domingo, 26 de enero de 2020

DIARIO DE UNA LECTORA DE TOLSTÓI: EL CAMINO DE LA VIDA CON TOLSTÓI Y SELMA ANCIRA

Fuente: Undine von Reinecke



Sinopsis de la editorial
El camino de la vida sólo vio la luz en ruso en 1911, unos meses después de que Lev Tolstói falleciera en la estación ferroviaria de Astápovo. El libro, que había permanecido inédito en español, como un tesoro escondido, es la culminación de la obra moral del escritor y la expresión más completa de su pensamiento religioso: un destilado de máximas legadas por los sabios de todos los tiempos y de todas las tradiciones del mundo que le inspiraron sus propias reglas para el perfeccionamiento interior. Cada uno de los treinta y un capítulos que integran este volumen—uno por cada día del mes—conforman un singularísimo breviario espiritual destinado a «llevar una vida de bien» y contribuir así a la realización de una aspiración tan antigua como irrenunciable: la convivencia pacífica entre los individuos y los pueblos.

26 de enero de 2020

Cuando era entrenadora de baloncesto, allá por mi época universitaria, tenía una jugadora en mi equipo que, aunque poseía grandes dotes para este deporte, no terminaba de florecer. Era una adolescente alta y con buena complexión para el deporte, ponía mucha ilusión en todo lo que hacía, y no faltaba nunca a los entrenamientos. Pese a todo, no conseguía brillar en el equipo. Un día, me dio por hablar con su tutora del colegio. Ella me contó ciertas cosas que me pusieron en la pista para poder ayudarla. Al parecer, esta adolescente pertenecía a una familia donde destacar por algún motivo no era correcto. Ser guapa, inteligente o brillar de modo alguno era casi motivo de vergüenza. Con estos datos apuntados, ideé un plan; a partir de ese día daría mucha más responsabilidad en los partidos a mi jugadora: comenzó a ser titular en el quinteto inicial y, cuando cometía algún error en los partidos, no la sentaba inmediatamente, sino que esperaba a que metiera alguna canasta o robara algún balón importante, antes de hacer el cambio por una compañera. No pasó mucho tiempo desde que utilicé mi estrategia con ella para ver cómo su autoestima crecía y con ella su buen talante.

Capítulo XXVI: La Humildad


<La mayor felicidad del hombre en este mundo es la comunión con sus semejantes. La gente orgullosa, en separándose de los demás, se priva de esta felicidad, destruye todos estos obstáculos en sí mismo. Y por eso la humildad es una condición indispensable para la verdadera felicidad.>

Hoy me ha tocado leer un capítulo con el que no estoy nada de acuerdo con el maestro. Comparto con él la opinión con respecto a lo dañinos y corrosivos que son el orgullo y la presunción de ser mejor que el resto de los individuos, pero en absoluto puedo admitir que una persona no pueda sentir felicidad por sus virtudes. Tolstói opina que como Dios nos ha dado nuestros dones, todo lo que hacemos es obra suya, y apropiarnos de los resultados es un sentimiento de orgullo negativo. También nos dice que la humildad sólo la pueden sentir las personas que rechazan todo lo que son. Y yo afirmo que he conocido gente muy grande, que es a su vez generosa y cariñosa con los que están un escalón por debajo en su grupo, sin mostrar paternalismo, sino  amistad. ¿No será que a Tolstói lo atormentaban sus propios defectos? Tendré que seguir investigando al terminar mi lectura de El camino de la vida.

Tolstói comienza asegurando en este capítulo, que: “El hombre no puede enorgullecerse de sus propias obras, porque todo lo que hace de bueno, no lo hace él, sino el principio divino que hay en él.”

<Solo el hombre que sabe que Dios vive en su alma puede ser humilde. A un hombre así le es absolutamente indiferente lo que la gente diga de él.>

<Nosotros somos el instrumento de Dios. Lo que debemos hacer, lo sabemos, pero para qué lo hacemos, es algo que no se nos es dado saber. Quien entiende esto, no puede no ser humilde.>

Por otro lado, Tolstói nos dice que si admitimos nuestras virtudes, nuestra capacidad para mejorar desaparece.

<El cometido principal en la vida de todo hombre es volverse cada vez mejor y más bueno. Pero ¿cómo puedes volverte mejor si ya te consideras bueno?>

Un capítulo más vuelve a mezclar conceptos revolucionarios para su época. Nos habla del mundo laboral, del obrero en relación con la doctrina de Cristo. Entiendo que el mundo del trabajo en su tiempo estaba siendo un punto conflictivo, y de máximo protagonismo, pero  me parece muy forzada su reflexión. ¿Este tipo de humildad es verdaderamente constructiva o anula a la persona? Veamos:

<El obrero sólo realizará bien su trabajo cuando entienda cuál es su situación. El hombre sólo entiende la doctrina de Cristo cuando entiende claramente que su vida no es suya, sino de Quien se la dio, y que el objetivo de la vida no está en el hombre, sino en la voluntad de Quien da la vida, y que por eso el hombre puede dificultar la manifestación en sí mismo de las fuerzas divinas, pero no puede él solo hacer nada bueno consigo mismo.>

<Basta con que no te creas el patrón, sino el sirviente, para que de inmediato las dudas, las preocupaciones y el descontento se transformen en certeza, serenidad, paz y alegría.>

También nos invita a alejar toda tentación de orgullo, que desechemos toda idea que nos haga sentir contentos de nosotros mismos para mejorar, aunque llegar a la perfección nunca será posible. Nos habla de rechazar ese orgullo que nos aleja de nuestros semejantes,  a quienes vemos inferiores. Interpreta que el respeto por uno mismo es autocomplacencia, y opina que no debemos prestarnos atención, porque eso es egoísmo.

<Si el hombre tiende hacia Dios, nunca podrá estar contento de sí mismo. No importa cuánto avance, siempre se sentirá igualmente lejos de la perfección, ya que la perfección es infinita.>

<Quien mejor se conoce es quien menos se respeta.>

<Quien está contento de sí mismo siempre está descontento de los otros.Quien siempre está descontento de sí mismo siempre está contento de los otros.>

Tolstói tiene una curiosa manera de interpretar a los individuos, su idea de a quien respetan las personas inteligentes y buenas es francamente sorprendente; una vez más me repito a mí misma: “ni los malos son tan malos, ni los buenos son tan buenos”. La admiración por la gente petulante suele darse en los individuos fáciles de sorprender y con poca autoestima, en mi opinión. Tolstói opina lo contrario, como también dice que, los buenos cristianos suelen ser las personas con menos formación y capacidad de reflexión. Asegura que estas personas tienen más capacidad para la humildad. ¿No es esto alienación, la falta de criterio y opinión para elegir? ¿Es eso ser libre para Tolstói?

<Las personas petulantes, tontas y amorales con frecuencia inspiran respeto en la gente modesta, inteligente y moral, precisamente porque un hombre modesto, juzgando por su propia persona, no puede imaginar que un hombre malo pueda respetarse tanto.>

<A menudo las personas más simples, las menos cultas y menos instruidas, adoptan más fácilmente y de manera más consciente la verdadera doctrina cristiana, mientras que los más sabios siguen hundiéndose en el paganismo vulgar. Esto se debe a que las personas simples son a menudo las más humildes y los sabios se sienten, en su mayoría, muy seguros de sí mismos.>

Invita al individuo a hacer el bien sin esperar recompensa. Y nos dice que las personas que se jactan de sus virtudes no son queridas. Proclama que la armonía entre los hombres sólo se puede dar cuando nadie está por encima del resto, y que la humildad es necesaria para conseguir el equilibrio y la paz. En este punto puedo llegar a un acuerdo con él.

<Un hombre bueno es quien se acuerda de sus pecados y se olvida del bien que ha hecho; un hombre malo, por el contrario, es quien se acuerda del bien que ha hecho y se olvida de sus pecados.>

< ¡Qué difícil es amar y compadecer a las personas petulantes, arrogantes, jactanciosas! Aunque sólo sea por eso ya se ve que la humildad no sólo es buena, es también beneficiosa. Ella despierta lo más preciado que hay en la vida: el amor de la gente.>

<Para que los seres humanos puedan vivir bien es necesario que la paz reine entre ellos. Y ahí, donde cada uno quiere estar por encima de los otros, no puede haber paz. Cuanto más humildes sean las personas, más fácil les resultará vivir en paz.>

Tolstói pone toda su fe en Dios. Opina que todo lo bueno viene de él y todo tiene que volver a él. Sólo consiguiendo la absoluta humildad y renuncia a la propia persona y a la autocomplacencia se puede conseguir.

<No hay nada más fuerte que un hombre humilde, porque el hombre humilde, en renunciando a sí mismo, cede el lugar a Dios.>

<Nada es tan nocivo para la perfección moral como sentirse satisfecho de uno mismo.Por fortuna, si mejoramos, mejoramos de manera tan imperceptible, que sólo podemos ver nuestros logros después de mucho tiempo.Si por el contrario percibimos nuestro mejoramiento, es porque o bien no nos estamos moviendo o bien estamos yendo hacia atrás.>

Evidentemente, desecha y condena la idea de sentirse mejor que el resto de los individuos, sea cual sea la virtud que se posea. Y aconseja una vez más la soledad para reflexionar sobre el tema. Por último, nos hace ver que recibir alabanzas nunca es bueno, sino sospechoso. Ninguna virtud basada en la vida terrenal es merecedora de hacernos sentir complacencia. Ser humildes, eliminar el orgullo, humillarse, todo ello nos convierte en mejores personas, seres válidos y felices. Reitera que la autocomplacencia hace del individuo un ser débil.

<Cuidando con pensar que eres mejor que los demás, y que tienes virtudes que los otros no tienen. Sean cuales sean tus virtudes, no valen nada si piensas que eres mejor que el resto de la gente.>

<para aprender a humildad hace falta que, estando en soledad, detectes tus pensamientos orgullosos.>

<Si te injurian o te condenan, alégrate; si te alaban o te aprueban, recela.>

<No hay una sola prerrogativa-fuerza, belleza, riqueza, rango, erudición, cultura, incluso bondad- que a falta de humildad no se destruya y se convierta de prerrogativa y cualidad positiva en atributo repelente. No hay nada más desagradable que un hombre que se vanagloria de su riqueza, su rango, su inteligencia, su cultura, su erudición, su bondad. Las personas que quieren ser queridas por los demás saben que el orgullo aleja a la gente y de todas formas no logran ser humildes. ¿Por qué? Porque la humildad no se puede aprender por separado. La humildad es la consecuencia del desplazamiento que el hombre hace de sus deseos, llevándolos del mundo material al mundo espiritual.>


<Nada es tan provechoso para el alma como la humillación aceptada con alegría. Igual que una lluvia tibia después del ardiente y tórrido sol de la autocomplacencia, la humillación refresca el alma si se acepta con humildad.>

<Mientras mejor opinión tenga el hombre de sí mismo, más débil es: mientras peor opinión tenga de sí mismo, más fuerte es tanto frente a sí mismo, como frente a los demás.>

No ha sido un capítulo que me sorprendiera, puesto que después de haber leído sus opiniones con respecto a la vanidad y la soberbia, era de esperar que la humildad reinara entre las virtudes más buscadas por Tolstói. No obstante, el rechazo absoluto a la identidad de cada persona me parece tan tóxico como el excesivo orgullo. Creo sinceramente que los individuos deben trabajar sus cualidades, compartirlas y alegrarse tanto de una cosa como la otra. Los seres vanidosos y mezquinos que basan su poder en sentirse mejores que el resto no son admirados, sino temidos. Saberse poseedor de cualidades no tiene por qué ser dañino, lo malo es no compartirlo y pensar que se está en posesión de la verdad absoluta. Esto es lo que siempre trae discordia en cualquier contexto.

Pese a no estar de acuerdo con muchas de las ideas que Tolstói defiende sobre la humildad, porque para mí cada individuo es importante y la humillación jamás la considero constructiva, sino todo lo contrario, sí creo en la aceptación de que somos imperfectos y debemos mejorar. Por ello me identifico con estas palabras que extraigo del capítulo:

<Considérate siempre un escolar. Nunca pienses que estás demasiado viejo para aprender, que tu alma ya es como se espera que sea y no puede ser mejor. Para el hombre sensato no hay un  curso final: es escolar hasta la tumba.>


Hasta la próxima entrada, amigos:



Undine von Reinecke ♪




16 comentarios:

  1. Hola la verdad que de este autor no he leído nada y tampoco sé si me animaría a pesar de ser uno de los grandes entre los grandes. Con lo que si me quedo es con la última reflexión que haces con la que estoy totalmente de acuerdo y que siempre he aplicado, si te crees perfecto siempre serás un mediocre nunca avanzarás ni mejorarás. Chao

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    1. Buenas tardes:
      Para leer El camino de la vida hay que tener mucho interés, pero te animo a que cojas alguna obra menos densa de su producción. Sus novelas cortas, o alguna de sus grandes historias no te decepcionarán. No hay que tener miedo a Tolstói.
      Un abrazo, y gracias por leerme y comentar!!

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  2. Holaa!! nuevamente, un tema muy interesante y una entrada que he disfrutado mucho leer. Gracias por compartirla.

    Blessings!!

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  3. Seguimos para bingo.
    Estoy de acuerdo con la necesidad de humildad pero no lo estoy con ese rechazo a uno mismo y lo malo es que ver que hacemos algo bien. Siempre y cuando seas consciente de que se puede mejorar y que eso no te pone por encima de nadie, es lícito que te sientas orgulloso cuando haces algo bien, y que lo disfrutes. Es que propone vivir permanentemente amargado y eso no tiene ningún sentido.
    Creo que sus propios excesos le dejaron bastantes secuelas también.
    ¡Besos y Feliz Semana!

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    1. Buenas tardes:
      Sí,Norah, yo comparto tu opinión. Creo que Tolstói quedó muy tocado de sus "errores de vida", y eso hizo de sus ideas algo extremo.
      A ver qué nos encontramos en los pocos capítulos que nos quedan.
      Un beso,preciosa!!

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  4. Buen post, me ha encantado, es genial.Interesante sin duda.
    me ha encantado tu post, no conocía tu blog, ¿te apetece que nos sigamos? ya me dices. saludos

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    1. Buenas tardes y bienvenida!!
      Estaré encantada en conocer tu blog. Siempre me ha interesado conocer qué leen otras personas, y ver sus opiniones.
      En un ratito me paso por ahí.
      Un abrazo!!

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  5. Admiro tu agudeza, tu perseverancia y tu ecuanimidad al enfrentarte con otro tiempo, otra literatura y este autor.

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  6. ¿Entrenadora de baloncesto? qué crack. Yo en el colegio jugaba en el equipo de voleibol, solamente había dos: voleibol y balonmano, y me tocó voleibol; me tenía que poner de espaldas porque yo siempre, fuera como fuera, tiraba hacia atrás y si me ponía frente a la red el balón se iba a la espalda 😂😂😂
    Me gusta la humildad, vista como falta de prepotencia y engreimiento pero no estoy en absoluto de acuerdo con Tolstói en no sentirse orgulloso con los logros conseguidos. Me parece muy importante intentar siempre mejorar, y sobre todo, lograrlo, por uno mismo, no para ir haciendo alarde delante de nadie, que eso es otra cosa.
    Avergonzarse de ser bueno en algo no me parece humilde, me parece de una autoestima muy baja.

    Besitos 💋💋💋

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    1. Buenas tardes,Yolanda:
      Pues, sí, entrenadora de baloncesto, soy un pozo de sorpresas :)
      Yo defiendo la humildad,pero sin pasarse. La vida no tiene que ser una carga, sino un camino de aprendizaje con momentos buenos y no tan buenos de los que aprender. La autoestima me parece fundamental. Otra cosa es la vanidad, como ya comentamos en pasados capítulos.
      Un beso grande,preciosa!!

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  7. Ese pensamiento me parece más bien una forma de anular al individuo, y que termine dejándose llevar por el pensamiento único. No no, señor Tolstoi, con todos mis respetos, ser humilde no significa anularse, sino ser consciente de los propios límites. Qué gusto pasarse por aquí y encontrarse con reflexiones interesantes. Abrazos.

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    1. El gusto es mío, Marisa!!
      Ciertamente, en este capítulo Tolstói no andaba muy acertado. Tenerlo como padre debió ser muy duro para sus hijos.
      Un abrazo,preciosa!!

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  8. Cuando leía este capítulo pensaba en toda la gente que conozco que sufre muchísimo porque no sabe encontrar o no se reconoce buena en algo. Cultivar la humildad es bueno porque nos resitua y no nos hace ser personas soberbias, pero de ahí a atacar las virtudes que tengamos pues no. Un abrazo!

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    1. Buenas noches de nuevo:
      Estamos de acuerdo en eso. Yo creo que las personas necesitan sentirse buenas en algo, para sí mismas y para poder aportar. Las personas frustradas al final suelen ser siempre dañinas. Al menos eso he podido comprobar yo. En mi humilde opinión, cuando una persona es educada en la modestia pero recibiendo parabienes de sus logros, esa persona suele terminar siendo positiva para la sociedad.
      Un abrazo!!

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