jueves, 31 de octubre de 2019

RESEÑA: "NUESTRA PIEL MUERTA", NATALIA GARCÍA FREIRE

Fuente: @undine.von.reinecke


Ficha técnica:


Editorial: La Navaja Suiza Editores
Tamaño: 14 x 21 cm.
Encuadernación: Rústica
Páginas: 156
PVP: 15,90 €
ISBN: 978-84-120089-3-7



Sinopsis de la Editorial:


« ¿Cómo se denomina al que regresa?», se pregunta Lucas cuando vuelve a su casa, donde ahora viven dos desconocidos: Felisberto y Eloy. El regreso es una larga conversación con su padre muerto, un reproche, una invocación, una súplica. Su madre fue enviada lejos hace ya tiempo y en el jardín que tanto amaba ahora solo crece la mala hierba. Ellos están ahí́, viven con Sarai, Noah y Mara, las mujeres que lo criaron y que ahora, como todo lo que está dentro de la casa, les pertenecen. Contra su voluntad, Lucas se convierte en el testigo del derrumbe de lo que un día fue el pilar y refugio de su infancia: los cimientos y las paredes se desmoronan, los rincones acumulan podredumbre, la oscuridad todo lo cubre Pero es esa oscuridad la que conduce a Lucas hacia el mundo subterráneo que ha sobrevivido a la invasión: el mundo de los insectos.

Nuestra piel muerta explora ese mundo ínfimo, más perfecto que el humano y más sagrado que Dios, y para ello se sirve de un acusado tono lírico y una estructura que va atando los recuerdos del protagonista con el momento presente como si de una telaraña se tratase, en cuyo centro se encuentran preguntas y reflexiones sobre el mal, la enfermedad, la muerte y la locura. ¿Llama la descomposición a la vida o al fin de esta? ¿Dónde se encuentra lo divino? ¿El milagro es la cordura o la enajenación?



Propuesta musical para este libro:



Requiem in D minor KV 626, W. A. Mozart




Lo que Undine piensa del libro:


31 de octubre. El Día de Todos los Santos está llegando. Son muchos los niños  ilusionados que van terroríficamente disfrazados hoy al colegio, y esperan las golosinas prometidas, costumbre televisivamente adquirida  del mundo anglosajón.  Como muchos son también los adultos que planean sus antifaces para las fiestas nocturnas, donde vampiros, brujas y monstruos varios bailan y beben hasta altas horas de la madrugada. Algo similar como hicieran alrededor de una hoguera con máscaras y pinturas nuestros antepasados invocando a los espíritus, solo que la música  frenética ahora la pone un dj.

En los últimos tiempos la globalización mundial, ayudada por los medios de comunicación, ha conseguido que las diferentes culturas y costumbres se unan esta noche en una celebración común: La Noche de las Brujas. Conmemoración más pagana que religiosa, casi nadie ya queda al margen de ella.

Ésta es una fecha en la que la iglesia católica festeja a los difuntos que habiendo superado la prueba del purgatorio, han conseguido santificarse, beatificándose y disfrutando así de la presencia de Dios. En el mundo cristiano son muchos los actos religiosos de diferente índole que se celebran; algunos son de carácter devoto, pero otros, como Halloween,  conserva en sus raíces el espíritu pagano de su nacimiento en tiempos celtas, el llamado Samhain.

Y es que, el ser humano ha necesitado desde tiempos inmemorables esa conexión con el mundo de los espíritus, con lo que no entendemos ni vemos a simple vista, pero que de alguna manera percibimos: la madre tierra que da origen a la vida, y que nos recibe al término de ésta.

Panteón de los Medici, Miguel Angel (I. San Lorenzo, Florencia)
Fuente: lavanguardia.com
El mundo de la cultura no se ha visto al margen de esta veneración. Tanto la pintura, como la escultura y la arquitectura, llevan siglos aportando obras al patrimonio artístico del culto al más allá. Un ejemplo de ello son los bellísimos cementerios con panteones y esculturas, que pueblan muchas de las grandes ciudades, como Londres, París, Génova, etc. La literatura tampoco ha quedado al margen de dicha atracción por el mundo de las ánimas, lo inexplicable, la otra vida. Así, encontramos títulos famosísimos que forman parte de toda biblioteca que se precie: Drácula, Frankenstein, Carmilla, etc.

Pues bien, Lecturas de Undine no podía dejar pasar esta fecha sin contribuir a la celebración literaria del mundo del más allá, del seductor misterio de la vida y la muerte. Y para ello os traigo una interesante y original propuesta: Nuestra piel muerta, de la escritora ecuatoriana Natalia García Freire. La novela comienza así:

< “No creo que mi difunto padre me esté observando. Pero su cuerpo está enterrado en este jardín, lo que queda del jardín de mi madre, rodeado por babosas, arañas camello, lombrices, hormigas, cucarrones y cochinillas. Quizá haya incluso algún escorpión que se pose junto al rostro medio descompuesto de mi padre y juntos parecen los dibujos de la tumba de un faraón egipcio.Lo enterramos cerca del lugar donde descanso, detrás de estas estatuas de piedra. Si escarbo toda la noche podría encontrarlo, quién sabe si le agarraría primero las manos o los pies o la punta del pantalón del traje negro. Quién sabe cómo se habrá acomodado su cadáver para descansar en paz. Lo enterramos sin ni siquiera cambiarle el viejo traje ese que llevaba puesto, porque el cuerpo ya olía.” >

Impactante comienzo, ¿verdad? No he podido resistir la tentación de compartir con vosotros los dos pasajes iniciales de la novela.  Gracias a  ellos estoy  reseñando hoy este libro y no el que tenía previsto desde hace semanas. Bueno, gracias a ellos  y al hecho de haber podido escuchar  a la autora hablar sobre el libro. Porque conocer a Natalia García Freire ha sido concluyente para leer la novela.

Natalia García Freire junto a Barbara Pérez y Javier Sagarna
Fuente: Undine von Reinecke
Asistí el pasado viernes 25 de octubre a la presentación de Nuestra piel muerta en la Librería Tipos Infames inducida por Bárbara Pérez de Espinosa, editora de La Navaja Suiza Editores, quién me ofreció mandarme la novela. Debo confesar, que en un principio no me atrajo la idea, pues la sinopsis me pareció oscura e inquietante, y así se lo trasmití a la editora. No obstante, fiándome del criterio de la editorial, quedé  en leerme las primeras páginas de la novela y prometí asistir a la presentación de la misma. Es evidente que Bárbara Pérez de Espinosa confiaba plenamente en el resultado, pues salí de Tipos Infames con el libro dedicado por Natalia García Freire y la intención de leérmelo durante el fin de semana.

Os preguntaréis qué pude ver de especial en una jovencísima escritora, de la que nadie ha oído hablar hasta ahora, para que decidiera cambiar mis planes en el blog y reseñar su ópera prima. Algo tan sencillo y complejo a la vez como la intuición,  que pocas veces me ha fallado. Escuchar a Natalia hablar sobre sí misma y su novela es reencontrarse con la luz primigenia de la juventud, esa que ilumina las ilusiones creativas y artísticas.

En la entrevista que le realizaron Javier Sagarna, director de la Escuela de Escritores de Madrid, y Bárbara Pérez de Espinosa, la autora abrió inocentemente su alma ante los que allí estábamos. Compartió sus más íntimos anhelos como escritora, contándonos sus comienzos y las preciadas herencias recibidas de sus iconos literarios, a quienes decía rendir homenaje con su novela. De ese modo,  confesó su pasión por William Gass, como también  la atracción por autoras como Mavis Gallant o Angela Carter, a quienes se percibe detrás de sus palabras en muchos pasajes de Nuestra piel muerta.

También nos habló de la motivación para escribir esta novela, que toma como inspiración  la casa de sus abuelos,   el jardín de la misma, la relación con su familia y la tierra que la vio nacer. ¿Podría yo resistirme ante esta carta de presentación? Evidentemente, no.  Por ello, vengo hoy  a compartir con todos vosotros mis impresiones.

Fuente: Undine von Reinecke
Os remito una vez más a los pasajes iniciales del libro. En ellos se nos relata la llegada de Lucas, protagonista y narrador de la historia, a la casa familiar de sus ancestros después de lo que intuimos un abandono forzoso. De él no sabemos nada: ni la edad que tiene, ni por qué se fue, ni las circunstancias que le han llevado a visitar  una casa que ya no es suya. Sólo se nos trasmite que la misma está ocupada por unos seres adversos, y que su padre está muerto y enterrado en el jardín de la finca. Y ahí, en ese jardín arruinado, que un día fue el orgullo de la madre de Lucas y hoy hace las veces de cementerio, da comienzo la historia.

Una narración en forma de monólogo con el padre muerto, con quién comenta la historia de su familia desde el día aciago en que la decadencia de la misma comenzó. Siempre desde el punto de vista de Lucas, que era un niño en aquel momento. Una enumeración de sucesos y reproches dosificados por el narrador, y con saltos en el tiempo, que mantienen al lector unido  a la novela hasta finalizar la última página. La información nos es dada gota a gota, como una medicina peligrosa que si sobrepasa  la dosis pueda causar paro en el corazón. Un amargo veneno que al tomar la última gota iluminará al lector. Esquema narrativo que funciona a la perfección para crear la atmósfera apropiada al drama que se nos quiere contar.

Porque sí, queridos lectores, esta es una historia perversa de crímenes emocionales. Una ficción que lamentablemente ha estado presente en demasiados hogares a lo largo de la historia de la humanidad en forma de abuso de poder, de tiranía patriarcal, de vampirismo emocional. Una leyenda universal trasportada a la vida rural de comienzos del siglo XX, en un Ecuador donde religión y cultura comparten mesa y dialogan con magias paganas, herencia de tribus ancestrales.

Fuente: Undine von Reinecke
Y pese a ello, a la terrible temática de Nuestra piel muerta, la novela emana belleza. Su cuidadísimo y rico léxico despierta los sentidos y traen música para el alma:

< “Las arañas nacen adultas y vestidas con elegancia, sus pomposas patas y su cuerpo ovular hacen pensar en un culo hermoso escondido tras una muselina.” >

¿No os parece la más bella descripción de una araña que habéis leído en vuestra vida? Para mí, que les tengo pánico, ha cambiado algo en mi manera de percibirlas. A ellas y al resto de seres que habitan la tierra que pisamos, porque la novela está repleta de bichos de todo tipo, símbolos de la perfección de la Madre Naturaleza, frente a la imperfección humana. Una alegoría que habla de lo efímero de nuestras acciones, en comparación con el ciclo de la vida, que se alimenta de todos nosotros, y que funciona como una máquina exacta.

¡Cuánta inquietud genera este relato! No obstante, ¿podéis creer que he reído como una colegiala al leer ciertos pasajes? Así es, Natalia García Freire guarda en su joven memoria la frescura de la adolescencia, deleitando al lector con momentos deliciosos que nos retrotraen a complicidades de la infancia:

< (…) “Lo veíamos venir, Josefina no iba a misa y no era bautizada”, comentaban en los pasillos del mercado del pueblo esas señoras de buena presencia que es lo mismo que decir señoras feas pero bien vestidas. >

Aún guardo en mi interior conversaciones de adultos que pueblan mi memoria infantil. De esas que ignoraban la presencia de los niños, sin tener en cuenta su sensibilidad. Conversaciones que agudizaban el ingenio para idear pequeñas e inocentes venganzas, que aún me hacen sonreír.

Y pese a esas sonrisas, Nuestra piel muerta es una novela muy seria, con pasajes sublimes de una elocuencia  brillante que sentencia la pena capital para quienes se vean reflejados en ellos:

< “Y la verdad es que usted era moreno y flaco y tenía sobre la cabeza todo ese pelo engominado, pero por más que me esfuerzo no logro unir todas esas nociones y formar algo cercano a un padre”. >

< “Usted no era ni siquiera un malo malote. Era un tipo cualquiera venido a más por el poco poder que le daba mandar sobre mi madre y sobre mí, pero apenas llegaron ellos, unos grandullones con un poco más de pelo en pecho, y todo se le estropeó.”>

Y ahora que menciono a esos “grandullones de pelo en pecho”, es el momento de advertiros que no creáis todo lo que leáis en la novela. Escuchad más allá de las palabras, leed entre líneas, estudiad a cada personaje que aparece en la novela, y llegad hasta el final. Es entonces cuando hallaréis el significado oculto de la conversación de Lucas con su padre muerto y enterrado en la tierra del jardín familiar diseñado por la madre. Personaje este último que está inspirado en María Sybilla Merian, a quien la autora quiso homenajear.
  
Fuente: Mujeresenlahistoria.com
< Maria Sybilla Merian (1647 Francfourt-1717 Amsterdam). Fue una científica precursora de la entomología, naturalista, exploradora, ilustradora científica y pintora alemana. >

Nuestra piel muerta es una historia singular con un final impactante y soberbio. Un manuscrito que trae recuerdos de los mejores títulos de la narrativa latinoamericana escrita por mujeres. Y como tal, está llena de fuerza, valentía, inteligencia y magia ancestral. Un brillante debut para Natalia García Freire, a quien deseo muchos éxitos como éste.

Una novela que, pese a la oscuridad que impregna sus páginas, ha traído hasta mí la luz que desprenden las palabras del más famoso coronel de la literatura latinoamericana:

< “Así es -suspiró el coronel-. La vida es la cosa mejor que se ha inventado”. >
Gabriel García Márquez

Undine von Reinecke ♪


La autora por la editorial:



Fuente: Undine von Reinecke
Natalia García Freire (Cuenca, Ecuador, 1991) es periodista y ha publicado artículos de cultura, viajes, perfiles y crónicas en medios como BBC Mundo, Univisión, Plan V, CityLab Latino, la revista de viajes Ñan, BG Magazine y Letras del Ecuador.

Su cuento titulado Noche de fiesta fue publicado en la revista La gran belleza. En 2016 cursó el máster de narrativa de la Escuela de Escritores de Madrid. Trabaja como maestra de inglés de primaria y como profesora de escritura creativa en la Universidad del Azuay, en Ecuador. Tiene un jardín, un gato y escribe. Nuestra piel muerta es su primera novela.



Fuente: Undine von Reinecke


Dedicatoria
Fuente: Undine von Reinecke


Fuentes de Información:


https://mujeresconciencia.com/2014/10/22/maria-sybilla-merian-una-valiente-entomologa/

jueves, 24 de octubre de 2019

RESEÑA: "REVOLUCIONARIOS", JOSHUA FURST

Fuente: @undine.von.reinecke Instagram



Ficha Técnica:

Editorial: Impedimenta
Traductora: Alba Montes Sánchez
ISBN:978-84-17553-35-7
Encuad:Rústica
Formato:14 x 21 cm
Páginas:424
PVP:24,50 €


Sinopsis de la Editorial:


Un alucinado viaje por los feroces años sesenta, la era de Woodstock y Altamont, de John Lennon y Charles Manson, visto a través de los ojos de un niño. Una alegoría caleidoscópica de América y un retrato profundamente íntimo de la relación de admiración y rencor entre un padre y un hijo.
Fred (más conocido como «Freedom» para la gente del «movimiento») es el único hijo de Lenny Snyder, legendario activista, carismático líder intelectual e icono de la contracultura americana de los sesenta. Ahora, alcanzada la mediana edad, Fred descubre que no puede actuar como si su psicodélica infancia nunca hubiera existido. Su mente bulle de recuerdos: su niñez transcurrió entre protestas no violentas y campañas de resistencia armada, entre la brutalidad policial y el terrorismo doméstico. Una infancia salpicada de drogas, manifestaciones incendiarias, constantes cambios de domicilio huyendo de la pasma… Su viejo, Lenny Snyder, fue un profeta, un líder de personalidad magnética, un iluminado capaz de hipnotizar a las masas con sus eslóganes, un predicador del amor libre, un auténtico revolucionario. Un tipo capaz de nominar a un cerdo para presidente y de organizar una «protesta psíquica» con la que se proponían levantar los cimientos del Pentágono a ocho metros sobre el suelo. Pero no supo conseguir el cariño de su hijo y su mujer, a los que siempre trató con desdén.



Propuesta musical para este Libro:



Imagine, John Lennon (1971)



Lo que Undine piensa del libro:         


Soy una lectora apasionada, no es un secreto para nadie. Mi sed de lectura y la búsqueda de nuevas emociones me  han mantenido siempre con los sentidos despiertos, para descubrir nuevos autores y títulos. Y en esa búsqueda insaciable,  me topé hace ya más de diez años con un libro de la editorial Impedimenta. Éste era un nombre nuevo para mí por aquel entonces, y su carta de presentación decía estas  palabras mágicas:

< Impedimenta aspira a recuperar y redescubrir aquellas obras literarias esenciales para poder disfrutar de nuestro largo camino como lectores: obras que se lean, que se disfruten y que se guarden.>

Desde aquel instante todas mis pesquisas literarias comenzaban siempre por la web de Impedimenta. Con ellos aprendí a amar la literatura de entreguerras, gracias a ellos conocí los nombres de Stella Gibbons, Muriel Spark, Philip Larkin; pude leer curiosidades del mundo de algunos clásicos como, Hardy, Edith Wharton, o Balzac; y divertirme con los casos del detective más estrafalario de Edmund Crispin.

Pero en los últimos tiempos la editorial está cambiando, está creciendo y madurando, y yo con ella. Sus propuestas literarias no se limitan a rescatar valiosos tesoros de otras épocas más o menos cercanas. Han abierto fronteras a los nuevos tiempos, a los autores contemporáneos, a géneros alternativos, a la novela de autor. De uno de esos nuevos autores, Joshua Furst, y su novela os vengo a hablar hoy.

Expositor Librería R. Alberti
Fuente: Undine von Reinecke
Asistí a la presentación de Revolucionarios el pasado martes 15 de octubre en la librería Rafael Alberti. Mis expectativas con respecto a ella no estaban definidas, sólo sabía que la obra presentada estaba escrita por un autor norteamericano que hablaba sobre la década de los sesenta y  la contracultura en los Estados Unidos. 

Un libro que emanaba músicas de cantautores que fueron iconos en su tiempo, y que hoy día siguen escuchándose como los auténticos clásicos que son, muchos de ellos leyendas vivas. Y ya me conocéis, tratándose de música mi interés crece sin mesura y le añade valor a los momentos que acompaña.

Un momento de la presentación
Fuente: Undine von Reinecke
La sala estaba a rebosar entre periodistas, instagramers, bloggers y lectores curiosos como yo, que asistimos a la fresca y divertida entrevista que realizaron Lara López y José Manuel Sebastián de Radio 3, compartiendo  auditorio junto a Enrique Redel, editor de Impedimenta, y Alba Montes Sánchez, traductora del libro, quien además hizo las veces de intérprete para Joshua Furst.

La interesante conversación que mantuvieron estuvo amenizada con temas de los 60’, intercalando simultáneamente preguntas y canciones, creando de esta manera el ambiente propio de un estudio de radio. Creo que todos los allí presentes quedamos envueltos por la atmósfera mágica que se respiraba, y a la vez nos sentimos un poco clandestinos.

Joshua Furst y Alba Montes Sánchez
Fuente: Undine von Reinecke
Fueron muchas las preguntas interesantes que se realizaron a Joshua Furst sobre los motivos que le llevaron a escribir el libro. Las implicaciones políticas, sociológicas y culturales que pudieran haberle motivado teniendo en cuenta la inestabilidad del panorama mundial; si creía que había alguna conexión entre la época analizada en la novela y nuestros días. Se le preguntó también si esperaba que su obra tuviera alguna trascendencia o influencia sobre las nuevas generaciones.

Debo decir que la sobriedad  y humildad del autor respondiendo a cada pregunta me cautivaron. Sus explicaciones con respecto al momento de la histórico de  la novela fueron esclarecedoras para todo aquel que como yo supo de esa época de oídas, y desde la distante España, alejada de los acontecimientos mundiales. Explicó el movimiento hippie, las movidas musicales y lo que implicaban. Habló de la violencia en las calles, y de la contracultura  casi convertida en “religión”. Pero lo que me sedujo por completo de Joshua Furst fue su posicionamiento ante los acontecimientos que envuelven la actualidad de la política mundial, y  su creencia en la unidad de todas las fuerzas para luchar por el mundo, por la humanidad.

No creo que nadie de los allí presentes no quedara sorprendido por las respuestas que el escritor nos ofreció, dando la impresión de ser un hombre completamente libre, un auténtico intelectual al margen de intereses ajenos, algo valioso y poco frecuente en nuestros días.

Fuente: Undine von Reinecke
La presentación concluyó con la firma de libros, y con un pequeño concierto de un dúo, que interpretó algunos de los éxitos de los 60’, los cuales la editorial Impedimenta ha recogido en una playlist titulada Revolucionarios, como el libro, y que todos podéis escuchar en Spotify.


Al salir de la librería Rafael Alberti tomé el metro para regresar a casa. Por el camino fui escuchando algunos de los temas musicales que se mencionaron en la presentación con gran emoción. Pero lo que realmente anhelaba en ese momento era llegar a mi destino y comenzar a leer; el interés que Joshua Furst había generado era muy  intenso. Y así he pasado los últimos días, sumergida en Revolucionarios, una novela tóxica y seductora como una droga, que te absorbe desde la primera página, y que te convierte en testigo privilegiado de una historia inspirada (no real), en un personaje auténtico, Abbie Hoffman.

< Abbott Howard Hoffman fue un activista social, escritor y político en los Estados Unidos, cofundador del Partido Internacional de la Juventud. Conocido como Abbie Hoffman, posteriormente, se convirtió en un fugitivo de la ley, que vivió bajo un alias condenado por traficar con cocaína. > (Wikipedia)

Abbie Hoffman
Fuente: Wikipedia



Un hombre que  consiguió captar la atención de la sociedad y de la clase política, cambiando el curso de la historia en Norteamérica con sus acciones.



Pero, hablemos de Revolucionarios. La novela comienza en el momento en que Estados Unidos amanece con un nuevo presidente, Donald Trump. El miedo y la expectación de la población, especialmente de los sectores más progresistas, tiemblan ante los acontecimientos que puedan avecinarse. Ante este panorama, los medios de comunicación levantan armas y rememoran luchas anteriores, ecos del pasado que movieron a las masas en nombre de la paz, el amor y la concordia. Uno de esos medios audiovisuales,  AlternaMania, contacta con el narrador de la novela,  a quien se le ofrece realizar unas serie de programas dedicados a antiguos líderes de la contracultura de los 60’. El periodista, muy interesado en el proyecto, elige a un personaje singular, Lenny Snyder (personaje basado en Abbie Hoffman), un bufón radical que se hizo famoso por su papel en las protestas que tuvieron lugar en 1968 en Chicago, con motivo de la Convención del Partido Demócrata.

Pero éste falleció víctima de sí mismo en 1991. No existiendo la posibilidad de conversar con Snyder, el escritor busca a las personas cercanas a su entorno que pudieran esclarecer algo sobre la figura del antiguo icono hippie de Norteamérica. Las mujeres importantes en su vida no pueden hablar ya, sólo queda Fred Snyder, el único hijo del Lenny, quién era conocido en los círculos alternativos como Freedom.

Freedom no es una persona accesible, ni cercana, no le agrada hablar de su vida, ni del pasado. No obstante, tras muchas negociaciones y condiciones impuestas, concede la anhelada entrevista, que se realizará en varias sesiones. Para entonces, la rueda del tiempo y los intereses económicos han dejado el proyecto relegado a un chiste; la noticia ya no es "interesante". Pese a ello, el periodista decide seguir con las conversaciones, y  así dar voz a Lenny Snyder a través de su hijo, casi cincuenta años después de que sus acciones cambiaran el mundo, ¿o quizá no fue así?

< Llámame Fred. No soporto que me llamen Freedom. Eso de ponerme “libertad” de nombre es una gilipollez que se le ocurrió a Lenny para conseguir que la gente como tú no parase de hablar de él.Y funcionó. ¿No? ¿O es que te has pegado la paliza de conducir hasta aquí con tu grabadora y tu mochila llena de buenas intenciones para escuchar historias mías? Yo sólo soy el chaval. Lo que tú quieres es otra dosis de Lenny. Una ración más del carnaval de los sesenta. Toda esa música rebelde. Los estampados caseros en espiral, el amor libre y el asalto a las calles. Han pasado ya veintiocho años desde que murió y aún seguís sin tener suficiente.>

De esta manera cínica y sin fe, da comienzo la locución de los recuerdos de Fred Snyder,  Freedom para la antigua comuna hippie. Dejando claro que no se identifica con el pasado que su famoso padre dictó para él, ni con los ideales que decía perseguir.

Los recuerdos de Fred se remontarán al momento en que su padre creó su identidad icónica. Estados Unidos estaba en guerra, Vietnam ocupaba los titulares diarios. El desencanto general de la población chocaba con el crecimiento capitalista y empresarial. Existían dos Américas, la que ofrecía un mundo nuevo donde crecer y realizarse, y la de los miserables desheredados de la tierra. Para éstos últimos nació Lenny Snyder como nuevo Mesías, un profeta que prometía la libertad, y se declaraba embajador de la paz y el amor.

Manifestación pacifista contra la guerra de Vietnam
Fuente: Wikipedia
Comenzó en solitario ofreciendo ayuda a cambio de nada a todo aquel que lo necesitara, y muy pronto su fama fue creciendo, sus acciones tomaron vida y a él se unieron otras voces que clamaban por los mismos ideales: Activistas, intelectuales, músicos…Hombres y mujeres que juntaron sus cuerpos y sus almas defendiendo el lema “Make love not war” (“Haz el amor, no la guerra”). Pero,  de entre ese ejército de activistas, hubo una mujer que se distinguió como compañera fiel. Una seguidora que se entregaría a Lenny y a su causa incondicionalmente, Susan, su esposa. Se unió a ella, y de esa alianza nacería Freedom, a quién Lenny adjudicaría, ya antes de su nacimiento,  la responsabilidad de acarrear como imagen de la libertad.

Y es en este punto cuando Fred, o Freedom, comienza a relatar su visión de la historia. Una mirada de hombre adulto amargado por sus experiencias, que se traslada al epicentro de su alma infantil para contarnos como testigo privilegiado todo lo que presenció desde su nacimiento, hasta el ocaso de Lenny Snyder.

Foto de archivo de Woodstock
Fuente: Wikipedia
Conoceremos el corazón de la revolución que hizo tambalearse los cimientos de la sociedad norteamericana: escucharemos a los grandes cantautores en Woodstock, encabezaremos protestas, quemaremos dólares, nos encadenaremos a un árbol para salvar un bosque, fumaremos marihuana y alucinaremos entre carcajadas  que el LSD provoca  mientras la América capitalista engrasa la rueda del dinero.

Escucharemos relatar a Freedom qué ocurre cuando la guerra de Vietnam finaliza. No hay héroes, sólo víctimas. La sociedad quiere olvidar, pasar página y seguir con sus vidas. Pero Lenny no ve el final de su causa. Olvidado por muchos de sus compañeros de trinchera, quienes ahora parecen haber cambiado de bando, mantiene su posición como líder de una causa olvidada y se convierte en prófugo de la ley.

En el vertiginoso relato de los hechos que acontecieron entre las décadas de los sesenta y setenta, sentiremos la amargura de Fred ocasionada por el abandono de un padre que se levantó para sí mismo un monumento, mientras se perdía en el abismo. Una historia personal que actúa como paralelismo a la crítica sociológica que esconde la novela.

Fuente: Undine von Reinecke
Revolucionarios es una novela de la memoria histórica norteamericana. Un ensayo que habla del Mesianismo, de lo que una persona puede conseguir si su imagen está bien estudiada y apoyada en pilares que la sostengan. Habla de lo endeble y superficial que es el ser humano, cuya fe y fidelidad, dura lo que la emoción inicial permanece. 


Pero Revolucionarios es también un estudio sobre la paternidad. Una investigación sobre la responsabilidad de traer hijos al mundo, sobre el amor, la fidelidad y el abandono parental. Analizado bajo el prisma de la mirada de un hijo que, pese al rencor acumulado durante años de mal trato emocional, no puede superar la mala conciencia con respecto a su padre.

Las relaciones paterno filial puestas bajo el microscopio, para que todos nosotros las analicemos. ¿Somos víctimas o verdugos en nuestra relación? ¿Seremos capaces de perdonar las faltas a nuestros padres? ¿Es justo que un hijo cargue con los lastres de una vida que le ha sido impuesta? ¿El amor es incondicional ocurra lo que ocurra en nuestras vidas?

Una impresionante novela magníficamente bien escrita, dinámica, apasionante y aterradora. Porque no hay nada que de más miedo que reconocer la realidad en la ficción. Con unos personajes sólidos y creíbles, que trasladan al lector al huracán de aquellos años que nos han dejado un legado pseudoromántico, gracias a su música y estética, pero fueron símbolo y ejemplo de lo que podría ser si se buscara la concordia como bandera contra la injusticia.

< Te diré una cosa: la desesperanza nunca está lejos. Siempre permanece ahí, al acecho detrás de la siguiente colina. > (Freedom)

En 1998 la editorial Modern library votó como mejor novela americana a El gran Gastby, de F. S. Fitzgerald, y ha pasado a la historia con el apelativo de La Gran novela Americana. Su estudio de la decadente sociedad de su época, la crítica a los ídolos de barro y el análisis del desencanto ocasionado tras el final de la Primera Guerra Mundial hicieron de ella un icono norteamericano. Al finalizar mi lectura de Revolucionarios  yo me pregunté, ¿no habrá conseguido eso mismo Joshua Furts  con su novela, pero llevado al siglo XXI? No sé si su obra trascenderá todo lo que merece. El mundo es cambiante, inseguro, poco fiable; no obstante, quien lea su obra percibirá al finalizar la última página que algo ha cambiado en su interior, y le invadirá una emoción capaz de mover montañas. Sentirá que la responsabilidad del mundo no recae en nuestros líderes mundiales, sino en sí mismo. Somos las personas las que conformamos la sociedad, y es nuestra responsabilidad ocuparnos de ella. Decía el gran Séneca que:

 < “No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.”>

Comencemos en nuestra casa, por nuestros hijos. Eduquemos personas, seres funcionales que un día estén capacitados para amar al mundo y amarse a sí mismos.


Undine von Reinecke ♪







El autor por la Editorial:


Fuente: Editorial Impedimenta
Joshua Furst nació en Colorado en 1971, y pasó los primeros años de su vida en el Wisconsin rural.
En la década de los noventa, estudió Dramaturgia en la Escuela de las Artes Tisch de la Universidad de Nueva York, con una beca completa, y pronto se convirtió en una figura muy popular en los círculos del teatro alternativo de la ciudad. En 1993, realizó sus estudios de posgrado en el Taller de Escritores de la Universidad de Iowa, y se graduó con honores en 2001. Es el autor del aclamado libro de relatos Short People (2003), y su primera novela, The Sabotage Café (2007), fue incluida en las listas de los mejores libros del año en periódicos y revistas de la talla de Chicago Tribune, Rocky Mountain News y Philadelphia City Paper, además de ser galardonada con el Premio Grub Street Fiction en 2008. Revolucionarios (2019) es su segunda novela, y ha cosechado grandes críticas desde su publicación hace tan solo unos meses, erigiéndose en una obra clave sobre los años sesenta. Además, Furst es un colaborador habitual en medios como The Jewish Daily Forward, Chicago Tribune, Conjunctions y PEN America, y ha recibido diversos galardones en The Best American Short Stories y en los Premios O’Henry. También es miembro fundador de un colectivo literario llamado Krïstïanïa, y sus obras de teatro, entre las que se cuentan Whimper, Myn y The Ellipse and Other Shapes, han sido llevadas a escena en numerosos teatros, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero. Asimismo, Furst participó en la organización del Festival Faust, y fue uno de los productores de la Conferencia RAT de Nueva York en 1998, en la que se dieron cita cientos de artistas y performers del teatro experimental de todo Estados Unidos. Actualmente vive en Nueva York y es profesor en el Eugene Lang College de The New School.


Documental de BaraK Woodman sobre el Festival de Woodstock





jueves, 17 de octubre de 2019

RESEÑA: "ELIZABETH SIDDALL. OBRA COMPLETA"


Fuente: @undine.von.reinecke Instagram





Ficha Técnica:


Editorial: Ya lo dijo Casimiro Parker
Edición y traducción: EVA GALLUD
ISBN: 978-84-949606-6-6
Páginas: 64
Idioma: bilingüe ingles-castellano
PVP: 12 euros


Sinopsis por la Editorial:


Esta colección de poemas victorianos, sencillos y conmovedores, gira en torno a la imposibilidad del amor verdadero, el desamor y la muerte.
Elizabeth Siddall fue una poeta, artista y modelo británica del siglo XIX cuya leyenda aún continúa viva.



Propuesta musical para este libro:



Romance Op. 21 Nº 1. (Clara Schumann)
Interpretado por Joshua Bell 💓  al violín y Jeremy Denk al piano




Lo que Undine piensa del libro:


Una de las primeras decisiones importantes que debemos tomar en nuestras vidas nos llega rondando los dieciocho años. La mayoría de edad llama a nuestra puerta, y con ella la  gran pregunta: ¿Qué quiero hacer en la vida?  Se trata de una difícil resolución, que en muchas ocasiones marcará nuestro destino, y con ello nuestra posible felicidad.

El que más y el que menos, ha recibido en su colegio o instituto algún que otro consejo orientador marcado por las pautas de sus notas, o la facilidad para ciertas materias. Los más afortunados, son desde pequeños guiados por sus padres o seres queridos, que se han preocupado en fomentar sus aptitudes personales en los campos  y materias en los que destacan.

En mi caso, siempre tuve claro desde niña, que mi profesión fuera cual fuera, siempre estaría relacionada con el mundo del arte. Un universo apasionante repleto de armonías y discordancias que ponen la sal en mi vida.

Elizabeth Siddall
Fuente: Foroxerbar.com
Hoy quiero hablaros precisamente de una de esas discordancias que existen en el universo artístico: La musa, y más en concreto, de Elizabeth Siddal (1829-1862).

El diccionario de la Real Academia de la Lengua define musa como: < Inspiración del artista o escritor >.

Con esa definición justamente conocí yo siendo estudiante a Elizabeth Siddall. Musa e inspiración para los artistas que formaban la Hermandad Prerrafaelita, que la adoptaron como canon o ideal de belleza. Su exótico y atractivo físico, se adaptaba a los temas medievales y simbologías artúricas que ellos perseguían. Y se alejaba completamente de lo que hasta entonces se consideraba belleza en la mujer.

Rossetti, Millais y Hunt
Fuente: Historia-arte.com
Fue codiciada como modelo entre todos ellos, y para todos posó. Siendo el culmen de su carrera  la famosa obra que la haría inmortal: Ophelia de John Everett Millais (1852). Un cuadro maravilloso, que a punto estuvo de costarle la vida, pues posar flotando en el agua helada en aquellos tiempos sin calefacción, no era ninguna tontería. Seguro que muchos conocéis la historia de la bañera calentada por lámparas, que se apagaron sin que Millais se diera cuenta...

Pero de entre todos los pintores que formaban la carismática Hermandad, sólo uno consiguió conquistar el corazón de Elizabeth, Dante Gabriel Rossetti, quien conseguiría además tenerla en exclusiva como modelo para él.

Hasta aquí todo el que no conozca a Elizabeth Siddall puede pensar, ¡qué historia tan romántica y apasionante! Sin duda en apariencia así es, digna de protagonizar un guión de película romántica con final feliz. Pero la realidad fue otra muy distinta. La existencia de la artista estuvo llena de sinsabores.

Ophelia, Millais (1852)
Fuente: Historia-arte.com
La vida compartida junto a su amante, y posteriormente esposo, Dante Gabriele Rossetti fue tormentosa y triste. Las constantes infidelidades de él y sus celos profesionales, hicieron de Lizzy un ser depresivo e infeliz, incapaz de realizarse y prosperar al lado de alguien cuya sombra no le daba cobijo, sino todo lo contrario. Incluso, llegó a quitarse la doble “L” de su apellido, a petición del “amante esposo”. No siendo todo lo anteriormente relatado suficiente, dio a luz a una niña muerta, hecho del que no se recuperó.

Lady Claire, Elizabeth Siddall
Fuente: Foroxerbar.com
Llegados a este punto en la biografía de Elizabeth Siddall, no participaré del morbo que envuelve la leyenda de Lizzy, no. Se han contado múltiples anécdotas sobre los últimos días de la artista, sobre su muerte y los años posteriores a ésta. Tan sólo diré, que falleció a causa de una sobredosis de láudano, medicina  a la que era adicta desde la enfermedad que contrajo cuando posó en la gélida bañera como Ophelia. Si fue suicidio o accidente no tiene importancia, o quizá sí, si sirve para mantener vivo su nombre. ¡Son tantas las mujeres artistas relegadas al olvido, o a un segundo plano por sus famosos maridos! Se me ocurre por ejemplo el nombre de una contemporánea, Clara Schumann (1819-1896), gran pianista y compositora, que vivió para su aclamado marido, Robert Schumann. Quién enfermo de locura, y habiéndole dado mucho hijos, eclipsó a la gran compositora.

Amantes escuchando música, E. Siddall(1854)
Fuente: Foroxerbar.com
Elizabeth Siddall, Siddall con doble “L”, fue una mujer inteligente y carismática. Llegó al mundo de la cultura  y el arte por pura casualidad, ya que fue descubierta por Walter Deverell cuando trabajaba como modista en una sombrerería. Pero que aprovechó cuanto veía, para aprender de los maestros para los que posaba. Tanto es así que llegó a formar parte del estudio de D. G. Rossetti. Su obra pictórica  tuvo una gran consideración, siendo además la única mujer que llegó a exponer junto a los componentes de la Hermandad Prerrafaelita.

Ruskin (1863)
Fuente: Wikipedia
Sin duda, talento debía tener, cuando el afamado protector y crítico de las artes, John Ruskin, quiso apadrinarla, pagándole ciento cincuenta libras anuales por su producción.

Pero sus dotes artísticas no se limitaban al campo de la pintura. Cuenta la leyenda, que Elizabeth se acercó al mundo de las letras por otra eventualidad del destino, prosaica donde las haya. Al parecer encontró un poema de Lord  Alfred Tennyson (uno de los más grandes poetas de la era victoriana), en un pedazo de papel de periódico donde había envuelto una porción de mantequilla. Desde ese momento, Lizzy, quedó envuelta por la magia de la lírica, y más tarde comenzaría a escribir. Su obra no fue extensa, pero sí interesante, ajustándose a los cánones que perseguían los temas y modas de la época. Fue publicada tras su muerte por el hermano de Rossetti, pero los poemas se retocaron y transformaron en gran medida. No conociéndose los originales hasta el día de hoy.


Librería Cervantes y Compañía
Fuente: Undine von Reinecke
Por ese motivo, cuando la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker anunció en septiembre la inminente aparición de una edición bilingüe de la totalidad de sus poemas, prologada por Eva Gallud, traductora y editora del libro, mi felicidad fue inmensa. Y el dieciocho de septiembre de 2019 me presenté en la librería Cervantes y Compañía, para disfrutar de la presentación de esta celebrada edición.



Marcos Almendros
Fuente: Undine von Reinecke
Tras una breve introducción y bienvenida que nos ofreció el editor de Ya lo dijo Casimiro Parker, Marcos Almendros, en la que nos contó cómo Eva Gallud fue con la carpeta de su trabajo bajo el brazo ofreciéndole  a pecho descubierto editar los poemas de Siddall; y de cómo él mismo quedó seducido por el proyecto, no viendo otra opción que sacar a la luz una obra que llevaba siglo y medio inédita en su forma original. Dio paso a la propia presentación del poemario, que fue realizada por Eva Gallud.

Eva Gallud
Fuente: Undine von Reinecke
Como dije anteriormente, Gallud, es la editora y traductora de Elizabeth Siddall. Obra Completa. Pero Eva Gallud es mucho más. Yo la conocí el pasado año gracias a dos grandes publicaciones: Nada tan amargo, donde hizo un magnífico trabajo traduciendo a las poetas inglesas de la Primera Guerra Mundial (editorial Desvelo); y con la fantástica recopilación de los Cuentos de Edith Wharton  (editorial Páginas de Espuma). Pero donde realmente pude descubrir el alma de artista de esta magnífica profesional fue en la presentación de  Mundo de siete pozos, un poemario de Alfonsina Storni, que la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker quiso recuperar en edición exacta a la original. ¡Nadie mejor que una poeta carismática, para traducir a otra!

Fuente: Foroserbar.com
Gallud nos habló de los motivos que la llevaron a abordar este proyecto, estudiando a Elizabeth Siddall y traduciéndola sin tener respaldo alguno. Nos contó cómo la figura de esta artista la conmovió de tal modo, que se vio inducida a rescatar su figura de las leyendas populares, que ven a la musa prerrafaelita, como protagonista de una historia morbosa y romántica, más que como mujer, artista, e intelectual. Quiso darle voz, y para ello, hizo un cuidadoso estudio para llevar sus bellas palabras inglesas a nuestro idioma, sin que por ello el significado y la métrica  fueran perjudicados. Algo francamente difícil para un traductor.

Beata Beatrix, D. G. Rossetti (1864/70)
Fuente: Tate.org.uk
Por otro lado, durante la presentación del libro, quiso enseñarnos  dos fotos. Eran dos cuadros protagonizados por Elizabeth Siddal. En el primero aparecía representada como todo el mundo la recuerda, porque profanos y entendidos del mundo de la pintura conocen la Ophelia de John Everett Millais, aunque el nombre de la modelo les sea anónimo; el segundo era su Autorretrato. Con ello, la poeta y traductora, quiso mostrarnos a las dos Elizabeths: La famosa musa canon de belleza, representada como Ophelia. Y la verdadera, esa mujer que buscaba un lugar para ella en el mundo mediante la expresión de su arte, y que mira al espectador como preguntándole si efectivamente existe ese sitio para ella. No hay esa belleza idealizada, solo es una mujer con sus virtudes y defectos. Una preciosa y triste comparación, sabiendo todos cual fue su destino final.

Lectura de Paloma Camacho
Fuente: Undine von Reinecke

Para terminar la presentación de, Elizabeth Siddall. Obra Completa, Paloma Camacho Arístegui, nos  deleitó a los asistentes recitando una selección de poemas de la obra. No pudo haber un broche mejor, quedando todos los allí presentes conmovidos por el momento vivido.


Sobre los poemas compuestos por Elizabeth Siddal se ha hablado mucho. Principalmente se les ha querido encontrar siempre un significado biográfico; la clave que dé con la solución al enigma de su muerte. Se espera que nos hablen de Rossetti y ella en la intimidad. Lo cierto es, y así lo afirma Eva Gallud en el magnífico prólogo del libro, que son poemas que siguen los temas y la moda recurrentes en tiempos victorianos. No hay nada en ellos  que pueda afirmar con seguridad, que se trate de la vida de Lizzy llevada a la lírica. Aunque, evidentemente, ¿qué artista es capaz de separar completamente su propia alma de la de su obra?

Los poemas hablan de amor, del desamor, la muerte, la pérdida, de Dios y  de la otra vida.

< Dios, perdona que hiciera
de mi vida un sueño de amor.
¿Acaso nunca lágrimas de angustia 
lavarán de mi sangre la pasión? (...) >



< O God forgive me that I ranged
My  life into a dream of love.
Will tears of anguish never wash
The passion from my blood. (...) >

                                           
Unos inquietantes y bellos poemas, llenos de fuerza y sentimiento, que en ocasiones parecen oraciones cristianas, y en otras baladas paganas. Pero que todas ellas ofrecen al lector momentos de recogimiento interior y respeto, por quién tan bello intelecto los compuso. Una fuerza de la naturaleza, con un alma observadora, delicada  y sutil.



<Hojas de otoño caen 
sobre su reciente tumba donde
la alta hierba a escuchar se inclina
el murmullo de la ola. > 


< Autumnal leaves are falling
about her new made grave
Where the tall grass bends to listen
To the murmur of the wave. >

                                                        
Sobre la edición de los poemas, sólo puedo decir que la sensibilidad palpita hasta en su última página. En ella se regala al lector insaciable de belleza un colofón compuesto por Marcos Almendros. Palabras que tocan el corazón de quienes ya conmovidos por Elizabeth Siddall, cierran el manuscrito con el alma henchida:

< Los textos de este libro han sido compuestos con tipografía Cheltenham, en color negro, sobre papel Coral Book Ivory.

Fue impreso tras la tierra mojada durante el final del verano más deshumano de Madrid.

Se hizo real escuchando viejas baladas, se tradujo tejiendo palabras a hilo. >

Quiero finalizar esta reseña remitiéndome al comienzo de la misma. E invitando a la reflexión a todos aquellos que en estos momentos estén decidiendo la dirección que han de tomar sus vidas. Les impelo  a agradecer cada oportunidad que la vida les ponga en el camino, ¡creed en ello, son verdaderos tesoros! Oportunidades que otras personas, como Elizabeth Siddall, no pudieron aprovechar por no pertenecer al sexo ni al tiempo correctos. Y recordad lo que el gran Séneca nos decía:

< “La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy.” >


Undine von Reinecke ♪





La traductora:


Eva Gallud (Madrid, 1973) es traductora literaria y poeta. Entre sus traducciones se encuentran obras de poetas como Vera Brittain, Rose Macaulay, Margaret Sackville, Rupert Brooke, Siegfried Sassoon o Amy Lowell, y narradores como Edith Wharton, Guy de Maupassant, Henri Barbusse o D.H. Lawrence.

Ha publicado los poemarios ‘Raíz de ave’ (Ya lo dijo Casimiro Parker, 2018), El taxidermista’ (Bancarrota ediciones suicidas, 2016), la plaquette ‘Ave’ (edición de autor 2015), ‘Ningún mapa es seguro’ (Palimpsesto, 2014) y ‘Moléstenme solo para darme de comer’ (LVR ediciones, 2011). Ha aparecido en las antologías ‘Poetrastos’ (LVR [ediciones, 2011) y ‘20 con 20-Diálogos con poetas españolas actuales’ (Huerga & Fierro, 2016), ‘Insumisas’ (Baile del Sol, 2019).

Sus poemas también han sido publicados en diversas revistas, tanto electrónicas como en papel.



Elizabeth Siddal por Undine:


Existen múltiples novelas sobre la figura de Elizabeth Siddal en relación a Dante Gabriel Rossetti y a la Hermandad Prerrafaelita. Ninguna que a mí me haya conquistado. No obstante seguidamente leeréis dos de los títulos que se encuentran fácilmente en internet:


  • Pálida como la muerte, Fiona Mountain (2002)
  • La Doncella Soñadora, Mollie Hardwick (1990)

Así mismo, os dejo el tráiler de una serie de la BBC, Desperate Romantics, un drama que nos cuenta la vida de la famosa Hermandad, y por supuesto, en ella aparece Elizabeth Siddall. No dejéis de buscarla.





Fuentes: