RESEÑA: UNA ESPECIE DE VIDA, GRAHAM GREENE

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica

Editorial: Belvedere

Traducción: Raquel Herrera

Encuadernación: Rústica

Primera edición: abril 2026

Tamaño: 14 x 21 cm

Páginas: 195

ISBN: 978-84-949063-9-8

PVP: 23,70 €


Sinopsis de la Editorial

Una especie de vida ( A sort of life, 1971), es el primer volumen de la autobiografía de Graham Greene. Escrita cumplidos los sesenta y seis años, y consagrado ya como uno de los novelistas más influyentes de su tiempo, Greene vuelve al origen de todo para reconciliarse con los fantasmas de su pasado. La mirada de Greene sobrevuela el hogar feliz de su infancia, los tormentosos años de adolescencia vividos en la escuela de Berkhamsted, la etapa experimental en Oxford y los primeros momentos de la edad adulta, previos a su consolidación como escritor. A modo de panegírico espiritual, desbordante de emotividad, autocrítica y buen humor, estas memorias pueden leerse como una novela de Dickens, o como una aventura liderada por un Tom Jones traído a la actualidad.


Propuesta musical para este libro


*Crédito del vídeo: Canal de YouTube George Gershwin-Tema

 ℗ 1993 Nonesuch Records

La pieza que el lector está escuchando es So Am I, un tema clásico de jazz compuesto en 1924 por George Gershwin, cuya letra de la versión vocal pertenece a Ira Gershwin. La canción forma parte de Lady, Be Good, el primer éxito de los hermanos Gershwin en Broadway. La melodía destaca por su alegría y por el aire romántico y bucólico que desprende.

He elegido So Am I de Gershwin para acompañar la reseña de hoy porque el compositor fue contemporáneo a Graham Greene, autor de Una especie de vida. Por otro lado, el escritor fue un ávido consumidor de la cultura de su tiempo, y So Am I fue un icono musical de los locos años 20, una década que se caracterizó por el afán de experimentación y búsqueda de modernidad de los jóvenes del momento. Eso mismo se desprende de Una especie de vida, primera parte de la autobiografía del gran novelista inglés.


Lo que Undine opina del libro


<¡Oh, memoria, enemiga mortal de mi descanso!> Miguel de Cervantes (1547-1616)


Decía el poeta español Gerardo Diego (1896-1987) que a la hora de la verdad, que es la de buscarse a sí mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone a no ser fiel más que a su propia sinceridad. Teniendo este axioma como cierto, cabe preguntarse cómo afronta el individuo en su trayecto la inevitable subjetividad. La mirada sobre nuestro propio pasado es sólo eso, una vertiente más en el conjunto de lo que denominamos verdad.

Fuente: Ed. Belvedere

Algo así debió reflexionar el escritor británico Graham Greene cuando decidió escribir su autobiografía, titulando la primera parte como Una especie de vida, como alusión a la posible arbitrariedad de sus recuerdos. Esta primera parte de las memorias del escritor fue publicada el pasado mes de abril por la editorial Belvedere, que la puso en la mesa de novedades de las librerías con la traducción de Raquel Herrera.

Una especie de vida comienza con una potente cita de Kierkegaard, seguido de un fascinante prólogo, firmado por el propio autor, que anticipa a sus lectores la fascinante aventura que está a punto de disfrutar.

El primer capítulo de estas memorias se inicia así:

< Era muy poco consciente de que el futuro ya se extendía por aquellas calles de Berkhamsted. High Street era tan ancha como muchas plazas con mercado, pero, tras la Primera Guerra Mundial, se amplió aún más su dignidad al construirse el New Cinema bajo una cúpula verde morisca que en realidad era diminuta, pero que entonces nos parecía el colmo del lujo pretencioso y el gusto cuestionable. Mi padre, que en aquella época era el director de la escuela, permitió una vez a los mayores ir a una proyección especial de la primera película de Tarzán, porque debió de creer, por error, que se trataba de una película educativa con valor antropológico, y luego nunca le abandonó la percepción de que el cine era decepcionante y algo de lo que desconfiar.>


Pocas veces me he topado con un comienzo de memorias con un tono tan literario, ingenioso y desbordante de buen humor. Quizá podría aludir a algún título que me ha cautivado por su emotividad, como la Trilogía de Candleford escrita entre 1939 y 1943 por Flora Thompson. También sería posible enumerar ciertos relatos de vida que sorprenden por su atrevimiento y mordacidad, como Groucho y yo (1959), del humorista Groucho Marx. Y cómo no, citar autobiografías que conmueven profundamente como el libro Historia de mi vida, de Charlie Chaplin, en el que el conocido actor relata su difícil infancia antes de triunfar. 

Edición en inglés de 1971,
Ed. New York : Simon & Schuster (Fuente: Amazon)

Sin embargo, no recuerdo haberme cruzado con ningún testimonio de vida que sea tan novelesco y absorbente como Una especie de vida. De hecho, quienes decidan involucrarse en su lectura se encontrarán con una obra apasionante que, más allá del interés literario que pueda despertar por el género al que pertenece, engancha por su espíritu aventurero, por la fascinación que ejerce su figura principal, por los acontecimientos históricos en los que se enmarca la vida de Greene, por el interés que despiertan los personajes reales que se citan y por el carácter metaliterario del libro, que, en mi opinión, es un condimento fundamental.

No podría ser de otro modo tratándose de las memorias de quien fuera uno de los mejores y más exitosos novelistas del siglo XX. Así lo afirma la crítica y el mundo del cine lo ha venido ratificando a lo largo del tiempo. Es sabido, que muchas de las novelas de Graham Greene fueron adaptadas a la gran pantalla convirtiéndose en iconos cinematográficos y, en la actualidad, se siguen viendo con el mismo interés. ¿Quién no recuerda las adaptaciones de El tercer hombre (1949), El final del affaire (1999) o El americano tranquilo (2002), entre otras? Todas ellas, excelentes películas para hacer una maratón.

Aun así, sin quitar mérito a ninguno de estos filmes, leer cualquiera de las novelas católicas o de los entretenimientos de misterio y espías firmados por Graham Greene ejerce sobre el individuo una fuerza aún más poderosa. Su potencia narrativa es adictiva y estimula la imaginación.

Ese mismo magnetismo encontramos en Una especie de vida, una lectura que se vive con asombro y auténtica pasión. El autor se desnuda ante su público sin ningún ápice de vergüenza ni falsa moralidad. Y atención, porque algunos de los asuntos que maneja son absolutamente peliagudos. Baste citar dos ejemplos: sus juegos adolescentes con la ruleta rusa –es de rigor mencionar sus trastornos maníaco-depresivos, diagnosticados más tarde–, o los inauditos intentos de convertirse en espía doble al final de su frenética época universitaria, que vaticinan el futuro aventurero e intrépido del maduro Graham Greene.

Pero empecemos por el principio. Como si de una emotiva narración dickensiana se tratara, el escritor recrea en Una especie de vida sus días de infancia con cariño, nostalgia y gratitud. En estos primeros pasajes de sus memorias, entramos en contacto con la curiosa tribu Greene de la era eduardiana, una noble estirpe que se codeaba con lo más granado de la sociedad. Además de los eminentes familiares que formaban su círculo, entre sus parientes cercanos estaba R. L. Stevenson, por estas páginas se pasean célebres nombres de aquellos días. Políticos, militares, clérigos o intelectuales, la vida social de los Greene y los momentos memorables de la historia inglesa hasta finalizada la Primera Guerra Mundial se presentan ante nuestros ojos con empatía, fascinación y buen humor. 

R. L. Stevenson (1876). Era primo de la madre de
Graham Greene (Fuente: Wikipedia)

Sin embargo, desde mi punto de vista, lo más sugerente de esta sección del libro es observar la evolución del Graham niño. En estos pasajes, como el mismo autor asegura a lo largo de sus memorias, es cuando se cimentó su carácter y su futura identidad como escritor eminente y hombre intrépido. Por ello, es entrañable conocer cómo fueron sus primeros escarceos con la lectura y cuáles eran sus libros favoritos, u observar cómo eran sus juegos y sus amistades infantiles, entre otras muchas cuestiones que ayudaron a alimentar su desbordante imaginación. Esa a la que recurriría décadas más tarde para forjar su estilo literario y de vida.

No tan amables, aunque sí muy interesantes, fueron sus años juveniles. De hecho, los breves capítulos dedicados a su época universitaria en Oxford y los subsiguientes momentos de juventud en busca de empleo se disfrutan con semejante entusiasmo. El autor pasa por ellos casi con incredulidad, aunque se reconoce en todas y cada una de las locuras vividas. Como nota de interés, comentar que Greene menciona en esta parte a muchas figuras del mundo literario que fueron sus compañeros de correrías. Por poner un par de ejemplos, Greene se codeó en la famosa ciudad universitaria con los hermanos Waugh y viajó en 1923 junto al futuro activista y periodista Claud Cockburn a la complicada Alemania de posguerra. 

Con todo, el atractivo de estas memorias no decrece, sino que va mutando en este punto. Ya nos topamos con el Graham Greene que anhela ser escritor. Emociona conocer determinadas anécdota metaliterarias, como la de su compra de la primera edición del Ulises de James Joyce en la mítica Shakespeare & Co parisina.

Como si de una novela de crecimiento se tratara, el lector acompaña a Greene en su transición hacia la madurez a través de sus experiencias profesionales, personales y espirituales: sus inicios en la prensa, los idilios románticos, la conversión al catolicismo, el matrimonio y la publicación de su primera obra. Y, por supuesto, ese parón creativo que fue fundamental para convertirse en un gran autor. 

Lo más destacable de esta última parte, desde mi perspectiva, son las reflexiones del escritor sobre su carrera y las apasionantes conexiones que hace entre sus obras, ya convertidas en éxitos en el momento de escribir estas memorias, y su trayectoria de vida. Dejo a mis lectores que se involucren en la lectura de Una especie de vida para conocer cuáles son.

Nos cuenta la editorial Belvedere en la sinopsis del libro, que el novelista redactó su autobiografía a los sesenta y seis años de edad. En ese momento, muchos de sus sueños como hombre, aventurero y escritor se habían cumplido, aunque aún le restaban fuerzas para seguir luchando con el objetivo de conseguir el último y gran colofón. Es por ello que emociona comprobar que el novelista dedicó sus memorias a los tres hermanos Greene que aún quedaban con vida, que él calificó como “los supervivientes”. Quizá en esta dedicatoria radique el quid de esta extraordinaria narración.

Y hasta aquí llegan mis impresiones sobre Una especie de vida, una lectura tan irresistible y ágil que su disfrute resulta excesivamente breve. Por ello, invito a quienes se sientan atraídos por la figura de Graham Greene a que se adentren en sus páginas para conocerlo íntimamente y saber qué dijo de sí mismo este singular autor. 


<Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada.> Goethe (1749-1832)


Undine von Reinecke


El autor por la Editorial

Graham Greene ( 1904-1991)fue un importante escritor, periodista, crítico y guionista inglés del siglo XX. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue agente del servicio secreto británico, labor que le llevó a viajar en numerosas ocasiones a zonas de conflicto. Su vida estuvo marcada por la afición a la literatura, la sed de aventuras, y la lucha constante contra un trastorno bipolar. En 1926, se convirtió al catolicismo para entender la fe de su esposa. Su narrativa, dotada de motivos autobiográficos, explora los conflictos morales, la culpa y el pecado, en el contexto sociopolítico de su tiempo. Es célebre por sus entretenimientos de intriga y espías, y también por sus profundas novelas católicas. Tras haberse consolidado como autor, muchas de sus novelas fueron adaptadas al cine, y fue el eterno nominado, pero nunca galardonado al Premio Nobel de Literatura. Una especie de vida se enmarca en los años previos a su éxito como novelista, cuando se forjaron el hombre y el escritor que llegó a ser.


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