RESEÑA: VIVIR CON PAPÁ, CLARENCE DAY

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica

Editorial: La Fuga Ediciones

Traductor: Manuel Manzano

Fecha publicación: 06/03/2023

Formato: 12 x 18 cm

Encuadernación: Rústica con solapas

PÁGINAS: 240

ISBN: 978-84-121595-5-4

PVP:17 €


Sinopsis de la Editorial

A través de la mirada perspicaz de su hijo, conocemos la historia de Clarence, un corredor de bolsa de Wall Street de finales del siglo XIX, un padre adorado por su familia con un temperamento tan férreo e irritable que deriva en situaciones estrambóticas y cómicas. El resultado de todo ello es un retrato humorístico del interior de un hogar y de una sociedad en proceso de transformación. Tras su publicación, la novela gozó de tanto éxito que fue adaptada a varios formatos, siendo la más destacada la versión teatral de 1939, considerada uno de los mayores éxitos de la historia de Broadway.


Propuesta musical para este libro


*Crédito del vídeo: Canal de YouTube paddy1861

La pieza que el lector está escuchando es Grandfather’s clock, una canción popular escrita en 1876 por el compositor y letrista estadounidense Henry Clay Work (1832-1884). Esta célebre melodía es un clásico de las bandas musicales de metal, y también se hizo muy popular entre los músicos del género bluegrass estadounidense (música tradicional, nacida en los Apalaches en la década de 1940, que fusiona el country, el folk y la música para cuerda). Al parecer, el título y la letra de Grandfather’s clock hace referencia a un reloj de pie, y cuenta la historia de éste a lo largo de noventa años. La canción está narrada desde el punto de vista de un niño, nieto del dueño de dicho reloj, el cual fue comprado cuando el anciano nació, acompañándolo en los buenos y malos momentos de su larga vida.

Grandfrather’s clock fue muy famosa desde su lanzamiento, y ha sido versionada y traducida en múltiples ocasiones. Sin embargo, la primera grabación conocida se remonta a 1905, siendo interpretada por Harry Macdonough y el Edison Quartet.

He elegido Grandfather's clock de Henry Clay Work para acompañar la reseña de hoy, porque la canción fue muy popular en la época en la que se sitúa Vivir con papá de Clarence Day. Por otro lado, la historia de la canción comparte ciertos motivos relacionados con la novela que tienen como protagonista a un reloj de pared.


Lo que Undine opina del libro


<El buen humor es un deber que tenemos para con el prójimo.> Wallace Stevens (1879-1955)


Decía el filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), que la potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar. Si tomáramos este axioma como cierto, ¿no sería posible que los grandes escritores satíricos fueran las cabezas más privilegiadas de la sociedad, y que, por ese motivo, su narrativa ha perdurado en el tiempo sin perder autoridad? Quién no se quitado el sombrero frente al ingenio escatológico de Francisco de Quevedo (1580-1645), o quién no ha sucumbido ante la socarronería amable Charles Dickens, o ante el humor rápido, corrosivo y surrealista de Groucho Marx (1890-1977), cuya narrativa es tan singular como su faceta cómica de actor. 

Portada de 1a edición: Los viajes de Gulliver de J. Swift (1726)
Fuente: Wikipedia

En realidad, la lista de extraordinarios autores satíricos, entre novelistas, críticos literarios y periodistas es enorme, y sería injusto no recordar nombres como el de Cervantes, Shakespeare o Jonathan Swift, entre muchos otros, cuyas observaciones sobre la naturaleza humana son universales y,  muchas veces, hacen sonreír. 

Sin embargo, en mi búsqueda constante de nuevas lecturas, no me canso de descubrir nuevos autores y títulos del género, que tantas y tantas aristas evidencian del paso del hombre por esta vida.

Uno de mis últimos hallazgos es Vivir con papá de Clarence Day (1874-1935). Este célebre libro, inédito en España hasta hace poco, fue publicado en 2023 por el sello La Fuga Ediciones, que la puso en las librerías con la traducción de Manuel Manzano.


Vivir con Papá comienza así:


<De vez en cuando, como un gran regalo, papá me llevaba a su oficina. Solo ocurría algún sábado por la mañana, cuando no había escuela. Los días en que iba a “La Oficina” me sentía muy importante y adulto, no después de llegar allí, sin duda, sino cuando salía de casa, momento en que mamá y mis tres hermanitos me decían adiós con mucho respeto.>


Vivir con papá nos lleva al Nueva York de las últimas décadas del siglo XIX y de los albores del XX. Allí, en un hogar de Madison Avenue, sito en la isla de Manhattan, viven los Day, una estirpe de lo más particular. El cabeza de familia, hombre serio, formal y educado en las normas victorianas, se dedica a los negocios, y entre sus muchas actividades se encuentra la de presidir una correduría de bolsa en Wall Street. Este ocupadísimo caballero trabaja muy arduamente, y cuando llega a casa, después de haber disfrutado del acostumbrado momento en el club, sólo quiere disfrutar de una buena cena y de la paz del hogar. No obstante, no lo tiene nada fácil, porque su adorada esposa tiene su propia manera de interpretar la vida, y por ello, él mismo debe ocuparse de la educación intelectual de sus cuatro hijos y atender ciertos asuntos de la administración de la casa, entre ellos, contratar y despedir a los empleados torpes y exasperantes del hogar.

De esta manera, día tras día, semana tras semana y mes tras mes, la vida en el domicilio de los Day se asemeja a una comedia o un entremés.

Fuente: La Fuga Ediciones

Vivir con papá es un chispeante, amable y divertido libro, un compendio de anécdotas autobiográficas, que fueron publicadas originalmente en 1935 en la revista The New Yorker. Al parecer, estos relatos gozaron de tal éxito entre los lectores, que ayudaron a la revista a superar la crisis económica en la que estaba sumergida. Cuatro años más tarde, ya fallecido Clarence Day, la historia fue llevada a Broadway con gran éxito de crítica y público, convirtiéndose en la obra no musical de mayor duración en los escenarios neoyorquinos, ostentando aún hoy ese récord. 

De hecho, Vivir con papá se mantuvo durante siete temporadas en la cartelera. Tras este espectacular triunfo, los productores enviaron a once compañías de teatro a recorrer la geografía estadounidense, presentando la comedia en doscientas catorce ciudades. 

Por otro lado, además de haberse dramatizado para la radio en múltiples ocasiones, incluída la retransmisión radiofónica de 1938 encabezada por Orson Welles en su papel de Clarence Day padre, la divertida historia de la familia Day también fue llevada al cine en 1947. La película fue dirigida por Michael Curtiz, y contó con la aparición estelar de William Powell, Irene Dunne, y con una encantadora Elizabeth Taylor, que aún era adolescente. Seis años después, el film  llegaría a la televisión, siendo retransmitida por la CBS durante dos años. 

En este punto, cabe preguntarse cuál sería la fórmula que utilizó Clarence Day para que sus escritos autobiográficos paródicos conectaran tan empáticamente con el público, llegando frescos como el primer día hasta el lector de hoy.

Postal del elenco de la adaptación cinematográfica
Fuente: Wikipedia

Desde mi punto de vista, la clave reside en la comicidad y empatía con la que el autor caricaturiza el hogar y la vida de su familia. En ese sentido, el escritor fijó su mirada especialmente en su padre, Clarence Shepard Day Sr. (1844-1927), protagonista principal de Vivir con papá, al que dibujó como un hombre excepcionalmente quisquilloso y absolutamente intransigente con todo aquello que contrariaba su forma de pensar. Su tacañería innata, la sorprendente manera de gestionar su matrimonio o la educación de sus hijos, la curiosa visión que tiene sobre los asuntos sociopolíticos o los avances tecnológicos, y, en definitiva, la mirada que vierte sobre el mundo, suponen un problema cuando intenta manejar sin el éxito deseado su hogar. ¿Cómo podría ser así con una esposa que no lleva matemáticamente las cuentas de la casa, que siente debilidad por las compras a plazos, que adora asistir y dar fiestas, y con una prole muy lejos de cumplir la expectativas de su progenitor?

Pero empecemos por el principio. La historia es narrada desde el punto de vista de Clarence Day junior, autor de la novela, quien presenta a su padre como un caballero a la viaja usanza. Éste, algo obstinado y gruñón, aunque nada mezquino y de buen corazón, se ha esforzado mucho por llegar a la cima socioeconómica, y por ello necesita que todo marche como él desea para seguir manteniendo el control. Si su estricto orden funciona como él quiere en Wall Street, no ocurre igual en su vida personal, pues los miembros de su familia actúan según su propia inercia, al igual que sucede en la incomprensible marcha de la sociedad. Con todo y con ello, gracias a su testarudez, el caballero suele salirse con la suya, alzándose como un peculiar genio y figura. 

De hecho, llama la atención cómo mostró Clarence Day la personalidad de su progenitor, ya que es exageradamente autoritaria y machista, parodiando su comportamiento en los diferentes escenarios de la vida. Y así, las situaciones que protagoniza este caballero victoriano en el día a día de la familia son tan disparatadas, que provocan una sonrisa permanente en el lector. Sirva de ejemplo el pasaje dedicado a la lectura de una carta, abierta por equivocación, en el que este hombre conservador cree haber sido invitado a dar un discurso en honor a las feministas… En realidad, la epístola iba dirigida a su hijo, el Clarence Day escritor quien, en la vida real, fue un consumado defensor del movimiento sufragista.

Emmeline Pankhurst (1913), activista inglesa mencionada 
 en Vivir con papá (Fuente: Wikipedia)

Sea como sea, las escenas que plantea Day están relatadas con tal chispa, cercanía y amabilidad, que muchas de estas grotescas anécdotas familiares pueden traerse a nuestra cotidianidad. ¿Quién no cuenta entre sus familiares a un abuelo o una tía extravagante hasta la saciedad, o quién de entre nosotros no posee entre sus recuerdos de infancia mil y un chascarrillos del anecdotario familiar? 

En este sentido, desde mi perspectiva, aquí reside el punto emotivo de la narración. Y resulta muy bonito y tierno cómo el autor concluye la historia del matrimonio Day, una pareja tan cómica como verídicamente singular. De hecho, de la lectura del libro se deduce el gran cariño que Clarence Day sentía hacia sus padres, a quienes caricaturiza con tanto humor como respeto, centrando su mirada en los desacuerdos de la vida conyugal. 

Y si la figura del padre resulta peculiar, no menos atractiva, divertida y sorprendente es la de Vinnie Day (1852-1929), la madre de familia. Ésta, lejos de representar a una sufrida heroína literaria realista o modernista, se presenta ante el lector con tanto desparpajo como comicidad. Tan interesante es la figura de esta mujer, que el escritor encontró material suficiente en ella para escribir Life with Mother (1937), un libro que fue publicado póstumamente, del que se extrajo información para la adaptación cinematográfica mencionada líneas arriba.

Por otro lado, esta mujer representa a esa clase de damas que, por matrimonio, pertenecían a la incipiente clase financiera neoyorquina tan cómicamente criticada en las novelas de Edith Wharton, incrementando sociológica y literariamente el placer de la lectura.

Iglesia Presbiteriana de Madison Square (1903)
Fuente: Wikipedia

De hecho, Vivir con papá constituye un excepcional cuadro de costumbres neoyorquino del ocaso del siglo XIX y el nacimiento del XX. Las reuniones de ese círculo social de Manhattan, los coches de caballos por las calles en constante crecimiento de la vieja Nueva York, la intrusión en los hogares de ese extraño objeto llamado teléfono, las vacaciones estivales en la campiña del río Hudson, la Exposición Universal de 1893 en Chicago, o las referencias a nombre del mundo literario…Todo ello representa un importante aliciente para quienes sentimos pasión por conocer los ritmos de épocas pasadas en el devenir de la Gran Manzana.

De trama fragmentaria, cada capítulo representa una viñeta cómica en la vida de la familia Day, que pese a todo, ofrece un texto de espíritu coherente, retratando los ritmos de una familia de clase media alta neoyorquina finisecular. Este formato hace que la historia fluya y conecte más directamente con el lector.

Y hasta aquí llegan mis impresiones sobre Vivir con papá. Comentaba al comienzo de la reseña, que Clarence Day falleció cuatro años antes de que su relato fuera llevado a los escenarios, no pudiendo disfrutar al máximo del éxito que tuvo la historia de su familia en los diversos medios y escenarios. Tampoco pudo gozar mucho de la gloria de su texto, que fue publicado en forma de libro por Alfred A Knopf en agosto de 1935; una neumonía fulminante se lo llevó en diciembre de ese mismo año. Sin embargo, gracias a sus herramientas satíricas y narrativas, que le habilitaron para tratar la cotidianidad de la vida de manera amable y universal, ha quedado para la memoria del tiempo como una de las figuras literarias de entreguerras estadounidenses más sobresalientes y singular.


<Es tan difícil verse a uno mismo como mirar para atrás sin volverse.> Henry David Thoreau (1817-1862)


Undine von Reinecke ♪


El autor por la Editorial

Fuente: La Fuga Ediciones
Clarence Day Jr. (1874 - 1935)

Hijo de un corredor de bolsa de Wall Street, trabajó como escritor, periodista y dibujante. Se inició en el mundo de las letras como editor de una revista de humor mientras estudiaba en la Universidad de Yale. Después, empezó a colaborar como historietista en The New Yorker. Como muchos escritores de su época, alcanzaron el éxito después de su muerte gracias a las adaptaciones que se hicieron de su obra más famosa, que ahora publicamos por primera vez en castellano.


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