miércoles, 21 de julio de 2021

RESEÑA: "MUSASHINO", DOPPO KUNIKIDA

 

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica:

Editorial: Ardicia

Autor: Doppo Kunikida

Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés

Prólogo: James Cahill

Ilustración: Dadu Shin

168 páginas

P.V.O.: 16,90 Euros

ISBN: 978-84-942916-5-4

Lanzamiento: Noviembre 2014

 

Sinopsis de la Editorial:

La legendaria llanura de Musashino sirve de escenario a esta colección de historias en las que el japonés Doppo Kunikida confronta los misterios de la naturaleza con los de la condición humana, al tiempo que elabora una conmovedora defensa de la vida sencilla y del camino que nos lleva a perseguir su esencia y sus valores fundamentales. Musashino es una preciosa invitación a la necesidad de alcanzar un equilibrio entre todo cuanto nos rodea y nuestra propia experiencia individual.

De trasfondo más o menos autobiográfico, los relatos de Kunikida, uno de los principales cultivadores de la literatura naturalista nipona, están habitados por personajes solitarios a quienes el efecto consolador del paisaje, la magia de un encuentro casual o una vivencia compartida hacen trascender definitivamente su condición, iluminando para siempre su memoria.

 

Propuesta musical para este libro:

Sinfonia: "Inno Meiji" Kosaku Yamada (1921)

Kosaku Yamada (1886-1965), fue un director de orquesta y compositor japonés, que recibió su educación musical de profesores alemanes, primero en Japón y más tarde en Alemania, donde pudo gozar de las ensenñanzas de Max Brunch. Además de su prolífica carrera como compositor, a él se debe la introducción de la música orquetal occidental en su país, Debussy, Sibelius o Strauss se escucharon en Japón gracias a él. 

 

Lo que Undine piensa del libro:


<Sólo juzga bien quien sopesa y compara, y cuando pronuncia su sentencia más dura nunca abandona la caridad.> William Wordsworth

 

21 de julio de 2021, he llegado a la etapa de Yokohama, Japón, en mi singladura literaria La vuelta al mundo en doce libros, tras los pasos de Phileas Fogg. Como todos los lectores de Julio Verne recordarán, su héroe tuvo que pasar una jornada en esta ciudad buscando vehementemente a su fiel sirviente Picaporte.

Yokohama es la segunda ciudad más poblada de Japón, tras Tokio, la capital. Está situada en la península de la bahía de Tokio, en la costa del océano Pacífico, y comenzó a tener importancia como punto estratégico de comunicación y comercio en 1859, con la inauguración del puerto de Yokohama, símbolo inconfundible de la apertura de Japón al mundo occidental. No es de extrañar, pues, que Verne eligiera este enclave como una de las etapas de su novela La vuelta al mundo en ochenta días (1872), ya que su misterioso exotismo, escondido durante tantos siglos, y las complejas relaciones que mantuvo con Occidente en las décadas anteriores a la publicación de la famosa novela, debían despertar mucha curiosidad en los lectores decimonónicos contemporáneos al autor, quienes

Matthew C. Perry
Fuente: Wikipedia

presenciaron cómo el país nipón se abría al exterior por obra y gracia de Matthew C. Perry (1795-1858), un naturalista y oficial de la marina estadounidense, que con su llegada en 1853 a la costa japonesa desató el principio del fin del tercer y último shogunato, denominado Tokugawa o Edo, y entrar así en la modernidad de la mano de la era Meji.

Pero expliquemos antes, y a grandes rasgos, el contexto que precedió a esta etapa aperturista. El shogunato eran una especie de dictadura militar que tenía sometido bajo su poder al emperador del Japón. Durante estos periodos dictatoriales, que abarcaron desde 1192 a 1868, la figura que ostentaba el poder era el shogun, que bajo su mando acaparaba el poder político y militar del país, dejando al emperador que tuviera tan sólo la potestad sobre la religión y lo espiritual, y el dominio nominal sobre la Corte Imperial de Kioto. Pero centrémonos en la última etapa de esta forma de gobierno, que es la que afecta directamente en el mundo literario que nos compete.

Emblema clan Tokugawa
Fuente: Wikipedia

Durante el último Shogunato Edo (1603-1868), dominaba el clan Tokugawa, que tuvo subordinados al resto de los clanes, relegándolos a ejercer un dominio secundario en las provincias, generando de este modo el descontento entre ellos. Durante los doscientos sesenta y cuatro años que duró su hegemonía, Japón adoptó una política centralista y de clases, un régimen feudal que, junto con la expulsión de los extranjeros y el cierre de fronteras al exterior, procuró un aislamiento total del país en todos los aspectos. A esta medida política se la denominó Sakoku, y su posicionamiento fue tan radical que prohibió toda influencia extranjera del tipo que fuera, expulsó y persiguió a los forasteros, e incluso llegaron a exterminar a los cristianos. Pero, como mencionaba anteriormente, el poder del Shogunato Edo se debilitó a mediados del siglo XIX, cuando la flota estadounidense se acercó a Japón con intenciones comerciales. Los norteamericanos obligaron a los dirigentes nipones a adoptar un cambio en sus relaciones exteriores mediante lo que se denomina en el mundo de la diplomacia como una estrategia de cañonazo, es decir, que sus navíos amenazaban vehementemente con bombardear las costas niponas. Como el sistema tuvo éxito, otras potencias occidentales también adoptaron esta misma medida, y Japón se vio obligado a establecer relaciones comerciales con Occidente. El resultado de este acercamiento de potencias extranjeras provocó una crisis interna tan inmensa, tanto económica, política como socialmente, que propició un movimiento ultranacionalista que exigía a toda costa la expulsión de las potencias extranjeras, y se inició una cruenta lucha, que ponía en un brete diplomático al gobierno. La debilidad e incapacidad demostrada por el shogunato Tokugawa, que no pudo dominar la situación, terminó provocando que el emperador Kōmei tomara el mando y proclamara un edicto bajo la consigna de expulsar a los bárbaros, y así se comenzó a cerrar las oficinas de comercio de naciones foráneas y a echar a los individuos de otros paises. Evidentemente, este gesto imperial era principalmente un alarde de fortaleza con el que se pretendía debilitar y derrocar el shogunato, ya que los mismos seguidores del emperador mantenían relaciones con los comerciantes occidentales, quienes también les proporcionaban las armas que necesitaban en su lucha interna. Por otro lado, las potencias extranjeras, no contentas con los derechos perdidos con la expulsión, comenzaron a bombardear con sus navíos las costas japonesas, para recuperarlos. La consecuencia de todos estos violentos acontecimientos originó un cambio en la mentalidad de la población patriótica nipona, que veía cómo aferrarse a las tradiciones la debilitaba frente al poder militar de otras naciones, y al mismo tiempo comprendían que era necesario abrirse a Occidente para aprender de él y, de este modo, en el futuro, poder hacerles frente en igualdad de condiciones.

Emperador Mutsuhito
Fuente: Wikipedia
Así es, a grandes rasgos, cómo se cerró un ciclo de la historia de Japón y comenzó la era Meiji. El líder de esta nueva etapa nipona fue el emperador Mutsuhito quien, a la muerte de su padre el emperador Kōmei, lo sucede en 1868 y es proclamado Emperador Meiji, y reinó hasta su muerte en 1912.

En cuanto a la repercusión que tuvieron estos cambios sociopolíticos en la literatura, las fuentes a mi disposición, que eran todas occidentales, cuentan que los autores japoneses de la era Meji gozaron de una moderada libertad para escribir, y ello favoreció una cierta evolución lingüística, que simplificó el idioma japonés al tiempo que se añadían a él palabras extranjeras, debido al contacto con otras lenguas en las relaciones internacionales. Por otro lado, comenzaron a traducirse las grandes obras de autores de Occidente, y los escritores nipones bebían con gran sed y curiosidad todo cuanto caía en sus manos, ya que la falta de contacto con la cultura del exterior había limitado mucho el conocimiento de aquellos intelectuales, herederos de una lengua que tenía sus raíces en la tradición oral, que rendía culto al folclore y la religión, y que no conoció su expresión escrita hasta que no tomó contacto con los signos chinos, sin que se tenga constancia de la fecha exacta. Como quiera que sea, cuando Japón abrió sus fronteras en el siglo XIX, los escritores se rindieron ante las obras del romanticismo europeo, con especial aceptación e interés en las que llegaban desde Alemania o Inglaterra. Los nombres de Goethe, Shiller, Shelley o Wordsworth, como los de Rossetti o Morris, eran de culto entre los literatos japoneses, que intentaban copiar la estética de sus ídolos occidentales, sin llegar a asimilar enteramente su estilo. Estos intentos de romanticismo japonés se le llamó escuela Roman-ha, y aunque su vida fue muy breve, el impacto en la literatura nipona perduró hasta bien entrado el siglo XX. Nos cuenta James Cahill en el genial prólogo de la edición de Musashino publicada por Ardicia, que los autores japoneses no querían sentirse en inferioridad de condiciones con respecto a otras literaturas extranjeras modernas, y que por eso intentaban imitar de inmediato, cada corriente intelectual o filosófica que nacía, y que se etiquetaban así mismos como perteneciente a cualquiera de ellas, antes de que sus obras vieran la luz y pudieran calificarse como esteticistas, realistas, naturalista, o cualquier otro movimiento de moda. El anhelo de no quedarse atrás en la carrera internacional de las letras, como había ocurrido en el pasado, los llevó a esos extremos.

Superada la etapa romántica japonesa de las primeras décadas de la era Meji, y coincidiendo con el cambio de siglo, toma posición una nueva escuela denominada Shizen shugi, que fija su atención en la literatura francesa de la segunda mitad del siglo XIX. En esta ocasión los escritores japoneses se sentían estimulados por las obras de Zola y Maupassant, en su anhelo de plasmar la realidad que les rodeaba. Esta nueva corriente se materializó de tres formas diferentes: los que seguían a Zola, que eran los naturalistas puristas; los que admiradores de Maupassant, que bebían del Impresionismo; y los Naturalistas Románticos, que seguían los preceptos de escritores ingleses, como Wordsworth, y que veían en la naturaleza el espíritu de Dios, y así querían representarla en sus obras.

A este último grupo de Naturalistas Románticos pertenecía Doppo Kunikida, el autor de Musashino, que comienza así:


<”Los últimos vestigios de Musashino se encuentran en nuestros días en el distrito de Iruma”. Leí esta afirmación en un mapa de principios del siglo XIX, que describía Iruma de la siguiente manera:

“El undécimo día del quinto mes del año 1333, los Taira y los Minamoto batallaron durante una larga jornada, en sucesivas escaramuzas, cerca del río Kume, en Kotesashihara. Al ocaso, el clan Taira se retitó seis millas para tomar posiciones junto a la orilla del río. A la mañana siguiente, el clan Minamoto avanzó con éxito hasta desbaratar las defensas del enemigo”.>


Musashino es el título de un recopilatorio de relatos que publicó en 1901 el escritor Doppo Kunikida, quien está considerado el mayor representante de la escuela naturalista japonesa. El libro está compuesto por siete relatos, de entre los que destaca el primero, Musashino, que da título al recopilatorio. Esta primera pieza está escrita en forma de diario y recoge las impresiones que a lo largo de las estaciones del año, ofrecía para el autor la mítica llanura japonesa que bautiza el relato, protagonista a lo largo de la historia de acontecimientos militares y bellas leyendas. El texto está escrito con mucha delicadeza, sensibilidad y romanticismo. Cada imagen que describe, cada sensación que intenta transmitir rezuma belleza y, más que un pasaje escrito, bien podría asemejarse a un cuadro impresionista de bucólica hermosura, o a una pieza musical de exquisita melodía, que estimula los sentidos.


<18 de noviembre

Camino bajo la luz de la luna. Azules cortinas de humo emergen del suelo; los pálidos haces fuliginosos se rompen contra los árboles.>


El autor evoca con gran emoción y nostalgia el encanto de aquella tierra que describe, y comparte sus bellos recuerdos con el lector, al tiempo que compara sus pasajes con poemas de autores japoneses del pasado y escritores europeos que le han impactado.


<Se trata de un pasaje extraído de la traducción de Futabatei Shimei de El encuentro, de Ivan Turguénev. Fue la fuerza de la descripción lo que me permitió por primera vez apreciar la belleza de los bosques caducifolios. (…)>


La sinceridad con la que Kunikida confiesa sorprenderse ante la aguda narrativa de Turguénev, es la demostración de que el choque cultural de Japón con el mundo literario occidental, del que decía haber aprendido tanto. Esta es una constante en todos los relatos del libro, donde cita a sus autores favoritos europeos, entre los que Wordsworth destaca preminentemente. Pese a que muchos lectores podrían pensar que esta circunstancia quita espontaneidad y original al texto, desde mi punto de vista le otorga sabiduría y humildad, ya que la capacidad de sorprenderse ante la belleza de lo desconocido es en sí una virtud.

El segundo de los relatos que aparecen en el libro lleva por título Esa gente inolvidable, y narra el encuentro casual en una posada, entre un escritor joven y un pintor. La conversación que mantienen ambos personajes durante una noche de tormenta sirve para que el autor comparta sus opiniones y sensaciones íntimas con respecto al impacto que causan ciertos individuos en su paso efímero por la vida de las personas: un corto romance, la lección de un maestro, una mirada en la distancia… Son pequeñas estampas del pasado, que toda persona posee, sobre las que reflexiona Doppo Kunikida de manera filosófica. Al finalizar el relato, el propio lector no podrá evitar él mismo recapacitar.

Niebla del río, así se titula el tercer cuento que nos ofrece Musashino. Narra la historia de un personaje que, tras marcharse de su pueblo regresa fracasado después de muchos años. El grato recibimiento de su familia y amigos le ofrecen un futuro, pero el cansancio de los años de lucha le impiden afrontar la dulce realidad. Es un texto realmente bello pese a la tristeza que rezuma. El autor intima con el protagonista para intentar captar el cansancio de su alma y le ofrece una alternativa. Aunque la historia es muy dramática, de clara similitud al romanticismo más efectista, la descripción pictórica de cada escena nos ofrece unas preciosas y delicadas estampas de indiscutible espíritu japonés. Del mismo modo ocurre con los personajes, que parecen emerger de álbumes fotográficos de época.

El cuarto relato se titula El viejo Gen, y cuenta la historia de un viejo barquero que vive solo porque hace años que perdió, primero a su esposa, y después a su querido hijo. Ante la soledad de vida, decide adoptar a un adolescente vagabundo, pero los años viviendo en la calle le dificultan adaptarse a vivir en familia. Esta peculiar y muy interesante historia trata de analizar la importancia de la vida familiar, filosofa sobre los beneficios de una infancia saludable y de la vida en buena compañía. Pese a la belleza que subyace en el mensaje, la niebla no se levanta en el relato, y deja el alma del lector inundada de tristeza. Este efecto último es característico de la narrativa de Doppo Kunikida, quien experimentó periodos de gran pena en su vida personal, motivado, entre otras cosas, por sus dos fracasos matrimoniales.

Con Carta de Yugahara llegamos a la quinta historia del recopilatorio. En ella el autor cambia de estilo y narra de manera epistolar la historia que nos quiere contar, que versa sobre un idilio romántico del protagonista con una mujer con la que mantuvo una breve relación. El relato está fuertemente influido por la corriente romántica europea, donde el fracaso y la distancia imposibilitan materializar el amor. Quienes lean esta fábula posiblemente rememoren los grandes nombres de la literatura romántica que Goethe, entre otros, inmortalizó. Eso sí, el paisaje que se contempla no podría ser más japonés.

Llegamos al sexto de los relatos, cuyo título es Pájaro de primavera. En él se nos cuenta la historia de un maestro que recala en una aldea. Allí conoce a un niño disminuido psíquico, cuya familia, apenada por la vulnerabilidad del muchacho, ruega al profesor que intente educarlo. Pese a los esfuerzos del protagonista, el chiquillo no parece aprender mucho, y es víctima de los instintos que posee. En esta pequeña joya literaria Kunikida dialoga con el lector sobre la incomprensión de la sociedad hacia los individuos más débiles que la componen, y le ofrece una disertación sobre la tolerancia y el amor que debe partir del conjunto de la población. Como la mayoría de los relatos que forman Musashino, Pájaro de primavera destila una gran melancolía, aunque también transmite un precioso testimonio y ejemplo de amor.

Llegamos al final del libro con un cuento realmente interesante, y tiene un título de lo más original: Carne y patatas. El nombre hace alusión a la diferencia que existe entre ser fiel a tu ideología, léase conformarse con comer patatas, o venderse por dinero, lo que es lo mismo, comer carne diariamente. Es un interesante texto donde los protagonistas exponen su manera de pensar y se contradicen ellos mismos, en una clarísima crítica sociopolítica de los acontecimientos internacionales de la época, donde las corrientes filosóficas de izquierdas y las capitalistas pugnaban por otorgarse la razón. Es la pieza más original del recopilatorio, puesto que se aleja del romanticismo inicial y perenne del libro, y además difiere en un punto importante en su estilo, ya que está escrito con gran sarcasmo y humor.

Y hasta aquí llegan mis impresiones de Musashino. Ha sido un auténtico placer y una grata sorpresa mi primer encuentro con literatura japonesa, a través de la obra de Doppo Kunikida. Si bien es cierto que determinados aspectos de su narrativa desconciertan mi mirada occidental, también es verdad que la delicadeza de sus temas y el colorido de su pluma me han subyugado y evocado bellas palabras de un gran poeta.

 

<Las melodías conocidas dulces son, pero las desconocidas aún son más dulces.> John Keats

 


Undine von Reinecke ♪

 

El autor por la Editorial:

Fuente: Wikipedia

Doppo Kunikida nació en Chōshi en 1871. Estudió Filología Inglesa en la Universidad de Tokio, de donde terminaría siendo expulsado. En 1892 fundó la revista literaria Seinen bungaku, y al año siguiente comenzó su diario, Azamaukazaru no ki. En 1894, tras desempeñar diversos oficios, se unió al periódico Kokumin shimbun como corresponsal de guerra en la Primera Guerra Sino-Japonesa. Sus crónicas desde el frente, Aitei tsushin, fueron recogidas en un volumen y publicadas con gran éxito después de su muerte. Al año siguiente se estableció en Tokio, donde editaría la revista Kokumin no tomo. Su primera colección de relatos, género que seguiría cultivando con enorme éxito a lo largo de toda su carrera, apareció en 1901. Tras dos traumáticos matrimonios fallidos y el fracaso de un incipiente negocio editorial, Kunikida murió de tuberculosis en Chigasaki a principios de 1908.

 

30 comentarios:

  1. Una reseña top aunq no es mi género

    ResponderEliminar
  2. Estoy disfrutando mucho de este viaje tuyo. Yo tuve una época que leí mucha literatura japonesa, ahora no sé por qué he dejado de hacerlo. Este que nos traes en esta nueva parada me lo guardo. Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Esther:
      Muchas gracias por la acogida que ha tenido mi reto. Para mí este ha sido el primer contacto con la literatura japonesa, y no será el último. Me encantará en el futuro compartir las lecturas niponas contigo.
      Un abrazo y feliz comienzo de semana!!

      Eliminar
  3. Hola Undine, menuda pedazo introducción histórica que te has marcado, :). Genial.
    El libro no me llama tanto la atención al ser un libro de relatos. Es verdad que las novelas japonesas que he leído son más modernas, pero son muy interesantes por conocer, como dices, la mirado diferente que tienen de ver las cosas.
    Un besazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Nitocris:
      La verdad es que con este reto estoy repasando un montón de datos de historia y literatura que tenía casi olvidados. Estoy aprendiendo y asimilando mucha información interesante. Con respecto a los japoneses, son una civilización francamente interesante de la que quiero saber más. Musashino no será mi última lectura de aquel país.
      Un abrazo y gracias por la visita!!

      Eliminar
  4. Qué placer es leerte siempre Undine, y cuánto se aprende contigo! Tomo buena nota de este libro que me gusta leer relatos y me gusta sumergirme en culturas tan diferentes a la nuestra.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Margari:
      Eres muy amable con las palabras que me dedicas. Si con mi reseña puedo estimularte acercarte a este libro, creo que no hay mayor piropo. Deseo de corazón que disfrutes de Musashino.
      Un abrazo y felices lecturas!!

      Eliminar
  5. Querida Undine:
    No sé cómo lo haces pero te superas en cada etapa de esta aventura.
    Yo estoy enamorada de este proyecto, por todo lo que estoy aprendiendo mientras disfruto de lo que cuentas en las introducciones, lo haces como si contaras un cuento.
    De literatura japonesa voy corta en cuanto clásico. Me encanta la contemporánea, sobre todo Banana Yoshimoto y Murakami, pero este con alguna reserva. También hay otros. Sus historias siempre tienen algo especial, son como mágicas y muy humanas al mismo tiempo.
    Tengo una recopilación de cuentos tradicionales de la editorial Satori, maravilloso. Y otro de fantasmas recopilado por Lafcadio Hearn y dibus de Lacombe (me falta el segundo tomo)
    Tengo también El libro de la almohada de Sei Shonagon pero aún no lo he leído pese a que lo compré hace años.
    Me encanta la forma de describir paisajes y de mezclar lo mágico con lo ordinario además de todos sus rituales, me recuerda un poco al realismo mágico americano.
    Bueno, todo este rollo para decir que sí, que claro que me apunto. Que aunque alguno me gustará más que otro, esto me cuadra.
    Besitos y ¡¡Feliz semana!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Norah:
      No tengo palabras para agradecer las tuyas. Yo también estoy aprendiendo y disfrutando en cada etapa del viaje. Cuando lo empecé no podía imaginar lo mucho que me impactaría y hasta qué punto querría implicarme. Me lleva mucho tiempo escribir cada reseña, pero no me arrepiento en absoluto de haber iniciado este viaje. Por lo que cuentas de tu experiencia con la literatura japonesa, creo que debería leer más y molestarme en conocerla, porque estoy segura que me gustaría. Apunto nombres, editorial y títulos para el futuro.
      Y no, no es ningún rollo el que sueltas, es información de primera para lectores.
      Un beso grande y mi agradecimiento eterno!!

      Eliminar
  6. Que interesante siempre es tu recomendación.
    Muchas veces no la conozco como ahora y Muchas otras no puedo acceder a ellas pero la alegría y emoción que me produce saber sobre libros y autores gratifica mucho mi alma.
    Mi hambre literaria muy feliz😊
    Gracias
    Abrazosbuhos📚🍁💛

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Buhoevanescente:
      Me alegra poder compartir los libros que descubro. Espero cumpla tus expectativas.
      Un abrazo!!

      Eliminar
  7. Buenas tardes Undine!. Cada vez me gusta más la literatura japonesa aunque es cierto que me inclino por autores modernos y de los clásicos conozco pocos. Así que he disfrutado mucho con tu reseña y me llevo al autor apuntadisimo.
    Un acierto este reto tuyo que nos permite viajar sin movernos de casa. Te leo en la siguiente etapa. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Mar:
      Muchas gracias por tus palabras. Lo cierto es que nunca pensé hasta dónde me llevaría este reto, pero a día de hoy estoy muy contenta por todo lo que estoy aprendiendo. Yo soy una novata en literatura nipona, pero pretendo solucionarlo muy pronto.
      Un abrazo grande y gracias por leerme!!

      Eliminar
  8. Holaa!! los libros de relatos y yo no nos llevamos nada bien jajaja pero este me ha parecido de lo más interesante y la forma en que te expresas del mismo ha logrado llamar mi atención, así que apuntado queda porque aparte me encantaría leer algo de literatura japonesa. Excelente reseña, gracias por compartirla.

    Blessings!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias! Ya sabes que escribo las reseñas con mucha ilusión.
      Un abrazo y feliz semana!!

      Eliminar
  9. ¡Hola! Me encanta cómo nos lo cuentas todo pero, si te soy sincera, yo no suelo leer libros de relatos y aunque parece que tiene algún que otro que me podría gustar, no creo que me anime con él. Un besote :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Marya:
      Hasta hace relativamente poco, yo tampoco era lectora de recopilatorios, por eso entiendo lo que me cuentas.
      Un abrazo y gracias por la visita!!

      Eliminar
  10. Holis!
    Me encanta esto de la vuelta al mundo en doce libros, muy llamativo.
    Con respecto al libro a pesar de que se ve muy interesante, no lo niego, los relatos la verdad es que no se me dan nada de bien :(
    Gracias por la reseña!

    Jocelyn | Blog Ave Lectora

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días:
      Lo cierto es que está siendo un viaje de lo más interesante.
      Un abrazo y gracias por la visita!!

      Eliminar
  11. Hola Undine!! No sabía nada de este título, tomo buena nota de tus impresiones lectoras. ¡Estupenda reseña, como siempre, y gracias por tu recomendación! Besos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias, Ana!
      Espero que lo disfrutes cuando lo leas.
      Un abrazo!!

      Eliminar
  12. ¡Hola Undine!
    Pues también lo tengo en mis pendientes hace mucho tiempo, pero no encuentro el momento justo para leerlo. Me llama más la atención con lo que cuentas en tu bonita y detallada reseña, lo leeré en agosto.
    ¡Gracias por la reseña!
    ¡Un saludín!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Yessykan:
      Estaré muy atenta a tu valoración de Musashino, me encantará comentart el libro contigo.
      Un abrazo!!

      Eliminar
  13. Hola.
    Aunque el libro no me llama especialmente la atención (no termino de conectar con la literatura asiática) los datos históricos me han parecido muy interesantes y has ampliado mis escasos conocimientos sobre Japón.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Cuánto me alegro, Samarkanda! Para mí también ha sido muy instructivo el trabajo que he hecho de investigación. Ciertamente, este viaje me está sirviendo para refrescar y adquirir conocimiento.
      Un abrazo y muy feliz semana!!

      Eliminar
  14. Suena muy interesante esta historia, no la conocía. Me la llevo anotada para ver si me animo a leerla.
    Gracias y muchos besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos tardes, Jani:
      Espero que Musashino cumpla tus expectativas.
      Un abrazo

      Eliminar
  15. Uy, Undine, no mantengo muy buenas relaciones con la literatura japonesa. Me cuesta muchísimo concentrarme en la historia y el estilo narrativo del autor de turno. La última novela que leí fue La piscina, de Yoko Ogawa, y me costó muchísimo terminarla, y eso que era una trama corta, pero me empeciné en conocer el desenlace. Por lo que nos comentas de este libro de relatos, no me termina de convencer. Excelente reseña, como siempre. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas tardes, Francisco:
      Entiendo lo que comentas, pues la distancia cultural es grande. Yo sí he llegado a conectar con esta lectura, pero en gran medida es porque el autor rinde pleitesía a la literatura europea. Seguiré investigando entre los escritores nipones, a ver qué me encuentro.
      Un abrazo y feliz verano!!

      Eliminar