miércoles, 25 de marzo de 2020

RESEÑA: "EL REINO DE LAS MUJERES", ANTÓN CHÉJOV

Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Editorial: Ediciones Invisibles
Colección: Pequeños placeres
Número de la colección: 1
Traductora: Marta Rebón
Fecha de publicación: 05/22/2019
ISBN: 9788494898730
Formato: 11,5 x 18
Páginas: 96
Encuadernación: rústica con solapas
PVP: 12.00 €


Sinopsis por la Editorial:

"—Creo que una mujer joven y rica tiene que ser independiente, inteligente, elegante, valiente y un poco libertina. Usted, querida, no debe dejar pasar ni una ocasión, ni vivir como todo el mundo, sino saborear la vida, y un leve libertinaje es la salsa de la vida." La joven Anna Akímovna ha heredado una enorme fábrica y tiene a su cargo a miles de trabajadores. Durante el día de Navidad, mientras sube y baja por los pisos de su enorme casa, reflexiona sobre su soledad y las dificultades de encontrar un buen marido. Anna no se siente a gusto ni en el piso de arriba, donde recibe a los miembros de la alta sociedad con los que le corresponde relacionarse desde que es rica —pero que la menosprecian por su origen—, ni con los del piso de abajo, los trabajadores y las mujeres del pueblo llano que la criaron, de los que ahora la separa su posición.


Propuesta musical para este libro:


Lo que Undine piensa del libro:


En estos tiempos terribles que nos ha tocado vivir, con  la amenaza del coronavirus llamando a nuestras puertas, me es inevitable pensar en mi abuelo. Recuerdo que cuando era niña, siempre se ponía muy serio cada vez que mis hermanas y yo nos quejábamos por algo, él siempre nos decía: “Tendría que venir otra guerra para que supierais apreciar lo que tenéis”. Mi abuelo vivió nuestra Guerra Civil muy lejos de toda su familia, y aunque la contienda no le causó daños irreparables, marcó su vida para siempre. ¡Con cuanta prudencia pasaba sus días, y qué sabias eran sus observaciones sobre el comportamiento humano! Estos días, en que los acontecimientos ponen a prueba nuestra fortaleza, las sabias palabras de mi abuelo me vienen a visitar, recordándome una vez más de qué materia estamos hechos los humanos; me previenen contra los excesos que el miedo y el instinto de supervivencia provocan en el ser humano. Conductas desproporcionadas, que nos hacen comportarnos en muchos casos como seres abusivos y poco equilibrados, propias de atmósferas sociales donde la injusticia y la desigualdad muestran su peor cara.

Pero dentro del huracán emocional que nos envuelve también encontramos el contrapunto a esa negatividad: la generosidad de personas anónimas que deciden donar sus servicios a la sociedad en esta lucha diaria contra la terrible enfermedad que nos acosa, exponiendo sus propias vidas, para que algún día podamos retornar a la anhelada normalidad. Esta labor heroica trae a mi memoria la persona de Antón Chéjov. Gran literato y dramaturgo, fue además un hombre de bien, que antepuso su salud en pro de sus semejantes, ofreciendo sus servicios como médico de manera desinteresada en muchas ocasiones; una vocación que le llevó a contagiarse de tuberculosis mientras cuidaba de sus pacientes. Esta enfermedad, azote de su tiempo, terminaría finalmente con su vida tras años de padecimiento. A este gran hombre y escritor debemos El reino de las mujeres, el relato sobre el que quiero hablaros hoy, pero no antes de que conozcamos un poco mejor a su autor.

Antón Pávlovich Chéjov nació en 1860 en Taganrog, Rostov (Rusia). Narrador y dramaturgo, es considerado el representante más destacado de la escuela realista rusa, y su obra representa una de las más importantes de la literatura universal.

Aunque su procedencia era humilde, de hecho su abuelo era un siervo de la Gleba, su padre consiguió comprar la libertad de su familia gracias a su profesión de comerciante. Chéjov realizó sus primeros estudios en su ciudad natal, pero se desplazó a Moscú en 1879 para cursar la carrera de medicina. De esta época universitaria son sus primeras narraciones, de ligero toque humorístico, que serían publicadas en diversas revistas, y que posteriormente se recogerían en el libro titulado Cuentos de varios colores.  Con los ingresos que obtuvo de ellas fue capaz de mantener a toda su familia, una gran bendición para ellos, puesto que el padre se había arruinado.

El éxito le sobrevino en 1888, cuando apareció publicado su relato La estepa, que marcaría a partir de entonces su forma de escribir, mostrando desde ese momento el llamado "inconsciente colectivo" de la Rusia de finales del siglo XIX. De esta época es también Una historia aburrida (1889), que estudia la mente de un viejo profesor de medicina, y que pertenece  a los llamados Relatos Clínicos que tienen por protagonistas a enfermos físicos o mentales, y que muestran la otra cara del Chéjov escritor.

Pese a sus éxitos literarios, no cambió su mirada social, prestando mucha atención a los problemas ajenos. Como demostraría con su obra La Isla de Sakhalin (1891), escrita tras un viaje realizado a la isla que da título a la obra, en el cual tuvo que atravesar Siberia; en esa travesía vio la cara más oscura del régimen zarista. Otro ejemplo de ello es la colaboración que realizó sin cobrar nada por sus servicios en la acción de socorro sanitario en la penuria que azotó en los años 1892 y 1893 a la Rusia meridional. Él diría de sí mismo: “La medicina es mi esposa legal; la literatura, sólo mi amante”. Impartió clases gratuitas de higiene en un dispensario que construyó para intentar luchar contra las epidemias y atendía gratuitamente a los campesinos, sin cobrarles tampoco las medicinas.

Sus ideas políticas, que abandonaron su inicial posición conservadora para tender hacia la izquierda, le costaron el cargo como miembro honorario en la Academia, a finales del siglo XIX. Pero eso no impidió que el éxito  le llegara nuevamente, esta vez en el mundo del teatro, y gracias a su obra La gaviota. Animado por este triunfo, siguió escribiendo con pasión títulos que hoy día siguen representándose en las grandes salas del mundo entero: El tío Vania (1898/99), Tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1904). Con estas obras consiguió crear un estilo propio, una atmósfera que se ha dado a llamar “chejoviana”, y que se refiere a un particular estado de ánimo definido por Korolenco (novelista y periodista ruso nacido en 1853) como el de un alegre melancólico. 

Chéjov decía de sí mismo que era un escritor de relatos, que escribía sus obras como si fueran un artículo periodístico y aunque no pretendía hacer poesía, un agudo sentido de la estética no faltaba en sus escritos:

<He escrito mis relatos de la misma manera que los reporteros redactan sus notas sobre los incendios, de manera mecánica, apenas consciente, sin preocuparme lo más mínimo por el lector o por mí mismo.>

Antón y Olga en su luna de miel (1901)
En 1902 terminaría su penúltimo relato El obispo, en él su protagonista es un enfermo; claras alusiones autobiográficas del autor, ya que él mismo pasaría los últimos años de su vida enfermo de tuberculosis, como anteriormente he mencionado. En mayo de 1904 se encontraba muy grave  y se trasladó junto con su esposa, la actriz Olga Knipper (con la que había contraído matrimonio en 1901) a un balneario alemán para ser tratado, pero fallecería el 15 de julio del mismo año.

Alejado de toda ideología y religión, fue el más progresista, liberal y occidentalizado de los escritores rusos de su generación, y nunca quiso ser un moralista. Dotaba a sus personajes de voz propia, para que la obra hablara por sí sola, no pretendía aleccionar, sino reflexionar. En ocasiones su trabajo no fue bien recibido, pero en sus últimos años de su vida y con posterioridad, su obra tuvo mucha importancia e influencia en el panorama internacional, impactando con especial énfasis en Inglaterra, donde gozaría de gran éxito en la década de los veinte del siglo XX.

Con respecto al título que hoy nos ocupa, El reino de las mujeres, fue publicado originalmente en 1894, antes de la peregrinación de Chéjov en busca de la ansiada cura de salud por tierras francesas y alemanas. Este breve relato cuenta la historia de Anna Akimovna, una muchacha de origen humilde, cuya vida da un giro de 180º al heredar un próspero negocio y propiedades. Educada en casa con tutores e institutrices de categoría, su buena formación académica y social no impiden que siga sintiendo un fuerte vínculo con la clase social de la que proviene. Aunque aún es joven y bella, su edad se va acercando a ese estado denominado cruelmente por la sociedad de “solterona”. Y no encontrando cuál es su lugar apropiado en el mundo, Anna se debate en una lucha moral. La historia comienza así:

<Ahí estaba el abultado paquete lleno de billetes. Procedía del gerente de la explotación forestal. Le escribía que le mandaba mil quinientos rublos obtenidos por vía judicial, ganados en segunda instancia. A Anna Akimovna no le gustaban las palabras “por vía judicial” o “en segunda instancia”, e incluso la asustaban. Sabía que no era posible prescindir de la ley, pero, por alguna razón, cada vez que el director de la fábrica, Nazárich, o el gerente de sus bosques, enzarzados a menudo en demandas, ganaban un caso para ella, la invadía el miedo, y era como si le diera vergüenza. Y también esta vez sintió miedo y desazón, y le entraron ganas de poner esos mil quinientos rublos más lejos, para no verlos.>

¿Verdad que este comienzo no parece iniciar una novela de jovencitas casaderas? Ciertamente, así es en mi opinión, aunque la historia que se nos relata hable de mujeres solteras, casadas y viudas, esta novela nos quiere contar mucho más. Antón Chéjov se emplea a fondo para escribir un brevísimo, pero audaz relato, en el que observa con mirada aguda el comportamiento de la sociedad rusa de su época. Virtuoso malabarista de las palabras, el escritor plantea este cuento como si de un códice medieval se tratara; páginas dibujadas con viñetas colorista, que narran lo sucedido durante cuarenta y ocho horas en la vida de Anna Akimovna. Por ellas pasan, como en un desfile festivo, multitud de inolvidables personajes, cada uno con un perfil psicológico distinto, que decoran y dan grandeza a estas pinturas costumbristas dela Rusia ancestral.

Esta aparentemente sencilla historia apela a la conciencia de su protagonista, que mediante sus reflexiones hace pensar también al lector:
<Los comerciantes, y especialmente sus mujeres, aman más a los pobres que a sus propios trabajadores -pensó Anna Akímovna-. Eso siempre ha sido así.>

Anna observa impotente la corrupta sociedad de clases de su tiempo, mientras queda prendada de un trabajador de su fábrica honesto y educado, que pone en evidencia con su conducta a los posibles candidatos a obtener su mano, hombres de baja moral. Y mientras, su lucha interna se debate entre la conveniencia de casarse o dedicar su existencia a la labor de empresarial para la que no se ve capacitada.

<Pensaba con tristeza que las mujeres de su edad -tenía veintiséis años- ahora estarían ocupadas en las tareas domésticas, se cansarían y dormirían profundamente, y, al día siguiente por la mañana, se despertarían de buen humor; muchas de ellas se habían casado hace tiempo y tenían hijos. Sólo ella, quién sabe por qué, se veía obligada, como una vieja, a ocuparse de esas cartas, hacer anotaciones en ellas, escribir respuestas, y luego pasarse toda la tarde hasta la media noche sin hacer nada, y esperar a que le viniera el sueño, (…)>

En este intervalo de tiempo, transcurrido entre Nochebuena y Navidad, el lector verá pasar ante sus ojos un mundo de costumbres ancestrales de la Rusia zarista; asistirá como espectador privilegiado a lo más íntimo de una sociedad rancia que tiene los años contados, pero que guarda en su interior lo más precioso del Alma Rusa. Un mundo cultural y social que el autor no critica pero que ofrece al lector en bandeja para que haga con él lo que crea conveniente. Y siempre con ese estilo peculiarmente poético característico Antón Chéjov  que impregna de belleza hasta la última página del libro. Observad este pasaje dedicado y bellísimo en el que homenajea indirectamente a su colega Turguénev:

<A tenor de lo que decía, adoraba a Turguénev, el cantor del amor virginal y de la pureza, de la juventud, y del melancólico paisaje ruso, pero amaba el amor virginal no de cerca, sino de oídas, como algo abstracto que existe fuera de la vida real.>

En definitiva una bello y peculiar cuento con moraleja implícita, aunque no escrita, que de alguna manera ha evocado en mí las emociones que provocaron en su día otros personajes y otra historia: Margaret Hale y Mr. Thorton, protagonistas de la novela Norte y sur de la escritora Elizabeth Gaskell. Ambas novelas ponen en un brete la moral de su tiempo y de sus respectivas naciones, observando la injusticia social y la desfavorable posición de la mujer, utilizando como fondo una bella historia de atracción entre personas de diferente origen social.

Para finalizar, quiero homenajear a través de la figura de Antón Chéjov, su labor humanitaria y su obra,  a todas las personas que en estos durísimos momentos que estamos viviendo están trabajando por el conjunto de la sociedad: personal sanitario, cajeras de supermercados, farmacéuticos, transportistas, fuerzas del orden, etc. Su sacrificio debe quedar fijado en nuestra memoria para siempre, sintiendo un agradecimiento perpetuo como parte de nuestra conducta diaria; eso será lo que nos defina como sociedad en el futuro porque, como dijo aquel gran literato español:

<El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien.> Francisco de Quevedo


Undine von Reinecke ♪




El autor por la Editorial:



Fuente: Ediciones Invisibles
ANTÓN PÁVLOVICH CHÉJOV (Taganrog, Rostov, Rusia, 1860 - Badenweiler, Alemania, 1904)

Escritor, dramaturgo y médico ruso, considerado como uno de los maestros del relato breve. Nieto de un siervo que consiguió comprar su libertad, Chéjov conoció de cerca la pobreza, la enfermedad y la injusticia. Sus obras son un fiel reflejo de la sociedad rusa de finales del siglo XIX.
Tolstói decía que Chéjov conseguía expresar en su obra, desde la luz y el optimismo, la realidad de la vida sin ocultar sus sombras.


miércoles, 18 de marzo de 2020

RESEÑA: "LA VOZ DE LOS MUERTOS", FÁTIMA ELÍAS

Fuente: Undine von Reinecke


Ficha Técnica:

Colección: Reino de Cordelia          
Autores:  Antonio Seijas, Fátima Elías       
Formato: 17 x 21 rústica con cuadernillos cosidos al hilo
ISBN : 13 978-84-16968-92-3
Prólogo: Luís Pousa
Ilustrador: Antonio Seijas
SKU:RDC015
CATEGORÍA: Novedades


Sinopsis de la Editorial:


Las lápidas de los cementerios esconden un código internacional de símbolos, común a todos los camposantos cristianos del planeta, que la mayoría de los vivos no sabe leer. Árboles, flores y plantas, animales y signos tallados en las lápidas informan sobre el oficio del difunto, sus virtudes terrenales e incluso la causa de su muerte. Fátima Elías exhuma el significado de esas imágenes en una guía que da voz a los muertos, interpretando el silencio de las piedras que conforman la arquitectura funeraria. Antonio Seijas ha dibujado con todo detalle esa constelación de símbolos, para que al lector no le quepa duda de cómo se reconoce el cuerno de la abundancia, a un ángel tenante o al Rey de los terrores, la Muerte segadora. Un manual completo para traducir el lenguaje secreto de mausoleos y panteones.

Esta obra he recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura y Deporte a través de la Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura.



Propuesta musical para este libro:


Lo que Undine piensa del libro:


Cuando era muy niña, y pasaba los veranos en la aquella aldea leonesa de la que he hablado en reseñas anteriores, a la pandilla de chavales que formábamos nos gustaba jugar a cosas emocionantes; travesuras que en nuestros sitios de origen no podríamos ni imaginar. Recuerdo con especial agitación las escasas noches que nuestros padres nos dejaban llegar a casa cuando ya había anochecido. ¡Ah, qué fantásticas reuniones hacíamos!

I. San pedro (Tabladillo de Somoza)
Fuente: Aytosantacolombadesomoza.es
Casi siempre solíamos citarnos en la antigua escuela del pueblo, un lugar casi fantasmal debido al abandono, ya que hacía muchos años que sus pupitres no eran utilizados por nadie. La escuela estaba situada junto a una vieja ermita, y a todos nos parecía el lugar ideal para reunirnos y planear las intrépidas pruebas que nos imponíamos para demostrar nuestro valor, y que iba precedidas siempre de alguna terrorífica historia que alguno de los mayores del grupo contaba para asustar a los más pequeños. No había reto nocturno que no incluyera una visita ilegal al cementerio del pueblo. Un lugar apartado del centro de la población y que estaba situado junto a la iglesia de San Pedro, una edificación románica llena de historia y encanto de día, pero lúgubre al caer la noche. Más de un susto y múltiples lloros escuchábamos en aquellas reuniones, que normalmente terminaban en castigo a la mañana siguiente, porque invariablemente siempre aparecía un chivato entre los amigos que denunciaba a sus padres nuestras correrías. Eran tiempos de inocencia y despreocupación, que no veían maldad en las visitas prohibidas al camposanto, que evidentemente mi yo adulto vería como irreverentes.

Hoy echo la mira atrás y sonrío recordando aquellas travesuras que, aunque resultaban emocionantes por todo lo que conllevaban, jamás supusieron para mí motivo de pánico o miedo. El cementerio era un lugar misterioso y de "gótica belleza", donde descansaban aquellas personas de las fotos antiguas que decoraban el comedor de la casona familiar; antepasados de los que mis primos y yo oíamos contar anécdotas de sus vidas constantemente. Y que ahora descansaban para toda la eternidad rodeados de estatuas y monumentos, que estimulaban mi curiosidad e imaginación.  Era un lugar que me susurraba historias.

Lápida sepulcro de Jane Austen (C. Winchester)
Fuente: Undine von Reinecke
Es por eso que siempre me paro frente a un sepulcro al visitar una catedral. Saber quién duerme el sueño eterno en su interior y conocer qué hizo en vida es una manera de reconocer su existencia, su energía vital emana de las piedras, el bronce y el mármol que habitan. Y por ello, cuando viajo me gusta visitar los lugares donde yacen personajes ilustres: Jane Austen en la catedral de Winchester, Laurence Olivier en Westminster, o Beethoven en Viena. Y aunque mi formación artística me hace disfrutar de lo que contemplo, siempre quise conocer el significado de la simbología que decora estos lugares. Este es el motivo por el cual hoy comparto con vosotros La voz de los muertos, un libro escrito  por Fátima Elías, una escritora con la que he encontrado gran afinidad por su amor a los libros, el arte y el respeto por el pasado. Mirad lo que nos dice al comienzo de su obra:

< Era pequeña cuando asediaba a mi abuela Prudencia, una mujer viajada y culta, para que me relatase una y otra vez la noche en que ella, sus padres y otros vecinos del lugar de Chancelas (Boiro, A Coruña) se toparon con la Santa Compaña.Tenía cinco años y no sabía leer, pero suplía esa carencia escudriñando todo lo que eran las letras en las lápidas del camposanto. Si bien ahora, por deformación profesional, me declaro bibliotecaria lítica y contemplo los nichos como si fuesen los bibliotekhai -estantes de biblioteca de Alejandría que contenían los papiros del Conocimiento- en aquel entonces las colmenas de mármol rematadas en cruces solo eran las misteriosas cavidades donde se escondían los muertos.(…) Yo jugaba a adivinar quienes de aquellos que me miraban desde el lado del recuerdo serían los encapuchados que paseaban sus penas por las sendas de grava y pinos. (…)>

¡Qué importante es lo que aprendemos cuando somos niños, termina marcando quienes somos! Observar cómo sigue definiéndose la autora:

< (…) Entonces, sin saberlo, ya era coimetrómana y sorprendía a mis padres con esa querencia por visitar camposantos, museos bajo el cielo. (…)
(…) Se abrió ante mí un mundo apasionante e internacional de imágenes que representan conceptos, ideas y filosofías. Entonces me vi con una suerte de poder oculto; era capaz de oír la voz de las centurias, la de los hombres y mujeres que aun estando muertos pueden contar historias.>

Ilustración A. Seijas
Una afición se puede convertir en algo más importante, una profesión: la de investigadora. Y eso es justamente lo que he encontrado yo en el manuscrito que hoy os traigo. Fátima Elías ha recopilado en La voz de los muertos todos los conocimientos que ha adquirido a lo largo de su vida mediante el estudio, investigación y visitas a estos “museos bajo el cielo”, como define ella a los cementerios. Pero, ¿qué podemos esperar de este libro? En mi opinión, un manual de estudio. Me explico, La voz de los muertos es una guía de símbolos similar a las arquitectónicas que encontramos en el mercado, que nos hablan de los diferentes elementos constructivos o decorativos, sólo que en el caso que nos ocupa estan aplicados a los camposantos. En vez de definirnos, por ejemplo, una cornisa, nos detalla los diferentes símbolos que podemos hallar en un túmulo funerario etrusco o en un sarcófago egipcio.

Evidentemente, la historia de la humanidad es dilatada, y las costumbres culturales y sociales han cambiado de civilización en civilización, siendo el universo funerario tan inmenso como la trayectoria del hombre. Por ello la autora ha dispuesto su manuscrito en forma de diccionario o manual de fácil uso, para consultar cualquier símbolo que encontremos en nuestras visitas a museos o camposantos. La guía se divide por temas:


  1. Árboles, flores y plantas
  2. El reino animal
  3. Criaturas míticas
  4. El orbe
  5. Nuestra humanidad
  6. El mundo que hacemos
  7. Memento mori
  8. Símbolos religiosos
  9. Psicompompos
  10. Guías y portadores de luz
  11. Los ángeles, embajadores de los cielos
  12. La arquitectura en los cementerios históricos
  13. Glosario para coimetrómanos

Cementerio Zentralfriedhof
Fuente: Wikipedia
Como veis, es un manual de temario amplio y fácil uso, con el que podemos descifrar el significado de lo que estamos visitando. Así, los aficionados a la música que vayan en peregrinación a la tumba de Beethoven comprobarán que la lira, instrumento que representa la música divina en la tierra, aparece allí representada:



< (…) Así, sobre la tumba de Beethoven se alza un monumento con una lira y sobre la de Chopin llora Euterpe, la musa de la música, que sostiene en su regazo una lira rota como metáfora de la muerte del músico.>

¿Verdad que es interesante? No menos cautivador es el diccionario de la simbología floral que aparece al comienzo del libro, no conozco a nadie a quien no interese el significado de las flores en los diferentes campos de la vida. Fátima Elías nos guía en este mundo de la naturaleza y nos explica su simbología en el mundo funerario, acompañando muchas de sus explicaciones con versos o poemas de los grandes de la literatura mundial. Por ejemplo encontramos la definición de Campánula, florecilla de la gratitud, acompañada por los musicales versos de la maravillosa Christina G. Rosetti:

<La esperanzan es una campánula que tiembla desde su nacimiento.El amor es como una rosa que alegra el mundo.La fe es un lirio que crece blanco y esbelto.El amor es una hermosa rosa para delicia del mundo.Las campánulas y los lirios crecen sin espinas.Pero la rosa con sus espinas, los glorifica a ambos>.(La esperanza es una campánula)

Ilustración de A. Seijas
Unos versos que encierran belleza y romanticismo propio del momento histórico en el que se escribieron. Y si de romanticismo hablamos, también encontramos motivos y simbologías que hablan de amor eterno. Fátima Elías describe en su libro algún ejemplo como el de las manos enlazadas:

< (…) La imagen de la mano de un hombre -podemos identificarla por los puños de la camisa- y de la de una mujer -la bocamanga remata en vuelillos- indica matrimonio y representa el amor más allá de la muerte. La persona que murió primero sostiene la mano al otro, con los dedos superpuestos, guiando al cónyuge al cielo.>

Estos son algunos ejemplos de lo que podemos encontrar en La voz de los muertos. Un libro curioso e interesante que estudia una parte muy importante del conocimiento de la humanidad, puesto que desde tiempos ancestrales el hombre ha venerado a sus difuntos, y que engloba en él historia, arte, religión costumbres y ciencia. Una guía útil y rápida de consultar, para las personas versadas en estos temas, e instructiva para todo aquel que su curiosidad le lleve a querer conocer otras facetas de la cultura.

C. Winchester
Fuente: Undine von Reinecke
Un libro que es accesible a cualquier lector, ya que está escrito desde la cercanía con un lenguaje claro y directo. Y que además, da algunas sencillas pautas histórico-artísticas, para orientar aquellas personas que su formación en estos campos haya sido olvidada por el paso del tiempo; algo que agradecerán muchos lectores al visitar las grandes edificaciones arquitectónicas de los camposantos más célebres del mundo como el de Highgate (Londres), o el Staglieno (Génova). Un manuscrito en definitiva, que va dirigido al público en general y que puede ser leído poco a poco, o llevarse de viaje como fiel compañero turístico. Como así aconseja Luís Pousa en el bonito prólogo del libro, que veo indicado leer antes de iniciar la lectura de La voz de los muertos.

Ilustración Antonio Sejas
Fuente: Undine
No quiero terminar esta reseña sin mencionar las ilustraciones que acompañan este manuscrito. Dibujos realizados por Antonio Seijas, y que ilustran maravillosamente los símbolos que Fátima Elías describe en el libro. Por último, quiero hacer llegar mi felicitación a la editorial Reino de Cordelia por apostar siempre por la cultura en sus publicaciones. Un regalo que como decía Don Miguel de Unamuno da la libertad:


<Solo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura.> Miguel de Unamuno.



Undine von Reinecke ♪


La autora por la Editorial:


Fuente: Editorial Reino de Cordelia
Fátima Elías
Es bibliotecaria y educadora social. Coruñesa de nacimiento, rinde culto a la muerte como todo buen gallego, lo que la llevó a realizar un curso de especialista en Imaginería Funeraria. Basó sus estudios en el bicentenario cementerio de San Amaro, donde ya la conocen los vivos y los muertos. Le fascinan los tebeos, fue cantante en un grupo de gothic metal y disfruta sacando fotos en los camposantos y desempolvando en las redes sociales el recuerdo de los que nos precedieron.


El ilustrador por la Editorial:


Fuente: Editorial Reino de Cordelia
Antonio Seijas

(Ares, 1976) Es historiador del Arte, ilustrador, pintor y autor de cómic. Ha publicado las novelas gráficas Un hombre feliz, ganadora del Certamen Castelao de la Diputación de A Coruña (2006) y premio del público al Mejor Guion en el Salón del Cómic de Barcelona (2008), también adaptada al radio-teatro por la Radio Nacional Eslovena; Cartas de Inverno, Premio Isaac Díaz Pardo al Mejor Libro Ilustrado por la Asociación Galega de Editores (2012), y La Luz, nominada a Mejor Obra Nacional en Expocómic (2014). Como ilustrador ha trabajado para el sector del libro, los discos, la televisión y la publicidad.


miércoles, 11 de marzo de 2020

RESEÑA: "ABERRACIÓN ESTELAR", GILBERT SORRENTINO



Fuente: Undine von Reinecke



Ficha Técnica:

Autor_ Gilbert Sorrentino
Editorial: Underwood
Traductor_ Ce Santiago
Revisión_ Javier López González, Ce Santiago y Fernando Peña Merino
ISBN_ 9788494579936
Páginas_ 320
Encuadernación_ Rústica con solapas
Tamaño_ 14 x 21 cm
P.V.P: 22.50 € IVA y gastos de envío incluidos


Sinopsis de la Editorial:

Ambientada en una casa de huéspedes en el Nueva Jersey rural durante el verano de 1939, Aberración estelar orbita alrededor de cuatro personas que experimentan las humoradas, las ventoleras, los tormentos y los raros placeres de la familia, el romance y el sexo mientras se toman un descanso vacacional del Brooklyn en el que malviven la Gran Depresión. Seguimos durante treinta y seis horas a los cuatro protagonistas en sus peripecias, viendo cómo se van pasando el testigo de narrador todo menos omnisciente. Cuatro historias individuales van tomando forma y furia, historias que Gilbert Sorrentino enriquece más aún con el empleo de una panoplia de recursos literarios: descripciones líricas, diálogos, cartas, preguntas y respuestas, fantasías (pornográficas o no), narrativa lineal, escenas, viñetas, recuerdos… Combinando humor y sentimiento, basculando entre el detalle y los ritmos de cada vivencia, Aberración estelar recrea un tiempo y un lugar mientras captura la valía y el desvalimiento de cuatro vidas minúsculas, pero peleonas.


Propuesta musical para este libro:



Lo que Undine piensa del libro:


Uno de los momentos que más disfrutamos los  lectores es cuando comentamos los libros que conocemos. Nos apasiona convencer a otras personas sobre los beneficios de leer una novela que nos ha gustado, aunque también es cierto que existen otras vivencias literarias capaces de superar esta peculiar emoción. Me refiero al vértigo placentero que experimentamos al descubrir un nuevo escritor, o una novela inédita en nuestro idioma. Una pasión un tanto romántica y algo obsesiva, que nos lleva a  investigar con codicia por librerías de todo tipo allá donde estemos. ¡Y no digamos cuando nuestras búsquedas se amplían al mundo internauta! La desesperación nos inunda cuando descubrimos escritores extranjeros que nos seducen con sus apasionantes novelas desconocidas por completo en el mundo editorial español. ¿Quiénes de vosotros, amigos lectores, no ha escrito a un editor preguntándole sobre sus intenciones con respecto a una obra o autor? Yo sí lo he hecho, y en más de una ocasión. Por eso, cuando conoces a un profesional de los libros, y al conversar sobre su catálogo te habla de una novela que desconoces por completo, pero de la que te habla con auténtica admiración, la curiosidad y la ambición por descubrir nuevos mundos te hacen querer leerla y reseñarla. Justamente eso me ocurrió con Aberración estelar, del norteamericano Gilbert Sorrentino.

Aberración estelar vino a mí de la mano de su editor Fernando Peña Merino, a quien conocí en un evento literario organizado por una editorial amiga, La navaja Suiza Editores. Fernando dirige Underwood, una editorial alternativa ubicada en la madrileña calle de Atocha, que se define de esta manera:

<Emprendemos este oficio desde una disposición de lucha a muerte por la exigencia: la obra de arte lograda con éxito, llevada a la cima, es siempre placentera —luego están los gustos, por supuesto—, y eso es lo que vamos a poner en las mesas de novedades: obras dis­frutables, que es lo mismo que decir geniales. Y lo genial es necesario, no digamos ya si además promete algo de placer.>

Fuente: E. Underwood
Evidentemente, con esta premisa no pude evitar pedirle mientras conversábamos que me aconsejara alguna de sus publicaciones para reseñar. Y él, sin pensárselo dos veces, me comentó que tenía una novela que encajaría maravillosamente en Lecturas de Undine. Semanas más tarde recibí la novela, y hoy felizmente puedo decir, que he descubierto a un autor que engrosa ya mi lista de imprescindibles contemporáneos: Gilbert Sorrentino, un autor al que nunca antes se había publicado en España, pese a su exitosa y dilatada carrera, tanto en campos narrativos como poéticos. Injusticias del mundo del arte, sin duda alguna.

La novela que hoy nos ocupa, Aberración estelar, fue publicada en 1980, pero la trama de la misma se remonta al verano de 1939. Imaginemos una casa de huéspedes campestre de New Jersey en plena Depresión, cuando las noticias desde Europa anuncian la amenaza de guerra. Allí se dan cita, al más puro estilo Agatha Christie, una serie de inquilinos variopintos, que van a pasar el periodo vacacional, entre baños en el río, partidos de croquet y bailes nocturnos, aparentando todos ellos lo que no son. De entre el grupo de huéspedes cabe destacar a cuatro: Marie Rocco, una divorciada herida en su orgullo al ser abandonada por su marido; Billy, su hijo de diez años, que necesita una figura paterna; John McGrath, hombre frustrado y controlador, que es el padre de Marie; y Tom Thebus, un viajante un tanto cutre, pero con aires de seductor cinematográfico, dispuesto siempre a una nueva conquista femenina. Estos cuatro personajes protagonizarán el enredo que mantendrá entretenidos a todos los inquilinos de la pensión, y a nosotros los lectores ocupados intentando adivinar hacia dónde Gilbert Sorrentino quiere llegar. ¿Será una novela romántica? ¿Quizá una historia de crecimiento personal? ¿O tal vez un estudio psicosociológico de intención "perversa"? La novela comienza así:

<Hay una fotografía del chico a los diez años de edad. Mira directamente a la cámara, sosteniendo una gatita como para que la inspeccionemos, la mano derecha en el pescuezo, la izquierda por debajo del cuerpo, soportando el peso del animal. El sol refulge y él nos guiña, sonriendo, los dientes blancos e igualados demasiado grandes para su pequeño rostro. Al estar entornado no podemos ver que su ojo izquierdo bizquea. Tras él quedan las aristas y los planos de unos edificios agrícolas de un rojo apagado, aguado, y las amplias sombras que éstos arrojan sobre la tierra. (…) El chico tiene el pelo negro y recien peinado, reluciente por una brillantina conocida como aceite de rosa que le regaló Tom Thebus, se la compró en el todo a cinco centavos de Hackettstown. Para el chico, este líquido rosado oscuro, casi cereza, de olor distinto al de ninguna rosa jamás cultivada sobre la faz de la tierra, es una manifestación palpable de un mundo de belleza y placer. Un mundo en el que su madre será feliz. Un mundo en el que el recuerdo de su abuela muerta se disipará sutilmente en mentiras sobre su bondad. Un mundo en el que el abuelo será, para siempre, el caballero de serenidad arrogante y seguro de sí mismo que cuando juega al croquet. (…)Se podría decir que el chico ha quedado detenido en un momento de felicidad, si bien las fotografías, por excluirlo todo salvo la décima de segundo en que se toman, mienten siempre. (…)>

Puedo asegurar que este es uno de los mejores comienzos que he leído a lo largo de toda mi vida, y del que siento enormemente no poder plasmar todo aquí por su extensión. Son dos páginas magistralmente escritas donde Sorrentino nos anticipa el panorama psicológico y emocional, a modo de escenario, donde se desarrolla la historia principal de la novela. En él el autor nos pinta un fresco exhaustivo de lo que leeremos después. Una historia de amor, pasión, sexo, odio y frustración, que sería completamente distinta si los individuos que protagonizan los acontecimientos que suceden durante las treinta y seis horas que relata el libro fueran otros, personas con idiosincrasias completamente distintas. Pero no es así, la familia que interpreta esta novela viene de sufrir muchas colisiones emocionales: La primera de ellas, una madre dominante y tirana, que menosprecia y hace sufrir tanto a su marido como a la hija y al nieto, y sigue haciéndolo a pesar de haber fallecido; la segunda, un divorcio por infidelidad y abandono de Marie y su hijo; y la tercera, la imposibilidad de rehacer sus vidas por el sufrimiento acumulado, tras muchos años de vida.

Con este paisaje planteado, llega a las vidas de esta familia un nuevo personaje, Tom Thebus. Un individuo aparentemente encantador, que también lleva a sus espaldas un equipaje de fracaso familiar y personal. Divorciado y con un vástago, fija su atención en Marie, a la que encandila y halaga, colmando además de atenciones a Billy, el hijo de ésta. Pero el abuelo, perro viejo y hombre escarmentado, desconfía de él hasta el extremo de poder terminar todo en tragedia. ¿Querrá Gilbert Sorrentino emular a Shakespeare?

Para saberlo debéis acercaros a su novela, por lo pronto yo intentaré explicaros lo que os encontraréis. Que, en mi opinión, es un alarde de proeza narrativa de original factura y genial resultado. Para ello el autor divide la novela en cuatro partes a las que las titula con el nombre de cada uno de los protagonistas, esto es: Billy, Marie, Tom y John. Los cuatro episodios cuentan la misma historia: lo que acontece en las treinta y seis horas a las que hacíamos mención antes, pero narrada desde el personal punto de vista del personaje en cuestión. Y todo ello nos es revelado con  la subjetividad propia que tienen las experiencias vitales.

El autor se ayuda de los recuerdos de cada individuo, de cartas dirigidas a los implicados y a otros personajes de la novela, de los sueños y anhelos que tienen para su futuro cada uno de los protagonistas, con notas a pie de página, y de las dudas que a todos nosotros nos surgen durante la novela y que Sorrentino plantea como si estuviéramos en una sesión de psicoanálisis, consiguiendo así que el lector desvele el enigma de la historia al llegar al punto final. Un remate para la novela tan real como la vida misma, con el que cada lector podrá deducir su propia conclusión.

Una novela original y palpitante en cada página, que consigue cambiarnos de humor y opinión según va avanzando y adentrándose en materia. Una historia que nunca es lo que parece, sino todo lo contrario, con escenas ardientes de amor y sexo, representadas por unos personajes fantásticamente estudiados, entre los cuales me es muy difícil elegir mi favorito, porque todos ellos son apasionantes especímenes de laboratorio:

<Querido Papá:¿Cómo estás? Nosotros nos lo estamos pasando bien. Yo estoy bien. Hay un hombre aquí que se llama Tom Theboss que me hizo un tirachinas y también nos lleva a nadar, es muy divertido y cuenta montones de chistes. Y se porta como mi padre más que tú nunca. Bueno, ¿cómo estás tú? No sé por qué te lo pregunto, porque en realidad no me importa nada porque te odio. (…)> Billy

Y eso en cuanto a los protagonistas, porque no son menos interesantes los secundarios, en especial Bridget, la abuela fallecida, cuya sombra sobrevuela durante toda la novela:

< ¿Cuáles habían sido en realidad los sentimientos de Marie por su madre?La había temido y despreciado y quedó aliviada por su muerte. Esto último se lo negaba a sí misma y las subsiguientes presiones emocionales provocaron que padeciera unos gases insoportablemente dolorosos, los mismos que la vez en que se hubo cerciorado, más allá de toda duda, de la relación ilícita entre su marido y Margie. (…)>

Por otro lado, me ha divertido muchísimo el argot típico de Brooklyn que utiliza Sorrentino durante la novela. Unas expresiones descalificantes hacia los habitantes del característico barrio neoyorkino, en los que convivían de aquella manera irlandeses e italianos a la par que hacían sus negocios. Un recurso que al parecer el autor utilizó en toda su obra, puesto que le obsesionaba el estudio sociológico del lugar que le vio nacer y donde finalizarían sus días. Un tema del que nos habla con agudeza el prologuista del libro Javier López González, quien además se encargó de la revisión del texto junto con Ce Santiago y Fernando Peña Merino, y a quien me encantó leer.

Para concluir esta escueta reseña, pues sobre esta novela se debería hablar largo y tendido, quiero felicitar a Ce Santiago por la traducción del libro. Entiendo que no debió ser fácil plasmar con tan brillante y claro estilo el laberinto narrativo planteado por Gilbert Sorrentino.

Y ya os dejo, pacientes lectores, pero no sin antes unirme a la editorial Underwood en su invocación al público lector invitándolo a leer a Sorrentino de esta manera:

<Nadie hasta ahora había tenido los santos rejones de publicarlo en lengua española. Póstrense  de hinojos, cómanselo con los ojos, firmen la orden de su resurrección.> Javier López González


Undine von Reinecke ♪



El autor por la Editorial:


Fuente: Editorial Underwood
Nacido en Brooklyn en 1929, Gilbert Sorrentino está lejos de ser un nombre familiar (porque en el mundo literario no es de buen tono insinuar que el cerebro tenga nada que ver con la lectura). Es autor de más de veinte libros entre ficción y poesía, incluidas las poderosas e influyentes novelas Imaginative Qualities of Actual Things y Mulligan Stew. Erudito, procaz y virtuoso a la vez que carente de ego, reinventaba constantemente su estilo, algo que puede resultar frustrante para los críticos. Profesor carismático, trabajó como editor y fue premiado menos allá de lo sospechoso. Amado por escritores, le ha llegado el momento de encontrar sus lectores; éstos se lo merecen. Terminó sus días en Brooklyn, alfa y omega de toda su prosa, en 2006. Nadie hasta ahora había tenido los santos rejones de publicarlo en lengua española. Póstrense de hinojos, cómanselo con los ojos,  firmen la orden de su resurrección.


Fuentes de información:


https://www.poetryfoundation.org/poets/gilbert-sorrentino