miércoles, 29 de enero de 2020

DIARIO DE UNA LECTORA DE TOLSTÓI: EL CAMINO DE LA VIDA CON TOLSTÓI Y SELMA ANCIRA

Fuente: Undine von Reinecke

Sinopsis de la editorialEl camino de la vida sólo vio la luz en ruso en 1911, unos meses después de que Lev Tolstói falleciera en la estación ferroviaria de Astápovo. El libro, que había permanecido inédito en español, como un tesoro escondido, es la culminación de la obra moral del escritor y la expresión más completa de su pensamiento religioso: un destilado de máximas legadas por los sabios de todos los tiempos y de todas las tradiciones del mundo que le inspiraron sus propias reglas para el perfeccionamiento interior. Cada uno de los treinta y un capítulos que integran este volumen—uno por cada día del mes—conforman un singularísimo breviario espiritual destinado a «llevar una vida de bien» y contribuir así a la realización de una aspiración tan antigua como irrenunciable: la convivencia pacífica entre los individuos y los pueblos.

29 de enero de 2020


<Si el hombre estima que la vida está en el cuerpo, entonces su vida termina con la muerte del cuerpo. Si, por el contrario, el hombre estima que su vida está en el alma, no puede siquiera imaginar el final de su vida.>


Capítulo XIX: La Muerte


En este capítulo dedicado a la muerte Tolstói se muestra observador y reflexivo. Su acercamiento a la muerte probablemente fue lo que marcó muchas de sus opiniones con respecto a los diferentes capítulos y temas tratados en el libro. Y a dos días de terminar El camino de la vida, me pregunto si en la vida de Tolstói hubo algo tan terrible que le hizo vivir el resto de sus días pensando en su propia muerte.

El gran escritor se acerca al tema con humildad, haciéndose preguntas, que sabios de todos los tiempos ya se hicieron antes. La inmortalidad del alma, el más allá y la vida eterna, son los temas que primero estudia. Para llegar a la conclusión de que el amor a la vida jamás debe faltar para el ser humano, y vivir sin miedo a lo que me pueda pasar al terminar su camino.

<La fe en la inmortalidad no es algo que podamos recibir de nadie, ni tampoco podemos obligarnos a creer en la inmortalidad. Para poder creer en la inmortalidad es necesario que comprendamos nuestra vida en aquello en lo que es inmortal.>

<Acuérdate de que no estás permanentemente en un lugar, sino que estás de paso; de que no estás en una casa, sino en un tren que te conduce a la muerte. Acuérdate de que tu cuerpo es transitorio, y sólo el espíritu vive en ti.>

<Aun si me equivoco al suponer que las almas son inmortales, sería feliz y me sentiría contento de mi error; y mientras tenga vida, nadie será capaz de quitarme esta convicción. Esta convicción me da tranquilidad y una satisfacción absoluta.>

Ya sabemos que para Tolstói la verdadera vida se encuentra en el alma, por ello la muerte no es más que un cambio de estado: de lo carnal a lo espiritual. En ello basa su idea de que pensar en el futuro no tiene sentido. Se debe vivir siempre en el presente.

<La muerte es la destrucción de aquellos órganos que nos unen con el mundo, los que nos dan una idea del tiempo. Y por eso la cuestión del futuro no tiene sentido en relación con la muerte.>

<Si el hombre estima que su vida está en el presente, para él no puede existir el problema de su vida en el futuro.>

Para Tolstói la muerte puede ser incluso liberadora, puesto que termina con los dolores de este mundo. Él piensa que el temor a la muerte viene dado por llevar una vida excesivamente material, si el individuo viviera para su alma, entonces los miedos desaparecerían deseando incluso la liberación de las cargas de este mundo al llegar la vejez.

<La muerte libera con tanta facilidad de todas las dificultades y las desgracias que aquellas personas que no creen en la inmortalidad deberían desearla. Y aquellos que creen en la inmortalidad, que esperan una vida nueva, deberían desearla todavía más. ¿Por qué, entonces, la mayor parte de la gente no la desea? Porque la mayor parte de la gente vive una vida corporal y no una vida espiritual.>

Y como Tolstói cree en la otra vida, en el más allá, para él la muerte no existe. Para confiar en el paso de la vida terrenal a la celestial el individuo debe hacer un cambio, viviendo en todo momento con corrección, y combatiendo el miedo a la muerte.

<Temer la muerte es como tener miedo a los fantasmas, es decir, temer lo que no existe.>

< (…) Sustituir lo mundano, lo temporal por lo eterno, es el camino de la vida y el camino a la felicidad.>

<El hombre, en cuanto animal, se resiste a la muerte, pero gracias a su razón siempre puede sustituir esa resistencia no sólo por resignación, sino por conformidad.>

<Si la muerte es terrible, la causa está en nosotros y no en ella. Mientras mejor es el hombre, menos teme a la muerte.Para el santo no existe la muerte.>

Por otro lado, nos indica la carga que supondría vivir eternamente, con los inconvenientes de tu educación y valores luchando en un mundo en constante cambio. También nos anima a luchar contra nuestras faltas y conseguir ser cada vez mejores, en ello nos asegura que encontraremos la felicidad y la paz para encontrarnos con la muerte el día que nos llegue.

<Te da miedo la muerte, pero piensa: ¿qué pasaría si tuvieras que vivir eternamente tal como eres ahora?>

<Quieres liberarte de los pecados, y la vida, al debilitar tu cuerpo y sus pasiones, te ayuda. Por ello, inconscientemente, uno siempre quiere ir más allá, salir del cuerpo, de la separación. Si vives para liberarte de los pecados, las enfermedades, la vejez, todos los malestares del cuerpo y la muerte, serán para ti un bien.Te debilitas, envejeces, tu cuerpo muere; pero te haces más fuerte de espíritu, creces, naces.>

Llegando al final de capítulo, Tolstói reflexiona en la conveniencia de vivir siempre sin miedo y pensando que es el último momento. Nos invita a sacar lo mejor de nosotros constantemente para obtener la tranquilidad y confianza necesarias ante la realidad de un fallecimiento seguro. Y nos hace ver, que la muerte puede estar llamando a nuestra puerta en cualquier momento. Nos da la llave a la felicidad eterna: el amor.
 < ¿Cómo vivir si no sabemos lo que nos espera?, dice la gente. Y, sin embargo, la vida verdadera comienza únicamente cuando vives sin pensar en lo que te espera, sólo permitiendo que el amor se manifieste a través de ti.>

 <Haz el bien y para ti no habrá muerte.> 

<No importa qué estés haciendo, siempre has de estar listo para abandonarlo. Así te probarás si eres capaz de desapegarte. Sólo entonces haces bien aquello que haces.La espera de la muerte nos enseña a desapegarnos.>

 <Si dudas y no sabes cómo actuar, imagínate que para la tarde estarás muerto y la duda se disipará al instante: de inmediato quedará claro qué es lo que debes hacer y cuáles de tus deseos son meramente personales.>


<Trabaja como si fueras a vivir eternamente, y actúa con la gente como si fueras a morir el instante siguiente.>

Y ya para finalizar, el maestro nos habla de la cercanía de la muerte, de la agonía del enfermo o el anciano. Para Tolstói sólo hay un asunto en el que pensar en este momento: el amor al presente. Nos invita a marcharnos de este mundo dejando una estela de alegría y bondad. Nos habla de conseguir ese conocimiento que nos lleve a acercarnos a la vida espiritual, a hacer el transito en paz, y con serenidad.

<La conciencia de la cercanía de la muerte enseña al hombre a saber concluir sus asuntos. De entre todos los asuntos, sólo hay uno que siempre está plenamente concluido: el del amor al presente.>

<Vivir olvidándonos de la muerte o vivir conscientes de que cada vez nos acercamos más a la muerte, son dos estados completamente distintos. El primero se acerca a lo animal, y el segundo a lo divino.>

<El moribundo entiende con dificultad lo vivo, pero al mismo tiempo se percata de que no entiende lo vivo no sólo porque se hayan debilitado sus fuerzas intelectuales, sino también porque entiende algo distinto, algo que no entiende y no pueden entender los vivos y que a él lo absorbe por completo.>

<Antes de llegar a la vejez, intenté vivir bien; en la vejez intento morir bien; para morir bien, es necesario morir de buena gana.> Séneca

Finalizo aquí mi entrada de hoy. No ha sido un capítulo muy novedoso, pues las reflexiones que he leído están diseminadas por todas las obras de Tolstói, y de múltiples escritores y filósofos que ha dado la historia. Sí saco una conclusión, que para el maestro éste era un tema que le obsesionaba, quizá por encontrarse cercano a la muerte cuando escribió El camino de la vida, o quizá porque vio demasiada muerte durante su larga vida. Como quiera que sea, hoy elijo despedirme con las palabras motivadoras de un romano célebre, porque la vida merece ser vivida con alegría:


<Vive como si tuvieras que despedirte ahora mismo de la vida, como si el tiempo que te queda fuera un regalo que no esperabas.> Marco Aurelio


Hasta la próxima entrada, amigos.


Undine von Reinecke ♪

10 comentarios:

  1. Buenas noches:
    En este caso ya me imaginaba lo que iba a decir y el sentido que le iba a dar al tema. También hemos hablado de ello. Yo creo que no hay que pensar mucho en ella, es algo que va a ocurrir y poco o nada vas a tener que ver con ello. Más que por ver mucha muerte, creo que es porque barruntaba el final, creo que cuando ocurre de forma natural lo vemos venir.
    Feliz alborada.

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    1. buenas tardes, Norah:
      Querida amiga, si este capítulo es así, ya verás la entrada de hoy. Ciértamente Tolstói estaba obsesionado con su final, o eso veo yo tras leer el capítulo XXIX y el XXX. Es triste leerlo.
      Un abrazo, preciosa!!

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  2. Yo prefiero no pensar demasiado en ella, me ha rondado cerca muchas veces y hasta la he visto de frente; vivo al día lo mejor que puedo y lo que tenga que ser será.
    Sabíamos por donde iba a salirnos Tolstói esta vez, sin duda alguna, una de sus grandes obsesiones 🙄

    Besitos corazón 💋💋💋

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    1. Querida Yolanda:
      Sé de lo que hablas, y comprendo tus palabras. Nadie, por mucha salud que tenga, está libre de jugar a la ruleta de la vida. Yo he tenido algunos ejemplos inesperados cuando era muy joven. Y soy de tu opinión, nada de pensar en ello. La vida hay que vivirla con lo que tenemos: Amar, dejar que nos amen, e intentar rodearse de belleza y armonía. El resto no importa.
      Y sí, sabíamos por donde vendría Tolstói, ya verás el capítulo XXX.
      Un beso grande, preciosa!!
      PD: nos queda sólo mañana viernes, voy a echarlo de menos

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    2. ¿Yaaaaaa? Se ha pasado el mes volando 😲💋

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  3. Ya intuía cómo iba a afrontar y a hablar el autor de la muerte, un tema que creo que le atormentaba o fascinaba bastante.. me ha gustado mucho el post.
    Besitos!

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    1. ¡Muchísimas gracias!
      Ya sólo quedan el post de hoy, y el de mañana. Un largo y muy enteresante camino.
      Un abrazo, preciosa!!

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  4. Hola Undine!! Nunca he leído una reseña más completa y profunda de un libro como la que tu has emprendido. ¡Fantástica reseña! Besos!!

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    1. ¡Mil gracias por tus palabras!
      Son sólomis humildes anotaciones sobre pensamientos muy grandes de Tolstói y otros filósofos. Para mí ha sido un camino de aprendizaje. Gracias por compartirlo conmigo!!

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  5. El amor a los demás hasta los últimos días de la vida. Eso es lo que nos dice Tolstói, o al menos con lo que yo me quedo. En la lápida de Gloria Fuertes se lee un fragmento de un poema suyo: "Creo que ya lo he dicho todo. Y que ya todo lo amé."

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