domingo, 19 de enero de 2020

DIARIO DE UNA LECTORA DE TOLSTÓI: EL CAMINO DE LA VIDA CON TOLSTÓI Y SELMA ANCIRA

Fuente: Undine von Reinecke



Sinopsis de la editorial

El camino de la vida sólo vio la luz en ruso en 1911, unos meses después de que Lev Tolstói falleciera en la estación ferroviaria de Astápovo. El libro, que había permanecido inédito en español, como un tesoro escondido, es la culminación de la obra moral del escritor y la expresión más completa de su pensamiento religioso: un destilado de máximas legadas por los sabios de todos los tiempos y de todas las tradiciones del mundo que le inspiraron sus propias reglas para el perfeccionamiento interior. Cada uno de los treinta y un capítulos que integran este volumen—uno por cada día del mes—conforman un singularísimo breviario espiritual destinado a «llevar una vida de bien» y contribuir así a la realización de una aspiración tan antigua como irrenunciable: la convivencia pacífica entre los individuos y los pueblos.

19 de enero de 2020

En 1879 Thomas Alva Edison mostró al mundo por vez primera una lámpara que contenía una bombilla que duraba cuarenta y ocho horas encendida; patentó su invento en 1880, pero durante el siglo XIX hubo otros científicos que aseguraron haber conseguido un invento similar con anterioridad: Joseph Swan, Humphry Davy o Henry Woodward. Este es un ejemplo de lo que la ciencia aportó en el campo de la ingeniería y la electrónica, si nos referimos al mundo de la medicina son múltiples los progresos que ayudaron a la población mundial a que la esperanza de vida aumentara durante el siglo XIX:
  • 1816      René Laennec inventa el estetoscopio.
  • 1879      Primera vacuna para el cólera
  • 1881      Primera vacuna para el ántrax
  • 1882      Primera vacuna para la rabia
  • 1890      Emil von Behring descubre antitoxinas y las utiliza para desarrollar las vacunas del tétanos y la difteria.
  • 1895      El físico alemán Wilhelm Conrad Roentgen descubre los rayos X.
  • 1896      Primera vacuna para la fiebre tifoidea.


¿Hubieran sido posibles estos y otros progresos como el telégrafo, el teléfono o la máquina de vapor, que ayudaron a las comunicaciones y el transporte, si no hubiera habido personas que dedicaran su existencia al estudio y la investigación en los diferentes campos de la ciencia?

Fuentes de información:
 * https://canalhistoria.es/blog/quien-invento-la-bombilla/


Capítulo XIX: La Falsa Ciencia


<La superstición de la ciencia consiste en creer que el saber único, verdadero y necesario para la vida de todos los seres humanos está contenido exclusivamente en esos conocimientos, tomados al azar del ilimitado dominio del saber, que, en un momento determinado, llamaron la atención de un número reducido de personas, de esas personas que se han liberado del trabajo indispensable para la vida y por lo tanto llevan una vida inmoral e irracional.>

Una vez más me topo con un capítulo que me hace cuestionarme la sensatez de mi estimado escritor Lev Tolstói; si su edad y experiencia de vida no le llevaron a tener una visión muy parcial de la realidad, haciéndole estudiar todas la cuestiones filosófica, morales y materiales de manera muy caótica, mezclando los temas sin ningún rigor y bajo su única perspectiva, que aparenta gozar de una acusada desinformación y que focaliza su mirada en filósofos del pasado que no llegaron a conocer todos los progresos de los que la humanidad gozaba a comienzos del siglo XX. También una vez más lo imagino en su hacienda de Yásnaia Poliana​ hablando a sus campesinos como si estuviera en tiempos de su padre. Es cierto que en Rusia poco habían cambiado las cosas para un número muy vasto de la población, pero el conocimiento al que él podía haber accedido por tener los medios adecuados le deberían haber llevado a conclusiones más avanzadas y constructivas.

El tema de la ciencia lo compara con la religión, nuevamente hace de él un problema de clase social. Lo ve como una imposición  de los poderosos a las clases inferiores que actúan con ignorancia al aceptar todo lo que se les dice. Niega en definitiva la definición de ciencia y a los doctores, a los cuales compara con dictadores o especuladores:

<Cuando los hombres aceptan como verdad incontestable lo que otros les presentan como tal sin verificarlo, caen en la superstición. Tal es en nuestra época la superstición de la ciencia, es decir, aceptar como verdades incontestables todo lo que como tal presentan los profesores, los académicos, y en general las personas que se llaman a sí mismas científicos.>

<Así como existe la falsa doctrina de la religión, existe también la falsa doctrina de la ciencia. Esta falsa doctrina consiste en reconocer como ciencia única y verdadera todo lo que es considerado como tal por las personas que en un determinado momento se han atribuido el derecho a definir qué es la verdadera ciencia. Y en cuanto se considera como ciencia no aquello que es necesario para todos los hombres, sino lo que definen como tal las personas que en un determinado momento se han atribuido el derecho a definir qué es la ciencia, ésta no puede no ser falsa. Esto es lo que ha sucedido en nuestro mundo.>

De sus palabras se deduce que pudo haber tenido más de un encontronazo con el mundo intelectual y científico, que lo hubieran tratado con condescendencia al valorar sus ideas:

<La ciencia ocupa en nuestro tiempo exactamente el mismo lugar que ocupaba la Iglesia hace doscientos o trescientos años.Los mismos reconocidos sacerdotes: los profesores; las mismas catedrales, los concilios en la ciencia, las academias, las universidades, los congresos. La misma confianza y falta de crítica por parte de los creyentes, y también las mismas discrepancias entre los creyentes que no parecen incomodarlos. Las mismas palabras incomprensibles y, en vez de pensamiento, la misma arrogancia segura de sí misma:-No tiene ningún sentido hablar con él, niega la revelación, la Iglesia.-No tiene ningún sentido hablar con él, niega la ciencia.>

Según su opinión, la ciencia contribuye a los abusos de los poderosos y por ello la ve como algo negativo. Titula  así el siguiente punto del capítulo: La falsa ciencia sirve para justificar la organización de la vida social:

<Parecería que para reconocer la importancia de las ocupaciones que se conocen como ciencia, habría que demostrar que dichas ocupaciones son útiles. Pero las personas que se dedican a la ciencia por lo general afirman que como se ocupan de conocidas materias, sus ocupaciones algún día serán útiles.>

 <El objetivo lícito de la ciencia es el conocimiento de verdades que estén al servicio del bienestar de los hombres. El objetivo falso es la justificación de las mentiras que introducen el mal en la vida humana. Así son la jurisprudencia, la economía política y, sobre todo, la filosofía y la teología.>

<La ciencia se ha vuelto ahora una distribuidora de diplomas que otorgan el derecho a vivir del trabajo ajeno.>

Es cierto que la ciencia y la educación deberían poder estar al alcance de todos, que el lucro no parece casar bien con la ética, ¿pero es por ello que la ciencia es mala para la sociedad? Y va más allá, habla de la ciencia del castigo, algo que tendré que investigar:

<No hay dos cosas más divergentes que el conocimiento y el lucro, la ciencia y el dinero. Si para ser más instruido se necesita dinero, si la erudición se compra y se vende por dinero, es que el comprador y el vendedor están igualmente equivocados. Cristo expulsó a los comerciantes del templo. Del mismo modo deben ser expulsados los comerciantes del templo de la ciencia.>

<No consideres la erudición ni como una corona para lucirte, ni como una vaca de la que alimentarte.>

<La comprobación más evidente de que con mucha frecuencia la palabra ciencia encubre no sólo los asuntos más insignificantes, sino los más repulsivos, es que existe una ciencia del castigo, es decir, de la realización del acto más torpe, propio sólo del hombre en el escalón más bajo de su desarrollo: un niño o un salvaje.>

Por vez primera admite los avances científicos, pero estos progresos los invalida por considerar inmorales a los profesionales de este campo, corruptores de la sociedad:

<No hay gente con ideas más confusas sobre la religión, la moral y la vida que las personas de ciencias; y más sorprendente todavía es el hecho de que la ciencia de nuestro tiempo, habiendo alcanzado de verdad grandes éxitos en la investigación de las condiciones del mundo material, resulte no sólo inútil, sino directamente dañina en la vida de las personas.>

<El desarrollo de la ciencia no contribuye a la purificación de los hábitos. En todos los pueblos cuya vida conocemos, el desarrollo de las ciencias ha contribuido a la depravación de los hábitos. Que ahora pensemos lo contrario se debe a que confundimos nuestros conocimientos fútiles y engañosos con el verdadero saber supremo. La ciencia, en su sentido abstracto, la ciencia en general debe ser respetada; pero la ciencia actual, aquello que los insensatos llaman ciencia, solamente es digna de burla y desprecio. > Rousseau

Cuestiona la educación que se recibe en las escuelas. Opina que las materias que se imparten son innecesarias y dañinas para la moralidad:

<La única explicación de esa vida insensata que lleva la gente de nuestro tiempo, una vida contraria a la conciencia de los mejores hombres de todos los tiempos, se encuentra en que a las generaciones jóvenes se les enseña una cantidad incontable de las más complejas materias: el estado de los cuerpos celestes, el estado de la tierra a lo largo de millones de años, el origen de los organismos, etcétera. Lo único que no se les enseña es lo que siempre y para todos es indispensable: cuál es el verdadero sentido de la vida humana, como hay que vivirla, qué han opinado de esta cuestión y a qué han llegado los más grandes sabios de todos los tiempos. (…)>

Vuelve a mencionar la cuestión de clase en el campo de la ciencia refiriéndose a ésta como un entretenimiento de las clases privilegiadas, de los inmorales:

<Casi todo lo que llamamos ciencia es un conjunto de invenciones de la gente rica, sólo necesarias para ocupar su tiempo ocioso.>

<El mal principal de la ciencia moderna está en el hecho de que no siendo capaz de estudiarlo todo, e ignorando, sin la ayuda de la religión, qué se debe estudiar, sólo estudia aquello que resulta más agradable a los científicos que viven una vida equivocada.Y lo que es más agradable para los científicos es el orden social existente, que es para ellos ventajoso, y la satisfacción de su curiosidad ociosa, que no exige grandes esfuerzos intelectuales.>
Tampoco cree que el exceso de cultura sea buena para el alma, y que a veces los ignorantes son mejores personas que las personas ilustradas:

<La ciencia es comida para el intelecto. Y esta comida para el intelecto puede ser igual de nociva que la comida para el cuerpo si no está limpia, si se endulza y se ingiere en exceso. Así que también de comida intelectual se puede uno dar un atracón y caer enfermo. Para que esto no ocurra hay que hacer lo mismo que con la comida para el cuerpo, tomarla sólo cuando se tiene hambre, cuando se siente la necesidad de saber: sólo cuando el conocimiento es necesario para el alma.>

<No es una vergüenza ni malo no saber. Nadie puede saberlo todo. Pero sí es una vergüenza y es malo aparentar saber lo que no se sabe.>

<No hay fin para el conocimiento. Y por eso no se puede decir de quien sabe mucho que sepa más que quien sabe poco.>

<Con frecuencia las personas piensan que cuanto más sepan, mejor. Es falso. No se trata de saber mucho, sino de saber lo esencial de todo lo que se puede llegar a saber.>

<Las personas piensan que lo más importante en la vida es la erudición, son como las mariposas que vuelan hacia la luz: mueren y oscurecen la luz.>

Cuestiona la ciencia existente por estar dominada por los pocos que pueden acceder a ella y que por ese motivo es poco fiable. Nos ilustra con la verdadera ciencia, que como todos podríamos adivinar se basa en el alma, en su purificación. Ninguna ciencia que no esté al servicio del alma es admisible:

<La vida de todas las personas de nuestro tiempo es tal que novecientos noventa y nueve de cada mil personas del pueblo están dedicadas al trabajo físico y no tienen el tiempo ni la posibilidad de dedicarse a las ciencias y a las artes. Una de cada mil personas de este pueblo, que viven habiéndose liberado del trabajo físico, ha creado una ciencia y un arte de acuerdo con sus exigencias. Uno se pregunta: ¿qué calidad tendrán el arte y la ciencia surgidos en dichas condiciones?>
<El objetivo de la vida de toda persona es volverse cada vez mejor. Y por eso son buenas sólo las ciencias que ayudan a ello.>

<Todas las personas que buscan en la ciencia de nuestra época no la satisfacción de una curiosidad vana, ni desempeñar algún papel en la ciencia –escribir, discutir, enseñar-, ni vivir de la ciencia, sino hacerle preguntas directas, simples, vitales, se dan cuenta de que la ciencia les responde a miles de preguntas muy ingeniosas y embrolladas, pero es incapaz de responder a esa sola pregunta cuya respuesta busca todo hombre sensato: ¿quién soy y cómo debo vivir?>

<Podemos estudiar las ciencias inútiles para la vida espiritual, como la astronomía, las matemáticas, la física, etcétera, así como disfrutar de diversos placeres, juegos, paseos en carroza, a caballo o a pie siempre y cuando estas ocupaciones no nos impidan hacer lo que debemos; pero no está bien ocuparnos de las ciencias vanas o disfrutar de los placeres cuando entorpecen el verdadero objetivo de la vida.>

Ya sabemos que renegó de sus novelas, que las consideraba casi inmorales. Para él lo único que valía la pena eran los clásicos que trataban aspectos morales e inmortales. La literatura no se libra de su crítica:

<Leed antes que nada los mejores libros, de otro modo no os dará tiempo de leerlos.> Thoreau

<Es preferible no leer nunca un solo libro, que leer muchos libros y creer todo lo que en ellos está escrito. Se puede ser inteligente sin haber leído un solo libro, pero no se puede no ser tonto si se cree todo lo que está escrito en los libros.>

Incita al estudio autodidacta, ya que no cree en los métodos utilizados en las escuelas y ni mucho menos cree en la erudición de los maestros, a quienes trata con el mismo cariño que a los poderosos de la tierra:

<Toda persona puede y debe hacer uso de de todo aquello que el pensamiento global de la humanidad ha elaborado, pero al mismo tiempo debe examinar con su propia razón los datos elaborados por toda la humanidad.>

<El conocimiento sólo es conocimiento cuando ha sido adquirido mediante el esfuerzo realizado por el pensamiento propio, y no únicamente por la memoria.>

<La ciencia no está en las escuelas. En las escuelas encontramos la pedante ignorancia de los asnos. La ciencia está en los libros y en un trabajo individual e independiente para la adquisición de los conocimientos en los libros y en la vida, y no en las escuelas, en las que, desde los tiempos de la invención de la imprenta, de la ciencia no ha quedado nada salvo un poco de moho. (…)> N. G. Chernyshevski

<Amo a los campesinos. No son lo suficientemente instruidos como para razonar equivocadamente.>  Montesquieu

Un día más cierro el capítulo perpleja con lo que he leído. No sólo por no compartir la mayoría de las ideas de Tolstói, sino por cómo las ha expuesto y su postura de negación casi absoluta a la ciencia. Su método no parece muy fiable a la hora de analizarla y tratar con parcialidad sus beneficios o perjuicios. En mi opinión, no se pueden mezclar todo tipo de conceptos sin diferenciarlos, como por ejemplo: los diferentes campos de ciencias que existen bien prácticos o meramente intelectuales; las investigaciones serias, de los caprichos de los eruditos; los científicos entregados al mundo, de los pensadores ociosos; los éxitos científicos, de las anécdotas de laboratorio. Leyendo a Tolstói parece como si la ciencia fuera un invento ideado para engañar al pueblo; habla generalizando y sin ningún rigor. Su mirada parece limitada, muy parcial y anticuada; algo así como hicieran en el Medievo esas personas que tanto criticaba él en el capítulo de las falsas creencias.

Es cierto que en aquel momento la ética no parecía ser algo que preocupara a los científicos, y que hoy por hoy es un tema que requiere más atención que nunca, pero negar la ciencia es negar la historia y el progreso de la humanidad. Tolstói vivió un mundo que ya se había beneficiado de los avances científicos, de los que no sólo fueron favorecidos los poderosos y las clases adineradas  Es una verdad ratificada por las estadísticas que las vacunas descubiertas antes y durante su vida ayudaron a contener las plagas que afectaban especialmente a los más humildes. Como también las comunicaciones contribuyeron a eliminar el aislamiento de ciertos pueblos y a la difusión de la cultura. Pero está claro que para Tolstói nada de esto era importante, porque para él en ese momento de su vida lo único que verdaderamente importaba era vivir según su verdad:

<Una de las formas más efectivas para conocer la verdad, que es la que libera de las supersticiones, consiste en aprender todo lo que la humanidad ha hecho en el pasado con el fin de conocer y expresar la verdad eterna, común a todos los hombres.>

Hasta la próxima entrada, amigos.



Undine von Reinecke ♪



10 comentarios:

  1. En esta ocasión no estoy en absoluto de acuerdo con él, la Ciencia es avance y progreso, y usada del lado de la humanidad es nuestra mejor baza como seres humanos. Que se use demasiadas veces en nuestra contra, si, pero cuando se pone de nuestro lado nos da una vida libre, feliz, digna, y te lo digo yo que sin avances científicos, hoy no estaría aquí.

    Besitos preciosa 💋💋💋

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas noches, Yolanda:
      Yo tampoco puedo estar de acuerdo con él, además, en esta ocasión no tenía excusa de clase posible. La ciencia ayudaba al mundo entero en su tiempo.
      Yo me alegro que la ciencia te ayudara y poder disfrutar de tu compañía mientras hacemos este camino.
      Un abrazo, preciosa, y muchas gracias por todo!!

      Eliminar
  2. Soy yo otra vez.
    Pues de acuerdo contigo y en desacuerdo con el señor Lev salvo en una cosa, estudios para todos. Y me da mucha pena lo que está pasando ahora, que la gente es cada vez más ignorante, unos por vagancia y por ignorancia de los asecendentes y otros por esa cosa moderna exageradad de ahora de decir que todo está mal, que los niños tienen que estar todo el tiempo haciendo lo que les dé la gana y que no hay que aprender nada porque todo ahora está a golpe de botón y pantalla. Me parece lamentable la forma en que con la excusa de nuevas metodologías y cosas así se está generando más ignorancia y más incultura y niños que son auténticos tiranos.
    Creo que Tolstói lo metía todo en el mismo saco, y eso no puede ser. Este libro no le está haciendo mucho favor, ¿no?
    Besitos y Buenas noches.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por supuesto, Norah, estudios para todos!!
      Con respecto a la educación actual, igualmente de acuerdo, no va a ninguna parte. El exceso de permisividad es alucinante. y vivir de cara a una máquina es absurdo e insano.
      Tolstói se hacía un lío con algunos temas, en cambio con respecto al amor y los buenos sentimientos era un ser sublime. O eso estoy sacando en conclusión.
      Un abrazo grande y feliz noche,preciosa!!

      Eliminar
  3. Es un tema muy controvertido pero en aquella época era normal pensar de una manera distinta a la actual. Hay cosas que discrepo pero siempre está bien lecturas que nos hagan reflexionar ;)

    ¡Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sin duda, discrepar nos ayuda a llegar a diferentes conclusiones que pueden hallar soluciones inesperadas. A Tolstói le gustaba discrepar y eso movió algo en su mundo.
      Un abrazo y muchas gracias por pasar a leerme y comentar!!

      Eliminar
  4. Hola.
    Sé que en la época en la que vivió el autor las cosas eran diferentes pero aún así me sigo quedando perpleja sobre la opinión que este hombre tiene sobre algunos aspectos de la vida. Afortunadamente las cosas han cambiado desde entonces y, en parte, gracias a la ciencia y a los avances que derivados de ella.
    Sigo pensando que si Tolstoi levantara la cabeza se moría del susto al ver cómo es el mundo en el que vivimos.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas noches:
      Sí, yo aún no me he recuperado del asombro de leer este capítulo. A veces pienso que el hombre ya no regía en su totalidad. Y sí, tienes razón, su mundo ya no era para él, así pues el nuestro lo mataría.
      Un abrazo y mil gracias por pasar a comentar!!

      Eliminar
  5. Menudo capitulazo, entres sus ataques a la ciencia y sus ataques a los libros y la lectura, dan ganas de darle carpetazo, pero no, seguiré, que por algún lado tiene que aflorar de nuevo ese Tolstói al que tanto admiro. Desde luego que queda claro con este libro que nadie es perfecto. Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este fue uno de los capítulos que más me enfadaron, pero te animo a que sigas leyendo. Piensa, que pese a ser un grande de la literatura y el pensamiento, en el fondo sólo era un humano.
      Un abrazo!!

      Eliminar