RESEÑA: LA PARTITURA MISTERIOSA, GEORGE A. BIRMINGHAM
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| Fuente: Undine von Reinecke |
Ficha técnica
Editorial: Renacimiento
Sello: Ediciones Espuela de Plata
Colección: Narrativas, nº 113
Edición:1ª Edición, febrero de 2020
Traducción y prólogo: Antonio González Lejárraga
Medidas: 210 mm x 150 mm
Encuadernación:Rústica
Número de páginas 348
ISBN: 9788418153013
P.V.P. : 18,91 €
Sinopsis de la Editorial
La partitura misteriosa se presentaba en su primera edición (1930) como «una historia de misterio en la que hay un asesinato, pero no particularmente molesto o desgarrador». El autor se centra más en las interrelaciones del clero de la pequeña catedral de Carminster, donde nada de gran importancia ha ocurrido durante muchos años, si exceptuamos el robo de unas valiosas esmeraldas por una banda de ladrones capitaneada por un pertiguero de la catedral. Las esmeraldas nunca se recuperaron. La repentina muerte del organista y la búsqueda por diferentes personajes –magistralmente descritos George A. Birmingham– de la misteriosa partitura de un Te Deum, da pie al autor para desarrollar su particular sentido del humor en un bibliomystery único en su género.
Propuesta musical para este libro
All My Hope on God Is Founded, Norwich Cathedral Choir
*Crédito del vídeo: Canal de YouTube Norwich Cathedral Choir - Tema
℗ 2017 Priory Records
La pieza que el lector está escuchando es All My Hope on God Is Founded, un célebre himno anglicano, que tiene sus orígenes en el himno compuesto por el pastor calvinista alemán Joachim Neander (1650-1680), y que se encuentra incluido frecuentemente en el New English Hymnal. Sin embargo, la versión que aparece en el vídeo interpretada por el coro de la Catedral Norwich sigue la versión del año 1930, cuya melodía titulada Michael fue compuesta por el organista y profesor de inglés Herbert Howells (1892-1983), quien se la dedicó a su hijo. Este famoso himno y su musicalización se enmarcan en la década de 1930, un momento en el que la Iglesia Anglicana desarrolló una fuerte tradición himnódica que se vió reflejada en la publicación de libros como The English Hymnal o Songs of Praise. Como dato curioso, comentar que los más importantes himnos de este periodo solían combinar textos victorianos con melodías tradicionales inglesas, y muchas de ellas fueron popularizadas por el célebre Ralph Vaughan Williams (1872-1958).
He elegido el himno All My Hope on God Is Founded para acompañar la reseña de hoy, porque la pieza era muy apreciada en 1930, el mismo año de publicación de La partitura misteriosa, que es la novela protagonista de hoy. Por otro lado, la novela fue escrita por el pastor de la Iglesia Anglicana George A. Birmingham, quien introdujo en su trama el contexto del mundo creativo y de comercialización de los himnos en la Inglaterra de su tiempo.
Lo que Undine opina del libro
<Allí donde Dios erige una iglesia,
el demonio siempre levanta una capilla;
y si vas a ver, encontrarás
que en la segunda hay más fieles.>
Daniel Defoe (1660-1731)
Decía el escritor francés Gustave Flaubert (1821-1880), que a un alma se le mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres. El gran novelista galo debía saber algo al respecto, ya que fue uno de los grandes pensadores y estetas de su tiempo.
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| Hohe Domkirche Sankt Petrus, catedra de Colonia, 2019 Fuente: Undine von Reinecke |
Desde siempre, la literatura se ha venido haciendo eco de este hecho. Muestra de ello es la trilogía Cristina, hija de Lavrans (1920-1922) de la Premio Nobel Sigrid Undset, donde se cita la importancia sociopolítica que tuvo para Nidaros (Trondheim, Noruega) la construcción de su catedral, o el célebre bestseller Los pilares de la tierra de Ken Follett, en el que su autor narra cómo era el proceso de edificación de un templo catedralicio en la Inglaterra medieval.
Con respecto a esta última obra, el escritor galés tenía buenos argumentos históricos donde apoyarse, ya que muchas ciudades británicas han crecido al amparo y bajo supervisión de sus poderosos cabildos. Salisbury, Canterbury o Wells, por citar algunos ejemplos, han sido testigos del paso del tiempo, acogiendo entre sus muros la espiritualidad de sus ciudadanos e, incluso, la mutación de su fe, en lo que daría lugar a la Iglesia Anglicana (1534), perdiendo el poder el Papa de Roma en favor del monarca inglés. Desde ese momento, la curia de la nueva Iglesia de Inglaterra se vio libre para contraer matrimonio, comenzó a dar la misa en su propio idioma, y se apoyó con mayor énfasis en la Biblia, como también hizo la Reforma Protestante (1517).
Sin embargo, la jerarquía eclesiástica se mantuvo similar a la católica, y sus cabildos catedralicios han venido funcionando desde entonces como genuinos centros neurálgicos de poder.
La partitura misteriosa comienza así:
< De entre todas las pequeñas catedrales de Inglaterra ninguna más hermosa que la de Carminster y, seguramente, ninguna más silenciosa. Durante varios siglos, en realidad desde los días del obispo Feda, que floreció durante el Renacimiento, Carminster había carecido de historia. La Reforma y los cambios introducidos en la Iglesia durante el reinado de Isabel, pasaron de largo sobre Carminster. La Guerra Civil apenas la afectó y puede resaltarse el singular hecho de que fue la única iglesia inglesa de alguna importancia en que las tropas de Cromwell no estabular sus caballos y la única también cuyas vidrieras no hicieron añicos los puritanos iconoclastas. Se sucedieron los deanes, residiendo durante su mandato, generalmente muy largo, en la residencia al efecto, el antiguo deanato, disfrutaron del ocio académico, paseando por las riberas aledañas del río, atravesando cada mañana y tarde la puerta que conduce de los claustros a la catedral.
Los canónigos titulares, cuatro de ellos, se sucedieron heredando las agradables casas del cercado, el claustrum canonicarum del antiguo privilegio. El obispo vivía a algunos kilómetros de distancia, en la espléndida residencia del Castillo de Galveston, y este hecho contribuyó en gran medida a garantizar la paz en Carminster.>
La partitura misteriosa nos lleva a la Inglaterra de finales de la década de 1920, concretamente a la ciudad de Carminster. Allí, entre los muros de su anciana y célebre catedral, se ha encontrado muerto al señor Cresswood, el virtuoso organista oficial. Tamaña desgracia llega en un momento difícil para el prestigio del cabildo, ya que, cinco años antes, uno de sus miembros, el pertiguero que actuaba como sacristán, fue detenido por haber sido el cabecilla del robo mediático de unas esmeraldas. Y para más inri, el músico fallecido tenía fama de bebedor empedernido entre los muchachos del coro y los fieles anglicanos de la población. Por ello, las fuerzas vivas de la catedral, liderados por el arcediano y Sybil Grosvenor, la hija solterona del deán, toman la determinación de aligerar la investigación de este “inconveniente”, apoyados por el forense y el jefe de la policía local. Y de este modo, se cierra el caso como muerte accidental. Carminster vive del turismo, y otro escándalo sería terrible para la economía local.
Así las cosas, cuando visitan la población el representante de una editorial de música sacra y la prometida del organista fallecido, ambos buscando afanosamente una partitura perdida, comienzan a surgir ciertas preguntas sobre la muerte acontecida en la catedral y sobre la implicación en ella de ciertos miembros respetables de la sociedad. Por ello, el reverendo John Dennis, preceptor y canónigo menor del templo catedralicio, y el inspector Smallways, que pertenece a la policía local, se unen para investigar. ¿Qué oscuros secretos se ocultan en la venerable catedral?
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| 1a Ed. EEUU (1931), The Bobbs-Merrill Company Fuente: Abuebooks.co.uk |
Cuando se publicó en origen La partitura misteriosa, la recepción de la obra tuvo muy buena acogida, siendo elogiada por la crítica gracias a su estilo narrativo, a la originalidad e ingenio de su planteamiento, y debido a su excelente ambientación, que centra su mirada en los ritmos de la curia anglicana catedralicia. No podía ser de otro modo, si tenemos presente que George A. Birmingham, seudónimo de James Owen Hannay (1865-1950), fue pastor de la Iglesia de Irlanda, que, como mis lectores sabrán, pertenece a la confesión anglicana.
Pese a la vocación religiosa de Birmingham, la personalidad del escritor fue muy peculiar y combativa. De hecho, fue miembro activo de la Liga Gaélica -organización social y cultural, fundada en 1893, que promueve el idioma irlandés-, y también se relacionó con diferentes personas de pensamiento nacionalista, incluido el ideólogo del emergente movimiento Sinn Féin. Con todo y con ello, acabó dejando a un lado sus afinidades, ya que los nacionalistas irlandeses querían eliminar el control clerical de la educación. Esta circunstancia le llevó a abandonar la Liga Gaélica y centrarse en su vocación clerical y en su carrera como novelista.
De hecho, tras haber ejercido como rector desde 1904 en dos parroquias irlandesas, y después de haber servido como capellán del virrey de Irlanda, Birmingham abandonó su país en 1922 para unirse a la embajada británica de Budapest. Finalmente, dos años más tarde, regresó a las Islas Británicas, aceptando sendos puestos como vicario, primero en una parroquia ubicada en Somerset (Inglaterra), y luego en otra del distrito londinense de Kensington. En esta última desarrolló su pastorado hasta final de sus días (1950).
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| Parroquia de St, George, West Oxfordshire, Inglaterra Fuente: Undine von Reinecke 2019 |
De hecho, en La partitura misteriosa se ve reflejado todo ello. No sólo en la pericia del autor para retratar los entresijos de la curia anglicana, que, como vengo diciendo, Birmingham conocía muy bien, sino dando nacionalidad irlandesa a su protagonista John Dennis, el canónigo menor de la catedral que ejerce como detective, y en quien se puede descubrir el alter ego del propio escritor. Su indolencia ante las reglas establecidas, su libertad de pensamiento y acción, su gran sentido del humor, entre otras características de la personalidad del novelista, son adoptadas por este original investigador.
Y esta figura tan singular, que, salvando las distancias, tiene como antecedente al sacerdote católico creado en 1911 por G. K. Chesterton conocido como padre Brown, desde mi punto de vista, también comparte muchas similitudes con otro personaje literario del género policiaco actual. Me refiero a Sidney Chambers, el clérigo anglicano concebido por el dramaturgo y novelista James Robert Runcie (1959), hijo de un arzobispo de Canterbury, para su saga The Grantchester Mysteries, que en España se ha traducido su primer título como Sidney Chambers y la sombra de la muerte. Si mis lectores tienen interés en conocer esta saga al completo, pueden ver la estupenda adaptación televisiva Grantchester protagonizada por James Norton en el papel del clérigo Sidney Chambers. De este modo, también podrán encontrar otra analogía con La partitura misteriosa: la asociación para resolver un caso policial de un pastor de la iglesia anglicana con un miembro de las fuerzas del orden.
| Catedral de Salisbury, Wiltshire, Inglaterra. Fuente: Undine von Reinecke, 2015 |
| Cathedral Close de la Catedral de Wells, Somerset, Inglaterra Fuente: Undine von Reinecke, 2015 |
<El mayor de todos los misterios es el hombre.> Sócrates (470 AC-399 AC)
Undine von Reinecke ♪
El autor por la Editorial
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| Fuente: Editorial Renacimiento |
George A. Birmingham es el seudónimo del reverendo James Owen Hannay (1865-1950). Hannay nació en Belfast, estudió en Irlanda y fue ordenado clérigo en 1889. Sirvió en varias iglesias de Irlanda y fue capellán del ejército durante la I Guerra Mundial. Comenzó a escribir novelas en 1905, centrándose en su visión crítica de la política irlandesa en su primera obra, The Seething Pot, o en The Red Hand of Ulster (1912). Fue un autor muy popular que publicó más de ochenta libros de diferente temática, aunque hoy es más recordado por un puñado de novelas de trama detectivesca como Wild Justice (1930), o la que hoy presentamos, The Hymn Tune Mystery (1930). También fue muy celebrada una novela de aventuras, The Spanish Gold (1908).






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