RESEÑA: INTRAMUROS, GIORGIO BASSANI

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica

Editorial: Acantilado

Traducción de Juan Antonio Méndez

Colección: Narrativa del Acantilado, 248

Edición: 2ª

Encuadernación: Rústica cosida

Formato: 13 x 21 cm

Páginas: 224

ISBN: 978-84-16011-33-9

PVP.:  18 €


Sinopsis de la Editorial

En este primer libro de La novela de Ferrara, obra magna de Bassani en seis volúmenes, el escritor italiano traza el vívido fresco de un mundo que se desvanece ante la mirada perpleja de sus personajes: Lida Mantovani, joven madre soltera que se casa con un hombre al que jamás consigue amar; Elia Corcos, médico judío enamorado de una campesina católica; Geo Josz, único superviviente de la comunidad israelita de Ferrara tras las deportaciones de 1943; Clelia Trotti, anciana militante socialista muerta en la cárcel durante la ocupación nazi; y Pino Barilari, testigo de la represalia de las Brigadas Negras contra los antifascistas. A través de los distintos microcosmos maravillosamente recreados, Bassani evoca de un modo sutil y conmovedor uno de los episodios más terribles de la historia reciente de Italia.


Propuesta musical para este libro

*Crédito del vídeo: Canal de YouTube Antonio Prieto Pérez

La música que el lector está escuchando es un conjunto de piezas, entre partitas y tocatas, compuestas originalmente para teclado por el músico nacido en Ferrara Girolamo Frescobaldi (1583-1643). Frescobaldi fue el compositor más influyente del barroco temprano italiano, revolucionando la música para teclado al desarrollar un estilo expresivo y virtuoso que cambiaría la forma de tocar los instrumentos de tecla en Europa. 

Nacido en Florencia, donde fue conocido como un niño prodigio, llegaría a ser el organista oficial de San Pedro del Vaticano y a trabajar para la influyente familia Medici de Florencia. Sus composiciones influyeron directamente en músicos alemanes de la talla de Johann Sebastian Bach.

He elegido la música de Girolamo Frescobaldi para acompañar la reseña de hoy porque éste nació en Ferrara, que es la ciudad a la que Giorgio Bassani dedicó La Novela de Ferrara, el gran ciclo literario al que pertenece Intramuros.


Lo que Undine opina del libro


<Uno es para siempre responsable de lo que domestica.> Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944)


Hoy, 16 de septiembre de 2026, llego a Bolonia, actual etapa de mi viaje literario La vuelta al mundo en doce libros-Grand Tour.

Fuente: Undine von Reinecke

Bolonia es conocida popularmente con tres sobrenombres: la Docta, por poseer la universidad más antigua de Occidente, fundada en 1088; la Gorda, en honor a su rica gastronomía tradicional; y la Roja, apelativo debido al color de los ladrillos de sus edificios históricos más emblemáticos.

Ubicada en el norte de Italia, Bolonia es una ciudad vibrante y llena de vida. Sus magníficas calles lucen más de sesenta y dos kilómetros de soportales en toda su área urbana, de los cuales, cuarenta y dos pertenecen al casco antiguo y cuyos tramos más significativos son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Estas vías están repletas de edificios monumentales que hablan del interesante pasado sociopolítico de la ciudad. Valgan de ejemplo sus magníficas torres medievales, erigidas en los siglos XII y XIII por familias nobles como símbolo de poder. Estas construcciones hablan de su pasado como municipio próspero y libre, así como las luchas internas entre los grandes señores, cuyas consecuencias otorgaron el poder a los Estados Pontificios en 1361. De hecho, fue en la basílica de San Petronio de Bolonia donde el papa Clemente VII coronó a Carlos V como emperador del Sacro Imperio en 1530.

Las dos torres (Garisenda a la izq. y la Asinelli a la dch.a)
Fuente: Undine von Reinecke, 2023

Sin embargo, ni el poder del papado, ni tan siquiera sus importantes antecedentes etruscos (ciudad clave en el s. VI a.C.) ni romanos (s. II a. C.), evitaron la invasión de las tropas de Napoleón en 1796. Curioso, si tenemos presente que, en esta misma época, estaba de moda entre la aristocracia el viaje iniciático del que venimos hablando durante los últimos meses: el Grand Tour. ¿Cómo era Bolonia en aquel tiempo?

Evidentemente, al poseer uno de los templos universitarios más prestigiosos y antiguos de Occidente, Bolonia era en los siglos XVII y XVIII una etapa clave para los aristócratas en su ruta hacia Florencia y Roma. La ciudad poseía gran prestigio como núcleo refinado, de espíritu artístico y cultural. Los viajeros se sentían atraídos por su imponente y noble urbanismo, que además de poseer infinidad de edificaciones civiles y religiosas de interés, contaba también con el célebre Palazzo dell’Archiginnasio (Palacio del Archiginnasio, construído entre 1562 y 1563).

Este asombroso y bellísimo edificio manierista, diseñado por Antonio Morandi por encargo del cardenal Carlos Borromeo, funcionaba como sede de la Universidad de Bolonia. Aún hoy pueden contemplarse en sus pasillos, escaleras y logias los más de siete mil escudos de armas pintados o esculpidos de las familias europeas cuyos miembros habían ocupado un papel determinante en la organización del centro. Como nota de interés para mis lectores, comentar que el Archiginnasio cuenta, entre otros encantos, con el que es para muchos el más singular y valioso anfiteatro histórico universitario destinado a disecciones anatómicas.

Logia del Archiginnasio 
Fuente: Undine von Reinecke, 2023

Entre los grandes viajeros que pasaron por Bolonia en su particular Grand Tour, hay que destacar al célebre Goethe, quien en su paso apresurado hacia Roma visitó la localidad en 1786. Quedó asombrado por sus calles porticadas, aunque admitió que la inclinación de la singular Torre Garisenda le provocaba un “espectáculo desagradable”. También visitó la Docta Leandro Fernandez de Moratín. El gran dramaturgo español quedó maravillado por su vibrante ambiente intelectual y la relativa libertad que disfrutaba la ciudad dentro de los Estados Pontificios, dejando constancia de sus impresiones en su obra Viaje a Italia (1793-1795). No menos entusiastas son las reflexiones de Henry Beyle, más conocido como Stendhal, quien visitó la ciudad en su periplo por Italia, quedando hechizado por sus galerías de arte, por el carácter apasionado que destilaba la ciudad y, especialmente, por el paseo porticado que conduce hasta el Santuario de San Luca, peregrinación que él mismo realizó. Este lugar encantador aún hoy domina Bolonia.

Otros ilustres viajeros decimonónicos fueron Lord Byron, quien, persiguiendo a su amante Teresa Guiccioli, llegó a Bolonia en 1819, alojándose en el lujoso hotel Albergo del Pellegrino. Durante su estancia boloñesa, Byron se involucró en los asuntos de los Carbonari, sociedad secreta de ideología liberal y nacionalista que, por aquellos días, andaba inmersa en la independencia italiana. También tuvieron estancias boloñesas Charles Dickens (1844), Mark Twain (1867) y, por supuesto, Henry James, quien escribió sobre sus encantos medievales en los ensayos recogidos bajo el título Horas italianas (1907).

En cuanto a los grandes intelectuales en el campo de las ciencias que ha dado Bolonia, hay que mencionar, entre muchas celebridades, al visionario y científico Nicolás Copérnico (1473-1543), quien no necesita presentación; la ilustrada Laura Bassi (1711-1778), que fue la primera mujer en el mundo en obtener una cátedra universitaria de Física; o Guillermo Marconi (1874-1937), Premio Nobel de Física en 1909. Y en el sector de la humanidades, Bolonia también puede presumir de figuras notables en sus anales académicos. Cabe destacar entre ellas a dos de los más grandes nombres de la literatura universal: Dante Alighieri (1265-1321) y Francesco Petrarca (1304-1374). Por otro lado, en círculo filosófico y literario contemporáneo, es de recibo nombrar al poeta, ensayista y cineasta nacido en Bolonia Pier Paolo Pasolini (1922-1975), y al pensador y novelista, Catedrático de semiótica en la universidad, Umberto Eco (1932-2016), quien representa una de las voces más influyentes del siglo XX.

Fuente: Ed. Acantilado

Otra de las grandes mentes formadas en la universidad de Bolonia fue Giorgio Bassani, que es el autor de Intramuros, el título protagonista de la reseña de hoy. El libro fue publicado en 2014 por la editorial Acantilado, con la traducción de Juan Antonio Méndez. Mi edición corresponde a la primera reimpresión, publicada en octubre de 2025.

Giorgio Bassani (Bolonia, 1916- Roma, 2000) fue una de las voces más elegantes, emotivas y comprometidas italianas de su tiempo. Su biografía y su obra están íntimamente ligadas, y ambas transcurren paralelas a la historia reciente de Ferrara, su ciudad de adopción. Nacido en una familia de la alta burguesía judía —de larga tradición médica y arraigados socialmente en la ciudad—, los Bassani fueron víctimas de la persecución fascista en los años previos y durante la Segunda Guerra Mundial. Horrorizado por la complicidad pasiva de la mayoría de sus conciudadanos ante las injusticias y el genocidio de sus vecinos, Bassani militó en las fuerzas antifascistas clandestinas, y esto le llevaría a la cárcel en 1943.

Sin embargo, todas estas experiencias le sirvieron como motivación para escribir un gran ciclo literario dedicado a la sociedad de Ferrara, donde plasmó sus impresiones sobre el devenir de la ciudad y su participación en los acontecimientos que marcaron aquella terrible época.

Bassani comenzó a redactar los textos que conforman la serie pocos años después de finalizar la contienda, publicándolos entre los años 1956 y 1972. Tras revisarlos concienzudamente, el autor los agrupó en una edición definitiva titulada La novela de Ferrara (Il romanzo di Ferrara) en 1980. La obras que componen este impresionante ciclo son: Intramuros (1956), Las gafas de oro (1958), El jardín de los Finzi-Contini (1962), Detrás de la Puerta (1964), La garza (1968) y El olor del heno (1972).

Edición italiana de Mondadori. 1974
Fuente: AbeBooks

Cada obra recogida en este conjunto de historias es independiente, aunque es cierto que algunos personajes transitan de un relato a otro. Sin embargo, como nexo de todas ellas, está Ferrara: la ciudad que sirve como escenario y creadora de la atmósfera que Bassani quería dejar a la posteridad. Amada y, no obstante, diseccionada para evidenciar su enfermedad, el escritor dibujó con precisión, delicadeza y autoridad un magnífico cuadro sociopolítico y costumbrista de la Ferrara de la época. De hecho, desde mi punto de vista, la ciudad de Ferrara se puede evaluar como un personaje central. Sus calles, testigos privilegiados de todos los acontecimientos, llegan a grabarse con nitidez en la mente del lector. Al menos, esa fue mi experiencia cuando leí El jardín de los Finzi-Contini durante un viaje que realicé a Ferrara en 2023. En la actualidad, sigo recorriendo emocionalmente el Corso Ercole I d’Este de la mano de Giorgio Bassani, o me imagino sentada junto a él en el Café de la Bolsa ferrarés.

Este proyecto vital del escritor italiano, que muchos han equiparado con La comedia humana de Balzac, la saga de Los Rougon-Macquart de Zola e, incluso, con el ciclo  En busca del tiempo perdido de Proust  —con el que comparte notables afinidades—, destaca por su carácter evocador y por la reconstrucción minuciosa de la memoria histórica

Más allá de todo lo dicho, el alma de este ciclo es el estilo narrativo del autor. Su prosa destaca por su tono musical y elegíaco, la delicadeza en la construcción de personajes, el refinado hermetismo de su simbología y la sutil determinación de su crítica social. En definitiva, son todas estas cualidades inherentes a la pluma de Bassani las que convierten la lectura de La Novela de Ferrara en una experiencia única y especial.

Así es Intramuros, primera obra del ciclo, que está compuesta a su vez por cinco historias (la edición italiana de 1956 se titula originalmente Cinque storie ferraresi). Los relatos que componen el libro son: Lida Mantovani, Paseo antes de cenar, Una lápida en Vía Mazzini, Los últimos años de Clelia Trotti y Una noche de 1943.


Intramuros comienza así:


<Desde luego, el corazón, para quien le hace caso, siempre tiene algo que decir acerca de lo que va a pasar. Pero ¿qué sabe el corazón? Como mucho, un poco de lo que ya ha pasado.>

Los novios, cap VII


Así, con este texto extraído de la novela Los novios (1827) de Alessandro Manzoni, como si de un augurio se tratara, Giorgio Bassani construyó el clima de las cinco historias que se disponía a narrar.

Placa de la casa natal en Ferrara de L. Ariosto
Fuente: Undine von Reinecke, 2023

La primera de ellas, titulada Lida Mantovani, narra la historia de una joven que, abandonada por su pareja al quedarse embarazada, se ve obligada a seguir adelante en el hogar de su infancia y a contraer matrimonio con un hombre del que no está enamorada.

Contado así, parece que esta novela corta no tiene nada más que ofrecer. Nada más lejos de la realidad, ya que Giorgio Bassani se ayuda de esta historia y de sus entrañables personajes para introducir a los lectores en la ciudad de Ferrara; les presenta a sus ciudadanos, su atmósfera constreñida por las desigualdades de clase, haciendo hincapié en las barreras existentes de cultura y religión. Lida Mantovani es un retrato elegíaco de la resignación como norma vital. Y, desde mi punto de vista, esta historia contiene una de las descripciones más poéticas de la confusión que provoca la primera maternidad.

Lida Mantovani se sitúa en los primeros años del siglo XX y el periodo de entreguerras bajo el incipiente régimen fascista, funcionando como una magnífica introducción poética a las tragedias que se desatan en los posteriores tomos del ciclo.

La segunda nouvelle se titula Paseo antes de cenar. Cuenta la historia de Elia Corcos, un joven médico judío ferrarés, hijo de comerciante, que se enamora de una joven católica de clase inferior décadas antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. La obra arranca con un original y bellísimo tono bucólico, ya que el autor se ayuda de una postal antigua para describir los ritmos de las calles de Ferrara reflejados en esa imagen del pasado y para dibujar los personajes que aparecen en ella. De crítica un tanto hermética y, no obstante, clarividente, Un paseo antes de cenar muestra otra faceta del variopinto caleidoscopio social ferrarés de la primera mitad del siglo XX. Los prejuicios religiosos, de clase e, incluso, de género transitan por esta historia con ojo crítico y solemnidad. Y, atención, porque en esta obra ya se mencionan los primeros arrestos a judíos y su posterior envío a los campos de concentración.

Con todo, el relato abarca un amplio espectro temporal, ya que describe el funcionamiento de los círculos de Ferrara desde las últimas décadas del siglo XIX hasta los años negros del holocausto. Si tenemos presente que el relato ocupa apenas treinta páginas, se debe valorar el valioso esfuerzo narrativo de Bassani para condensar tanta y tan valiosa información en tan pocas palabras.

Museo Casa de Romei, ejemplo de palacio Renacentista
de Ferrara. Fuente: Undine von Reinecke, 2023

En este punto de Intramuros, ya citadas ciertas consecuencias de los horrores que se vivieron en Ferrara en los años del fascismo y de la Segunda Guerra Mundial, creo conveniente mencionar que, bajo el mandato fascista de Benito Mussolini, se promulgó un conjunto de leyes antisemitas que entraron en vigor en 1938. Estas leyes afectaban a los derechos civiles de los judíos de toda la nación. Quedaron excluidos del sitema educativo, se les vetó en el sistema público de empleo, se prohibieron y se deshicieron los matrimonios mixtos entre judíos y “arios”, incluso se les expulsó de cualquier club social o círculo cultural. Por otro lado, se les limitó el derecho a poseer bienes inmuebles o negocios, lo que condujo a su progresiva marginación y posterior reclusión.

Así ocurrió en Ferrara, y así se adivina en la tercera historia que compone el primer tomo de La novela de Ferrara: Una lápida en Vía Mazzini.

Una lápida en Vía Mazzini cuenta la historia de Geo Josz, el único judío superviviente de los ciento ochenta y tres ciudadanos semitas que fueron deportados por los alemanes a un campo de concentración en 1943. Irreconocible por su extraño aspecto físico, su posterior conducta incomoda a los ciudadanos de Ferrara que, una vez terminada la contienda, están impacientes por pasar página y vivir en paz. 

Sin entrar en detalles argumentales que puedan estropear la lectura, este relato supone una crítica certera contra la hipocresía y el egoísmo de una sociedad aburguesada que prefiere olvidar los horrores de la guerra antes que asumir la cuota de responsabilidad por el inmovilismo articulado o, en algunos casos, la complicidad.

Repleto de connotaciones simbólicas, la más evidente el aspecto de gordinflón del protagonista, imagen grotesca y contradictoria que habla de su paupérrima situación emocional, Una lápida en Vía Mazzini funciona como una obra clave por su valor testimonial y moral, al tiempo que actúa como un puente entre obras dentro del ciclo de Giorgio Bassani.

Rotonda Foschini, Ferrara
Fuente: Undine von Reinecke, 2023

El cuarto relato de Intramuros se titula Los últimos años de Clelia Trotti. La historia arranca en 1946 en uno de los lugares históricos más emblemáticos de Ferrara: la Certosa de Ferrara, un célebre cementerio donde se dan cita por igual las niñeras con niños a su cargo como las parejas de enamorados. Allí, junto a las figuras ferraresas más ilustres, se van a inhumar los restos de Clelia Trotti, una de las más importantes activistas del socialismo local que falleció en prisión durante la ocupación nazi. Entre los asistentes al sepelio están sus antiguos compañeros de partido, algunas autoridades y un notable número de curiosos. Entre ellos se encuentra Bruno Lattes, un hombre judío que conoció a Clelia en su juventud antes de tener que huir de Italia para salvar la vida. Mientras contempla el sepelio en una atmósfera de pueril indiferencia por una parte de las nuevas generaciones, Bruno rememora la profunda amistad que entabló con aquella valiente e idealista mujer durante el régimen fascista.

Emotiva en todo momento, la historia se presenta a ratos desoladora y en ocasiones desgarradora, dibujando una estampa muy oscura de aquellos tiempos en que las personas con ideales altruistas transitaban en la más profunda soledad. Desprotegidos por el miedo que inundaba la sociedad y por la infamia de quienes sacaban rédito del clima social, estos individuos eran perseguidos sin miramientos y crueldad. 

Los últimos años de Clelia Trotti supone, además de una crítica moral, una excelente pantalla para mostrar la falta de entendimiento generacional. Este relato, en el que la figura de Bruno Lattes actúa como alter ego del propio Bassani para mostrar su pérdida de fe y su progresivo desencanto, ha quedado para la posteridad como una de sus más simbólicas y sublimes piezas del autor

Castillo Estense, Ferrara.
Fuente: Undine von Reinecke, 2023

Me acerco con respeto a la última pieza que compone Intramuros, una de las más complejas y, sin embargo, mi favorita. Me refiero a la nouvelle titulada Una noche de 1943

La historia parte de un hecho real, la llamada Masacre de Ferrara o el Crimen del Castillo Estense. Este dramático suceso tuvo lugar la noche del 15 de noviembre de 1943, aunque en el relato de Bassani se traslada a un mes más tarde (15 de diciembre) para acentuar el clima invernal, grotesco y trágico de la historia. Los fusilamientos fueron ordenados y llevados a cabo por las fuerzas fascistas de la recien creada República Socialista Italiana como represalia por el asesinato de Iginio Ghisellini, el secretario federal del Partido Fascista de Ferrara. Los ejecutados fueron un grupo de once ciudadanos, entre los que se encontraban miembros destacados del partido clandestino antifascista y algunos judíos.

Como decía, partiendo de este hecho real, Giorgio Bassani construyó un relato aterrador de lo que puede llegar a ser el comportamiento humano.

La historia arranca retrospectivamente en la posguerra y se sitúa en la terraza del famoso café de la Bolsa, donde turistas y ciudadanos de Ferrara pueden contemplar el Castillo Estense. Mientras el narrador se entretiene evocando la estampa ociosa e imaginando la impresión que el lugar puede causar a los foráneos, fija su atención en una ventana y rememora quien la ocupó en otro tiempo. Se trata de Pino Barilari, el farmacéutico paralítico que fue testigo involuntario de los acontecimientos de aquella noche fatal.

Tras presentar a esta peculiar figura, que Bassani dibuja con muy poco carisma, y que representa la superficialidad y falta de moral de la población ferraresa de su tiempo, el autor se remonta a los inicios de fascimo en Italia, describiendo la llamada Marcha sobre Roma y los sucesos que se fueron encadenando después en la sociedad. Sin embargo, el núcleo temporal y el clímax político de la historia se concentran en el momento en que cayó el fascismo tradicional (julio de 1943), y el posterior auge del fascismo radicalizado de Saló. Para quienes lo desconozcan, Saló es la localidad cercana al lago de Garda que sirvió de sede para el movimiento.

Repleta de personajes a cual más hipócrita y corrupto, en este relato no sólo expone la crueldad de la represión de la naciente República de Saló, también fundamenta la posterior inmunidad y complacencia de una sociedad que prefirió olvidar y estrechar lazos con los verdugos en vez de exigir justicia para las víctimas.

Implacable, certera y narrativamente brillante, Una noche de 1943 representa para mí una obra maestra dentro del marco de la literatura dedicada a la Segunda Guerra Mundial.

Y hasta aquí llegan mis impresiones sobre Intramuros, primer volumen de La novela de Ferrara. Como me ocurre siempre que leo a Giorgio Bassani, la empatía que genera en mí su narrativa me sublima y me motiva a seguir investigando sobre Ferrara y el universo en torno a esta ciudad ancestral creado por él.


<Si cada uno limpia su acera, la calle estará limpia.> Goethe (1749-1832)


Undine von Reinecke ♪


Os espero el miércoles 21 de octubre de 2026 en Sicilia, próxima etapa de mi viaje literario La vuelta al mundo en doce libros-Grand Tour.


Fuente: Undine von Reinecke

El autor por la Editorial

Fuente: Ed. Acantilado

Giorgio Bassani (Bolonia, 1916 – Roma, 2000) pasó la mayor parte de su infancia y primera juventud en Ferrara, y después de un breve arresto a causa de su activismo político clandestino, se trasladó a Florencia e inmediatamente después a Roma, donde se estableció definitivamente. Tras la guerra colaboró en distintas publicaciones literarias, fue vicepresidente de la RAI, profesor de Historia del Teatro en la Academia Nacional de Arte Dramático de Roma y editor de Feltrinelli. A pesar de que también escribió poesía y ensayo, su obra más conocida es la monumental Novela de Ferrara, cuya versión definitiva vio la luz en 1980. Foto: Duccio55.


Comentarios

  1. Querida Undine:
    Qué manera de empezar el nuevo curso literario. Excelente el paseo por esta ciudad. No sólo nos llenas la lista de lecturas sino también la de lugares que visitar. Y vaya con Bolonia, sí que dio gente importante.
    La anterior novela que reseñaste del autor ya la había apuntado. Esta que traes hoy también me gusta porque además el género relatos es de mis favoritos. Me sorprende cómo condensan una historia a la que no le falta nada en tan pocas páginas. En la biblio tienen una edición de 970 páginas, de Lumen, así que entiendo que están todas. Me la guardo pero a ver si me espabilo un poco porque últimamente tengo las neuronas en huelga. Y me cuesta leer cosas serias.
    Besos y feliz semana

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  2. ¡Hola! A mí me cuesta mucho leer relatos, casi nunca consigo disfrutarlos, así que en esta ocasión no me llevaré tu propuesta anotada a pesar de verse muy interesante. Me alegra que estés de vuelta. Un besote :)

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