RESEÑA, LA FORMA DEL AGUA, ANDREA CAMILLERI

Fuente: Undine von Reinecke

Ficha Técnica

Editorial: SALAMANDRA  ( Penguin Random House Grupo Editorial)

Colección: Salamandra Bolsillo

Serie-Saga: Comisario Montalbano

Traducción: María Antonia Menini

Fecha de publicación: 18-02-2021

Páginas: 224

Dimensiones: 125mm x 189mm

ISBN: 9788418173288

PVP.: 11,35 €


Sinopsis de la Editorial

(...). Salvo Montalbano tiene cuarenta y cinco años, conserva una novia en Génova y es comisario de policía del pequeño pueblo de Vigàta, en Sicilia, que si bien no se encuentra en ningún mapa de este mundo es más real que la vida misma. Fiel amigo de sus amigos, amante de la buena mesa y sabedor de que la tierra ha girado y girará muchas veces en torno al sol, Montalbano es el compendio vivo de las antiquísimas culturas mediterráneas. Su calidad humana, unida a su infalible perspicacia, han hecho de su creador, Andrea Camilleri, uno de los autores más leídos de Europa.

En esta ocasión, un conocido político y empresario aparece muerto semidesnudo en el interior de su coche en un arrabal donde reinan la prostitución y la droga. Todo apunta a que ha fallecido de un ataque al corazón después de haber mantenido relaciones íntimas con una persona desconocida. Sin embargo, el comisario Montalbano no se fía, y armado con su natural olfato para los comportamientos extraños, se propone descubrir la trama sexual y política que se esconde tras el presunto crimen.


Propuesta musical para este libro


*Crédito del vídeo: Canal de YouTube Histérico Duo - Hi2

La pieza que el lector está escuchando es la Suite orquestal de la banda sonora que compuso Franco Piersanti para la serie televisiva El comisario Montalbano, basada en la saga literaria homónima de Andrea Camilleri. Esta música recoge a la perfección el alma de la producción de la Rai, ya que Piersanti logra capturar en ella la dualidad de la Sicilia de Andrea Camilleri: un lugar de luz mediterránea deslumbrante, pero cargado de tensiones ocultas, que desprende una gran melancolía.

Esta atmósfera sonora se vuelve especialmente tangible en La forma del agua, que es la novela de Andrea Camilleri protagonista de hoy.


Lo que Undine opina del libro


«Lo último corrompido ¿no es el principio de lo engendrado?» Giordano Bruno (1548-1600)


Hoy, 21 de octubre de 2026, llego a Sicilia, actual etapa de mi viaje literario La vuelta al mundo en doce libros-Grand Tour.

Fuente: Undine von Reinecke

Sicilia es la isla más grande del mar Mediterráneo y una región autónoma de Italia. Lugar magnífico y crisol de civilizaciones, está separada de la península Itálica por el estrecho de Mesina. Tierra de estampas bellísimas y de contrastes, destaca por sus aguas cristalinas, sus pueblos medievales colgando de las colinas, por su patrimonio arquitectónico sin par y por su relieve montañoso, dominado por el Etna, que es el volcán activo con más altura del continente europeo. Debido a su posición privilegiada, han sido muchos los pueblos que quisieron dominar Sicilia, dejando una huella cultural imborrable que convierte esta isla en un lugar excepcional donde arte, gastronomía y tradición la hacen atractiva para el turismo nacional e internacional.

Su historia se remonta muchos milenios atrás. De hecho, en el siglo VIII a.C., los griegos colonizaron la isla —aún quedan bellísimos templos que hablan de aquel momento—, convirtiendo algunas de las ciudades que tuvieron bajo su poder en grandes epicentros culturales del Mediterráneo. Más tarde, tras la primera Guerra Púnica (241 a.C.), Roma la transformó en su primera provincia y organizó la isla para extraer de ella alimentos, recursos económicos y militares.

Ya en el Medievo, y tras la caída de Roma, bizantinos, árabes y normandos pasaron paulatinamente por Sicilia, llegando a ser un lugar altamente civilizado a todos los niveles, en el que cristianos, musulmanes y judíos convivieron pacíficamente durante el siglo XI.

Tres siglos después, Sicilia pasó a la Corona de Aragón y, posteriormente, a manos españolas. Tras diferentes cambios dinásticos, la isla llegó a formar parte del Reino de las Dos Sicilias bajo el mandato de los Borbones. Fue en esta época, entre los siglos XVIII y XIX, cuando la isla se consolidó como una parada culminante y atractiva del Grand Tour. Viajeros eruditos y artistas europeos cruzaban el Mediterráneo fascinados por su mitología, sus volcanes y sus ruinas clásicas. Fue el escritor escocés Patrick Brydone quien avivó este entusiasmo descubriendo Sicilia como un lugar pintoresco y de naturaleza sublime. También Goethe contribuyó a su fama inmortalizándola en su texto Viaje a Italia,  dejando escrito que «Italia sin Sicilia no graba ninguna imagen en el alma: aquí está la clave de todo».

La expedición de los Mil (1860). Fuente: Wikipedia

Finalmente, en 1860, con el estallido del Risorgimento, Garibaldi desembarcó en la isla para incorporarla al proceso de unificación del naciente Reino de Italia. El vacío institucional surgido tras esta unificación propició, en el siglo XIX, el nacimiento de la Cosa Nostra (Mafia), una organización criminal cuya influencia social y económica sigue latente en la vida cotidiana de la isla. Décadas más tarde, tras los estragos de la Segunda Guerra Mundial, Sicilia redefinió su encaje político al constituirse en 1946 como una región autónoma con estatuto especial dentro de la República Italiana.

Esta compleja realidad, donde la belleza mediterránea convive con los claroscuros de su historia, encontró uno de sus reflejos literarios más célebres, si no el que más, en la saga del comisario Montalbano.

Y es precisamente a este célebre personaje creado por Andrea Camilleri al que dedico la reseña de hoy. El título seleccionado es La forma del agua, publicado por el sello Debolsillo con la estupenda traducción de María Antonia Menini.

La forma del agua comienza así:


< La luz del amanecer no penetraba en el patio de la Splendor, la empresa adjudicataria de la limpieza urbana de Vigàta. Unas densas y grises nubes cubrían enteramente el cielo, como si alguien hubiera tendido un toldo de color gris de una cornisa. No se movía ni una sola hoja. El siroco tardaba en despertarse de su plúmbeo sueño, y el simple hecho de intercambiar unas palabras producía cansancio. Antes de repartirse las tareas, el jefe anunció que, aquel día y los siguientes, Peppe Schèmmari y Caluzzo Brucculeri estarían ausentes por motivos justificados>.


Efectivamente, los dos sujetos ausentes no podrán cumplir con sus obligaciones profesionales debido a que fueron detenidos por intentar perpetrar un atraco a mano armada. 

La historia nos sitúa en la Sicilia de la década de 1990. Allí, en los alrededores degradados de una fábrica abandonada de la localidad de Vigàta, Pino Catalano y Saro Montaperto, dos de los barrenderos que sí iniciaron su jornada, encuentran un cadáver dentro de un coche de lujo. Al acercarse, reconocen el cuerpo de Silvio Luparello, un político de gran peso y hombre fundamental en la vida social y económica de la región. Tras intentar llamar sin éxito a un reconocido abogado, ayudante y amigo personal de la víctima, los barrenderos deciden avisar a las autoridades. 

El comisario encargado del caso es Salvo Montalbano, un hombre astuto y testarudo, que muy pronto descubre que tras esta muerte se esconde algo muy oscuro. Aunque el equipo forense dictamina que el fallecimiento se ha producido por motivos naturales, el comisario percibe que algo no encaja en el escenario y se niega a cerrar el expediente hasta dar con el quid de la cuestión.

A partir de ese momento, Montalbano se verá inmerso en una compleja red de intereses en conflicto, donde la Mafia, la Iglesia y el entramado político local lo presionan para que cierre el caso lo antes posible, catalogándolo como un simple escándalo de faldas. Sin embargo, el instinto y un inquebrantable sentido de la ética guiarán a este peculiar defensor de la justicia, quien conoce como nadie la idiosincrasia de Sicilia y se mueve por ella con asombrosa habilidad. ¿Qué perturbadores secretos se esconden tras esta aparente muerte natural?

Fuente: Sello Debolsillo

La forma del agua es una trepidante, oscura e inteligente novela que inauguró una de las sagas policíacas más aclamadas de la literatura europea, convirtiéndose en pocos años en un éxito editorial en todo el mundo. Escrita por Andrea Camilleri y publicada originalmente en 1994, esta obra no sólo representa el primer caso de la serie, sino que presenta al célebre personaje de Salvo Montalbano.

Con su nombre, este singular comisario rinde homenaje al inolvidable escritor español Manuel Vázquez Montalbán (creador del no menos famoso detective Pepe Carvalho) y, a su vez, representa una declaración de amor al género negro mediterráneo. Esta corriente se caracteriza por desplegar una ácida crítica social, edificar atmósferas profundamente vinculadas y bien construidas en torno al lugar donde se sitúan, y reflejar la devoción de sus protagonistas por la gastronomía local, a quienes se reconoce como auténticos gourmets. Si mis lectores recuerdan, hablé brevemente de este fascinante subgénero en sendas reseñas dedicadas a Total Khéops (1995), de Jean-Claude Izzo, y a Muerte en La Fenice (1992), de Donna Leon. Con esta obra, Camilleri demuestra que el crimen en el Mediterráneo no se puede entender sin descifrar el contexto de su propia tierra.

Es precisamente en la construcción de esa atmósfera donde el escritor da una lección magistral. Construye una Vigàta (localidad basada en su lugar de nacimiento), una población ficticia pero dotada de un espíritu sofocante y muy real. La ambientación funciona como un fantasmal espejo de la propia trama, contrastando la belleza ancestral y marítima —cegadora por la luz solar propia del sur— con la sordidez de los lugares donde habita la muerte y la oscuridad moral de los políticos y personajes influyentes. De esta manera, el entorno no actúa como un simple decorado, sino que opera como un personaje más: aporta pistas sobre el carácter de uno u otro secundario, poniendo trampas en el desarrollo de la investigación y atrapando al lector en su magnetismo.

La saga en edición inglesa, ed. Picador
Fuente: Amazon

Por otra parte, el extraordinario abanico de personajes secundarios dota de una inigualable humanidad a la novela, aportando a su vez una pizca de hilaridad al ambiente de la comisaría de Vigàta, que será una constante a lo largo de la saga. Este microcosmos que gira en torno a Montalbano comienza a perfilarse en esta primera entrega gracias a figuras como el agente Fazio, cuya discreción y lealtad inquebrantable contrastan con la caótica cotidianidad del entorno policial.

Asimismo, el palpitar de las calles de Vigàta se manifiesta en ardor de sus gentes pasionales, como también en una red de pequeños delitos que suceden de fondo, al margen del caso principal. Constituye un magnífico cuadro costumbrista de supervivencia que nos habla de dramas vecinales, pequeños hurtos y trapicheos, enriqueciendo con ello la crónica social que Camilleri nos regala de esta tierra sin par. 

Otro de los aspectos más interesantes de la novela radica en cómo Camilleri teje la trama. Lejos de valerse de artificios y soluciones espectaculares, el escritor italiano se ayuda de una prosa muy estudiada, basada en la observación y el diálogo. A través de conversaciones aparentemente banales, interrogatorios ingeniosos y escenas descriptivas que lo dicen todo, el autor va desenredando un enigma donde la aplicación de la justicia choca con la cruda realidad. El ritmo es pausado pero impecable, lo que no resta ni un ápice de fluidez al dosificar la tensión entre la intriga principal y el trasfondo social que subyace en la historia.

Con todo, no debemos olvidar que La forma del agua es una novela negra y, como tal, las figuras moralmente cuestionables orbitan en su integridad. Camilleri los utiliza para retratar la degradación de las instituciones y los vicios secretos de la alta sociedad siciliana. Como contrapunto a esta sordidez moral, el autor erige la figura del propio Salvo Montalbano y su comisaría, un reducto de humanidad que, aunque imperfecto, se mantiene firme con mucho esfuerzo frente a la corrupción. A este escudo ético se suma su compleja pero consolidada relación con Livia, su novia de Génova; un amor que funciona como una ventana al exterior que ofrece una bocanada de aire cuando le ahoga la realidad de su cotidianidad en Vigàta.

En definitiva, La forma del agua constituye una iniciación sublime al universo de Andrea Camilleri y a la complejidad de su tierra siciliana. 

 

«Por estas calles mezquinas debe ir un hombre que no sea él mismo mezquino, que no esté manchado ni tenga miedo. El detective debe ser un hombre completo, un hombre corriente y, sin embargo, un hombre fuera de lo común. Debe ser, por usar una frase bastante gastada, un hombre de honor, por instinto, por inevitabilidad, sin pensarlo y, desde luego, sin decirlo. Debe ser el mejor hombre de su mundo, y un hombre lo bastante bueno para cualquier mundo.»  Raymond Chandler (1888-1959) — El simple arte de matar (1950)


Undine von Reinecke ♪


Os espero a todos el miércoles 18 de noviembre en Atenas, próxima etapa de mi viaje literario La vuelta al mundo en doce libros-Grand Tour.

Fuente: Undine von Reinecke


El autor por la Editorial

Fuente: Salamandra Ediciones

Andrea Camilleri nació en 1925 en Porto Empedocle, provincia de Agrigento, Sicilia, y murió en Roma en 2019. Durante cuarenta años fue guionista y director de teatro y televisión e impartió clases en la Academia de Arte Dramático y en el Centro Experimental de Cine. En 1994 creó el personaje de Salvo Montalbano, el entrañable comisario siciliano protagonista de una serie que consta de treinta y cuatro entregas. También publicó otras tantas novelas de tema histórico, y todos sus libros han ocupado siempre el primer puesto en las principales listas de éxitos italianas. Andrea Camilleri, traducido a treinta y seis idiomas y con más de treinta millones de ejemplares vendidos, es uno de los escritores más leídos de Europa. En 2014 fue galardonado con el IX Premio Pepe Carvalho.


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