “fortaleza de sangre”.

El hijo de Zelca y Stwart prosperará casándose bien y aumentando el patrimonio de su esposa. Pero su felicidad se tornará tristeza cuando su hija venga al mundo.

Humo es una historia decadente y triste, donde el amor es vencido por una educación basada en errores de principio. Una historia que trata las relaciones paterno filial, y que pone una vez más en evidencia lo importante que es el amor y la comprensión en la infancia. Un relato para el que Djuna construye unos personajes femeninos dignos de aparecer en tratados de psicología. Unos aparentemente cómicos, y uno en concreto, el de la pequeña Lief, triste hasta la agonía:

<Habían empezado a perder dinero, y varios de los tapices de la Pequeña Lief, regalo de su madre, fueron vendidos. Se le rompió el corazón, pero abría las ventanas con mayor frecuencia porque echaba en falta cierta belleza. Cometió el error de adorar ante todo sus tapices y, en segundo lugar, a la naturaleza.>

Una bellísima historia que romperá el corazón a más de un lector.


Monsieur Ampee


<Pisotea un gusano y el gusano se convierte en mariposa…Ampee, el desconocido, de repente y con gesto supremo, sacó de su copa de vino la que fuera la nariz de un comerciante para hallar que se la consideraba un rasgo no sólo de rara excelencia, sino de distinción superior.Ampee tenía la naturaleza del gusano. De haber hecho lo que se suponía que hacía los gusanos, en otras palabras, de haberse “transformado”, aquellos que observaran la convulsión no habrían quedado muy complacidos con la hasta ese momento oculta superficie así expuesta. (…)>

Fuente: m.forocoches.com
Mosieur Ampee cuenta la historia de un tramposo, que viendo la oportunidad de prosperar en el comercio del vino, no pierde la ocasión y utiliza toda su astucia llevándose por delante  a su mayor competidor. Pero él tiene “un Pepito grillo”, su esposa. ¿Será ésta capaz de llevarlo por el buen camino?

Este relato nos lleva al mundo del libre comercio, que dio como resultado el imperio de la mafia en Estados Unidos. Ingenioso y de una valentía tremenda, Djuna Barnes pone ante los ojos del lector el funcionamiento de las cosas en su tiempo. Un mundo donde la ética no tenía cabida si querías triunfar. Con unos personajes tan interesantes que podrían protagonizar cualquier novela negra de éxito. Tratando además el papel secundario de la mujer en el matrimonio de manera inteligente y audaz:

< El tenía por su esposa la misma consideración que por el público. Ella era lo que era todo el mundo –en lugar de comprar un periódico matutino, se había llevado a Lyda a la iglesia y se había casado con ella-, y, de tal forma, con un certificado de matrimonio, se había suscrito a los eventos de cada día; en lugar de desplegar el periódico cada mañana, miraba a su esposa. (…)>


Mamie Saloam


<Mamie Saloam era bailarina.Procedía del estrato más bajo de los pobres, quienes se cubren los hombros con algodón y los estómagos con guinga.El Bowery, que no es en absoluto lugar para la virtud ni la duplicidad, había visto a Mamie lucir su primera rabieta y su primer corsé de lazos. Se sabía ya por entonces que su modelo era Juno, su herencia Joseph y su ambición el jade. A los diez había aprendido a interpretar a Oscar Wilde, cuando Oscar Wilde se había entregado, muy exhaustivamente, a la pasión y a la bandeja, y había acompañado la creación con un movimiento y una barba. (…)>

M. Xirgu en Salomé
(1910)
Fuente: Wikipedia
Y llegamos al penúltimo de los relatos, Mamie Saloam, una historia que se dice de ella  que es un homenaje al gran Oscar Wilde, por quien Djuna Barnes sentía gran admiración y, en mi opinión, cierta empatía, pues sus vidas no dejan de tener cierta conexión. Además, su argumento se centra en una muchacha que desde pequeña quedó impresionada por la obra de teatro titulada Salomé, que firmara el inmenso y malogrado autor inglés.

En Mami Saloam encontramos el más enrevesado de sus lenguajes. Su prosa está adornada de múltiples metáforas que relatan hechos, decorados tan exageradamente, que esconden a las mentes más sensibles y asustadizas de su tiempo, lo que podrían haber visto como provocativo y soez.

<Mamie se volvió fuego y notó un infierno donde este arde enterrado entre las ascuas, y la calle que advirtió su llegada a casa por el staccato de sus tacones, oyó la sonora risotada que le espetó a su madre mientras se metía en la cama>

La historia nos traslada a los bajos fondos, a los sueños de una muchacha que lo da todo por triunfar, y que se enfrenta al amor, a la crítica y a la censura sólo con un arma: su voluntad.

De una belleza exótica y rebuscada, Mamie Saloam es un relato apasionado y poético, que hubiera querido firmar el propio Oscar Wilde.



Billete premiado 177


<Clochette Brin tenía bien claro que ningún emisario la iba a despertar con una piedrecita contra su portal, porque Clochette tenía que admitir que ya no era ni joven ni atractiva, que su voz había perdido el color como pierde un tulipán amustiado su belleza, y sus ojos ya no tenían la dulzura que una vez tuvieron, ya que, recientemente, el conflicto la había atravesado con su acero en gran medida.Así  pues, lo único que Clochette Brin veía en su futuro era una buena vejez y un posible juego de seis cucharillas de café con motivos florales y chapadas en plata para la sobremesa (si lograba hacerse con ellas). (…)>

Fuente: meisterdrucke.com
Así da comienzo el último de los relatos del libro, presentando otro personaje femenino de los que tan bien sabía Djuna Barnes hacer poesía. En esta ocasión nos deja conocer a una mujer que ha perdido ya la alegría de su femineidad cumplidos los treinta.  Y como no le queda esperanza alguna de conseguir el amor, pasa los días ocupada en su puesto de lotería  cercano al South Ferry, ocupándose de una madre impedida, y anhelando la suerte de una vecina joven y guapa que acumulaba una colección de cucharillas chapadas en plata. Pero un día llega al barrio Doik, un joven negro joven y guapo que cambiaría la vida de ambas mujeres.

Billete premiado 177 es la historia de Clochette, pero también es la historia de muchas mujeres que llegando solteras a cierta edad se sienten secas e inútiles para la sociedad. Aunque también es una fábula que evoca la solidaridad, la amistad y la esperanza. Un bello cuento donde el ingenio de Djuna Barnes da vida allí donde ya no podía crecer nada. Un precioso relato dedicado a todas las mujeres que un día amaron y encontraron cómo seguir haciéndolo cuando la vida les negó su sonrisa.

Un relato narrado a base de tristes metáforas tan impecablemente construidas, que nadie puede escapar a su belleza:

<Su único lazo familiar era un nudo apretado e incómodo, una madre tullida, que abultaba por debajo de un cobertor con estampado de rosas, una celosía viviente>


Y aquí pongo punto final a mi reseña de Mamie Saloam y otros relatos. Cierro el libro con tristeza, esa que provoca siempre la lectura que deja huella. Sus historias impactan por su mensaje y gran simbolismo, pero no es menor la emoción que su prosa poética estimulada en los corazones. Parafraseando a T. S. Eliot en su prólogo de El bosque de la noche: “gustará especialmente a los amantes de la poesía”. La belleza de sus pasajes hace que el lector vuelva a ellos una y otra vez, cayendo rendido voluntariamente. Y aplaudiendo la originalidad de sus escenas, que hace de su obra algo excepcional. Abandono a Djuna Barnes, pero no la dejo sola, la pongo en vuestras manos, lectores. Os tiento con ella, y os invito a obedecer las sabias palabras que un día dijera Oscar Wilde:

<La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella.>




La autora por la Editorial:


Fuente: Wikipedia
Djuna Barnes (Nueva York, 1892-1982) pronto destacó en la escena cultural neoyorquina tras publicar varios artículos en The Brooklyn Daily Eagle. En 1920 fue enviada a Paris por la revista McCall’s. Durante veinte años vivió́ con toda intensidad la noche y la escena cultural francesas mientras escribía para publicaciones como The New Yorker o Vanity Fair.

En 1936 publicó su segunda su novela, El bosque de la noche, gracias al apoyo de T. S Eliot. Entre el resto de sus obras destacan sus novelas Ryder y El almanaque de las mujeres, y los libros de relatos Humo (al que pertenecen los relatos de este volumen) y Una noche entre los caballos.