viernes, 24 de enero de 2020

DIARIO DE UNA LECTORA DE TOLSTÓI: EL CAMINO DE LA VIDA CON TOLSTÓI Y SELMA ANCIRA

Fuente: Undine von Reinecke



Sinopsis de la editorial
El camino de la vida sólo vio la luz en ruso en 1911, unos meses después de que Lev Tolstói falleciera en la estación ferroviaria de Astápovo. El libro, que había permanecido inédito en español, como un tesoro escondido, es la culminación de la obra moral del escritor y la expresión más completa de su pensamiento religioso: un destilado de máximas legadas por los sabios de todos los tiempos y de todas las tradiciones del mundo que le inspiraron sus propias reglas para el perfeccionamiento interior. Cada uno de los treinta y un capítulos que integran este volumen—uno por cada día del mes—conforman un singularísimo breviario espiritual destinado a «llevar una vida de bien» y contribuir así a la realización de una aspiración tan antigua como irrenunciable: la convivencia pacífica entre los individuos y los pueblos.

24 de enero de 2020


Desde que somos niños nuestra cabeza es invadida a diario por múltiples ideas. A veces son buenas, y otras no lo son tanto. Durante nuestro crecimiento vamos madurando y luchando contra los impulsos que dominan nuestras acciones; reflexionando y educando nuestros pensamientos para ayudarnos a actuar con corrección. Y así como a los siete años es difícil luchar contra la imagen de un dulce solitario en un plato sin cogerlo ladinamente, al llegar a la edad adulta no lo hacemos sin sentir remordimientos por la incorrección. O así debería ser.


Capítulo XXIV: El Pensamiento



<De la misma manera en que el hombre puede abstenerse de llevar a cabo una acción si sabe que es mala, también puede rechazar un pensamiento por el que se sienta atraído, si se da cuenta de que es malo. En esa abstención de los pensamientos se encuentra la fuerza principal del hombre, porque todos los actos se originan en el pensamiento.>

El capítulo de hoy trata un tema del que se lleva hablando de manera subliminal durante todo el libro, ya que el pensamiento forma parte de las decisiones que toma el individuo cada día; principal motivación que inspiró a Tolstói para escribir El camino de la vida. El maestro dedica veinte páginas, donde expone la importancia que el pensamiento tiene para la vida: dónde tiene su origen y cómo debe guiarse o controlarse el de cada individuo. Indica que el pensamiento es la primera de las herramientas de las que dispone el hombre para conseguir ser bueno y obrar bien. Y que además es fundamental para reconocer los inconvenientes que atacan el amor; como sabemos, de vital importancia en su filosofía:

<Uno no se puede liberar de los pecados, de las tentaciones y de las supersticiones mediante los esfuerzos físico. La liberación sólo es posible mediante los esfuerzos del pensamiento. Sólo con el pensamiento puede uno educarse a sí mismo para ser abnegado, humilde, recto. Sólo cuando el hombre aspira en sus pensamientos a la abnegación, a la humildad, a la rectitud tendrá la fuerza de luchar en la vida cotidiana contra los pecados, las tentaciones y las supersticiones.>

<Pese a que no haya sido el pensamiento el que nos haya revelado lo que debemos amar –jamás podría habérnoslo revelado-, el pensamiento es importante porque nos indica lo que importuna al amor. Precisamente ese esfuerzo del pensamiento en contra de lo que importuna al amor es más importante, más necesario y más precioso que cualquier otra cosa.>

Tolstói nos explica que la facultad de pensar es imprescindible para el entendimiento, para distinguir el bien y el mal mediante la reflexión. Un raciocinio que debe estar guiado por la conciencia, que para él nos es dada por Dios. Y nos indica qué tres pasos debe dar el pensamiento para llegar a esa verdad:

<Si el hombre no tuviese la facultad de pensar no podría entender para qué vive. Y si no entendiera para qué vive, no podría saber lo que está bien y lo que está mal. Y por lo tanto no hay nada más preciado para el hombre que pensar con corrección.>

<La gente habla se las doctrinas morales y religiosas, por un lado, y de la conciencia, por el otro, como de dos grandes guías diferentes para el hombre. En realidad no hay más que un guía: la conciencia, es decir, el reconocimiento de la voz de Dios que vive en nosotros. Sin lugar a dudas es esa voz la que decide lo que cada persona debe hacer y lo que no debe hacer. Y toda persona puede convocar en sí misma esta voz mediante el esfuerzo del pensamiento.>

<Toda gran verdad, para penetrar en la conciencia de la humanidad, ha de pasar inevitablemente por tres estadios. El primero: “Esto es tan absurdo que no vale la pena discutirlo”. El segundo: “Esto es inmoral y contrario a la religión”. Y el tercero:” ¡Bah! Esto es tan archiconocido que no vale la pena hablar de ello”.>

Aconseja la soledad para reflexionar, y que cuando pensemos a solas recordemos si hemos aprendido algo de la sociedad. Cita a Confucio para darnos un método de aprendizaje. También asegura que lo que el hombre consiga habrá sido fruto de sus reflexiones de vida, para bien o para mal:

<Si vives entre la gente, no olvides lo que aprendiste en soledad. Y cuando estés en soledad, medita aquello que aprendiste de tus relaciones con la gente.>

<Podemos alcanzar la sabiduría por tres caminos: primero, por el camino de la experiencia, y este camino es el más difícil; segundo: por el camino de la imitación, y este camino es el más fácil; tercero, por el camino de la reflexión, y este es el camino más noble.> Confucio

<El destino de un hombre es éste o aquel sólo por la manera cómo piensa su vida.>

Para Tolstói reflexionar es fundamental para progresar, para mejorar en la vida. Toda mejora se inicia con un cambio que parte del pensamiento, que será siempre positivo y lleno de bondad:

<Todos los grandes cambios en la vida de una persona, así como en la vida de la humanidad, comienza y culminan en el pensamiento. Para que pueda haber un cambio en los sentimientos y en las acciones antes debe haber un cambio en el pensamiento.>

<Nada de lo que es verdadero y necesario para las personas puede adquirirse de repente, todo requiere de un trabajo largo y constante. Así se adquieren los oficios, los conocimientos, y así se adquiere lo más necesario en el mundo: la capacidad de vivir una vida de bien.Para aprender a vivir una vida de bien, lo primero es acostumbrarse a pensar con bondad.>

Para llegar a buenos pensamientos, Tolstói opina que debemos conseguir primeramente virtuosos hábitos de pensamiento, y aconseja frecuentar a los grandes pensadores de la historia; su sabiduría nos guiará:

<Nuestros deseos no serán buenos mientras no hayamos corregido los hábitos de nuestra razón. Los hábitos de la razón son los que determinan los deseos. Y los hábitos de la razón se forman estando en contacto con las reflexiones sobre la sabiduría de los mejores hombres del mundo.>

Por otro lado, afirma que las ideas de un pueblo son tan importantes, que ellas determinarán los acontecimientos que le sucedan. Por ese motivo, no se debe culpar a nada más que a nosotros mismos de las desagracias, puesto que son nuestras ideas las que las ocasionan o las evitan. Eso nos indica, que nunca hay que pensar en nada que sea malo, así evitaremos que ese mal nos sobrevenga y se multiplique:

<Así como la vida y el destino de un individuo está determinados por aquello a lo que prestamos menos atención que a los hechos, es decir por  sus pensamientos, así la vida de las sociedades, de las personas y de los pueblos está determinada no por los acontecimientos que tienen lugar en estas sociedades y en estos pueblos, sino por las ideas que unen a la mayor parte de las personas de estas sociedades y de estos pueblos.>

<Cuando se abata sobre ti una desagracia, que sepas que no se abatió por lo que hiciste, sino por lo que pensaste.>

<Intenta no pensar en aquello que consideres malo.>

Nos asegura que el pensamiento puede gobernarse, pese a que nos invadan malas ideas. La fuerza de voluntad y la costumbre son nuestros aliados. Por otro lado, nos induce a pensar libremente, a alejarnos de los sentimientos para poder reflexionar con templanza:

<Nuestra vida puede ser buena o mala, dependiendo de cómo sean nuestros pensamientos. Pero los pensamientos pueden ser gobernados. Y por eso, para llevar una vida de bien, el hombre de trabajar en sus pensamientos y no ceder a los malos.>

<Si quieres que tu pensamiento te sea útil, haz el esfuerzo de pensar independientemente de tus sentimientos y de la situación en la que te encuentras, es decir, no tuerzas tus pensamientos con el fin de justificar tus sentimientos o aquello que has hecho o haces.>

<Cuando en tus reflexiones no sabes qué está bien y qué está mal, debes alejarte del mundo. Sólo la preocupación por lo que opina el mundo impide ver lo que es bueno y lo que es malo. Retírate del mundo, es decir, penetra en ti mismo y cualquier duda se desvanecerá.>

También aconseja la plegaria, rezar para encontrar un estado adecuado para la reflexión. Ella nos acerca a Dios, que es la verdad. Mediante estas acciones conseguiremos evocar los mejores pensamientos, ellos nos darán energía para vencer el desánimo en los malos momentos. Aprender de las buenas ideas que conocemos, nuestras y ajenas, nos conducirá a conseguir nuestra meta:

<La verdadera plegaria es importante y necesaria para el alma porque en esa plegaria, cuando estás a solas con Dios, el pensamiento alcanza el punto más alto que puede alcanzar.>

<El desánimo es una condición del alma en la que el hombre no ve sentido ni a su vida, ni a la vida del mundo. Hay una sola manera de librarse de él: evocar los mejores pensamientos, propios y ajenos, de los que has tenido conciencia y que te han explicado el sentido de tu vida. La evocación de esos pensamientos se realiza mediante la repetición de esas verdades sublimes que conoces y puedes enunciarte a ti mismo mediante la plegaria.>

<Aprecia los buenos pensamientos propios y ajenos, cuando te enteres de ellos. Nada te ayudará tanto en el cumplimiento del verdadero cometido de tu vida, cuanto los buenos pensamientos.>

Cierro aquí esta entrada. Me ha parecido un capítulo muy reiterativo constatando ideas anteriores. En mi opinión debería haber sido un anexo de algún otro apartado como: El no-hacer, o La palabra. Evidencia de ello se ve en la cita que utilizo como colofón:

<La verdadera fuerza del hombre no está en sus impulsos, sino en su firme e impasible aspiración al bien, que el hombre establece en sus pensamientos, expresa en sus palabras y ejecuta en sus acciones.>

Hasta la próxima entrada, amigos.


Undine von Reinecke ♪





22 comentarios:

  1. Holaa!! muy interesante tu entrada y muy buenas las frases que has compartido, como siempre:3

    Blessings!!

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  2. Hola Undine!! Me sigue fascinando la cantidad de reflexiones que estás sacando de esta lectura. Estás exprimiendo a tope las enseñanzas de Tolstói. ¡Genial reseña y gracias por tu recomendación! Besos!!

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    1. Buenas tardes, guapísima:
      Sí que estoy aprendiendo, y aunque no comparto todas sus ideas, me está sirviendo para reflexionar.
      Un abrazo, y muchas gracias por leerme y comentar!!

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  3. Buenas noches, Undine:
    Pues a mí me parece que tal y como plantea no tiene que ser un anexo pero sí que podría haber sido el primer capítulo. Es que del pensamiento sale todo lo demás que está planteando y por eso a estas alturas nos resulta repetitivo, porque es la base de todos los temas.
    Y tiene razón, o cambias el chip o no cambias nada y todo lo que haces y tus comportamientos vienen de ahí. Aunque a veces es más fácil empezar por las acciones para romper el círculo y luego que el pensamiento vaya cambiando.
    Besos y feliz noche de viernes.

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    1. Buenas tardes, Norah:
      En realidad es un tema que ha estado presente durante todo el libro, y como bien dices, si le iba a dedicar un capítulo, debería haberlo colocado al comienzo. Quizá no le dió tiempo a hacerlo, pues falleció antes de revisar su trabajo. Pero, ciertamente, el pensamientol la reflexión es fundamental para el individuo. ¡Cuánto nos arrepentimos cuando no reflexionamos sobre una acción importante!
      Un abrazo, preciosa, y gracias un día más por acompañarme!!

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  4. ¡Hola! A lo mejor me lo leo porque me llaman mucho la atención los libros que tienen que ver sobre filosofía o que hagan reflexionar. Te sigo, pásate por mi blog si quieres, un abrazo.

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    1. ¡Bienvenida Carolina!
      Acepto tu invitación, en un ratito paso por tu blog.
      Un abrazo!!

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  5. Hola.
    Creo que la forma de pensar de cada uno es lo que nos hace ser lo que somos.
    Reconozco que en los últimos capítulos estoy más de acuerdo con Tolstoi, excepto en las partes religiosas.
    Un saludo.

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    1. Buenas tardes:
      Al finalvas a querer a Tolstói :) Era un gran hombre, con sus defectos y con sus propias ideas y fe. Pero lo cierto es que en él vivía un espíritu lleno de amor y con ganas de hacer bien las cosas. Eso no es frecuente encontrarlo.
      Un abrazo, preciosa y muchas gracias por tu compañia!!

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  6. Que los libros te hagan tener semejantes reflexiones es maravilloso.

    ¡Besos! ;)

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    1. Buenas tardes:
      ¿Verdad que sí? La literatura es maravillosa, pese a que Tolstói terminara renegando de sus novelas, quizá sin ellas no hubiera llegado hasta el punto de necesitar escribir El camino de la vida.
      Un abrazo, y muchas gracias por pasar a leerme!!

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  7. Eso de que somos los únicos responsables de las desgracias que nos ocurren... No digo que en parte sea así pero eso deja fuera al azar y lo cierto es que algunas desgracias ocurren por accidente
    Besos

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    1. Buenas tardes, guapísima:
      Yo creo que se refería más bien a las consecuencias de nuestras decisiones, debería haberlo matizado. Si no es así, yo también pienso como tú. Además, también está el factor que juegan nuestros semejantes, ellos también influyen en nuestras vidas.
      Un abrazo, y gracias por este aporte tan interesante que has hecho!!

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  8. Bueno... Dejando a un lado a Dios... En psicología hay un concepto que podria resumir estas reflexiones :"las distorsiones cognitivas"... Y sí, lo que pensamos condiciona nuestra forma de actuar... Así pues, la terapia cognitivo-conductual trata de revertir estas distorsiones cognitivas y actuar en consecuencia... :)

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    1. Buenas tardes, Ana:
      Sin duda, me pierdo en términos técnicos :) Pero siempre apostaré por la reflexión y el autoanálisis. Y por supuesto, la aceptación de las consecuencias de nuestros actos, acompañada del aprendizaje.
      Un abrazo y un día más mil gracias por acompañarme en el camino!!

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  9. Si quieres que las cosas cambien debes cambiar tú, porque hacer lo mismo siempre esperando tener un resultado distinto, es de tontos; no estoy de acuerdo en que todo nos ocurra por nuestras circunstancias o por las decisiones que tomemos, creo que muchos factores esféricos alrededor de nuestra vida que nos que nos afectan si nosotros quererlo.
    No es culpa nuestra tener una enfermedad genética, pero si depende de nosotros saber enfrentarnos a ello, saber vivir con ello y saber evolucionar con ello. Por ejemplo 🤗

    Besitos corazón 💋💋💋

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    1. Buenas tardes, Yolanda:
      Ya he comentado, que algunos de los temas que trata en el libro, los aborda de manera muy genérica y sin puntualizar nada. Así es imposible llegar a buen puerto, Comparto tu opinión enteramente.
      Un beso, preciosa!!

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  10. No todo depende de las decisiones que tomemos, que hay muchas otras que nos condicionan. Y la suerte también está ahí... Pero que mucho depende de nosotros mismos, sí.
    Quitando el tema religioso, el Tolstoi que estoy conociendo gracias a ti, me está gustando mucho.
    Besotes!!!

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    1. ¡Cuánto me alegra que te esté interesando Tolstói! porque, aunque tiene sus puntos oscuros, sin duda alguna es un hombre de lo más interesante, tanto en la faceta intelectual como en la humana.
      Un abrazo, preciosa!!

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  11. Aquí vuelvo después de unos días con Tolstói aparcado. Sí, este capítulo lo veo repetitivo, será porque en todos los anteriores ha comentado estas mismas ideas. Pero tampoco viene mal reflexionar de nuevo sobre ciertos temas. Me quedo con lo siguiente "Si vives entre la gente, no olvides lo que aprendiste en soledad. Y cuando estés en soledad, medita aquello que aprendiste de tus relaciones con la gente."

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    1. Hola Esther:
      Ya estás comprobando que no le dio tiempo a revisar sus apuntes de El camino de la vida, de ahí que se repita de manera tan clara en muchas ocasiones.
      Me parece muy bonito el axioma que has elegido como mensaje final del capítulo. Sin duda, el hombre es un ser social y debe aprender de sus aciertos y errores para aportar a la sociedad.
      Un abrazo!!

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