RESEÑA: UNA CIERTA SONRISA, FRANÇOIS SAGAN

 

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica

Editorial: Ediciones Invisibles

Traductor/traductora: José Ramón Monreal

Colección: Pequeños placeres

Número de la colección: 13

Fecha de publicación: 03/02/2022

ISBN: 9788412401912

Formato: 11,5 x 18

Páginas: 184

Encuadernación: rústica con solapas

PVP: 16.00 €


Sinopsis de la Editorial

La joven y curiosa Dominique estudia derecho en París y procura no morirse de aburrimiento. En la universidad conoce a Bertrand y empiezan a salir. Él es un buen chico, parece que se entienden bien e incluso podría decirse que se aman. Un día entran en un café y se encuentran casualmente con el tío de Bertrand, Luc, un seductor en la cuarentena que tiene una más que merecida fama de frívolo e inconstante, a pesar de estar casado. Poco a poco, Luc y Dominique empiezan a coincidir, conscientes de que la atracción mutua que sienten es cada vez más intensa, y también de que su relación será tan efímera como dolorosa. Pero ¿cómo resistirse?


Propuesta musical para este libro


A Certain Smile -Soundtrack Suit-, Alfred Newman

La banda sonora de la película A Certain Smile, basada en la novela de Françoise Sagan, fue compuesta por el nueve veces oscarizado Alfred Newman (fue nominado en cuarenta y cinco ocasiones). La canción principal, que llevaba también por título A Certain Smile, la compusieron Sammy Fain (música) y Paul Francis Webster (letra), tuvo una nominación al gran premio de la Academia, aunque finalmente no lo consiguió.


Lo que Undine opina del libro


<Dos excesos: excluir la razón, no admitir más que la razón.> Pascal


Con frecuencia he comenzado las publicaciones de Lecturas de Undine hablando sobre mis preferencias literarias, esas que me han servido de guía para construir mi biblioteca personal, evitando pícaramente mencionar los prejuicios que limitan mis lecturas y que, debo reconocerlo, muchas veces me impiden progresar como lectora. Esta realidad saltó hasta mí hace pocos días, cuando recibí mi ejemplar de Una cierta sonrisa de Fraçoise Sagan, la última novedad de la colección Pequeños Placeres, que Ediciones Invisibles ha publicado recientemente con la traducción de José Ramón Monreal, un habitual de la casa, con traducciones en su haber como La Falsa Amante de Honoré de Balzac 👈y El viaje de Luigi Pirandello 👈.

Fuente: literato.es

Pocos de mis lectores no conocerán quién se esconde tras el nombre de Françoise Sagan (1935-2004), pero, para aquellos que no se hayan acercado nunca a las letras francesas de la segunda mitad del siglo XX, les diré que fue la mujer que revolucionó el mundo literario y el social de la segunda mitad del siglo XX. Su ópera prima Buenos días, tristeza, fue la novela con la que la autora se dio a conocer en 1954, rompiendo los esquemas de la época, cuando tan sólo contaba dieciocho años y andaba ocupada en intentar aprobar sin éxito sus exámenes de literatura en la Sorbona. Esta jovencita díscola desde la infancia, perteneciente a una familia burguesa acomodada, cuyo verdadero nombre era Françoise Quoirez, tuvo que firmar el libro con el seudónimo de “Sagan” -nombre copiado de En busca del tiempo perdido, novela de su ídolo literario Marcel Proust-, debido a que su padre quedó tremendamente escandalizado tras conocer el trasfondo de la obra que su precoz hija estaba apunto publicar.

Fuente: Wikipedia
Nada tenían que hacer la opinión paterna y las críticas que recibió desde los sectores más conservadores de la sociedad, incluyendo la demonización procedente del Vaticano, frente al éxito que cosechó Buenos días, tristeza, que fue rotundo, desde el mismo instante que salió a la venta. La mirada abierta y explícita que tenía la novela sobre temas tabú, como el sexo, en una Francia imbuida aún por los prejuicios morales de la posguerra, llamó poderosamente la atención de un público anhelante de cambios en todos los terrenos de la vida. Como resultado de ello, se vendieron millones de copias del libro durante los cinco primeros años desde su aparición, repartidos entre Francia y el extranjero. Sagan gozó de tanta cobertura mediática, que muy pronto llamó la atención de Hollywood, y en 1958 adaptaron su primera y, la que sería siempre, su más exitosa novela. El encargado de hacerlo fue el director de cine Otto Preminger, quien contó con David Niven, Deborah Kerr y Jean Seberg, en los papeles protagonistas. Pese al estupendo reparto del film, la recepción de la película tuvo opiniones encontradas, aunque el sortilegio para Françoise Sagan ya estaba echado, porque en ese momento la joven y peculiar escritora francesa ya era millonaria. Y llegaría a serlo más, pese al excéntrico modo de vida que adoptó desde ese momento, y que la llevó a viajar desenfrenadamente y a relacionarse con personajes míticos de la cultura y la noche, como Truman Capote o Ava Gadner, entre muchos otros. Incluso, décadas más tarde, llegó a entablar una gran amistad con el presidente de la República François Mitterrand (1916-1996), al que acompañó en algunos de sus compromisos internacionales.

Poster origianal del film. Fuente: Wikipedia

Tras aquel primer éxito literario vinieron inmediatamente muchos más, probando con casi todos los géneros, como el teatro, el ensayo e, incluso, se adentró en el terreno biográfico y la composición de letras para canciones. Muchos de sus trabajos fueron llevados al cine, tanto en Europa como al otro lado del Atlántico. En ese aspecto, tampoco se hizo esperar el segundo logro cinematográfico, porque su segundo trabajo, Una cierta sonrisa, que es la novela que nos ocupa hoy, fue llevada al cine en 1958. Poco después volvería a triunfar con ¿Le gusta Brahms? (1959, Goodbye Again), cuya adaptación franco-americana de 1961 es, en mi opinión, una verdadera obra de arte, algo que no extrañará a quienes lean estas líneas, si les digo que la película gozó de la exquisita intervención de Ingrid Bergman e Ives Montand y la soberbia actuación de Anthony Perkins; además de atesorar una preciosa fotografía y una sublime banda sonora, que hacen de esta producción algo francamente inolvidable.

Todo lo que tocaba esta jovencita rebelde francesa, la “Mademoiselle Chanel de Literatura”, como la apodaría muchos años más tarde el periodista y escritor Bernard Frank, se convertía en oro. No obstante, ese mismo ritmo creativo que empleaba para trabajar, lo usaba de igual modo para divertirse. Amante de la buena vida, del jazz, el juego, los coches lujosos y la velocidad, su feroz manera de vivir muy pronto le pasó factura, ya que en 1957 fue víctima de un accidente de coche, al perder el control de su Aston Martin, que iba conduciendo a 160 Km/h. La escritora quedó atrapada en el coche y, debido a ello, sufrió graves lesiones que tuvieron que ser tratadas con un derivado de la morfina. Este tratamiento le causó una fuerte adicción, de la que jamás se libraría, cayendo incluso en el alcoholismo. Son muy interesantes los documentos que la propia autora dejó hablando de sus experiencias sumergida en aquella oscuridad.

Fuente: w-75.com

Todo esto, junto con su agitada vida privada, protagonizada por sus dos fracasos matrimoniales, y sus relaciones sáficas, unido además a las sorprendentes acciones sociales que iniciaba -ella nunca estuvo afiliada a ningún partido político, pero decía sentirse afín a la izquierda-, contribuyó a construir la leyenda que se creó en torno a la autora, una fábula mediática y morbosa que ella misma alimentó con las provocativas declaraciones que hacía a la prensa con respecto a su línea de pensamiento y de cómo ésta repercutía en su día a día, tanto en su imagen como en sus costumbres, dejando huella entre las mujeres de su generación y entre las escritoras contemporáneas y posteriores a ella.

Como pasa muchas veces con los mitos, estos terminan cayendo. Así mismo ocurrió con Françoise Sagan, llegada la década de 1980. En aquellos años, una serie de fatales circunstancias personales encadenadas, entre las que figuran una denuncia por posesión y consumo de narcóticos, acabaron con la famosa escritora, quien, en poco tiempo, quedó arruinada y perseguida por el fisco. En sus últimos años, fue acogida por una amiga, quien cuidó de ella hasta su fallecimiento en 2004, año en que la famosa y exitosa autora falleció. Fue enterrada junto a sus padres y entre su segundo marido Robert Westhoff, y su primera pareja femenina, Peggy Roche, de quien se dice que fue el verdadero amor de su vida. 

Fuente: E. Invisibles

Como decía al comienzo de la reseña, tengo mis manías a la hora de elegir los libros. Una de las más notorias es no seguir tendencias, ni gurús literarios. La mitomanía no es mi fuerte, y ese es el motivo de que no haya profundizado hasta hoy en la obra de Françoise Sagan. Su imagen ha sido tantas veces utilizada en su propio beneficio por adeptos o detractores, que su narrativa me era del todo indiferente. Cuando conocí la noticia de que Ediciones Invisibles publicaba un título de la famosa autora francesa, enseguida comencé a afilar mi pluma, ya que jamás me ha defraudado ningún título de la colección Pequeños Placeres. Una cierta sonrisa me ha cautivado.

Una cierta sonrisa nos lleva al París de la década de 1950. Allí, en el ambiente estudiantil de la Sorbona, entre cafés y clubs de jazz, la joven Dominique tiene una relación con Bernard, un compañero de estudios. Sin mucho romanticismo ni preguntas de hasta dónde puede llegar esa relación, Dominique parece buscar algo más sin saber el qué, hasta que un día, Bernard le presenta a Luc, el hermano de su madre. Desde ese momento, la joven parece hechizada por aquel hombre de mediana edad, aventurero y poco constante, que está casado con François, una mujer guapa y elegante que enseguida acoge a Dominique en su hogar. No obstante, la atracción entre la joven y el hombre maduro parece no tener freno y, desde ese momento, se entabla un excitante juego a cuatro bandas que no se sabe cómo acabará. 

Edición de 1960
Fuente: bentleyrumble.blogspot.com

Este es el principio argumental de Una cierta sonrisa. Contado así, no parece que este título se distinga gran cosa de otros firmados por autoras contemporáneas, como por ejemplo los de la gran autora británica Anita Brookner, en los que se analizaban las relaciones humanas y de pareja, profundizando en el tema personal y psicológico de manera incisiva. Lo original de Françoise Sagan es que la autora se adelanto en el tiempo introduciendo de manera completamente novedosa y abierta temáticas provocadoras para 1956 -año de publicación del libro-, como el sexo, las infidelidades o las relaciones de pareja entre personas de muy diferente edad, que no serían tratadas con tanta naturalidad por otras autoras hasta que Sagan se atrevió con ello. Por otro lado, el manejo de la autora sobre el estudio psicológico de los personajes, demostrando precisión y dominio, es del todo sorprendente teniendo en cuenta su juventud. Se diría que la escritora gozaba de gran experiencia sobre el tema, algo poco frecuente si no imposible para una persona de tan corta edad. Pese a ello, el planteamiento que hace de los personajes del libro es excelente, consiguiendo que tanto su protagonista como el resto de caracteres resulten completamente creíbles. A la primera, Dominique, le da la oportunidad de darse a conocer ante el lector, ya que ella tiene el privilegio de contar la historia, y lo hace a través de sus pensamientos más íntimos y relatando los sucesos que acontecen. De esta manera, el lector irá conociendo paulatinamente la personalidad de esta joven estudiante con ganas de conocer y experimentar en el amor, en el más amplio sentido de la palabra.

Por otro lado, Sagan utiliza a su personaje principal para mostrar las facetas más significativas del resto, mediante las anécdotas que relata en las que se ven implicados todos ellos, un elenco de individuos que simbolizan algunos de los arquetipos más notables de la burguesía francesa del momento: el universitario de familia acomodada que vive subyugado por una madre “omnipotente”; la estudiante enamoradiza, que sólo piensa en el matrimonio, el cuarentón atractivo y ligón que vive de manera superficial; y, como no, la dama elegante y sofisticada, alma de toda fiesta, que se esconde de la realidad por no enfrentarse a su vida. Con todos estos ingredientes, Françoise Sagan construye una parodia de la vida, fiel retrato de la sociedad en la que ella misma se movía, cuando saltó a la palestra como la revelación literaria del momento, y era tan sólo una estudiante de la Sorbona que ocupaba su tiempo entre fiestas universitarias y clubes de jazz. Tan veraz se presenta la historia, que en tiempos de la autora, cierto sector de la crítica literaria especuló con la teoría de que Sagan tomaba a los personajes de la vida real. Muy divertida con esta idea, la escritora se defendió alegando que si recurriera a sus conocidos para perfilar los personajes de sus novelas, el resultado sería muy aburrido. Así era Sagan, genio y figura…

Por otro lado, también es cierto que Una cierta sonrisa está dedicada a Florence Malraux, una cineasta e hija de un Ministro de Estado encargado de Asuntos Culturales francés, con la que Sagan entabló amistad en 1950 y que fue una de sus compañeras de correrías. ¿Sería posible que la historia tuviera algo de biográfico? Verdad o mentira, no importa si los personajes de la Coco Chanel literaria tenían nombres y apellidos, porque la voz y el fundamento se los daba ella.

Fuente: Filmaffinity
Por otro lado, nada de lo anterior sería importante si el texto no se sostuviera. Eso me lleva a comentar la impresionante potencia narrativa de Sagan. La escritora maneja la historia con tanta habilidad y agudeza, que es imposible no dejarse llevar por la curiosidad del relato, aunque el lector crea ser en todo momento dueño de su pensamiento, una característica que hace a esta historia redonda, para una novela de crecimiento, que desgrana minuciosamente la psiquis femenina en relación con el amor y el sexo. Así lo debió pensar en 1958 el director de cine Jean Negulesco, quien vio las posibilidades que este título poseía y recurrió a dos estrellas de la pantalla, el galán italiano Rossano Brazzi y la diva inglesa Joan Fontaine, para su producción hollywoodiense, que consiguió mejorar las críticas de Bonjour tristesse, y tuvo tres nominaciones a los Premios Oscar de la Academia.

Dicen que Françoise Sagan se mantuvo fiel a su estilo narrativo, que no siguió modas ni tendencias literarias que la apartaran de sus intereses en torno al ser humano y sus emociones, que la acercaban a las corrientes existencialistas. Amiga de sus amigos, musa de una generación, lo que para unos era admirable y símbolo de libertad, para otros era ejemplo de vicio y frivolidad. Lo cierto es que es que trabajó como vivió, apurando hasta la última gota del vaso, y siendo constante consigo misma.


<No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro.> Jean Paul Sartre



Undine von Reinecke ♪



La autora por la Editorial

Fuente: E. Invisibles
Françoise Sagan

(Cajarc, Lot, 1935 - Honfleur, 2004)

Es el pseudónimo de Françoise Quoirez, la enfant terrible de la literatura francesa, o como la llamaba Mauriac, un «charmant petit monstre». En 1954 irrumpió en la escena literaria francesa con Buenos días, tristeza, que escribió cuando solo tenía diecisiete años. El éxito de esta novela y su adaptación al cine, así como el escándalo que generaron, la hicieron célebre y millonaria. Para muchos lectores fue considerada la obra que daba visibilidad a una generación con unas aspiraciones muy diferentes a las de sus padres. Dos años después de este primer éxito, publicó Una cierta sonrisa y, más tarde, ¿Le gusta Brahms? Las tres tuvieron un gran éxito entre los lectores y fueron llevadas a la pantalla.


Comentarios

  1. Hola Undine, me suena muchísimo Bonjour, tristesse, pero no la he leído... Puede que algún día me acerque a cualquiera de las dos novelas.
    Gracias por traérnosla por aquí.
    Un besazo

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    1. Buenas tardes, Nitocris:

      Yo creo que, aunque no se haya leído, todos los lectores conocemos Bonjour, tristesse de oídas. Así de relevante es esta novela. La que hoy presento fue también muy importante cuando se publicó por primera vez, pero toda la producción de Sagan quedó eclipsada por su primer éxito. Pese a ello, Una cierta sonrisa es del todo recomendable.

      Un abrazo y gracias por la visita!!

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  2. Hola Undine, leí Buenos días tristeza hace muchos años, tal vez era demasiado joven porque no me gustó especialmente, también vi la película. Tengo que reconocer que no es una autora que me atraiga en exceso, pero tus reseñas siempre consiguen picar mi curiosidad y además me encanta la colección de Pequeños placeres, así que como no, me la llevo apuntada. Un abrazo.

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    1. Buenas tardes, Mar:
      Desde mi punto de vista, Françoise Sagan es una autora para leer cuando se tiene cierta edad. Cuando era más joven no me hubiera interesado. Sin embargo, desde mi perspectiva actual, creo que su narrativa es intrigante. Su mirada sobre el mundo que analiza me fascina.

      Por otro lado, si no has visto la adaptación de ¿Le gusta Brahms?, no dejes de hacerlo. Creo que esta película sí te gustará. Ya me dirás.

      Un abrazo y gracias por la visita!!

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  3. Tan solo he leído de la autor Buenos días, tristeza que me parece una novela fantástica con una muy buena adaptación al cine. Por la biblioteca de mi padre anduvo siempre Una cierta sonrisa (ambas del Círculo de Lectores del que mi padre debía ser de los primeros miembros), pero nunca me decidí a leerla.
    Aunque casi lo que más me apetece ahora es esa adaptación de ¿Le gusta Brahms? con la que me has puesto los dientes largos.
    Las manías lectoras, o prejuicios, son muy malas. Yo tengo varias también que trato de superar.
    Un beso.

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    1. Buenos tardes, Rosa:

      Creo que si finalmente decides ver ¿Le gusta Brahms? quedarás encantada. A mí me sublimó su BSO, y la interpretación de los tres protagonistas. Ella está fascinante, Perkins me hizo olvidar mis prejuicios contra él (su papel en Psicosis siempre acompañará su figura).Ya me contarás.

      Un abrazo y gracias por pasar a leerme y comentar!!

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  4. Hola.
    He intentado en unas cuantas ocasiones leer autores franceses y no hay manera de congeniar con ellos y creo que con Sagan me pasaría lo mismo. Sin embargo, la historia me parece interesante y, aunque sé que no es lo mismo, me animaré con la película.
    Un saludo.

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    1. Buenas tardes, Samarkanda:

      No creas, a mí me sucede un poco lo mismo. Prefiero la narrativa alemana, americana y, por supuesto, la británica. Pese a ello, algunos autores franceses me gustan mucho, tanto clásicos como contemporáneos. Mi experiencia con Sagan es positiva, pero entiendo que prefieras optar por las adaptaciones. Quizá después te animes con su narrativa.

      Un abrazo y feliz jueves!!

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  5. Querida Undine:
    Cómo me fascinan este tipo de vidas, tan intensas y qué miedo me dan porque da la sensación de que es prácticamente imposible terminarlas bien, no acabar cayendo en el precipicio. El poder, la fama, el dinero a espuertas no tienen que ser fáciles de manejar y es obvio que hay una cara oscura.
    Desde luego esta mujer tenía un talento desbordante para perfilar esos personajes con tanto tino siendo tan joven. Esa juventud es lo que imagino jugó a su favor a la hora de romper tabús.
    A mí también me pasa que cuando algún autor o libro hacen mucho ruido me provocan como cierto rechazo y o bien me espero a que pase el tsunami o a veces, como tú, simplemente lo olvido.
    De esta mujer empecé a leer el de Bon jour pero lo dejé, no me acuerdo qué pasó, pero volvió a la biblio sin más. Tampoco he visto nunca la película entera. Ahora me has picado y quiero volver. He visto en alguna librería un expositor con todos los títulos de Pequeños Placeres, me lo llevaría así tal cual.
    Me apunto todo, novelas y pelis. Iremos poco a poco.
    Besote y feliz semana.

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    1. Buenas tardes, Norah:

      ¿Verdad que algunas personas, como Maugham o Sagan, tienen vidas de película? Yo no soy tan intrépida pero leer sus hazañas me resulta fascinante. También es cierto que Sagan se pasó un tanto con su ritmo frenético. Eso sí, le dio para argumentar sus novelas.
      Por otro lado, mis tabús literarios vienen de no querer sentirme manipulada. Tengo la sensación de que cuando un personaje hace mucho ruido suele ser porque tiene una campaña publicitaria fuerte detrás. Por eso procuro, aunque a veces es difícil no caer en ello, leer por mi cuenta.

      Sobre lo que dices de ver las pelis, comienza por ¿Le gusta Brahms? Vas a ver qué delicia.

      Un abrazo grande, querida amiga, y feliz jueves!!

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  6. Tengo que admitir que no conocía a la autora. Una vida que, desde luego, fue de todo menos aburrida. Gracias por el descubrimiento. Me llevo apuntada esta novela y también Buenos días tristeza. Y aquí estoy disfrutando de esa preciosidad de bso que has elegido hoy.
    Besotes!!!

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    1. Buenas tardes, Margari:

      Me alegra haber podido aportarte algo. Cuando leas algo de Sagan, no dejes de comentarme cómo ha sido la experiencia.

      Un abrazo y felices lecturas!!

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  7. Holaa!! París en los años 50... Sin duda suena interesante, así que me lo llevo apuntadísimo. Gracias por otra excelente reseña.

    Blessings!!

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    1. Buenast tardes, Booklover:

      París años 50', más glamour literario imposible. Si te animas con la novela, no dejes de comentarme tus impresiones.

      Un abrazo y gracias por la visita!!

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  8. Mi querido Undine, tengo que empezar diciendo que esta novela es especial para mí y te estoy diciendo estas palabras sonriendo y poniéndome un poco colorada 😊 hace años "bauticé" a un chico con el que yo salía cómo Bertrand y a nuestro monitor de gimnasio como Luc... Y hasta aquí puedo leer pero seguro que te lo imaginas 😅
    Pues ya no sé qué más añadir después de contarte esto y leer tu reseña, es un libro maravilloso y si alguien lo tenía que contar aquí eres tú.

    Magnífica reseña 💋💋💋

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    1. Buenas tardes, querida Pelipequirroja:

      ¡Anda que no tienes peligro! Ya me imagino yo la historia que te traías por aquellos tiempos en el gym... Pobre de tu Bertrand.

      Bromas a un lado, mil gracias por tus amables palabras!! Siempre es bonito que aprecien lo que uno escribe.

      Un besazo grande y que tengas un buen jueves!!

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  9. ¡Hola! No tenía conocimiento de este libro pero se agradece enormemente que sea pionero en eso de tratar temas que resultaban escandalosos para la época. Me gustaría ver cómo está enfocado todo eso. Un besote :)

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    1. Buenas tardes, Marya:

      Espero que te agrade Una cierta sonrisa. Desde ya te digo que te sorprenderá la naturalidad con la que escribía Sagan. Ya me contarás.

      Un abrazo y felices lecturas!!

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  10. No tenía ni idea de la historia de esta mujer y me parece TAN fascinante. Eso sí, con un final trágico que madre mía... Me apunto esta obra en concreto, pero le echaré un vistazo también a sus otras historias (sobre todo 'Buenos días, tristeza').
    ¡Nos leemos!

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    1. Sofisticada y atrevida, así era François Sagan. Su vida fue de película, sin duda. Espero que sus novelas lleguen a interesarte también. Ya me contarás.

      Un abrazo y felices lecturas!!

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  11. Todos los títulos de esta editorial me llaman así que este también, a ver si tengo oportunidad de leerlo. Besos

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    1. Buenos días, Rocío:

      Ciertamente, Ediciones Invisibles publica con un gusto exquisito. Por ese motivo me agrada reseñar todas las nouvelles que forman la colección. Ya me contarás tus impresiones sobre Una cierta sonrisa.

      Un abrazo y feliz viernes!!

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  12. Hola Undine, la verdad soy ignorante en cuanto a literatura de autores Franceses, por tanto, no conocía absolutamente nada de estos, pero debo decir que me ha parecido que la autora ha sido toda una revolucionaria para su época, es de admirar estos personajes que se han atrevido a salir del molde, aunque se pueda decir mucho de su vida no deja de ser una autora que respetar por arriesgarse en su tiempo. Sin duda me llevo su nombre pues quien sabe si más adelante me anime con sus historias.
    Gracias por ilustrarme un poco.
    Saludos
    Ataque Friki

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    1. Buenos días y bienvenida a Lecturas de Undine, Vanessa:

      Me alegra haber despertado tu curiosidad sobre la narrativa francesa y sobre Françoise Sagan. Deseo que tu interés crezca cuando conozcas Una cierta sonrisa.

      Un abrazo!!

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  13. Estoy seguro de que serán muy pocos de los que nos dedicamos a este bendito narcótico de la lectura quienes desconozcan la figura de Fran¢oise Sagan. Buenos días, tristeza, es un título que siempre lo tuve presente, pero sólo se quedó en proyecto lector. Sin embargo, me atrae mucho más lo que nos cuentas en tu siempre excelente, documentada y trabajada reseña. Desde luego que llama la atención el que una autora tan joven pefile con tanta profundidad la psique de sus personajes. Sin duda, es una mujer muy adelantada a su tiempo, pese a lo que nos comentas sobre los últimos años de su vida. Un abrazo.

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  14. Justo esta semana he leído un comentario sobre Buenos días, tristeza. Yo no he leído ninguna de las obras de esta escritora. A ver si me cruzo con alguno de sus libros. Un abrazo

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  15. Hola!! madre mía, no conocía está literatura francesa y la autora de admirar por ser tan revolucionaria. Me entro la curiosidad y parece que alguna de sus obras me puede llegar a interesar. Ten lindo día.

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  16. Hola Undine,
    No conocía el libro, y no recuerdo haber leído autores franceses. Me ha llamado muchísimo la atención tanto las cosas que explicas del libro. Tu reseña es de gran calidad, muy completa, así que confío en que me gustará.
    Saluditos

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  17. ¡Hola preciosa!
    Siempre resulta genial pasarse por aquí y descubrí autoras y libros que no conocía, aunque en ocasiones como esta, no sea una lectura con la que me anime, creo que este no es para mí.

    ❀Fantasy Violet❀
    Besotes❤️🥰

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  18. Hola Undine!! Me llevo bien anotada tu recomendación, puesto que desconocía por completo este título y me llama mucho. ¡Genial reseña y gracias por el descubrimiento! Besos!!

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  19. Qué interesante todo. Pendientísimo tengo a la autora y bueno, a este título también, aunque en primer lugar quiero leer Buenos días, tristeza. Estas ediciones además, como el nombre de la colección indica, son unos pequeños placeres. Lo leeré en algún momento.
    Un saludo.

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  20. Orlando Villarreal Delgadillo30 de junio de 2022, 22:39

    Descubrí a Sagan cuando era un adolescente. Podrás imaginar el impacto de sus obras sobre mi. Ella siempre sorprende y es realmente deliciosa. Buenos dias tristeza y Cierta sonrisa son el reflejo de una época cambiante y atrevida. Yo adoré a ewsta escritora y la sigo recordando con tristeza y sonrisa. Saludos.

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    1. Buenos días, Orlando:
      Descubrir a Sagan a tan temprana edad debió ser toda una experiencia. Agradezco mucho que hayas compartido algo tan personal e íntimo aquí, en mi publicación. Comprendo muy bien tus sentimientos con respecto a Sagan.

      Un abrazo, y bienvenido a Lecturas de Undine!!

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