sábado, 11 de enero de 2020

DIARIO DE UNA LECTORA DE TOLSTÓI: EL CAMINO DE LA VIDA CON TOLSTÓI Y SELMA ANCIRA



Fuente: Undine von Reinecke


Sinopsis de la editorial

El camino de la vida sólo vio la luz en ruso en 1911, unos meses después de que Lev Tolstói falleciera en la estación ferroviaria de Astápovo. El libro, que había permanecido inédito en español, como un tesoro escondido, es la culminación de la obra moral del escritor y la expresión más completa de su pensamiento religioso: un destilado de máximas legadas por los sabios de todos los tiempos y de todas las tradiciones del mundo que le inspiraron sus propias reglas para el perfeccionamiento interior. Cada uno de los treinta y un capítulos que integran este volumen—uno por cada día del mes—conforman un singularísimo breviario espiritual destinado a «llevar una vida de bien» y contribuir así a la realización de una aspiración tan antigua como irrenunciable: la convivencia pacífica entre los individuos y los pueblos.

11 de enero de 2020

El mundo en que vivimos es apasionante. En los últimos tiempos las nuevas tecnologías han conseguido que las distancias no existan entre las personas. Facebook, Instagram, Twitter, WhatsApp…Múltiples redes sociales que  conectan a las personas de forma inmediata. Un mundo nuevo de comunicación y diversión, que además es muy útil para los negocios. Pero, ¿no es también un mundo propicio para la injusticia social y el acoso o la exclusión?

Sólo hay que escuchar o leer las noticias para enterarte de nuevos casos de bullying escolar, acoso laboral, o persecución a una persona por parte del líder de un grupo de supuestos amigos. ¿Cuento algo que no conozcáis? Sin duda todos conocemos o hemos experimentado en mayor o menor grado uno de esos casos. Es terrible que esto suceda pero, en mi opinión, lo peor de todo es que el grupo en cuestión o la sociedad no hagan nada al respecto. No enfrentarse contra los matones, ¿no es favorecer una sociedad de víctimas? ¿No debe importarnos que eso sea así?


Capítulo 11: La Ira


¿En qué consiste el pecado de la malevolencia?
<Los robos, los asesinatos, las ejecuciones no son terribles. ¿Qué es un robo? Es el paso de la propiedad de unas manos a otras. Esto ha existido siempre y siempre existirá, y no hay nada terrible en ello. ¿Qué es una ejecución, un asesinato? Es el paso de la gente de la vida a la muerte. Este paso ha existido siempre, existe y existirá, y en ello tampoco hay nada terrible. No son los robos y los asesinatos lo terrible; lo terrible son los sentimientos de esas personas que se odian unas a otras, lo terrible es el odio de los seres humanos.>

El capítulo de hoy ha conseguido sacar mi ira, en vez de ayudarme a contenerla. A ver, quizá exagero, pero lo cierto es que leer su postura y aceptarla me es francamente difícil:

<Es cierto que es difícil ser bueno con un depravado, con un mentiroso, sobre todo si además éste nos ofende; pero es precisamente con personas así con quienes debemos ser buenos, por ellos y por nosotros.>

<Cuanto más alta es la opinión que una persona tiene de sí misma, más fácilmente se irrita contra la gente. Cuanto más humilde es la persona, más amable se comporta y menos propensa es al enfado.>

Creo en el perdón, pero también creo en la individualidad de las personas. Para que haya una sociedad  lo más sana posible debe estar constituida por seres sanos, la excepción debe ser la minoría y no lo contrario. Aceptar el mal comportamiento de los individuos conlleva en ello la aceptación de su mala acción, y con ello dar pie a que ello se repita. Tolstói dice que debemos ser buenos y compresivos con los individuos que nos han hecho daño pero, ¿deberíamos aconsejar a una víctima de maltrato aguantar junto a la persona que le ha hecho daño? Él nos dice:

<Si te has enfadado con una persona porque ha hecho algo que tú consideras malo, intenta averiguar por qué esa persona hizo aquello que tú consideras malo. Y en cuanto lo entiendas, ya no podrás enfadarte con ella, de la misma manera que uno no puede enfadarse porque una piedra cae hacia abajo y no hacia arriba.>

Sin castigo o miedo al mismo, lamentablemente, no suele haber arrepentimiento y el buen ejemplo de un buen hombre sólo hace mella en quienes gozan de conciencia. Perdonar, siempre, o intentarlo al menos. Pero la aceptación de un agravio hace débil al individuo y por ende a la sociedad. ¿Qué debe decirse a un niño que es acosado en la escuela, humillado y vejado por sus compañeros? A esta pregunta, y a otras que emanan de los sucesos cotidianos, Tolstói responde.

<Si una persona te ofende, puedes responder a la ofensa como lo haría un perro, una vaca o un caballo: o bien huyendo del ofensor, si éste es más fuerte que tú, o bien gruñendo o dando una cornada o una coz. Pero también puedes responder a la ofensa como una persona sensata, puedes decirte: “Este hombre me ha ofendido, asunto suyo; lo mío es hacer lo que considero correcto: comportarme con él como me gustaría que se comportaran conmigo”.>

Si la sociedad no pone un espejo frente a los que causan daño, si el grupo no apoya y acoge al agraviado, ¿no abona el terreno para que el matón siga causando mal a uno o más individuos, y que otros lo imiten en vista de que no hay consecuencias? Tolstói dice:

<Si no sientes amor por la gente, quédate tranquilo en casa, dedícate a tu persona, a tus cosas, a lo que quieras, pero no a la gente. En cuanto te permitas tratar a las personas sin amor, rápidamente dejarás de ser un hombre para convertirte en una fiera y a las personas las lastimarás y tú te torturarás.>

Es cierto, el amor es imprescindible para el ser humano. Pero creo que siempre será lo correcto apartarnos de una mala persona que nos ha causado daño. Esto no  significa que no amemos a nuestros semejantes. Perdonar ofensas es necesario, cuanto menos odio haya en la vida de un individuo menos lastre arrastra con él. Hay que amar todo cuanto podamos a las personas con las que nos relacionamos, pero también luchar por una sociedad justa donde las malas acciones no sean amparadas.

Séneca decía: “Si quieres vivir entre justos vive en el desierto”. Cierta es esta máxima, pero más injusticia habrá en la sociedad si se apoya a los matones. ¿A caso soy maléfica por apartarme de quien me hace daño?

Hoy me quedo con la si guiente cita de Tolstói, en esto sí estamos de acuerdo:

<No hacer el mal ni siquiera a los enemigos, en ello hay una gran virtud.>


Undine von Reinecke ♪



14 comentarios:

  1. El acoso, el abuso, han existido siempre, los motivos para usarlo, infinitos, como una necesidad de marcar territorio y expulsar al débil, o a aquel en el que nos reflejamos de tal manera que el miedo ante nuestra debilidad, nos hace emprenderla contra el pobre sujeto que despierta nuestra irá o envidia o temor.
    Creo que ahora no es diferente, solo que al fin, hemos dejado de verlo como algo normal y le planteamos cara.
    La Ira, la Ira, la detesto y la temo, no quiero despertarla en el vecino y daría lo que fuera por no padecerla 😖
    Pedazo tema el de hoy. Pedazo tema.

    Besitos y Bona nit 💋💋💋

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    1. Buenas tardes, Yolanda:
      Sin duda un tema complejo y peliagudo para todos. Yo al igual que tú me alejo del peligro. Intento siempre, especialmente desde que soy adulta, evitar confrontación. Aunque quienes quieren buscarte siempre terminan por encontrarte.
      Un beso grande, preciosa!

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  2. ¿Sabes? Cada vez me cuesta más creer en el valor de ciertos conceptos que se repiten de modo tópico: una sociedad sana compuesta de seres sanos, qué raro suena, o eso de que el amor es imprescindible, ¿qué amor?, es que me trae viejas reminiscencias de literatura cristiana, que no sé si es que Tolstoi las mama o las reconvierte porque es culto y por lo tanto sincretista o es un humanista utópico, es que ese tipo de conceptos nunca se han podido matizar. En cambio, hablar de un Estado de Derecho que aplica reglas de juego y leyes punibles para los delitos es algo más tangible. Luego hay que matizar much. No es igual la ira doméstica, próxima, donde los caracteres se pueden contener y hasta pulir, que la de ese encuentro con un delincuente y su ira, por mucho que haya de supuesta injusticia detrás. Todo eso y en cada caso hay que precisarlo, así que no te irrites por las conclusiones que el ruso extraiga ni te emociones en exceso con otras que te parezcan sublimes. Los escritores mienten también. Leerlo incluso a los grandes exige un posicionamiento nuestro de distancia, escepticismo, comparativa. Yo veo en los párrafos que pones en verde mucha moralina. ¿En eso acabó el bueno de Lev? No sé.

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    1. Buenas tardes, Fackell:
      Todo lo que apuntas de Tolstói es de algún modo cierto. Me explico, en él había todo eso según lo que yo voy descubriendo.
      A mí el término individuo sano no me parece vacío. Yo entiendo por ello, a una persona que ha tenido un crecimiento con los contratiempos normales, sin excesivos problemas que impidan su crecimiento corporal e intelectual. Cada uno nacemos en un entorno, ya sea cristiano, budista, musulmán o ateo. Para mí lo importante siempre será ser amado y protegido por quienes se ocupan de tu educación. Eso no evita los problemas, pero sí te da erramientas para luchar contrala ira del matón.
      Con respecto a Tolstói, no sé en qué quedó su idea final de vida. Aún estoy leyendo El camino de la vida. Los pasajes que anoto en verde son suyos, y los comento según lo que me sugieren a mí personalmente. Estas entradas corresponden a mi diario personal de lectura, y no pretenden ser un estudio pormenorizado de Tolstói.
      Creo sinceramente que El camino de la vida es una lectura apasionante y muy interesante, pero que cada uno de nosotros sacaría su propio jugo de cada pasaje.
      Un abrazo, y gracias un día más por aportar tu granito de arena a este diario!!!

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  3. "Para que haya una sociedad lo más sana posible debe estar constituida por seres sanos, la excepción debe ser la minoría y no lo contrario. Aceptar el mal comportamiento de los individuos conlleva en ello la aceptación de su mala acción, y con ello dar pie a que ello se repita".
    Creo que no se puede decir mejor. No hay nada más peligroso que el "falso buenismo". Abrazos.

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    1. ¿Verdad? A mí eso siempre me recuerda el refran que dice: "A Dios rezando y con el mazo dando".
      Muchas gracias un día más porparticipar de El camino de la vida junto a mí.
      Un abrazo, y feliz tarde de domingo!!

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  4. Hola.
    El abuso, la opresión, el control y el daño a las personas es algo que va a existir siempre, desgraciadamente, pero no por ello hay que callarse y poner la otra mejilla. Lo siento, pero no, hay que decirlo algo y claro y denunciar.
    En esta ocasión también despierta mi ira las palabras de Tolstoi ya que no las comparto en absoluto y me pregunto si pensaría lo mismo si hubiera sido víctima de alguno de los casos que comenta de forma sistemática y reiterativa.
    Un saludo.

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    1. ¡Fíjate, creo que sí pensaría igual! Tengo que seguir leyendo, pero por lo que estoy viendo, él creía que el perdón, el amor y la humildad le acercaban más a Dios. En definitiva el cristianismo siempre ha apoyado este comportamiento. Yo, personalmente, siempre he preferido defender a la persona dañada.
      Un abrazo, preciosa, y feliz tarde de domingo!!

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  5. Tampoco yo aceptaría fácilmente la postura de Tolstoi en ese punto
    Besos

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  6. Buenas noches, Undine"
    Una vez más estoy de acuerdo contigo y además 100%. Es vital mantenerse lejos del que hace daño, cuanto más mejor. Y antes de querer a ese monstruo, quiérete y ponte a salvo. No creo en la reinserción porque no veo arrepentimiento. Son esos los que tienen que aprender a amar para dejar esas conductas.
    En esta ocasión se le ha ido un poco.
    Igual más adelante hay capítulo sobre el tema pero ya adelanto que no estoy a favor de la venganza, no hay nada bueno en ella.
    Besos

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    1. Buenas tardes, Norah:
      A ver, lo que no podía era hablar en general. Los ejemplos que he dado son una exageración, pero él no especifica. Por otro lado, para él el asesinato o el robo no son males tan aborrecibles como la ausencia de perdón o de amor hacia el "hermano" aunque sea un asesino.
      A mí esto me parece de locos.
      Un abrazote, preciosa!!

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  7. En este capítulo me acuerdo que Tolstói se estuvo escribiendo con Gandhi, hablaron sobre la noviolencia, y Tolstói tiene un escrito sobre ello. Es un tema muy complicado, y entiendo y comparto tu opinión sobre los ejemplos que pones. Me resulta más difícil de combatir la ira que producen situaciones a veces difíciles de encontrar sus causas, sin poder visualizar el objeto de tu ira. No sé si me explico. Por ejemplo, hace unos años nos quedamos en el paro mi marido y yo a la vez, la empresa en la que trabajabamos cerro de un día para otro. Imagínate, un día sales de tu trabajo a las 9 de la noche, y al día siguiente te llama un compañero a las 8 de la mañana y te dice nos han echado a todos. Y todo porque habían decidido llevarse el callcenter donde trabajabamos a otro país. En mi vida he vuelto a sentir tanta ira. y costo mucho que se fuera, y te cuento esto y hace 10 años del tema. Y yo pensaba, tengo mucha ira, pero no tengo el objeto claro de mi ira, ¿Ira contra los jefes? No, porque ellos también se quedaron en la calle. ¿Ira contra este sistema económico? Pues puede ser, pero ante eso, ¿cómo calmas la ira? ¿Con amor? uffffffffffffffffff
    (Vaya rollito que te he metido hoy). Un abrazo

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    1. No, no es un rollo lo que me cuentas, y entiendo y empatizo con tu estado anímico del momento.
      Yo creo que esa "ira" la sentiríamos todos justificadamente, ¡cómo no! Es verse víctima de las circunstancias, una injusticia que nadie parece querer luchar contra ella. Ni siquiera los que dicen estar en contra.
      Creo que Tolstói veía la vida desde su pedestal, o desde su hacienda. Filosofar nos es fácil a todos.
      Un abrazo!!

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