miércoles, 22 de enero de 2020

RESEÑA: "CUATRO DAMAS DEL MISTERIO", L. M. ALCOTT, VERNON LEE, AMELIA B. EDWARS Y MARGARET OLIPHANT



 
Fuente: Undine von Reinecke



Ficha Técnica:

ISBN: 978-84-120979-1-7
Traductores: Goran Gallarza, Marina Alonso, Javier Ruiz y Francisco G. Gonzalez
Rústica con solapas
192 páginas
Tamaño: 12 x 20 cm.
PVP sin IVA: 15,67 €
PVP con IVA: 16,30 €
Fecha de publicación: noviembre de 2019



Sinopsis de la Editorial:


La maldición de unas semillas encontradas en una pirámide egipcia, los diabólicos acontecimientos que tienen lugar en una alfarería británica, la fantasmal presencia detrás de la ventana de una biblioteca y la extraordinaria aparición de una niña en una noche de tormenta en un pueblo costero italiano son los temas principales de los cuatro cuentos recogidos en este libro.

Son todas ellas historias que envuelven en inquietantes atmósferas llenas de misterio y suspense, escritas por cuatro autoras en lengua inglesa —la americana Louisa May Alcott, la escocesa Margaret Oliphant, la inglesa Amelia B. Edwards y la hija de expatriados británicos Vernon Lee—, que, a finales del siglo XIX y principio del siglo pasado, se dedicaron con éxito a un género que elevó a nivel literario las leyendas y los cuentos populares que hablaban de apariciones espectrales, de profecías ancestrales o de inexplicables acontecimientos sobrenaturales.


Propuesta Musical para este Libro:




Lo que Undine piensa del Libro:


Todos los que amamos la literatura sabemos que este campo estuvo reservado durante mucho tiempo a los varones en especial. Y no es que no se conozcan nombres de escritoras ilustres  de siglos pasados; a nadie se le escapa que Jane Austen, George Sand, las hermanas Brontë, o la propia Sor Juana Inés de la Cruz, que fue precursora en este campo y consiguió gran notoriedad allá por el siglo XVII, son nombres que lucen hoy con letras de oro junto a los de sus colegas masculinos; editándose hoy por hoy las obras de todas ellas tanto o más que las de  Dickens o Balzac, por ejemplo. Pero en sus respectivas épocas ninguna de ellas lo tuvo fácil, escribir se consideraba poco apropiado  y falto de decoro para la mujer. Eso les impidió disfrutar de su profesión como correspondería a personas de su categoría y profesionalidad.

Pero mediado el siglo XIX y, coincidiendo con la llegada del movimiento realista, fue surgiendo un nuevo tipo de escritoras que dedicaron sus vidas a la literatura y de la que hicieron además su sustento. Eran mujeres de clase media alta, educadas generalmente en casa, con una formación académica considerable y precoces en sus comienzos profesionales. Todas ellas arrojadas, liberales, valientes y autosuficientes, con la capacidad de sacar adelante sus vidas o la de sus familias. Mujeres que teniendo la capacidad de escribir literatura de la llamada seria, supieron adaptarse a las circunstancias de su época y dedicaron parte de su producción a redactar trabajos más comerciales que les permitía vivir de ellos con holgura y cierto éxito. ¿No es eso ingenio y modernidad?

Un ejemplo magnífico de este tipo de escritoras es el que encontramos en Cuatro damas del misterio, que publicó en noviembre de 2019 la editorial Funambulista. Una edición que recoge cuatro relatos inquietantes y misteriosos, firmados cada uno de ellos por sendas escritoras. Un cuarteto magnífico formado por: Louisa May Alcott, Vernon Lee, Amelia B. Edwars y Margaret Oliphant.

Debo confesar que no me suelen gustar los libros de relatos compuestos por títulos de diferentes autores, porque la disparidad de estilos habitualmente me molesta en una lectura continuada. Pero en el caso que nos ocupa, Cuatro damas del misterio, el maridaje de los cuentos es tan brillante y la temática tan compatible, que el contraste de modos es casi un aliciente. Desde el primer relato hasta el último, el libro consiguió hechizarme devorándolo  con entusiasmo.

Doy paso ahora al libro con el primero de los cuentos:


👉Perdidos en la pirámide o La maldición de la momia, por Louisa May Alcott (1832/1888)

El nombre de Louisa May Alcott no necesita presentación. Todos conocemos el nombre de la creadora de la aclamada novela Mujercitas, muy presente en las últimas semanas por su nueva adaptación a la gran pantalla. Lo que es menos conocido, aunque cada vez hay más personas informadas sobre el tema, es que era una mujer de convicciones muy serias. Tuvo una peculiar aunque muy rica educación, influenciada considerablemente por  los trascendentalistas norteamericanos como Thoreau o Emerson. Sufragista convencida, abolicionista, trabajó como enfermera en la Guerra de Secesión norteamericana, publicó en revistas y periódicos artículos de opinión y  fue fundadora de la Unión Educativa e Industrial de Mujeres en Boston.  Escritora temprana de cuentos e historias sensacionalistas de corte victoriano, su intención fue siempre escribir sobre temas sociales y políticos, pero su editor la empujó a relatar historias para jovencitas que tenían gran aceptación entre el público. Así surgió su gran éxito Mujercitas en 1868, primer título de la saga basada en su propia familia y que la incitaría a seguir escribiendo literatura infantil y juvenil con mucho éxito. En cuanto al terreno personal, nunca se casó. Y tuvo que hacerse cargo de su familia al morir su madre.

Pirámide de Keops
Fuente: Wikipedia
El relato que nos ocupa hoy, Perdidos en la pirámide, data de 1969 y se encuadra entre las historias sensacionalistas, que la autora escribía antes del ya mencionado éxito de 1968, y que se ha considerado uno de los primeros ejemplos de thrillers egipcios escritos por una mujer. A nadie debe extrañar la temática, pues la egiptología era una ciencia que interesó enormemente a la escritora norteamericana. También se ha considerado recientemente, que este relato pudiera tener connotaciones feministas, si se hace una analogía entre la profanación de la tumba egipcia con la violación de una mujer. Esta teoría ha sido defendida por Jasmine Day. Pero dejémonos de especulaciones y empecemos a hablar del relato.

Perdidos en la pirámide comienza en un salón. Una pareja de jóvenes, Paul y Evelyn, están charlando tras el regreso del joven de una expedición a Egipto junto al profesor Niles, pocas semanas antes de su boda. Paul le enseña un misterioso cofre de madera que contiene unas semillas dentro. Evelyn que es una preciosa y curiosa muchacha le pide a su prometido que le cuente la historia de ese objeto. Y Paul, muy misterioso, comienza la narración de los hechos no sin antes advertir a su novia sobre los peligros que puedan sobrevenir de esta rara e inquietante aventura. El relato tiene su origen dentro de la pirámide de Keops.

Acompañaba el joven Paul al profesor Niles en sus investigaciones de los jeroglíficos y los pasillos laberínticos del antiquísimo monumento egipcio. Cansados por el calor, el polvo y el trabajo, deciden tumbarse a dormir y descansar. Al despertarse tras un inquietante sueño, Paul descubre que ni el guía egipcio ni el profesor están en el campamento. Pese a la advertencia  de una nota escrita por el profesor de no abandonar el sitio, el joven muerto de inquietud toma una antorcha y recorre los pasillos en busca de Niles. Después de una sofocante búsqueda, Paul consigue encontrar al doctor caído y en malas condiciones. Muy asustados, juntos inician el regreso al punto de encuentro marcado por su guía egipcio. Cuando creen estar perdidos y a punto de quedarse sin la luz de la antorcha, se topan con un sarcófago egipcio. Una tumba que identifican como  perteneciente a una sacerdotisa de tiempos inmemorables, cuya momia sigue en su interior con un cofre lleno de semillas entre las manos. Temiendo quedarse atrapados en aquel lugar, el profesor decide no escuchar las advertencias de Paul e incendia los huesos de la sacerdotisa, para que la luz de la fogata indique a su guía Jumal dónde  poder encontrarlos. Eso sí, el cofre de la sacerdotisa se salvan del fuego.

La imaginación de Evelyn tras escuchar la narración de su prometido la lleva a imaginar las maravillosas plantas y flores que podrían surgir de aquellas semillas que contiene su misterioso cofre, pero Paul muy asustado le advierte sobre los peligros que puede llevar consigo germinar esas plantas. Sin atender a razones, el joven decide echar al fuego de la chimenea las semillas. Pero en un descuido, no todas caen dentro. Es entonces cuando comenzará la maldición de la momia y sus terribles consecuencias. ¿Queréis conocerlas?

Perdidos en la pirámide es una historia muy corta, son apenas veinte páginas. La fluidez de su narrativa, la economía en los personajes, lo exótico y misterioso de su argumento hacen que su lectura sea apasionante y emocionante, sin tomar aliento para respirar hasta finalizarla.

Su estilo grandilocuente lleno de luces y sombras, al más puro estilo gótico de la era victoriana, hacen del relato un claro ejemplo de los cuentos que la encantadora Jo March  hubiera podido contar a sus hermanas en la buhardilla de Concord. Una encantadora e inquietante historia para ser contada al calor del fuego del hogar, que invita a soñar con tierras lejas y viejas leyendas egipcias.

👉La siguiente novela se titula Dionea, y está firmada por la escritora inglesa Vernon Lee (1856/1935)

Fuente: Ed. Funambulista
Vernon Lee fue una peculiar mujer. Nacida en Francia, aunque de padres ingleses, pasó los primeros años de su vida viajando con su familia hasta que se establecieron en Italia en 1873 donde pasaría casi toda su vida adulta. Tuvo una infancia y juventud  muy particular junto a una madre y un hermanastro algo desequilibrados, que imprimieron carácter a su personalidad. Muy culta y escritora temprana, publicó por vez primera a la edad  de trece años. Se codeó con los grandes escritores e intelectuales de su tiempo, aunque no caía bien a nadie debido a su difícil carácter. Pese a ello, era admirada por su inteligencia y gran cultura, que la llevó a escribir tratados de estética, libros de viajes, novelas y relatos cortos. Henry James fue un gran admirador suyo,  llegando a dedicarle algunas palabras en una carta dirigida a su hermano:

<Es tan peligrosa y extraña como inteligente, lo cual equivale a decir muchísimo. El vigor y envergadura de su intelecto son de lo más infrecuente, y su conversación, absolutamente superior. Pero sé moderado en materia de amistad, ¡es una gata montesa!>

Es innegable que fue una mujer peculiar: letrada temperamental, ferviente feminista, pacifista declarada en la Primera Guerra Mundial, su manera de vestir a lo garçonne y su carácter; todo ello unido a que no se casó nunca ni se le conoció ninguna relación sentimental, hicieron de ella una leyenda. El escritor español Javier Marías se refirió a sus novelas como no  muy brillantes, y  a sus trabajos estéticos como pasados de moda, pero  sí admitió que sus cuentos góticos eran excelentes. A estos últimos pertenece el relato incluido en Cuatro damas del misterio, su título: Dionea, que ahora paso a comentar.

Retrato Vernon Lee, Sargent
Fuente: Wikipedia
Dionea es una misteriosa y legendaria historia que trae recuerdos de mitos clásicos de tiempos griegos y romanos. Contada de manera epistolar, las cartas están escritas por un único personaje, el doctor Alessandro de Rosis, que durante veinticuatro años mantiene correspondencia con doña Evely Savelli, princesa de Sabinia.


La novela cuenta la historia de una pequeña náufraga, cuya extraña manera de llegar a la costa de un pequeño pueblo del norte de Italia y su carácter insólito, consiguen crear entre los habitantes del lugar cierta aprensión hacia ella. El doctor acostumbrado a las supersticiones de los aldeanos pide en sus cartas a la princesa de Sabinia que apadrine a la pequeña para poder llevarla al convento del lugar; puesto que ninguna familia quiere acogerla. La princesa acepta y el doctor periódicamente le irá contando los progresos en la educación de Dionea.

Pero la tranquilidad del doctor se verá alterada cuando las hermanas del convento le cuentan las pocas virtudes que la niña tiene, que no aumentan, sino todo lo contrario cuando se convierte en una linda jovencita. De inusual belleza pero pérfido carácter, la muchacha no está más cerca de encontrar marido que cuando era niña, ya que su genio maligno asusta a todos los jóvenes. Esto obliga al doctor a tomar diferentes medidas durante los siguientes años, para intentar hacer de Dionea una muchacha sensata. Disposiciones que no evitarán infortunios a todos los que se crucen en la vida de la extraña joven. Pero un día todo parece cambiar, cuando llega a la localidad un escultor de renombre, cuya esposa queda hechizada por la belleza de Dionea y convence a su talentoso marido para que la esculpa. ¿Será una decisión fatal?

Dionea es una enigmática tragedia, al estilo de las que se representaban en los teatros de la antigüedad clásica. Sus voces traen cánticos que hablan de sabores, olores y mitos de tierras mediterráneas; los dioses griegos y romanos inundan las páginas del relato. La pluma de Vernon Lee derrocha saber, esbozando  para el lector  cuadros descriptivos con precisión pictórica, acercándolo al colorido de la Italia más cálida y temperamental.

Por otro lado, la historia goza de una estética gótica perfectamente maquetada, que envuelve a quien la lee con un hechizo del que no quiere despertar. Filtros de amor, diosas clásicas, playas agrestes, artistas románticos, ruinas y un convento con una advertencia para el Maligno en la puerta. ¿Qué más se puede pedir?


👉Y de tierras italianas del mediterráneo viajamos a la fría Inglaterra, a Staffordshire  Potteries. Toca el turno a nuestra tercera dama del misterio: Amelia B. Edwards (1831/1892), y su relato El tercer horno.

Fuente: Ed. Funambulista
Amelia B. Edwards no es menos interesante que las anteriores, y como ellas también fue una escritora precoz, publicando su primer poema con siete años. Educada en casa por su madre, no sólo mostró dotes para la escritura, sino que las artes plásticas y la música estaban también entre sus virtudes. Publicó poemas, relatos y artículos en revistas y periódicos de gran relevancia. Pero no fue hasta 1850 que se dedicara por completo a la literatura, teniendo sus obras buena acogida desde el principio, pero su gran triunfo llegó en 1864 con la publicación de La historia de Barbara, una novela dedicada a la bigamia. Trabajadora incansable, dedicaba mucho tiempo a la documentación y recreación de sus atmósferas, hecho éste en el que se basaba el éxito de sus novelas, llegando a editarse una de ellas, Lord Brackenbury (1880) hasta en quince ocasiones. También fue una estupenda escritora  de cuentos de fantasmas, cuyo título más conocido es El carruaje fantasma.

En el terreno personal, Amelia nunca se casó,  aunque pasó su vida junto a su amiga Ellen Drew Braysher, quien la acompañó en todos sus  viajes. Fue defensora y  promotora del movimiento sufragista y  sus grandes pasiones fueron  los viajes, la literatura y la egiptología, llegando a fundar junto con Reginald Stuart Poole el Egypt Exploration Fund.

Horno de Potteries
Fuente: dreamstime.com
Con respecto al cuento que hoy nos ocupa de la autora, El tercer horno, narra una inquietante historia de fantasmas. El relato narra un hecho insólito que le ocurrió a un alfarero de la región de los Potteries siendo aprendiz, y nos es contado por él mismo. La historia comienza cuando siendo él un huérfano de la calle es recogido y protegido por George Barnard, capataz de la fábrica de porcelana del lugar. Éste le da trabajo y se ocupa de su educación. George es un buen hombre, respetado por sus trabajadores y amado por la dulce Leah Payne, su prometida. La vida de todos transcurre pacíficamente entre el trabajo  y los oficios de la iglesia, donde coinciden con Leah. Pero un día llega a la fábrica un nuevo decorador de porcelana proveniente de los afamados talleres de Sévres franceses; su nombre, Louis Laroche: un hombre presumido, de mirada ladina y misterioso aura. Hasta los perros ladran cuando presienten que va a pasar. Pero la dulce Leah no lo ve así, y George sospecha que algo aterrador va a pasar. No se equivocará, un misterio inquietante y espeluznante aguarda a todos los que se atrevan a leer El tercer horno.

Encuadrado en la tradición cuentista británica, El tercer horno, tiene similitud de estilo  con las historias de fantasmas  escritas por los ingleses Charles Dickens y Wilkie Collins. Narrado con una pluma ágil y dinámica que invita a leer la historia sin pausa alguna. Su ambientación  y atmósfera son exquisitas, disfrutando el lector de unas descripciones fantásticas,  pudiendo imaginar en todo momento cómo eran las fábricas inglesas de porcelana en el siglo XIX. Tanto es así, que la autora dedica incluso algún breve e interesante pasaje a su proceso de fabricación:

<(…)Solíamos hacerlo, debo decirle, introduciendo trocitos apenas moldeados de arcilla común y corriente. Si el calor era demasiado fuerte, se agrietan; si es demasiado débil, permanecen húmedos; si está equilibrado, se vuelven firmes y lisos por todas partes, y entran en la fase de galleta. (…)>

Otro aspecto llamativo de la ambientación, que da credibilidad y aumenta el interés en la historia, es la introducción en la trama de apuntes forenses; una ciencia ésta que estaba comenzando a gozar de gran importancia y fama en la época de la escritora.

El tercer horno es en definitiva un fantástico cuento, escalofriante y emocionante, que pese a su brevedad deja la sensación de haber leído una gran novela; así de bien está escrito. Una lectura ideal para las noches invernales.


👉Pongo rumbo final a esta reseña ocupándome al fin de la última de mis cuatro damas del misterio: Margaret Oliphant, y su cuento La ventana de la biblioteca.

Fuente: Ed. Funambulista
Margaret Oliphant Wilson  (1828-1827) nació en Wallyford, a las afueras de Edimburgo. Aunque tanto ella como su familia se mudaron a Liverpool en 1838, ella siempre se sintió escocesa. Comenzó su producción literaria en 1844, y sin cesar se dedicó a ello hasta su muerte en 1897. Aunque no gozó del éxito de Dickens, siempre se dijo que era la escritora favorita de la reina Victoria. Su inmensa producción está influida de una gran melancolía provocada por su triste vida. Viuda a edad muy, tuvo que mantener a toda la familia mediante su trabajo como escritora. Además de sus propios hijos, Oliphant tuvo que cuidar a su hermano alcohólico Willie y a su hermano Frank y los tres hijos de éste, después de que Frank entrara en bancarrota y su mujer muriera en 1870. Y no sólo esto, también vio morir a sus siete hijos. La suerte no la acompañó en el terreno personal, quizá por ello su empeño y dedicación al mundo de la literatura, donde si obtendría éxito tanto profesional como financiero. Llegó a publicar más de cien novelas y otras tantas obras de ficción y no ficción. Entre su producción destacan Cuentos de lo Visible y lo Oculto, una serie de relatos entre los que se encuentra La ventana de la biblioteca, relato que paso a analizar.

La ventana de la biblioteca cuenta la historia de una muchacha de Londres que disfruta  del verano en la casa de su tía Mary en Escocia.  Mary es una anciana, antigua beldad de la zona, que nunca se casó, y que ahora pasa sus días disfrutando de los tés de las tardes que organiza para sus amistades. Entre estas personas se encuentra lo más selecto de la población anciana.

Una tarde, la muchacha, que es una soñadora empedernida, escucha una conversación entre los amigos de su tía. Estos hablan y especulan sobre una ventana situada frente a la casa. Al parecer esa ventana no es visible para todo el mundo, aunque se especula que forma parte de la biblioteca de la población. La muchacha desde ese día vive obsesionada con la ventana: come, duerme y sueña con el momento de sentarse en su sillón a contemplarla. Hasta que un día algo sospecho comienza a ocurrir: una sombra  aparece tras esa ventana. Este hecho desencadenará una serie de circunstancias y más apariciones, que obsesionarán a la joven hasta casi perder la razón queriendo conocer el secreto ancestral que guarda su visión.

La ventana de la biblioteca es una historia de fantasmas de acusado romanticismo. Con un reconocible espíritu escocés, que pone  sus ojos en el más famoso de los escritores que dieran aquellas tierras: sir Walter Scott, a quien se le nombra en repetidas ocasiones. El tema que aparece  es de los más antiguos y nostálgicos en los cuentos de misterio: las apariciones de enigmáticos personajes. Pero la autora consigue crear una fantástica y original atmósfera  que envuelve al lector en una tormentosa y romántica historia, que no comprenderá hasta llegar al final.

Las descripciones, que  marcan el  carácter psicológico tanto de  los personajes como de todo lo que les rodea, son precisas y calculadas; acentuando las sensaciones que la escritora quiere conseguir del lector:

<Un velo de encaje colgaba de su viejo sombrero. Pero su mano, que surgía de otro espeso encaje, era algo curioso de verse. Tenía uno dedos muy largos, muy afilados, que en su juventud habrían sido muy admirados;  y su mano era muy blanca, y hasta más que blanca: pálida, diáfana, exangüe, con grandes venas azules que sobresalían en el dorso; llevaba varios anillos refinados, entre los cuales uno con un gran diamante en un viejo y horrible engaste con garras.>

Las ilusiones que recrea con su narrativa son en ocasiones de una belleza infinita, capaz dibujar  escenas de un costumbrismo propio de los artistas de tiempos pasados, escuchándose las voces de los protagonistas como si estuviéramos presentes en la escena:

<Esto ocurría siempre a la hora en que, en la calle, los muchachos se despedían para regresar a sus respectivas casas, y en que, a veces, una voz aún más chillona llamaba desde una de las puertas pidiendo a alguien que “diera un grito” a los chicos para que acudieran a cenar.>

La trama se desarrolla a un ritmo pausado y sereno, acelerándose según transcurren los días en la historia hasta finalizarla al galope por la emoción. Su final tiene trazas autobiográficas, que no debo desvelar a mis lectores por no estropear la emoción final. Pero sí puedo asegurar que los más románticos sentirán palpitar su corazón.

Y hasta aquí la reseña de hoy. Espero haber causado curiosidad en mis lectores, pues las escritoras de las que he hablado lo merecen. Sus vidas no fueron comunes, sus trabajos tampoco lo fueron. Y aunque durante años sus obras estuvieron un poco olvidadas, hoy podemos disfrutar de ellas gracias al esfuerzo de editoriales como Funambulista que se esfuerzan por ofrecer originalidad y calidad a sus lectores, haciendo realidad las palabras de Antoine de Saint-Exupéry:

<”Lo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua”.>


Undine von Reinecke ♪


Fuentes información:


L. M. Alcott:



Vernon Lee:  


Margaret Oliphant:


Amelia B. Edwards:


https://es.wikipedia.org/wiki/Amelia_Edwards

16 comentarios:

  1. Hola.
    Pues a mí me has picado la curiosidad tanto con la vida de las autoras como con sus historias. No sé si lo podré encontrar en la biblioteca pero me lo llevo anotado de todos modos.
    Un saludo.

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    1. Buenas noches:
      Ciertamente, las autoras son mujeres muy interesantes. Todas ellas se salían de lo corriente y llevaron una vida fuera delo común. En cuanto a los cuentos, todos me han gustado muchísimo, pero en especial Dionea, de Vernon Lee.
      Ya me dirás si lo consigues.
      Un abrazo, preciosa, y muchas gracias por comentar el post!!

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  2. Buenas noches Undine:
    De Alcott no he leído ni las Mujercitas, así que vamos bien. También le había echado el ojo a Susurros en la oscuridad. De las otras tengo un relato en el de Damas oscuras, de hecho mi favorito es La historia de Salomé de Amelia. De Vernon Lee y de Oliphant también hay pero son otros. A veces me falta paciencia con estos relatos que van a fuego lento y que luego la sorpresa no es tan grande pero algunos me gustan mucho así que no me importaría pobrar con estos.
    Besitos

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    1. Buenas tardes, Norah:
      A mí el relato de Alcott, aunque me gustó, es el que me parece más usual. El resto son de 1ª categoría. Me he emocionado mucho con ellos y el último, el de La ventana de la biblioteca, su final guarda similitudes con la vida de su autora; si lo lees te digo cuál :)
      Apunto La historia de Salomé, porque Amelia me ha gustado muchísimo. Y a Venon Lee la leeré este año segurisimo otra vez, porque su Dionea me ha fascinado.
      No tengas cuidado con estos relatos, porque a mí no me han parecido lentos, eso sí, la impaciencia por conocer el desenlace siempre está ahí; aunque quizá no sea tanta la sorpresa final, es un gustazo leer la narrativa de estas grandes escritoras.
      Un abrazote, preciosa!!

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  3. Hola, ya me has vuelto a convencer, necesito leerlo... Me gusta lo que cuentas tanto del libro como de las autoras, muy interesante.
    Besos

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    1. ¡Cuánto me alegro, Ayla!
      Cuando lo leas, no dejes de comentarme tus opiniones, ¿vele?
      Un beso grande, preciosa!!

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  4. No te quiero leer muy a fondo porque es la lectura que he escogido para el nivel 2 de relatos en mi reto de clásicos y caerá en las próximas semanas. Me espero a leerte a fondo una vez lo haya disfrutado (porque sé que lo voy a disfrutar xD). Sí que he leído la introducciónn a la reseña y mientras te leía pensaba que efectivamente estas cuatro autoras son una representación perfecta de escribir para comer, haciendo las concesiones que fuesen necesarias con respecto a lo que realmente les gustaba escribir cuando era necesario. Y también pensaba en Jane, mi querida Jane Austen, que medio siglo antes ya hizo de la escritura su profesión, no un entretenimiento o una afición, y fue una adelantada a su tiempo (de hecho apenas tenemos literatura de Regencia y menos publicada por mujeres en la propia época), y pero no creo que se valore en su justa medida lo valiente y moderna que fue.

    Y ya, me callo, que para haber pasado de puntillas en la reseña al final siempre me enrollo.

    ¡Besote!

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    1. Buenas tardes, MH:
      Nada, ni te preocupes por no leer la reseña; a mí me ocurre igual cuando tengo la certeza de leer el libro en cuestión, prefiero no conocer la opinión de otros. Eso sí, que sepas que te va a encantar. No tengo duda alguna. :)
      Sobre lo que cuentas de Jane, pues sí, ella hubiera disfrutado de su profesión como nadie, si en su época la hubieran aceptado como una igual en los círculos literarios. No obstante, ambas sabemos que su profesionalidad la llevaba tan arraigada que eso nadie podía quitársela.
      Estoy deseando leer tu reseña de este libro, ¿cuándo tienes previsto publicarla?
      Un beso grande, preciosa!!

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  5. Ahora no puedo pensar en otra cosa: en la edición, en los cuentos, en las autoras, se me ha metido en la cabeza y solo puedo pensar en leerlo ¿Qué pensaría Tolstói de esto? ¿Adicciones? ¿TOC? 😂😂😂😂😂😂😂

    Besitos 💋💋💋

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    1. ja,jaja...Tolstói lo desaconsejaría seguro!!
      Como ya lo tienes en mente, no te voy a decir nada a favor del libro, tan sólo que a mí me palpitó el corazón con su lectura.
      Un beso muy grande, y ya me dirás algo cuando lo leas, ¿Vale?

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  6. ¡Hola! Yo no soy de leer cuentos y quizás sea un género con el que me podría estrenar este año y mentiría si tu reseña no me ha despertado la curiosidad por estas autoras. Un saludo!

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    1. Buenas tardes, Alejandra:
      Te animo a que leas estos relatos, pues a veces eltérmino cuento nos despista con respecto a la grandeza de su contenido. Podría apostar a que te gustarían. Estaré atenta a tu opinión.
      Un abrazo y feiz fin de semana!!

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  7. Hola Undine!! Es un libro que desde que salió estoy como loca por leer. Combina dos cosas que me encantan: los relatos de misterio y estas autoras que me fascinan. Además, son estupendos los títulos de esta editorial. ¡Gran reseña! Besos!!

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    1. Por cierto, la fotografía que has tomado del libro te ha quedado preciosa. Besos!!

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  8. El que más me gusta es el primero, ¿adivinas por qué? Por la pirámide jajaja
    Besos

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    1. Pues, sí, la pirámide guarda su secreto, y estoy segura te enganchará.
      Un abrazo, preciosa!!

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