RESEÑA: EL JUNCO REBELDE, NINA BERBÉROVA

 

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica

Traductor/traductora: Marta Rebón
Editorial: Ediciones Invisibles
Colección: Pequeños placeres, 14
Fecha de publicación: 16/03/2022
ISBN: 9788412401905
Formato: 11,5 x 18
Páginas: 88
Encuadernación: rústica con solapas
PVP: 13.00 €


Sinopsis de la Editorial

El 2 de septiembre de 1939, el día después de la invasión de Polonia por el ejército alemán, dos amantes se separan en París. Olga, una exiliada rusa, se despide de Einar, que regresa a Suecia con la esperanza de que pronto volverán a reunirse. Einar le dice que espera que ella vaya a Estocolmo, que podrían ir juntos a Brasil o viajar a Rusia… Ni se imaginan la magnitud de la guerra que está a punto de estallar ni las dificultades a las que deberán enfrentarse. ¿Sobrevivirá este amor?

Propuesta musical para este libro


La elección de la obra musical para esta reseña se apoya en varios motivos. El primero, que Igor Stravinsky compartía la misma nacionalidad que Nina Berbérova y, al igual que ella, emigró a Francia, para terminar viviendo en los Estados Unidos. Por otro lado, el momento en el que fue compuesta esta obra, que abarca los años entre 1938 y 1940, es el mismo periodo de tiempo en el que se sitúa el comienzo y los años centrales de la historia que narra El junco rebelde. 

Stravinsky regaló la Sinfonía en DO a la Orquesta Sinfónica de Chicago con motivo del 50 aniversario de su fundación. El propio compositor dirigió a la orquesta en el estreno, que se celebró el 7 de noviembre de 1940. En el manuscrito de la partitura original se puede ver que la obra está dedicada “À la gloire de Dieu”. Mientras, en Europa, la Segunda Guerra Mundial seguía su curso.


Lo que Undine opina del libro


<Feliz quien de cabeza hacia abajo cae:
Por un segundo para él el mundo es otro.>
(versos del poema En la calle estaba medio oscuro... Vladislav Jodasevich, 1922)


En los últimos días, mientras el mundo contempla con el corazón compungido el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, los medios de comunicación están informando de la fuga de cerebros que está sufriendo el país gobernado por Putin. Un éxodo que, aunque lleva tres décadas produciéndose, se ha acelerado desde que se inició la guerra, ante el temor de estas personas a sufrir las represalias que impone el gobierno de su nación a quienes opinan diferente. Cuentan también, que por las calles de Georgia o Turquía es frecuente ver vagando a multitud de estos intelectuales, cargados con sus pertenencias, buscando iniciar una nueva vida donde poder expresarse con libertad. Estos tristes acontecimientos resuenan en la memoria del tiempo, y nos trasladan a otro lugar y otra circunstancia, pero con similares acontecimientos y protagonistas. 

Viajemos a las primeras décadas del siglo XX, hasta aquellos años de la Revolución Rusa, cuando el temor al nuevo régimen obligó a muchos ciudadanos rusos, entre ellos literatos, científicos y artistas, a dejar su lugar de nacimiento y los hogares que habían creado para huir de su terrible realidad. 

Entre aquellas mentes privilegiadas que escaparon de Rusia en la década de 1920 se encontraba Nina Berbérova, una escritora y traductora a quien se recuerda, principalmente, por dedicar gran importancia en su narrativa a las historias que enmarcaban las vidas de los emigrados rusos en tierras extrañas, especialmente a los que se asentaron en Francia durante las primeras décadas del siglo XX.

Nina Berbérova en 1914
Fuente: Unatemporadaenelinfierno.net

Nina Berbérova (1901-1993) nació en San Petersburgo. De padre armenio y madre rusa, muy pronto, su ciudad natal le abrió las puertas a la poesía, brindándole también la oportunidad de entrar en contacto con los grandes grupos poéticos del momento y de codearse con los mejores literatos del país. En medio de aquellos intelectuales de prestigio se encontraba Vladislav Jodasevich, el gran poeta que llegaría a ser su pareja sentimental, y con el que huiría de Rusia en 1922, debido a las primeras persecuciones de intelectuales, para intentar eludir el yugo que se quería imponer a las grandes mentes del país, que debían acatar las normas creativas y propagandísticas gubernamentales si no querían sufrir duras consecuencias. Sin embargo, hubo quienes decidieron quedarse o no pudieron escapar, corriendo distinta suerte. Así ocurrió con el compositor Dmitri Shostakóvich, a quien siempre se le adjudicó el título de músico del régimen, con la mala prensa que eso conlleva - Julian Barnes habla de ello en La música del tiempo, Anagrama (2016)-. Como quiera que sea, la pareja viajó a Italia y Alemania siguiendo el rastro de su admirado Gorki, para establecerse en París definitivamente en 1924, donde vivirían juntos hasta 1932, año de su separación.

Berbérova y Vladislav Jodasevich (1928)
Fuente:wikipedia
Cuando Berbérova llegó a la Ciudad de la Luz, en aquellos años posteriores a la Gran Guerra y tras la victoria bolchevique en Rusia, se encontró con un ejército de refugiados rusos, formado por personas de todas las clases sociales, muchos de ellos viviendo en lamentables circunstancias de pobreza, que intentaban rehacer sus vidas en un país que era totalmente ajeno a sus costumbres y su cultura. Algunos pudieron abrirse camino en ese nuevo mundo en el que vivían; otros, en cambio, sucumbieron a la inadaptación. En aquella pequeña Rusia parisina, Nina Berbérova consiguió sobrevivir, pese a las muchas dificultades económicas a las que tuvo que enfrentarse, colaborando en diferentes publicaciones como editora y escritora, y participando de manera permanente en la publicación para emigrados rusos Posledniye Novosti (Últimas Noticias); a partir de 1940 también escribiría de manera continuada para el semanario Russkaia Mysl (Pensamiento Ruso). Durante todos aquellos años la escritora, además de publicar artículos y novelas -incluida la biografía dedicada en 1936 a Pyotr Ilyich Tchaikovsky, que fue todo un escándalo, porque en ella habló abiertamente de la homosexualidad del compositor-, donde verdaderamente triunfó fue en el terreno de los cuentos y las novelas cortas, destacando su ciclo Biyankurskiye prazdniki (Vacaciones de Billancourt), que fue publicada de manera seriada entre 1928 y 1940 en el anteriormente mencionado diario parisino para emigrantes rusos Posledniye Novosti. Su tema principal siempre era el mismo, los exiliados de su patria en su más amplio espectro.

En aquellos años parisinos, Nina Berbérova tuvo la oportunidad de relacionarse con ilustres nombres de las letras rusas, compartiendo experiencias personales y literarias con todos ellos, entre los que se encontraban personalidades como Boris Pasternak, Marina Tsvetáieva, o Nabókov, entre muchos otros. Aquel periodo de su vida finalizó en 1950, años después de concluir la Segunda Guerra Mundial, cuando decidió trasladarse a los Estados Unidos. En el continente americano quiso dar un giro a su vida, contrajo matrimonio con el pianista George Kochevitsky en 1954, e inició una nueva etapa, no exenta tampoco de penurias monetarias y, por ello, tuvo que ejercer diferentes profesiones, como la de profesora de idiomas o locutora de radio. Berbérova consiguió encontrar por fin estabilidad laboral y económica cuando despegó su carrera como docente universitaria, llegando a formar parte de los claustros de Yale y Princeton, en la cátedra de literatura. 

En Princeton, 1964
Fuente: unatemporadaenelinfierno.net
La escritora, que había tomado la nacionalidad estadounidense en 1959, comenzó a escribir entonces sobre lo que vio y experimentó durante el cuarto de siglo que vivió en Francia. En 1969 publicó su autobiografía, titulada El subrayado es mío, que está considerada como uno de sus grandes trabajos, y que representa un valioso documento sociológico e histórico del momento, donde retrata su propia vida y la de sus compatriotas exiliados en la capital francesa. Pero el reconocimiento no le llegó hasta años más tarde, cuando comenzaron a traducirse y publicarse todos sus trabajos en diferentes países, tanto los que había escrito en su etapa parisina, como los posteriores escritos en la norteamericana. Comenzó a tener el merecido reconocimiento cuando ella ya se consideraba una fracasada, como se desprende de las palabras extraídas de su autobiografía: “Yo creía que llegaría a ser alguien, pero no he llegado a ser nadie: sólo he llegado a ser”.  Entre las obras que le procuraron la fama se encuentra El caso Krávchenko, La resurrección de Mozart, Las damas de San Petersburgo, Crónicas de Billancourt, Nabókov y su Lolita, y muchas otras más. En todas estas historias caminan los espectros de aquellos que desde la Revolución Rusa se vieron obligados a abandonar su patria por diferentes motivos: princesas rusas, banqueros y científicos de origen judío, intelectuales perseguidos o ciudadanos en busca de una vida lejos de la represión. Todos ellos conforman una nutrida galería de personajes interesantes y apasionados que son testimonio de una época y una situación.

La acompañante, ed. Contraseña
Fuente: Undine von Reinecke
Mi primer contacto con Nina Berbérova fue hace pocos años, cuando leí La acompañante (1934), un interesante relato que narra las experiencias de Sonia, una pianista rusa que en 1919 se convierte en la acompañante de una diva del bel canto y, gracias a este trabajo, logra salir de San Petersburgo y llegar a París. Encontré esta novela corta tan apasionante, que me abrió la puerta al subyugante mundo de esta peculiar autora, quedando presa en él instantáneamente. Hoy, gracias a El junco rebelde, un nuevo acierto de Ediciones Invisibles, quienes han incluido este fantástico relato en su colección Pequeños Placeres, vuelvo a Nina Berbérova, una vez más, de la mano de Marta Rebón, magistral traductora de literatura rusa y gran conocedora de Berbérova.


Ocupación nazi en París, 1940 (Fuente: Lavanguardia.com)
El junco rebelde
nos lleva al París del inicio de la Segunda Guerra Mundial. En esa ciudad a punto de ser ocupada por los nazis, dos amantes se despiden en un aeropuerto sin saber si volverán a verse. Él, Einar, es un ciudadano sueco que regresa a su país ante el miedo a los alemanes; ella, Sonia, es una exiliada rusa que trabaja en una publicación y está al cargo de su anciano tío, una eminencia del mundo científico de origen judío, exiliado como ella. Con la esperanza de volver a encontrarse, Sonia afronta los duros años de la guerra anhelando volver al lado de Einar y cumplir los sueños que ambos habían planificado. Pero, el término de la contienda dejó el mundo descolocado, y el terrible caos de aquellos años dificulta el reencuentro de los amantes. ¿Lograrán volver a abrazarse?

El junco rebelde es un maravilloso relato que fue publicado por vez primera en 1958, cuando la autora residía ya en los Estados Unidos. Provisto de un impactante realismo, el carácter romántico que subyace en sus líneas hace esta historia embriagadora, emanando de ella bucólica melancolía. Pero no nos dejemos engañar, porque la autora enmascara tras esta apasionante historia de amor muchas y sólidas ideas en pro de la libertad y contra del totalitarismo, sin duda, una aguda referencia a los acontecimientos que el mundo había vivido desde comienzos del siglo XX, de los que ella misma había sido víctima y testigo.

Escena de Casablanca (1942). Fuente: turama.es
 El principio argumental del inicio de El junco rebelde recuerda  a Casablanca

La historia nos es contada en primera persona por Sonia, la protagonista, quien relata los sucesos en riguroso orden cronológico, remontándose al momento preciso de la separación de los amantes, con el objetivo de transmitir al lector todas las emociones que ésta atesoraba, y que fue acumulando a lo largo de los complicados años de la guerra, contribuyendo además a incrementar sus miedos e incertidumbre, para concluir en los años inmediatamente posteriores a la finalización de la contienda, en los que Sonia cuenta lo que ocurrió con su amante y con ella, para terminar confesándose con el lector, como broche de oro de su apasionada historia. El ritmo narrativo que emplea la autora durante su relato es inmensamente subyugante y está impregnado de una gran carga emocional, que se acentúa a cada momento por el goteo constante de información que la autora transmite, implicando de manera personal al lector en la historia. La profundidad psicológica y el dominio que ejerce Nina Bervéroba sobre quienes se adentran en el relato es absoluto. 

Por otro lado, como comentaba anteriormente, la autora se centra en la maltrecha historia de amor de la protagonista, y aprovecha también para hacer un breve repaso de algunos de los más vergonzosos sucesos que se dieron entre individuos en este lamentable momento de la historia de la Humanidad, algo así como hiciera la gran Irene Nemirovsky en Suite Francesa, pero con su propio estilo personal. Tan sólo los insinúa, no entra en detalles, pero se sirve de ellos para su argumentación final, una conclusión que enlaza directamente, y de manera perspicaz, con el desenlace del motivo romántico que es el objeto de la narración, cierre brillante en el que la autora ensalza la libertad como objetivo de vida para el individuo y como antídoto de toda opresión.

En cuanto a la ambientación que preside el relato, comienza estando enmarcada en la atmósfera que protagonizan habitualmente las historias de Berbérova. Me refiero a ese ambiente que caracterizaba a un sector de la población parisina, conformado por exiliados rusos que llegaron allí durante las primeras décadas del siglo XX, y que tienen arraigadas costumbres de su nación. Según va avanzando la historia, la luz penetra en la atmósfera, coincidiendo con el final de la contienda, como símbolo de los nuevos tiempos y como emblema de una nueva manera de pensar. Sorprende la habilidad que emplea la escritora para hacer la distinción entre los personajes que definen ambos parámetros sociales, especialmente si tenemos presente la brevedad del texto de apenas noventa páginas.

El junco rebelde es un relato apasionado, bellísimo, inteligente, subyugante, comprometido… No tengo adjetivos suficientes para calificarlo. En él, Nina Berbérova descarga su gran lirismo literario y hace gala de una enorme capacidad para conectar con el lector. Dos características que, unidas al resto de sus dotes narrativas, la hicieron merecedora de ser comparada por la crítica con su compatriota Antón Chéjov. Las vivencias de su atropellada existencia marcaron su vida pero no la vencieron, y dejó para la posteridad un nutrido número de títulos, basados en lo que vio desde que dejó su patria en 1922, que, lejos de emanar esa lejanía que transmiten los libros de historia, acercan al lector a una realidad, esa que vivieron, y aún siguen viviendo, los expatriados en tierra ajena.


<Aquí soy extranjero porque nadie me entiende.> Ovidio



Undine von Reinecke


La autora por la editorial


Fuente: Ediciones Invisibles
Nina Berbérova
Hija de un funcionario armenio, vivió en San Petersburgo hasta que en 1922 abandonó Rusia con su marido, el poeta Vladislav Jodasévich, alegando que «la actividad literaria bajo el régimen bolchevique era imposible». Vivieron primero en Berlín y luego en París, donde formaron parte del círculo de exiliados rusos que incluía a Ajmátova, Nabokov, Pasternak o Tsvetáieva, entre otros, cuyas vidas se convirtieron en fuente de inspiración para gran parte de los relatos de Berbérova. En los años cincuenta emigró a Estados Unidos, donde ejerció como profesora de ruso, primero en Yale y después en Princeton. Sin embargo, el reconocimiento como escritora no le llegó hasta mucho más tarde, en 1984, cuando se publicó en Francia La acompañante.

Comentarios

  1. Querida Undine:
    Está claro que Pequeños placeres no defrauda. Menudo ojo tienen los que hacen esta colección.
    Por lo mismo que dices al principio, las circunstancias actuales, es por lo que no me animo con este tipo de lecturas. No quiero más guerra, ya sé que nadie quiere pero me refiero a leer sobre el tema. Ni siquiera aguanto ya telediarios, veo un poco cómo va la cosa (a peor) y lo dejo.
    La fuga de cerebros demuestra que sí saben lo que está pasando, que era una duda que yo tenía.
    Este tipo de historias como la biografía de la autora siempre me causan gran admiración.
    Respecto a la novela me llama la atención y estoy segura de que es una buena historia pero me la guardo para más adelante. Yo también pensé en Casablanca cuando la ibas contando.
    Besitos y ¡feliz semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Norah:

      Entiendo muy bien lo que comentas, los acontecimientos internacionales no ayudan a recuperarnos de estos dos años que llevamos. No obstante, no dejes de dar una oportunidad a Nina Berbérova porque sé que te gustará.

      Un abrazo grande y muchas gracias por la visita!!

      Eliminar
  2. No lo conocía y. Q reseña mas, ❤️❤️

    ResponderEliminar
  3. Buenos días Undine!. Ediciones Invisibles con esta colección de Pequeños placeres, la verdad es que nos está poniendo al alcance auténticas joyas, que apetece leer y atesorar. Dicho esto, he de confesar que aún no he leído nada de la autora. Son tantos los clásicos que últimamente están viendo la luz, que no llego a todos. Además como le pasa a Norah en estos momentos esta historia no es de las que más me apetece leer, necesito lugares más cálidos en los que refugiarse, aun así, la tengo apuntada. Este año además quiero estrenarme con la editorial y la colección y ya tengo en casa alguno de sus títulos. Estupenda reseña tanto en letra como en música. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Mar:

      No entiendo muy bien por qué Nina Berbérova no tiene más presencia editorial. Hace años, la editorial Circe publicó muchas de sus obras, pero, desde entonces, sólo he visto dos títulos suyos más en librerías. Es una pena porque sus obras son muy especiales.

      Por otro lado, comprendo muy bien como te sientes con respecto a la situación internacional. Por ello te animo a que comiences a conocer los Pequeños Placeres por algún título de Somerset Maugham, por ejemplo.

      Un abrazo y mil gracias por leerme!!

      Eliminar
  4. Según empecé e leer la sinopsis me vino a la cabeza la frase legendaria de Casablanca: «el mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos». Bueno, esa y «Siempre nos quedará París». Curiosamente, veo que no es a mí sola.
    Interesante la vida de esta escritora de la que no sabía nada. Me parece que puede ser una historia preciosa y además hay algunos otros libros de la autora que me han interesado. Ese Nabókov y su Lolita me ha llamado mucho la atención.
    Muchas gracias por darme a conocer a esta autora.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Rosa:

      Sin duda Casablanca nos ha dejado a muchos marcados como para no reconocer su huella en esta historia. Pese a ello, estoy segura que hubo muchas historias reales que fueron similares. Parejas de amantes y familias que tuvieron que separarse en aquellos días por causas mayores. La propia Nina Berbérova vivió momentos similares. Te recomiendo que leas su autobiografía porque sé que a ti particularmente te va a gustar mucho.

      En cuanto a Nabókov y su Lolita, es un título que aún no conozco porque aún no he leído Lolita, y prefiero conocer primero esta novela. Pero, teniendo en cuenta la relación de Berbérova con Navókiv, estoy segura que merece la pena.

      Un abrazo y muchas gracias por regalarme tus palabras!!

      Eliminar
  5. ¡Hola! Se ve un libro capaz de transmitir mucho y me encanta que me aporten sensaciones tan diferentes así que, aunque en un principio no me llamaba demasiado, no descarto leerlo. Un besote :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Marya:

      El junco rebelde es una historia muy potente. A mí me ha gustado su vertiente romántica y la temática que subyace en la historia. Si algún día te decides a leerla, no dejes de comentarme tus impresiones.

      Un abrazo y feliz jueves!!

      Eliminar
  6. Milady,
    Has llegado hasta emocionarme con tu reseña y me pregunto, ¿podrá la historia llegar a mí igual que lo ha hecho tu reseña? No me cabe la menor duda que la historia me va a gustar mucho, me va a tocar muchas fibras pero me va a gustar mucho. El tema me apasiona y la época histórica ya sabes que es de mis favoritas; no estamos viviendo los mejores momentos para seguir rodeándonos de más oscuridad de la que tenemos, pero no me parece un motivo para cerrar los ojos y no leer una historia tan bonita. Me duele el alma lo que está pasando en Ucrania y en otras partes del mundo pero me siento atraída por la lectura y tampoco puedo evitarlo.
    Creo que este es el comienzo de una bonita lectura.

    Besos 💋💋💋

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Yolanda:

      ¡Muchas gracias por los piropos! Se agradecen desde elcorazón.

      Por otro lado, te animo a que leas este relato, así como La resurrección de Mozart. Ambas historias te van a gustar muchísimo. Ya me contarás.

      Por otro lado, creo que todos estamos viviendo el conflicto ucraniano con mucho dolor, pero cada uno lo afrontamos cómo buenamente podemos. Yo también me refugio en la lectura.

      Un abrazo grande y muchas gracias otra vez!!

      Eliminar
  7. Lo que aprendo y disfruto siempre con tus entradas! No conocía a la autora, así que gracias por descubrírmela y enseñarme tantas cosas de ella. Y la novela, toda una tentación.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Margari:

      Muchas gracias por tus amables palabras, te lo agradezco de veras!!

      En cuanto a Nina Berbérova, no comprendo muy bien por qué motivo no se ha difundido más su obra. Las historias que contaba esta mujer son tan especiales y tienen un halo bucólico tan atractivo que, para mí son realmente emocionantes. Te animo a que leas a esta autora.

      Un abrazo grande y muy feliz día!!

      Eliminar
  8. Hola.
    Lo que nos cuentas sobre la vida de la autora, desconocida totalmente para mí, me ha parecido muy interesante y, pese a que la parte romántica no me atrae, me quedo con la ambientación y lo que subyace debajo. Echaré un vistazo a ver si lo encuentro.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Samarkanda:

      Realmente, el romanticismo de esta historia es la excusa que utiliza la autora para enmascarar lo que quería contar. Lo hace muy bien, con una prosa que atrapa. Te animo a que te adentres en ella. Ya me contarás si animas a conocerla.

      Un abrazo y gracias por tu visita!!

      Eliminar
  9. Holaa!! Qué portada tan bonita, me ha encantado y también me ha encantado cómo te expresas de este libro, así que me lo llevo apuntado. Gracias por la reseña.

    Blessings!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Booklover:

      Las portadas de los Pequeños Placeres son siempre preciosas. La editorial ha acertado de pleno con la línea de diseño gráfico, sin duda. Por otro lado, te animo a que conozcas El junco rebelde porque es una historia muy interesante.

      Un abrazo y mil gracias por leerme!!

      Eliminar
  10. Interesante autora... Tengo que leerla en algún momento, me has picado mucho la curiosidad. Siento que puede ser muy de mi gusto. Este título me es muy atrayente, sumado a lo hermosos que son los pequeños placeres de esta editorial, pues tándem perfecto. Los otros títulos que has mencionado también me llaman. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Lectora Empedernida:

      Nina Berbérova escribía francamente bien y sus novelas desprenden un halo bucólico, diferente a todo lo que he leído hasta el momento. Espero que algún día podamos charlar sobre su obra.

      Un abrazo

      Eliminar
  11. Me declaro fan de tus fotos de portada de las entradas, me encanta como combinas las tazas de té con los libros, mis dos aficiones por excelencia ^^
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Malindha Erba:

      ¡Muchas gracias por tus palabras! Eres muy bienvenida a Lecturas de Undine.

      Un abrazo

      Eliminar
  12. Un descubrimiento totalmente nuevo y llamativo.
    Al ser de afuera no conocía estas editoriales pero ahora estaré más atenta.
    Gracias y un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Buhoevanescente:

      Espero que algún día puedas acceder a los Pequeños Placeres de Ediciones Invisibles, están publicando verdaderas joyas.

      Un abrazo y gracias por la visita!!

      Eliminar
  13. Hola Undine!! Tiene muy buena pinta este libro, por lo que nos cuentas creo que podría estar muy bien. Tomo buena nota de tus impresiones lectoras. ¡Genial reseña y gracias por tu recomendación! Besos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Ana:

      Ciertamente, El junco rebelde es un relato fascinante. Se que te va a gustar muchísimo. Ya me contarás.

      Un abrazo y gracias por la visita!!

      Eliminar
  14. Hola Undine!
    Mira que no había escuchado hablar del libro, y me resulta muy tentadora tu reseña por lo que no descartaría en disfrutar de esta lectura. Muchas gracias por el descubrimiento
    . ¡Saluditos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Yessykan:

      Me alegra que te haya resultado interesante mi reseña. Nina Berbérova era una escritora francamente buena y cualquier biblioteca se enriquecería con sus libros. Espero que algún día puedas disfrutarlos.

      Un abrazo

      Eliminar
  15. Es tan triste que demos de lado la Historia porque no sirve para nada. Con solo un poco de interés se podrían ver tantos paralelismos que nos permitieran rectificar a tiempo. En fin, es inútil insistir, seguiremos tropezando eternamente.
    Gracias por esta maravillosa reseña que tanto me.enseña, de la.novela, de la autora, de la época. Cómo siempre, impecable. Abrazos.
    Entre mil letras.

    ResponderEliminar
  16. Me has consuistado con lo que nos cuentas en tu interesante reseña. Es una historia muy atractiva con el añadido del mensaje que manda a autora a través de un romance, por las circunstancias convulsas que lo rodea. Veo que Ediciones Invisibles es una editorial que tiene varios títulos de autores clásicos atractivos. Un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

RESEÑA: "LOS FUEGOS DE OTOÑO", IRENE NÉMIROVSKY

RESEÑA: "EL LEÓN DE ORO", ANTHONY TROLLOPE

RESEÑA: "EL ÚLTIMO DE LOS VALERIO", HENRY JAMES