RESEÑA: VALSE MÉLANCOLIQUE, OLHA KOBYLIANSKA

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica

Editorial: La Tortuga Búlgara

Traductor: Alina Petryk

Diseño: María Vera Avellaneda

Colección: Arkhiv: archivos

Número de páginas: 118

Tamaño: 13 x 21 cm

ISBN: 979-13-87535-25-4

PVP.: 16 €


Sinopsis de la Editorial

Con el murmullo de los abetos y el rumor del río entre las piedras, con palabras que huelen a humo de leña, a tierra húmeda y a lana mojada… escribe Olha Kobylianska estas historias. Su prosa respira monte y melodía. Mujeres que caminan descalzas sobre el suelo de los Cárpatos, que tejen silencios entre acordes de piano, que se rebelan con la mirada, sin levantar la voz.

Desde los rincones más hondos de la vida hutsul en Inculta, donde la naturaleza es madre, refugio y condena, hasta los salones sombríos de Valse mélancolique, donde la música abre grietas en la rigidez burguesa, sus relatos están habitados por cuerpos que no se doblegan, por la belleza que se oculta en lo salvaje y lo invisible.


Propuesta musical para este libro


*Crédito del vídeo: Canal de YouTube Leslie Howard - Tema

*Provided to YouTube by Universal Music Group


La pieza que el lector está escuchando es el Valse mélancolique, S. 210a, escrito en 1839 por el compositor y virtuoso del piano húngaro Franz Liszt (1811-1886), quien lo publicaría un año más tarde. 

El término valse mélancolique se refiere a un tipo de vals caracterizado por su atmósfera bucólica, cuya armonía y melodía evocan emociones nostálgicas. Con frecuencia, estas piezas suelen poseer un tempo moderado, ayudándose de un compás ternario de 3/4, pero difiriendo del carácter que tradicionalmente han venido teniendo los vals que se escuchaban en las salas de baile. 

En otro sentido, Leslie Howard (1948), el pianista que interpreta la obra del vídeo, es reconocido como el único pianista que ha grabado la integral de obra para piano solo de Franz Liszt.

He elegido el Valse Mélancolique S. 210a de Liszt para acompañar la reseña de hoy porque su título es el mismo que utilizó Olha Kobylianska para uno de los relatos que aparecen en el libro homónimo protagonista de hoy. Por otro lado, tanto el músico húgaro como la escritora ucraniana fueron contemporáneos, coincidieron en el tiempo veinte años, aunque Liszt nació cinco décadas antes, y ambos desarrollaron parte de su obra bajo la influencia del Imperio Austrohúngaro.


Lo que Undine opina del libro


<La cultura es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.> Diógenes Laercio (S. III AC-?)


Decía la escritora francesa Simone de Beauvoir (1908-1986) que la naturaleza del hombre es malvada, y que su bondad es cultura adquirida. Si tomamos este axioma como cierto, ¿no sería luminoso ampliar año tras año el espectro cultural personal? 

Con ese ánimo he comenzado el nuevo año, y por ello, este 2026 me he propuesto seguir adentrándome en literaturas menos conocidas, como hiciera ya en temporadas pasadas, en las que tomé contacto por primera vez con las letras búlgaras👈, las rumanas👈 o las turcas👈, entre otras literaturas de interés. 

Retrato de Olha Kobylianska, Johann Krzanowski(1882)
Fuente: Wikipedia

De este modo,me complace dedicar esta segunda reseña del nuevo año a Olha Kobylianska (1863-1942), una autora ucraniana, representativa del movimiento modernista de su nación y una de las intelectuales más notables de su tiempo, siendo también una de las primeras activistas, referente del feminismo de su país.

Olha Kobylianska vino al mundo en Gura Humorului, Bucovina, una región histórica en la encrucijada de Europa Central y Oriental, que hoy pertenece a Rumanía. No recibió una educación académica formal, por lo que alimentó su mente de manera autodidacta, y tuvo la fortuna de relacionarse con la flor y nata intelectual ucraniana de su momento. Implicada en los movimientos emergentes del tiempo que le tocó vivir, apoyó abiertamente la Revolución de Octubre (segunda de las dos revoluciones bolcheviques acontecidas en Rusia en 1917), y se opuso abiertamente a la unión de Bucovina (localidad ucraniana donde nació) con Rumania en 1918, lo que supuso su persecución por parte de las autoridades rumanas. Durante el periodo de entreguerras vivió en la pobreza, y cuando la Unión Soviética ocupó Besarabia y el norte de Bucovina en 1940, obtuvo la nacionalidad soviética. Finalmente, al ser devuelto el territorio a Rumanía un año después, el gobierno rumano ordenó que la escritora compareciera ante un tribunal militar. Kobylianska falleció el 21 de marzo de 1942, antes de finalizar el juicio, prohibiéndose por parte de las autoridades ningún tipo de homenaje hacia la novelista.

Para conocer el pensamiento y estilo literario de esta casi desconocida escritora ucraniana modernista traigo a Lecturas de Undine Valse mélancolique, un libro publicado en España por el sello La Tortuga Búlgara, que cuenta con la estupenda traducción y notas de Alina Petryk.

En realidad, esta edición de Valse mélancolique está compuesta por dos novelas cortas. Se trata de La inculta, nouvelle que data de 1896, y del relato homónimo que da título al libro, que fue un hito en el momento de su primera publicación, por tratarse de la primera obra ucraniana en la que subyace, entre otros motivos sociológicos e intelectuales de interés, una relación romántica entre mujeres. Ambas piezas conforman un magnífico tándem para conocer el espectro del pensamiento estético y filosófico de su autora.

Retrato hutsules, W. Szuchiewicz. Huculszczyzna (1902)
Fuente: Wikipedia
La inculta, obra con la que se abre esta edición, narra la historia de Paraska, una mujer humilde de la Ucrania rural, concretamente de la zona en la que se enclavan los Cárpatos orientales. De espíritu libre y de personalidad fuera de lo corriente, su trayectoria se ha distinguido por seguir las normas que ella misma se ha marcado, muy lejos de lo dictan las leyes patriarcales. Ella entiende la vida a su manera, trabajando incansablemente en labores artesanales o del campo, sin necesidad de tener un hombre a su lado.

La inculta es un original y pintoresco relato, una historia hermosamente narrada que luce el sabor nacionalista de las montañas ucranianas. De hecho, esta es una de las características distintivas del estilo literario de Kobylianska, ya que en muchas de las obras que componen su narrativa puede identificarse el colorido etnológico y cultural ucraniano. Sirva de ejemplo este relato, en el que el lector se topa con una serie de estampas que, desde mi punto de vista, podrían asociarse a las construidas por el pintor valenciano Joaquín Sorolla en su colección Visión de España –encargo realizado por la Hispanic Society de Nueva York, cuyo fondo representa la diversidad regional y costumbres españolas–, o el ideado por el escritor del impresionismo alemán Eduard von Keiserling (1855 - 1918), cuyo propio legado literario esboza con preciosismo y luminosidad cómo era la vida en su tierra del Báltico. 

Con ciertos toques de naturalismo y algún que otro referente estilístico de modernidad, Olha Kobylianska dibujó la forma de vida en aquellas montañas, en las que conviven diferentes pueblos de la Europa central. Sirva de ejemplo el hutsul, etnia a la que pertenece la protagonista del relato que, como aclara Alina Petryk en una nota a pie de página, se caracterizaba por dedicarse al pastoreo y por sus distintivos ropajes y costumbres.

Olga Kobylianska y Lesya Ukrainka (1901)
Fuente: Wikipedia

La inculta es narrada por la propia protagonista de manera episódica, y en ella subyace un ferviente llamamiento al libre albedrío femenino. A través de las experiencias vitales de la heroína, y de sus interacciones con las figuras masculinas y femeninas que aparecen en su historia, el lector puede adivinar sin dificultad las intenciones de la escritora. Esta reclama a través de su escrito el derecho a la emancipación para la mujer, quien puede realizarse haciendo uso de la libertad. Y este motivo, la crítica especializada lo atribuye a la influencia y el intercambio intelectual que la novelista mantuvo con Lesia Ukrainka (1871-1913), una famosa escritora ucraniana con la que, al parecer, Kobylianska podría haber tenido un romance, si no carnal al menos epistolar. De hecho, la crítica literaria ucraniana Vera Ageeva ha comparado por su estilo y emotividad la correspondencia mantenida entre Kobylianska y Ukrainka con el intercambio de cartas que sostuvieron las escritoras inglesas Virginia Woolf y Vita Sackville-West.

Sea así o no, La inculta es una pieza que respira un bucólico y onírico romanticismo que denota emoción, folclore y musicalidad

El segundo relato es una historia más compleja y de estética muy distinta. Se trata de Valse mélancolique, una obra que narra la historia de tres mujeres que intentan hallar su lugar en la vida.

La nouvelle se centra primeramente en dos amigas que comparten piso, ambas estudiantes, y señoritas pertenecientes a la clase media burguesa. Marta es de educación y espíritu conservador, se prepara para ejercer de profesora, aunque su anhelo es casarse y formar una familia; Hannusia, en cambio, es artista, y su sueño dorado es emanciparse y ganar una beca para estudiar pintura en Roma. Pese a sus diferencias de pensamiento, ambas son buenas amigas. Y así transcurren sus vidas, la una acudiendo a sus clases y la otra ejerciendo su vocación junto a otras hermanas artistas. Así las cosas, cuando las dificultades económicas las obligan a aceptar en su apartamento a otra inquilina, entra en sus vidas Sofía, una pianista que lleva la música escrita en el corazón, y que lucha por ganar una beca que la lleve a estudiar a Viena. Su llegada ejerce en el grupo un encantamiento tan especial, que las vidas de Marta y Hannusia jamás volverán a ser iguales.

Retrato de Olga Kobylyanska., A. Kojánóvskaya (1926)
Fuente: Wikipedia

Valse mélancolique fue publicada en 1897 (hay quienes la datan con anterioridad y otras bibiografías en 1898), y ha quedado para la memoria del tiempo como una obra pionera en tratar el amor homoerótico. Algunas fuentes incluso aseguran que tiene tintes autobiográficos. Sea como sea, este motivo se camufla tras una historia muy parecida a las que encontramos en la narrativa victoriana dedicada a lo que se dio en llamar la Nueva Mujer, sirva de ejemplo Historia de una tienda de Emy Levy👈, en los que se cuestionaba la moral imperante, y trataba temas como el matrimonio, la emancipación de la mujer, educación y carrera profesional, la libertad sexual e, incluso, la psicológica. 

Conceptualmente engañosa y tremendamente pasional, el interés de Valse mélancolique reside en la heterogénea relación mantenida por las protagonistas, cuyas conversaciones sobre el amor, desde mi punto de vista y salvando las distancias, podrían equipararse con los discursos mantenidos muchos siglos antes en El Banquete de Platón (385 y 370 a.C. aprox.), aunque también son sugestivas las pláticas que sostienen sobre el arte y el compromiso que debe mantenerse con éste. 

De atmósfera bucólica y enormemente romántica, que evoca cualquier escenario de la época imperial (Imperio Austrohúngaro, se entiende), la crítica asegura encontrar en la narrativa de Kobylianska conexiones con el pensamiento de Nietzsche (1844-1900) y el estilo literario de la novelista francesa George Sand (1804-1876), intelectuales que la ucraniana leyó ávidamente. 

Con todo y con ello, en mi opinión, la autora desarrolló un estilo propio repleto de ricas atmósferas costumbristas, dedicadas tanto al campo como a la ciudad, en las que los personajes femeninos cobran vida con la finalidad de dejarse estudiar, algo que también haría su contemporáneo Arthur Schnitzler (1862-1931), el novelista austriaco que ha pasado a la memoria por obras tan célebres como El teniente Gustl ( 1900) o La señorita Else 👈(1924). Y si mis lectores me lo permiten, no he podido evitar encontrar conexiones con la producción del también intelectual austriaco Stefan Zweig (1884-1942), maestro en la construcción y estudio de personajes psicológicamente muy atractivos, especialmente los femeninos. En este sentido, tras la lectura de Valse mélancolique, es imposible no evocar El amor de Erika Ewald 👈(1904), una nouvelle protagonizada por otra pianista, cuya historia concluye con un giro abrupto y emocional.

Y hasta aquí llegan mis impresiones sobre estas dos pequeñas novelas de Olha Kobylianska, tan breves que cada una de ellas apenas ocupan cincuenta páginas. Dos relatos que destacan por su singularidad y lirismo narrativo, y que colocan a su autora en el mapa literario español.


<La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad.> Simone de Beauvoir (1908-1986)


Undine von Reinecke ♪


La autora por la Editorial

Fuente: Wikipedia

Olha Kobylianska (1863-1942) fue una de las voces más singulares del modernismo ucraniano. Nacida en Bucovina, en una región de intenso mestizaje cultural, comenzó escribiendo en alemán antes de adoptar el ucraniano como lengua literaria. Su obra, profundamente influida por el feminismo, el arte y la naturaleza, traza con sensibilidad el mundo interior de las mujeres. Autora de Tsarivna, Zemlya, Valse mélancolique e Inculta, mantuvo una estrecha amistad con Lesya Ukrainka, con quien compartió ideales literarios y emancipadores. Su prosa, delicada y radical, sigue viva más de un siglo después.



Comentarios

ENTRADAS POPULARES EN LECTURAS DE UNDINE

RESEÑA: CARTA DE UNA DESCONOCIDA, STEFAN ZWEIG

RESEÑA: "El GATOPARDO", GIUSEPPE TOMASI DI LAMPEDUSA

RESEÑA: "EL CASCANUECES Y EL REY DE LOS RATONES", E. T. A. HOFFMANN

RESEÑA: EL BAILE, IRÈNE NÉMIROVSKY

MINI RESEÑA: "POSESIÓN", A. S. BYATT